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miércoles

ODIO POR ODIO


Odio por odio (Odio per odio )
1967
Italia
Director: Domenico Paolella
Reparto: Antonio Sabato, John Ireland, Mirko Ellis, Nadia Marconi, Gloria Milland, Piero Vida, Fernando Sancho, Gianni Di Benedetto, Antonio Iranzo, Bruno Arie, Dony Baster, Mario De Simone, Alba Gallotti, Osvaldo Genazzani, Luigi Perelli, Emilio Sancho, Sergio Scarchilli
Guión: Mario Amendola, Bruno Corbucci, Fernando Di Leo, Domenico Paolella
Fotografía: Giovanni Bergamini, Alejandro Ulloa
Música: Willy Brezza

Producción italiana del año 1967 de Italo Zingarelli, productor ligado al cine de género europeo y especialmente al peplum y al spaghetti con las dos entregas de Trinidad en su haber, dirigida por Domenico Paolella, un veterano realizador que dio sus primeros pasos en el cine a finales de los años treinta para especializarse durante la década de los sesenta en películas de aventuras de bajo presupuesto al servicio de actores tan característicos de este género en Europa como el ex Tarzán Lex Barker o, entre otros, los culturistas norteamericanos Mark Forrest-Maciste y Peter Lupus-Hércules (conocido posteriormente por su participación en la serie “Misión imposible”), terminando por rodar en la década siguiente típicos filmes de explotación, en su versión nunexploitation, tan característicos como “Historia de una monja de clausura” y “Escándalo en el convento”, ambas de 1973.

Para la ocasión contó como actor principal con el canadiense John Ireland, veterano interprete que, tras participar a comienzos de los sesenta en dos superproducciones de Samuel Bronston filmadas en España: “55 días en Pekín” (Nicholas Ray, 1963) en el rol de un sargento norteamericano y “La caída del imperio romano” (Anthony Mann, 1964) en la que daba vida a un jefe bárbaro, se convertiría en un asiduo del cine europeo con especial incidencia en el spaghetti (solamente en 1968 intervino en siete westerns).

SINOPSIS: James Cooper, un veterano ladrón de bancos condenado a cadena perpetua, conoce en prisión a Miguel, un escultor y buscador de oro temporal, al que encarga que se ocupe de su familia. Pero tras escapar comprueba que tanto su mujer como su hija han sido secuestradas por Moxon, un antiguo socio que le traicionó, que además persigue el oro de Miguel, por lo que el destino de ambos amigos quedará dramáticamente ligado.

La película parte de un prometedor guión que, con una mayor hondura de lo habitual en este subgénero (no en vano entre los escritores se encuentra Fernando Di Leo, uno de los grandes guionistas de cine de género en Europa), desarrolla en paralelo dos historias que se entrecruzan a lo largo del largometraje para fusionarse en el último tercio.

Por una parte tenemos la más convencional protagonizada por Miguel, un mejicano soñador que pretende convertirse en un gran escultor para lo que decide ir a Nueva York, y por otra la mucho más interesante y cargada de connotaciones morales referente a Cooper, un viejo bandido que sueña retirarse con el producto de su último golpe.

El resultado es una película irregular y desequilibrada en la que además cobra, para mi gusto, excesivo protagonismo la parte, más ligera, correspondiente a Miguel, en detrimento de la historia, más grave, de Cooper.

Tampoco ayuda la dirección un tanto farragosa de Paolella que, por momentos, da la sensación de no saber traducir en imágenes el guión, por otra parte algo enrevesado, lo que da lugar a un filme desordenado, confuso, sobre todo respecto a la subtrama del oro codiciado por Moxon, difícil de seguir en buena parte de su metraje, con ambas historias mal ensambladas (tuve la sensación durante parte del metraje de estar viendo dos películas diferentes) y con un ritmo desigual, que sólo remonta con la presencia en la pantalla de un maravilloso John Ireland que, además, protagoniza las mejores escenas de la película (los dos reencuentros con su mujer, aquella en la que aquejado por la malaria toma quinina o el final del filme) pero al que el propio director parece, incomprensiblemente para mí, dar menos importancia que al personaje interpretado por Ernesto Sabato.

La irregularidad del largometraje se extiende a su banda sonora compuesta por Willy Breza, ya que junto con un buen y melancólico tema principal con el que se suele identificar al personaje de Cooper que se escucha con diversas variaciones, incluido una con arreglos a lo Morricone, aparece otro de corte festivo bastante cansino y, para mí, muy poco apropiado en relación con la historia narrada.

Sin duda una de las grandes bazas del filme fue contar con John Ireland que hace una interpretación sentida de Cooper, un bandido a la vieja usanza cansado de su vida que anhela un cambio en la misma pero al que el destino le negará cualquier posibilidad de reinserción. Desde el comienzo con el asalto al banco, en el que su socio asesina a sangre fría y sin su consentimiento a los tres empleados del mismo, se introduce la idea del carácter trágico y maldito de su persona. Circunstancia que se corroborará a lo largo de la película al presentarnos a un Cooper superado en todo momento por las circunstancias (su detención debida a una traición, el secuestro de su familia por Moxon), lo que le obligará a actuar en función de éstas, impidiéndole retomar las riendas de su vida.

Además, da la sensación de que este interesantísimo personaje fue fuente de inspiración para la creación, al año siguiente, de otros dos. Por una parte, el Mason (interpretado por Gilbert Roland) de la ya comentada en este blog “Los profesionales del oro”, con el que Fernando Di Leo retomaba la idea de su enfermedad (ambos personajes padecen de malaria lo que les lleva a estar inermes en determinadas situaciones); y ,por otra, a Ralph, al que también dio vida Ireland, en “Cuanto cuesta morir” (también reseñada), un viejo pistolero cansado y avergonzado de su pasado que, al igual que Cooper, oculta su verdadera identidad a su hijo el cual ni tan siquiera sabe que es su verdadero progenitor.

Junto al veterano pistolero, y siguiendo la costumbre del western clásico de combinar un actor consagrado con una joven promesa, nos encontramos a Miguel, interpretado por Ernesto Sabato, un joven soñador e idealista que le sirve de contrapunto. El problema radica en que, a pesar de que para mi gusto nos ofrece una interpretación superior a las de “Más allá de la ley” y “Llego, veo y disparo” (ambas con sus respectivas reseñas), no está a la altura del actor canadiense por lo que se produce un nuevo desequilibrio.

En papeles secundarios aparecen la “marchentiana” y envejecida para la ocasión Gloria Milland dando vida a María, la sufrida esposa de Cooper; el gran Fernando Sancho que se limita a estar en el intranscendente rol de Coyote, una especie de mafioso que controla las explotaciones de oro en Stone Canyon, tiene capacidad para corromper a los jueces y cuya presencia en la película no entendí; y un tan sólo aceptable Mirko Ellis como Maxon, antiguo socio de Cooper y causante de sus desgracias.

En resumen, un spaghetti con un punto de partida interesante y un personaje principal de gran potencial pero con un desarrollo embarullado y decepcionante. (TEXTO 800 SW)


sábado

MAS ALLA DE LA LEY


Más allá de la ley (Al di là della legge)
1968
Italia/Alemania
Director: Giorgio Stegani
Guión: Fernando di Leo, Mino Roli, Lorenzo Sabatini, Ina Hilger, Giorgio Stegani
Fotografía: Enzo Serafin
Música: Riz Ortolani

Reparto:
Lee Van Cleef, Antonio Sabato, Lionel Stander, Al Hoosmann, Graziella Granata, Gordon Mitchell, Bud Spencer, Gunther Stoll, Carlo Gaddi, Ann Smyrner, Herbert Fux , Romano Puppo, Adriana Facchetti, Enzo Fiermonte, Hans Elwenspoek, Valentina Arrigari, Mickey Knox, Salvatore Billa, Giuseppe Castallano, Sergio Ferrero, Nino Nini, Ferdinando Poggi, Ivan G. Scratuglia

SINOPSIS:
Un grupo de “honrados ladrones” (como se autodenominan), que habían robado el dinero de la nómina de los mineros transportado por un ingeniero europeo recién llegado al Oeste, se convertirán en los inesperados defensores de los citados mineros frente a un violento pistolero que capitanea una numerosa banda de forajidos.

Película dirigida por Giorgio Stegani en 1968 y que cuenta con gran parte del equipo de “El día de la ira” (productores, director de fotografía, músico e interprete principal) aunque pienso que el resultado es muy inferior.
La película cuenta con dos partes claramente diferenciadas. En la primera, que es la de mayor metraje, abundan los elementos cómicos al resaltarnos el carácter picaresco de los protagonistas, unos ladrones que siempre han evitado utilizar las armas. Mientras que en la segunda, a partir del momento en el que el protagonista es nombrado sheriff, se incrementa el carácter dramático de la película El problema, para mí, es que ambas partes están descompensadas y toda la parte más cómica se me hizo lenta y aburrida, mejorando el film bastante en su tramo final.

La dirección es correcta, con algunas escenas bien dirigidas, pero creo que Stegani no consigue dotar del dramatismo que requerían ciertas secuencias como por ejemplo la del duelo final que se salva por el buen hacer, una vez más, de Lee Van Cleef. Además el spaghetti cuenta con errores de racord bastante evidentes, así, por ejemplo, en la persecución de la carreta, por más bandidos que matan los protagonistas más quedan.

El guión vuelve a ser el talón de Aquiles de la peli con situaciones que se antojan grotescas y además, como ya he expuesto, creo que los guionistas no encontraron el equilibrio entre comedia y drama.Lo más destacable, para mí, es el tema principal compuesto por Riz Ortolani que recuerda a otros suyos como el de “El sabor de la venganza” y, sobre todo, la actuación de Lee Van Cleef que sabe dotar a su personaje de la hondura que requería, principalmente en el tramo final.

Junto a Lee Van Cleef aparecen un flojo Antonio Sabato como el ingeniero europeo, un correcto Lionel Stander como un colega de Lee llamado Predicador, un joven y sin barba Bud Spencer y Gordon Mitchell como el pistolero, actor que gracias a su peculiar físico daba muy bien como malo por lo que muchas veces se limitaba a estar y poco más.

LIONEL STANDER

Actor estadounidense (Nueva York 1908-Los Ángeles 1994), hijo de inmigrantes rusos cuya imagen ha quedado asociada al personaje de Maxwell, el chofer y hombre de confianza de Stefanie Powers y Robert Wagner en la exitosa serie “Hart y Hart”.

Tras estudiar periodismo en la Universidad de Carolina del Norte y trabajar como redactor en el Evening Journal (prestigioso diario de Nueva York), se decantará por la profesión de actor apareciendo en Broadway en varios montajes de obras de Eugene O’Neil. Además, gracias a su voz profunda, su presencia será reclamada durante los años treinta y cuarenta para numerosos programas de radio como “El show de Eddie Cantor”, “El show de Bing Crosby”, la serie “El alcalde de la ciudad”, “El show de Fred Allen”, etc.

Al mismo tiempo, en la década de los treinta, se produjo su debut en el cine, interpretando generalmente, dado a su peculiar físico, papeles de matones y hombres rudos aunque en ocasiones no exentos de un buen corazón.
Así hasta principios de los años cuarenta se le pudo ver, entre otros, en la comedia dirigida en 1936 por Leo McCarey y protagonizada por Harold Lloyd “La vía láctea” (Stander interpretaría el mismo papel en el remake realizado por Norman Z. McLeod en 1946 a mayor gloria del cómico Dany Kaye “El asombro de Brooklin”), “El secreto de vivir” (1936) típica comedia new dealista de Frank Capra con Gary Cooper y Jean Arthur, la primera versión de “Ha nacido una estrella” dirigida por William Wellman en 1937 e interpretada por Janet Gaynor y Fredric March o “El último gangster (1937) de Edward Ludwig en la que trabajó junto a Edward G. Robinson y James Stewart.

La década de los cuarenta marca el comienzo de los problemas de Stander con el Comité de Actividades Anti Estadounidenses al ser un miembro muy activo del Partido Comunista, por lo que será expulsado de la Republic. No obstante este hecho no le impedirá participar con pequeños papeles en largometrajes de la calidad de “Los verdugos también mueren” (1943) drama bélico basado en una obra de Bertolt Brecht dirigido por Fritz Lang e interpretado por Brian Donlevy, la cinta bélica “Guadalcanal” (1943) o el film negro de Henry Hathaway “Yo creo en ti” (1948) con James Stewart y Richard Conte.

En los años cincuenta sus problemas, debido a su ideología, se agravan al verse incluido en la tristemente famosa lista negra resultado de la denominada caza de brujas impulsada por el paranoico senador McCarthy, por lo que estuvo más de diez años sin aparecer en largometrajes, sobreviviendo como corredor de bolsa en Wall Street.

Su vuelta al cine se produjo a principios de los años sesenta y se le pudo ver, entre otras, en un pequeño papel en la comedia de Tony Richardson “Los seres queridos” de 1965. Ese mismo año decide trasladarse a Europa e interviene en una obra clave en la filmografía de Roman Polanski “Callejón sin salida” (1966). Durante su permanencia en el viejo continente (aproximadamente diez años) participará en películas de todo tipo de géneros: poliziescos como “Milán calibre 9”, aventuras como “La isla del tesoro” junto a Orson Welles, comedias como “Las tentaciones de Benedetto” y spaghettis de los que rodó ocho, entre ellos la obra maestra de Sergio Leone “Hasta que llegó su hora”.

A mediados de los setenta regresa a EEUU y, tras aparecer en filmes como “El puente de Casandra” (típico largometraje de catástrofe que contó con un gran elenco encabezado por Sofía Loren y Richard Harris) o el musical de Martin Scorsese “New York, New York” con Liza Minelli y Robert De Niro, obtuvo el papel de su carrera como el mencionado Max en la serie “Hart y Hart”, serie que se mantuvo en antena desde 1979 hasta 1984 con más de 100 episodios emitidos. En los últimos años de su vida volvería a interpretar al personaje del chofer de los Hart en una serie de episodios sueltos realizados en 1993 y 1994. A finales de 1994 moría debido a un cáncer de pulmón.

Filmografía SW

1968.- “Más allá de la ley”
1968.- “Hasta que llegó su hora”
1969.- “La colina de las botas”
1972.- “Tutti fratelli nel west…per parte di padre”
1972.- “Tedeum”
1973.- “Partirono preti, tornarono…curati”
1975.- “Guerreras rojas”
1975.- “Las nuevas aventuras del zorro”

GORDON MITCHELL

Actor estadounidense (Colorado 1923-California 2003) cuyo verdadero nombre era Charles Allen Pendleton. Tras participar en la II Guerra Mundial (intervino en la Batalla de las Ardenas y fue prisionero de guerra) y ya de regreso en los Estados Unidos cursó estudios universitarios de anatomía, fisiología y biología, trabajando como profesor de secundaria al mismo tiempo que se dedicaba a la práctica del culturismo, lo que le permite conocer a, entre otros, Steve Reeves en la famosa Playa del Músculo. Allí fue descubierto por Mae West que le contrató para su espectáculo teatral.

Debutó en el cine en el drama bélico de Andrew Marton de 1954 “Prisoner of War” con Ronald Reagan como protagonista, a la que seguirán sus participaciones, siempre sin acreditar, en films tan famosos como “El hombre del brazo de oro” (1955) de Otto Preminger, “Los diez mandamientos” (1956) de Cecil B. de Mille, “Río Bravo” (1959) de Howard Hawks o “Espartaco” (1960) de Stanley Kubrick.

Tras el éxito obtenido en Italia por Steve Reeves con la película “Hércules”, se convirtió en uno más de los llamados actores culturistas que probaron suerte en el peplum o películas de “espadas y sandalias” realizadas en el país transalpino. Su primer film con el que obtuvo gran popularidad, gracias a su imponente aspecto físico (medía más de 1,90 metros) y a pesar de que no hablaba italiano, fue “Maciste el Coloso” dirigido en 1961 por Antonio Leonviola en el que ya aparecía con su nombre artístico; a éste le siguió “Il gigante di Metropolis”, dirigida ese mismo año por Humberto Scarpelli, con el que revalidó la popularidad obtenida con el primero.

A mediados de los sesenta, con la decadencia de este subgénero, fue uno de los pocos actores de peplum que, junto con su amigo Richard Harrison con el que coincidió en varios films, se recicló y logró consolidarse en el nuevo subgénero pujante, el spaghetti western. En este sentido hay que recordar los intentos fallidos de actores como Gordon Scott con “El héroe del Oeste” y “Las pistolas del norte de Texas”, Dan Vadis que apareció en cinco spaghettis entre los que sobresale “El hombre del Sur” de Giorgio Ferroni o, el propio, Steve Reeves con “Vivo para matarte”.

El debut de Mitchell en este subgénero tuvo lugar con “Thompson 1880” y “3 colpi di Winchester per Ringo”, ambas realizadas en 1966 y a lo largo de su carrera, que se extendió hasta el mismo año de su muerte con “Malevolente”, intervino en 140 films de los que más de treinta fueron spaghetti westerns, entre los que destacan sus múltiples colaboraciones con Demofilo Fidani. El resto de películas, casi siempre de bajo presupuesto, pertenecen a los más variados géneros: bélicas, suspense, terror, aventuras, comedias e, incluso, eróticas, sobresaliendo su apariciones en el drama dirigido en 1967 por John Huston “Reflejos en un ojo dorado” con Marlon Brando y Elizabeth Taylor y en “Satyricon” dirigida por Federico Fellini en 1969.

Filmografía de SW:

1966- Thompson 1880
1966- 3 colpi de Winchester per Ringo
1967- Rita en el West
1967- Nato per uccidere
1967- Uccidi o muori
1967- John il Bastardo
1968- Sapevano solo uccidere
1968- Más allá de la ley
1968- Tammazo! Raccommandati a Dio
1968- Carogne si nasce
1969- Yo soy vuestro verdugo
1970- Arrivano Django e Sartana… é la fine
1970- Se t’incontro, t’ammazzo
1970- Inginocchi ati straniezo…i cadaveri non fanno ombra
1970- Giú le mani…Carogna
1971- Per una bara piena de dollari
1971- Tambores de venganza (Il giorno del giudizzio)
1971- Il suo nome era Pot
1971- Il magnifico West
1971- Vamos a matar Sartana
1971- Giú la testa…hombre
1971- Arizona Kid
1971- Era Sam Wallash… lo chiamavano “Cosi Sia”
1972- Un huomo chamato Dakota
1972- Scasanti…a Trinitá arriva Eldorado
1972- Alegri Becchini...arriva Trinitá
1973- Mi nombre es Shangai Joe
1973- Amico mio, frega tu… che frego io
1973- C’era una volta questa pazzo pazzo West
1974- I sette del gruppo selvaggio
1975- La tigre venuta dal fiume Kwai
1977- Zanna Bianca nel west
1979- Porno erótico western

DOS VECES JUDAS


Dos veces Judas (Due volte giuda)
1969
Italia/España
Director: Nando Cicero
Guión: Jaime Jesus Balcazar
Fotografía: Francisco Marín, Aristide Massaccesi
Música: Carlos Pes

Reparto:
Antonio Sabato, Klaus Kinski, José Calvo, Franco Leo, Cristina Galbó, Emma Baron, Linda Sini, Franco Beltrame, Claudia Rivelli, Gastone Pescucci, Narciso Ibanez Menta, Damian Rabal, Maite Matalonga, Carlos Ronda, Gianni Pulone, Gaetano Scala, Jose Palomo, Ettore Bruson, Nini Nini, Antonietta Fiorito, Giuseppe Sciacqua, Sergio De Vecchi, Jose Palsmo, Lina Franchi.

Coproducción hispano italiana dirigida en 1969 por Nando Cicero que cuenta con un tono más sombrío que su anterior spaghetti “Los profesionales de la muerte”, a pesar de estar realizado prácticamente por el mismo equipo.
En esta película nos narra una historia con puntos en común con otro spaghetti más afortunado realizado al año siguiente “Ciakmull” o también conocida como “La puerta abierta al infierno”, ya que como en ésta el protagonista, Luke Barret, sufre de amnesia, en este caso por haber recibido un disparo en la cabeza. Una vez que se recupera de la herida y, para su sorpresa, al llegar a su pueblo se encuentra que un siniestro pistolero le ha contratado para acabar con su propio hermano Victor. Arrepentido en el último momento, salvará a su hermano para poco a poco descubrir un terrible secreto.

La película se inicia con una escena impactante y un tanto efectista con dos hombres que han sido tiroteados y varios buitres abalanzándose sobre ellos, momento en que uno de los pistoleros despierta y comienza a dispararlos; a partir de ahí el film desarrolla una historia un tanto confusa, con abundantes lagunas e incongruencias escrita por Jaime Jesús Balcázar en la que se mezcla la trama principal con el protagonista que intenta saber quién es y qué ocurrió en el pasado, con otra en la que se ven enfrentados su hermano y el banquero del lugar al pretender quedarse con la mayor parte de las tierras de los colonos de la localidad, y que da la sensación de ser un relleno de la principal para poder llegar a los noventa minutos puesto que apenas queda esbozada al principio, olvidándose de la misma en el tramo final.

Todo ello, además, dirigido, para mí, de forma rutinaria y un tanto descuidada por Cicero, salvo en contadas escenas como el tiroteo que se desarrolla en el rancho de los padres del protagonista. El resultado creo que es un film lento, aburrido, lioso y sin casi progresión (la verdad la conoceremos de forma abrupta a través de varios flashback casi al final de la película) cargado de los peores tics del spaghetti, como el abuso del zoom, un montaje precipitado con saltos bruscos entre escenas y planos que no casan bien, escenas en las que apenas se habla y los actores se limitan a mirar mucho con lo que se ralentiza la acción, etc.

Además al resultado final de la película no le ayuda un presupuesto que se aprecia muy escaso (quizás podríamos estar hablando de un spaghetti de serie b, dentro de un subgénero que no se caracterizaba por su holgura en este aspecto) y una banda sonora realmente desafortunada obra de Carlos Pes, que también remite a films de serie b o, incluso, z.

En cuanto a los actores, Ernesto Sabato encarna con su inexpresividad habitual a Luke, el amnésico pistolero que sólo cuenta con un nombre tallado en la culata de su winchester, Dingus, para conocer la verdad. Da la sensación de estar desganado y creo que no transmite en ningún momento el desconcierto y el dolor que le supone a su personaje el conocimiento progresivo de su pasado, que incluye el asesinato de su esposa que esperaba un hijo. Frente a él su hermano, un individuo avaricioso, traicionero y resentido, interpretado por Klaus Kinski que se limita a mirar de forma aviesa y a repetir sus típicos gestos amenazantes.

Además aparece Cristina Galbó, en un papel totalmente prescindible, que se dedica a mirar mucho y a hablar muy poco (creo que sólo tiene una escena con línea de diálogo); y dos veteranos que elevan un poco el nivel de la película, José Calvo como el alcoholizado médico del que sale la mejor frase de la película aunque un tanto pretenciosa: “Cuando un hombre llega a saberlo todo en la vida es como si hubiese muerto”, y Narciso Ibáñez Menta el codicioso banquero que se vale de una argucia legal para enriquecerse y controlar la región (los inmigrantes ilegales mejicanos que trabajan como peones en los ranchos son expulsados con el fin de que los propietarios de las tierras no puedan ocuparse de ellas, por lo que éstas son asignadas a nuevos colonos que se endeudan con el banco.

En resumen, un mediocre spaghetti solo apto para los muy adictos al género. (TEXTO 800SW)

KLAUS KINSKI

Klaus Kinski (18 de octubre de 1926 Zopot - 23 de noviembre de 1991 California) está considerado como la ultima gran estrella alemana del cine.
Con un aspecto físico bastante especial, entre el que destacaba su mirada perdida y enloquecida, suyo eran los papeles de asesinos y psicópatas.Despues de participar en la segunda guerra mundial en las fuerzas alemanas (aunque obligado por las Juventudes Hitlerianas), comenzó pronto a actuar en obras de teatros, y a lograr una cierta fama por sus buenas interpretaciones.

Pronto decidió pasarse a la industria del cine, muchisimo más rentable, sin duda.
Su primer trabajo en el cine fue en el film Morituri (1948). Kinski apareció a lo largo de su carrera cinematográfica en un numero elevado de películas, muchas de ellas de una calidad ínfima. Y es que el actor no tenía ningún reparo en trabajar en cualquier film, por malo que este fuera, solo para poder ganar dinero, como el mismo se encargó de señalar a lo largo de su vida.

Pese a todo, Kinski también tuvo grandes películas, en las que pudo demostrar todo su talento y genialidad, una genialidad a un paso de la locura. Y es que, si por algo es conocido el alemán, es sin duda por su personalidad paranoica y desquiciada, como un reflejo de los personajes a los que tenia que ponerle rostro en sus películas. Un ejemplo de esto es la relación tan especial que mantuvo con Werner Herzog, uno de los directores con los que mejores trabajos realizó el actor, pero que siempre se estaban insultando ya que ambos se acabaron odiando, tanto en privado durante los rodajes como en publico, con unas memorias sobre el director de Kinski y una película de Werner Herzog sobre el genio alemán cuando este ya nos había dejado.

Sobre sus trabajos en el Spaghetti western, Klaus Kinski comenzó destacando como pistolero jorobado en "La muerte tenía un precio". Después, el actor apareció en más de una veintena de cintas, entre las que alternaba su protagonismo como villano de la historia, o hacia una aparición corta, aunque importante. A la edad de 65 años, y mientras preparaba sus memorias, la muerte acabó con su vida por medio de un ataque cardiaco. (TEXTO 800SW)

Filmografía SW:

1964- El Sheriff implacable
1964- La Carabina De Plata
1965- La muerte tenía un precio
1967- Yo soy la revolución /// Reseña Adicional
1968- Si te encuentrás con Sartana reza por tu muerte
1968- Los Profesionales del Oro
1968- El Gran Silencio /// (Reseña adicional)
1969-Dos veces Judas
1969- Yo soy vuestro verdugo
1969- ...Y Dios Dijo a Cain
1970- La Belva
1971- Black Killer
1971- Su nombre era Rey
1971- Giù la testa... hombre
1971- Por un ataúd lleno de dolares
1971- Reza al muerto y mata al vivo
1971- La venganza esperó 10 años
1971- Persecución mortal
1972- El Retorno de Clint el solitario
1973- Mi nombre es Shanghai Joe
1974- El retorno de Shangai Joe
1975- El genio