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lunes

JOHNNY EL VENGADOR

 

Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west)
1968
Italia
Director: Enzo G. Castellari
Reparto: Andrea Giordana, Gilbert Roland, Horst Frank, Ignazio Spalla, Francoise Prevost, Stefania Careddu, Gabriella Grimaldi, Ennio Girolami, Manuel Silvester Serrano, Franco Latini, Giorgio Sammartino, Janos Bartha, Franco Leo, Fabio Pajella, Ugo Aldinolfi, Claudio Trionfi
Guión: Tito Carpi, Francesco Scardamaglia, Enzo G. Castellari
Fotografía: Angelo Filppini
Música: Francesco De Masi, Alessandro Alessandroni, Audrey Nohra

Película dirigida en Enzo G. Castellari en 1968 basada en una idea de Sergio Corbucci que, por falta de tiempo, tuvo que abandonarla, por lo que nunca sabremos cuál hubiera sido el resultado si la llega a dirigir éste, pero lo cierto es que Castellari hizo con esta película uno de sus mejores spaghetti westerns (para mí sólo superado por “Keoma”) demostrando que cuando contaba con una buena historia y medios suficientes era un más que competente director.

Johnny Hamilton, tras dos años combatiendo en la Guerra de Secesión, regresa a su casa para encontrarse que su padre ha sido asesinado, según le cuentan, por un bandido mejicano que ya ha muerto, y su tío Claude (hermano de su padre) se ha casado con su madre y ahora controla el patrimonio familiar. Muy pronto sospechará que hay algo más detrás del asesinato de su padre y con su fiel Horacio (el hombre que le cuidó cuando era un niño) intentará descubrir quién fue el que realmente le mató.

El spaghetti me parece, junto con “Keoma”, el más ambicioso, complejo y logrado tanto desde el punto de vista formal como conceptual de los dirigidos por Castellari.

Desde el punto de vista conceptual porque el film adapta de forma libre a través de un guión en el que intervinieron, entre otros, el propio Castellari, Tito Carpi (habitual en los spaghettis de este director) y Bruno Corbucci, el “Hamlet” de William Shakespeare, captando, para mí, toda la esencia trágica, basada en la traición y la venganza, de la obra original. Así nos ofrecen un spaghetti más profundo de lo habitual pero sin renunciar a las características propias de este subgénero al contar con un ritmo trepidante, abundantes peleas que están estupendamente coreografiadas (sobre todo la parte inicial de la que mantiene Johnny con Ross y Guild en una especie de molino), numerosos tiroteos (gracias sobre todo a la creación del personaje de Santana, un bandido mejicano que, al considerarse traicionado, se enfrentará a Claude Hamilton) y las típicas cabalgadas (en este caso bien insertadas en la historia). Además, da la sensación de que no contentos con la complejidad de la adaptación de la obra, los guionistas quisieron dotar a la película de un fuerte simbolismo religioso, sobre todo en la impactante escena en la que, como ocurrirá en “Keoma”, crucifican al protagonista para que salvado por su doliente madre y tras vencer, por tanto, a la muerte consiga llevar a cabo su misión consistente en castigar a los traidores que asesinaron a su padre, terminando así con una situación injusta.

Desde el punto de vista formal porque junto a la notable adaptación de la obra de Shakespeare destaca la brillante labor en la dirección de Castellari que dota a la película de una inusual riqueza visual desde su primera escena en la que vemos, en una secuencia más propia del cine gótico y con un gran tratamiento del color, cómo se le aparece al héroe su padre para a continuación despertar y encontrarse rodeado de unos cómicos que le sirven para introducir el famoso monólogo de “Ser o no ser” (de esta forma, además de resolver de forma notable la escena, se hace alusión a la compañía de teatro que en la obra de Shakespeare tenía gran importancia). Incomprensiblemente este comienzo está cortado en la versión que se comercializó en España.

Otras secuencias realmente magníficas desde el punto de vista visual son las que se desarrollan en el cementerio situado en una cueva en las que, como ya había ocurrido en “7 winchesters para una masacre”, cobran gran importancia tanto el tratamiento del color como el juego de luces y sombras, dotando a la historia de una atmósfera surrealista que se ve acentuada además por un soberbio y complejo movimiento de cámara en vertical alrededor de la cara del protagonista que Castellari solucionó colocando la cámara en una rueda y haciéndola girar. Secuencias en las que además se luce Enzo Bulgarelli como responsable de los decorados y de la dirección artística, realmente magníficos.

A esta sensación de irrealidad también ayuda el que se escogiera a la Ciudad Encantada de Cuenca, con sus famosas formaciones rocosas en forma de hongos, para rodar gran parte de los exteriores. El paraje, además, está realmente bien fotografiada por Angelo Filippini que saca un gran partido a sus inquietantes prominencias.

El film cuenta, por otra parte, con una gran banda sonora, en la que intervinieron, entre otros, dos grandes compositores: Alessandro Alessandroni y Francesco de Massi, compuesta de abundantes y variados temas, incluidos fragmentos de La Misa Flamenca muy apropiados para las secuencias del cementerio.

Por lo que respecta a los actores, se escogió a Andrea Giordana (interprete al que todavía no había visto) para dar vida al vengativo Johnny y creo que está realmente acertado en un personaje bastante complejo. Horst Frank para mí vuelve a demostrar que fue uno de los mejores malos del spaghetti al dar vida al pérfido y maquiavélico Claude Hamilton (tío de Johnny, asesino de su padre y esposo de su madre). Gilbert Roland está perfecto en la piel de Horacio, fiel amigo de Johnny (fue uno de sus educadores) que se convertirá en su ángel de la guarda al salvarle siempre que se encuentra en una situación comprometida. El reparto se completa con Francoise Prevost como Gertrude, la sufrida madre de Johnny que se debate entre el amor que siente por Claudio y las crecientes sospechas sobre su conducta a partir de la llegada de su hijo, y con los correctos Ignazio Spalla como Guild (Guildenstern en la obra original) y Ennio Girolami en el papel de Ross (Rossencratz en la obra de Shakespeare), los hombres de confianza de Claude con los que pronto tendrá problemas Johnny. Quizás sea Gabriela Grimaldi en el papel de la desdichada Emily (Ofelia) la única que desentona con una actuación un tanto forzada.

En resumen un gran film con una factura técnica irreprochable que conjuga perfectamente el universo de Shakespeare con el mundo del spaghetti western y que demuestra el enorme talento visual de su director, por lo que creo es de visión obligatoria para todo buen aficionado.  (TEXTO 800 SW)

sábado

JOHNNY EL VENGADOR


Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west)
1968
Italia
Director: Enzo G. Castellari
Reparto: Andrea Giordana, Gilbert Roland, Horst Frank, Ignazio Spalla, Francoise Prevost, Stefania Careddu, Gabriella Grimaldi, Ennio Girolami, Manuel Silvester Serrano, Franco Latini, Giorgio Sammartino, Janos Bartha, Franco Leo, Fabio Pajella, Ugo Aldinolfi, Claudio Trionfi
Guión: Tito Carpi, Francesco Scardamaglia, Enzo G. Castellari
Fotografía: Angelo Filppini
Música: Francesco De Masi, Alessandro Alessandroni, Audrey Nohra

Película dirigida en Enzo G. Castellari en 1968 basada en una idea de Sergio Corbucci que, por falta de tiempo, tuvo que abandonarla, por lo que nunca sabremos cuál hubiera sido el resultado si la llega a dirigir éste, pero lo cierto es que Castellari hizo con esta película uno de sus mejores spaghetti westerns (para mí sólo superado por “Keoma”) demostrando que cuando contaba con una buena historia y medios suficientes era un más que competente director.

Johnny Hamilton, tras dos años combatiendo en la Guerra de Secesión, regresa a su casa para encontrarse que su padre ha sido asesinado, según le cuentan, por un bandido mejicano que ya ha muerto, y su tío Claude (hermano de su padre) se ha casado con su madre y ahora controla el patrimonio familiar. Muy pronto sospechará que hay algo más detrás del asesinato de su padre y con su fiel Horacio (el hombre que le cuido cuando era un niño) intentará descubrir quién fue el que realmente le mato.

El spaghetti me parece, junto con el anteriormente citado “Keoma”, el más ambicioso, complejo y logrado tanto desde el punto de vista formal como conceptual de los dirigidos por Castellari.

Desde el punto de vista conceptual porque el film adapta de forma libre a través de un guión en el que intervinieron, entre otros, el propio Castellari, Tito Carpi (habitual en los spaghettis de este director) y Bruno Corbucci, el “Hamlet” de William Shakespeare, captando, para mí, toda la esencia trágica, basada en la traición y la venganza, de la obra original. Así nos ofrecen un spaghetti más profundo de lo habitual pero sin renunciar a las características propias de este subgénero al contar con un ritmo trepidante, abundantes peleas que están estupendamente coreografiadas (sobre todo la parte inicial de la que mantiene Johnny con Ross y Guild en una especie de molino), numerosos tiroteos (gracias sobre todo a la creación del personaje de Santana, un bandido mejicano que, al considerarse traicionado, se enfrentará a Claude Hamilton) y las típicas cabalgadas (en este caso bien insertadas en la historia). Además, da la sensación de que no contentos con la complejidad de la adaptación de la obra, los guionistas quisieron dotar a la película de un fuerte simbolismo religioso, sobre todo en la impactante escena en la que, como ocurrirá en “Keoma”, crucifican al protagonista para que salvado por su doliente madre y tras vencer, por tanto, a la muerte consiga llevar a cabo su misión consistente en castigar a los traidores que asesinaron a su padre, terminando así con una situación injusta.

Desde el punto de vista formal porque junto a la notable adaptación de la obra de Shakespeare destaca la brillante labor en la dirección de Castellari que dota a la película de una inusual riqueza visual desde su primera escena en la que vemos, en una secuencia más propia del cine gótico y con un gran tratamiento del color, cómo se le aparece al héroe su padre para a continuación despertar y encontrarse rodeado de unos cómicos que le sirven para introducir el famoso monólogo de “Ser o no ser” (de esta forma, además de resolver de forma notable la escena, se hace alusión a la compañía de teatro que en la obra de Shakespeare tenía gran importancia). Incomprensiblemente este comienzo está cortado en la versión que se comercializó en España.

Otras secuencias realmente magníficas desde el punto de vista visual son las que se desarrollan en el cementerio situado en una cueva en las que, como ya había ocurrido en “7 winchesters para una masacre”, cobran gran importancia tanto el tratamiento del color como el juego de luces y sombras, dotando a la historia de una atmósfera surrealista que se ve acentuada además por un soberbio y complejo movimiento de cámara en vertical alrededor de la cara del protagonista que Castellari solucionó colocando la cámara en una rueda y haciéndola girar. Secuencias en las que además se luce Enzo Bulgarelli como responsable de los decorados y de la dirección artística, realmente magníficos.

A esta sensación de irrealidad también ayuda el que se escogiera a la Ciudad Encantada de Cuenca, con sus famosas formaciones rocosas en forma de hongos, para rodar gran parte de los exteriores. El paraje, además, está realmente bien fotografiada por Angelo Filippini que saca un gran partido a sus inquietantes prominencias.

El film cuenta, por otra parte, con una gran banda sonora, en la que intervinieron, entre otros, dos grandes compositores: Alessandro Alessandroni y Francesco de Massi, compuesta de abundantes y variados temas, incluidos fragmentos de La Misa Flamenca muy apropiados para las secuencias del cementerio.

Por lo que respecta a los actores, se escogió a Andrea Giordana (interprete al que todavía no había visto) para dar vida al vengativo Johnny y creo que está realmente acertado en un personaje bastante complejo. Horst Frank para mí vuelve a demostrar que fue uno de los mejores malos del spaghetti al dar vida al pérfido y maquiavélico Claude Hamilton (tío de Johnny, asesino de su padre y esposo de su madre). Gilbert Roland está perfecto en la piel de Horacio, fiel amigo de Johnny (fue uno de sus educadores) que se convertirá en su ángel de la guarda al salvarle siempre que se encuentra en una situación comprometida. El reparto se completa con Francoise Prevost como Gertrude, la sufrida madre de Johnny que se debate entre el amor que siente por Claudio y las crecientes sospechas sobre su conducta a partir de la llegada de su hijo, y con los correctos Ignazio Spalla como Guild (Guildenstern en la obra original) y Ennio Girolami en el papel de Ross (Rossencratz en la obra de Shakespeare), los hombres de confianza de Claude con los que pronto tendrá problemas Johnny. Quizás sea Gabriela Grimaldi en el papel de la desdichada Emily (Ofelia) la única que desentona con una actuación un tanto forzada.

En resumen un gran film con una factura técnica irreprochable que conjuga perfectamente el universo de Shakespeare con el mundo del spaghetti western y que demuestra el enorme talento visual de su director, por lo que creo es de visión obligatoria para todo buen aficionado. (TEXTO 800 SW)

GILBERT ROLAND

Actor mejicano (Ciudad Juárez 1905-California 1994) cuyo verdadero nombre era Luis Antonio Dámaso.

A la edad de diez años su familia se trasladó a California huyendo de la revolución villista y con trece años se introdujo en el mundo del cine. La primera película (muda) de la que se tiene constancia de su participación es “El jorobado de Nuestra Señora de París” de 1923; a partir de ese año y hasta 1982, fecha de su último film “Barbarosa”, intervino en más de 100 películas y en numerosas series de televisión, siendo la suya una de las carreras más largas de un actor hispano en Hollywood.

Pronto se especializó como secundario en papeles de “latin lover” y de acción (principalmente en películas de aventuras y westerns) con un fuerte componente étnico (dio vida a personajes de origen hispano cuando no a indios, árabes, griegos, etc) y alcanzó cierta fama con el personaje de Cisco Kid al que interpretó en seis ocasiones, lo que le permitió trabajar con directores de la talla de John Huston, Henry Hathaway, Anthony Mann, Raoul Walsh, John Sturges o Budd Boeticher, con este último en una peli sobre el mundo de los toros que fue una de sus grandes pasiones. Pero, sin duda, siempre será recordado por dos papeles con los que consiguió sendos Globos de Oro al mejor actor secundario: Gaucho en el extraordinario drama sobre el mundo del cine de Vincente Minelli “Cautivos del mal” (1952) y Dull Knife en el magnífico western revisionista de John Ford “El gran combate” (1964).

Se estrenó en el subgénero del spaghetti en 1967 con el film dirigido por Enzo G. Castellari “Voy, le mato y vuelvo”, para protagonizar al año siguiente otros cuatro westerns mediterráneos.

Filmografía SW:

1967- Voy, le mato y vuelvo
1968- Los profesionales del oro
1968- Entre Dios y el diablo
1968- Sonora
1968- Johnny el vengador (TEXTO 800 SW)


lunes

SONORA


Sonora (Sartana non perdona)
1968
España/Italia
Director: Alfonso Balcázar
Guión: Girorgio Simonelli, Jaime Jesús Balcázar
Fotografía: Jaime Deu Casas
Música: Francesco de Masi

Reparto:
George Martín, Gilbert Roland, Jack Elam, Alfio Caltabiano, Hugo Blanco, Gérard Tichy, Diana Lorys, Donatella Turri, Rosalba Neri, Tomás Torres, Miguel de la Riva, Gustavo Re, Tony Norton, Augusto Rocha, Jose Paloma, Carlos Musto, Oscar Pellicer, Fernando Rubio, Juan Garcia, Oswaldo Genazzani, Jose Escribano, Ricardo Navarro, Manuel Brochard, Carlos Ronda, Carlos M. Sola, Jose M. Pinilla, Victor Villanova, Hugo Blanco, Alfonso Balcazar

Uriah busca a los asesinos de su esposa.
Pronto da con uno de ellos, y antes de acabar con él logra la pista que le llevará hasta el otro, el atracador Slim Kovacs. En su camino se encuentra con Kirchner, un antiguo amigo, famoso por ser un revolver de alquiler, de los más rápido de la comarca. Llegado el momento de acabar con Slim Kovacs, Uriah descubrirá que además de la banda de mexicanos de la que se vale el forajido, también ha contratado a Kirchner como guardaespaldas...

Eurowestern dirigido por Alfonso Balcázar. Aunque su estilo casi siempre residía en una conjunción de western con comedia ("Pistoleros de Arizona" es un ejemplo), este titulo está completamente alejado de cualquier tipo de humor, y es seguramente su película más spaghetti de las que realizó. Con la venganza como motor principal, Balcázar forma su historia en base a un triángulo de tres puntas. George Martín es el protagonista. Martín logra una buena actuación como el vengativo Uriah, que no parará hasta acabar con Kovacs. No era Martín precisamente un actor con un gran repertorio de gestos, pero su portentoso físico, unido a su curtido rostro y a unos expresivos ojos azules son más que suficientes para hacer un buen trabajo como el silencioso Uriah.

Jack Elam es Slim Kovacs, el traicionero y vil asesino de la mujer de Uriah. Su personaje es posiblemente el villano más repugnante que uno se puede echar a la cara, más allá de su feo rostro. A lo largo de la película demuestra que no tiene ningún tipo de código de honor, y aparte de la violación y posterior asesinato de la esposa de Uriah, Slim Kovacs mata de forma rastrera, siempre por la espada o usando trucos de ventajistas, como su peculiar duelo de ruleta rusa, pero nunca de frente. Y Gilbert Roland tiene el papel de Kirchner. Su personaje es un hombre que solo piensa en su propio beneficio económico, aunque al contrario que Slim Kovacs aún tiene un código que sigue a rajatabla. Eso si, ese mismo código es el que le obliga a cumplir un trabajo una vez empezado, con lo cual no le quedará más remedio que enfrentarse a Uriah. Gilan aparece con el mismo sombre que en la mayoría de sus westerns, y hace una actuación pausada y tranquila.

Uno de los aspectos más logrados de "Sonora" es su atmósfera, que es puro spaghetti western. La dirección de Balcázar es muy buena, con un montaje correcto que logra que se disfrute de su visionado, eso si, si logras antes soportar que la película lleve un ritmo lento y pausado, poco habitual en el cine actual.
Precisamente, esto ultimo es por lo que Korano en su reseña(1) en SWDT sobre la película afirma que ve similitudes entre ella y "Hasta que llegó su hora" de Leone, nunca igualándolas en valor cinematográfico, pero si en el ya susodicho ritmo relajado y casi jadeante. Su ausencia total de humor, junto con la perfecta ambientación, son sus mejores bazas, aparte de un reparto entonado y una banda sonora adecuada con las imagenes.
Sus mejores momentos pasan por los duelos estilo ruleta rusa, las frases cortas y directas que Uriah escupe a los que va a matar, y sobre todo la ultima parte, con un pueblo "abandonado", en el que Uriah acaba con la banda mexicana antes de ir a por Kovarcs.

En sus defectos, que los tiene, llaman mucho la atención unos flashback, que continuamente persiguen a Uriah, sobre la relación amorosa y perfecta son su esposa y las escenas de la violación y posterior muerte de la mujer. Rodada casi toda a cámara lenta, con una musiquilla repelente y empalagosa, que sirve para demostrarle al espectador el trauma pasado por el protagonista, aunque a muchos creo que les sirve para sufrir el mismo trauma en primera persona. Que hablando de dichos flashback, es curiosa la similitud con los flashback que Leone usó unos años después para su "Agachate, maldito", aunque supongo que sería casualidad, ya que no creo que el maestro italiano "copiara" a Balcázar. Un poco trabajado guión, aunque casi siempre en estas películas no son necesarios y quedan más resultones cuanto más simple sean, conforman lo menos lucido de la película, junto con algún leve fallo debido al escaso presupuesto con el que normalmente contaba el director español.

Rodada en Barcelona y alrededores, "Sonora" no es una extraordinario película, ni siquiera notable, pero sí es un aceptable spaghetti, con algunos buenos momentos. En definitiva, un titulo infravalorado por el apellido de su director.

ALFONSO BALCAZAR

Alfonso Balcázar (2 marzo 1926/28 diciembre 1993) es uno de los directores españoles con mas títulos en el genero, aunque los que han tenido la suerte de ver todas sus películas piensan que en general no son de mucha calidad. Eso es algo que por desgracia es difícil de comprobar ya que es casi imposible de encontrar sus trabajos. Quizás tuvo la suerte de tener su propia productora junto a su hermano y eso fue lo que hizo que trabajara tanto como director, o realmente dirigía bien.

Lo que no se le puede negar es el éxito de sus "Pistoleros de Arizona", gracias a la cual logró Fernando Sancho su primer papel en el cual llamó la atención. Pese a que después Fernando se hizo muy famoso, no abandonó a los Balcázar, y siguió apareciendo en sus eurowesterns. Puede que quizás sus cintas no fueran las mejores, pero Alfonso Balcázar es un nombre que no debe faltar a la hora de hacer memoria del western español.

FILMOGRAFIA SW:

1965- Los pistoleros de Arizona
1965- !Viva Carrancho!
1965- Doc, manos de plata
1966- Dinamita Jim
1967- Clint el solitario
1969- Sonora
1972- Judas, toma tus monedas
1972- El retorno de Clint el solitario **película Cartelera**
1972- Le llamaban Calamidad

JACK ELAM

Actor estadounidense (Arizona 1920, aunque algunas fuentes datan su nacimiento en 1916-Oregón 2003), que se convirtió en uno de los grandes secundarios de Hollywood (participó en más de doscientos largometrajes y series de televisión), gracias a un peculiar físico en el que destacaban sus ojos saltones (en realidad perdió uno de ellos a la edad de doce años en un accidente infantil). Muy pronto se quedó huérfano de madre y las familias que le acogieron le obligaron a ganarse su sustento. De vuelta con su padre estudia contabilidad, trabajando como contable, entre otras, en la Standard Oil Company y en los Samuel Goldwyn Studios.


Su contacto con el cine fue casual ya que tras una revisión médica le aconsejaron que, ante la posibilidad de que perdiera su ojo bueno, dejara su profesión. Así llegaría a un acuerdo con el director George Templeton, que a finales de la década de los cuarenta buscaba financiación para sus películas, consistente en participar económicamente en ellas a cambio de que le contratara para interpretar a los villanos.

Durante la década de los cincuenta trabaja de forma incansable, sobre todo en películas ambientadas en el Far-West, de tal forma que parecía que no podía filmarse un western sin su presencia. Así se le pudo ver, por circunscribirnos sólo al western, en títulos tan emblemáticos como “El correo del infierno” (1951) de Henry Hathaway en el que interpretó a un pistolero capaz de asesinar a un niño, “Encubridora” (1952) dirigida por Fritz Lang junto a una madura Marlene Dietrich, “Solo ante el peligro” realizada ese mismo año por Fred Zinemann que supuso el segundo Oscar de Gary Cooper y en la que daba vida a un borracho, “Tierras lejanas” (1954) película que formó parte del ciclo dirigido por Anthony Mann e interpretado por James Stewart, con los que repetiría al año siguiente en “El hombre de Laramie”, “Veracruz” (1954) de Robert Aldrich con, otra vez, Gary Cooper y en la que daba vida a uno de los bandidos de la banda de Burt Lancaster, o “Duelo de titanes” (1957) magnífica recreación del duelo en el OK Corral filmada por John Sturges con Burt Lancaster y Kirk Douglas de protagonistas.

Durante la década siguiente se acentúa su aparición en series de televisión, además de participar en filmes como “Los comancheros” (1961) última película de Michael Curtiz protagonizada por John Wayne, “El último atardecer” de ese mismo año con otra vez Aldrich y Douglas o “Un gángster para un milagro” (1961) último largometraje de Frank Capra con Glenn Ford y Bette Davis. Es en esta década cuando tomará contacto con el spaghetti, protagonizando la inolvidable escena inicial de “Hasta que llegó su hora” como uno de los pistoleros que espera a Charles Bronson mientras juega con una mosca.

En los años setenta nos ofrecerá una de sus mejores interpretaciones como el viejo gruñón, remedo del personaje interpretado por Walter Brennan en Río Bravo, que acompaña a John Wayne en la también última película del gran Howard Hawks “Río Lobo” (1970), además de aparecer, entre otras, en el western cómico “Latigo” (1971) dirigido por Burt Kennedy e interpretado por James Garner, con los que ya había colaborado en la anterior “También el sheriff necesita ayuda” (1969) o “Pat Garret y Billy el Niño” película desmitificadora realizada por Sam Peckinpah en 1973. En la siguiente década y hasta mediados de los noventa siguió trabajando a buen ritmo aunque en productos de menor interés, como las dos partes de “Los locos de Cannonball” o el western crepuscular y melancólico “Texas train” de nuevo dirigido por Burt Kennedy. Su último trabajo fue en 1995 en un de los nuevos capítulos de la mítica serie “Bonanza”.

De su popularidad dan muestra tanto que se le otorgase en 1983 el Golden Boot por haber contribuido a la mejora del western de forma significativa, como que desde 1994 formase parte del Cowboy Hall of Fame.

Filmografía SW

1968.- Sonora
1968.- Hasta que llegó su hora
1971.- Ana Coulder (Hannie Caulder)

sábado

ENTRE DIOS Y EL DIABLO


Entre Dios y el Diablo (Anche nel west c'era una volta Dio)
1968
Director: Marino Girolami
Guión: Tito Carpi, Manuel Martinez Remis, Amedeo Sollazo, Marino Girolami
Fotografía: Pablo Ripoll, Alberto Fusi
Música: Pablo Ripoll, Alberto Fusi
Reparto:
Gilbert Roland, Richard Harrison, Ennio Girolami, Roberto Camardiel, Humberto Sempere, Raf Baldassarre, Dominique Boschero, Folco Lulli, Rocco Lerro, Gonzalo Esquirez, José Luis Lluch, Mirella Panfili, Luis Barboo, Xan das Bolas, Enzo G. Castellari, José Maria Ecenarro, Rafael de la Rosa, José Sacristan, José Sanchez.

SINOPSIS: A la taberna “El Sol” regentada por Pink, tío del joven Tommy, llega un misterioso forastero, llamado Bob Ford, al que persigue una banda de forajidos capitaneada por Butch. Bob antes de fallecer revela al joven la existencia de un tesoro en Sierra Blanca. Tras ser asaltada la taberna por los hombres de Butch, Tommy y su tío ayudados por un enigmático explorador, Juan Chasquido, y un sacerdote intentarán recuperar el tesoro escondido para lo que no sólo tendrán que enfrentarse a los hombres de Butch sino también a sus propias debilidades.

Dentro de los numerosos westerns que se hicieron en Europa hay un pequeño grupo caracterizado por adaptar, con mayor o menor fortuna, obras literarias, bien novelas de aventuras como es el caso de “Los profesionales del oro” basada en “El tesoro de Sierra Madre” escrita por Bertran Tavern, “Cuatro dólares de venganza” que presenta grandes similitudes con la monumental novela de Alejandro Dumas “El Conde de Montecristo” o "El último mohicano" libre adaptación de la novela homónima escrita por James Fenimore Cooper realizada en el año del debut en este subgénero de Anthony Steffen; bien tragedias, con las que el spaghetti tiene ciertos puntos en común, como es el caso de “Tierra de gigantes” que traslada el mito de Orestes al Far West, de “Fedra West” que como su nombre indica se basa en el mito de Fedra, de varios films que adaptan obras de Shakespeare, tal es el caso de “La furia de Johnny Kid” (“Romeo y Julieta”) y de “Johnny el Vengador” (“Hamlet”) o, incluso, el Don Juan Tenorio de José Zorrilla en “John el Bastardo”.

Pues bien, con esta producción italo-española de 1968 los guionistas (el habitual Tito Carpi junto con Manuel Martínez Remís y Amadeo Sollazo) llevaron al Oeste el clásico del siglo XIX escrito por Robert Louis Stevenson “La isla del tesoro” sustituyendo el ron por whisky, los mares por los paisajes desérticos y pedregosos, los piratas por forajidos y los barcos por las carretas y los caballos. El resultado, aunque la idea en principio puede parecer bastante acertada, no me ha parecido demasiado satisfactorio ya que se trata de una adaptación muy simple de la novela, un relato contado en primera persona por el joven Jim sobre la supervivencia que le servirá para madurar, y en el que se critican la codicia y la ambición del ser humano y se ensalzan virtudes como la lealtad, la camaradería y la renuncia. Características que, en el mejor de los casos, apenas están esbozadas en el film, el cual, además, pierde el halo de misterio de los primeros capítulos de la novela (tan sólo se mantiene éste en alguna secuencia aislada del inicio, más propia del cine gótico), mientras que los personajes que están excepcionalmente caracterizados en la obra literaria apenas están perfilados en la película y el desarrollo de la historia, frente a la agilidad del modelo original, se hace bastante pesado y aburrido.

Para dirigir el spaghetti se contó con Marino Girolami (padre de Enzo G. Castellari, que según los títulos de crédito aparece en la película aunque yo no le reconocí) veterano guionista y realizador con una filmografía de más de setenta largometrajes dirigidos pertenecientes a todos los géneros (comedias, terror, western e, incluso, eróticas) que, también ejerció como productor y, para mí, no consigue dar el tono marcadamente épico y el ritmo vivo que este tipo de películas requiere, además de dirigir la misma de forma impersonal e incluso, en algunos momentos, desganada (son varias las escenas fallidas y carentes de la fuerza dramática que requerían como la del asalto por parte de Butch y sus hombres a la posada “El Sol” que finaliza con un gran incendio, mientras que los tiroteos, especialmente el que mantiene Juan con la banda de Butch, están rodados de forma convencional y carecen de la espectacularidad que solían ofrecer estas películas) y tampoco saber sacar partido a los esplendidos pasajes naturales en donde se desarrolla gran parte de la acción, incluida la vistosa y colorista cueva en la que está enterrado el tesoro. Y a todo ello hay que añadir un montaje un tanto abrupto entre las distintas escenas que no sé si se deberá a posibles cortes que haya sufrido la copia.
Por lo que respecta a la banda sonora que es obra de Carlo Savina, cuenta con un poco inspirado tema principal cantado por Raoul, mientras que los temas incidentales, con predominio de instrumentos electrónicos, órgano y batería, me han parecido horrorosos y muy poco adecuados.

En cuanto a los actores, el film está encabezado por un estupendo Gilbert Roland (actor mejicano que comenzó en el cine mudo e intervino en más de 140 largometrajes y episodios de televisión) que da un cierto empaque a la película como Juan Chasquido (Long John Silver en la novela) un aventurero que porta una funda de hierro en la mano y cuyo comportamiento, aliándose con unos o con otros, está escasamente explicado en el film. Por desgracia, el spaghetti está coprotagonizado por Richard Harrison que interpreta al padre Pat (trasunto del doctor Trelawny en la obra de Stevenson) y muestra sus claras limitaciones como actor, por lo que se produce un clarísimo desequilibrio entre ambos que tampoco ayuda a la película. Además aparecen rostros conocidos como Roberto Camardiel que encarna a Pinky ofreciéndonos su típica actuación de individuo simpático y bonachón como contrapunto cómico a los personajes más serios y Raf Baldasarre como Butch, el jefe de la banda de forajidos que persigue a nuestros héroes; mientras que Tommy, personaje que pierde bastante importancia respecto a la novela y tiene que ver muy poco con el personaje creado por Stevenson, está interpretado por el niño Humberto Sempere.

En definitiva, un flojo spaghetti western que no capta el espíritu de la novela adaptada y además pierde parte de las características más atractivas de las películas de este subgénero.

VOY, LO MATO Y VUELVO


VOY,LO MATO Y VUELVO (Vado... l'ammazzo e torno)
1967
Italia
Director: Enzo G.Castellari
Reparto: George Hilton, Edd Byrnes, Gilbert Roland, Stefania Careddu, José Torres, Ivano Staccioli, Gérard Herter, Ignazio Spalla, Adriana Giuffrè, Valentino Macchi, Riccardo Pizzuti, Rodolfo Valadier, Marco Mariani, Sal Borgese, Rocco Lerro, José Yepes, Guglielmo Spoletini, Arnaldo Fabrizi
Guión:Enzo G. Castellari,Romolo Guerrieri
Música: Francesco de Masi,Alessandro Alessandroni
Fotografía: Giovanni Bergamini.

Tres pistoleros andan tras un botín de un millón de dolares que un mexicano ha escondido. Los protagonistas cuentan con una pista que les puede llevar al dinero, pero cada uno intenta quitarse del medio a los demás para poder quedárselo para él.Monedero(Gilbert Roland) es un famoso forajido, que robó primero el oro, pero el mexicano se lo robó a él. El forastero (George Hilton) es un cazarrecompensas que busca la cabeza de Monedero, y Clayton(Edd Byrnes), el banquero que tenia que trasladar el oro y ahora necesita recuperarlo para no perder su trabajo.

La primera cinta de la trilogía que hizo Castellari basada en la misma idea de "El bueno, el Feo y el malo", la búsqueda del oro. Con ese arranque, estamos ante un gran spaghetti western, algo menos violento que la mayoría de cintas de aquellos años y con bastantes dosis de humor, pero es un humor que se puede ver, no es la autoparodia estúpida y sin gracia de los setentas. Sin duda la mejor parte es el asalto al tren, y las partes en las que sale Monedero (Gilbert Roland), que a mi me parece el que mejor está de todo el reparto, aunque todos mantienen un buen nivel. Castellari demuestra ademas su curioso humor con dos escenas; al principio, aparecen tres jinetes en un perdido y abandonado pueblo, los tres muy "parecidos" al trío del que hablábamos antes, y con una facilidad apabullante, el personaje de G.Hilton los mata a los tres. Y al final de la película, hay un duelo entre los tres personajes, que también sabemos a que nos recuerda...¿no?
Todo ello rodado muy bien, como casi siempre cuando hablamos del gran director Castellari, autor de algún que otro clásico del género. (TEXTO 800 SW)