martes

SHANE FRENTE A WILSON


El magnífico duelo final de "Raíces profundas". Shane (Alan Ladd)y Wilson (Jack Palance), dos pistoleros de turbio pasado, se enfrentan en una sombría cantina de un puebo perdido en el Oeste.

Título original Shane
Año 1953
Duración 118 min.
País Estados Unidos
Director George Stevens
Guión A.B. Guthrie Jr. (Historia: Jack Schaefer)
Música Victor Young
Fotografía Loyal Griggs

Reparto
Alan Ladd, Jean Arthur, Van Heflin, Brandon De Wilde, Jack Palance, Ben Johnson, Edgar Buchanan, Elisha Cook Jr., John Dierkes, Emile Meyer

Sinopsis
Estado de Wyoming, a finales del siglo XIX. Shane, un hastiado pistolero, llega a la granja de los Starretts, un matrimonio con un hijo que, al igual que los demás campesinos del valle, se encuentra en graves dificultades, pues el poderoso ganadero Rufus Ryker pretende apoderarse de sus tierras. Cuando Ryker se entera de que Shane es un hábil pistolero, le propone que trabaje para él. Ante su negativa, contrata a Jack Wilson, un peligroso asesino a sueldo.

Shane, conocida en castellano con distintos nombres, según las diferentes áreas de difusión (El desconocido, Raíces profundas1 o Shane el desconocido),2 es una película estadounidense de 1953, dirigida por George Stevens, protagonizada por Alan Ladd en el papel principal y basada en la novela del mismo título de Jack Schaefer. Fue galardonada con el premio Oscar 1954 a la mejor fotografía en color y nominada a otros cinco. También recibió el premio NBR 1953 al mejor director. En 1993, Shane fue incluida entre los filmes que preserva el National Film Registry (Registro Nacional de Filmes) de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada «cultural, histórica o estéticamente significativa».

Shane, un pistolero errante, llega a una granja donde vive el matrimonio Starrett y su hijo. Al principio el matrimonio lo recibe de manera amable, dejándole que tome agua de su pozo, pero cuando ven que se acercan otros hombres a caballo creen que Shane es una avanzadilla de un grupo agresor, así que el marido, Joe Starrett, le obliga a irse apuntándole con el rifle con el que su hijo jugaba unos momentos antes. Shane se marcha sin buscar pelea, pero al poco tiempo regresa y con su sola presencia intimida a los jinetes. El tema central de la película es el clásico en el género western: la pugna entre un terrateniente que cree tener derecho a adueñarse de toda la tierra y modestos granjeros que se instalan y aparcelan pequeñas porciones de terreno; uno y otros se baten en una guerra por el derecho a la tierra. Además de este tema está el amor platónico que surge entre la señora Starrett y el apuesto pistolero, y la adoración que el pequeño Joey, el hijo de los Starrett, siente por éste.

Tras una secuela de vivencias, la escena culminante de la película es un duelo que enfrenta al terrateniente Rufus Ryker, a su hermano Morgan y a un temible pistolero que han contratado, que responde al nombre de Wilson, contra Shane. Tras un formidable duelo, en el que el hermano emboscado hiere a Shane, que se mueve gracias a la advertencia del pequeño Joey, Shane sale victorioso y abandona el pueblo, herido sobre su caballo, dejando la duda en el espectador de si va malherido o muerto, mientras el pequeño Joey se despide de él.

Las mejores películas son aquéllas por las que los años no pasan, o más concretamente, aquëllas que, como el buen vino, mejoran con el tiempo, y este es el caso de “Raíces profundas”, una joia cinematográfica que se ha convertido ya en un film mítico que ha merecido el homenaje de Clint Eastwood en “El jinete pálido”.
Desde la primera secuencia – ese maravilloso plano largo que nos muestra todo el valle y a Shane, a caballo, atravesándolo – hasta el último plano del jinete adentrándose en la noche, cada minuto es una muestra de dominio del género más americano de todos los géneros fílmicos, al que, sin embargo, Stevens consigue insuflar una frescura y profundidad inusuales en otras cintas de la época.
Nunca, de hecho, fue más pacifista una película del oeste, y nunca se nos había mostrado con tal crudeza y sinceridad la figura del pistolero hundido por el peso de la violencia y la injusticia – aunque sí es posible discernir algo de esa culpabilidad en el personaje que encarna Rusell Crowe en la mucho más actual “Rápida y mortal”. Nunca, hasta “Raíces profundas”, se nos había mostrado el pistolero en toda su humanidad.

Es de destacar una excelente tarea de montaje que nos ha legado algunos de los planos más perfectos producidos en el Hollywood de los años cincuenta, con detalles tan simples y efectivos a la vez como la sugerente imagen del niño que muerde su golosina con un característico cric que sirve para dar una apariencia de cómic a los puñetazos, o los planos medios que muestran sucesivamente a los granjeros después del funeral, en un momento decisivo del film.
Igualmente, cabe hacer referencia al magnífico equipo actoral, del que tal vez se desmarque el muchacho, Brandon van Wilde, cuya interpretación resulta algo postiza y poco natural. En cualquier caso, no hay duda de que nos hallamos ante uno de los mejores westerns jamás rodados, al que sólo un metraje algo excesivo y cierta lentitud de ritmo en algunas escenas logra desmejorar un poco.

ALAN LADD

Alan Ladd (Alan Walbridge Ladd: Hot Springs, de Arkansas, 3 de septiembre de 1913 – Palm Springs, de California, 29 de enero de 1964) fue un actor estadounidense de cine negro, cine bélico y western. Se hizo célebre por su talante poco expresivo en escena y por su corta estatura (alrededor de 1,65 m.). En la mayor parte de las películas que protagonizó incorporó o bien al típico héroe norteamericano o a algún malvado no exento de principios. En ocasiones aparecía como "Allan Ladd" en los créditos.

Ladd nació en Hot Springs, Arkansas, hijo de inmigrantes ingleses. Al principio de su carrera hacía pequeños papeles en el cine, como el de periodista en Ciudadano Kane, de Orson Welles (1941). Al año siguiente adquirió gran notoriedad por su papel de asesino sensible en This Gun for Hire (en España, Contratado para matar o El cuervo, 1942), junto a Veronica Lake. Al ser dicha actriz también menuda, los estudios reunieron a la pareja en otras producciones muy populares, como The Glass Key, The Blue Dahlia y Saigon. Es de señalar que el destino de ambos actores sería trágico.

A Ladd le llegó el estrellato por su papel de pistolero también entrañable en el western clásico Shane (en España, Raíces profundas, 1953), con Jean Arthur y Van Heflin. Ladd fue elegido 3 veces en la lista Quigley 10 de estrellas del año (años 1947, 1953 y 1954). En 1954 protagonizó, junto a Peter Cushing, Patrick Troughton y otros veteranos actores británicos, la película El caballero negro (The Black Knight), también británica, donde representó, cosa rara en él, a un bravucón caballero medieval. Desgraciadamente este trabajo fue oscurecido por el gran éxito cosechado con Raíces profundas. Ladd trabajó también en la radio, señaladamente en la serie Box 13, que se presentó de 1948 a 1949 y fue producida por la propia compañía del actor, Mayfair Productions.

Alan Ladd estuvo casado con su agente, la ex actriz de cine mudo Sue Carol. La actriz Jordan Ladd es su nieta. Con su primera esposa, Midge Harrold, tuvo un hijo, Alan Ladd, Jr., quien se hizo ejecutivo y productor cinematográfico, y fundó la Ladd Company. Otro hijo del actor, David Ladd, se casó con la actriz protagonista de la serie Los Ángeles de Charlie, Cheryl Ladd. Alan Ladd murió en Palm Springs (California), de una sobredosis de alcohol y barbitúricos, en 1964, a los 50 años, en lo que se ha considerado un probable suicidio. Fue inhumado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery, de Glendale, California.

FILMOGRAFIA

The Carpetbaggers, como Nevada Smith – 1964 (último film)
13 West Street, como Walt Sherill – 1962
Orazi e curiazi, Horatius – 1961
One Foot in Hell, Mitch – 1960
All the Young Men, Kincaid – 1960
Guns of the Timberland, Jim Hadley – 1960
The Man in the Net, John Hamilton -1959
The Badlanders, Peter Van Hoek – 1958
El rebelde orgulloso, The Proud Rebel, John Chandler – 1958
The Deep Six, Alec Austen – 1958
Boy on a Dolphin, Dr. James Calder – 1957
The Big Land, Chad Morgan – 1957
A Cry in the Night- 1956
Santiago (film), Cash Adams – 1956
The McConnell Story, Capt. Joseph C. McConnell, Jr. – 1955
Hell on Frisco Bay, Steve Rollins – 1955
Drum Beat, Johnny MacKay – 1954
The Black Knight, John – 1954
Saskatchewan, O’Rourke – 1954
Hell Below Zero, Duncan Craig – 1954
The Red Beret – 1953
Shane, Raíces profundas / Shane, el desconocido – 1953
Desert Legion, Paul Lartal – 1953
Botany Bay, Hugh Tallant – 1953
Thunder in the East, Steve Gibbs – 1952
The Iron Mistress, Jim Bowie – 1952
Red Mountain, Capt. Brett Sherwood – 1951
Appointment with Danger, Al Goddard – 1951
Branded, Choya – 1950
Captain Carey, U.S.A., Webster Carey – 1950
Chicago Deadline, Ed Adams – 1949
The Great Gatsby, Jay Gatsby – 1949
Eyes of Hollywood – 1949
Whispering Smith, Luke Smith – 1948
Beyond Glory, Capt. Rockwell Gilman – 1948
Saigon (film), Maj. Larry Briggs – 1948
Wild Harvest, Joe Madigan – 1947
Calcutta, Neale Gordon – 1947
My Favorite Brunette, Sam McCloud – 1947
O.S.S., Philip Masson/John Martin – 1946
The Blue Dahlia, Johnny Morrison – 1946
Two Years Before the Mast, Charles Stewart – 1946
Salty O'Rourke, Salty O’Rourke – 1945
And Now Tomorrow, Doctor Merek Vance – 1944
China, Mr. Jones – 1943
Letter from a Friend – 1943
Lucky Jordan, Lucky Jordan – 1942
The Glass Key, Ed Beaumont – 1942
This Gun for Hire, Philip Raven – 1942
Joan of Paris, Baby – 1942
Military Training – 1941
Cadet Girl – 1941
Great Guns – 1941
They Met in Bombay – 1941
The Reluctant Dragon – 1941
Paper Bullets – 1941
The Black Cat, Richard Hartley – 1941
Citizen Kane El ciudadano / Ciudadano Kane– 1941
Petticoat Politics, – 1941
I Look at You – 1941
Her First Romance, John Gilman – 1940
Victory, Heyst a los 18 años – 1940
Meet the Missus, novio de la novia de Higgins - 1940
Captain Caution, Newton – 1940
The Howards of Virginia, vecino – 1940
Wildcat Bus – 1940
Those Were the Days!, Keg Rearick – 1940
Cross-Country Romance, Mr. Williams – 1940
Gangs of Chicago – 1940
In Old Missouri, hijo del propietario – 1940
The Light of Western Stars, Danny – 1940
Brother Rat and a Baby, cadete – 1940
The Green Hornet, Gilpin – 1940
American Portrait, joven/viejo – 1940
Blame It on Love – 1940
Meat and Romance, Bill – 1940
Unfinished Rainbows, Charles Martin hall – 1940
Rulers of the Sea, Colin Farrell – 1939
Hitler - Beast of Berlin, él mismo – 1939
The Mysterious Miss X, Henchman – 1939
Freshman Year, estudiante – 1938
Come On, Leathernecks!, camarero – 1938
The Goldwyn Follies, cantante – 1938
Hold 'Em Navy, oficial de marina – 1937
All Over Town, joven – 1937
Souls at Sea, marinero – 1937
The Last Train from Madrid, soldado – 1937
Pigskin Parade, Student – 1936
Saturday's Millions, estudiante – 1933
Island of Lost Souls – 1933
Once in a Lifetime, – 1932
Tom Brown of Culver – 1932


CAMARA LENTA

lunes

SOLO ANTE EL PELIGRO


Título original
High Noon
Año
1952
Duración
80 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Director
Fred Zinnemann
Guion
Carl Foreman
Música
Dimitri Tiomkin
Fotografía
Floyd Crosby (B&W)
Reparto
Gary Cooper, Grace Kelly, Thomas Mitchell, Lloyd Bridges, Katy Jurado, Lee Van Cleef, Otto Kruger, Lon Chaney Jr., Henry Morgan, Ian MacDonald
Productora
Stanley Kramer Productions

Dirigida por Fred Zinnemann, Sólo ante el peligro nos describe una situación narrada en tiempo real que nos va contagiando de la agonía del protagonista; planteándose hasta su clímax más que como un western como un film de suspense, en un puro estilo hitchcockiano.

Y es que Zinnemann se nos muestra como un maestro en el arte de manejar el tiempo en la narración. La precisión narrativa consigue que nos quedemos inmóviles ante un escenario marcado por el miedo y la muerte, que marca con agudeza la soledad de su personaje central, y que los permanentes planos del reloj nos incremente el sudor que compartimos junto al protagonista. En efecto, la sensación claustrofóbica, asfixiante y agónica que se desprende de ese marco silencioso, polvoriento y desolado, culmina con una desgarrada lucha interior entre el cumplimiento del deber y el instinto de conservación.

El protagonista se debate en un conflicto moral que Gary Cooper sabe demostrar con simples gestos (miradas dudosas, limpiándose el sudor provocado por el calor asfixiante,...). Los espectadores asistimos, con enorme tensión, a cada conversación, a cada intento de reclutar ayuda, mientras las manecillas del reloj nos van mostrando constantemente el tiempo restante hasta que el aciago tren llegue.

El kantiano sentido del deber, el tratar de imponer la ley y el orden en una comunidad de pusilánimes, en una comunidad paralizada por el miedo que ha perdido su sentido moral y capacidad de acción, muestra la tarea del héroe: afrontar con convicción y con valor las situaciones morales críticas.

Veintinueve años más tarde, Peter Hyams escribió y dirigió un remake en clave espacial de esta gran película, y el resultado fue una de las mejores películas de ciencia-ficción estrenadas en la década de los 80: Atmósfera cero.

SINOPSIS

El Sheriff Will Kane acaba de contraer matrimonio con Amy y prepara su marcha de Hadleyville, donde ha defendido la ley y el orden durante varios años. En ese momento recibe la noticia de que tres pistoleros esperan en la estación de tren de Frank Miller, un forajido que Kane ayudó a capturar hace años.

La ley ya no le obliga a intervenir, pero su sustituto aún no ha llegado y su conciencia le impulsa a hacerles frente. Consciente de la peligrosa amenaza que se presenta ante él, busca aliados en el pueblo, pero nadie acudirá en su ayuda. Hasta su mujer, que intenta persuadirle para que huya, terminará por abandonarle. El tiempo apremia y las posible soluciones se desvanecen. A la hora de la verdad, se encontrará completamente solo ante el peligro.

A través de esta película puede tratarse el tema de los distintos comportamien­tos morales, utilizando el planteamiento kantiano sobre el imperativo categórico y su distinción entre éticas materiales y formales. Otros conceptos que se pueden trabajar al hilo de la película son los de buena voluntad, deber y autonomía de la voluntad.

sábado

GRANDES FINALES: DJANGO


DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci.
Intérpretes: Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.

SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos.

Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). Las referencias religiosas son numerosísimas: el héroe se comporta como un ángel exterminador que libra a los oprimidos, aunque sea buscando su propio beneficio, de un “ejército” extranjero (nos encontramos en un territorio fronterizo entre México y los EEUU); la primera persona a la que salva es una prostituta de nombre María que, cual María Magdalena, le será fiel durante todo el film; el protagonista será traicionado y torturado por aquellos a los que vino a liberar; el ejército extranjero está compuesto por cuarenta hombres, número mágico que se repite en las Escrituras; el dueño del saloon que le prestará ayuda tras haber sido torturado y protegerá a María se llama Nathaniel, nombre hebreo que significa algo así como regalo de Dios; son numerosas las referencias a la cruz y al fuego como elemento purificador de los pecados, etc.

Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.

El gran acierto del spaghetti, para mí, es que Corbucci lleva más lejos los postulados y hallazgos de Sergio Leone:
Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).

Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)

Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio).

Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:
-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.
-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.
-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás.

Y a todo esto hay que añadir una sobresaliente labor de ambientación obra de uno de los más grandes profesionales de este subgénero, Carlo Simi y una estupenda banda sonora del argentino Luis Enriquez Bacalov que cuenta con una gran canción principal, de gran éxito en su época, repetida a lo largo del largometraje en distintas variaciones y una serie de acertados y variados temas incidentales, algunos de inspiración mejicana, bien insertados en la acción aunque lógicamente no están a la altura del principal.

En cuanto a las interpretaciones, Franco Nero creo que está magnífico como el letal pistolero de pocas palabras, porque ya se sabe que en un país donde “una palabra es poco y dos demasiado” hay que ser muy duro para poder sobrevivir. Junto a él Loredana Nusciak, mujer de gran belleza, encaja perfectamente en el papel de María la prostituta a la que salvará Django y será quien, con su actitud, consiga que éste se redima y dos estupendos secundarios que desarrollaron una fructífera carrera, con abundantes apariciones en este subgénero: Eduardo Fajardo como el cacique norteamericano y José Bódalo como el jefe de los bandoleros, dos seres que representan las dos caras de una misma moneda. Ambos cumplen con sus papeles, pero creo sinceramente que se les podía haber sacado más partido si se hubieran desarrollado algo más sus personajes que están bastante estereotipados, el primero como racista hombre del sur con un comportamiento cercano al del Ku Kus Klan, mientras que el segundo se nos presenta como un mejicano un tanto inculto, mujeriego y juerguista. Mención aparte creo que hay que hacer de Ángel Álvarez, otro de esos grandes secundarios del cine español, que está perfecto encarnando a Nathaniel.

Hasta aquí los que, para mí, son los aspectos positivos del film que explicarían la fama del mismo, pero creo, tras haberla visto tres veces en el último año, que donde flojea es en la propia historia (sospechosamente parecida a la de “Por un puñado de dólares”), así tras unos cuarenta minutos de ritmo trepidante y con una gran labor en la dirección de Corbucci, la película decae enormemente en la parte central aproximadamente a partir de la innecesaria escena de la pelea en el barro de las prostitutas y con la llegada de los bandoleros mejicanos, y ya no volverá a remontar hasta la portentosa escena del cementerio. En esta parte parece que la película va dando bandazos y la historia, además de perder credibilidad, se caracteriza por su indefinición. Incluso el trabajo de Corbucci se vuelve más rutinario.

Gracias a un amigo he podido ver la versión integra puesta a la venta en Argentina con una calidad de imagen muy superior a la edición bastante chapucera comercializada en su día por Filmax. A ver si de una vez toman ejemplo los distribuidores españoles.

En definitiva, y a pesar de sus imperfecciones que en todo caso creo que son menores que sus hallazgos, una película clave en la evolución del spaghetti western que resume como pocas las características estilísticas y temáticas de este subgénero. Imprescindible tanto para cualquier aficionado como para el que quiera comprender en qué consistió el western hecho en Europa.
(TEXTO 800 SW)

FRANCO NERO

Franco Nero, nacido Franco Sparanero (San Prospero, Parma, Italia 23 de noviembre de 1941) es un actor de cine italiano.

Pese a que si se hiciera una encuesta sobre el mejor actor del Spaghetti western, seguramente el gran publico elegiría a Clint Eastwood, Lee Van Cleef o a Eli Wallach, si la encuesta fuera solo con los verdaderos amantes del genero, podría perfectamente salir Franco Nero. Y es que, pese a no haber trabajado con Leone, el actor italiano logró una filmografia bastante extendida y con títulos y actuaciones muy logradas, que le ha llevado con el paso de los años a ser uno de los preferidos de los cinéfilos más conocedores del spaghetti western.

Despúes de acabar la carrera de Economía en Milan, pronto dejó el frió mundo de los números y comenzó en el mundo del cine con pequeños papeles y como modelo.
En el año 1966, aparece en la mítica "Django", del director Sergio Corbucci, actuación con la que logró saltar a la fama. Su personaje marca una estética y un nombre que a partir de ese año fue santo y seña del genero.

Ese mismo año rueda tres westerns más, entre ellos la fenomenal "Adiós, Texas".
Pese a que sigue trabajando en muchos géneros y estilos, jamás abandona al spaghetti, y a lo largo de una década sigue participando en proyectos del western.

En el año 76, cuando ya la cosa estaba acabada, él se acerca a Castellari. Después de una primera película muy fallida, "Los locos del oro negro", ese mismo año protagoniza la excepcional "Keoma". Y es que Castellari, quizás sin saberlo siquiera, cierra el western europeo con dos películas-homenajes al mismo, cada una de un estilo muy definido, el western serio y sucio, de la primera mitad, y las auto-parodias llevadass al surrealismo del final del genero.

Y aún despues del fallecimiento "oficial" del spaghetti western en el 76, Nero sigue rodando algunos acercamientos al western, y hasta en el año 1987 se atreve con la segunda parte "oficial" de Django. En el 93, se vuelve a poner bajo las ordenes de Castellari para "Jonathan de los osos".
Y todavía nos enseña más, como por ejemplo "El Ultimo pistolero", un gran cortometraje del año 2002.

Aunque Nero comenzó en el spaghetti western, su carrera ha sido muy larga, actuando en más de 150 películas, y logrando muchos premios y grandes actuaciones.
Con más de 60 años, el gran actor continua en la cresta de la ola, trabajando sin parar.


Filmografía SW:

1966- Django /// Reseña Adicional
1966- Adiós, Texas
1966- Tiempo de matanza
1966- Las pistolas del Norte de Texas
1968- Salario para matar
1970- Los compañeros
1971- Viva la muerte...tuya
1972- El sordo Smith y Johnny Orejas ( Los amigos)
1973- Colmillo Blanco (Zanna Bianca)
1974- Ritorno di Zanna Bianca
1976- Los locos del oro negro
1976- Keoma /// Reseña Adicional
1987- Django 2: El gran retorno
1993- Jonathan de los osos
2002- El Ultimo pistolero (cortometraje)   (TEXTO 800 SW)

miércoles

ODIO POR ODIO


Odio por odio (Odio per odio )
1967
Italia
Director: Domenico Paolella
Reparto: Antonio Sabato, John Ireland, Mirko Ellis, Nadia Marconi, Gloria Milland, Piero Vida, Fernando Sancho, Gianni Di Benedetto, Antonio Iranzo, Bruno Arie, Dony Baster, Mario De Simone, Alba Gallotti, Osvaldo Genazzani, Luigi Perelli, Emilio Sancho, Sergio Scarchilli
Guión: Mario Amendola, Bruno Corbucci, Fernando Di Leo, Domenico Paolella
Fotografía: Giovanni Bergamini, Alejandro Ulloa
Música: Willy Brezza

Producción italiana del año 1967 de Italo Zingarelli, productor ligado al cine de género europeo y especialmente al peplum y al spaghetti con las dos entregas de Trinidad en su haber, dirigida por Domenico Paolella, un veterano realizador que dio sus primeros pasos en el cine a finales de los años treinta para especializarse durante la década de los sesenta en películas de aventuras de bajo presupuesto al servicio de actores tan característicos de este género en Europa como el ex Tarzán Lex Barker o, entre otros, los culturistas norteamericanos Mark Forrest-Maciste y Peter Lupus-Hércules (conocido posteriormente por su participación en la serie “Misión imposible”), terminando por rodar en la década siguiente típicos filmes de explotación, en su versión nunexploitation, tan característicos como “Historia de una monja de clausura” y “Escándalo en el convento”, ambas de 1973.

Para la ocasión contó como actor principal con el canadiense John Ireland, veterano interprete que, tras participar a comienzos de los sesenta en dos superproducciones de Samuel Bronston filmadas en España: “55 días en Pekín” (Nicholas Ray, 1963) en el rol de un sargento norteamericano y “La caída del imperio romano” (Anthony Mann, 1964) en la que daba vida a un jefe bárbaro, se convertiría en un asiduo del cine europeo con especial incidencia en el spaghetti (solamente en 1968 intervino en siete westerns).

SINOPSIS: James Cooper, un veterano ladrón de bancos condenado a cadena perpetua, conoce en prisión a Miguel, un escultor y buscador de oro temporal, al que encarga que se ocupe de su familia. Pero tras escapar comprueba que tanto su mujer como su hija han sido secuestradas por Moxon, un antiguo socio que le traicionó, que además persigue el oro de Miguel, por lo que el destino de ambos amigos quedará dramáticamente ligado.

La película parte de un prometedor guión que, con una mayor hondura de lo habitual en este subgénero (no en vano entre los escritores se encuentra Fernando Di Leo, uno de los grandes guionistas de cine de género en Europa), desarrolla en paralelo dos historias que se entrecruzan a lo largo del largometraje para fusionarse en el último tercio.

Por una parte tenemos la más convencional protagonizada por Miguel, un mejicano soñador que pretende convertirse en un gran escultor para lo que decide ir a Nueva York, y por otra la mucho más interesante y cargada de connotaciones morales referente a Cooper, un viejo bandido que sueña retirarse con el producto de su último golpe.

El resultado es una película irregular y desequilibrada en la que además cobra, para mi gusto, excesivo protagonismo la parte, más ligera, correspondiente a Miguel, en detrimento de la historia, más grave, de Cooper.

Tampoco ayuda la dirección un tanto farragosa de Paolella que, por momentos, da la sensación de no saber traducir en imágenes el guión, por otra parte algo enrevesado, lo que da lugar a un filme desordenado, confuso, sobre todo respecto a la subtrama del oro codiciado por Moxon, difícil de seguir en buena parte de su metraje, con ambas historias mal ensambladas (tuve la sensación durante parte del metraje de estar viendo dos películas diferentes) y con un ritmo desigual, que sólo remonta con la presencia en la pantalla de un maravilloso John Ireland que, además, protagoniza las mejores escenas de la película (los dos reencuentros con su mujer, aquella en la que aquejado por la malaria toma quinina o el final del filme) pero al que el propio director parece, incomprensiblemente para mí, dar menos importancia que al personaje interpretado por Ernesto Sabato.

La irregularidad del largometraje se extiende a su banda sonora compuesta por Willy Breza, ya que junto con un buen y melancólico tema principal con el que se suele identificar al personaje de Cooper que se escucha con diversas variaciones, incluido una con arreglos a lo Morricone, aparece otro de corte festivo bastante cansino y, para mí, muy poco apropiado en relación con la historia narrada.

Sin duda una de las grandes bazas del filme fue contar con John Ireland que hace una interpretación sentida de Cooper, un bandido a la vieja usanza cansado de su vida que anhela un cambio en la misma pero al que el destino le negará cualquier posibilidad de reinserción. Desde el comienzo con el asalto al banco, en el que su socio asesina a sangre fría y sin su consentimiento a los tres empleados del mismo, se introduce la idea del carácter trágico y maldito de su persona. Circunstancia que se corroborará a lo largo de la película al presentarnos a un Cooper superado en todo momento por las circunstancias (su detención debida a una traición, el secuestro de su familia por Moxon), lo que le obligará a actuar en función de éstas, impidiéndole retomar las riendas de su vida.

Además, da la sensación de que este interesantísimo personaje fue fuente de inspiración para la creación, al año siguiente, de otros dos. Por una parte, el Mason (interpretado por Gilbert Roland) de la ya comentada en este blog “Los profesionales del oro”, con el que Fernando Di Leo retomaba la idea de su enfermedad (ambos personajes padecen de malaria lo que les lleva a estar inermes en determinadas situaciones); y ,por otra, a Ralph, al que también dio vida Ireland, en “Cuanto cuesta morir” (también reseñada), un viejo pistolero cansado y avergonzado de su pasado que, al igual que Cooper, oculta su verdadera identidad a su hijo el cual ni tan siquiera sabe que es su verdadero progenitor.

Junto al veterano pistolero, y siguiendo la costumbre del western clásico de combinar un actor consagrado con una joven promesa, nos encontramos a Miguel, interpretado por Ernesto Sabato, un joven soñador e idealista que le sirve de contrapunto. El problema radica en que, a pesar de que para mi gusto nos ofrece una interpretación superior a las de “Más allá de la ley” y “Llego, veo y disparo” (ambas con sus respectivas reseñas), no está a la altura del actor canadiense por lo que se produce un nuevo desequilibrio.

En papeles secundarios aparecen la “marchentiana” y envejecida para la ocasión Gloria Milland dando vida a María, la sufrida esposa de Cooper; el gran Fernando Sancho que se limita a estar en el intranscendente rol de Coyote, una especie de mafioso que controla las explotaciones de oro en Stone Canyon, tiene capacidad para corromper a los jueces y cuya presencia en la película no entendí; y un tan sólo aceptable Mirko Ellis como Maxon, antiguo socio de Cooper y causante de sus desgracias.

En resumen, un spaghetti con un punto de partida interesante y un personaje principal de gran potencial pero con un desarrollo embarullado y decepcionante. (TEXTO 800 SW)


jueves

PISTOLEROS


Título original
Gunfighters
Año
1947
Duración
87 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Director
George Waggner
Guion
Alan Le May (Novela: Zane Grey)
Música
Rudy Schrager
Fotografía
Fred Jackman Jr. (B&W)
Reparto
Randolph Scott, Barbara Britton, Bruce Cabot, Charley Grapewin, Steven Geray, Forrest Tucker, Charles Kemper, Grant Withers, John Miles, Griff Barnett, Dorothy Hart
Productora
Columbia Pictures

Sinopsis
Un pistolero llamado Brazos Kane hace la promesa de no volver a utilizar más las armas y decide marchar a trabajar a un rancho, sin embargo varios sucesos pondrán en peligro su promesa.

RANDOLPH SCOTT

George Randolph Scott (Condado de Orange, 23 de enero de 1898 - Beverly Hills, 2 de marzo de 1987) fue un actor estadounidense.

Biografía

Llegó a Hollywood en tiempos del cine mudo, en busca de fama, y avalado por su amistad con el magnate Howard Hughes, con quien había coincidido en la Universidad de Carolina del Norte, donde Randolph se había graduado como ingeniero textil. Comenzó a participar en algunas películas como figurante a finales de los años veinte. Tras su aparición en El virginiano' fue descubierto por los agentes de la Paramount, quienes le contrataron, con lo que comenzó a protagonizar películas, especialmente comedias románticas, dramas, películas de aventuras y algunos westerns. En los años treinta destaca sobre todo una serie de westerns dirigidos por Henry Hathaway y su papel de Ojo de Halcón en una versión de El último mohicano, de George B. Seitz.

En 1939, entre varias películas en las que intervino, destaca Tierra de audaces, de Henry King, en la que tiene un papel importante, siendo un honrado sheriff que persigue a los hermanos James, y su papel de Wyatt Earp en Sheriff de la frontera, del director Allan Dwan.

Durante los años 1930 hizo gran amistad con Cary Grant, con quien protagonizó Mi mujer favorita, junto a la gran amiga de ambos Irene Dunne, y con quien compartió una mansión hasta sus respectivos matrimonios, lo que dio lugar a muchas especulaciones sobre la orientación sexual de ambos. El prostituto Scotty Bowers afirmó en sus memorias publicadas en 2012, Full Service, que Scott y Grant mantenían una sólida relación sentimental y sexual.1 Sin embargo, el hijo adoptado de Scott, Christopher, desafió a los rumores. Tras la muerte de Scott, Christopher escribió un libro titulado Whatever Happened to Randolph Scott?, en el cual él rechaza rumores sobre la presunta homosexualidad de su padre. Budd Boetticher, el director más a menudo vinculado con el trabajo de Scott, dijo acerca de los rumores: "Mentira". (Aunque Boetticher no conoció a Scott hasta que el actor tenía 58 años).2 La insistencia de Grant de que no tenía "nada en contra de los gais, yo sólo no soy uno" se trata largamente en el libro de Peter Bogdanovich de ensayos sobre actores, Who the Hell's in It.

En los años 1940 su estrella no deja de crecer; se va especializando cada vez más en los westerns, sobre todo Senda siniestra, de George Marshall, Belle Starr, de Irving Cummings, y sobre todo Espíritu de conquista, del gran Fritz Lang. Además de los westerns es de destacar su participación en el clásico del cine de piratas El capitán Kidd', junto a Charles Laughton.

Pero sería en los años 1950, tras crear su propia productora, y colaborando con el director Budd Boetticher y el guionista Burt Kennedy, cuando alcanzaría la cúspide de su fama con varios westerns de bajo presupuesto pero llenos de autenticidad, como en Los Cautivos (1957).

En 1962 trabajaría en su última película, Duelo en la Alta Sierra', dirigida por Sam Peckinpah y coprotagonizada por otra estrella del western: Joel McCrea.

FILMOGRAFIA

1
Duelo en la Alta Sierra
1962 | Ride the High Country
2
Estación comanche
1960 | Comanche Station
3
Cabalgar en solitario
1959 | Ride Lonesome
4
Nacida en el Oeste
1959 | Westbound
5
Buchanan cabalga de nuevo
1958 | Buchanan Rides Alone
6
Shoot-Out at Medicine Bend
1957 | Shoot-Out at Medicine Bend
7
Cita en Sundown
1957 | Decision at Sundown
8
Los cautivos
1957 | The Tall T
9
Tras la pista de los asesinos
1956 | Seven Men from Now
10
El Séptimo de Caballería
1956 | 7th Cavalry
11
Diez forajidos
1955 | Ten Wanted Men
12
Una calle sin ley
1955 | A Lawless Street
13
Rabia interior
1955 | Rage at Dawn
14
El cazador de recompensas
1954 | The Bounty Hunter
15
El vigilante de la diligencia
1954 | Riding Shotgun
16
Era el comandante Callicut
1953 | The Man Behind the Gun
estrella
17
El forastero iba armado
1953 | The Stranger Wore a Gun
18
La última patrulla (1953)
1953 | Thunder Over the Plains
19
Carson City
1952 | Carson City
20
Los forasteros
1952 | Hangman's Knot
21
Santa Fe
1951 | Santa Fe
22
Sugarfoot
1951 | Sugarfoot
23
Lucha a muerte
1951 | Man in the Saddle
24
Fort Worth
1951 | Fort Worth
25
La ruta del caribú
1950 | The Cariboo Trail
26
Colt .45
1950 | Colt .45
27
El último hombre del valle
1949 | Fighting Man on the Plains
28
Canadian Pacific
1949 | Canadian Pacific
29
El retorno del bandolero
1948 | Return of the Bad Men
30
Albuquerque
1948 | Albuquerque
31
Pistoleros