Mostrando entradas con la etiqueta Spaghetti western. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Spaghetti western. Mostrar todas las entradas

miércoles

DYANGO "EL FINAL"


DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci.
Intérpretes: Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos. 

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). Las referencias religiosas son numerosísimas: el héroe se comporta como un ángel exterminador que libra a los oprimidos, aunque sea buscando su propio beneficio, de un “ejército” extranjero (nos encontramos en un territorio fronterizo entre México y los EEUU); la primera persona a la que salva es una prostituta de nombre María que, cual María Magdalena, le será fiel durante todo el film; el protagonista será traicionado y torturado por aquellos a los que vino a liberar; el ejército extranjero está compuesto por cuarenta hombres, número mágico que se repite en las Escrituras; el dueño del saloon que le prestará ayuda tras haber sido torturado y protegerá a María se llama Nathaniel, nombre hebreo que significa algo así como regalo de Dios; son numerosas las referencias a la cruz y al fuego como elemento purificador de los pecados, etc.

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.

El gran acierto del spaghetti, para mí, es que Corbucci lleva más lejos los postulados y hallazgos de Sergio Leone:

Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio).

Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:

-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.

-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.

-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás.

Y a todo esto hay que añadir una sobresaliente labor de ambientación obra de uno de los más grandes profesionales de este subgénero, Carlo Simi y una estupenda banda sonora del argentino Luis Enriquez Bacalov que cuenta con una gran canción principal, de gran éxito en su época, repetida a lo largo del largometraje en distintas variaciones y una serie de acertados y variados temas incidentales, algunos de inspiración mejicana, bien insertados en la acción aunque lógicamente no están a la altura del principal.

En cuanto a las interpretaciones, Franco Nero creo que está magnífico como el letal pistolero de pocas palabras, porque ya se sabe que en un país donde “una palabra es poco y dos demasiado” hay que ser muy duro para poder sobrevivir. Junto a él Loredana Nusciak, mujer de gran belleza, encaja perfectamente en el papel de María la prostituta a la que salvará Django y será quien, con su actitud, consiga que éste se redima y dos estupendos secundarios que desarrollaron una fructífera carrera, con abundantes apariciones en este subgénero: Eduardo Fajardo como el cacique norteamericano y José Bódalo como el jefe de los bandoleros, dos seres que representan las dos caras de una misma moneda. Ambos cumplen con sus papeles, pero creo sinceramente que se les podía haber sacado más partido si se hubieran desarrollado algo más sus personajes que están bastante estereotipados, el primero como racista hombre del sur con un comportamiento cercano al del Ku Kus Klan, mientras que el segundo se nos presenta como un mejicano un tanto inculto, mujeriego y juerguista. Mención aparte creo que hay que hacer de Ángel Álvarez, otro de esos grandes secundarios del cine español, que está perfecto encarnando a Nathaniel.

Hasta aquí los que, para mí, son los aspectos positivos del film que explicarían la fama del mismo, pero creo, tras haberla visto tres veces en el último año, que donde flojea es en la propia historia (sospechosamente parecida a la de “Por un puñado de dólares”), así tras unos cuarenta minutos de ritmo trepidante y con una gran labor en la dirección de Corbucci, la película decae enormemente en la parte central aproximadamente a partir de la innecesaria escena de la pelea en el barro de las prostitutas y con la llegada de los bandoleros mejicanos, y ya no volverá a remontar hasta la portentosa escena del cementerio. En esta parte parece que la película va dando bandazos y la historia, además de perder credibilidad, se caracteriza por su indefinición. Incluso el trabajo de Corbucci se vuelve más rutinario.

Gracias a un amigo he podido ver la versión integra puesta a la venta en Argentina con una calidad de imagen muy superior a la edición bastante chapucera comercializada en su día por Filmax. A ver si de una vez toman ejemplo los distribuidores españoles.

En definitiva, y a pesar de sus imperfecciones que en todo caso creo que son menores que sus hallazgos, una película clave en la evolución del spaghetti western que resume como pocas las características estilísticas y temáticas de este subgénero. Imprescindible tanto para cualquier aficionado como para el que quiera comprender en qué consistió el western hecho en Europa.

domingo

20000 DOLARES POR UN CADAVER (RESUMEN)


Director: José María Zabalza
Reparto: Miguel de la Riva, Dyanik Zurakowska, José Truchado, Juan Cortés, Ricardo Costa, Ramón Lillo, José Marco, Guillermo Méndez, Enrique Navarro, Javier Rivera, Fernando Sánchez Polack
Guión: Jose Maria Zabalza
Fotografía: Leopoldo Villaseno
Música: Ana Satrova, Gianni Marchetti

Spaghetti western dirigido en 1969 por el inefable José María Zabalza, director al que algunos llaman el Ed Wood español y que en este subgénero quizás sería más apropiado compararlo, tanto por sus planteamientos como por los resultados obtenidos (en su caso incluso peores), con el director, productor y guionista italiano Demofilo Fidani.

En 1969 Zabalza, como en su día hiciese el maestro de la serie b estadounidense Roger Corman con su ciclo de películas basadas en relatos de Poe, se planteó realizar tres westerns (los otros dos son “Los rebeldes de Arizona” y “Plomo sobre Dallas) con un presupuesto ínfimo, en un plazo record (el tiempo total invertido en el rodaje para los tres films fue de 21 días) prácticamente al mismo tiempo y con, básicamente, el mismo equipo (director de fotografía, músico, etc), de tal forma que se pudieran utilizar las mismas cámaras, decorados, escenarios, atrezzo e incluso, al contar con los mismos actores, insertar distintos planos de una película en otra. El resultado, por lo menos en “20.000 dólares para un cadáver”, no puede estar más alejado del de las películas de Corman, puesto que lo que en éste es talento, riqueza visual y economía narrativa en Zabalza se convierte, para mí, en chapuza, nula puesta en escena y en un producto cutre que no llega a los mínimos exigibles.

La película, cuyo paupérrimo guión es obra del propio Zabalza, nos narra el infortunio de una pareja de granjeros a partir de que el marido acabe con un pistolero e intente cobrar la recompensa, los 20.000 dólares a los que alude el título, que ofrecían por él. Desde ese momento el resto de la banda, contratada para sabotear el ferrocarril, convertirá su vida en un sin vivir (incluso le queman el rancho), por lo que, en una decisión muy lógica para un individuo que nunca había disparado un arma, el esposo decidirá ponerse al mando del grupo que defiende la construcción de las vías férreas y enfrentarse a los bandidos, provocando un gran conflicto en su mujer, una pacifista que odia las armas, que incluso le amenaza con abandonarlo (pero tranquilos es sólo una amenaza que no queda en nada).

Si el guión, que cuenta con unos diálogos bochornosos, no hay por donde cogerlo, con situaciones ridículas como aquella en la que el protagonista se encuentra a su mujer atada, tumbada e inconsciente en el suelo y va el tipo y todavía le pregunta qué es lo que le pasa, la escena inicial en la que es la mujer quien se encuentra a su marido desmayado, pasa por delante de él sin hacerle caso y se pone a socorrer al bandido herido al que se había enfrentado su esposo, todo para en un momento determinado dar el golpe de efecto al confesar al forajido que es la mujer del granjero caído y ese es su rancho, o el tiroteo final ya que en plena refriega y materializándose de la nada la mujer del protagonista se planta en mitad de la calle, momento que el malo, lógicamente, aprovecha para raptarla y huir con ella; la dirección es precipitada, descuidada, deficiente respecto a la multitud de peleas y tiroteos en los que, incluso, no se distingue a los buenos de los malos y con un montaje realmente caótico, parece, en definitiva, obra de un torpe aficionado.

A ello hay que añadir una casi nula labor de ambientación (si no escuché mal quieren hacer pasar al pueblo, que cuenta con cinco o seis casuchas, por la ciudad de Tombstone) y una banda sonora, por llamarle algo, obra de la que creo era su mujer, Ana Satrova, de una bajísima calidad, bastante inapropiada (hay un tema que parece sacado de los concursos de Eurovisión y otro que da la sensación de estar interpretado por la típica charanga) y utilizada sin el más mínimo rigor cinematográfico.

En cuanto a los actores principales (Miguel de la Riva alias Michael Rivers, Dyanik Zurakowska y José Truchado) con independencia de su mayor o menor talento interpretativo, que en el caso de los hombres creo que era prácticamente nulo, se les ve totalmente perdidos ante la falta de una mínima labor de dirección. El único aspecto positivo creo que es la duración de la película que apenas sobrepasa los ochenta minutos, aunque se me hizo tan larga como si hubiese durado tres horas.

En resumen un spaghetti, para mí, no apto ni tan siquiera para los más entusiastas de este subgénero, salvo que se quiera comprobar hasta qué niveles de degradación se llegó   (TEXTO 800 SW)

jueves

UN MALDITO AMANECER


 T.O:Quel maledetto giorno d'inverno... Django e Sartana all'ultimo sangue
(Aka: Django encuentra aSartana; Django y Sartana duelo final)
Director: Demofilo Fidani
(Miles Deem)
Año: 1970
País: Italia
Música: Coriolano Gori 
Cast: Fabio Testi, Jack Betts (Hunt Powers), Dino Strano (Dean Stratford), Benito Pacífico (Dennis Colt), Luciano Conti (Lucky McMurray-¿Joel Moore?), Simoneta Vitelli (Simone Blondell) Atilio Dotesio (Dan Reesy) Celso Faria, Roberto Danesi (Robert Dannish), Michele Branca (Michael Brank), Antonio Basile,  Franco Pasquetto, Pietro Torrisi, Nuria Torray, Calogero Caruana, Franco Graziosi, Luciano Pallotta, Mariella Palmich

En Black City el viento parece soplar con más frío y fuerza que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando llega el invierno Black City se convierte en un lugar fantasmal. Hasta allí llega un joven Sheriff (Fabio Testi), el cual no viene a sustituir a nadie, pues parece ser que hace tiempo que no hay ley en ese rincón olvidado de Oeste. El lugar está sometido a la voluntad de Bud Willer (Dino Strano bajo seudónimo de Dean Stratford), un bandido asociado con Paco Sánchez (Benito Pacífico bajo seudónimo de Dennis Colt) un mexicano psicópata y sanguinario. Willer y sus hombres se burlan de la presencia del nuevo sheriff, al que consideran un mindundi. Casi a la par que el sheriff, llega a  Black City un misterioso pistolero vestido de negro (Jack Betts bajo seudónimo de Hunt Powers) que se detiene delante de una tumba...

Los euro westerns de Demofilo Fidani no se parecen a ningún otro euro western, sin embargo encierran la pura esencia surrealista y brutal de este (sub)género. Despectivamente llamado "El Ed wood del Spaghetti Western", una definición que alude a una supuesta torpeza de este director italiano, algo para mí totalmente injusto, pues podemos considerar a  Fidani uno de los pilares del western all'italiana. Un director diferente que logró imprimir una personalidad propia e inconfundible a sus películas, a pesar de contar siempre con  presupuestos más que paupèrrimos. Demofilo Fidani tenía algo que muy pocos lograron: un estilo reconocible.

En  Django encuentra a Sartana el director consigue recrear una atmósfera por momentos inquietante (favorecida, una vez más, por los pocos medios)... ese pueblo, Black City,  y sus calles donde el viento parece un alma perseguida por el diablo. 
Como en todos sus western hay situaciones inesperadas, casi fuera de la lógica narrativa y de lo que marcan los cánones del género... ahí está ese pulso con velas, o un flash-back demencial donde vemos las andanzas sádicas del mexicano loco matando a sangre fría y  la pelea "de machos" de este mismo personaje con un tal Paco el Gigante, encarnado por Pietro "pseudo Conan" Torrisi. Además hay unos duelos magníficos que nos proponen situaciones cuando menos originales: suplantación aprovechando el polvo, el viento y vestimentas robadas... incluso en uno de los duelos el espectador no sabe quién "de los buenos" se está jugando el pellejo...

15 HORCAS PARA UN ASESINO (RESUMEN)

Quince horcas para un asesino (Quindici forche per un assassino)
Italia/España
1968
DIRECTOR Nunzio Malasomma
REPARTO Craig Hill, George Martín, Aldo Sambrell, Tomás Blanco, Eleonora Brown, Andrea Bosic, Howard Ross, José Manuel Martín, Aldo Berti, Frank Braña, Giovanni Ivan Scratuglia, Umberto Raho, Luis Durán, María Montez, Laura Redi, Margarita Lozano, Alvaro de Luna, Ricardo Palacios, Antonio Molino Rojo.
GUIÓN Mario Di Nardo, José Luis Bayona
FOTOGRAFÍA Stelvio Massi
MÚSICA Francesco de Masi
ESPECTADORES 865.148

Acusados injustamente por el asesinato de tres mujeres, los miembros de dos bandas rivales se unen para poder sobrevivir a la caza a la que son sometidos por todo el pueblo. Y huyendo llegan hasta un abandonado fuerte, en el que intentaran defenderse de los ataques del grupo que les persigue.

Sandy Cassell (George Martin) es el jefe de una banda de ladrones de caballos. Después de su ultimo robo, matan a algunos vaqueros, y eso hace que Bill Mack (Craig Hill), líder de otra banda, se ponga tras su pista por una recompensa que dan por ellos.

Cuando la banda de Casell está durmiendo en el granero de un rancho de una viuda que vive sola con sus dos hijas, es cuando Mack da con ellos. Y le propone a Casell un curioso negocio. Después de que les diga donde vendió los caballos y ellos se lo devuelvan a los dueños, avisara a Casell para que los vuelva a robar. Como el negocio parece redondo, Casell acepta.

Pero a la mañana siguiente, y cuando aún las dos bandas siguen en el granero durmiendo, llega el novio de una de las hijas de la dueña del rancho, que primero descubre a las tres mujeres muertas dentro de la casa, y después a los hombres. Decide ir a avisar a el sheriff, y todos los ciudadanos del pueblo se dirigen a detener a los supuestos asesinos.
Estos, al despertarse y ver a las mujeres muertas, comienzan a preguntarse quien ha sido el asesino. Pero entonces aparece el grupo comandado por el sheriff, y pese a que Casell intenta que no huyan, el primer instinto hacen que todos comiencen a hacerlo nada más ver a los hombres del pueblo, comenzando una persecución.

La misma acaba al llegar a un viejo fuerte, en el que se resguardan. Por desgracia los hombres del sheriff no cesaran en sus ataques y pronto los nervios y los más bajos instintos comenzarán a aparecer en los pistoleros acorralados.

Una trama original, sin duda. Con unos apuntes de suspense psicológico, sobre todo en el encierro, que hace que los miembros de ambas bandas comiencen a ponerse nervioso al verse atrapados y sin posibilidad de escapar a la ira de los hombres que están fuera. Una ira que hace que a cada "asesino" al que van matando hasta los cuelguen para que los vean sus compañeros. Es sin dudar también de señalar la actitud de estos pistoleros que supuestamente son el "brazo de la ley", ya que muchas veces a lo largo de la historia son casi igual de crueles que a los hombres a los que persiguen.

Aunque en honor a la verdad, casi todos los personajes son de una moralidad bastante gris tirando a oscura. Hasta el propio Bill Mack, supuesto protagonista de la historia, no duda en robar, secuestrar y hasta matar para lograr sus objetivos, y más si lo que quiere es escapar con vida. Su cara de la otra moneda, Sandy Cassell, aunque tampoco tiene muchos escrúpulos, al comienzo de la historia aún tiene un poco de moralidad. Moralidad que por otro lado irá perdiendo conforme avance la historia.

Ambos actores (Craig Hill y George Martin) son sin duda los mejores de todo el reparto, consiguiendo los dos buenas actuaciones. Aunque tampoco quiero dejar pasar a José Manuel Martín, en un grandísimo papel como un cura con vocación de pistolero, con su ropa ennegrecida, y sobre todo con su biblia siempre a punto para soltar algún sermón. El resto del reparto lo conforman algunos habituales, como Frank Braña, Ricardo Palacios, Tomas Blanco, Aldo Sambrell o Alvaro de Luna.

Sobre la dirección del italiano Nunzio Malasomma, pese a que quizás no resalte, es aceptable, y se le ve que sabia bien como rodar un western de la nueva hornada. Algunos buenos movimientos de cámara le delatan como un hombre de técnica depurada. Por desgracia, este fue su único spaghetti, y también su ultima película, ya que unos pocos años después moriría.

La fotografía y la banda sonora siguen esa línea, y si quizás no son del todo notable, se pueden definir como un trabajo que no estropea el conjunto final.

Seguramente en manos de un director con un poco más de talento esta película hubiera sido una verdadera cinta a tener en cuenta y más conocida, pero pese a todo creo que es un titulo cuanto menos original y arriesgado por su historia, y que "15 horcas para un asesino" es una película a recuperar y a reivindicar como un gran pequeño spaghetti

viernes

ADIOS TEXAS "PRINCIPIO"


Adios, Texas (texas, addio)
1966
Italia/España
Director: Ferdinando Baldi
Reparto: Franco Nero, Alberto Dell'Acqua, Elisa Montés, José Suárez, José Guardiola, Luigi Pistilli, Livio Lorenzon, Hugo Blanco, Antonella Murgia, Ivan Scratuglia, Silvana Bacci, Mario Novelli, Remo De Angelis
Guión: Ferdinando Baldi, Franco Rossetti
Musica: Antón Garcia abril
Fotografía: Enzo Barboni

Burt (Franco Nero) es un hombre de la ley en una ciudad de Texas, que al conocer del paradero del asesino de su padre, Cisco Delgado(José Suárez), escondido en México, decide ir en su busca para traerlo de vuelta a Texas y que sea juzgado por la justicia. Su hermano pequeño, Jim (Alberto Dell'Acqua), se une a él en su búsqueda.
Lo malo es que juntos descubrirán que el hombre al que buscan es algo más que el asesino de su padre...

Franco Nero vuelve a ofrecernos otro personaje que se queda en la retina durante mucho tiempo, en esta bellísima "Adiós, Texas". Burt Sullivan, protagonista de esta historia de justicia, es un hombre de pocas palabras, con una gabardina de cuero que le da un aspecto impresionante, y que siempre sabe lo que tiene que hacer, y que no duda en hacerlo, no importan los obstáculos que tenga que evitar para lograr sus objetivos. Y es que solo hay un momento en toda la película en el que Burt Sullivan titubea y se queda sin palabras, pero dura poco, y pronto vuelve a tenerlo todo claro.

Quizás lo mejor del personaje es que, pese a no tener muchos escrúpulos (su objetivo es capturar a Cisco, aunque para ello tenga que mirar para otro lado con el asunto de las mujeres esclavas o los asesinatos de los mexicanos), todavía tiene un mínimo de principios de justicia, que le hace querer llevar antes la justicia a Cisco, cuando lo normal seria que lo matara a la primera oportunidad. Pero por desgracia, Cisco no estará dispuesto a atraparse tan fácilmente.

Cisco Delgado, el villano de la historia, llevado a la pantalla por José Suarez, de forma tranquila y pausada, demostrando, eso si, que es un carnicero capaz de cualquier cosa por un poco más de poder. Y es que ese es el principal problema con el que se encontraran los hermanos Sullivans, que Cisco es un poderoso cacique en México, con lo cual la empresa es aun más difícil.

Muchas virtudes tiene esta genial película, que quizás no es tan famosa como otros Sws peores que ella, pero que es un título que merece su sitio en el género; Su magnifica fotografía, haciendo una vez más que Almería parezca Mexico o Texas. Su buena banda sonora, a cargo de Antón García Abril, a medio camino entre el nuevo mundo de Morricone y la música clásica de los westerns de América.
Y la mano del director, Ferdinando Baldi, genial en la hora y media que dura "Adiós, Texas", antes de que comenzara a rodar copias horrorosas de Trinidad.

El resultado es una historia de justicia, con mucha violencia, con una revolución de por medio, con escenas de tiros rodadas de forma perfecta, y sobre todo con un Franco Nero que demuestra lo gran actor que es.  (TEXTO: 800 SW)

lunes

UNA PISTOLA PARA CIEN CRUCES


Título original
Una pistola per cento croci!
Año
1971
Duración
94 min.
País
Italia Italia
Dirección
Carlo Croccolo
Guion
Fabrizio Diotallevi, Carlo Croccolo. Historia: Fabrizio Diotallevi, Carlo Croccolo
Reparto
Música
Marcello Minerbi
Fotografía
Franco Villa
Compañías
Virginia Cinematografica, Kamar Film. Distribuidora: Virginia Cinematografica
Género
Western

Sinopsis
Un irlandés es asesinado en el salvaje Oeste. Su hijo Jimmy sale en busca de los asesinos de su padre, pero pronto es emboscado por dos bandoleros

sábado

EL ULTIMO REVOLVER



Dirigida por:
Sergio Bergonzelli
Protagonizada por:
Cameron Mitchell
Carl Möhner
Célina Cély
Kitty Carver
Livio Lorenzon
Estudios: Rasfilm (Prod.)
País: Italia
Estreno: 29 de Octubre de 1964
Duración: 98'
Género: Western

El peligro llega a la tranquila localidad de Sanderson con una banda de forajidos, liderada por el famoso Lindahl Jess, quien se hace cargo de la ciudad en previsión de la llegada de un gran cargamento de oro. El misterioso jinete enmascarado, Jim Hart, vuelve a aparecer para proteger a la población local

LAS PISTOLAS CANTARON A MUERTE


Los Colt cantaron a muerte y fué...Tiempo de Matanza (Tempo di massacro)
Italia
1966 (reeditada en 1973 con otro montaje ?¿)
Director: Lucio Fulci
Guión: Fernando Di Leo.
Fotografía: Riccardo Pallottini.
Música: Coriolano Gori.
Reparto: Franco Nero, George Hilton, Nino Castelnuovo, Rina Franchetti, Linda Sini, Giuseppe Addobbati, Tom Felleghy, Franco Morici, Tchang Yu, Aysanoa Runachagua, Roberto Alessandri, Gino Barbacane, John Bartha, Sal Borgese, Mario Dionisi, Franco Gulà, Enrico Pagano, Romano Puppo, Attilio Severini, Luciano Rossi, Franco Morici.

Esplendido spaghetti western de los buenos años del género.
Tom Corbett (Nero) vuelve a su pueblo natal, solo para ver que su hermano(Hilton) es ahora un borracho y ha perdido el rancho familiar que ha caído en manos de Scott, que domina completamente el pueblo. Su hermano no le da explicaciones, pero cuando los hombres de Scott matan a un amigo de Tom y a toda su familia, este sabe a quien pedirle explicaciones.

Un gran Franco Nero (como casi siempre) borda el personaje de Tom, que busca respuestas en un pueblo sumiso y temeroso. No está tampoco nada mal su "hermano", George Hilton, con su graciosa coletilla antes de matar a cualquier pistolero de "eh, caballeros!!". Algo más forzado está el hijo de Scott, con unas gesticulaciones excesivas, pero bueno, su dominio del látigo lo hace por lo menos original.

La película se desliza de forma pausada y tranquila desarrollando la trama, pero los últimos 20 minutos son gloriosos. El tiroteo en el rancho de Scott es de lo mejorcito que he visto, aunque por toda la cinta se ve un gusto por los buenos planos, y una correcta fotografía ayuda bastante. Como todo buen spaghetti, antes de la matanza el protagonista recibe una brutal paliza a mano de los malos, en este caso con un látigo que no deja al bueno de Nero muy buena cara.  (TEXTO 800 SW)

martes

EL HALCON Y LA PRESA


El Halcón y la presa (Resa dei conti, La)
1967
Italia/ España
Director: Sergio Sollima
Reparto: Lee Van Cleef, Tomas Milian, Walter Barnes, Nieves Navarro, Fernando Sancho, Gerard Herter, María Granada, Roberto Camardiel, Angel del Pozo, Antonio Casas, Lorenzo Robledo, Luisa Rivelli, Calisto Calisti, Benito Stefanelli, Nello Pazzafini, Barta Barry, Luis Gaspar, Antonio Molino Rojo, Fernando Sánchez Polack
Guión: Tulio Demicheli, Sergio Donati, Sergio Sollima
Argumento: Fernando Solinas, Franco Morandi
Director de fotografía: Carlo Carlini
Música: Ennio Morricone

Corbett es el mejor cazador de recompensas de la comarca, tanto, que ha dejado sin forajidos los alrededores. Ahora, sin trabajo, decide meterse en la política, ayudado por un poderoso y rico hombre de negocios.
Pero tiene que volver a salir a cazar, esta vez a Cuchillo , un mexicano acusado de violar y matar a una niña de 12 años.
Pero, como Corbett descubrirá más adelante, nada es lo que parece...

Uno de los grandes títulos del genero, "El Halcón y la Presa" es una película redonda, rodada de forma genial, con actuaciones brillantes, un guión soberbio y una banda sonora que no desentona en ningún momento.

Corbett comienza a perseguir a Cuchillo, pero este siempre logra escaparse, hasta que llega a México. Corbett, cuando ya en México debería de dejar de perseguirlo, se lo toma como algo personal. Él no podía dejar que un sucio y pobre mexicano deje su reputación en entredicho, así que decide entrar en México, y llevar a Cuchillo antes la justicia americana, cueste lo que cueste.
Pero Corbett ve que algo no va bien, cuando por mexico aparece el hombre de negocios con todo un ejercito de armas y de hombres con la única idea de atrapar a Cuchillo, cueste lo que cueste.

Sollima logra en su debut una joya, eso si, ayudado por un grandioso Tomás Milian, en el papel de Cuchillo. Milian hace una actuación impresionante, se tira por el suelo, se arrastra, se ríe, llora, golpea, le golpean, mata, y hasta torea. Lee Van Cleef, pese a no llegar a ese nivel, está como siempre, muy bien. Aparte, dos secundarios llaman la atención también. Nieves Navarro, en el papel de una dueña de un rancho lleno de hombres, pero que los domina a todos por medio de su lujuria. Cuchillo cae antes el embrujo de la mujer, aunque Corbett, hombre justo y recto, en cambio, no se deja seducir. Y el otro, en un papel aun más pequeño, es Fernando Sancho, haciendo esta vez de oficial de la policía mexicana.

Por cierto, hay un personaje, que por lo original me parece muy logrado. Me refiero a un barón austriaco, con su ante-ojos y su capa y todo, con el titulo de mejor tirador de Europa.

Aunque para original, por supuesto, el uso y abuso que hace Cuchillo del arma del mismo nombre. Aunque quizás el motivo sea muy simple, y es que, como dice el propio personaje en un momento dado, no sabe usar el revolver...De lo mejor, sin duda, del género.
(TEXTO 800 SW)

jueves

LA MUERTE LLEGA ARRASTRANDOSE

 

La muerte llega arrastrándose (Hai sbagliato... dovevi uccidermi subito!)
1972
España/Italia
Director: Mario Bianchi
Reparto: Robert Woods, Frank Brana, Ivano Staccioli, Nieves Navarro, Ernesto Colli, Carl Gaddi, Saturno Cerra, Rafael Albaicín, Tino Brana, Enrico Canestrini, Omero Capanna, Francesco D'Adda, Vittorio Fanfoni, Irio Fantini, Miguel Guzman, Jose Luis Lizalde, Maria Dolores Tovar, Ernesto Vanes, Filippo Marcelli, Ottorino Polentini
Guión:  Mario Bianchi, Paolo Bianchi, Luis G. de Blain
Fotografía: Rafael Pacheco
Música: Carlo Savina


Coproducción italo-española de 1972 rodada entre Madrid (Aldea del Fresno, Colmenar Viejo) y Toledo (Seseña) que supuso uno de los primeros trabajos como director de Mario Bianchi, hijo del también director Roberto Bianchi Montero (“Oklahoma Jones”, “Le due facce del dollaro”, “Yo los mato, tú cobras la recompensa”) y con amplia experiencia como ayudante de dirección tanto al lado de su padre como con realizadores de la talla de Mario Bava (“Cinco muñecas para la luna de agosto”, “Un hacha para la luna de miel”) que, tras una primera etapa en la que mostró su interés por el western con títulos como las intrascendentes y ya comentadas en este blog “La máscara de cuero” (realizada en 1971 pero estrenada en 1975) y “Mano rápida” (1973), se inclinó, bajo los seudónimos de Martin White, Nicolas Moore o Tony Yanker, por el cine erótico, cuando no pornográfico, destacando la serie de películas realizadas con la actriz sueca Marina Hedman en la que figuraba el nombre de la protagonista en los títulos de crédito como reclamo, lo que da idea de su popularidad en el ámbito del cine para adultos.

SINOPSIS: Jonathan Pinkerton, un inspector de seguros británico contratado por la agencia Lloyds de Londres, se dirige al pueblo de Yellowstone para averiguar la verdad sobre un robo de un banco cometido dos años antes y descubrir el paradero del cajero desaparecido en el mismo, con el objeto de probar su participación en el robo con lo que ahorraría a su compañía el desembolso de un millón de dólares en indemnizaciones.

Western en el que Mario Bianchi en su doble faceta como director y guionista, y como ya había hecho en la inferior “La máscara de cuero”, intentó fusionar dos géneros, en principio tan alejados, como el spaghetti, que se encontraba en plena decadencia a principios de esta década, y el giallo, cine de suspense caracterizado por sus violentas y cuidadas escenas de crímenes en pleno apogeo en el momento de rodar este filme, de tal forma que no sé si se puede hablar de un western “giallificado” o de un giallo ambientado en el far-west. Incluso su título en español remite a otros giallos rodados entre 1971 y 1972 como “La muerte camina con tacón alto” y “La muerte acaricia a medianoche” ambas dirigidas por Luciano Ercoli e interpretadas por su mujer Nieves Navarro, coprotagonista del filme que nos ocupa y cuya presencia no se me antoja casual, ya que además de aparecer en los giallos citados fue una actriz habitual a principios de los setenta en este tipo de producciones.

Aunque el spaghetti cuenta con un guión más elaborado y la película está más cuidada formalmente que los otros dos westerns rodados por Bianchi no me ha terminado de convencer, y es una lástima porque cuenta con un interesante y prometedor comienzo en el que, durante aproximadamente diez minutos y en tres secuencias sucesivas prácticamente mudas (tan sólo se escucha una conversación de fondo totalmente trivial en el saloon), asistimos a la llegada a un pueblo de un sospechoso individuo, al atraco al banco por éste y otros dos socios (uno le esperaba en el saloon y el otro permanecerá escondido tras una ventana desde donde matará al director del banco) que se salda con la muerte de todos los presentes en el establecimiento, y al asesinato de dos de los ladrones por el tercer hombre que se escondió en la ventana para lo que utiliza unas serpientes venenosas (de ahí el título de la película); un tercer hombre al que el director se esfuerza, sin conseguirlo si nos fijamos bien, en no mostrar su rostro con objeto de mantener la incertidumbre sobre su identidad.

Pero una vez que arranca la película con los títulos de crédito y aparece el protagonista el largometraje se estanca en una sucesión de anodinas escenas, carentes del misterio y suspense que creo requería el filme, que no hacen avanzar la acción y, mucho menos, la investigación del agente de Pinkerton; por lo que el spaghetti se reduce a un vagar de Jonathan por el pueblo (escenario que, como en los giallos, se muestra amenazante para nuestro héroe) mientras se suceden las típicas peleas, algunas de ellas con un carácter cómico cuyo tono no corresponde con el de la película por lo que, supongo, se trata de una concesión a la corriente imperante en el western europeo tras el éxito de las dos entregas de Trinidad, y los intentos de asesinato de Jonathan; al mismo tiempo que éste comienza a sospechar de una serie de individuos (un heterodoxo sheriff, un científico algo extravagante que trabaja con serpientes, un ganadero arruinado cuya marca es la misma que se encontró en un caballo abandonado tras el robo y el dueño del saloon que añora su época como tahúr en un barco del Misisipi). Además de colocar los guionistas alguna que otra trampa a lo largo del metraje para despistar al espectador en relación con la verdadera identidad del asesino, e incluso inventarse resurrecciones un tanto inverosímiles.

La banda sonora fue encargada al veterano y prolífico Carlo Savina que, a mi parecer, en esta ocasión naufraga totalmente no por la calidad de la misma sino porque los distintos temas parecen totalmente descontextualizados y son utilizados sin el mínimo rigor cinematográfico. Así el tema principal, que suena junto con los títulos de crédito, se asemeja a las canciones pop de la época y algunas de sus estrofas, incluso, recuerdan a los típicas que se podían escuchar en concursos como Eurovisión; mientras que el que se escucha en la persecución final, escena que prácticamente está calcada por Bianchi de la ya mencionada “La máscara de cuero”, con influencia jazzística y protagonismo de un órgano no corresponde con las imágenes que estamos viendo. Tan sólo uno que recuerda a los temas circenses está bien utilizado al aparecer en una de las peleas de corte cómico.

Por lo que respecta a los actores nos encontramos con un desubicado Robert Woods en el papel del británico Pinkerton, un personaje flemático (no eleva la voz, mantiene siempre la tranquilidad), educado, elegantemente vestido, de buenos modales y al que le gusta el té; es decir un conjunto de tópicos basados en su supuesta nacionalidad, que, a mitad de la película, nos dará una sorpresa sobre su verdadera identidad. En todo caso, y no sé si influyó la ridícula peluca que le hicieron llevar, no se le ve en ningún momento cómodo con su personaje y su rendimiento es muy inferior al de sus mejores composiciones en este género. Junto a él, el cupo español está representado por Nieves Navarro y Frank Braña. La primera, bajo su seudónimo habitual de Susan Scott, a pesar de que aparece en los títulos de crédito como coprotagonista tiene un papel bastante corto e intranscendente como la típica mujer fatal casada con el dueño del saloon a la vez que se ve en secreto con el ganadero; por lo que su presencia, como señalé anteriormente, parece obedecer a la idea de reforzar el intento de fusión de ambos géneros en los que la actriz almeriense tuvo una presencia muy destacada. Por su parte Frank Braña se muestra, como en él era habitual, bastante sólido en el papel del violento sheriff (al principio de la película se le ve asesinar a un individuo desarmado al que había convencido para que se entregase) que tiene varios secretos por guardar; además su interpretación se ve beneficiada por el estupendo doblaje de Felipe Peña, voz habitual, entre otros grandes actores, de John Wayne. El resto de sospechosos está interpretado por rostros habituales tanto del spaghetti como es el caso de Ivano Staccioli dando vida a Clinton, el ganadero arruinado y Carlo Gaddi como Karl, el dueño del saloon; como del giallo y el poliziesco en el caso de Ernesto Colli (“Milán calibre 9”, “Torso”) que interpreta al científico con pasión por las serpientes.  (TEXTO SW)

lunes

JOHNNY EL VENGADOR

 

Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west)
1968
Italia
Director: Enzo G. Castellari
Reparto: Andrea Giordana, Gilbert Roland, Horst Frank, Ignazio Spalla, Francoise Prevost, Stefania Careddu, Gabriella Grimaldi, Ennio Girolami, Manuel Silvester Serrano, Franco Latini, Giorgio Sammartino, Janos Bartha, Franco Leo, Fabio Pajella, Ugo Aldinolfi, Claudio Trionfi
Guión: Tito Carpi, Francesco Scardamaglia, Enzo G. Castellari
Fotografía: Angelo Filppini
Música: Francesco De Masi, Alessandro Alessandroni, Audrey Nohra

Película dirigida en Enzo G. Castellari en 1968 basada en una idea de Sergio Corbucci que, por falta de tiempo, tuvo que abandonarla, por lo que nunca sabremos cuál hubiera sido el resultado si la llega a dirigir éste, pero lo cierto es que Castellari hizo con esta película uno de sus mejores spaghetti westerns (para mí sólo superado por “Keoma”) demostrando que cuando contaba con una buena historia y medios suficientes era un más que competente director.

Johnny Hamilton, tras dos años combatiendo en la Guerra de Secesión, regresa a su casa para encontrarse que su padre ha sido asesinado, según le cuentan, por un bandido mejicano que ya ha muerto, y su tío Claude (hermano de su padre) se ha casado con su madre y ahora controla el patrimonio familiar. Muy pronto sospechará que hay algo más detrás del asesinato de su padre y con su fiel Horacio (el hombre que le cuidó cuando era un niño) intentará descubrir quién fue el que realmente le mató.

El spaghetti me parece, junto con “Keoma”, el más ambicioso, complejo y logrado tanto desde el punto de vista formal como conceptual de los dirigidos por Castellari.

Desde el punto de vista conceptual porque el film adapta de forma libre a través de un guión en el que intervinieron, entre otros, el propio Castellari, Tito Carpi (habitual en los spaghettis de este director) y Bruno Corbucci, el “Hamlet” de William Shakespeare, captando, para mí, toda la esencia trágica, basada en la traición y la venganza, de la obra original. Así nos ofrecen un spaghetti más profundo de lo habitual pero sin renunciar a las características propias de este subgénero al contar con un ritmo trepidante, abundantes peleas que están estupendamente coreografiadas (sobre todo la parte inicial de la que mantiene Johnny con Ross y Guild en una especie de molino), numerosos tiroteos (gracias sobre todo a la creación del personaje de Santana, un bandido mejicano que, al considerarse traicionado, se enfrentará a Claude Hamilton) y las típicas cabalgadas (en este caso bien insertadas en la historia). Además, da la sensación de que no contentos con la complejidad de la adaptación de la obra, los guionistas quisieron dotar a la película de un fuerte simbolismo religioso, sobre todo en la impactante escena en la que, como ocurrirá en “Keoma”, crucifican al protagonista para que salvado por su doliente madre y tras vencer, por tanto, a la muerte consiga llevar a cabo su misión consistente en castigar a los traidores que asesinaron a su padre, terminando así con una situación injusta.

Desde el punto de vista formal porque junto a la notable adaptación de la obra de Shakespeare destaca la brillante labor en la dirección de Castellari que dota a la película de una inusual riqueza visual desde su primera escena en la que vemos, en una secuencia más propia del cine gótico y con un gran tratamiento del color, cómo se le aparece al héroe su padre para a continuación despertar y encontrarse rodeado de unos cómicos que le sirven para introducir el famoso monólogo de “Ser o no ser” (de esta forma, además de resolver de forma notable la escena, se hace alusión a la compañía de teatro que en la obra de Shakespeare tenía gran importancia). Incomprensiblemente este comienzo está cortado en la versión que se comercializó en España.

Otras secuencias realmente magníficas desde el punto de vista visual son las que se desarrollan en el cementerio situado en una cueva en las que, como ya había ocurrido en “7 winchesters para una masacre”, cobran gran importancia tanto el tratamiento del color como el juego de luces y sombras, dotando a la historia de una atmósfera surrealista que se ve acentuada además por un soberbio y complejo movimiento de cámara en vertical alrededor de la cara del protagonista que Castellari solucionó colocando la cámara en una rueda y haciéndola girar. Secuencias en las que además se luce Enzo Bulgarelli como responsable de los decorados y de la dirección artística, realmente magníficos.

A esta sensación de irrealidad también ayuda el que se escogiera a la Ciudad Encantada de Cuenca, con sus famosas formaciones rocosas en forma de hongos, para rodar gran parte de los exteriores. El paraje, además, está realmente bien fotografiada por Angelo Filippini que saca un gran partido a sus inquietantes prominencias.

El film cuenta, por otra parte, con una gran banda sonora, en la que intervinieron, entre otros, dos grandes compositores: Alessandro Alessandroni y Francesco de Massi, compuesta de abundantes y variados temas, incluidos fragmentos de La Misa Flamenca muy apropiados para las secuencias del cementerio.

Por lo que respecta a los actores, se escogió a Andrea Giordana (interprete al que todavía no había visto) para dar vida al vengativo Johnny y creo que está realmente acertado en un personaje bastante complejo. Horst Frank para mí vuelve a demostrar que fue uno de los mejores malos del spaghetti al dar vida al pérfido y maquiavélico Claude Hamilton (tío de Johnny, asesino de su padre y esposo de su madre). Gilbert Roland está perfecto en la piel de Horacio, fiel amigo de Johnny (fue uno de sus educadores) que se convertirá en su ángel de la guarda al salvarle siempre que se encuentra en una situación comprometida. El reparto se completa con Francoise Prevost como Gertrude, la sufrida madre de Johnny que se debate entre el amor que siente por Claudio y las crecientes sospechas sobre su conducta a partir de la llegada de su hijo, y con los correctos Ignazio Spalla como Guild (Guildenstern en la obra original) y Ennio Girolami en el papel de Ross (Rossencratz en la obra de Shakespeare), los hombres de confianza de Claude con los que pronto tendrá problemas Johnny. Quizás sea Gabriela Grimaldi en el papel de la desdichada Emily (Ofelia) la única que desentona con una actuación un tanto forzada.

En resumen un gran film con una factura técnica irreprochable que conjuga perfectamente el universo de Shakespeare con el mundo del spaghetti western y que demuestra el enorme talento visual de su director, por lo que creo es de visión obligatoria para todo buen aficionado.  (TEXTO 800 SW)

viernes

DJANGO "FINAL"

 

DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci.
Intérpretes: Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos. 

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). 

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.

Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio).
Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:

-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.
-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.
-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás

martes

ALAMBRADAS DE VIOLENCIA

 

Alambradas de violencia (Pochi dollari per Djang)

1966

España/Italia

Director: León Klimovsky (Enzo G. Castellari ¿?) 

Reparto: Anthony Steffen, Gloria Osuna, Frank Wolff , Joe Kamel, José Luis Lluch, Tomás Zalde, Alfonso Rojas, Angel Ter, José Luis Zalde, Sandalio Hernández, Enio Girolami, Enzo Castellari , Alfonso de la Vega, Joaquin Parra, Félix Fernández 

Guión: Manuel Sebares, Tito Carpi 

Fotografía:  Aldo Pinelli

Música:  Carlo Savina 

Coproducción italo-española de 1966 en cuyos títulos de crédito figura como director el argentino afincado en España León Klimovsky pero que en realidad, por lo que he leído, el encargado en su mayor parte de ponerla en pie por las desavenencias surgidas con Klimovsky fue Enzo G. Castellari, con lo que este filme fue su debut como director en un subgénero del que se convertiría en uno de sus mayores representantes. De hecho si se comparan el principio de “7 Winchester para una matanza”, que dirigiría al año siguiente, y el final de ésta se aprecia una misma mano en la dirección.

SINOPSIS: Regan es un cazador de recompensas contratado por la Compañía Nacional de Minas para recuperar los 100.000 dólares robados por la banda de Jim Norton. Tras acabar con tres de ellos y recuperar parte del botín, sus pesquisas le llevan a Mile City un pueblo en Montana, territorio fundamentalmente ganadero, en donde vive el pacífico hermano gemelo de Jim, Trevor, y en el que, tras hacerse pasar por sheriff, se encontrará en medio de la guerra librada entre los colonos con sus cercas y los ganaderos defensores de los espacios libres necesarios para alimentar a sus vacas.

El largometraje, al igual que 7 Winchester, está a caballo de los postulados del spaghetti y del western clásico.

 Así nos encontramos con una magnífica escena inicial marcadamente “spaghetera” (para mí la mejor secuencia de la película), de una gran riqueza visual y barroquismo (se ve acercarse al protagonista entre los antebrazos de dos individuos que están echándose un pulso, para posteriormente aparecer encuadrado entre las piernas de otro en un plano que recuerda al de Lee Van Cleef acabando con Al Mulock en “El día de la ira”), y en la que incluso se rinde homenaje a “Por un puñado de dólares” ya que el protagonista, al igual que Clint Eastwood en el filme de Sergio Leone, monta un burro, lleva una especie de poncho y fuma pequeños puros ( más adelante de nuevo se citará tanto al actor como al director pero en este caso en relación con “La muerte tenía un precio” en un plano en el que se ve a Reagan disparar desde el sillón de un barbero); pero tras aparecer los títulos de crédito nos vamos a encontrar con un largometraje tanto respecto al tema principal (el enfrentamiento entre agricultores y ganaderos) como por el diseño de producción, el montaje y la dirección de Castellari, en la que por ejemplo apenas utiliza un elemento tan característico como era el zoom (conté dos o tres y muy suaves) o hay una total ausencia de esos primerísimos planos no menos característicos, mucho más cercano a los westerns realizados en el continente americano. 

Incluso aparece un personaje como es el de Smitty, el ayudante del sheriff, que necesariamente remite al interpretado por Walter Brennan en “Río Bravo” por su carácter un poco gruñón, por la relación que mantiene con el nuevo sheriff y por alguna situación que protagoniza (al igual que ocurría en la película de Hawks en la que Brennan disparaba sobre Martin porque no le había avisado, Smitty disparará sobre Regan


jueves

ADIOS TEXAS

 

Adiós, Texas (texas, addio)
1966
Italia/España
Director: Ferdinando Baldi
Reparto: Franco Nero, Alberto Dell'Acqua, Elisa Montés, José Suárez, José Guardiola, Luigi Pistilli, Livio Lorenzon, Hugo Blanco, Antonella Murgia, Ivan Scratuglia, Silvana Bacci, Mario Novelli, Remo De Angelis
Guión: Ferdinando Baldi, Franco Rossetti
Musica: Antón Garcia abril
Fotografia: Enzo Barboni

Burt (Franco Nero) es un hombre de la ley en una ciudad de Texas, que al conocer del paradero del asesino de su padre, Cisco Delgado(José Suárez), escondido en mexico, decide ir en su busca para traerlo de vuelta a Texas y que sea juzgado por la justicia. Su hermano pequeño, Jim (Alberto Dell'Acqua), se une a él en su búsqueda.
Lo malo es que juntos descubrirán que el hombre al que buscan es algo más que el asesino de su padre...

Franco Nero vuelve a ofrecernos otro personaje que se queda en la retina durante mucho tiempo, en esta bellísima "Adiós, Texas". Burt Sullivan, protagonista de esta historia de justicia, es un hombre de pocas palabras, con una gabardina de cuero que le da un aspecto impresionante, y que siempre sabe lo que tiene que hacer, y que no duda en hacerlo, no importan los obstáculos que tenga que evitar para lograr sus objetivos. Y es que solo hay un momento en toda la película en el que Burt Sullivan titubea y se queda sin palabras, pero dura poco, y pronto vuelve a tenerlo todo claro.

Quizás lo mejor del personaje es que, pese a no tener muchos escrúpulos (su objetivo es capturar a Cisco, aunque para ello tenga que mirar para otro lado con el asunto de las mujeres esclavas o los asesinatos de los mexicanos), todavía tiene un mínimo de principios de justicia, que le hace querer llevar antes la justicia a Cisco, cuando lo normal seria que lo matara a la primera oportunidad. Pero por desgracia, Cisco no estará dispuesto a atraparse tan fácilmente.

Cisco Delgado, el villano de la historia, llevado a la pantalla por José Suarez, de forma tranquila y pausada, demostrando, eso si, que es un carnicero capaz de cualquier cosa por un poco más de poder. Y es que ese es el principal problema con el que se encontraran los hermanos Sullivans, que Cisco es un poderoso cacique en México, con lo cual la empresa es aun mas difícil.

Muchas virtudes tiene esta genial película, que quizás no es tan famosa como otras peores que ella, pero que es un titulo que merece su sitio en el genero; Su magnifica fotografía, haciendo una vez más que Almería parezca México o Texas. Su buena banda sonora, a cargo de Antón Garc
ía Abril, a medio camino entre el nuevo mundo de Morricone y la música clásica de los westerns de América. Y la mano del director, Ferdinando Baldi, genial en la hora y media que dura "Adiós, Texas", antes de que comenzara a rodar copias horrorosas de Trinidad. 

El resultado es una historia de justicia, con mucha violencia, con una revolución de por medio, con escenas de tiros rodadas de forma perfecta, y sobre todo con un Franco Nero que demuestra lo gran actor que es   (TEXTO 800 SW)

martes

CAZA AL SOL

 

Título original  Shoot the Sun Down

Año  1978

Duración  100 min.

País  Estados Unidos Estados Unidos

Dirección  David Leeds

Guion  David Leeds, Richard Rothstein

Reparto

Música  Ed Bogas, Judy Munsen

Fotografía  Michael Chapman

Compañías  David Leeds Productions

Género  Western

Sinopsis  Una pareja de extraños llegan a un pequeño pueblo, cada uno de ellos tiene sus razones.

Western made in USA con un agradable sabor a spaghetti

Destacable elenco de actores, entre los que sobresale un joven Christopher Walken, muy creible en su papel de vaquero. Narra las desventuras de cuatro pícaros desharrapados con el nexo común de la búsqueda de un buen montón de oro. Por el camino, indios varios, el ejército mejicano, rencillas, traiciones y una bella mujer.

Me encanta ese toque de spaghetti que tiene, esa suciedad, esos primeros planos... Sin embargo, aunque austera, en ningún momento llega a ser cutre. En mi opinión es un buen y curioso western, que se deja ver y que pese a no estar entre los grandes, es consciente de sus posibilidades y se concentra en ser un entretenido film. Buenos planos y una partitura apropiada empacan el conjunto. Desconocida y olvidada, vale la pena como curiosidad fílmica


miércoles

MANO RAPIDA

 

Mano Rápida (Mi chiamavano Requiescat ... ma avevano sbagliato)

1973

España/Italia

Director: Mario Bianchi

Reparto: Sergio Ciani, William Berger, Frank Braña, Fernando Bilbao, Gilberto Galimberti, Celine Bessy, Francisco Sanz, Welma Truccolo, Ettore Ribotta, Sergio Dolfin, Stefano Oppedisano, Francesco D'Adda, Aldo Cecconi, Angelo Boscariol, Filippo Perego, Rodolfo Lodi, Aldo Sisti, Duilio Olmi, Lorenzo Robledo

Guión: Vittorio Salerno, Alberto Cardone, Eduardo M. Brochero

Fotografía: Emilio Foriscot

Música: Gianni Ferrio

Tardía coproducción italo-española de 1973 dirigida por Mario Bianchi, en esta ocasión bajo el seudónimo de Frank Broston, realizador cuyos primeros pasos como director están muy relacionados con este subgénero, ya que sus cuatro primeros filmes fueron spaghettis: la curiosa “La muerte llega arrastrándose” de 1972 con la que debutó tras la cámara, la fallida y ya comentada “La máscara de cuero” de 1975 (ambos filmes además tienen en común la fuerte presencia de elementos giallescos), la desconocida para mí “Más fuerte hermanas” también de 1973 y ésta que nos ocupa, para, tras rodar varias películas de todo tipo de géneros, especializarse a mediados de la década de los ochenta en el cine para adultos con una serie de filmes protagonizados por la estrella porno Marina Hedman.

SINOPSIS: Finalizada la Guerra de Secesión partidas de ex confederados siguieron actuando sembrando el pánico en todo el territorio. Una de las más sangrientas fue la capitaneada por Machedo, un sicótico ex oficial sudista, a la que persigue sin descanso el capitán Jeff Mulligan. Capturado y torturado por Machedo, Mulligan logrará escapar e ideará un plan para vengarse.

Subproducto que muestra la decadencia de este subgénero durante la década de los setenta. Así nos encontramos con un guión, en el que participaron entre otros el también director Alberto Cardone y el español Eduardo Manzanos Brochero, que pivota sobre la venganza, tema recurrente en este género, en este caso por partida doble puesto que Machedo desea vengar la muerte de su hermano a manos de Mulligan, mientras que en la caza del sicótico bandido por parte de este último pesa mucho este sentimiento (al comienzo de la película, tras haber sufrido una emboscada, Mulligan ante la tumba de dos de sus soldados se retrata al señalar: “Lo siento muchachos, no he podido acompañaros a casa pero también os vengaré a vosotros”), sentimiento que, lógicamente, se agudizará tras ser apresado y torturado.

Pero el libreto, tras un comienzo prometedor, además de acusar su falta de originalidad se revela carente de ideas, por lo que éstas son sustituidas por las típicas escenas de cabalgadas, tiroteos, peleas, persecuciones y torturas, en las que se recrea con un gusto dudoso el director, con el único objetivo de llegar a una duración estándar. Al mismo tiempo presenta situaciones escasamente lógicas (¿Para qué se queda Machedo en el banco simulando que le han robado?, ¿Por qué se dejan ver los forajidos cuando siguen a Mulligan con el objeto de que les lleve al lugar del botín?); y cuenta con unos diálogos escasos que oscilan entre la pretenciosidad y solemnidad (en la parte final del filme Mulligan le dice a una india aparecida de repente en el pueblo fantasma de Blakston Hill y con la que parece mantener algún tipo de relación en ningún momento explicada: “Sabes que he olvidado que en el mundo pueda existir el amor”), el tópico más absoluto (Machedo se pregunta “¿Quién me puede odiar? El que podía hacerlo no ha tenido tiempo”) y la ridiculez.

Esta decadencia se muestra también en la dirección escasamente inspirada por parte de Bianchi, ya que aunque en su haber hay que anotar el intento, alejado de la moda imperante de los spaghettis cómicos, de hacer un euro western serio y la atmósfera sombría que destila toda la película, su trabajo se caracteriza por la precipitación, la utilización constante del molesto y poco elegante zoom y por ciertas carencias a la hora de narrar los acontecimientos. Así, por ejemplo, como le ocurrió en el tiroteo final de “La máscara de cuero”, en la emboscada del inicio del largometraje se echa en falta un plano general que sitúe tanto a los sudistas como a los nordistas, ya que al carecer del mismo la refriega resulta bastante confusa.

No obstante lo comentado sobre el guión y la dirección, en donde se hace más evidente este declive es en el escaso presupuesto con el que se contó, lo que queda reflejado en unos decorados destrozados por el paso del tiempo, hecho que puede entenderse en el caso del pueblo de Golden City (Eduardo Manzanos Brochero además participó como productor, junto a la productora italiana New Films, a través de su compañía Copercine, Cooperativa Cinematográfica) al tratarse de un poblado fantasma, pero no respecto al fuerte del inicio en donde tiene lugar una escena bastante cutre por la falta de extras (la fortaleza es defendida por unos diez soldados) y la ciudad en donde se desarrolla parte de la acción, cuyos edificios parece que están a punto de caerse a pedazos. Igualmente ocurre con la escasa decoración de los interiores, con un vetusto y escaso mobiliario que da la sensación de haber sido comprado al primer chamarilero que encontraron.

Por lo que respecta a la banda sonora de Gianni Ferrio, ésta constituye otra decepción, no porque sea mala puesto que cuenta con un gran tema, “That man”, cantado por la habitual Ann Collin, sino porque resulta totalmente inapropiada al ser una mezcla de jazz-pop al estilo de las composiciones de la época propias de Burt Bacharah. Además esta composición se repite sin ningún tipo de intención dramática (por ejemplo se escucha durante una de las persecuciones) en distintas variaciones instrumentales, especialmente con predominio de un piano, versión que se me antojó más propia para ilustrar una escena urbana nocturna o una secuencia de un film negro desarrollada en el típico garito que para un western.

El fiasco de la película persiste con la elección del protagonista. Un soso e inexpresivo Alan Steel, en realidad Sergio Ciani. Éste era un actor italiano procedente del cine de espadas y sandalias con alguna incursión en el spaghetti como “Sansón y el tesoro de los Incas” (largometraje olvidable mezcla de aventuras y western) o la rareza turco-italiana “KüÇük kovboy”. En este filme, además de dar muestras de sus carencias interpretativas, presenta un aspecto setentero (pelo largo, patillas, amplio bigote) poco apropiado para un soldado unionista lo que resta, aún más, credibilidad a su interpretación. Menos mal que como enemigo aparece William Berger, de lo mejor de la película, dando vida estupendamente al perturbado y sádico Machedo, y en un corto papel el gran Paco Sanz, uno de esos secundarios de lujo que solían estar por encima de los largometrajes y personajes que le tocaban en suerte, en el rol de un ex soldado nordista que prestará su apoyo a Mulligan y cuya contribución se antojará fundamental en el duelo entre éste y Machedo. También es de agradecer que Frank Braña, habitual de este género y sobrio actor, cuente con un papel más largo de lo que en él era normal, mostrándose creíble como Quincy, uno de los hombres de Machedo que protagonizará la mejor pelea de la película.

En definitiva un flojísimo, oscuro y violento euro western del que sólo puedo salvar algunas actuaciones y el tiroteo final con sorpresa incluida, más cuidado que el resto de la película, en el que se luce Emilio Foriscot como director de fotografía, sobre todo en la iluminación de los interiores, y que cuenta con una atmósfera fantasmal en la que el protagonista, que parece poseer el don de la ubicuidad, se comporta como un ser de ultratumba. (800 SW)

martes

CON EL CORAZON EN LA GARGANTA

 

Con el corazón en la garganta (Sette pistole per un massacro)  1967  España/Italia

Director: Mario Caiano

Reparto: Craig Hill, Piero Lulli, Eduardo Fajardo, Giulia Rubini, Nello Pazzafini, Spartaco Conversi, Roberto Camardiel, Jacques Herlin, Nazzareno Zamperla, Renzo Pevarello, Massimo Carocci , Osiride Pevarello, Aldo dell'Acqua, Eleanora Vargas, Massimo Carocci, Pino Polidori, Natale Nazzareno, Tomas Pico, Caterina Trentini, Franco Ukmar, Elio Angelucci

Guión: Eduardo M. Brochero  Fotografía: Julio Ortas  Música: Francesco de Masi  Coproducción italo-española dirigida en 1967 por todo un especialista en este subgénero, Mario Caiano (director que ese mismo año había rodado el spaghetti un tanto paródico “Un tren para Durango”)

SINOPSIS

Will Flaherty, un convicto acusado de un robo y unos asesinatos que no cometió, tras escapar de la prisión se dirige al pueblo donde trabaja su antigua amante. Al mismo tiempo una banda de forajidos, comandados por dos de los autores reales de los crímenes por los que fue imputado el protagonista, tras un fracasado intento de robar el banco del mismo pueblo, decide esperar a que llegue la diligencia con el oro de los mineros y toma como rehenes a todos los habitantes. A partir de ese momento, Will, que no ha sido detectado, intentará evitar el robo y limpiar su nombre

CRAIG HILL

Craig Hill (nacido el 5 marzo de 1926 en California) comenzó una carrera en el cine americano en los años cincuenta, aunque con un éxito bastante limitado.

Con la llamada del spaghetti western, el actor repitió el camino efectuado por su compatriota Clint Eastwood unos años antes, y en 1965 se trasladó a España para protagonizar "Ocaso de un pistolero", y comenzar así una carrera larga y pragada de títulos en el western mediterraneo.

La mayoría de las veces como protagonista de pequeñas películas, y sin llegar a ser una estrella en toda la plenitud de la palabra, con el paso de los años para muchos ha llegado a ser un referente del spaghetti western, en donde participó en más de una quincena de trabajos.

Al terminar la época de rodar westerns, el actor en vez de volver a su país prefirió quedarse a vivir en España, en donde continuó su carrera. Su ultimo trabajo en el cine data del año 2003, en un pequeño papel en "Platillos volantes".

Filmografia SW:

1965-Ocaso de un pistolero

1966-Cazador de recompensas

1967- Ric e Gian alla conquista del West

1967- Con el corazón en la garganta

1968-Quince horcas para un asesino

1968-All'ultimo sangue

1968-Tre croci per non morire

1969-Lo quiero muerto

 1971-Tambores de venganza (Il Giorno del giudizio)

1972-Tu fosa será la exacta... amigo

1972-Los buitres cavarán tu fosa /// Reseña Adicional

1972-Bada alla tua pelle, spirito santo!

1972-Scansati... a Trinità arriva Eldorado

1972-Un Animale chiamato uomo

1974-Corte marziale

1975- La Máscara de cuero

MARIO CAIANO

Nacido en Italia en 1933, Caiano estudió una carrera de Arqueologia, que le sirvió para trabajar junto a la policía. Paralelamente, comenzó una carrera como asistente de varios directores, hasta que en el año 1960 empieza a dirigir en solitario sus propias películas.

Su cine por desgracia en la mayoría de las veces eran trabajos por encargo, que generalmente se ceñían al genero de moda. Ese es el caso de su trabajo en el spaghetti western, que se pueden resumir como simples "calcos" de las directrices básicas del mismo, con poco talento o innovación.

Un par de películas en la frontera, protagonizadas por el Zorro, fueron sus inicios. En "Brandy" aparece como co-director en algunos sitios o como ayudante del director en otros. En "Los Cuatro Salvajes" dirige por primera vez al actor que más protagonizó sus westerns, Anthony Steffen.

A partir de los años setenta, comienza a alejarse poco a poco del cine y se refugia en trabajos para la televisión Italiana, continuando en ella hasta el año 2001, fecha de su ultima serie.

Filmografía SW:

1962- El signo del zorro

1964- Brandy (co-dirigida/ayud. de director junto con José L. Borau )

1964- El Vengador de California

1964- Las pistolas no discuten

1965- Una tumba para el sheriff

1966- Los Cuatro Salvajes

1967- Un tren para Durango

1967- Con el corazón en la garganta

1968- Su nombre gritaba venganza

1973- Mi nombre es Shanghai Joe

(800 SW)

sábado

ABRE TU FOSA AMIGO, LLEGA SABATA


Abre tu fosa amigo... llega Sabata. Año 1971  Duración 88 min.  País España España  Dirección: Juan Bosch  Guión: Ignacio F. Iquino, Juliana San José de la Fuente, Sauro Scavolini, Luciano Martino

Reparto

Richard Harrison, Fernando Sancho, Raf Baldassarre, Alejandro Ulloa

Música: Enrique Escobar  Fotografía: Luciano Trasatti, Floriano Trenker  Compañías: Coproducción España-Italia; Devon Film, IFI Producción  Género: Spaghetti Western

Sinopsis

Steve McGowan se ha propuesto vengar la muerte de su padre, asesinado por uno de los secuaces del cacique Miller. Éste contrata los servicios de un famoso pistolero llamado Sabata y le encarga la misión de matar a Steve. El destino unirá a Steve y al bandido mexicano León Pompero, y juntos deciden derrotar al sanguinario pistolero.


RICHARD HARRISON


Actor norteamericano nacido en Salt Lake City, Utah, el 26 de mayo de 1935. Harrison inició su carrera en la televisión, y poco a poco fue haciéndose un nombre. A principio de los años 60 viaja a Italia para rodar un Peplum, y así comienza una larga lista de películas, la mayoría de serie B enmarcada en algún genero de moda.

En el año 63, Harrison está en la lista, junto con James Corbun y Charles Broson, de Sergio Leone para protagonizar "Por un puñado de dolares", en un papel que al final se quedó Clint Easwood, pero que quizás podría haber cambiado la historia de Harrison si hubiera logrado hacer "el Hombre sin nombre". Durante las tres próximas décadas Harrison aparece en infinidad de historias de romanos, spaghetti westerns, pelis de acción, de espías y hasta una serie de ninjas.

Aparte de su larga filmografía como actor, con mas de 100 títulos, llegó a dirigir tres películas, un western italiano protagonizado por el mismo de nombre "Due fratelli" en el año 1972, aunque fue un trabajo dirigido junto a Renzo Genta, pero como Harrison era productor del mismo, aprovechó para ponerse detras de la camara. En "Challenge of the Tiger" (1980), protagonizada por Bruce Le(seudonimo de Liang Chien-lung usado para aprovechar el tirón del Lee original), con Harrison como co-protagonista, también parece ser que llegó a ayudar en la dirección, aunque solo aparece acreditado como director Le. "Three Men on Fire" (1986) fue su tercer y ultimo trabajo en el que apareció como director.

Filmografía SW:

1963- Gringo (Duello nel Texas)
1963- El Sabor de la venganza
1965- Sangre sobre Texas
1967- El Rojo
1968- Uno después de otro 
1968- Entre Dios y el diablo
1968- Joko invoca a Dios... y muere
1970- La Diligencia de los condenados
1970- Reverendo Colt
1971- Abre tu fosa, amigo, llega Sábata...
1971- Su nombre fue rey (Lo Chiamavano King)
1971- Los Violentos De Texas
1971- Lo Sceriffo di Rockspring
1972- Los Fabulosos de Trinidad
1072- Dispara Joe... y asi sea (Spara Joe... e così sia!)
1972- Jesse y Lester (Due fratelli)

1972- El largo camino de la venganza