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viernes

ADIOS TEXAS "PRINCIPIO"


Adios, Texas (texas, addio)
1966
Italia/España
Director: Ferdinando Baldi
Reparto: Franco Nero, Alberto Dell'Acqua, Elisa Montés, José Suárez, José Guardiola, Luigi Pistilli, Livio Lorenzon, Hugo Blanco, Antonella Murgia, Ivan Scratuglia, Silvana Bacci, Mario Novelli, Remo De Angelis
Guión: Ferdinando Baldi, Franco Rossetti
Música: Antón García Abril
Fotografía: Enzo Barboni

Burt (Franco Nero) es un hombre de la ley en una ciudad de Texas, que al conocer del paradero del asesino de su padre, Cisco Delgado(José Suárez), escondido en México, decide ir en su busca para traerlo de vuelta a Texas y que sea juzgado por la justicia. Su hermano pequeño, Jim (Alberto Dell'Acqua), se une a él en su búsqueda.
Lo malo es que juntos descubrirán que el hombre al que buscan es algo más que el asesino de su padre...

Franco Nero vuelve a ofrecernos otro personaje que se queda en la retina durante mucho tiempo, en esta bellísima "Adiós, Texas". Burt Sullivan, protagonista de esta historia de justicia, es un hombre de pocas palabras, con una gabardina de cuero que le da un aspecto impresionante, y que siempre sabe lo que tiene que hacer, y que no duda en hacerlo, no importan los obstáculos que tenga que evitar para lograr sus objetivos. Y es que solo hay un momento en toda la película en el que Burt Sullivan titubea y se queda sin palabras, pero dura poco, y pronto vuelve a tenerlo todo claro.

Quizás lo mejor del personaje es que, pese a no tener muchos escrúpulos (su objetivo es capturar a Cisco, aunque para ello tenga que mirar para otro lado con el asunto de las mujeres esclavas o los asesinatos de los mexicanos), todavía tiene un mínimo de principios de justicia, que le hace querer llevar antes la justicia a Cisco, cuando lo normal sería que lo matara a la primera oportunidad. Pero por desgracia, Cisco no estará dispuesto a atraparse tan fácilmente.

Cisco Delgado, el villano de la historia, llevado a la pantalla por José Suarez, de forma tranquila y pausada, demostrando, eso sí, que es un carnicero capaz de cualquier cosa por un poco más de poder. Y es que ese es el principal problema con el que se encontraran los hermanos Sullivan, que Cisco es un poderoso cacique en México, con lo cual la empresa es aun más difícil.

Muchas virtudes tiene esta genial película, que quizás no es tan famosa como otros Sws peores que ella, pero que es un título que merece su sitio en el género;
Su magnifica fotografía, haciendo una vez más que Almería parezca Mexico o Texas.
Su buena banda sonora, a cargo de Antón García Abril, a medio camino entre el nuevo mundo de Morricone y la música clásica de los westerns de América.
Y la mano del director, Ferdinando Baldi, genial en la hora y media que dura "Adiós, Texas", antes de que comenzara a rodar copias horrorosas de Trinidad.

El resultado es una historia de justicia, con mucha violencia, con una revolución de por medio, con escenas de tiros rodadas de forma perfecta, y sobre todo con un Franco Nero que demuestra lo gran actor que es.

miércoles

DYANGO "EL FINAL"


DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci.
Intérpretes: Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos. 

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). Las referencias religiosas son numerosísimas: el héroe se comporta como un ángel exterminador que libra a los oprimidos, aunque sea buscando su propio beneficio, de un “ejército” extranjero (nos encontramos en un territorio fronterizo entre México y los EEUU); la primera persona a la que salva es una prostituta de nombre María que, cual María Magdalena, le será fiel durante todo el film; el protagonista será traicionado y torturado por aquellos a los que vino a liberar; el ejército extranjero está compuesto por cuarenta hombres, número mágico que se repite en las Escrituras; el dueño del saloon que le prestará ayuda tras haber sido torturado y protegerá a María se llama Nathaniel, nombre hebreo que significa algo así como regalo de Dios; son numerosas las referencias a la cruz y al fuego como elemento purificador de los pecados, etc.

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.

El gran acierto del spaghetti, para mí, es que Corbucci lleva más lejos los postulados y hallazgos de Sergio Leone:

Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio).

Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:

-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.

-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.

-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás.

Y a todo esto hay que añadir una sobresaliente labor de ambientación obra de uno de los más grandes profesionales de este subgénero, Carlo Simi y una estupenda banda sonora del argentino Luis Enriquez Bacalov que cuenta con una gran canción principal, de gran éxito en su época, repetida a lo largo del largometraje en distintas variaciones y una serie de acertados y variados temas incidentales, algunos de inspiración mejicana, bien insertados en la acción aunque lógicamente no están a la altura del principal.

En cuanto a las interpretaciones, Franco Nero creo que está magnífico como el letal pistolero de pocas palabras, porque ya se sabe que en un país donde “una palabra es poco y dos demasiado” hay que ser muy duro para poder sobrevivir. Junto a él Loredana Nusciak, mujer de gran belleza, encaja perfectamente en el papel de María la prostituta a la que salvará Django y será quien, con su actitud, consiga que éste se redima y dos estupendos secundarios que desarrollaron una fructífera carrera, con abundantes apariciones en este subgénero: Eduardo Fajardo como el cacique norteamericano y José Bódalo como el jefe de los bandoleros, dos seres que representan las dos caras de una misma moneda. Ambos cumplen con sus papeles, pero creo sinceramente que se les podía haber sacado más partido si se hubieran desarrollado algo más sus personajes que están bastante estereotipados, el primero como racista hombre del sur con un comportamiento cercano al del Ku Kus Klan, mientras que el segundo se nos presenta como un mejicano un tanto inculto, mujeriego y juerguista. Mención aparte creo que hay que hacer de Ángel Álvarez, otro de esos grandes secundarios del cine español, que está perfecto encarnando a Nathaniel.

Hasta aquí los que, para mí, son los aspectos positivos del film que explicarían la fama del mismo, pero creo, tras haberla visto tres veces en el último año, que donde flojea es en la propia historia (sospechosamente parecida a la de “Por un puñado de dólares”), así tras unos cuarenta minutos de ritmo trepidante y con una gran labor en la dirección de Corbucci, la película decae enormemente en la parte central aproximadamente a partir de la innecesaria escena de la pelea en el barro de las prostitutas y con la llegada de los bandoleros mejicanos, y ya no volverá a remontar hasta la portentosa escena del cementerio. En esta parte parece que la película va dando bandazos y la historia, además de perder credibilidad, se caracteriza por su indefinición. Incluso el trabajo de Corbucci se vuelve más rutinario.

Gracias a un amigo he podido ver la versión integra puesta a la venta en Argentina con una calidad de imagen muy superior a la edición bastante chapucera comercializada en su día por Filmax. A ver si de una vez toman ejemplo los distribuidores españoles.

En definitiva, y a pesar de sus imperfecciones que en todo caso creo que son menores que sus hallazgos, una película clave en la evolución del spaghetti western que resume como pocas las características estilísticas y temáticas de este subgénero. Imprescindible tanto para cualquier aficionado como para el que quiera comprender en qué consistió el western hecho en Europa.

viernes

ADIOS TEXAS "PRINCIPIO"


Adios, Texas (texas, addio)
1966
Italia/España
Director: Ferdinando Baldi
Reparto: Franco Nero, Alberto Dell'Acqua, Elisa Montés, José Suárez, José Guardiola, Luigi Pistilli, Livio Lorenzon, Hugo Blanco, Antonella Murgia, Ivan Scratuglia, Silvana Bacci, Mario Novelli, Remo De Angelis
Guión: Ferdinando Baldi, Franco Rossetti
Musica: Antón Garcia abril
Fotografía: Enzo Barboni

Burt (Franco Nero) es un hombre de la ley en una ciudad de Texas, que al conocer del paradero del asesino de su padre, Cisco Delgado(José Suárez), escondido en México, decide ir en su busca para traerlo de vuelta a Texas y que sea juzgado por la justicia. Su hermano pequeño, Jim (Alberto Dell'Acqua), se une a él en su búsqueda.
Lo malo es que juntos descubrirán que el hombre al que buscan es algo más que el asesino de su padre...

Franco Nero vuelve a ofrecernos otro personaje que se queda en la retina durante mucho tiempo, en esta bellísima "Adiós, Texas". Burt Sullivan, protagonista de esta historia de justicia, es un hombre de pocas palabras, con una gabardina de cuero que le da un aspecto impresionante, y que siempre sabe lo que tiene que hacer, y que no duda en hacerlo, no importan los obstáculos que tenga que evitar para lograr sus objetivos. Y es que solo hay un momento en toda la película en el que Burt Sullivan titubea y se queda sin palabras, pero dura poco, y pronto vuelve a tenerlo todo claro.

Quizás lo mejor del personaje es que, pese a no tener muchos escrúpulos (su objetivo es capturar a Cisco, aunque para ello tenga que mirar para otro lado con el asunto de las mujeres esclavas o los asesinatos de los mexicanos), todavía tiene un mínimo de principios de justicia, que le hace querer llevar antes la justicia a Cisco, cuando lo normal seria que lo matara a la primera oportunidad. Pero por desgracia, Cisco no estará dispuesto a atraparse tan fácilmente.

Cisco Delgado, el villano de la historia, llevado a la pantalla por José Suarez, de forma tranquila y pausada, demostrando, eso si, que es un carnicero capaz de cualquier cosa por un poco más de poder. Y es que ese es el principal problema con el que se encontraran los hermanos Sullivans, que Cisco es un poderoso cacique en México, con lo cual la empresa es aun más difícil.

Muchas virtudes tiene esta genial película, que quizás no es tan famosa como otros Sws peores que ella, pero que es un título que merece su sitio en el género; Su magnifica fotografía, haciendo una vez más que Almería parezca Mexico o Texas. Su buena banda sonora, a cargo de Antón García Abril, a medio camino entre el nuevo mundo de Morricone y la música clásica de los westerns de América.
Y la mano del director, Ferdinando Baldi, genial en la hora y media que dura "Adiós, Texas", antes de que comenzara a rodar copias horrorosas de Trinidad.

El resultado es una historia de justicia, con mucha violencia, con una revolución de por medio, con escenas de tiros rodadas de forma perfecta, y sobre todo con un Franco Nero que demuestra lo gran actor que es.  (TEXTO: 800 SW)

sábado

LAS PISTOLAS CANTARON A MUERTE


Los Colt cantaron a muerte y fué...Tiempo de Matanza (Tempo di massacro)
Italia
1966 (reeditada en 1973 con otro montaje ?¿)
Director: Lucio Fulci
Guión: Fernando Di Leo.
Fotografía: Riccardo Pallottini.
Música: Coriolano Gori.
Reparto: Franco Nero, George Hilton, Nino Castelnuovo, Rina Franchetti, Linda Sini, Giuseppe Addobbati, Tom Felleghy, Franco Morici, Tchang Yu, Aysanoa Runachagua, Roberto Alessandri, Gino Barbacane, John Bartha, Sal Borgese, Mario Dionisi, Franco Gulà, Enrico Pagano, Romano Puppo, Attilio Severini, Luciano Rossi, Franco Morici.

Esplendido spaghetti western de los buenos años del género.
Tom Corbett (Nero) vuelve a su pueblo natal, solo para ver que su hermano(Hilton) es ahora un borracho y ha perdido el rancho familiar que ha caído en manos de Scott, que domina completamente el pueblo. Su hermano no le da explicaciones, pero cuando los hombres de Scott matan a un amigo de Tom y a toda su familia, este sabe a quien pedirle explicaciones.

Un gran Franco Nero (como casi siempre) borda el personaje de Tom, que busca respuestas en un pueblo sumiso y temeroso. No está tampoco nada mal su "hermano", George Hilton, con su graciosa coletilla antes de matar a cualquier pistolero de "eh, caballeros!!". Algo más forzado está el hijo de Scott, con unas gesticulaciones excesivas, pero bueno, su dominio del látigo lo hace por lo menos original.

La película se desliza de forma pausada y tranquila desarrollando la trama, pero los últimos 20 minutos son gloriosos. El tiroteo en el rancho de Scott es de lo mejorcito que he visto, aunque por toda la cinta se ve un gusto por los buenos planos, y una correcta fotografía ayuda bastante. Como todo buen spaghetti, antes de la matanza el protagonista recibe una brutal paliza a mano de los malos, en este caso con un látigo que no deja al bueno de Nero muy buena cara.  (TEXTO 800 SW)

viernes

DJANGO "FINAL"

 

DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci.
Intérpretes: Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos. 

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). 

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.

Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio).
Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:

-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.
-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.
-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás

jueves

ADIOS TEXAS

 

Adiós, Texas (texas, addio)
1966
Italia/España
Director: Ferdinando Baldi
Reparto: Franco Nero, Alberto Dell'Acqua, Elisa Montés, José Suárez, José Guardiola, Luigi Pistilli, Livio Lorenzon, Hugo Blanco, Antonella Murgia, Ivan Scratuglia, Silvana Bacci, Mario Novelli, Remo De Angelis
Guión: Ferdinando Baldi, Franco Rossetti
Musica: Antón Garcia abril
Fotografia: Enzo Barboni

Burt (Franco Nero) es un hombre de la ley en una ciudad de Texas, que al conocer del paradero del asesino de su padre, Cisco Delgado(José Suárez), escondido en mexico, decide ir en su busca para traerlo de vuelta a Texas y que sea juzgado por la justicia. Su hermano pequeño, Jim (Alberto Dell'Acqua), se une a él en su búsqueda.
Lo malo es que juntos descubrirán que el hombre al que buscan es algo más que el asesino de su padre...

Franco Nero vuelve a ofrecernos otro personaje que se queda en la retina durante mucho tiempo, en esta bellísima "Adiós, Texas". Burt Sullivan, protagonista de esta historia de justicia, es un hombre de pocas palabras, con una gabardina de cuero que le da un aspecto impresionante, y que siempre sabe lo que tiene que hacer, y que no duda en hacerlo, no importan los obstáculos que tenga que evitar para lograr sus objetivos. Y es que solo hay un momento en toda la película en el que Burt Sullivan titubea y se queda sin palabras, pero dura poco, y pronto vuelve a tenerlo todo claro.

Quizás lo mejor del personaje es que, pese a no tener muchos escrúpulos (su objetivo es capturar a Cisco, aunque para ello tenga que mirar para otro lado con el asunto de las mujeres esclavas o los asesinatos de los mexicanos), todavía tiene un mínimo de principios de justicia, que le hace querer llevar antes la justicia a Cisco, cuando lo normal seria que lo matara a la primera oportunidad. Pero por desgracia, Cisco no estará dispuesto a atraparse tan fácilmente.

Cisco Delgado, el villano de la historia, llevado a la pantalla por José Suarez, de forma tranquila y pausada, demostrando, eso si, que es un carnicero capaz de cualquier cosa por un poco más de poder. Y es que ese es el principal problema con el que se encontraran los hermanos Sullivans, que Cisco es un poderoso cacique en México, con lo cual la empresa es aun mas difícil.

Muchas virtudes tiene esta genial película, que quizás no es tan famosa como otras peores que ella, pero que es un titulo que merece su sitio en el genero; Su magnifica fotografía, haciendo una vez más que Almería parezca México o Texas. Su buena banda sonora, a cargo de Antón Garc
ía Abril, a medio camino entre el nuevo mundo de Morricone y la música clásica de los westerns de América. Y la mano del director, Ferdinando Baldi, genial en la hora y media que dura "Adiós, Texas", antes de que comenzara a rodar copias horrorosas de Trinidad. 

El resultado es una historia de justicia, con mucha violencia, con una revolución de por medio, con escenas de tiros rodadas de forma perfecta, y sobre todo con un Franco Nero que demuestra lo gran actor que es   (TEXTO 800 SW)

sábado

GRANDES FINALES: DJANGO


DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci.
Intérpretes: Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos.

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). Las referencias religiosas son numerosísimas: el héroe se comporta como un ángel exterminador que libra a los oprimidos, aunque sea buscando su propio beneficio, de un “ejército” extranjero (nos encontramos en un territorio fronterizo entre México y los EEUU); la primera persona a la que salva es una prostituta de nombre María que, cual María Magdalena, le será fiel durante todo el film; el protagonista será traicionado y torturado por aquellos a los que vino a liberar; el ejército extranjero está compuesto por cuarenta hombres, número mágico que se repite en las Escrituras; el dueño del saloon que le prestará ayuda tras haber sido torturado y protegerá a María se llama Nathaniel, nombre hebreo que significa algo así como regalo de Dios; son numerosas las referencias a la cruz y al fuego como elemento purificador de los pecados, etc.

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.

El gran acierto del spaghetti, para mí, es que Corbucci lleva más lejos los postulados y hallazgos de Sergio Leone:
Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio).

Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:
-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.
-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.
-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás.

Y a todo esto hay que añadir una sobresaliente labor de ambientación obra de uno de los más grandes profesionales de este subgénero, Carlo Simi y una estupenda banda sonora del argentino Luis Enriquez Bacalov que cuenta con una gran canción principal, de gran éxito en su época, repetida a lo largo del largometraje en distintas variaciones y una serie de acertados y variados temas incidentales, algunos de inspiración mejicana, bien insertados en la acción aunque lógicamente no están a la altura del principal.

En cuanto a las interpretaciones, Franco Nero creo que está magnífico como el letal pistolero de pocas palabras, porque ya se sabe que en un país donde “una palabra es poco y dos demasiado” hay que ser muy duro para poder sobrevivir. Junto a él Loredana Nusciak, mujer de gran belleza, encaja perfectamente en el papel de María la prostituta a la que salvará Django y será quien, con su actitud, consiga que éste se redima y dos estupendos secundarios que desarrollaron una fructífera carrera, con abundantes apariciones en este subgénero: Eduardo Fajardo como el cacique norteamericano y José Bódalo como el jefe de los bandoleros, dos seres que representan las dos caras de una misma moneda. Ambos cumplen con sus papeles, pero creo sinceramente que se les podía haber sacado más partido si se hubieran desarrollado algo más sus personajes que están bastante estereotipados, el primero como racista hombre del sur con un comportamiento cercano al del Ku Kus Klan, mientras que el segundo se nos presenta como un mejicano un tanto inculto, mujeriego y juerguista. Mención aparte creo que hay que hacer de Ángel Álvarez, otro de esos grandes secundarios del cine español, que está perfecto encarnando a Nathaniel.

Hasta aquí los que, para mí, son los aspectos positivos del film que explicarían la fama del mismo, pero creo, tras haberla visto tres veces en el último año, que donde flojea es en la propia historia (sospechosamente parecida a la de “Por un puñado de dólares”), así tras unos cuarenta minutos de ritmo trepidante y con una gran labor en la dirección de Corbucci, la película decae enormemente en la parte central aproximadamente a partir de la innecesaria escena de la pelea en el barro de las prostitutas y con la llegada de los bandoleros mejicanos, y ya no volverá a remontar hasta la portentosa escena del cementerio. En esta parte parece que la película va dando bandazos y la historia, además de perder credibilidad, se caracteriza por su indefinición. Incluso el trabajo de Corbucci se vuelve más rutinario.

Gracias a un amigo he podido ver la versión integra puesta a la venta en Argentina con una calidad de imagen muy superior a la edición bastante chapucera comercializada en su día por Filmax. A ver si de una vez toman ejemplo los distribuidores españoles.

En definitiva, y a pesar de sus imperfecciones que en todo caso creo que son menores que sus hallazgos, una película clave en la evolución del spaghetti western que resume como pocas las características estilísticas y temáticas de este subgénero. Imprescindible tanto para cualquier aficionado como para el que quiera comprender en qué consistió el western hecho en Europa.
(TEXTO 800 SW)

FRANCO NERO

Franco Nero, nacido Franco Sparanero (San Prospero, Parma, Italia 23 de noviembre de 1941) es un actor de cine italiano.

Pese a que si se hiciera una encuesta sobre el mejor actor del Spaghetti western, seguramente el gran publico elegiría a Clint Eastwood, Lee Van Cleef o a Eli Wallach, si la encuesta fuera solo con los verdaderos amantes del genero, podría perfectamente salir Franco Nero. Y es que, pese a no haber trabajado con Leone, el actor italiano logró una filmografia bastante extendida y con títulos y actuaciones muy logradas, que le ha llevado con el paso de los años a ser uno de los preferidos de los cinéfilos más conocedores del spaghetti western.

Despúes de acabar la carrera de Economía en Milan, pronto dejó el frió mundo de los números y comenzó en el mundo del cine con pequeños papeles y como modelo.
En el año 1966, aparece en la mítica "Django", del director Sergio Corbucci, actuación con la que logró saltar a la fama. Su personaje marca una estética y un nombre que a partir de ese año fue santo y seña del genero.

Ese mismo año rueda tres westerns más, entre ellos la fenomenal "Adiós, Texas".
Pese a que sigue trabajando en muchos géneros y estilos, jamás abandona al spaghetti, y a lo largo de una década sigue participando en proyectos del western.

En el año 76, cuando ya la cosa estaba acabada, él se acerca a Castellari. Después de una primera película muy fallida, "Los locos del oro negro", ese mismo año protagoniza la excepcional "Keoma". Y es que Castellari, quizás sin saberlo siquiera, cierra el western europeo con dos películas-homenajes al mismo, cada una de un estilo muy definido, el western serio y sucio, de la primera mitad, y las auto-parodias llevadass al surrealismo del final del genero.

Y aún despues del fallecimiento "oficial" del spaghetti western en el 76, Nero sigue rodando algunos acercamientos al western, y hasta en el año 1987 se atreve con la segunda parte "oficial" de Django. En el 93, se vuelve a poner bajo las ordenes de Castellari para "Jonathan de los osos".
Y todavía nos enseña más, como por ejemplo "El Ultimo pistolero", un gran cortometraje del año 2002.

Aunque Nero comenzó en el spaghetti western, su carrera ha sido muy larga, actuando en más de 150 películas, y logrando muchos premios y grandes actuaciones.
Con más de 60 años, el gran actor continua en la cresta de la ola, trabajando sin parar.


Filmografía SW:

1966- Django /// Reseña Adicional
1966- Adiós, Texas
1966- Tiempo de matanza
1966- Las pistolas del Norte de Texas
1968- Salario para matar
1970- Los compañeros
1971- Viva la muerte...tuya
1972- El sordo Smith y Johnny Orejas ( Los amigos)
1973- Colmillo Blanco (Zanna Bianca)
1974- Ritorno di Zanna Bianca
1976- Los locos del oro negro
1976- Keoma /// Reseña Adicional
1987- Django 2: El gran retorno
1993- Jonathan de los osos
2002- El Ultimo pistolero (cortometraje)   (TEXTO 800 SW)

jueves

LAS PISTOLAS DEL NORTE DE TEXAS


LAS PISTOLAS DEL NORTE DE TEXAS

Título original
Gli uomini dal passo pesante (The Tramplers)
Año 1965
Duración 105 min.
País Italia
Director
Albert Band, Mario Sequi
Guión Albert Band, Ugo Liberatore (Novela: Will Cook)
Música Angelo Francesco Lavagnino
Fotografía Alvaro Mancori
Coproducción Italia-Francia; Mancori / Chretien

Reparto
Gordon Scott, Joseph Cotten, Muriel Franklin, James Mitchum, Ilaria Occhini, Franco Nero

Tras la Guerra de Secesión, Coorden, uno de los hombres más poderosos de Texas, ha perdido más de 20.000 cabezas de ganado a causa de los yankees. Su obsesión es recuperar todo aquello que la guerra le ha quitado aunque para ello deba utilizar a sus hijos a un precio muy alto. La llegada de John, uno de los hijos que había estado ausente durante años, provoca la desestabilización familiar.

Para mí se trata de un excelente western italiano, tal vez poco conocido por el aficionado. "Las pistolas del norte de Texas", dirigido por Albert Band, el padre de Charles Band, es un intenso drama familiar con un buen guión y un buen reparto, en el que destaca ese grandísimo actor llamado Joseph Cotten, y en el que los demás actores, como Gordon Scott y James Mitchum, uno de los hijos de Robert Mitchum, lo hacen lo mejor que pueden. Aparece también Franco Nero, como "Frank Nero", antes de protagonizar el "Django" de Sergio Corbucci (1966) reinterpretado recientemente por Tarantino.

La película de Band tiene mucho que ver, en el argumento y los temas tratados, con un film posterior como "Los despiadados" (I crudeli, 1967), dirigido por Sergio Corbucci, y protagonizado de nuevo por Cotten. De hecho, se puede decir que este film de Corbucci -también reverenciado por Tarantino- se inspiró, seguramente, en la previa película de Band.

En ambos casos, veo un esquema muy estadounidense, la relación paterno-filial conflictiva. En "Las pistolas..." Cotten es Temple Cordeen, un arrogante, pendenciero y autoritario ranchero que quiere recuperar todo lo que la guerra -la Guerra de Secesión- le ha arrebatado, usando para ello a sus hijos y a sus asalariados como un ejército privado. Los hijos, como un medio o instrumento para los fines y deseos del padre, como en "Los despiadados". Afortunadamente, dos de estos hijos (Gordon Scott y James Mitchum) no se avienen a ser meras marionetas al servicio de su padre.

JOSEPH COTTEN

Joseph Cheshire Cotten (Petersburg, 15 de mayo de 1905 - Westwood, 6 de febrero de 1994) fue un actor estadounidense, llegado al cine de la mano de Orson Welles, colaborando en películas como Ciudadano Kane o El tercer hombre, y dado a conocer al gran público por algunas de sus interpretaciones en películas de Alfred Hitchcock (La sombra de una duda y Atormentada). Nació en Petersburg, Virginia, en el seno de una familia de la alta sociedad. Sus padres, Sally Bartlett y Joseph Cotten Sr. tuvieron otros dos hijos, Whit y Sam, siendo Joseph el mayor de ellos. En 1931 se casó con su primera mujer, Leonore Kipp, una pianista, y su matrimonio duró hasta la muerte de ella en el año 1960. En el año 1960 se casó con la actriz británica, de origen canario, Patricia Medina, y el matrimonio duró 34 años, hasta la muerte de él. Tras una larga lucha contra el cáncer, murió de neumonía en el año 1994.

Estudió interpretación en la Hickman School, en Washington D.C. Trabajó como crítico de cine para el Miami Herald, y se dedicó a la publicidad, a la radio y al teatro, teniendo lugar su debut en Broadway en el año 1930. Interpretó papeles principales en obras teatrales como Jezabel, Julio César, Historias de Filadelfia (junto a Katharine Hepburn) y Sabrina Fair .
Fue en ese ambiente teatral donde conoció a Orson Welles, con el cual fundó, en 1937, el Mercury Theatre.

Su debut en el cine fue en la primera producción de Orson Welles, "Ciudadano Kane", en el papel de Jedediah Leland, en el año 1941. Debido a que la película se basaba en la vida real del magnate de la comunicación William Randolph Hearst, éste hizo todo lo posible para que no se distribuyera y la atacó sistemáticamente desde sus periódicos. Consiguió sabotear la película, que sólo ganó un Óscar. Sin embargo, es considerada una obra maestra y una de las mejores películas de la historia del cine, y sería decisiva para lanzar la carrera cinematográfica de Cotten y para darle el prestigio de gran actor que mantuvo durante toda su trayectoria. Para el reparto de la película, Welles utilizó a varios actores de la compañía teatral Mercury Theatre, que había fundado con Cotten.

El tercer papel de Cotten en el cine fue también en otra película de Orson Welles, "El cuarto mandamiento", en la que interpretaba el papel de Eugene Morgan, que le consolidaría definitivamente en el mundo del cine.

Sus últimas colaboraciones con Welles fueron en las producciones "El tercer hombre", de Carol Reed, en el año 1949, aunque en este caso Welles y él sólo fueron compañeros de reparto, y en la película "Sed de Mal", dirigida por Welles en 1958; en ella, Cotten es objeto de un corto cameo.
A pesar de no seguir colaborando juntos, a Welles y a Cotten siempre les uniría una gran amistad.
Fue un actor muy versátil, y tras su gran éxito en Ciudadano Kane, colaboró en varias películas de Alfred Hitchcock. La primera de ellas fue La sombra de una duda, en 1943, junto a Teresa Wright, en la que interpretaba a un asesino en serie. La otra colaboración sería en la película Atormentada, de 1949, junto a Ingrid Bergman. Volvió a coincidir con Ingrid Bergman en la película de George Cukor, Luz que agoniza, en 1944, como actor secundario. Este papel relanzó su carrera pese a que fue el único actor del reparto de la película que no estuvo nominado a ningún Globo de Oro ni a ningún Óscar de Hollywood.

Su trayectoria a lo largo de los años 1940 y los años 1950 fue muy fructífera, participando en un gran número de películas. Duelo al sol, con Jennifer Jones, en 1946 y Niágara, de Henry Hathaway, junto a Marilyn Monroe, en 1953, fueron dos de sus películas más conocidas. En la década de los años 1960 y los años 1970, su carrera se tornó un tanto irregular, participando en películas como Canción de cuna para un cadáver de Robert Aldrich, con Bette Davis y Olivia de Havilland, pero también dedicándose a películas de serie B o a películas para televisión, con las excepciones de Aeropuerto 77 y Tora! Tora! Tora!. A pesar de su extensa filmografía, y de haber participado en algunas de las películas más importantes de la historia del cine, nunca ganó ningún Óscar; de hecho ni siquiera llegó a estar nominado.

Filmografía

Too Much Johnson (1938)
Ciudadano Kane (1941)
Lidia (1941)
El cuarto mandamiento (1942)
Estambul (1943)
La sombra de una duda (1943)
Gaslight (1944)
Desde que te fuiste (1944)
Te volveré a ver (1944)
Cartas a mi amada (1945)
Duelo al sol (1946)
Un destino de mujer (1947)
Jennie (1948)
El tercer hombre (1949)
Despacio, forastero (1949)
Atormentada (1949)
Entre dos juramentos (1950)
Los condenados no lloran (1950)
Seria de día, coqueta de noche (1951)
Pekín (1951)
Trampa de acero (1952)
Niágara (1953)
El asesino anda suelto (1955)
Barreras de orgullo (1956)
Sed de Mal (1957)
De la tierra a la luna (1958)
El último atardecer (1961)
Canción de cuna para un cadáver (1964)
Tora! Tora! Tora! (1970)
Sembrando ilusiones (1972)
Cuando el destino nos alcance (1973)
Aeropuerto 77 (1977)
Alerta Misiles (1977)

domingo

SALARIO PARA MATAR


Salario para matar (El Mercenario)
1968
Italia/ España
Director: Sergio Corbucci
Guión: Adriano Bolzoni
Fotografía: Alejandro Ulloa
Música: Ennio Morricone, Bruno Nicolai

Reparto:
Franco Nero, Jack Palance, Tony Musante, Franco Giacobini, Giovanna Ralli, Eduardo Fajardo, Álvaro De Luna, Raf Baldassarre, Remo De Angelis, José Canalejas, Vicente Roca, Franco Ressel, Guillermo Méndez, Enrique Navarro, Simón Arriaga, Ugo Adinolfi, José I. Zaldua, Francisco Niet, A. Jiménez Castellanos, Tito Garci­a, Franco Giacobini, Julio Peña.

Sergei Kowalski, apodado El Polaco (Franco Nero) es un mercenario que se une a Pancho Roman (Tony Musante) un líder mexicano revolucionario para asesorarle. Pero juntos tendrán que huir de un oficial del ejercito (Eduardo Fajardo) que no parará hasta acabar con ellos, y un pistolero llamado Rizos (Jack Palance) con una deuda personal con el Polaco y Roman.
Dos figuras del spaghetti wester, el director Sergio Cobucci y el actor Franco Nero, se unen en esta cinta. Además, como secundarios de lujos tenemos a Jack Palance y a Eduardo Fajardo. Todos ellos para contar la historia de el Polaco, un mercenario muy peculiar que a principios del siglo XX vende sus servicios en la frontera entre USA y México, ya que como él dice, "...siempre hay alguien que necesita un hombre experto en armas". Y así llega a conocer a Pancho Roman, un líder de una banda de mexicanos que se dedica a robar a los ricos para repartir entre los pobres, siendo él y su banda los principales beneficiarios, claro.

Uno de los primeros títulos del llamado "Zapata-western", "Salario para matar" (El Mercenario) es también la primera parte de la trilogia que su director Sergio Corbucci dedicó a México ("Compañeros" y "Que nos importa la revolución" fueron las dos restantes). Pese a todo, Corbucci no terminó de involucrarse en esta primera película en demasiados jaleos políticos, y su tratamiento de la revolución está más cercano a la leve comedia o la ironía que intentar inculcar ideas en el espectador, aunque no se puede negar que algo hay de esto si nos detenemos a analizar la película durante su visionado.

Franco Nero es el protagonista de la historia. En voz en off su personaje nos comienza a contar la primera parte de la película. Sin duda, y pese a que nos cuenta la historia de un revolucionario mexicano, Sergei Kowalski es el verdadero motor, y lo mejor del film. Kowalski es un europeo que se dedica a vender sus conocimientos en armamento y su experiencia en batalla. Ataviado con una estupenda gabardina, unos impecables guantes negros, lleva con orgullo su Medalla de Distinción "La Polonia Restituta" (condecoración que se otorgaba a los héroes de la unificación polaca) (1) y usa con precisión su pistola española Astra 400 del 9 largo (2).

Contratado para un "simple" trabajo de transporte de plata de una mina, el Polaco se ve en medio de un levantamiento en dicha mina por parte de los trabajadores, hartos de las condiciones infrahumanas en las que malviven. A la cabeza de la misma se encuentra Pancho Roman, un paleto, simple y embrutecido mexicano. El Polaco no duda en ponerse de lado de los revolucionarios, pero a cambio de un alto sueldo.
Así nace una sociedad entre ambos. Con la excusa de la revolución, todos empiezan a enriquecerse, aunque la banda pronto es perseguida por el Ejercito, mandado por el antiguo patrón de Pancho Roman, Alfonso Garcia (Eduardo Fajardo) y con la ayuda de "Ricitos", un asesino sin escrúpulos de la peor calaña, papel que recae sobre el siempre mal aprovechado Jack Palance.

Por desgracia para el Polaco, todo esto comienza a cambiar cuando se une a la banda una guapa muchacha, de nombre Columba (Giovanna Ralli), que poco a poco empieza a cambiar la mentalidad de Roman con ideales de justicia y de verdadera revolución. Desatendiendo los consejos del Polaco, Roman decide realmente luchar por la Revolución, y al final solo consigue que su gente muera arrasada por el ejercito, y a él no le queda otra que escapar y esconderse, aunque no logrará esquivar a su pasado bandolero, que se le presentará en forma de dos asesinos comandados por "Ricitos"...

Obviamente, con semejante demostración de que intentando perseguir los ideales justos uno no va a recibir nada bueno a cambio, podríamos pensar que estamos ante una historia bastante poco alentadora sobre la lucha revolucionaría, pero por suerte, creo que todo queda más claro en el ultimo dialogo entre los protagonistas, en el cual Roman le dice al Polaco que él tiene un sueño, y que por eso seguirá luchando, pese a tenerlo todo en contra.

Pero más allá de la cuestión moral que encierra "Salario para matar", yo sin duda prefiero quedarme con la verdadera virtud de la película, que no es otra que las excelentes escenas de tiroteos y acción desenfrenada.Y si, volver a ver a Nero con una metralleta no tiene precio...

El cinismo y la chuleria del Polaco le queda perfecto a Franco Nero. "Ricitos", aparte de su velada homosexualidad ( diluida un poco en la versión que vimos en España) es un personaje que también se deja notar, y Tony Musante no desfallece pese a tener semejantes "rivales" en el reparto, y logra mantenerse a un buen nivel. Fajardo aporta su habitual saber estar, y la guapa Giovanna Ralli redondea un reparto notable.

Corbucci se mantiene fiel a su estilo, que le convierten sin duda en el segundo mejor directo del genero, y dicen las malas lenguas que para algunos puede ser el mejor, pero eso ya es otro asunto. Su planificación de la escena del duelo en la plaza de toro es por si misma una autentica belleza, y justifica sobradamente una película. Aunque no se puede negar tampoco que la música de Morricone ayuda bastante, y nos vuelve a regalar una banda sonora de antología, con un tema principal arrebatador.

"Salario para matar" es un spaghetti ágil y que nunca aburre, que ha logrado que los años no le pesen demasiado, y una demostración del talento de Corbucci. Lo que viene siendo un clásico, amigo...

FRANCO NERO

Franco Nero, nacido Franco Sparanero (San Prospero, Parma, Italia 23 de noviembre de 1941) es un actor de cine italiano.
Pese a que si se hiciera una encuesta sobre el mejor actor del Spaghetti western, seguramente el gran publico elegiría a Clint Eastwood, Lee Van Cleef o a Eli Wallach, si la encuesta fuera solo con los verdaderos amantes del genero, podría perfectamente salir Franco Nero. Y es que, pese a no haber trabajado con Leone, el actor italiano logró una filmografia bastante extendida y con títulos y actuaciones muy logradas, que le ha llevado con el paso de los años a ser uno de los preferidos de los cinéfilos más conocedores del spaghetti western.

Despúes de acabar la carrera de Economía en Milan, pronto dejó el frió mundo de los números y comenzó en el mundo del cine con pequeños papeles y como modelo. En el año 1966, aparece en la mítica "Django", del director Sergio Corbucci, actuación con la que logró saltar a la fama. Su personaje marca una estética y un nombre que a partir de ese año fue santo y seña del genero. Ese mismo año rueda tres westerns más, entre ellos la fenomenal "Adiós, Texas".
Pese a que sigue trabajando en muchos géneros y estilos, jamás abandona al spaghetti, y a lo largo de una década sigue participando en proyectos del western.

En el año 76, cuando ya la cosa estaba acabada, él se acerca a Castellari. Después de una primera película muy fallida, "Los locos del oro negro", ese mismo año protagoniza la excepcional "Keoma". Y es que Castellari, quizás sin saberlo siquiera, cierra el western europeo con dos películas-homenajes al mismo, cada una de un estilo muy definido, el western serio y sucio, de la primera mitad, y las auto-parodias llevadass al surrealismo del final del genero.

Y aún despues del fallecimiento "oficial" del spaghetti western en el 76, Nero sigue rodando algunos acercamientos al western, y hasta en el año 1987 se atreve con la segunda parte "oficial" de Django. En el 93, se vuelve a poner bajo las ordenes de Castellari para "Jonathan de los osos". Y todavía nos enseña más, como por ejemplo "El Ultimo pistolero", un gran cortometraje del año 2002.

Aunque Nero comenzó en el spaghetti western, su carrera ha sido muy larga, actuando en más de 150 películas, y logrando muchos premios y grandes actuaciones. Con más de 60 años, el gran actor continua en la cresta de la ola, trabajando sin parar.

Filmografía SW:

1966- Django /// Reseña Adicional
1966- Adiós, Texas
1966- Tiempo de matanza
1966- Las pistolas del Norte de Texas
1968- Salario para matar
1970- Los compañeros
1971- Viva la muerte...tuya
1972- El sordo Smith y Johnny Orejas ( Los amigos)
1973- Colmillo Blanco (Zanna Bianca)
1974- Ritorno di Zanna Bianca
1976- Los locos del oro negro
1976- Keoma /// Reseña Adicional
1987- Django 2: El gran retorno
1993- Jonathan de los osos
2002- El Ultimo pistolero (cortometraje)

TONY MUSANTE

Anthony Peter "Tony" Musante (Bridgeport, Connecticut, 30 de junio de 1936 - Manhattan, Nueva York, 26 de noviembre de 2013)1 fue un actor estadounidense.

Musante actuó en numerosos largometrajes, en los Estados Unidos y en más países, incluyendo Italia. Entre sus obras destacan los programas Toma (predecesor de Baretta) y el serial televisivo As The World Turns, y un papel en Broadway en 1975, P. S. Your Cat Is Dead!, por la que fue nominado al Drama Desk Award. También fue nominado a un Premio Emmy por su trabajo en 1975 en un episodio de Centro médico, A Quality of Mercy. Musante también hizo el papel de Antonio "Nino" Schibetta, un temido jefe de la Mafia y líder de una banda italiana dentro del Emerald City durante la primera temporada del HBO Oz.

Tony Musante falleció tras una complicación en una operación el 26 de noviembre de 2013, a los 77 años de edad en Manhattan, Nueva York.1

Filmografía

The DuPont Show of the Week (1961)
Ride with Terror (1963)
Alfred Hitchcock Presents (1964)
Bob Hope Presents the Chrysler Theatre (1964)
Once a Thief (1965)
The Trials of O'Brien (1965-1966)
The Fugitive (1966)
The Incident (1967)
El detective (1968)
Salario para matar (1968)
Metti una sera a cena (1969)
El pájaro de las plumas de cristal (1970)
Anónimo veneciano (1970)
The Last Run (1971)
The Grissom Gang (1971)
Marcus Welby, M.D. (1973)
Toma (1973-1974)
Police Story (1974-1976)
The Rockford Files (1975)
Medical Story (1975-1976)
Origins of the Mafia (1976)
Nowhere to Hide (1977)
Goodbye and Amen (1977)
Eutanasia di un amore (1978)
American Playhouse (1982)
The Pope of Greenwich Village (1984)
The Trap (1985)
MacGruder and Loud (1985)
The Repenter (1985)
Oz (1997)
Exiled: A Law & Order Movie (1998)
The Yards (1999)
The Deep End of the Ocean (1999)
As the World Turns (2000-2003)
La vita come viene (2003)
We Own the Night (2007)
Pupetta - Il coraggio e la passione (2013)


miércoles

SALARIO PARA MATAR


Salario para matar (El Mercenario)
1968
Italia/ España
Director: Sergio Corbucci
Guión: Adriano Bolzoni
Fotografía: Alejandro Ulloa
Música: Ennio Morricone, Bruno Nicolai

Reparto:
Franco Nero, Jack Palance, Tony Musante, Franco Giacobini, Giovanna Ralli, Eduardo Fajardo, Álvaro De Luna, Raf Baldassarre, Remo De Angelis, José Canalejas, Vicente Roca, Franco Ressel, Guillermo Méndez, Enrique Navarro, Simón Arriaga, Ugo Adinolfi, José I. Zaldua, Francisco Niet, A. Jiménez Castellanos, Tito Garci­a, Franco Giacobini, Julio Peña.

Sergei Kowalski, apodado El Polaco (Franco Nero) es un mercenario que se une a Pancho Roman (Tony Musante) un líder mexicano revolucionario para asesorarle. Pero juntos tendrán que huir de un oficial del ejercito (Eduardo Fajardo) que no parará hasta acabar con ellos, y un pistolero llamado Rizos (Jack Palance) con una deuda personal con el Polaco y Roman.
Dos figuras del spaghetti wester, el director Sergio Cobucci y el actor Franco Nero, se unen en esta cinta. Además, como secundarios de lujos tenemos a Jack Palance y a Eduardo Fajardo. Todos ellos para contar la historia de el Polaco, un mercenario muy peculiar que a principios del siglo XX vende sus servicios en la frontera entre USA y México, ya que como él dice, "...siempre hay alguien que necesita un hombre experto en armas". Y así llega a conocer a Pancho Roman, un líder de una banda de mexicanos que se dedica a robar a los ricos para repartir entre los pobres, siendo él y su banda los principales beneficiarios, claro.

Uno de los primeros títulos del llamado "Zapata-western", "Salario para matar" (El Mercenario) es también la primera parte de la trilogia que su director Sergio Corbucci dedicó a México ("Compañeros" y "Que nos importa la revolución" fueron las dos restantes). Pese a todo, Corbucci no terminó de involucrarse en esta primera película en demasiados jaleos políticos, y su tratamiento de la revolución está más cercano a la leve comedia o la ironía que intentar inculcar ideas en el espectador, aunque no se puede negar que algo hay de esto si nos detenemos a analizar la película durante su visionado.

Franco Nero es el protagonista de la historia. En voz en off su personaje nos comienza a contar la primera parte de la película. Sin duda, y pese a que nos cuenta la historia de un revolucionario mexicano, Sergei Kowalski es el verdadero motor, y lo mejor del film. Kowalski es un europeo que se dedica a vender sus conocimientos en armamento y su experiencia en batalla. Ataviado con una estupenda gabardina, unos impecables guantes negros, lleva con orgullo su Medalla de Distinción "La Polonia Restituta" (condecoración que se otorgaba a los héroes de la unificación polaca) (1) y usa con precisión su pistola española Astra 400 del 9 largo (2).

Contratado para un "simple" trabajo de transporte de plata de una mina, el Polaco se ve en medio de un levantamiento en dicha mina por parte de los trabajadores, hartos de las condiciones infrahumanas en las que malviven. A la cabeza de la misma se encuentra Pancho Roman, un paleto, simple y embrutecido mexicano. El Polaco no duda en ponerse de lado de los revolucionarios, pero a cambio de un alto sueldo.
Así nace una sociedad entre ambos. Con la excusa de la revolución, todos empiezan a enriquecerse, aunque la banda pronto es perseguida por el Ejercito, mandado por el antiguo patrón de Pancho Roman, Alfonso Garcia (Eduardo Fajardo) y con la ayuda de "Ricitos", un asesino sin escrúpulos de la peor calaña, papel que recae sobre el siempre mal aprovechado Jack Palance.

Por desgracia para el Polaco, todo esto comienza a cambiar cuando se une a la banda una guapa muchacha, de nombre Columba (Giovanna Ralli), que poco a poco empieza a cambiar la mentalidad de Roman con ideales de justicia y de verdadera revolución. Desatendiendo los consejos del Polaco, Roman decide realmente luchar por la Revolución, y al final solo consigue que su gente muera arrasada por el ejercito, y a él no le queda otra que escapar y esconderse, aunque no logrará esquivar a su pasado bandolero, que se le presentará en forma de dos asesinos comandados por "Ricitos"...

Obviamente, con semejante demostración de que intentando perseguir los ideales justos uno no va a recibir nada bueno a cambio, podríamos pensar que estamos ante una historia bastante poco alentadora sobre la lucha revolucionaría, pero por suerte, creo que todo queda más claro en el ultimo dialogo entre los protagonistas, en el cual Roman le dice al Polaco que él tiene un sueño, y que por eso seguirá luchando, pese a tenerlo todo en contra. Pero más allá de la cuestión moral que encierra "Salario para matar", yo sin duda prefiero quedarme con la verdadera virtud de la película, que no es otra que las excelentes escenas de tiroteos y acción desenfrenada.Y si, volver a ver a Nero con una metralleta no tiene precio...

El cinismo y la chuleria del Polaco le queda perfecto a Franco Nero. "Ricitos", aparte de su velada homosexualidad ( diluida un poco en la versión que vimos en España) es un personaje que también se deja notar, y Tony Musante no desfallece pese a tener semejantes "rivales" en el reparto, y logra mantenerse a un buen nivel. Fajardo aporta su habitual saber estar, y la guapa Giovanna Ralli redondea un reparto notable. Corbucci se mantiene fiel a su estilo, que le convierten sin duda en el segundo mejor directo del genero, y dicen las malas lenguas que para algunos puede ser el mejor, pero eso ya es otro asunto. Su planificación de la escena del duelo en la plaza de toro es por si misma una autentica belleza, y justifica sobradamente una película.

Aunque no se puede negar tampoco que la música de Morricone ayuda bastante, y nos vuelve a regalar una banda sonora de antología, con un tema principal arrebatador. "Salario para matar" es un spaghetti ágil y que nunca aburre, que ha logrado que los años no le pesen demasiado, y una demostración del talento de Corbucci.
Lo que viene siendo un clásico, amigo... (TEXTO 800SW)

JACK PALANCE

Actor estadounidense (Pensilvania 1919-California 2006) cuyo verdadero nombre era Vladymir Ivanovich Palahniuk. De origen muy humilde (pertenecía a una familia ucraniana que emigró a los EEUU) desempeñó varias ocupaciones (boxeador, soldado, etc) antes de dedicarse a la interpretación en el teatro. Su debut en el cine vino de la mano de Elia Kazan en 1950 con el extraordinario thriller protagonizado por Richard Widmark “Pánico en las calles”. En la película interpretaba al personaje negativo (un matón infectado por un virus), rol, que dados sus particulares rasgos físicos y su mirada inquietante, repetiría una y otra vez.

Con Richard Widmark como protagonista volvería a trabajar ese mismo año en la notable cinta bélica “Situación desesperada” dirigida por Lewis Milestone; y en 1952 recibió su primera candidatura a un Oscar por el papel de marido con instintos asesinos, rechazado por Marlon Brando, en el film “Sudden fear”, película de suspense dirigida por David Miller y coprotagonizada por Joan Crawford y Gloria Grahame. Es en 1953, tras aparecer en varios largometrajes y serie de televisión, cuando le llegará uno de los papeles por el que siempre será recordado, el frío y sádico pistolero que vestía de negro en el clásico de George Stevens “Raíces profundas”, papel por el que estuvo de nuevo nominado al Oscar como mejor actor secundario. Ese mismo año rodaría otras dos interesantes películas: ”Hoguera de odios” con Charlton Heston como protagonista, en la que hacía de jefe indio, y “El hombre del ático” un thriller dirigido por el argentino afincado en los EEUU Hugo Fregonese.

A finales de esta década, tras haber protagonizado dos buenos films de Robert Aldrich (el drama ambientado en el mundo del cine “The big knife” y la cinta bélica “Attack” junto a Lee Marvin, con el que trabajaría en múltiples ocasiones) se le comenzará a ver en producciones europeas, principalmente británicas e italianas, que combinará con cintas rodadas en los EEUU tanto para la televisión como para la pantalla grande, y de entre las que se pueden destacar “Barrabás” (1961), “El desprecio” (1963), “Los profesionales” (1966), “Monty Walsh” (1970), “Bagdad Café” (1987) y "Batman" (1989).

En 1991 obtenía, por fin, el Oscar al mejor actor secundario (que vino a acompañar al Emmy que ganó en 1957 por su interpretación de un boxeador en la extraordinaria película para televisión dirigida por Ralph Nelson “Réquiem por un peso pesado”) por su papel de un viejo vaquero en la comedia “Cowboy de ciudad” dirigida por Ron Underwood; siendo su última aparición en el 2004 en un telefilm, “Back when we were grownups” junto a Faye Dunaway.

Por lo que respecta a este subgénero su debut en 1968 no pudo ser más afortunado, ya que Sergio Corbucci le ofreció el papel de Ricciolo, un pistolero un tanto extravagante, en “Salario para matar” también conocida como “El mercenario”, repitiendo con el director, de nuevo en un rol negativo, en otro Zapata western: ”Vamos a matar, compañeros”. El resto de su filmografía dentro del eurowestern, intervino en seis más, presenta menos interés.

Filmografía SW:

1968- Salario para matar (El mercenario)
1970- Vamos a matar, compañeros
1971- Chato el apache
1972- En el Oeste se puede hacer... amigo
1972- Tedeum
1973- Blu gang vissero per sempre felici e ammazzati
1975- La llamada del lobo
1976- Seis balas…Una venganza…Una oración
1977- Welcome to a Blood City

viernes

KEOMA


Keoma
1976
Italia
Director: Enzo G. Castellari
Productor: Manolo Bolognini
Guión: Enzo G. Castellari, Luigi Montefiori y Mino Roli
Argumento: Luigi Montefiori, Nico Ducci y Mino Roli
Fotografía: Aiace Parolin.
Música: Guido y Maurizio De Angelis

REPARTO

Franco Nero (Keoma), Woody Strode (George), William Berger (William Shannon), Donald O'Brien (Caldwell), Olga Karlatos (Lisa), Orso Maria Guerrini (Butch Shannon), Gabriella Giacobbe (Witch), Antonio Marsina (Lenny Shannon), Gianni Loffredo (as John Loffredo)(Sam Shannon), Leon Lenor (doctor), Joshua Sinclair, Leonardo Scavino, Wolfango Soldati (soldier), Massimo Vanni (soldier), Victoria Zinny (brothel owner), Alfio Caltabiano, Giovanni Cianfriglia (as Ken Wood)(Shannon henchman), Domenico Cianfriglia (Shannon henchman), Roberto Dell'Acqua (Shannon henchman), Angelo Ragusa (Shannon henchman), Riccardo Pizzuti (gunmnan), Pierangelo Civera (plague victim.)

El spaghetti western en 1976 estaba agonizando, tanto por la falta de ideas como por el daño que le hizo la aparición cada vez mayor de spaghettis cómicos con la consecuente caída en la demanda de ese tipo de películas, cuando dos de sus figuras más emblemáticas, el director Enzo G. Castellari (“7 winchesters para una matanza”, “Voy, lo mato y vuelvo”, “Johnny Hamlet”) y el actor Franco Nero (“Django”, “Adiós Texas”, “Salario para matar”, “Compañeros”) aunaron sus fuerzas para sacar adelante este proyecto basado en un guión de, entre otros, el propio Castellari y del actor George Eastman, para el que se contó como productor con Manolo Bolognini responsable de, entre otras, las mencionadas “Django”, “Adios Texas” o de ”Tierra de gigantes”, y cuyo resultado, para mí, fue una de las obras capitales de este subgénero que respetando los cánones del mismo es a la vez un film muy personal.

Sin duda es uno de los mejores spaghettis que he visto, por la historia que cuenta pero, sobre todo, por cómo la cuenta. Una película auténticamente mágica, tanto desde el punto de vista de su contenido al estar muy presentes elementos de corte fantástico (una hechicera que, en algunos casos, parece ser fruto de la imaginación del protagonista, quizás represente a su propio destino; un pueblo casi fantasma, prácticamente deshabitado y que parece más el producto de un sueño que de la realidad; la presentación del héroe como un ser extraordinario con un destino que cumplir), como desde el punto de vista formal puesto que la película es una auténtica maravilla.

La labor de Castellari en la dirección me parece extraordinaria, cada encuadre está muy pensado y cada escena cuidadosamente planificada, regalándonos, de esta forma, una serie de imágenes imborrables: la supuestamente onírica secuencia inicial en la que Keoma le dice a la hechicera que: “Si todo hombre tiene que cumplir su destino por qué voy a cambiar el mío”, la bellísima escena de la conversación en el porche del protagonista con su padre rodada en un solo plano y con la cámara girando alrededor de ambos, de una gran e inusual naturalidad, la secuencia en la que el héroe espera a los hombres de Cadwell en la calle principal que cuenta con un prodigioso montaje, la muerte del padre del héroe y posterior tortura de éste (la imagen nocturna con Keoma crucificado es de una gran belleza plástica), o el enfrentamiento final en el que vemos a Keoma acabar con sus hermanastros mientras solamente se escuchan los gemidos de la mujer que está dando a luz. Por otra parte demuestra que había asimilado las enseñanzas de Pekinpah no sólo al rodar las escenas de acción a cámara lenta sino, también, en cómo se montaron éstas y, además, muestra aciertos narrativos como es el caso de los flashbacks en los que se ven a la vez, en un mismo plano, al personaje en el presente y a la acción que está recordando.

En cuanto al guión, que es bastante simple (la vuelta del protagonista tras la Guerra Civil a su pueblo para comprobar que está desolado por la peste y controlado por un grupo de desalmados), está influenciado tanto por westerns clásicos ( el tema del regreso del hermanastro mestizo que se enfrenta a sus tres hermanos por ser el preferido de su padre fue tratado maravillosamente por Edward Dmytrick en “Lanza rota”, a su vez remake de “Odio entre hermanos” también dirigida por Dmytrick) como por otros spaghettis (al igual que en “Django” el protagonista aparece como el hombre capaz de salvar a la población de la opresión ejercida por el grupo de malvados y también, como en la película citada, las referencias religiosas son evidentes como la crucifixión que padece el protagonista mientras cae una tormenta y es contemplado con tristeza, alternativamente, por la hechicera y por Lisa). Además cuenta con unos diálogos estupendos como cuando el padre le pregunta si ganó o perdió la guerra y Keoma le contesta: “Estuve en el bando de los vencedores” porque, efectivamente, las guerras no las gana nadie.

Desde el punto de vista técnico el film es impecable. La fotografía, de Aiace Parolin (responsable también de la de “Un minuto para rezar, un segundo para morir”) está cuidadísima, en las imágenes diurnas consigue acentuar el carácter irreal u onírico del pueblo, mientras en las nocturnas, con la lluvia y los relámpagos, le dota de un aspecto más tétrico e infernal. Estas escenas nocturnas sin duda me recordaron a “Sin perdón” por lo que no sé si Clint Eastwood al rodarla tuvo en cuenta este spaghetti, pero en todo caso las similitudes son bastante evidentes. La dirección artística es sobresaliente, con una cuidadísima ambientación sobre todo del pueblo, en el que se busca la misma finalidad que con la fotografía (no en vano tanto el diseño de producción como del vestuario es obra del gran Carlo Simi). La canción principal compuesta por los hermanos De Angelis, con ecos de Leonard Cohen, me ha gustado bastante, aunque hubiera preferido más variedad de temas.

En cuanto a los actores, Franco Nero está estupendo con una actuación muy contenida y dotando de hondura a Keoma, uno de los personajes con mayor profundidad que he visto en el spaghetti, quizás lo único criticable sea su vestimenta claramente deudora de la época en que se rodó la película ya que es más propia de un hippie setentero que de un mestizo norteamericano de finales del siglo XIX; junto a él en el bando de los buenos le acompañan William Berger que me ha gustado mucho en su rol de padre del protagonista, para mí una de sus mejores interpretaciones junto con las de “Cara a cara” y “California”, todas ellas creo que muestran la gran calidad de este actor, la siempre estimulante presencia de Woody Strode (actor de western clásicos como “Dos cabalgan juntos”, “El sargento negro”, “El hombre que mató a Liberty Valance”, todas ellas del maestro John Ford, y “Los profesionales” de Richard Brooks en la que curiosamente interpretaba a un experto en el tiro con arco) y la bella Olga Karlatos en el papel de Lisa una joven embarazada a la que protegerá Keoma con el objeto de que pueda tener a su hijo. En el bando de los malos, y como me ocurrió en “Corre cuchillo…corre”, Donal O’Brien como Cadwell, el poderoso terrateniente que se vale de la epidemia para controlar a la población y enriquecerse, me ha gustado bastante más esta segunda vez que la primera que le vi; pero los tres actores que interpretan a los hermanastros de Keoma pienso que no están a la altura del resto del reparto.

En fin, una auténtica joya de película, el mejor western rodado por Castellari junto con “Johnny Hamlet”, y para mí un título indispensable para el spaghetti, grandísimo colofón para este subgénero (al año siguiente se rodaría la notable “California” escrita por dos de los guionistas de ésta y también producida por Bolognini, pero ya el spaghetti western estaba prácticamente muerto). (TEXTO 800SW)

FRANCO NERO

Franco Nero, nacido Franco Sparanero (San Prospero, Parma, Italia 23 de noviembre de 1941) es un actor de cine italiano.
Pese a que si se hiciera una encuesta sobre el mejor actor del Spaghetti western, seguramente el gran publico elegiría a Clint Eastwood, Lee Van Cleef o a Eli Wallach, si la encuesta fuera solo con los verdaderos amantes del genero, podría perfectamente salir Franco Nero. Y es que, pese a no haber trabajado con Leone, el actor italiano logró una filmografia bastante extendida y con títulos y actuaciones muy logradas, que le ha llevado con el paso de los años a ser uno de los preferidos de los cinéfilos más conocedores del spaghetti western.

Despúes de acabar la carrera de Economía en Milan, pronto dejó el frió mundo de los números y comenzó en el mundo del cine con pequeños papeles y como modelo. En el año 1966, aparece en la mítica "Django", del director Sergio Corbucci, actuación con la que logró saltar a la fama. Su personaje marca una estética y un nombre que a partir de ese año fue santo y seña del genero. Ese mismo año rueda tres westerns más, entre ellos la fenomenal "Adiós, Texas".
Pese a que sigue trabajando en muchos géneros y estilos, jamás abandona al spaghetti, y a lo largo de una década sigue participando en proyectos del western.

En el año 76, cuando ya la cosa estaba acabada, él se acerca a Castellari. Después de una primera película muy fallida, "Los locos del oro negro", ese mismo año protagoniza la excepcional "Keoma". Y es que Castellari, quizás sin saberlo siquiera, cierra el western europeo con dos películas-homenajes al mismo, cada una de un estilo muy definido, el western serio y sucio, de la primera mitad, y las auto-parodias llevadass al surrealismo del final del genero.
Y aún despues del fallecimiento "oficial" del spaghetti western en el 76, Nero sigue rodando algunos acercamientos al western, y hasta en el año 1987 se atreve con la segunda parte "oficial" de Django. En el 93, se vuelve a poner bajo las ordenes de Castellari para "Jonathan de los osos".
Y todavía nos enseña más, como por ejemplo "El Ultimo pistolero", un gran cortometraje del año 2002. Aunque Nero comenzó en el spaghetti western, su carrera ha sido muy larga, actuando en más de 150 películas, y logrando muchos premios y grandes actuaciones. Con más de 60 años, el gran actor continua en la cresta de la ola, trabajando sin parar.


Filmografía SW:

1966- Django
1966- Adiós, Texas
1966- Tiempo de matanza
1966- Las pistolas del Norte de Texas
1968- Salario para matar
1970- Los compañeros
1971- Viva la muerte...tuya
1972- El sordo Smith y Johnny Orejas ( Los amigos)
1973- Colmillo Blanco (Zanna Bianca)
1974- Ritorno di Zanna Bianca
1976- Los locos del oro negro
1976- Keoma /// Reseña Adicional
1987- Django 2: El gran retorno
1993- Jonathan de los osos
2002- El Ultimo pistolero (cortometraje)


miércoles

DJANGO


DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

Intérpretes:
Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos.

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). Las referencias religiosas son numerosísimas: el héroe se comporta como un ángel exterminador que libra a los oprimidos, aunque sea buscando su propio beneficio, de un “ejército” extranjero (nos encontramos en un territorio fronterizo entre México y los EEUU); la primera persona a la que salva es una prostituta de nombre María que, cual María Magdalena, le será fiel durante todo el film; el protagonista será traicionado y torturado por aquellos a los que vino a liberar; el ejército extranjero está compuesto por cuarenta hombres, número mágico que se repite en las Escrituras; el dueño del saloon que le prestará ayuda tras haber sido torturado y protegerá a María se llama Nathaniel, nombre hebreo que significa algo así como regalo de Dios; son numerosas las referencias a la cruz y al fuego como elemento purificador de los pecados, etc.

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.
El gran acierto del spaghetti, para mí, es que Corbucci lleva más lejos los postulados y hallazgos de Sergio Leone:

Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio). Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:

-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.

-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.

-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás.

Y a todo esto hay que añadir una sobresaliente labor de ambientación obra de uno de los más grandes profesionales de este subgénero, Carlo Simi y una estupenda banda sonora del argentino Luis Enriquez Bacalov que cuenta con una gran canción principal, de gran éxito en su época, repetida a lo largo del largometraje en distintas variaciones y una serie de acertados y variados temas incidentales, algunos de inspiración mejicana, bien insertados en la acción aunque lógicamente no están a la altura del principal.

En cuanto a las interpretaciones, Franco Nero creo que está magnífico como el letal pistolero de pocas palabras, porque ya se sabe que en un país donde “una palabra es poco y dos demasiado” hay que ser muy duro para poder sobrevivir. Junto a él Loredana Nusciak, mujer de gran belleza, encaja perfectamente en el papel de María la prostituta a la que salvará Django y será quien, con su actitud, consiga que éste se redima y dos estupendos secundarios que desarrollaron una fructífera carrera, con abundantes apariciones en este subgénero: Eduardo Fajardo como el cacique norteamericano y José Bódalo como el jefe de los bandoleros, dos seres que representan las dos caras de una misma moneda. Ambos cumplen con sus papeles, pero creo sinceramente que se les podía haber sacado más partido si se hubieran desarrollado algo más sus personajes que están bastante estereotipados, el primero como racista hombre del sur con un comportamiento cercano al del Ku Kus Klan, mientras que el segundo se nos presenta como un mejicano un tanto inculto, mujeriego y juerguista. Mención aparte creo que hay que hacer de Ángel Álvarez, otro de esos grandes secundarios del cine español, que está perfecto encarnando a Nathaniel.

Hasta aquí los que, para mí, son los aspectos positivos del film que explicarían la fama del mismo, pero creo, tras haberla visto tres veces en el último año, que donde flojea es en la propia historia (sospechosamente parecida a la de “Por un puñado de dólares”), así tras unos cuarenta minutos de ritmo trepidante y con una gran labor en la dirección de Corbucci, la película decae enormemente en la parte central aproximadamente a partir de la innecesaria escena de la pelea en el barro de las prostitutas y con la llegada de los bandoleros mejicanos, y ya no volverá a remontar hasta la portentosa escena del cementerio. En esta parte parece que la película va dando bandazos y la historia, además de perder credibilidad, se caracteriza por su indefinición. Incluso el trabajo de Corbucci se vuelve más rutinario.

En definitiva, y a pesar de sus imperfecciones que en todo caso creo que son menores que sus hallazgos, una película clave en la evolución del spaghetti western que resume como pocas las características estilísticas y temáticas de este subgénero. Imprescindible tanto para cualquier aficionado como para el que quiera comprender en qué consistió el western hecho en Europa.