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viernes

LA MUERTE TENIA UN PRECIO


La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più)
1965
Italia/España/Alemania
DIRECTOR Sergio Leone
GUIÓN Sergio Leone & Luciano Vincenzoni
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Massimo Dallamano

REPARTO
Clint Eastwood,Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Mario Brega, Luigi Pistilli, Roberto Camardiel, Benito Stefanelli, Lorenzo Robledo, Aldo Sambrell, Frank Braña, Mara Krupp, Peter Lee Lawrence, José Terrón, Ricardo Palacios, Enrique Navarro, Werner Abrolat, Natale Nazzareno, Antonio Molino Rojo, José Canalejas, Fernando Sanchez Polack, Jose Halufi, Nazareno Natale, Antonio Pica, Nosher Powell, Jose Riesgo, Jose Ortas, Juan Cortes, Antonio Moreno, Manuel Peña, Daniel Martín, Antonio Ruiz.

Segunda parte de la famosa trilogía. Si en la primera parte Leone comienza a poner las bases de su particular visión del western, y en la tercera aplica todo lo creado, en esta segunda se puede considerar que Leone termina de esculpir a los pistoleros, cazadores de recompensas y bandidos que unos años después poblaría las pantallas de los cines de medio mundo en cientos de spaghetti westerns.
Tras el gran éxito de "Por un puñado de dolares", el director consigue hacerse con un presupuesto mucho más elevado, logrando así poder ampliar los recursos y con ello subiendo el nivel de lo puesto en escena anteriormente.

Clint Eastwood vuelve a repetir en el papel protagonista de la cinta, con el personaje del "Manco". Este personaje se puede afirmar que es realmente el mismo que el que protagonizó "Por un puñado de dolares". Quizás puede ser una nueva aventura de el Hombre sin nombre, pero no se sabe sin antes o después de la anterior. El "Manco" es un espabilado caza-recompensas que no rehuye el enfrentamiento cara a cara con los hombres a los que persigue, y que normalmente esconde su mano derecha debajo de un mugriento poncho hasta el momento de disparar. El Manco es rápido, impulsivo y avaricioso. Buscando más presas, pone su atención en el "Indio", y es entonces cuando se cruza en su camino el Coronel Mortimer. El Coronel Mortimer es también un cazador de recompensas, aunque seguramente le dobla la edad a el Manco. En cambio, Mortimer es frio, calculador e inteligente, y si lleva tantos años en el asunto es porque siempre va por delante de sus presas.
Lee Van Cleef era, al igual que Eastwood, un pequeño actor norteamericano sin mucho éxito, pero que no dudó en acudir a la llamada de Leone, y la verdad es que al actor le salió perfecta la jugada, ya que logró que sus últimos años en el cine fuera considerada una estrella, llegando a protagonizar bastantes spaghetti westerns a lo largo de su carrera. Sin duda, su peculiar rostro le ayudaría bastante.
Su actuación en este su primer western europeo fue de sus mejores trabajos, y logró cautivar a muchos con este personaje. Un personaje que en el siguiente capitulo de la trilogía tuvo continuación, aunque bastante más oscura y con peores fines y propósitos. Y es que, mientras que su aliado perseguía simplemente las recompensas, a lo largo del visionado vamos descubriendo que Mortimer tiene una deuda personal pendiente con el Indio, y que no parará hasta acabar con él.

"Indio" es el villano de la película. Es el líder de una banda de pistoleros enloquecidos, al igual que Indio, el cual normalmente siempre esta drogado y fumado. Su falta de prejuicios es su seña de identidad. Gian Maria Volonté es el actor encargado de poner en pie semejante personaje, y sin duda que consigue trasmitirnos todas las contradicciones y el enloquecido mundo interior del mismo. Y es que, pese a que normalmente el Indio es capaz de matar sin pestañear, lleva años teniendo pesadillas con un hecho que hace que sus remordimientos no le dejen ni dormir.

Con un guión muchisimo más elaborado que en su película anterior, Leone consigue crear una historia lo bastante atractiva como para que el espectador se interese por los personajes, con unos diálogos muy conseguidos entre ellos.
Comienza la película presentándonos a los dos protagonistas, y vemos la forma de "trabajar" de cada uno en su profesión, apreciando bastantes diferencias entre ellos. Después, Leone dirige su mirada hacia una cárcel mexicana de la que el Indio escapa con la ayuda de los hombres de su banda. Este suceso, además de servirnos para conocer a el personaje de Volante, hace que los dos cazarecompensas se interesen por el fugado.
Cuando ambos pistoleros se encuentran, después de un primer enfrentamiento, unen sus fuerzas para poder detener a el Indio y su banda. Para ello, deciden que lo mejor es que el Manco se una a la banda, y así desde dentro poder detenerlos.

Pese a que Leone cuida mucho más el guión, no olvida que lo principal son las escenas de acción, y nos vuelve a mostrar todo su talento para la dirección y sobre todo para el posterior montaje.
Por medio de vibrantes imagenes, Leone consigue darle un ritmo no visto hasta la fecha en los westerns. Además, el director usa planos cortos con una gran maestría, con una fotografía también muy notable.
Leone sigue la misma ambientación que "Por un puñado de dolares", tanto en el tratamiento de los personajes como en los exteriores, con una Almeria más seca que nunca.
La misma violencia y bastantes muertes a mano de tanto los cazarecompensas como de los forajidos se vuelven a ver en el nuevo western de Leone.
Aunque sin duda no podemos olvidar el trabajo de la banda sonora, una música a cargo de el maestro Morricone, que sin duda ayudan a subir el ya de por si alto nivel de las imagenes.
Morricone vuelve a desarrollar toda una colección de inolvidables melodías que ya son parte de la historia del western, e incluso del cine en general.

GIAN MARIA VOLONTE

Gian Maria Volonté, pese a su corto numero de westerns mediterraneos, supo ganarse a la mayoría de los cinéfilos del genero, con unas interpretaciones de un nivel en general muy notables. Nacido en Italia en abril del 1933, Volonté se licenció en Arte Dramatico en Roma en el año 1957. Después de unos primeros trabajos en el teatro, cine y televisión, aceptó formar parte de una peli del oeste de bajo presupuesto rodada en el sur de Andalucía y a las ordenes de un desconocido director, seguramente confiado en que no pasaría de ser un mero trabajo menor. Realmente, nadie esperaba el gran éxito que tuvo aquella película, y lo que le supuso a todos los que trabajaron en ella, Volonté incluido.

Y es que su Ramón Rojo de "Por un puñado de dolares" era de los pocos que podían hacerle algo de sombra al Hombre sin nombre. Volonté sabe darle al personaje lo justo para que no aparezca sobreactuado, pero que nos deje claro la clase de persona que es el líder de la banda de la familia Rojo.

Pero si Volonté firma un gran trabajo en este su primer spaghetti western, su siguiente no desmerece para nada el anterior, incluso se puede considerar como aún mejor, y es que su Indio de "La Muerte tenía un precio", es aún más desquiciado y psicópata que Ramón Rojo, y pese a que la dificultad es más alta, Volonté logra volver a componer una maravilla de villano.

"Yo soy la revolución" vuelve a representarnos a Volonté como un bandido mexicano, aunque esta vez, su papel no es un psicópata asesino. Las andanzas de Chuco sirven para comenzar a utilizar el western como exponente de ideas politicas de izquierdas aparadas en la revolución mexicana, creando además un nuevo subgenero que daría un puñado de cintas de parecidas motivaciones.

El ultimo titulo de Volonté en el genero se trata de "Cara a cara", obra maestra del director Sergio Sollima. En este caso, su papel es el de Fletchet, un educado y recto profesor que llega al oeste por tratamiento medico. A lo largo de la cinta, vamos descubriendo como el personaje cambia, tanto física como moralmente, dando la oportunidad a Volonté de desplegar todo su talento. Por desgracia, Volonté no volvió más al genero. Dedicó su carrera a varios géneros, y a trabajar fuera de Italia de vez en cuando, logrando con ello muchos premios y reconocimiento, entre ellos al mejor actor tanto en el Festival de Berlín(Il caso Moro) como en el Festival de Cannes (La morte di Mario Ricci).
En 1990 fue considerado mejor actor europeo por Porte aperte, y un año después, recibió un León de oro por su carrera en el Festival de Venecia. Volonté muere de un ataque al corazón en 1994, mientras rodaba una nueva película en Grecia.

Filmografía SW:

1964- Por un puñado de dolares
1965- La muerte tenía un precio
1966- Yo soy la revolución
1967- Cara a cara

ROBERTO CAMARDIEL

Roberto Camardiel nació el 29 de noviembre de 1917 en Alagón (Zaragoza). En el año 1952 participa en su primera película "Persecución en Madrid". Camardiel tiene en su filmografía más de un centenar de trabajos en la gran pantalla, y también en la televisión. Por ejemplo aparece como el Alcalde Epifanio en la famosa serie "Verano Azul".
Su físico era ideal para la comedia o para ejercer de perfecto Sancho Panza del protagonista de la película o personajes similares que aportaban humor a la producción, con lo cual Camardiel no paró de rodar spaghettis, cerca de una treintena para ser algo más exactos.

Sus últimos trabajos en el cine estuvieron unidos a la comedia del "destape" de los primero años después de la transición, con títulos como "Cristobal Colón, de oficio...descubridor" o "El Cid Cabreador". Un siete de noviembre de 1986 moría en Madrid a la edad de 69 años. En el año 2007, el ayuntamiento de Zaragoza decidió darle el nombre del actor a un parque publico como homenaje.

Filmografía SW:

1963- El Llanero
1965- La muerte tenía un precio
1965- Adios, gringo
1965- El Hijo de Jesse James
1965- Joaquin Murríeta
1965- Johnny West
1965- Los Cuatro implacables
1966- Arizona Colt
1966- El Halcón y la presa/// Reseña Adicional
1966- La Muerte cumple condena
1967- Oro maldito
1967- Con el corazón en la garganta
1967- Siete mujeres para los Mac Gregor
1968- La ametralladora
1968- Entre Dios y el Diablo
1968- Un tren para Durango
1969- El valor de un cobarde
1970- Un dólar y una tumba
1970- Arizona vuelve
1971- Y ahora le llaman Aleluya
1972- Les llamaban y les llaman dos sinverguenzas
1972- En el oeste se puede hacer...amigo
1972- Una bala marcada
1972- The Return of Halleluja
1973- Uno, dos, tres... dispara otra vez
1981- El lobo negro


PERSECUCIÓN MORTAL


Persecución mortal (Il venditore di morte)
Italia
1971
Director: Enzo Gicca Palli (Vincent Thomas)
Guión: Enzo Gicca Palli
Fotografía: Franco Villa
Música: Mario Migliardi

Reparto:
Gianni Garko, Klaus Kinski, Gely Genka, Franco Abbiana, Luciano Pigozzi, Giancarlo Prete, Luciano Catenacci, Luigi Castellato, Franca de Stratis, Laura Gianoli, Andrea Scotti, Giuseppe Castellano, Alfredo Rizzo, Gualtiero Rispoli, Paolo Magalotti, Bruno Ukmar, Osiride Pevarello, Pietro Torisi

Spaghetti cuyo título original es “Il venditore di morte” dirigido en 1971 por Gicca Palli, bajo el seudónimo de Vicent Thomas, que sólo dirigió cinco películas hecho que no me extraña viendo el resultado obtenido con ésta, que es una clara muestra, para mí, de la decadencia del eurowestern con introducción, por influencia del éxito de la saga de Trinidad, de elementos humorísticos de escaso gusto (hay una escena en la que la cámara enfoca al trasero de la protagonista como si se tratara de la típica comedia erótica setentera protagonizada, por ejemplo, por Edwige Fenech).

El film trata sobre unos individuos que, con la cara tapada, asaltan el salón de un pueblo y matan a una de las “bailarinas”. De este hecho se culpará a un famoso y odiado pistolero, Chester. Pero un abogado, que nadie sabe de dónde ha salido y por qué se toma tantas molestias por un ser despreciable, está convencido de su inocencia y con ayuda de la encargada del saloon, que odia a muerte a Chester pero quiere hacer justicia, contrata a Silver, una especie de investigador privado del siglo XIX, para que descubra al verdadero asesino.

Nos encontramos ante un auténtico disparate de guión obra del propio Gicca Palli que no se sostiene por ningún lado, mezcla elementos propios de una película de suspense (el film se abre con el asesinato de una muchacha, quizás la mejor escena aunque no sea nada del otro mundo, en el que se utiliza la cámara subjetiva para que no sepamos la identidad del asesino aunque casi desde el primer momento se intuye ésta), comedia (la escena del juicio es una auténtica astracanada con el abogado haciendo el payaso) y western (poquito la verdad) y que carece de una mínima progresión dramática en la historia y del suspense que requería un spaghetti de estas características.

Así nos encontramos con un film sin ritmo en la que se van sucediendo una serie de escenas a veces insustanciales, otras grotescas (Silver y el sheriff tienen rodeado al asesino en una cuadra y de repente los habitantes del pueblo los detienen ante el temor de que prendan fuego al edificio) y en alguna ocasión sin el más mínimo sentido como las dos peleas que protagonizan en el río unos mineros que no vuelven a salir en toda la película, con un asesino campando por sus anchas por el pueblo (parece que tiene el don de la ubicuidad) y matando a todo aquel que le estorba ante la torpeza continua de los vecinos (entre los que se encuentra una galería curiosa: el juez corrupto, el ayudante del sheriff estúpido, el sacerdote loco, las mujeres defensoras de la moral y las buenas costumbres) y del propio ayudante del sheriff que la tiene tomada con el protagonista aunque no se sabe muy bien la razón, y con una resolución pueril de la doble trama (el asesinato cometido en la primera escena y el de la chica del saloon). Ah sí, se me olvidaba, también encuentran un diario de la bailarina asesinada, con lo que se pretende justificar la actuación de alguno de los personajes y que sirve de pretexto para presentarnos una subasta en la que se pretende conocer al asesino por el interés que muestre en el diario, y digo yo ¿No hubiera sido más fácil leerlo y enterarse de las relaciones que mantenía su dueña?

La ambientación de la película está casi al mismo nivel del guión y la dirección y cuenta con escasas localizaciones (claro ejemplo de la falta de presupuesto del film). Así la historia se desarrolla tan sólo en un pueblo que he visto en múltiples ocasiones (por ejemplo creo recordar en “Ciakmull” y en “El puro..”) y que me pareció que quedaba bastante falso, sobre todo en las escenas nocturnas quizás por el uso de una iluminación demasiado teatral. También hay una secuencia en la casa de Silver que parece el típico chalet a orillas del Mediterráneo aunque sólo se ve parcialmente, supongo que para no dar demasiado el cante. A esto hay que añadir el vestuario de la protagonista que luce dos conjuntos con pantalón, en una ocasión haciendo juego con un chaleco y en la otra con una chaqueta, y un peinado típicos de los años setenta.

Y para terminar nos encontramos con una flojísima banda sonora de Mario Migliardi compuesta por un tema principal con un único estribillo que se repite hasta el aburrimiento, otro tema flojísimo de corte humorístico y un tercero de influencia mejicana.

Lo único salvable de la película creo que es el personaje de Silver un pistolero que se caracteriza por su dandismo y por el empleo de ciertos gadgets (suena ¿verdad?) que está bastante bien interpretado por Gianni Garko al aportarle un cierto toque irónico. Por el contrario, a Klaus Kinski, ese mismo año rodaría seis spaghettis más, su personaje de Chester, acusado injustamente del asesinato de la “bailarina”, le sirve como pretexto para llevar a cabo su típica actuación histriónica y para mostrar toda su galería de muecas y gestos. Del resto de los actores reconocí a Franco Abbiana (en su último papel para el cine) como el abogado y a Giancarlo Prete (al año siguiente rodaría “Tedeum”) como el sacerdote, ambos bastante sobreactuados.


jueves

Y DIOS DIJO A CAIN


Y Dios dijo a Cain (E Dio disse a Caino)
1969
Italia/Alemania
Director: Antonio Margheriti
Guión: Antonio Margheriti, Giovanni Addessi
Fotografía: Luciano Trasatti, Riccardo Pallottini
Música: Carlo Savina

Reparto:
Klaus Kinski, Peter Carsten, Marcella Michelangeli, Guido Lollobrigida, Antonio Cantafora, Giuliano Raffaelli, Luciano Pigozzi, Lucio De Santis, María Luisa Sala, Joaquín Blanco, Giacomo Furia, Furio Meniconi, Luigi Bonos, Marco Morelli, Franco Gulà, Osiride Pevarello, Pedro Mendiconi, Marip Novelli, Conrado San Martin.

Oscuro y siniestro spaghetti western con el problematico Klaus Kinski como la estrella indiscutible del film. Gary Hamilton (Kinski) recibe el perdón tras estar diez años sentenciado a trabajos forzados. Hamilton no duda en volver a su pueblo, para allí acabar con Acombar (Peter Carsten), el hombre que lo traicionó y le preparó la trampa que sirvió para acusarle de un crimen que no había cometido.

El primer dato que llama la atención de "Y Dios dijo a Cain" es que su guión esta tomado de un spaghetti de unos meses antes, "Los Pistoleros de Paso Bravo" (1969-Salvatore Rosso), y es que además de copiar la base inicial de la película, tanto el nombre del protagonista como del villano principal son el mismo que en la película de Rosso. Pero solo coinciden en este par de detalles, y aunque no se puede dudar de que los guionistas de esta se "inspiraron" en aquella otra, la labor del director Antonio Margheriti hace que sean dos películas completamente distintas.

La mayor parte del metraje se sitúa en una única noche de venganza y violencia, en la que el Halmiton va eliminado uno a uno a todos los hombres de Acombar, para después terminar acabando con este en un final homenaje a la escena de los espejos en "La Dama de Shangai" de Welles.

Coinciendo con la "vendetta" del protagonista, esa misma noche un tornado castiga el pueblo, haciendo que los pistoleros de Acombar tengan más difícil la labor de encontrarlo. Y es que el propio Halminton a veces parece que se funde con el tornado, y a ojos de sus enemigos es un fantasma que aparece y desaparece a voluntad, mientras la campana de la iglesia no deja de sonar...
Antonio Margheriti logra de un guión bastante limitado, montar una película cuanto menos curiosa, con muchos momentos inundados de escenas más cercana a un film de genero terrorífico o de suspense, sobre un personaje que cuanto más avanza el metraje más parece un ente no-físico, que simplemente se pasea por el pueblo y la mansión de Acombar, acabando con todos los pistoleros y cada vez con menos lineas de diálogos, para al final terminar desapareciendo junto con el tornado del pueblo, después de completar su venganza.

Aunque los intentos de Margheriti son loables, no puede evitar algunos lastres, entre ellos el escaso presupuesto, o la mala fotografía, que hace que la noche sea demasiada noche, eliminando la visión en muchas partes de la película.
Tampoco acompaña mucho la música, que es básicamente una rutinaria banda sonora de cualquier film de terror de serie B. Sobre Klaus Kiski, aunque a veces parece que actúa con cierta desgana, y realmente no termina de desarrollar el personaje (de todas formas, quizás es que realmente tampoco había mucho que desarrollar), es un papel que no se puede negar que le queda perfecto, y la película se convierte en un buen lucimiento para el aleman.
Cinta de visita obligada para llegar a conocer cuando el spaghetti se unía a otros géneros, dando unos resultados bastante loables, que cuanto menos se salía del esquema tipico visto en centenar de westerns europeos.

KLAUS KINSKI

Klaus Kinski (18 de octubre de 1926 Zopot - 23 de noviembre de 1991 California) está considerado como la ultima gran estrella alemana del cine.
Con un aspecto físico bastante especial, entre el que destacaba su mirada perdida y enloquecida, suyo eran los papeles de asesinos y psicópatas. Despues de participar en la segunda guerra mundial en las fuerzas alemanas (aunque obligado por las Juventudes Hitlerianas), comenzó pronto a actuar en obras de teatros, y a lograr una cierta fama por sus buenas interpretaciones.

Pronto decidió pasarse a la industria del cine, muchisimo más rentable, sin duda.
Su primer trabajo en el cine fue en el film Morituri (1948). Kinski apareció a lo largo de su carrera cinematográfica en un numero elevado de películas, muchas de ellas de una calidad ínfima. Y es que el actor no tenía ningún reparo en trabajar en cualquier film, por malo que este fuera, solo para poder ganar dinero, como el mismo se encargó de señalar a lo largo de su vida.

Pese a todo, Kinski también tuvo grandes películas, en las que pudo demostrar todo su talento y genialidad, una genialidad a un paso de la locura. Y es que, si por algo es conocido el alemán, es sin duda por su personalidad paranoica y desquiciada, como un reflejo de los personajes a los que tenia que ponerle rostro en sus películas. Un ejemplo de esto es la relación tan especial que mantuvo con Werner Herzog, uno de los directores con los que mejores trabajos realizó el actor, pero que siempre se estaban insultando ya que ambos se acabaron odiando, tanto en privado durante los rodajes como en publico, con unas memorias sobre el director de Kinski y una película de Werner Herzog sobre el genio alemán cuando este ya nos había dejado.

Sobre sus trabajos en el Spaghetti western, Klaus Kinski comenzó destacando como pistolero jorobado en "La muerte tenía un precio". Después, el actor apareció en más de una veintena de cintas, entre las que alternaba su protagonismo como villano de la historia, o hacia una aparición corta, aunque importante.

A la edad de 65 años, y mientras preparaba sus memorias, la muerte acabó con su vida por medio de un ataque cardiaco.

Filmografía SW:

1964- El Sheriff implacable
1964- La Carabina De Plata
1965- La muerte tenía un precio
1967- Yo soy la revolución
1968- Si te encuentrás con Sartana reza por tu muerte
1968- Los Profesionales del Oro
1968- El Gran Silencio
1969- Dos veces Judas
1969- Yo soy vuestro verdugo
1969- ...Y Dios Dijo a Cain
1970- La Belva
1971- Black Killer
1971- Su nombre era Rey
1971- Giù la testa... hombre
1971- Por un ataúd lleno de dolares
1971- Reza al muerto y mata al vivo
1971- La venganza esperó 10 años
1971- Persecución mortal
1972- El Retorno de Clint el solitario
1973- Mi nombre es Shanghai Joe
1974- El retorno de Shangai Joe
1975- El genio

viernes

POR UN PUÑADO DE DOLARES


Por un puñado de dolares (Per un pugno di dollari)
1964
Italia/ España
DIRECTOR Sergio Leone
GUIÓN Sergio Leone, Duccio Tessari, Victor A. Cantena, G. Schock
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Jack Dalmas

REPARTO
Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volonté, Antonio Prieto, José Calvo, Wolfgang Lukschy, Mara Krup, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Joseph Egger, Panos Papadopoulos, Aldo Sambrell, José Canalejas, Daniel Martín, Antonio Molino Rojo.

A un pueblo llega un solitario pistolero. En el pueblo, dos bandas rivales se disputan el control del mismo. El pistolero comienza un curioso juego para que las dos bandas se enfrenten y que el pueda sacar beneficios economicos en la batalla.

Antes de continuar la serie ‘Rawhide’ (‘Látigo’ en nuestro país), el futuro intérprete de ‘Harry el sucio’, pensó que venirse a España a rodar una película podría significar una buena oportunidad para seguir desarrollando sus aptitudes como actor. Cambiar de aires, sobre todo porque ya estaba un poco cansado de la CBS y la mencionada serie, podía venirle bastante bien. Así que, con alguna que otra duda, los consejos de su mujer por aquel entonces, y la condición de que podría cambiar los diálogos de su personaje, cruzó el charco dispuesto a probar nuevas experiencias.

‘Il magnifico straniero’ fue el título con el que se rodó la película, cambiándolo por el que todos conocemos justo antes de su estreno. Eastwood no sabía quien era Sergio Leone, quien había hecho algún que otro peplum (género, o subgénero, que empezaba a entrar en decadencia en Italia) y colaborado en algunas superproducciones (fue el director de la segunda unidad de ‘Quo Vadis’ y ‘Ben-Hur’), y éste apenas conocía nada de Eastwood. Simplemente le había parecido interesante al verlo en algún que otro episodio de ‘Rawhide’. Pensó que podría envejecer su aspecto, poniéndole barba de días y cierto aspecto desaliñado. No se equivocó.

Eastwood no hablaba italiano y Leone no hablaba inglés, pero al poco tiempo acabaron entendiéndose a la perfección, pues ambos compartían una enorme pasión por el cine. A Sergio Leone se le consideró el padre del spagetthi western, algo que a él siempre le molestó. Lo cierto es que este film, en contra de todo pronóstico, fue el que terminó de impulsar dicho subgénero, que hasta entonces contaba con algunas producciones, sobre todo de origen alemán (anotar la graciosa anécdota de que en Italia, los espectadores pensaron que Clint Eastwood era una actor alemán, ya que ‘Rawhide’ aún no había llegado al país de la bota).

Leone le dio la vuelta a lo que hasta entonces se conocía como western. El director italiano cambió por completo las reglas de un género genuinamente americano, y aunque esto fue visto en un principio como una falta de respeto, no hay más que fijarse un poco para comprobar el profundo amor y cariño que Leone sentía por las películas norteamericanas. El personaje central rompía todos los moldes del típico héroe. Su entrada en escena ya marca por dónde irán los tiros, nunca mejor dicho, en el film. Su llegada a un pueblo fronterizo, en el que parándose a beber un poco de agua en un pozo, es testigo de cierta injusticia (a nuestros ojos) en la que no interviene. ¿Estamos ante el héroe o por el contrario es uno de los villanos? Leone se reserva esa información para más adelante, y nos sorprende mostrándonos a alguien sin ningún tipo de moral o ética al ofrecer sus servicios de pistolero a los dos bandos que se disputan el poder en el pueblo.

‘Por un puñado de dólares’ es un remake en toda regla de ‘Yojimbo’, el famoso film de Akira Kurosawa protagonizada por Toshiro Mifune, aunque en un principio Leone intentó disculparse poniendo todo tipo de excusas. Kurosawa montó en cólera y denunció a los productores, logrando ganar el pleito (los derechos de distribución internacionales fueron exclusivamente suyos). Dejando a un lado polémicas de este tipo, se puede apreciar que ‘Yojimbo’ tenía una historia que podía ser trasladada perfectamente al western (no nos olvidemos de que Kurosawa además rendía con ese film un homenaje al género en cuestión, sobre todo por sus admiradas películas de John Ford, pasión que compartía con Leone), pasado por el filtro que el director italiano estaba a punto de convertir en estilo. La amoralidad del film japonés también está presente en ‘Por un puñado de dólares’, subrayando esto con un incremento de la violencia hasta límites insospechados para la época (atención a la paliza que recibe el personaje central cuando es pillado in fraganti en una de sus artimañas).

Leone, además de una puesta en escena reforzada por unos decorados de una sequedad brutal, en perfecta armonía con el uso del formato scope, contó con dos elementos que hoy día son ya inmortales. Por un lado la inolvidable música compuesta por Ennio Morricone, que va más allá de ser un mero acompañamiento musical. Sus melodías, pegadizas hasta decir basta, muestran y sugieren las motivaciones o sentimientos de los actores de una forma que nunca antes se había visto. El compositor italiano, que a día de hoy sólo tiene un Oscar honorífico, se convertiría en el máximo referente de las bandas sonoras en películas de este tipo (a la copia le salieron copias hasta debajo de las piedras), llegando a expandirse en otros géneros, como ya todos sabemos.

El segundo elemento es, cómo no, Clint Eastwood, cuya composición sigue resultando, aún a día de hoy, una de las mejores de su larga carrera como actor. Con una sorprendente ironía, un laconismo utilizado como expresividad, y cierto sentido del humor (la escena en la que pide al sepulturero tres ataúdes, y después de matar a cuatro hombres le dice que se equivocó, que quería decir cuatro, es impagable), el actor compone un personaje inolvidable. Leone siempre dijo que Eastwood tenía tres expresiones: con cigarro, con sombrero, y sin sombrero. Lo que nunca dijo, porque tal vez ya se daba por entendido, es que con esa enorme economía de medios, Eastwood era capaz de transmitir muchísimo, y de ser totalmente creíble. Por otro lado, el actor nacido en San Francisco se encontraba por primera vez dando vida a un tipo de personaje que no le abandonaría nunca, y que raya en cierto modo con lo fantástico. Su aire misterioso (aparece en medio de una humareda, impasible, peligroso), su origen desconocido, su parquedad en palabras, nos hacen pensar en alguien no humano, o de carácter fantasmal. Esto queda bien patente en una de las secuencias finales, cuando uno de los villanos dispara seguidas veces a Eastwood, y éste se levanta una y otra vez mientras susurra palabras, que semejan por el tono ser de ultratumba. Leone demuestra inteligencia al poner el punto de vista en el villano, de modo que el espectador no tiene más datos que él, y se sorprende (aterroriza) de lo que sucede. El actor Gian Maria Volontè es el perfecto contrapunto a la sobriedad de Eastwood.

Clint Eastwood se volvió a los USA convencido de que la película se olvidaría, hasta que el impresionante éxito que tuvo en Europa le pilló totalmente por sorpresa (incluso no sabía nada de lo del cambio del título). Leone quedó encantado de poder contar con él, después de la negativa de varios actores como Charles Bronson, quien dijo que el guión le parecía el peor que había leído en su vida, o Henry Fonda, que despidió a su agente pues éste ni siquiera le enseñó el guión que Leone le hizo llegar (¿es necesario que diga en qué impresionante película trabajaron los tres unos años después?).

El western empezó a despuntar en Europa, al contrario de lo que sucedía en su país de origen. El cine americano ya llevaba un tiempo trayendo algunas de sus producciones al viejo continente, aprovechando las subvenciones que el cine recibía por aquí (lo que son las cosas, eh?). Eastwood volvería a recibir una llamada para interpretar otra película que haría historia, ‘Per qualche dollare in più’, conocida aquí como ‘La muerte tenía un precio’, en la que Leone y Eastwood tocarían la perfección, cosa que aquí no sucede por un par de detalles no demasiados molestos (la rivalidad de los bandos en realidad era algo fácil de solucionar, y esa cámara subjetiva en el personaje de Volontè cuando cae abatido). Sea como fuere, se disfruta de principio a fin.

CLINT EASTWOOD

Clint Eastwood(31-mayo-1930) es posiblemente el mayor mito viviente del cine, y uno de los iconos tanto del Westen como de los SW. Todo comenzó allá por 1962, cuando James Coburn rechaza un papelito en un western de un tal Sergio leone y la cosa le llega a Eastwood, que no duda en irse para el viejo continente, pese a lo lejano del rodaje, y lo discreto del sueldo. Aun no era una estrella, así que tenia que aceptar trabajos si quería ir subiendo peldaños. Había conseguido cierta relevancia trabajando en una serie Western rodada para la tele, así que Leone creyó que le podría servir como un buen vagón para entrar en el mercado americano.
"Por un puñado de dolares" (64) es la primera parte de la trilogía. En ella Eastwood pone en pantalla un nuevo tipo de héroe, junto al nuevo Western que nos presenta Leone. La cinta estaba basada en "Yojimbo", una obra maestra de de A. Kurosawa. Leone se saca de la manga todo un nuevo genero con esta primera película. Un gran éxito de taquilla en Europa propició que al año siguiente "La muerte tenia un precio" siguiera creando las bases del SW.Y el éxito de la trilogía fue internacional con "El Bueno, el Feo y el Malo", donde Leone demuestra lo que es capar de inventar con mas dinero.
En la trilogia Eastwood siempre hacia el mismo papel, el de un pistolero americano sin nombre que va a su aire ( aunque en el fondo no era de los peores que rondaron por la trilogía).
Según cuenta la rumologia, el poncho que llevaba en las 3 películas se lo compró el mismo al inicio del rodaje de la primera. A saber lo que puede valer ese poncho ahora...

Pues lo había conseguido, la trilogía había convertido a Eastwood en una nueva estrella del firmamento americano, así que ya podría conseguir mas trabajo en su país.
Lo malo es que lo primero que le pidieron a la vuelta a su país es que rodara un Westen, con mucha influencia de los de Leone, así que le tocó volver a ponerse los revólveres.
"Cometieron dos errores" (67) es un discreto film, pero el publico quería mas westerns, y eso es lo que tocó rodar. Y es que hasta el personaje parece el mismo de las trilogías...

Algo mejor fue "Dos mulas y una mujer" (69), con una banda sonora impresionante, sobre todo con el tema principal. Y es que el maestro Morricone es muy grande. Aquí ya Eastwood se tiene hasta que volver a poner el poncho, pero la cinta es mucho mejor que la anterior, pena de la actriz que lo acompañaba en la cabecera del reparto. Unos años después, decide que su segunda película para dirigir será "Infierno de cobardes" (72), que si que es verdaderamente un SW, pese a estar rodada en USA. En ella nos cuenta la historia de un pistolero que llega a un pueblo lleno de cobardes y atemorizados ciudadanos. El pistolero liquida a los dos secuaces que tenían alquilado el pueblo para protegerlos, y deciden contratarle a él. Pero hay mucho mas detrás de lo que parece un guión normal. Infiernos de cobardes es una genial SW psicológico, que ya nos enseña lo que esta por venir. Como director, demuestra que había aprendido mucho de Leone y Siegel, los directores que mas le habían influidos en su carrera por aquella época.
Ese mismo año actúa como protagonista en "Joe Kidd",un Western serie B, mas que otra cosa como un favor o como una diversión. Esta película es muy desconocida, ya que tuvo muy poco éxito, pero merece la pena verla.

Cuatro años después vuelve a dirigirse a si mismo en "El Fuera de la Ley"(76). Aquí compone uno de sus mejores papeles, un rudimentario y amalgado Jesse James, capaz de seguir él solo la guerra por su cuenta contra el Norte. Algunos momentos hacen de este viaje hacia la nada una cinta de culto. La muerte de su compañero, cuando hace frente solo a grupos de forajidos o indios, la escena de la metralleta...
Aquí ya se ve que pese a que sigue los cánones del genero, tienen muchos detalles que lo empiezan a hacer especial.
Y si ya puedo decir que el anterior western es una obra maestra, aun nos quedaban por ver otra dos, aun mayores.

"El Jinete Pálido"(85) es una antesala de lo que estar por venir en el futuro, y también podíamos decir que es una revisión de Infiernos de cobardes, pero desde otro punto de vista, y con un Eastwood muchisimo mas experimentado tras la cámara, y eso se nota.
El predicador es un extraño hombre que viene a un perdido poblado de mineros a ayudar a estos contra un cacique que quiere echarlos del poblado cueste lo que cueste. El predicador de predicador tiene poco, pero es un afamado pistolero, que quizás quiere pulgar sus penas, pero por desgracia, tiene que volver a empuñar sus amas .Su llegada al inicio de la película apareciendo de la nada entre la niebla da pie a pensar quien es realmente, pero eso ya es cosa de cada uno...

Y en el 1992, Clint Eastwood su mayor película en el genero, y una de las primeras que le calló la boca a tantos detractores que no quieren ver mas allá de un rostro duro. "Sin Perdón" arrasa ese año en los oscars, y hace que por fin sea considerado un genio, aunque después lo ha seguido demostrando.
Pocas cosas que no se hallan dicho ya sobre esta película de culto puedo yo decir.
Obra maestra, el ultimo gran western, el revivir ( pero poco) del genero en los 90.
Sin perdón es un crepuscular film. En él, vemos que ya el oeste no era lo que era, y un viejo pistolero debe de hacer un trabajo, pese a que la edad y el tiempo no perdona.
La verdad es que este puede ser la historia de cualquiera de los personajes que había dado vida en todos sus otros Westerns. Pero en esta historia vemos que todo no es tan sencillo como lo era en sus primeros SWs.

FILMOGRAFIA WESTERN

Por un puñado de dólares (1964)
La Muerte tenía un precio (1965)
El Bueno, el feo y el malo.(1966)
Cometieron dos errores. (1967)
Dos mulas y una mujer. (1970)
Joe Kidd. (1972)
Infierno de cobardes. (1972)
El Fuera de la ley. (1976)
El Jinete pálido. (1985)
Sin perdón. (1992)

sábado

DOS VECES JUDAS


Dos veces Judas (Due volte giuda)
1969
Italia/España
Director: Nando Cicero
Guión: Jaime Jesus Balcazar
Fotografía: Francisco Marín, Aristide Massaccesi
Música: Carlos Pes

Reparto:
Antonio Sabato, Klaus Kinski, José Calvo, Franco Leo, Cristina Galbó, Emma Baron, Linda Sini, Franco Beltrame, Claudia Rivelli, Gastone Pescucci, Narciso Ibanez Menta, Damian Rabal, Maite Matalonga, Carlos Ronda, Gianni Pulone, Gaetano Scala, Jose Palomo, Ettore Bruson, Nini Nini, Antonietta Fiorito, Giuseppe Sciacqua, Sergio De Vecchi, Jose Palsmo, Lina Franchi.

Coproducción hispano italiana dirigida en 1969 por Nando Cicero que cuenta con un tono más sombrío que su anterior spaghetti “Los profesionales de la muerte”, a pesar de estar realizado prácticamente por el mismo equipo.
En esta película nos narra una historia con puntos en común con otro spaghetti más afortunado realizado al año siguiente “Ciakmull” o también conocida como “La puerta abierta al infierno”, ya que como en ésta el protagonista, Luke Barret, sufre de amnesia, en este caso por haber recibido un disparo en la cabeza. Una vez que se recupera de la herida y, para su sorpresa, al llegar a su pueblo se encuentra que un siniestro pistolero le ha contratado para acabar con su propio hermano Victor. Arrepentido en el último momento, salvará a su hermano para poco a poco descubrir un terrible secreto.

La película se inicia con una escena impactante y un tanto efectista con dos hombres que han sido tiroteados y varios buitres abalanzándose sobre ellos, momento en que uno de los pistoleros despierta y comienza a dispararlos; a partir de ahí el film desarrolla una historia un tanto confusa, con abundantes lagunas e incongruencias escrita por Jaime Jesús Balcázar en la que se mezcla la trama principal con el protagonista que intenta saber quién es y qué ocurrió en el pasado, con otra en la que se ven enfrentados su hermano y el banquero del lugar al pretender quedarse con la mayor parte de las tierras de los colonos de la localidad, y que da la sensación de ser un relleno de la principal para poder llegar a los noventa minutos puesto que apenas queda esbozada al principio, olvidándose de la misma en el tramo final.

Todo ello, además, dirigido, para mí, de forma rutinaria y un tanto descuidada por Cicero, salvo en contadas escenas como el tiroteo que se desarrolla en el rancho de los padres del protagonista. El resultado creo que es un film lento, aburrido, lioso y sin casi progresión (la verdad la conoceremos de forma abrupta a través de varios flashback casi al final de la película) cargado de los peores tics del spaghetti, como el abuso del zoom, un montaje precipitado con saltos bruscos entre escenas y planos que no casan bien, escenas en las que apenas se habla y los actores se limitan a mirar mucho con lo que se ralentiza la acción, etc.

Además al resultado final de la película no le ayuda un presupuesto que se aprecia muy escaso (quizás podríamos estar hablando de un spaghetti de serie b, dentro de un subgénero que no se caracterizaba por su holgura en este aspecto) y una banda sonora realmente desafortunada obra de Carlos Pes, que también remite a films de serie b o, incluso, z.

En cuanto a los actores, Ernesto Sabato encarna con su inexpresividad habitual a Luke, el amnésico pistolero que sólo cuenta con un nombre tallado en la culata de su winchester, Dingus, para conocer la verdad. Da la sensación de estar desganado y creo que no transmite en ningún momento el desconcierto y el dolor que le supone a su personaje el conocimiento progresivo de su pasado, que incluye el asesinato de su esposa que esperaba un hijo. Frente a él su hermano, un individuo avaricioso, traicionero y resentido, interpretado por Klaus Kinski que se limita a mirar de forma aviesa y a repetir sus típicos gestos amenazantes.

Además aparece Cristina Galbó, en un papel totalmente prescindible, que se dedica a mirar mucho y a hablar muy poco (creo que sólo tiene una escena con línea de diálogo); y dos veteranos que elevan un poco el nivel de la película, José Calvo como el alcoholizado médico del que sale la mejor frase de la película aunque un tanto pretenciosa: “Cuando un hombre llega a saberlo todo en la vida es como si hubiese muerto”, y Narciso Ibáñez Menta el codicioso banquero que se vale de una argucia legal para enriquecerse y controlar la región (los inmigrantes ilegales mejicanos que trabajan como peones en los ranchos son expulsados con el fin de que los propietarios de las tierras no puedan ocuparse de ellas, por lo que éstas son asignadas a nuevos colonos que se endeudan con el banco.

En resumen, un mediocre spaghetti solo apto para los muy adictos al género. (TEXTO 800SW)

KLAUS KINSKI

Klaus Kinski (18 de octubre de 1926 Zopot - 23 de noviembre de 1991 California) está considerado como la ultima gran estrella alemana del cine.
Con un aspecto físico bastante especial, entre el que destacaba su mirada perdida y enloquecida, suyo eran los papeles de asesinos y psicópatas.Despues de participar en la segunda guerra mundial en las fuerzas alemanas (aunque obligado por las Juventudes Hitlerianas), comenzó pronto a actuar en obras de teatros, y a lograr una cierta fama por sus buenas interpretaciones.

Pronto decidió pasarse a la industria del cine, muchisimo más rentable, sin duda.
Su primer trabajo en el cine fue en el film Morituri (1948). Kinski apareció a lo largo de su carrera cinematográfica en un numero elevado de películas, muchas de ellas de una calidad ínfima. Y es que el actor no tenía ningún reparo en trabajar en cualquier film, por malo que este fuera, solo para poder ganar dinero, como el mismo se encargó de señalar a lo largo de su vida.

Pese a todo, Kinski también tuvo grandes películas, en las que pudo demostrar todo su talento y genialidad, una genialidad a un paso de la locura. Y es que, si por algo es conocido el alemán, es sin duda por su personalidad paranoica y desquiciada, como un reflejo de los personajes a los que tenia que ponerle rostro en sus películas. Un ejemplo de esto es la relación tan especial que mantuvo con Werner Herzog, uno de los directores con los que mejores trabajos realizó el actor, pero que siempre se estaban insultando ya que ambos se acabaron odiando, tanto en privado durante los rodajes como en publico, con unas memorias sobre el director de Kinski y una película de Werner Herzog sobre el genio alemán cuando este ya nos había dejado.

Sobre sus trabajos en el Spaghetti western, Klaus Kinski comenzó destacando como pistolero jorobado en "La muerte tenía un precio". Después, el actor apareció en más de una veintena de cintas, entre las que alternaba su protagonismo como villano de la historia, o hacia una aparición corta, aunque importante. A la edad de 65 años, y mientras preparaba sus memorias, la muerte acabó con su vida por medio de un ataque cardiaco. (TEXTO 800SW)

Filmografía SW:

1964- El Sheriff implacable
1964- La Carabina De Plata
1965- La muerte tenía un precio
1967- Yo soy la revolución /// Reseña Adicional
1968- Si te encuentrás con Sartana reza por tu muerte
1968- Los Profesionales del Oro
1968- El Gran Silencio /// (Reseña adicional)
1969-Dos veces Judas
1969- Yo soy vuestro verdugo
1969- ...Y Dios Dijo a Cain
1970- La Belva
1971- Black Killer
1971- Su nombre era Rey
1971- Giù la testa... hombre
1971- Por un ataúd lleno de dolares
1971- Reza al muerto y mata al vivo
1971- La venganza esperó 10 años
1971- Persecución mortal
1972- El Retorno de Clint el solitario
1973- Mi nombre es Shanghai Joe
1974- El retorno de Shangai Joe
1975- El genio

viernes

REZA AL MUERTO Y MATA AL VIVO


Reza al muerto y mata al vivo (Prega il morto e ammazza il vivo )
Italia
1971
Director: Giuseppe Vari (Joseph Warren)
Guión: Adriano Bolzoni
Fotografía: Franco Villa
Música: Mario Migliardi

Reparto:
Klaus Kinski, Victoria Zinny, Paul Sullivan (Paolo Casella), Dino Strano, Patrizia Adiutori, Anthony Rock, John Ely, Dante Maggio, Fortunato Arena, Anna Zinnemann, Adriana Giuffrè, Gianni Pulone, Aldo Barberito, Goffredo Unger, Mimmo Maggio.

Producción italiana de 1971 al frente de la cual se encuentra Giuseppe Vari, un director y ocasional guionista también conocido como Joseph Warren, su habitual seudónimo, que, personalmente, me resulta bastante interesante ya que consiguió con unos presupuestos mínimos poner en pie varios spaghettis de una calidad más que aceptable (dirigió siete entre 1966 y 1972 como “Un agujero en la frente”, “El último pistolero”, los dos ya comentados en el blog, o el que nos ocupa) en los que, a diferencia de lo acostumbrado en este subgénero, se da mayor importancia al desarrollo de la historia y a la relación entre los personajes, los cuales están más desarrollados de lo que era habitual en el western mediterráneo, que a la acción mecánica; además de apreciarse en su labor como director una mayor preocupación formal en la composición de las escenas.
SIPNOSIS: John Webb, un misterioso pistolero, tras acabar con Ramón, el hombre que debía guiar a Hogan y sus muchachos a Méjico, los cita en una oficina de telégrafos, el Rancho Chacal, con el objeto de convertirse en su guía a cambio de la mitad del botín robado por éstos (100.000 dólares en lingotes de oro). Pero su situación se complicará con la llegada al rancho de una diligencia con cuatro pasajeros que dificultarán sus verdaderos planes.

Curioso spaghetti western estructurado, gracias al guión del veterano Adriano Bolzoni (colaborador de Vari en los últimos cuatro westerns dirigidos por él), en tres partes diferenciadas:
-Un pequeño prólogo en el que el protagonista cita a la banda de Hogan en el rancho, se desarrolla básicamente en exteriores caracterizados por su profusa vegetación y sirve para presentarnos a los miembros de la banda.
-La parte central, quizás lo mejor de la película, con un marcado carácter claustrofóbico al contar con un solo escenario, la oficina de telégrafos, en el que se desarrolla la acción caracterizada por una atmósfera malsana y opresiva y una tensión creciente, no sólo por la relación que mantienen los miembros de la banda basada en la desconfianza, la traición y la falta de lealtad, sino también por la aparición con la llegada de la diligencia de otros cuatro pasajeros, dos de ellos mujeres, lo que sirve para introducir un nuevo componente: el sexual, debido a la atracción que éstas ejercen sobre los miembros del grupo y las ambiguas relaciones que se establecen entre ellos, sobre todo entre Hogan y Eleanor caracterizada por un afán de dominación. Este componente sexual constituye una novedad ya que fue poco explotado en el spaghetti, pero, en esta ocasión, planeará a lo largo del resto del film, y se convertirá en un elemento de gran importancia.

Es en esta parte, que funciona más como un thriller (recuerda a filmes como “El bosque petrificado” o “Cayo Largo”) con una serie de personajes retenidos y amenazados por unos gángsteres, que como un western (aunque también podemos citar ejemplos de situaciones parecidas como en la estupenda “El correo del infierno” de Henry Hathaway o los intranscendentes spaghettis “El valor de un cobarde” dirigida por Leon Klimovsky y “La diligencia de los condenados” de Juan Bosch, esta última también reseñada) en la que Vari se luce, tanto al dosificar el suspense, como en la planificación y fuerza que sabe dotar a algunas escenas con el objeto de mostrarnos el carácter agresivo de los miembros de la banda. En este sentido sobresale la desarrollada en el establo mientras cae una gran tormenta (metáfora del estado de ánimo de los personajes) con una estética cercana al cine gótico y de una gran brutalidad.
-El tramo final con la calamitosa marcha de la mayoría de los supervivientes hacia Méjico que contrasta con el anterior, no solamente por la abrupta transición entre ambas, hecho que quizás se deba a la necesidad de no superar un determinado minutaje, sino porque vuelve a desarrollarse en el exterior y en esta ocasión, frente a la tormenta de la noche anterior, en días soleados y en paisajes desérticos, transformándose la película en el típico filme de itinerario en el que la naturaleza cobra gran importancia y en la que los personajes sufrirán todo tipo de vicisitudes: falta de agua, ataques de serpientes, arenas movedizas, traiciones…

En cuanto a la banda sonora, fue compuesta por Mario Migliardi y cuenta con dos temas cantados por Ann Collin, el principal con el título de “Ese hombre” es una bonita balada de influencia jazzística pero para mí poco apropiada para el objeto de la narración, que se repite de forma instrumental y silbada, y el otro llamado “I´m not your pony” apenas se escucha durante unos segundos en la parte del desierto. El resto de temas incidentales creo que carecen de interés y me resultaron por momentos bastante cargantes dado su carácter experimental, recordándome a la extraña banda sonora compuesta por este músico para “Mátalo”.

Por lo que respecta a los actores, Vari le proporcionó a Klaus Kinski un personaje para su lucimiento, incluso su entrada en escena parece muy pensada para impactar al espectador, y el actor creo que no desaprovechó la oportunidad ofreciéndonos una aceptable actuación como Hogan, el discutido e imprevisible líder de la banda, un neurótico, impulsivo, cruel y vengativo pistolero con claros problemas sexuales (es incapaz de culminar una relación) que porta un látigo, símbolo fálico, en clara alusión a su impotencia. Personaje de cierta complejidad que ve en el robo del oro la posibilidad de alejar de la miseria a su hijo y de ofrecerle una vida más prospera a través de los estudios, evitando con ello el que pueda convertirse en lo que él es, en definitiva un paria. Como contrapunto a su interpretación expansiva nos encontramos con la de carácter contenido llevada a cabo por Paul Sullivan, en realidad Paolo Casella que había coincidido con Kinski el año anterior en “La bestia” (largometraje comentado en el blog), al dar vida a John Webb, un enigmático y lacónico pistolero, cuyos verdaderos planes, relacionados con un luctuoso hecho del pasado, conoceremos muy avanzada la película y que se servirá de su inteligencia y no de la violencia (si no recuerdo mal sólo mata a dos hombres) para conseguir sus objetivos, aprovechándose de la desconfianza existente entre los miembros del grupo de Hogan. Junto a ellos, en un papel bastante bien perfilado como una mujer ambiciosa, manipuladora y sin escrúpulos, la argentina Victoria Zinny (actriz que debutó en “Viridiana” de Luis Buñuel y a la que volveríamos a ver en “Keoma”) la cual presta, en una acertada labor de casting, su peculiar físico de rasgos duros a Eleanor, antigua prostituta casada por interés con un adinerado individuo, quien establecerá un peculiar juego de dominación no exento de connotaciones masoquistas con Hogan, aprovechándose de los problemas sexuales de éste; y Patrizia Adiutori, actriz de escasa filmografía (fue la primera víctima del asesino de la notable “Torso. Violencia carnal”, giallo dirigido por Sergio Martino), en su única incursión en el spaghetti, da vida de forma bastante sosa, aunque hay que reconocer que el horroroso doblaje no la favorece, a Santa, la empleada del puesto de telégrafos que se enamorará de Webb. El resto del reparto está compuesto por actores habituales del género que despachan con bastante oficio a sus personajes: Dino Strano, aquí con el seudónimo de Dean Stratford, como Reed el desconfiado lugarteniente de Hogan; Dan May, en realidad Dante Maggio, en el rol del propietario del puesto, el único personaje con rasgos cómicos; o Aldo Barberito como Greene, otro de los hombres de Hogan que pagará muy cara su traición.

En definitiva un singular y digno spaghetti, con un ritmo pausado y bien narrado por Vari que al contar con un presupuesto ínfimo, hecho supongo agravado por los emolumentos cobrados por Kinski, supo hacer de la necesidad virtud. (TEXTO 800 SW)

jueves

EL GRAN SILENCIO


El gran silencio (Il Grande silenzio)
1968
Italia/Francia
DIRECTOR Sergio Corbucci
GUIÓN Sergio Corbucci, Vittoriano Petrilli, Mario Amendola, Bruno Corbucci
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Silvano Ippoliti

REPARTO
Jean-Louis Trintignant, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Marisa Merlini, Frank Wolff, Mario Brega, Raf Baldassarre, Spartaco Coversi

Sergio Corbucci dirige de nuevo otro fenomenal titulo del genero, que con el tiempo ha alcanzado el nivel de película de culto, y que para muchos es el mejor western europeo rodado jamás. En la frontera entre Mexico y USA, en un pequeño pueblo nevado, la situación ha echo que un montón de pobres desgraciados tengan que malvivir robando, presionados por el cacique de la zona. El mismo cacique ha logrado poner recompensas por la cabeza de los ladrones, y eso ha echo que un montón de buitres carroñeros estén al acecho listos para atrapar a los buscados. El peor es el Loco, un cazador de recompensas que no duda en matar siempre, aunque sea por la espalda y aunque el otro esté desarmaldo.
Hasta la zona llega un pistolero a sueldo llamado Silencio, un hombre al que la fama le precede como uno de los más rápidos y letales. Va a ser contratado por una viuda para que acabe con Loco.
"El Gran Silencio" es una película ambientada en un lugar lleno de violencia por unos pocos de dolares. Al amparo de la ley, los cazadores de hombres están asesinando a personas, y después la tratan como carne de carnaza, poco más. Corbucci se encuentra con un momento en la historia americana bastante oscuro, y quizás basándose en hechos reales (no probados, pero seguramente la idea sería mas una época en general que una fecha o un lugar en particular. Y es que la época en que se ponían precio a las cabezas, o a las cabelleras de indios o supuestos indios, sin importar llevar a el buscado por la ley muerta, seguramente sería una época muy parecida en la que vemos en la película) logra un decorado de fondo perfecto para poder contar esta historia.
Obviamente, la critica a la ley y a muchas más cosas esta muy presente en el trasfondo de la cinta, pero eso es algo que mejor dejar para otro momento.
Corbucci nos indica pronto que estamos antes un western muy original. Para empezar, el personaje protagonista es un hombre que lleva a el máximo el estereotipo de el pistolero de pocas palabras que tantas veces hemos vistos en otros SWs. Hasta poco después de comenzar el visionado no nos enteramos de que el motivo de su apodo no es otro que es mudo. Poco a poco también vamos descubriendo que realmente no vino a el pueblo a hacer un trabajo más, realmente vino a acabar con el cacique, que es el hombre que le dejó mudó cuando era un niño, aparte de matar a sus padres.
Silencio ve que hizo mal en dejarlo vivo, y ha llegado a el pueblo a terminar el trabajo que comenzó unos años antes al amputarle el pulgar derecho.
Pero al llegar a el pueblo, y ver la situación, y sobre todo después de conocer a la viuda y la historia de el Loco, decide ayudarla y acabar con los cazarrecompensas.
Por desgracia, Silencio no puede acabar con todos, y pese a lograr matar a unos pocos, entre ellos a el cacique, logrando su objetivo principal de matarlo, al final muere a manos de Loco. Además, el Loco mata a todos los que tenia como rehén, dejando el pueblo convertido en una tumba abierta.
Semejante final, imposible de ver por norma general en el cine, obligó a Corbucci a rodar poco después de presentar la película en los primeros visionados un final feliz para presentarlo en algunos países en donde no le darían permiso para llevar a los cines semejante película (pese a ese final alternativo, en España la censura no dejó ver la película en los cines, y hasta hace un año no se había editado en ningún formato).
De todas formas, si la única virtud de "El Gran Silencio" hubiera sido ese final, la película dificilmente seria tan valorada como es.
Corbucci logra poner en pantalla una ambientación impresionante, partiendo de un pueblo inundado en nieve. Todos los personajes aparecen embutidos en grandes ropajes, del que muchas veces solo se ven las manos. Esas manos que tanto protagonismo tomaron en la otra obra maestra del director, "Django", y que aquí aun toman más protagonismo.
Alejada de cualquier tipo de humor o comedia, la película camina por el hiperrealismo y la violencia sanguinaria y extrema. La forma en que el Loco trata los cadaveres de unos forajidos, recuerdan a un carnicero en un matadero tratando con carne de animal y son un ejemplo de por donde camina el film.

Corbucci apuesta por una arriesgada puesta en escena. Quizás, lo más interesante es que la película comienza con un color blanco que casi parece el verdadero protagonista al comienzo, aunque poco a poco se va cambiando a el negro conforme se acerca el final de la historia, como si la tragedia final se fuera haciendo dueña de las imagenes. Jean Louis Trintignant es el actor protagonista, y su papel de Silencio está marcado por su falta de dominio de el idioma italiano. Lo que hubiera podido haber sido un inconveniente, Corbucci lo adapta al guión de forma muy ingeniosa y haciendo aún más atractivo a el personaje. Pese a no poder servirse de la palabra, el actor francés borda su actuación. Aunque si alguien resaltar, sin duda es el peculiar Klaus Kinski, con un papel a su medida. Tampoco quiero olvidarme de Frank Worlf, en el personaje de un Sheriff bonachón y buena persona, pero demasiado ingenuo.

Pese a todo lo escrito, creo que aún me dejo sin tocar muchos aspectos y lecturas de esta fenomenal película, pero es difícil abarcar todo lo que "El Gran Silencio" esconde detrás de sus imagenes, y solo me queda un par de cosas más que deciros sobre ella, que realmente el titulo hace referencia a como se queda el pueblo al final de la película, y sobre todo, que no podéis dejar de ver esta obra maestra del western. (TEXTO 800 SW)

domingo

SI TE ENCUENTRAS CON SARTANA, REZA POR TU MUERTE


Si te encuentras con Sartana... reza por tu muerte (Se incontri Sartana prega per la tua morte)
1968
Italia/Francia/Alemania
DIRECTOR Gianfranco Parolini
REPARTO 
Gianni Garko, Klaus Kinski, William Berger, Fernando Sancho, Sydney Chaplin, Gianni Rizzo, Andrea Scotti, Carlo Tamberlani, Franco Pesce, Heidi Fischer, Maria Pia Conte, Sabine, Gianfranco Parolini, Sergio Jossa, Rossella Bergamonti, Arrigo Peri, Antonietta Fiorito, Ugo Adinolfi, Sal Borgese, Fortunato Arena , Gilberto Galimberti
GUIÓN Renato Izzo, Gianfranco Parolini
MÚSICA Piero Piccioni
FOTOGRAFÍA Sandro Mancori

Después de que Lee Van Creef apareciera completamente vestido de negro, y con una curiosa capa a los hombros, en el año 65 en "La muerte tenía un precio", muchos fueron los protagonistas que "homenajearon" esa vestimenta.
Entre ellos, aparte de Django y el propio Lee Van Creef como Sabata, hoy vamos a recordar a Sartana en su primera aparición oficial.

En 1968 Renato Izzo y Gianfranco Parolini son los creadores de Sartana. Tomaron el nombre de un personaje de una película de unos años antes, Baño de sangre al salir el sol, personaje al que también le ponía cara Gianni Garko, aunque aquel primer Sartana nada tenía que ver con el de la saga.

La cinta comienza con la presentación de Sartana y de Morgan, el personaje interpretado por Klaus Kinski. Sin saber muy bien de donde, aparece Sartana en pantalla montando en su caballo blanco, y con una extraña polvareda tras el. Pudiera parecer que es el efecto del trote del animal en el camino, pero a lo largo de toda la película Sartana siempre aparece y desaparece de la escena con la misma nube de polvo/humo, dándole aún un aspecto más irreal. El extraño jinete se pone detrás de un carruaje, como si fuera su escolta ( ¿ o quizás realmente lo es?). Unos pocos segundos después, Morgan abate tanto a Sartana como a los que van en el carro con un rifle, y los hombres de su banda se acercan para comprobar que están todos muertos. Es entonces cuando Sartana aparece de nuevo de pie y sin ningún rasguño, y después de soltar la frase que más usa como latiguillo ( " Yo soy vuestro sepulturero") acaba con los pistoleros usando un peculiar y pequeño revolver, que siempre mantiene escondido debajo de la manga, lográndolo sacar en apenas unos segundos.
Obviamente, Morgan escapa para evitar enfrentarse cara a cara a Sartana.