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lunes

FORT APACHE

 

Título original: Fort Apache
Año: 1948
País: EE.UU.
Dirección: John Ford
Intérpretes: John Wayne, Henry Fonda, Shirley Temple, Pedro Armendáriz, Victor McLaglen, Anna Lee, Irene Rich, George O'Brien, John Agar, Ward Bond, Dick Foran, Guy Kibbee, Grant Withers, Movita, Miguel Inclán, Jack Pennick, Mary Gordon, Mae Marsh, Hank Worden
Argumento: James Warner Bellah (relato "Massacre")
Guión: Frank S. Nugent
Música: Richard Hageman
Fotografía: Archie Stout

Renombrado western del realizador John Ford, primero de la llamada “Trilogía de la Caballería”. Escrito por Frank S. Nugent e inspirado en “Massacre”, uno de los relatos sobre la caballería de James Warner Bellah, que Ford conoce en la India durante la IIGM. Se rueda en 45 días en escenarios naturales de Monument Valley (Utah) y de Corriganville Movie Ranch (CA) y en los platós de Selznick Internacional Studios (Culver City, CA), con un presupuesto estimado de 2,5 millones de USD. Producido por Merian C. Cooper para Argosy Pictures y RKO, se proyecta por primera vez en público el 27-III-1948 (Phoenix, Arizona) en sesión de preestreno.

La acción dramática tiene lugar en un fuerte militar imaginario llamado Fort Apache, situado en los confines de la frontera del país, en un lugar alejado, árido y despoblado. Los hechos que narra tienen lugar entre 1876 y 1878, algo más de 10 años después de finalizada la Guerra Civil Americana o Guerra de Secesión (1861-1865). Temporalmente el relato se extiende a lo largo de uno o dos meses. Destaca la excelente definición de los caracteres principales. Owen Thursday (Fonda) es un hombre ególatra, ambicioso, autoritario y soberbio, que se siente frustrado por haber sido destinado a un cometido oscuro y nada propicio para destacar, ser reconocido y ascender. Le duele, así mismo, el haber pasado de general durante la Guerra Civil ateniente coronel en tiempos de paz, pese al carácter general de reajuste de grados militares que se produce al finalizar el conflicto. Por lo demás, es un personaje solitario, sin amigos, viudo y con una hija, Filadelfia (Temple), de 16 años, que le aprecia profundamente, pero que no comparte sus ideas y no acepta de buen grado sus decisiones. El capitán Kirby York (Wayne) es rudo, pragmático, flexible, experto, equilibrado e inteligente.

El desarrollo del relato se apoya en gran medida en la confrontación de contrarios. En este sentido cabe hablar de la contraposición que se da entre el teniente coronel y el capitán, la mentalidad práctica del Oeste y el rigorismo formalista del Este, la vida de cuartel y la familiar, las marchas en formación de la Caballería y los bailes de salón, etc. El film describe con gran eficacia y satisfactoria economía de medios la vida cotidiana en el cuartel de oficiales, suboficiales, clase de tropa, reclutas y familiares (esposas, hijos, sirvientas…). La obra muestra la notable capacidad narrativa del realizador, que se advierte a través de la acertada selección de detalles significativos que muestra, capaces de decir muchas cosas al espectador (imagen religiosa, biblia, colgador de prendas de vestir…) y del excelente uso que hace del lenguaje no verbal (gestualidad), del vigor expresivo que caracteriza el diseño y la composición de numeroso encuadres. Me parece magnífico el fotograma que desde el interior de la casa de los padres del segundo teniente Michael O’Rourke (Agar) muestra un exterior luminoso a través de la puerta de entrada y de la ventana abiertas de par en par). Aligera el relato un salpicado abundante de humor deliciosamente jovial

sábado

EL HOMBRE QUE MATO A LIBERTY VALANCE

 

Después de revolucionar el western y poner todo patas arriba con Centauros del desierto (1956), y tras demostrar al mundo que aún le quedaban unas cuantas balas en la recamara, John Ford volvió a sorprender a la industria del cine en 1962 con El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Una película que daba una vuelta de tuerca más a su género favorito, subvertía el mito de las películas clásicas del Oeste y ofrecía una narración con saltos temporales que sorprendió a todos (una vez más).

El hombre que mató a Liberty Valance está considerada el primer filme denominado western crepuscular (también llamado anti-western). Entre los muchos matices que ofrece esta revisión del genero, está la visión poco maniquea de la trama. Mientras que el wéstern tradicional siempre encarna una clara frontera entre el bien y el mal, el wéstern revisionista no lo hace.

John Wayne y John Ford vuelven a trabajar juntos en 'Quién mató a Liberty Valance' (1962)John Wayne y John Ford vuelven a trabajar juntos en 'Quién mató a Liberty Valance' (1962)
En esta cinta, John Ford decía su último adiós al blanco y negro en el género que le hizo grande. Una imponente obra maestra en la que juega con todos los lenguajes cinematográficos, haciendo viajes al pasado, presente y futuro, recurriendo a sus queridas elipsis y con un guion sublime.
A lo largo de sus dos horas de metraje, que se hacen trepidantes, la película comienza con la narración de Ransom Stoddard (James Stewart), anciano senador del Congreso de los Estados Unidos, explica a un periodista por qué ha viajado con su mujer para asistir al funeral de su viejo amigo Tom Doniphon (John Wayne). La historia empieza muchos años antes, cuando Ransom era un joven abogado del este que se dirigía en diligencia a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía e imponer la ley. Poco antes de llegar, fue atracado y golpeado brutalmente por Liberty Balance (Lee Marvin), un temido pistolero.
John Ford rodó 'El hombre que mató a Liberty Valance' en blanco y negro, ¿por qué lo hizo?
Como ya mostró sin tapujos en Centauros del desierto, a estas alturas de su carrera Ford no tenía nada que demostrar, pero seguía dejando a todos con la boca abierta. Para empezar, el director de grandes títulos como La diligencia (1939) o El hombre tranquilo (1952) no era dado a contar las historias de la forma tradicional. Ford buscaba los recovecos del alma de sus personajes y los mostraba de forma parcial, ofreciendo pequeñas pistas al espectador, para que fuese este último quien completara el puzzle.

Más allá de los misterios por resolver, hay una historia de amor que, como en muchas otras de sus películas, atraviesa el comienzo de la trama. En el caso de esta película, hablamos del triángulo amoroso a tres bandas entre Tom Doniphon (John Wayne) y Ransom Stoddard (James Stewart) con Hallie (Vera Miles) en medio.

"Cuando la leyenda se convierte en un hecho..."
Es una de las frases más famosas de la película y es el trazo de otro de los grandes temas que aborda la película. Curioso que una cinta del Oeste establezca líneas sobre el periodismo y el cinismo de los escritores. John Ford lo hace. En El hombre que mató a Liberty Valance se aborda el tema de la creación de las leyendas (una parte jugosa de ficción en la que el público cree) más aceptable que la historia (o los hechos).

El guiño va en dos direcciones, la del periodismo y la del propio Hollywood y, en concreto, la del genero del western, donde las máquinas de relaciones públicas de los grandes estudios de cine producían mentiras y leyendas interminables sobre las estrellas de cine.

El hombre que mató a Liberty Valance es un film con multitud de tensiones duales que muestra magistralmente un momento crítico en el avance de la civilización occidental: el libro contra el revolver, la ley contra la violencia. El Este civilizado de donde viene Stoddard contra el salvaje Oeste de Doniphon. Futuro frente a pasado. La ley y el orden contra la anarquía, el futuro contra el pasado. Todo ello ejemplificado en una bella y rotunda imagen, la flor de cactus que anuncia el jardín en el que se convertirá la ciudad Shinbone.

Una obra fundamental, tanto para la historia del cine, como para la historia general que ilustra de manera extraordinaria cómo se forja una leyenda. En la cinta se presenta a Stoddard como un avance necesario frente al personaje de Wayne, un pasado derrotado que, al igual que ocurre con el héroe de Centauros del desierto, se ve obligado a retirarse frente al imparable progreso. Aunque, hay que admitir que ese lado salvaje de Wayne nos atrae mucho más.