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jueves

EL JUSTICIERO CIEGO


El justiciero ciego (Blindman)
1971
Italia/Usa
Director: Ferdinando Baldi
Guión: Piero Anchisi, Tony Anthony, Vincenzo Cerami
Fotografía: Riccardo Pallottini
Música: Stelvio Cipriani

Reparto:
Tony Anthony, Agneta Eckemyr, Lloyd Battista, Raf Baldassarre, Ringo Starr, Magda Konopka, Marisa Solinas, Franz von Treuberg, David Dreyer, Gaetano Scala, Mary Badin, Dominique Badou, Shirley Corrigan, Karin Skaresso, Lucretia Love, Isabella Savona, Elena Veronese, Malisa Longo, Katerina Lindfelt, Alice Mannell, Krista Nell, Maria Gentilini, Giuliana Giuliani, Solvi Stubing, Melu Valente, Diana Lorys, Mirta Miller, Remo de Angelis, John Friedrick, Guido Mannari, Tito Garcia, Tomas Rudy, Salvalore Billa, Fortunato Arena, Ennio Antonelli, Renato Romano, bearded rifleman, fat rifleman, David Petitto, Carla Brait, Janine Raynaud

Coproducción italo-estadounidense de 1971 dirigida por Ferdinando Baldi, que obedece a un proyecto de su protagonista Tony Anthony quien no sólo se reservó el papel principal sino que también participó en el guión y en la producción junto con su amigo de juventud Saul Swimmer y el ex manager de The Beatles Allan Klein, lo que podría explicar la presencia de Ringo Starr por aquella época empeñado en desarrollar una carrera como actor.

La película creo que muestra el agotamiento del subgénero y cómo se estaban acabando las ideas ya que se trata de una propuesta bastante extravagante que para funcionar mínimamente debe contar con la complicidad del espectador, puesto que el héroe-antihéroe de la misma es ciego y, claro, uno se pregunta ¿Cómo se podía defender un pistolero invidente? o ¿Cómo podía llegar a los distintos pueblos? En fin parece que Tony Anthony pensó: “Vamos a hacer el más difícil todavía y si Corbucci nos había presentado un pistolero mudo, en la sensacional “El gran silencio”, y Anthonny Quinn había interpretado a un agente sordo, en la mediocre “Los amigos”, yo me marco un triple mortal y doy vida a un pistolero ciego”.

El problema es que, para mí, aunque admitas que un ciego podía ir por esos mundos del Far West liquidando pistoleros con su rifle, la película no funciona por un escasamente imaginativo e inverosímil guión en el que intervinieron, además del propio Anthony, Lloyd Batista (otro de sus amigos, por lo que todo queda en casa) y otros dos escritores que se ocuparon, con más fortuna, del guión de “Tierra de gigantes”: Piero Anchissi y Vicenzo Cerami. Entre todos se cargan la parte más interesante y de triste actualidad que apuntaba la historia: la trata de blancas, ya que 50 mujeres que han viajado desde Europa para casarse en EEUU con mineros de un pueblo de Tejas son raptadas para, mediante amenazas y coacciones, ejercer la prostitución en un pueblo mejicano en la frontera con los EEUU; así como el tema apuntado sobre los malos tratos a la mujer (encarnada en la relación de Pilar con Candy que está obsesionada con ella y la considera su posesión).

Pero todo ello parece que es un simple pretexto para enseñar abundantes escenas de desnudos, no sé si como reclamo para obtener una mejor taquilla, y el spaghetti pronto se desliza por los caminos más trillados de este subgénero: que si cabalgadas interminables para allí y cabalgadas interminables para allá, continuas peleas y tiroteos que se me hicieron muy pesados, la tópica escena de tortura al héroe, la no menos tópicas secuencia de la comida con unos personajes caracterizados por su glotonería. Ya sé que a los spaghettis no se les puede pedir una gran transcendencia pero he visto bastantes que cuentan con una cierta profundidad y en los que se da tanta importancia a la acción como al desarrollo de los personajes y creo que en este caso perdieron esa oportunidad al decantarse por los caminos más trillados y típicos. Y a todo ello hay que añadir que cuenta con ciertos toques de humor, para mí, de dudoso gusto como cuando se presenta el protagonista ventoseando; así como con una serie de mensajes, entre pretendidamente chistosos y transcendentes, que el ciego dice mirando directamente a la cámara, como: “Si no tienes ojos eres medio hombre, pero si no tienes ojos ni dinero eres mierda”, “Cuando pierdes la cabeza por unos calzones, amigo, estás perdido, acabado”. Pues vale. La verdad es que ni en ésta, ni, mucho menos, en “Get Mean” he conseguido conectar con el peculiar sentido del humor de Anthony.

La banda sonora compuesta por Stelvio Cipriani tampoco me ha gustado aunque cuenta con bastantes temas. El problema, para mí, es que frente a algunos bastante apropiados de inspiración fronteriza, hay otros totalmente descontextualizados al ser más propios de la época en la que se rodó la película que del período narrado. Además llama la atención que en algunas escenas, como en la de la violación y exterminio de las mujeres que es una secuencia de gran carga dramática y de una extrema violencia, la banda sonora está muy mal utilizada hasta el extremo de estar a punto de cargarse la escena el tema musical empleado.

Ante tal cúmulo de despropósitos poco puede hacer la más que correcta puesta en escena de un director fiable como era Ferdinando Baldi (que volvería a colaborar con Anthony en la delirante “Get mean”, en la que también intervino Lloyd Batista como actor y guionista), aunque parece en algunos momentos dejarse llevar por la desidia alternando escenas muy bien dirigidas con otras mucho más convencionales. Por lo que respecta a la ambientación, que no me ha disgustado, es también producto de su tiempo con clara influencia del movimiento hippie bastante en boga en ese momento. Incluso algunos bandoleros parecen figurantes de la película “Hair”.

Por último en cuanto a los actores, Tony Anthony, que solía interpretar papeles de pistoleros alejados del estereotipo creado por Sergio Leone, me sigue sin convencer. En este caso da vida al pistolero ciego que se ayuda de su rifle con una bayoneta como si fuera un bastón y al que le ocurren distintas desgracias por ser un invidente: en el intercambio de las mujeres por Candy le timan aprovechando que no ve y un poco más tarde está a punto de ser atacado por una serpiente que habían colocado en su comida. Ringo Starr en el papel de Candy creo que demuestra que lo suyo no era la interpretación y eso que su look era muy apropiado. Lloyd Batista pienso que es el actor más acertado en su rol de Domingo, un amoral y sádico bandido hermano de Candy. Y un casi irreconocible Raf Baldassarre (otro colega de Anthony que había participado en la trilogía sobre el extranjero) nada puede hacer ante el regalito del patético y rijoso general mejicano, un personaje bastante absurdo. En cuanto a las dos actrices principales, la polaca Magda Konopka (mujer de gran belleza) recrea con acierto a una mujer despiadada, mientras que la sueca Agnete Eckemyr me pareció bastante sosa e inexpresiva en el papel de Pilar, el objeto del deseo de Candy.

En definitiva, para mí, un western mediocre que muestra la decadencia de este subgénero y que se me hizo tremendamente pesado y aburrido, lo que es imperdonable en este tipo de films. (TEXTO 800SW)

FERDINANDO BALDI

Fernidando Baldi, nacido en mayo de 1927 en Italia, cursó sus estudios como maestro. Pero pronto dejó las clases y se pasó a el mundo del cine. En 1952 dirige su primera película, "El Precio del honor". Sus primeros trabajos se acercaron a el genero de moda en Italia en aquellos años, el cine de romanos.

Y como muchos directores italianos, no tarda mucho en comenzar a dirigir cintas del nuevo estilo que comenzaba a llenar los cines, el spaghetti western. Su aterrizaje no puede ser mejor,en el año 1966 con "Adiós, Texas", una formidable película con un grandisimo Franco Nero. Un año después rueda un titulo menor, a mayor gloria de la actriz protagonista. Se trata de "Rita en el West". La película sirve, eso si, para que el director conozca a un rubio actor, al que después le daría un nuevo papel protagonista en su siguiente titulo, "El clan de los ahorcados". Estamos hablando de Terence Hill, actor que unos años más tarde tendrá una gran importancia dentro del spaghetti western.

En el año 1971 rueda "El justiciero ciego" (Blindman), protagonizada por Tony Anthony y Ringo Star. La película fue un gran éxito, sobre todo con el paso de los años.
En el año 74 el publico demanda otro tipo de western, y a Baldi no le importa hacerlo. "Nos llaman Carambola" y "Les llamaban los hermanos de Trinidad" son dos muestras de por donde discurre el SW en aquellos años, por la autoparodia lamentable creada unos años antes por Terence Hill y Bud Spencer. En 1981 termina su periplo en el western mediterraneo con una rareza como "Yendo hacia ti", película rodada en 3-D. Siete años más tarde abandona completamente la dirección, con una pequeña cinta como despedida, "Un Maledetto soldato" (1988).

En el 2005 aparece en un par de documentales sobre el spaghetti western, uno de los cuales estaba centrado en su carrera en el genero. En 2007, muere en Roma a la edad de 90 años.

Filmografía SW:

1966- Adiós, Texas
1967- Rita en el West
1968- Odia il prossimo tuo
1968- El clan de los ahorcados
1969- Il Pistolero dell'Ave Maria
1971- El justiciero ciego
1974- Nos llaman Carambola
1975- Les llamaban los hermanos de Trinidad
1975- Get Mean
1981- Yendo hacia ti (Comin' at Ya!)

UN HOMBRE, UN CABALLO, UN COLT


Un hombre, un caballo, un colt (Un uomo, un cavallo, una pistola)
1967
Italia/Alemania/Usa
Director: Luigi Vanzi
Guión: Tony Anthony, Bob Ensescalle, Giuseppe Mangione
Fotografía: Marcello Masciocchi
Música: Stelvio Cipriani

Reparto:
Tony Anthony, Dan Vadis, Daniele Vargas, Marco Guglielmi, Jill Banner, Marina Berti, Raf Baldassarre, Mario Novelli, Ettore Manni, Giuseppe Addobbati, Fortunato Arena, Silvana Bacci, William Conroy, Arturo Danesi, Antonio Danesi, Mario Dionisi, Silvana Catenacci, Renato Mambor, Filippo Antonelli, Arnaldo Mangolini, Fred Coplan, Franco Scala, Roberto Chiappa, Silvana Fiorini, Asaynoa Runachagua, Mario Castrichelli, Bruno Arié, Luciano Catenacci.

SINOPSIS:
El Extranjero en esta ocasión topará con la famosa banda conocida como “El tesoro de la frontera”, llamada así al haberse puesto precio a la totalidad de sus miembros por 10.000 dólares, que se ha apoderado, tras matar a todos sus ocupantes, de una diligencia cubierta de oro; por lo que decidirá enfrentarse a la banda con el objeto de cobrar la recompensa que ofrecen por ellos, además de apropiarse de la diligencia, para lo que contara con la ayuda de un peculiar predicador.

Coproducción italo-germano-estadounidense de 1967 también conocida como “The Stranger returns”, segunda película sobre el personaje del Extranjero realizada como consecuencia de la acogida muy favorable, sobre todo en los EEUU, de “Un dólar entre los dientes”, por lo que se contó con un mayor presupuesto gracias a la implicación de tres compañías, entre las que se encontraba la Primex Italiana (pequeña productora responsable a principios de los setenta de varios notables poliziescos como “La policia agradece” dirigida en 1972 por Steno o “Corrupción de menores” realizada por Massimo Dallamano dos años después), y en la que se contó, básicamente, con el mismo equipo que en la primera: el actor principal, con Tony Anthony dando vida de nuevo al personaje además de implicarse en el guión del film; el director Luigi Vanzi, de nuevo bajo el seudónimo de Vance Lewis, que realiza un trabajo más convencional; o el director de fotografía, elemento clave en la primera película, Marcello Masciochi.

El largometraje respeta el esquema y los temas de la primera película de la trilogía, así nos encontramos con un botín codiciado por unos forajidos, la presencia del ejército en un poblado fronterizo, la tortura al antihéroe, las traiciones (en este caso representadas en un integrante del grupo) y el posterior enfrentamiento, menos conseguido y espectacular que el del filme anterior, del Extranjero con los miembros de la banda a los que va aniquilando con una recortada, aunque en esta ocasión la escopeta cuenta con cuatro cañones. Es decir nos volvemos a encontrar con una historia presidida por la avaricia, la deslealtad y la venganza. Pero, al mismo tiempo, presenta notables diferencias con su antecesor
En primer lugar cuenta con un presupuesto más holgado, hecho que se aprecia tanto en las localizaciones (más abundantes que en su antecesora), como en la ambientación y en el reparto, con un incremento apreciable de los personajes.

En segundo lugar frente a la minimalista banda sonora de su predecesora, la compuesta en esta ocasión por Stelvio Cipriani, quien repetiría en el tercer film de la trilogía y volvería a colaborar con Anthony, entre otras, en “El justiciero ciego” (película ya comentada en este blog) se caracteriza por su variedad y riqueza. Así cuenta con un notable tema principal con claras influencias de las composiciones de Morricone, además de otro interesante pero que se utiliza sin ninguna finalidad dramática y de forma repetitiva (sobre todo en la escena de la tortura del antihéroe). También se escucha otra composición de influencia mejicana y, como en la primera película en un claro guiño a “Por un puñado de dólares”, una especie de silbido con el que se identifica al protagonista.

Por otra parte se introducen elementos humorísticos a través fundamentalmente de la figura del predicador o en determinadas escenas como aquella en la que le obligan a “El Extranjero” a cavar dos tumbas, lográndose, para mi gusto, una correcta dosificación de estas secuencias cómicas. Además consiguen no llegar al esperpento y a la chabacanería de otras producciones posteriores de Anthony como “El justiciero ciego” y, sobre todo, la delirante “Get Mean” (filme que cuenta con su correspondiente reseña). Por último, también se produce un importante aumento de los diálogos entre los personajes.

Pero todas estas virtudes, para mí, quedan bastante desdibujadas ante el hecho de que en esta segunda parte se pierde parte de la frescura, atmósfera sombría y malsana y, básicamente, capacidad de síntesis de la primera, con un trabajo del director menos original. Así nos vamos a topar con escenas que no aportan nada al filme, como la extraña, por surrealista, secuencia inicial en la que vemos al protagonista a lomos de su caballo en medio del desierto portando un parasol rosa, en lo que no sé si será un pequeño homenaje a aquella de “El bueno, el feo y el malo” en la que Elli Wallach también llevaba un quitasol mientras Eastwood se achicharraba, o la escena en la que el jefe de la banda dispara sobre una mejicana para quitarle el vestido de tirantes, sin que sepamos nada sobre el destino de la mujer ya que no vuelve a salir en la película; otras que, para mi gusto, se alargan en exceso mientras suena de forma repetitiva y machacona uno de los temas musicales, como la ya comentada de la tortura al protagonista, para la que los bandidos se sirven de una de las diligencias; y algunas sin sentido, como aquella en la que, en medio del tiroteo final, uno de los forajidos ve comida y tranquilamente se pone a devorarla y, claro, es pillado por “El Extranjero”, quien, en una decisión muy lógica, se siente en la mesa con el pistolero con el objeto de probar los manjares.


Por lo que respecta al elenco actoral, Tony Anthony vuelve a encarnar, mostrando para mí sus carencias interpretativas, al Extranjero, un individuo del que en esta película tenemos más información; así junto a su vulnerabilidad (se deja zarandear por el jefe de la banda) y su astucia, ambos rasgos ya apuntados en el primer largometraje, conoceremos su falta de habilidad manual (es incapaz de liarse un pitillo correctamente), su infalibilidad con el revólver (creo que en la primera no llegaba a desenfundarlo) o su generosidad (le cede la recompensa obtenida por la captura de los miembros de “El tesoro de la frontera” al predicador).

Marco Gugliemi, actor al que volveríamos a ver en “Bandidos” como uno de los miembros de la banda de Billy Kane y en “Corre Cuchillo…corre” como un asesor francés (ambas películas ya comentadas) se hace cargo del papel del predicador, un estrafalario charlatán que protagoniza algunas escenas cómicas y que como personaje no me pareció muy convincente, ya que aparece y desaparece a gusto de los guionistas y porta una serie de objetos, como la famosa escopeta de cuatro cañones o una especie de cohetes, que le restan credibilidad.

Daniele Vargas, sin duda para mí el mejor intérprete de todos, encarna convincentemente al oficial postal que en un giro de guión nos dará una pequeña sorpresa. Dan Vadis (uno de esos hercúleos actores, como Steve Reeves o Gordon Mitchell, habituales de la famosa Playa del Músculo, que formaría parte de la trouppe de Mae West para, posteriormente, probar suerte en Europa en el pujante “peplum” y, tras la decadencia de este subgénero, en el spaghetti aunque sin demasiada fortuna), da vida, como ya le ocurrió en “El hombre del Sur” (también reseñada en el blog), con su hieratismo habitual a En Plein el malévolo jefe de la banda de forajidos. Como miembros de la misma aparecen Raf Baldaserre, habitual en los filmes de Anthony, en un papel de pistolero con alguna deficiencia mental que siempre está riendo, y un casi irreconocible Mario Novelli en el papel de Austin, un maniaco sexual. El reparto se completa con la presencia casi testimonial de una madura Marina Berti, la inolvidable esclava enamorada de Petronio en “¿Quo Vadis?”, en el rol de Ethel, la mujer del oficial postal, y Ettore Manni, otro actor con amplia experiencia en el cine de sandalias y espadas, como el teniente Stafford.

En resumen un aceptable y entretenido spaghetti que, comparándolo con el primero de la trilogía, creo cuestiona el hecho de que un mayor presupuesto dé como resultado una mejor película.

TONY ANTHONY

Actor, guionista, productor y director estadounidense (1937 Virginia) de origen italiano cuyo verdadero nombre es Roger Pettito. Tras estudiar en la Universidad de Carnegile Mellon en Pittsburg pronto se interesó por el mundo del cine en todos sus aspectos. Así su debut se produjo en el largometraje dirigido en 1966 por su amigo Saul Swimmer “Force of impulse”, una película independiente sobre el drama de las familias con hijos delincuentes en la que Anthony también participó en el guión y en la producción.

Tras colaborar de nuevo con Swimmer en su segundo proyecto “Without each other” en 1962 (ambos escribieron el guión, Swimmer lo dirigió y Anthony fue el actor principal) y aparecer en una coproducción dirigida por George Sherman, decide probar suerte en Italia donde rueda tres comedias hasta que gracias a la amistad de Swimmer con Allen Klein (manager de The Beatles) pudo poner en pie “Un dólar entre los dientes”, spaghetti de gran éxito (se lanzó en los EEUU por la MGM como rival de Eastwood y su hombre sin nombre cuyos derechos los poseía la United Artist) que dio lugar a una peculiar trilogía dirigida por Luigi Vanzi, en la que participó como protagonista en el rol de un pistolero denominado The stranger (personaje que más tarde retomaría en la delirante “Get Mean”, también producida por él), además de colaborar en los guiones de las dos últimas y coproducir la tercera.

Hombre inquieto, fruto de sus programas de investigación y desarrollo de la tecnología del cine fueron varios avances en cuanto a objetivos y a cámaras de pantalla ancha, lo que le permitió rodar en 1981 el film en 3D “Yendo hacia ti” realizada por Ferdinando Baldi (que ya le había dirigido en “Blindman”, con Ringo Starr en un papel destacado, y en la citada “Get Mean”) y en la que también participó su amigo Gene Quintano como coprotagonista, coproductor y coguionista.
Su última película como protagonista fue otro film en 3D, en este caso de aventuras, “El tesoro de las cuatro coronas” en la que volvió a contar con Baldi (director), Quintano (actor, guionista y productor) y Lloyd Battista (guionista, que había participado en los libretos de cuatro de sus westerns).

A partir de ese momento se retirará del cine y sólo participará de forma esporádica como productor en proyectos de sus amigos Gene Quintano (“Una espía en mi alcoba” y “Un dólar por los muertos” que constituyó, por la falta de respuesta en taquilla, un intento fracasado de hacer varios westerns coproducidos entre España y los EEUU) y Mark Damon (“Orquídea salvaje”).

Filmografía en SW:

1966- Un dólar entre los dientes
1967- Un hombre, un caballo, un colt
1968- El forastero silencioso
1971- El justiciero ciego (Blindman)
1976- Con el sol en los ojos y la pistola en la mano (Get Mean)
1981- Yendo hacia ti (Comin’ at ya!)



miércoles

UN DOLAR ENTRE LOS DIENTES


Un dólar entre los dientes (Un Dollaro tra i denti) (A stranger in town)
1966
Italia/Usa
Director: Luigi Vanzi
Guión: Warren Garfield, Giuseppe Mangione
Fotografía: Marcello Masciocchi
Música: Benedetto Ghiglia

Reparto:
Tony Anthony, Frank Wolff, Jolanda Modio, Gia Sandri, Raf Baldassarre, Aldo Berti, Antonio Marsina, Salvatore Puntillo, Fortunato Arena, Rossella Bergamonti, Ugo Carboni, Giovanni Ivan Scratuglia, Lars Bloch, Angela Minervini, Elio Angelucci, Nicola Di Gioa, Enrico Capoleoni, Arturo Corso, Loris Bazzocchi.

SINOPSIS: Un enigmático pistolero tras llegar a un pueblo cuasi fantasma llamado Cerro Gordo le propone a Águila, jefe de un grupo de forajidos mejicanos, robar un cargamento de oro custodiado por el ejército estadounidense a cambio de quedarse con la mitad del botín. Pero, tras dar el golpe, es traicionado por los bandoleros por lo que desde ese momento ideará un plan para vengarse de los forajidos y recuperar el dinero.

Coproducción italo-estadounidense de 1966, aunque fue estrenada a principios de 1967, también conocida como “A Stranger in town” que, junto con “Un hombre, un caballo, una pistola” realizada al año siguiente y “El forastero silencioso” realizada en 1969, conforma la trilogía sobre “El extranjero” un enigmático pistolero con el que la Metro Goldwyn Mayer, que distribuyó la trilogía en los EEUU, quiso dar la replica al hombre sin nombre de Leone-Eastwood cuyos derechos en los EEUU correspondían a la United Artists.

El tríptico obedece a un proyecto personal de su protagonista, Tony Anthony (un inquieto actor de origen italiano cuyo verdadero nombre es Roger Pettito que participaría en el guión de las dos últimas películas de la trilogía e, incluso, coproduciría la tercera) en el que cobró gran importancia para ponerlo en pie la implicación de Allen Klein (manager de The Beatles) al que pudo acceder Tony gracias a su amistad con el director y guionista Saul Swimmer con el que había colaborado en un par de películas en los EEUU, y cuya dirección se encargó a Luigi Vanzi, bajo el seudónimo de Vance Lewis, un realizador con escasa experiencia tras la cámara pero que supo dar un toque personal a esta primera película.

La película presenta fuertes similitudes con la seminal “Por un puñado de dólares”, no solamente en la trama, aunque más esquematizada; sino también tanto en las situaciones, así por ejemplo se inicia con la llegada al pueblo del taciturno pistolero, hay una mujer joven con un hijo de corta edad que es secuestrada y se ve obligada a mantener relaciones sexuales con el jefe de la banda, el antihéroe recibe una enorme paliza justo antes de comenzar su venganza tras haberse repuesto y nos encontramos con un enfrentamiento final entre “El Extranjero” y Aguila calcado al de su modelo (aquí el protagonista se protege tras una vagoneta de hierro en vez de con una plancha y se repite el duelo cargando sus respectivas armas los dos contrincantes, aunque en esta película el antihéroe porta una escopeta de cañones recortados y el villano una ametralladora, en vez del colt y el Winchester que empuñaban los contendientes en el largometraje de Leone); como en los personajes ya que “El Extranjero” está inspirado en el hombre sin nombre ál que parodia, además de presentar un aspecto todavía más desastrado (en vez de un poncho lleva una manta vieja), mientras que el personaje de Águila es un calco de Ramón Rojo, incluso en las primeras escenas no se separa de su Winchester, y la secuencia en la que con la ametralladora acaba con los prisioneros mejicanos es un claro guiño a la escena del río en la que Ramón terminaba con los soldados yankis.

Pero aunque el largometraje está, por tanto, fuertemente inspirado en el de Leone (incluso creo que hay otro guiño al siguiente western dirigido por éste ya que los bandidos, como los hombres del Indio, tienen su guarida en una iglesia abandonada) presenta, a pesar del muy limitado presupuesto que se aprecia sobre todo en las escasas localizaciones, ciertas virtudes y elementos personales, no sólo al simplificar, como antes señalé, la trama, que aparece estructurada en dos partes diferenciadas, primando en la primera la avaricia representada tanto en el deseo o codicia de un bien ajeno (inicio del film y planteamiento del robo) como en la traición (interludio en el que el antihéroe se ve engañado por Águila), mientras que en la segunda predomina la ira bajo la forma de la venganza (la parte más larga con un intento fallido de recuperar el botín por parte del antihéroe, lo que le cuesta ser salvajemente golpeado, y el posterior enfrentamiento de éste con los miembros de la banda de Águila, a los que va aniquilando en un estupendo tramo final), o al reducir las líneas de diálogo a la mínima expresión, ya que en buena parte de la película no se habla y priman las imágenes acompañadas de los dos temas musicales (los ocho primeros minutos, por ejemplo, carecen de diálogos); sino también, al saber crear una atmósfera, a la que sin duda no es ajena la labor de Marcello Maschiochi como director de la fotografía, mucho más sombría y decadente que la de su modelo, con un pueblo prácticamente abandonado que da la sensación de estar cayéndose a pedazos y con unos personajes negativos caracterizados por su brutalidad y su avaricia.

Quizás el elemento menos acertado sea la banda sonora compuesta por Benedetto Ghiglia que ahonda en el carácter minimalista del film con un aceptable tema principal con predominio de la guitarra que, para mi gusto, se repite en exceso llegando a ser un poco pesado, y otro que prácticamente es un rasgueo de guitarra, para mí, bastante insoportable. Además también en la banda sonora hay otro guiño a “Por un puñado de dólares”, en esta ocasión con una especie de silbido (no sé si se trata de una flauta) que se suele identificar con el protagonista.

Por lo que respecta a los actores, tenemos como antihéroe a Tony Anthony, interprete que hasta ese momento sólo había protagonizado en Estados Unidos tres películas por lo que decidió probar suerte en Europa, que se limita a estar por ahí dado lo escasamente trabajado de su personaje, mientras que Frank Wolff, otro norteamericano emigrado al viejo continente, hace una buena composición, basándose para mi en Gian Maria Volonte, de Águila, un megalómano y sádico bandido (no duda en amenazar con una navaja a un bebé para obtener información de su madre o en fusilar a los soldados mejicanos para probar la ametralladora), además de necesitar constantemente que le confirmen sus hombres que es “un hombre justo”.

En papeles secundarios aparecen dos veteranos del spaghetti, el habitualmente malvado Raf Baldaserre, otro amigo de Anthony con el que contaría para sus futuros proyectos, como la mano derecha de Águila y Alberto Berti en el papel de Marinero, otro miembro de la banda apodado de esa forma porque disfruta ahogando a sus víctimas, entre ellas un sacerdote; además de dos actrices, Jolanda Modio, que también aparecería en “Cara a cara”, en un personaje, sin nombre, muy parecido al desempeñado por Marianne Koch en “Por un puñado de dólares” y Gia Sandri como Maruca, un personaje bastante curioso ya que se insinúa, por la forma cómo trata a Jolanda Modio, su tendencia lésbica e, incluso, su sadismo ya que lleva siempre un látigo y disfruta utilizándolo.

En resumen un brutal y violento spaghetti western que a pesar de su escaso presupuesto, alguna situación inverosímil (no se sabe, porque es prácticamente imposible, cómo escapa el protagonista de la guarida de la banda de Águila) y sus fallos (no se respeta la unidad de tiempo, así hay una escena que se desarrolla de noche en el interior mientras que en el exterior es de día) me ha parecido muy digno y entretenido, además de contar con un gran tramo final.

TONY ANTHONY

Actor, guionista, productor y director estadounidense (1937 Virginia) de origen italiano cuyo verdadero nombre es Roger Pettito. Tras estudiar en la Universidad de Carnegile Mellon en Pittsburg pronto se interesó por el mundo del cine en todos sus aspectos. Así su debut se produjo en el largometraje dirigido en 1966 por su amigo Saul Swimmer “Force of impulse”, una película independiente sobre el drama de las familias con hijos delincuentes en la que Anthony también participó en el guión y en la producción.

Tras colaborar de nuevo con Swimmer en su segundo proyecto “Without each other” en 1962 (ambos escribieron el guión, Swimmer lo dirigió y Anthony fue el actor principal) y aparecer en una coproducción dirigida por George Sherman, decide probar suerte en Italia donde rueda tres comedias hasta que gracias a la amistad de Swimmer con Allen Klein (manager de The Beatles) pudo poner en pie “Un dólar entre los dientes”, spaghetti de gran éxito (se lanzó en los EEUU por la MGM como rival de Eastwood y su hombre sin nombre cuyos derechos los poseía la United Artist) que dio lugar a una peculiar trilogía dirigida por Luigi Vanzi, en la que participó como protagonista en el rol de un pistolero denominado The stranger (personaje que más tarde retomaría en la delirante “Get Mean”, también producida por él), además de colaborar en los guiones de las dos últimas y coproducir la tercera.

Hombre inquieto, fruto de sus programas de investigación y desarrollo de la tecnología del cine fueron varios avances en cuanto a objetivos y a cámaras de pantalla ancha, lo que le permitió rodar en 1981 el film en 3D “Yendo hacia ti” realizada por Ferdinando Baldi (que ya le había dirigido en “Blindman”, con Ringo Starr en un papel destacado, y en la citada “Get Mean”) y en la que también participó su amigo Gene Quintano como coprotagonista, coproductor y coguionista.
Su última película como protagonista fue otro film en 3D, en este caso de aventuras, “El tesoro de las cuatro coronas” en la que volvió a contar con Baldi (director), Quintano (actor, guionista y productor) y Lloyd Battista (guionista, que había participado en los libretos de cuatro de sus westerns).

A partir de ese momento se retirará del cine y sólo participará de forma esporádica como productor en proyectos de sus amigos Gene Quintano (“Una espía en mi alcoba” y “Un dólar por los muertos” que constituyó, por la falta de respuesta en taquilla, un intento fracasado de hacer varios westerns coproducidos entre España y los EEUU) y Mark Damon (“Orquídea salvaje”).

Filmografía en SW:

1966- Un dólar entre los dientes
1967- Un hombre, un caballo, un colt
1968- El forastero silencioso
1971- El justiciero ciego (Blindman)
1976- Con el sol en los ojos y la pistola en la mano (Get Mean)
1981- Yendo hacia ti (Comin’ at ya!)

FRANK WOLFF

Actor estadounidense (1928 California-1971 Roma) cuyo verdadero nombre era Walter Hermann Frank Wolff. De familia acomodada (su padre era médico) y de ideología de izquierdas, durante la década de los cincuenta estudió en la UCLA, apoyado por sus padres, actuación y dirección, montando diversas obras de teatro como “El tiempo es mañana” (drama en el que se criticaba la guerra) y obteniendo por dos veces el premio a mejor actor. Es durante esta época de estudiante cuando va a conocer a realizadores de la talla de Monte Hellman (“A través del huracán”, “Carretera asfaltada en dos direcciones”) del que se hará un gran amigo y con el que montará varias obras de teatro en UCLA o del mítico productor-director Roger Corman (además de su labor como director fue el mentor entre otros de Coppola, Scorsese, Demne, Nicholson o De Niro).

Gracias a la amistad con este último participó en varias películas dirigidas por él que compaginó con apariciones en series de moda de la época (“Los intocables”, “Caravana” o “Rawhide”). En 1961 se trasladó a Grecia para rodar de nuevo con Corman “Atlas”. Una vez en Europa decide probar suerte en la industria cinematográfica de este continente y, sobre todo, en la italiana, destacando sus apariciones en el policiaco dirigido por Francesco Rosi en 1962 “Salvatore Giuliano”, el drama sobre los inmigrantes griegos en EEUU “América, America” realizada por Elia Kazan en 1963, la coproducción de 1966 “La Venus de la ira” de Daniel Mann en la que trabajó junto a Sofía Loren y Peter Finch o la comedia de ese mismo año de Dino Risi “Arreglo de cuentas en San Genaro” con Nino Manfredi.

Su debut en el spaghetti western, tras haber rechazado el papel del malo en “Por un puñado de dólares”, tuvo lugar en 1966 con “Alambradas de violencia” de Leon Klimovsky en la que compartía cartel con Anthonny Steffen y llegó a rodar en apenas cuatro años hasta diez eurowesterns entre los que destacan dos de los mejores films de este subgénero “Hasta que llegó su hora” en el rol del desafortunado marido de Jill y “El gran silencio” como el desdichado sheriff, ambas rodadas en 1968.

De su última etapa sobresale su participación en tres giallos, “Asesinada ayer” dirigida en 1970 por Duccio Tessari, película en la que compartía protagonismo con Raf Vallone, y dos coproducidos entre España e Italia realizados en 1971: “Los fríos ojos del miedo” película de Enzo G. Castellari (con el que había trabajado en un par de spaghettis) y “La muerte camina con tacón alto” dirigida por Luciano Ercoli. Ese mismo año, aquejado por una fuerte depresión, se suicidaba en el Hotel Hilton de Roma antes de que se estrenase su última película “Quando le donne persero la coda”.

Filmografía en SW:

1966- Alambradas de violencia
1966- Los cuatros salvajes
1967- Il templo degli awoltoi
1967- Un dollaro trai denti
1967- Tu perdonas… yo no
1968- Llego, veo y disparo
1968- El gran silencio
1968- Hasta que llegó su hora
1968- Mátalos y vuelve
1969- Yo soy vuestro verdugo