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lunes

LOS SIETE MAGNIFICOS "MANOS RAPIDAS"


Título original
The Magnificent Seven
Año
1960
Duración
126 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
John Sturges
Guion
William S. Roberts
Reparto: Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, Eli Wallach, James Coburn 
Música
Elmer Bernstein
Fotografía
Charles Lang
Compañías
The Mirisch Corporation, Alpha Productions. Distribuidora: United Artists
Género
Western. Aventuras | Remake. Amistad. Buddy Film

Unos bandidos atacan y arrasan cada año las casas de los granjeros, por lo que varios de ellos deciden buscar hombres que los defiendan. Finalmente, logran reunir a un grupo de siete, que acepta la propuesta por diversos motivos.

Uno de los westerns más populares de todos los tiempos, adaptación a su vez de "Los siete samurais", uno de los títulos más famosos del prestigioso director japonés Akira Kurosawa. Dirigida de manera sobria por John Sturges, "Los siete magníficos" consiguió reunir a un espectacular reparto, entre los que se encuentran Yul Brynner, Eli Wallach, Steve McQueen, Charles Bronson o James Coburn. 

Esta historia de siete pistoleros que se encargan de proteger a un pueblecito mexicano de una horda de bandoleros ha acabado convirtiéndose en un clásico indiscutible del Oeste y del cine de aventuras. Gran parte de ese éxito es debido a la conocida banda sonora, compuesta por Elmer Bernstein. Su reconocimiento crítico y comercial provocó que se rodaran diversas secuelas bajo los parámetros del spaghetti western

sábado

DUELO DE TITANES


Título original: Gunfight At The O.K. Corral
Año: 1957
País: EE.UU.
Dirección: John Sturges
Intérpretes: Burt Lancaster, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, Jo Van Fleet, Dennis Hopper, John Ireland, Lyle Bettger, Frank Faylen, Earl Holliman

Wyatt Earp (Burt Lancaster) es el sheriff de Dodge City. Doc Holliday (Kirk Douglas) es un antiguo dentista que maneja como nadie las pistolas, pero que ha abandonado su profesión debido a su afición por el juego. Debido a las circunstancias diarias del salvaje oeste, Earp salva la vida de Doc, y de esta manera se convierten en unos amigos inseparables. Entretanto, el malvado Clanton y su temible banda están haciendo de las suyas en Dodge City, y Earp necesitará de la ayuda de Doc para detenerle. Doc, por supuesto, no dudará un instante en empuñar las pistolas para ayudar a su amigo y, de paso, jugarse la vida en una emocionante aventura.

Un título clásico del western, más que por su calidad o por su aportación al género, por el duelo interpretativo de sus dos magníficos protagonistas. Lancaster y Douglas coinciden en sus excelentes cualidades para la faceta dinámica y expansiva de la actuación, que contagian enseguida al espectador. Una película con mucha acción y enfrentamientos clásicos, que cuenta con los mejores ingredientes del género y la valiosa banda musical de Dimitri Tiomkin

jueves

DESAFIO EN LA CIUDAD MUERTA

 

(The law and Jake Wade, 1958)
Dirección: John Sturges
Guion: William Bowers
Reparto:
- Robert Taylor: Jake Wade
- Richard Widmark: Clint Hollister
- Patricia Owens: Peggy
- Robert Midleton: Ortero
- Henry Silva: Rennie
- De Forest Kelly: Wexler
- Burt Douglas: Teniente
- Eddie Firestone: Burke
Música: Fred Steiner
Productora: Metro Goldwyn Mayer (USA)

Western desnudo en lo físico ( paisajes descarnados, iluminados con luz crepuscular ) y en lo argumental (prescinde de todo elemento accesorio para centrarse en la esquemática línea argumental principal ), Desafío en la ciudad muerta es capaz de singularizarse superando su arquetípico motivo argumental gracias a la tensión emocional presente en cada gesto de sus personajes, a la intensidad dramática desplegada en su cambiante paisajística y a la magnífica planificación que de sus escenas hace Sturges.

Desafío en la ciudad muerta posee un suave tono melancólico desde su escena de apertura (música de emotivo melodismo similar a la compuesta por Victor Young para Raíces profundas que expresa la imposibilidad de recuperar, por diversos motivos, la amistad traicionada ) y muestra a los viajes como sinónimo de retroceso temporal (cada vez que Jake realiza un viaje es para adentrarse de nuevo en la vieja vida que quiere olvidar: el inicial para volver a por Clint, y el posterior para volver a la ciudad muerta que representa el pasado que se debe zanjar).

Contenidamente emotiva, precisa, bellísima a causa de lo anteriormente descrito, Desafío en la ciudad muerta es en mi opinión la obra más equilibrada y diáfana de su autor


martes

LOS SIETE MAGNIFICOS

 

Título original
The Magnificent Seven
Año
1960
Duración
126 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
John Sturges
Guion
William S. Roberts
Reparto
Música
Elmer Bernstein
Fotografía
Charles Lang
Compañías
The Mirisch Corporation, Alpha Productions. Distribuidora: United Artists
Género
Western. Aventuras | Remake. Amistad. Buddy Film
Grupos
Los siete magníficos
Sinopsis
Los humildes habitantes de un pueblo mexicano, que viven modestamente de la agricultura, se hallan a merced de una despiadada banda de forajidos que constantemente les exigen un pago por sus cosechas. Como ellos no saben defenderse, deciden contratar los servicios de siete pistoleros, siete implacables mercenarios cada uno con una habilidad especial en el manejo de las armas. 

La acción dramática tiene lugar a lo largo de algo más de 12 meses de un año del decenio de 1880-89, si bien la mayor parte de la acción se concentra en las 4 últimas semanas. Se desarrolla en una aldea rural mejicana próxima a la frontera y en una próspera población cercana de Texas. Ésta tiene estación de tren y dispone de Casino, varios hoteles, caballerizas para monturas de forasteros, comercios mayoristas y minoristas y es sede de un mercado ganadero. La aldea, una vez al año, es asaltada por la banda de Calvera (Wallach), que roba las cosechas y atropella, viola, rapta y mata. Decididos a defenderse, los campesinos requieren los servicios de 7 pistoleros profesionales, liderados por Chris Larabee Adams (Brynner). Forman el grupo Vin Tanner (McQueen), Bernardo O’Reilly (Bronson), Lee (Vaugh), Harry Luck (Dexter), Britt (Coburn) y el joven Chico (Buchholz). Entre los aldeanos sobresalen Hilario (Hoyos), el anciano de la aldea (Sokoloff), Sotero (Alaniz) y la joven Petra (Monteros). Brynner y McQueen se llevan mal durante el rodaje.

El film suma western, aventura, acción y drama. Son muchos los que consideran que con él comienza el western crepuscular, tras la etapa del western clásico (1930-60). La ambientación sitúa los hechos en la penúltima década del XIX, en la que se impone el estado de derecho en el Oeste y emergen grandes cambios económicos, sociales y de orden público. El antiguo héroe del Oeste da paso a la figura decadente de personas desplazadas, angustiadas, sin presente y sin futuro. Los 7 pistoleros a sueldo no tienen trabajo, carecen de perspectivas, pasan estrecheces y sufren síndromes de miedo y angustia. Algunos buscan tareas remuneradas tan simples y mal pagadas, como cortar leña, hacer de vaquero o trabajar como dependiente de una tienda de comestibles.

La nostalgia del pasado y la melancolía del presente les impulsan a aceptar un trabajo de 4 a 6 semanas a cambio de la manutención y 20 dólares de salario por todo el período. El precio habitual de estos servicios oscilaba poco antes entre 600 y 800 dólares. Los personajes conservan, pese a todo, el espíritu aventurero, el sentido de ayuda a los demás, la conciencia del honor, la afición al riesgo y la lucha, etc. Para los forajidos corren malos tiempos. Perseguidos por la policía, el ejército y los rurales, han reducido su actividad y pasan hambre. El jefe Calvera se siente decepcionado por los cambios sociales que le perjudican

miércoles

LA HORA DE LAS PISTOLAS


Título original
Hour of the Gun
Año
1967
Duración
100 min.
País
Estados Unidos
Director
John Sturges
Guión
Edward Anhalt
Música
Jerry Goldsmith
Fotografía
Lucien Ballard

Reparto
James Garner, Jason Robards Jr., Robert Ryan, Steve Ihnat, Michael Tolan, Frank Converse, Jon Voight, Albert Salmi, Larry Gates, Karl Swenson, Monte Markham.

Sinopsis
Ike Clanton (Robert Ryan) es un hombre poderoso que tiene atemorizados a los habitantes de Tombstone. Cuando el agente federal Wyatt Earp (James Garner) y su inseparable amigo Doc Hollyday (Jason Robards), pistolero y jugador profesional, llegan a la ciudad para imponer la ley, Clanton no duda en comprar a un sheriff corrupto para acabar con ellos. A partir del momento en que los pistoleros de Clanton asesinan por la espalda a uno de los hermanos de Wyatt, la única obsesión de éste será vengar su muerte y limpiar de pistoleros la ciudad.
La mitología generada en torno a la figura de Wyatt Earp y Doc Holliday ha sido una de las más recurrentes y fructíferas del “western” cinematográfico, dejando en su estela títulos tan remarcables como Pasión de los fuertes (1946, John Ford) o Wichita (1955, Jacques Tourneur). Por supuesto, dentro de esta rememoranza hay que incluir forzosamente uno de los títulos más celebrados de John Sturges, un realizador que logró aportar durante la década de los cincuenta una de las miradas más interesantes al género norteamericano por antonomasia. Una especial inclinación esta al mismo que, si bien quizá no logró fraguar en ninguna obra maestra, si que posibilitó al menos media docena de títulos realmente brillantes, entre los que probablemente su obra más popular fuera Los siete magníficos (1960).
Con todo este bagaje y cuando su trayectoria profesional relacionada con el western mostraba cierto desfase con la presencia del irregular La batalla de las colinas del whisky (1965), Sturges decidió un par de años después, y cuando el género prácticamente ya era una franquicia finiquitada, realizar y producir una película indudablemente personal. Se trata de La hora de las pistolas (1967), que de forma inequívoca se plantea como una continuidad a la anterior y prestigiada aportación de Sturges sobre estos personajes Duelo de titanes (1957), intentando a nivel temático contraponer el carácter mítico que definía la película protagonizada por Buró Lancaster y Kira Douglas, por un tratamiento ceñido a la veracidad de la relación del célebre sheriff con el alcohólico Holliday.

La película se inicia con la recreación del célebre duelo en Tombstone entre los Earp y los Clanton. Tras su violento desarrollo y el triunfo de los primeros, Ike Clanton plantea una denuncia contra Wyatt (un muy ajustado James Garner) basada en falsos testimonios, que muy pronto es desestimada en la vista judicial. El sobreseimiento no impedirá que Clanton prosiga en su afán de venganza, al tiempo que intentar eliminar a quienes realmente se oponen a sus ansias de poder. El deseo se materializará en los ataques a los hermanos de Wyatt -Virgil y Norman-, resultando el primero lisiado y el segundo muerto, cuando estaba a punto de resultar elegido en unas elecciones locales. Esta lucha hará que la confianza en la ley del sheriff se resquebraje progresivamente, hasta evolucionar en su comportamiento en una tendencia vengativa cercana a los instintos más primitivos del ser humano, consustanciales al modo de vida del Oeste.

En medio de este contexto, su deseo de vengar la muerte de Morgan y el ataque contra Virgil, le llevará al objetivo de eliminar a los que atentaron contra sus hermanos, para lo que buscará la ayuda de su fiel amigo Doc Holliday (brillante Jason Robarts), que se consume con la tuberculosis, y un pequeño colectivo de jinetes que se sienten agradecidos hacia Wyatt por los gestos que tuvo con ellos en el pasado. Sin embargo, éste ayuda se revelará inútil, puesto que la creciente ira de Earp será la que, finalmente, consuma la venganza hacia quienes atacaron a sus hermanos. Cuando llegue el clímax, su fiel amigo Doc se lo recriminará, diciendo que lo que busca no es la captura de los asesinos, su juicio e incluso el cobro de la recompensa. Por el contrario, en la mente de Wyatt solo está insertada la idea de la venganza más ortodoxa.

Quizá el primer elemento de reflexión que plantea La hora de las pistolas es el de la complejidad manifestada en el Oeste americano, en el intento de adaptar su modo de vida a la llegada del progreso y la practica de la democracia y las modernas leyes de la justicia. La película lo plantea de modo notable, en una apuesta temática que en muy pocas ocasiones ha tenido un equivalente tal en la pantalla. A partir de ese planteamiento, el giro del conflicto se centra en la figura del célebre sheriff, y la evolución de ese inicial respeto hacia la justicia y la ley, que se tornará cada vez más frágil para intentar contrarrestar la adulteración que de la misma practica sin recato Clanton. Poco a poco la imposibilidad de mantener ese equilibrio se hará patente en Earp, hasta convertirse en un auténtico “vengador sin piedad” -por cierto el título español de otro estupendo western de Henry King-, que actuará con mayor y más premeditada crueldad que el peor de los bandidos a quien desea liquidar.

Una historia tan atractiva -que los créditos destacan responde a la realidad de personajes y situaciones, y se plasmó como guión de la mano del experto Edward Anal-, se expresa en la imagen con una puesta en escena contenida. Una narración a cargo de Sturges caracterizada por su clasicismo -no se observa ninguno de los tics visuales que el género ya tenía asumidos como herencia del spaghetti-, y aunque su desarrollo albergue algún detalle humorístico -especialmente centrado en el personaje de Holliday-, esta se define en un tono sombrío. Los planos de La hora de las pistolas serán largos, aprovecharán las posibilidades del panavisión, y en poco dejan margen al optimismo ante una historia que no puede tener feliz conclusión. Earp se dará cuenta finalmente del fracaso de sus ideales, su futuro no podrá tener como marco Tombstone, y además se despedirá de su amigo con la certeza del próximo final de Holliday.

En este western de Sturges se trasluce, a través de sus imágenes, un aire de despedida a un género al que el realizador aún retornaría pocos años después. Sin embargo, creo que era consciente que esta sería su última aportación totalmente personal al mismo, y eso se nota en unas secuencias en las que incluso se reiteran motivos mortuorios -funerales o la imagen, heredada de Forty Guns (1957, Samuel Fuller), de los cadáveres de los Clanton expuestos en el escaparate de la funeraria-, y en donde bajo mi punto de vista, solo chirría en exceso una banda sonora del entonces prometedor Jerry Goldsmith, que contradice totalmente el carácter seco y casi ritual de la película.

JAMES GARNER

Es uno de los actores más populares de Hollywood, ha competido por el Oscar, es ganador del Emmy y actualmente protagoniza la exitosa serie «8 Simple Rules», donde da vida al padre de Katy Segal. Considerado desde hace mucho tiempo una de las estrellas más distinguidas de Estados Unidos, recientemente le hemos podido ver en películas como Atlantis, el imperio perdido, Space Cowboys, Clan Ya-Ya, el telefilme El cuarto poder, la serie «Chicago Hope» y las producciones televisivas «One Night Special» - en la que volvió a encontrarse con Julie Andrews - «God, the Devil and Bob» y «Legalese», por la que recibió su tercera nominación al Premio del Sindicato de Actores (SAG). Desde 1994, ha encarnado a Jim Rockford (de la serie de televisión «Los casos de Rockford») en siete telefilmes. Obtuvo el Emmy por su retrato de Rockford cuando la serie se estrenó. Por otra parte, la producción de Hallmark «Breathing Lessons» le valió sendas candidaturas al Emmy y al Globo de Oro. En su filmografía figuran, entre otros, los siguientes títulos: Maverick, La calumnia, La gran evasión, Nunca comprarás mi amor, Grand Prix, El potentado, Apártate cariño, También el sheriff necesita ayuda, Su pequeña aventura, ¿Víctor o Victoria? y El romance de Murphy, por el que fue seleccionado para el Oscar al mejor actor. En la televisión ha aparecido en numerosas producciones, entre las cuales destacan «Mark Twain´s Roughing It», la serie «First Monday», «Nicholas», «Space», «Glitterdome» y «Decoration Day», que le mereció el Globo de Oro al mejor actor en una miniserie o programa especial además de una nominación al Emmy. Asimismo, compitió por el Emmy por su interpretación en los telefilmes «Heartsounds», «Promise» y «My Name is Bill W». En total ha recibido una nominación al Oscar, quince al Emmy (dos veces ganador), trece al Globo de Oro (cuatro veces ganador), dos premios People´s Choice y tres nominaciones a los premios del Sindicato de Actores. Obtuvo el Premio Clio por sus anuncios para Polaroid.

Películas:
El arte de amar
, Alias Jesse James
, Fiebre de codicia
, Duelo en Diablo
, También un sheriff necesita ayuda
, One Little Indian
, Marlowe, detective muy privado
, Al borde del infierno
, Víctor o Victoria
, Fanático
, Cash McCall
, Grand Prix
, El romance de Murphy
, Los trotamundos
, Su pequeña aventura
, Sayonara
, Los jóvenes invasores
, El patentado
, Mis queridos compatriotas
, Látigo
, Su distinguida señoría
, Al caer el sol
, Mi Nombre es Bill W
, Después del silencio
, Los nuevos casos de Rockford: aun amo los Angeles
, Los nuevos casos de Rockford: no hay mal que por bien no venga
, Los nuevos casos de Rockford II: si la trampa funciona
, Clan Ya-Ya
, Los nuevos casos de Rockford II: Los amigos juegan
, Los nuevos casos de Rockford II: El padrino lo sabe todo
, La americanización de Emily
, Una vez a la semana
, Un caso para un novato
, El potentado
, Mark Twain
, Una noche especial
, El cuarto poder
, La hora de las pistolas
, El diario de Noa
, El último regalo
, Maverick
, Apártate cariño
, La gran evasión
, Asesinato en Beverly Hills
, Space Cowboys

sábado

LOS SIETE MAGNIFICOS


THE MAGNIFICENT SEVEN Estados Unidos 1960
DIRECTOR John Sturges
GUIÓN William S. Roberts MÚSICA Elmer Bernstein FOTOGRAFÍA Charles Lang Jr.
REPARTO Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, Eli Wallach, James Coburn, Horst Buchholz, Robert Vaughn, Brad Dexter, Whit Bissell, Vladimir Sokoloff

Un pueblo mexicano se halla a merced de una despiadada banda de forajidos. Sus habitantes, campesinos que no saben defenderse, deciden contratar los servicios de siete pistoleros.

Sturges recoge la semilla de "Los siete samuráis", de Kurosawa, y monta un western con reparto de rostros afilados y sangre roja como la pasión. Más sugestiva que magistral, ha pasado a la historia por su banda sonora.

La escena final de la película narra la salvaja batalla final entre los hombres de Calvera y los magníficos de Chris. La maestría de Sturges sirve un final sin tregua, donde van cayendo los hombres que pusieron sus revólveres al servicio de un grupo de inocentes campesinos. Solamente quedan dos...

viernes

DUELO DE TITANES


Título original
Gunfight at the OK Corral
Año 1957
Duración 122 min.
País Estados Unidos
Director John Sturges
Guión Leon M. Uris (Artículo: George Scullin)
Música Dimitri Tiomkin
Fotografía Charles Lang Jr.

Reparto
Burt Lancaster, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, Kate Fisher, Jo Van Fleet, John Hudson, John Ireland, Lee Van Cleef, Kenneth Tobey, Earl Holliman, DeForest Kelley, Dennis Hopper, Jack Elam

Sinopsis
Wyatt Earp, el sheriff de Dodge City, se encuentra de nuevo con John "Doc" Holliday, un jugador borracho y tuberculoso a quien salvó la vida en una ocasión. Juntos tendrán que enfrentarse a la banda de los Clanton, una poderosa familia que tiene atemorizado a todo el pueblo.

John Sturges reunió a Burt Lancaster y Kirk Douglas, por aquel entonces en las cimas de sus carreras. Dos actores que entre ellos poseían una química única y que trabajaron juntos en no no pocas ocasiones. El director, que por aquellos años contaba en sus films con numerosas estrellas y característicos de primer orden, se sustenta sobre todo en las dos magníficas composiciones de ambos actores, logrando alejarles de las composiciones de Fonda y Mature, a pesar de ser los mismos personajes. Por otro lado se trata de uno de lo westerns más ambiciosos de su director, con una historia digamos más compleja o densa que el resto de sus incursiones en el género, abarcando más aspectos de los que aparenta a simple vista.

Una vez más en el cine de Sturges, este enfrenta a dos personajes antagónicos, distintas caras de la misma moneda. Lo que sería buena parte del esqueleto argumental de algunos westerns ya comentados en este ciclo —caso de ‘Desafío en la ciudad muerta’ (‘The Law and Jake Wade’, 1958) o ‘El último tren de Gun Hill’ (‘Last Train From Gun Hill’, 1959)— cobra aquí una mayor relevancia si cabe, dando la oportunidad de lucirse a dos monstruos como Douglas y Lancaster, que poco a poco matizan y visten sus personajes hasta unirlos en el espléndido clímax del film, el cual recoge el mítico duelo en la que probablemente sea la versión más espectacular de todas. Wyat Earp y Doc Holliday están del mismo lado de la justicia pero no de la ley. Earp representa la inquebrantable e incorruptible cara de la misma, siempre preocupado por hacer las cosas de la manera más correcta posible hasta que las circunstancias no le dejan otra opción. Lancaster con su porte casi señorial y su típica intensidad es el actor perfecto para el rol.

Doc Holliday, personaje más complejo, es el outsider, un hombre que busca continuamente enfrentarse a la muerte, presa de una tos maldita que poco a poco está acabando con él. El eterno solitario e incomprendido que incluso se desprecia a sí mismo, buscando en cada enfrentamiento con cada hombre que quiere matarle a aquel que ose liberarlo para siempre de su eterna pena. Menos idealista, con los pies en el suelo y el corazón aún más abajo, no quiere sentir apego por nada ni nadie, aunque el amor llame a su puerta en el rol que borda Jo Van Fleet, una perdedora que lucha con todas las armas posibles —incluida la más peligrosa, los celos— por retener a Holliday a su lado. Ambos se odian y aman al mismo tiempo, y se necesitan más de lo que el médico tuberculoso quiere reconocer. Douglas, también muy intenso, construye de forma modélica su rol, transmitiendo muy bien su proceso de autodestrucción.

‘Duelo de titanes’ posee tres actos perfectamente diferenciables y que corresponden a los tres pueblos en los que Earp ejerce como sheriff y que concluye en Tombstone, lugar donde tiene lugar el fatídico duelo. Hasta llegar a ese comentado clímax, los personajes centrales van acercándose cada vez más, conociéndose el uno al otro mientras nace un profundo respeto entre ambos. Earp y Holliday conforman la figura del héroe del oeste, complementándose el uno al otro, mientras de fondo unas notas de tragedia griega, sobre todo en lo que concierne al personaje de Holliday, visten un western que es algo más, mucho más, que un excelente relato violento de acción. A lo largo del mismo se mantiene cierta tensión, casi imperceptible, que explota en el tramo final, una set piece que por derecho propio forma parte de la antología de los duelos del género.

Y quizá más que nunca en una de sus películas, Sturges baña su film con un halo de amargura bien visible en sus últimos minutos. En una imagen que se repetiría hasta la saciedad, Earp tira su estrella de sheriff convencido al fin de que en determinados momentos la ley simplemente no llega. Y la marcha final en busca de su amor —papel a cargo de Rhonda Fleming—, mientras deja a Holliday atrás —aceptando con más claridad su destino— no es para nada un final feliz, más bien una cabalgada hacia un futuro incierto. Pocas veces la melancolía de la que a veces se tiñe el western fue narrada con tanto vigor.

Sturges realizaría una continuación titulada ‘La hora de las pistolas’ (‘Hour of the Gun’, 1967), con James Garner en el papel de Earp y Jason Robards en el de Holliday, pero no obtendría el mismo éxito y reconocimiento que esta.

KIRK DOUGLAS

Issur Danilovich Demsky, de nombre artístico Kirk Douglas (Ámsterdam, del Estado de Nueva York, 9 de diciembre de 1916), es un actor y productor de cine estadounidense. Entre sus papeles en el cine destacan su interpretación del pintor Van Gogh en El loco del pelo rojo y Espartaco, de Stanley Kubrick. Por su extensa y reconocida carrera, recibió un premio Oscar honorífico en 1996. El también actor Michael Douglas es hijo suyo. Sus padres eran judíos bielorrusos, origen que le produjo inconvenientes por la influencia del Macarthismo dentro y fuera de su profesión. Desde pequeño destacó en los deportes, en especial en lucha libre, desarrollando su físico, y en las funciones de actor, donde gustaba tanto dirigir como actuar.

Se graduó en letras en la Universidad de St. Lawrence. Después marchó a Nueva York, donde consiguió una beca en la Academia Norteamericana de Arte Dramático, lugar en el que permaneció hasta 1939, con 23 años de edad. En 1941 debutó, gracias a Lauren Bacall (que entonces iniciaba su carrera), en los escenarios teatrales de Broadway, pero luego fue llamado al servicio militar en la Armada de los Estados Unidos, que cumplió en 1942-1943, durante la Segunda Guerra Mundial, para después regresar a Broadway. Al ser licenciado con honores, volvió a Nueva York y en casa de una amiga hojeó una revista de modelos, donde aparecía una hermosa modelo y actriz llamada Diana Dill, la cual acabaría por ser su esposa en 1943, y con la que tendría dos hijos: Michael Douglas y Joel. En 1947, a los 30 años de edad, y ya con una cierta fama cosechada en Broadway, Lewis Milestone le propone como primer actor en el film El extraño amor de Martha Ivers, donde se revela como un actor de carácter. En 1949 interpreta a un boxeador en la película El ídolo de barro, de M. Robson, donde por su realista interpretación es nominado al Óscar al mejor actor.

Kirk se hizo conocido por su temperamental carácter y sus ideas de izquierdas, que le granjearon enemistades dentro de la alta cúpula de Hollywood. En 1951, Diana Douglas solicitó el divorcio a Kirk Douglas, debido a las incontables infidelidades del actor, que eran además públicas. No obstante, siempre mantuvieron una excelente relación amistosa y él le concedió a ella una pensión acomodada. En 1954 Douglas se casa por segunda vez con Anne Buydens, quien le da otros dos hijos. Fue nominado en tres ocasiones para un premio Óscar de la Academia, aunque nunca lo ganó debido a sus tendencias izquierdistas conocidas; sin embargo, fue galardonado en 1996 con un Oscar honorífico por sus 50 años de dedicación a la industria del cine. Muchos filmes que realizó son épicos, pero la más famosa y destacable es su actuación en Espartaco, de Stanley Kubrick, junto con las no menos magistrales actuaciones de Peter Ustinov, Charles Laughton y Jean Simmons. Las interpretaciones de Kirk Douglas son intensas y convincentes. Otra de sus famosas actuaciones y para la que fue nominado para Mejor Actor por tercera vez fue en El loco del pelo rojo, donde caracteriza al pintor Vincent Van Gogh y donde actuó Anthony Quinn. Curiosamente, Quinn sí ganó la estatuilla, como Mejor Actor secundario, por unos pocos minutos de actuación; ese fue un golpe bajo para Douglas.

Su fama es comparable a la de actores como Sir Laurence Olivier y Anthony Quinn. Dio a cada uno de sus filmes una marca distintiva donde la fuerza de sus actuaciones daba a cada film un renombre. Además codirigió varias películas y sostuvo un singular pleito con Stanley Kubrick por la producción de algunas de sus películas, lo que le restó fuerza en Hollywood y de hecho le sesgó en todas las nominaciones a premios. Intervino tanto en comedias como en dramas y ha encarnado personajes duros pero de fondo muy vulnerable: El ídolo de barro (M. Robson, 1949), Brigada 21 (W. Wyler, 1951), Cautivos del mal (V. Minnelli, 1952), Otra ciudad, otra ley (J. Kanew, 1986), Oscar (J. Landis, 1991), Diamonds (1999). Ha participado en numerosas producciones para televisión y en 1988 publicó su autobiografía (El hijo del trapero). Es uno de los actores más longevos de Hollywood. En 1991 sobrevivió a un accidente en helicóptero en el que fallecieron dos personas. En 1994 le sobrevino una trombosis leve que le provocó serios problemas psicomotores (paraplejia). A pesar de ello, habitualmente se le ve junto a su hijo Michael Douglas en algunos eventos del medio.

FILMOGRAFIA WESTERN

Camino de la horca (Along the Great Divide) (1951), de Raoul Walsh.
La ley de la fuerza (The Big Trees) (1952), de Felix Feist.
Río de sangre (The Big Sky) (1952), de Howard Hawks.
La pradera sin ley (Man Without a Star) (1955), de King Vidor.
Pacto de honor (The Indian Fighter) (1955), de Andre de Toth.
Duelo de titanes (Gunfight at the O.K. Corral) (1957), de John Sturges.
El último tren de Gun Hill (Last Train from Gun Hill) (1959), de John Sturges.
El último atardecer (The Last Sunset) (1961), de Robert Aldrich.
Los valientes andan solos (Lonely Are the Brave) (1962), de David Miller.
Camino de Oregón (The Way West) (1967), de Andrew V. McLaglen.
Ataque al carro blindado (The War Wagon) (1967), de Burt Kennedy.
El día de los tramposos (There Was a Crooked Man...) (1970), de Joseph L. Mankiewicz
El gran duelo (A Gunfight) (1971), de Lamont Johnson.
Los justicieros del Oeste (Posse) (1975), de él mismo.
Cactus Jack (The Villain) (1979), de Hal Needham.
El hombre de río Nevado (The Man From Snowy River) (1982), de George Miller.