jueves

TRES HOMBRES BUENOS


Tres hombres buenos
1963
España-Italia
Director: Joaquín Romero Marchent
Guión: Jose Mallorquí
Fotografía: Rafael Pacheco
Música: Manuel Parada

Reparto:
Geoffrey Horne, Paul Piaget, Fernando Sancho, Robert Hundar, Massimo Carocci, Cristina Gaioni, Giuseppe Addobatti, Raf Baldassarre, Aldo Sambrell, Rosa del Río, Antonio Gradoli, José Jaspe, Donatella Marrosu, Turia Nelson, Jesús Tordesillas, Simón Arriaga, Jesús Guzmán

SINOPSIS: La mujer de Don César Guzmán, un hacendado de origen español, es asesinada por un grupo de bandidos que, además, le roban el dinero que tenía depositado en su caja fuerte. A partir de ese momento el objeto de la vida del hacendado lo constituirá la venganza, para la que contará con dos pistas, un alfiler que arrancó su mujer al asesino antes de morir y la herradura perdida por uno de los caballos de los bandoleros; así como, con la desinteresada ayuda de dos pistoleros, el portugués Joao de Silveira y el mejicano Diego Abriles.

Coproducción italo-española de 1963 en la que intervinieron tres nombres capitales para el nacimiento del western europeo: el productor Eduardo Manzanos Brochero, el escritor y guionista José Mallorquí y el director Joaquín Luis Romero Marchent, que ya habían colaborado en el primitivo díptico sobre personaje creado por Mallorquí, “El Coyote” (“El Coyote” de 1955 y “La justicia del Coyote” de 1956); para embarcarse en 1962 en la adaptación al cine de otro héroe popular de origen hispano, “El Zorro” creado por Johnston McCullen, en otros dos filmes “La venganza del Zorro” y “Cabalgando hacia la muerte”. En esta última se incorporó al terceto como productor el abogado Alberto Grimaldi, otro personaje fundamental para el desarrollo del euro-western.

Animados por la acogida, sobre todo en Italia, de las aventuras del Zorro el cuarteto decide realizar otro western para lo que adaptarán de nuevo unos personajes creados por Mallorquí, bajo el seudónimo de Amadeo Conde, con anterioridad a “El Coyote” y como encargo de la Editorial Molino para competir con el personaje de “Pete Rice”, en la serie de marcado carácter hispánico Tres hombres buenos, de la que se editaron catorce títulos entre 1942 y 1947, con ilustraciones, entre otros, del prestigioso Carlos Freixas.

La película, por tanto, pivota en torno al argumento de la venganza, uno de los temas más desarrollados por los westerns hechos en Europa, incluso por el propio director en sus dos mejores westerns (la estupenda y comentada en este blog “Condenados a vivir” no creo que se pueda considerar así) pero sin la hondura y profundidad con la que fue tratada en los mismos. Así, en la también comentada en este blog “El sabor de la venganza” (1963), Romero Marchent nos mostraba en la fabulosa escena final cómo ésta sólo genera muerte y dolor, y en “Antes llega la muerte” (1964), que también cuenta con su correspondiente entrada, el personaje de Ringo se embarcaba en un viaje físico y espiritual, en el que el perdón jugaba un papel básico, que le transformaba profundamente y, en cierta forma, le redimía convirtiéndole en un hombre nuevo, como quedaba puesto de manifiesto en una bellísima escena en la que ofrecía agua de su cantimplora a aquél que herido de muerte había sido hasta ese momento el objeto de su venganza. Sin embargo, y a diferencia de estas películas, el largometraje que nos ocupa carece de cualquier consideración moral en torno a la venganza y el protagonista actúa de forma monolítica (muy avanzado el filme, ante la pregunta de una vecina acerca de la posibilidad de que perdone a los asesinos de su mujer, él sin dudarlo responde “Nunca, ni aún después de muertos los perdonaré”).

Pero, para mí, el principal problema no radica en esta falta de consideraciones morales sino en la irregularidad del filme, que cuenta con un comienzo vertiginoso en el que asistimos al asesinato de la mujer del protagonista, al ajusticiamiento por parte del héroe de tres de los participantes en el luctuoso acontecimiento, a su encuentro con el portugués, al enterramiento de su mujer y al enfrentamiento de César con otro de los bandidos; para a partir de ese momento, que coincide con la aparición de Diego, la película hacerse más dispersa, abandonar durante gran parte del metraje el tema principal centrándose en otra subtrama basada en la corrupción existente en Fuente Cedros y dar mayor protagonismo a la relación amor-odio existente entre Joao y Diego, con lo que el desarrollo de la historia y el ritmo de la película se resienten notablemente.

Por el contrario, como aspecto positivo tenemos la más que correcta y clásica labor del director que consigue escenas bastante notables como aquella con la que se inicia la película mediante un bello y largo travelling a lo largo de una tapia, la del cementerio con un precioso contrapicados desde la tumba enfocando al desconsolado héroe o el enfrentamiento final entre Diego y el sicario McCoy en la oficina del sheriff que se produce fuera de campo con lo que consigue un momento de gran suspense hasta conocer el resultado del mismo. No obstante en su debe, para mí, debe anotarse esa tendencia excesiva hacia el melodrama con escenas que no aportan demasiado al filme y rompen el ritmo de la película como en la que Don César vuelve a su hacienda vacía y recorre desconsoladamente las distintas habitaciones de la misma, secuencia orquestada, además, con un tema excesivamente trágico.

Por otra parte el espíritu clásico del filme, apuntado en la dirección, queda también patente en algunas referencias a westerns estadounidenses. Así, no creo que sea casualidad que los bandidos sean siete, número mágico para el aficionado al western desde que John Sturges hizo cabalgar en 1959 a sus magníficos; mientras que la escena en la que vemos pasar los años mientras Don César y Joao buscan a los asesinos de la esposa del primero por unos paisajes nevados me recordó a otra muy similar de “Centauros del desierto” (John Ford, 1956). Incluso la estructura circular del largometraje, al comenzar y finalizar en la misma localidad, también recuerda a la mencionada obra maestra, aunque este hecho no sé si se debió a la necesidad de convertir la obligación en virtud ante el escaso presupuesto con el que se contó, como se aprecia en las escasas localizaciones y en la pobre ambientación de la película.

Otro aliciente del largometraje lo constituye el elenco actoral, puesto que salvo en el caso del protagonista, el soso actor argentino Geofrey Horne que tuvo su momento de gloria al formar parte en 1957, junto a William Holden y Jack Hawkins, del comando encargado de volar “El puente sobre el Río Kwai” en la grandiosa superproducción de David Lean, forman parte del reparto interpretes cuyos rostros se harían muy familiares para los aficionados a este subgénero. Así, como los amigos de Don César Guzmán nos encontramos por una parte a Paul Piaget, una especie de Charlton Heston europeo pero sin el carisma y el talento de éste que rodaría siete westerns en apenas cuatro años para después desaparecer, dando vida al curioso, por ser una figura de nacionalidad extraña para un western, pistolero portugués Joao de Silveira, el típico aventurero romántico, de nuevo recuerda a algún personaje de “Los siete magníficos”, que ayudará desinteresadamente a Don César porque según sus propias palabras “sin riesgo en la vida no merece la pena vivir”; mientras que el gran Fernando Sancho, uno de los iconos indiscutibles del western hecho en Europa, encarna al mejicano Diego Abriles, un personaje que repetirá en decenas de spaghettis y que se caracterizaría por su personalidad expansiva y dicharachera, además de presentárnoslo aquí como un individuo enamoradizo y, al igual que el portugués, muy celoso de su honor lo que le lleva a estar dispuesto en todo momento a batirse en duelo.

Como personajes negativos nos encontramos al “marchentiano” Robert Hundar, en realidad Claudio Undari, que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los grandes malvados de este subgénero, interpretando en esta ocasión al pérfido pistolero McCoy, el cual presenta muchas características con el personaje al que daría vida al año siguiente en la también comentada en este blog “Brandy”, puesto que pone sus revólveres al servicio del alcalde corrupto y viste totalmente de negro; además de en pequeños papeles a Raf Baldassarre como el corrupto ayudante del sheriff de Fuente Cedros y a Lorenzo Robledo como uno de los bandidos. Por supuesto no puedo dejar de citar a un insólito, por aparecer afeitado, Aldo Sambrell, figura casi indispensable del euro-western, en su debut en este subgénero en un papel, ¡cómo no!, de villano.

Por último, y en relación tanto con los personajes como con la ambientación del largometraje, cabe señalar otra característica de los filmes de esta primera etapa en los que intervino Mallorquí consistente en el peso del elemento hispano. Así, la película se desarrolla en un pueblo fronterizo y dos de los principales personajes son hispanos: Don César, un californiano de origen español, y Abriles, un mejicano bebedor de tequila y no de whisky, que, además, son los personajes positivos frente a los negativos (McCoy, el alcalde Hopkins, Bannon), todos ellos de ascendencia anglosajona (incluso el honrado sheriff de Fuente Cedros que renuncia a su cargo para no encarcelar a los héroes se llama José María y el único hacendado que apoya a Don César es don Julio Benavente).

Como curiosidad relacionada con los primeros westerns rodados en España, comentaros que en el díptico sobre “El Coyote” y, por lo menos, en uno de los dos filmes sobre “El Zorro” participó como guionista el posteriormente director de culto Jesús Franco. En definitiva, un correcto western cuyo mayor hándicap es su exiguo presupuesto pero con un valor histórico indudable, por lo que lo recomiendo, sobre todo, para aquellos aficionados especialmente interesados en el inicio de la andadura del western hecho en Europa.

JOAQUIN LUIS ROMERO MARCHENT

Joaquín Luis Romero Marchent (Madrid, España, 26 de agosto de 1921) es posiblemente el primer director español que dirigió westerns en España, así que podemos decir que es el precursor de lo que después se llamó el spaghetti western, junto con Sergio Leone, claro. Aunque si le preguntamos al propio Romero Marchent, fue él el que se inventó el subgénero, pero eso ya es para otro tema. Su hermano Rafael también dirigió spaghettis.

Entre el 55 y el 62 dirigió cuatro películas del Coyote, nuestra visión del Zorro a la española, que no son realmente westerns, pero se acercan bastantes al genero. En el 63 nos presenta "Tres hombres buenos" y "El sabor de la venganza", que ya si podemos decir que son los inicios de los spaghetti westerns. En el 64 crea su mejor película, "Antes llega la muerte". En los siguientes años rueda un puñado mas de películas del genero, aunque ya el nivel es algo menor, abandonando el genero en el 67. Como colofón, en el 71 rueda una historia de terror ambientada en el oeste, que no se sabe bien si es SW o no, pero que ahí está.

Hay que indicar que pese a ser de los primeros de rodar las llamadas película "del oeste" en España, su forma de rodar era mas cercana a los clásicos americanos que a Leone. Pero se merece su parte de gloria en nuestro amado genero. El 17-8-2012 moría en Madrid a los 91 años.

Filmografia SW:

* 1955 - El Coyote
* 1955 - La justicia del Coyote
* 1961 - La venganza del Zorro
* 1962 - Cabalgando hacia la muerte (L'ombra di Zorro)
* 1963 - Tres hombres buenos
* 1963 - El sabor de la venganza (I tre spietati)
* 1964 - Antes llega la muerte (I sette del Texas)
* 1965 - Aventuras del oeste (Sette ore di fuoco)
* 1965 - La muerte cumple condena (Cento mila dollari per Lassiter)
* 1966 - El aventurero de Guaynas (Gringo, getta il fucile)
* 1967 - Fedra West (Io non perdono... uccido)
* 1971 - Condenados a vivir (Cut Throats Nine)


martes

EL ESPECIALISTA


El especialista (Gli specialisti)
1969
Italia/Francia/Alemania
Director: Sergio Corbucci
Guión: Sergio Corbucci, Sabatino Ciuffini
Música: Angelo Francesco Lavagnino
Fotografía: Dario Di Palma

Reparto:
Johnny Hallyday, Françoise Fabian, Sylvie Fennec, Gastone Moschin, Mario Adorf, Serge Marquand, Angela Luce, Mario Castellani, Remo De Angelis, Riccardo Domenici, Renato Pinciroli, Lucio Rosato, Andrés José Cruz Soublette

Hud Dixon vuelve a Blackstone para investigar el linchamiento al que fue sometido su hermano por la población, cuando fue acusado de robar el dinero del banco.
Hud Dixon es un pistolero famoso, un "especialista" con las armas, y eso hace que muchos en Blackstone le teman.

Sergio Corbucci, uno de los grandes, vuelve a enseñarnos otro personaje de los que se quedan en la memoria, como es "El Especialista" de Johnny Hallyday.

Puede ser que pese a la cinta ser una coproducción entre Italia, Alemania y Francia, seguramente este ultimo fuera el país que más dinero aportó a la misma, haciendo que el protagonista fuera Hallyday.
Johnny Hallyday, que no es muy conocido en España más allá de los círculos musicales especializados, es considerado en el país vecino una de su más grandes estrellas musicales, y lleva 40 años vendiendo millones de discos y actuando con regularidad. De vez en cuando, Hallyday se acerca al cine.
Hud Dixon es sin duda un papel echo a la medida para el lacónico Hallyday. Su personaje es un hombre silencioso y triste, que ni siquiera pestañea a la hora de matar. Hut solo deja escapar alguna sonrisa en el breve romance que mantiene con una joven muchacha que conoce en Blackstone, pero hasta en esos momentos parece distante.
Su infalible puntería unida a su rapidez, y rematada con un extraño chaleco antibalas lo convierten en un pistolero sin igual.

A su llegada a Blackstone, descubre que el pueblo está bajo el dominio de la viuda del dueño del banco, Virginia Pollycut, una mujer sin escrúpulos que no duda en usar cualquier arma para lograr sus propósitos, desde el dinero pasando por el sexo. Es ella la primera que le informa de lo sucedido con su hermano; que tenía la misión de transportar un importante envío de dinero del banco, pero que huyó, aunque fue detenido por el pueblo y poco después linchado, pero que el botín nunca apareció.

Hud no se cree esa historia, y no duda en comenzar a investigar. Y su primera visita será ir a ver a El Diablo, un mexicano con solo una mano jefe de una banda de forajidos. Mientras, el sheriff de Blackstone, un hombre de ley, aunque algo limitado y con pocas luces, intentará por todos los medios evitar que Hud se meta en líos, cosa sin duda difícil.
Podría parecer este "Especialista" estar escrito sobre la base de la venganza, y pese a ser verdad, si uno se detiene por unos minutos a analizar la película, puede ver que más allá de un simple ajuste de cuentas, y que hasta el propio Hud afirma a lo largo de la historia que no busca venganza, sino justicia, la cinta esconde un trasfondo muy duro sobre la sociedad, representada en unos habitantes de Blackstone capaces de los peores hechos y las mayores vilezas, escondidos en la multitud. Pese a todo, como podemos ver en un gran final, solo son unos cobardes, capaces de dejarse dominar por cualquiera. Hasta por un grupo de cuatro jóvenes con vestimenta hippis, y que se dedican a estar toda la película vagabundeando de un lugar a otro, robando, mendigando, dejandose llevar por sus bajos instintos, y que son los que aportan la nota más extraña de la película. Pero Corbucci deja para el final lo mejor de ese grupo de vagabundos, cuando viendo que Diablo y su banda están muertos, al igual que el sheriff, y que Hud está malherido, deciden dar un paso adelante y robar a toda la población de Blackstone, obligandolos a quedarse desnudos y a reptar por el suelo, como simples gusanos, en una escena muy impactante.

Otro personaje también muy surrealista es sin duda el bandido de nombre El Diablo ( Mario Adorf), con un cuchillo en vez de mano derecha, antiguo revolucionario metido ya directamente a ladrón, y que siempre tiene al lado a un joven al que le va dictando sus memorias para la "posteridad".
Aunque la película tiene un arranque prometedor y sobre todo un final de infarto, no se puede negar que en algunos momentos pierde un poco el ritmo, pero por suerte son los menos.
Corbucci rueda como siempre, de forma muy acertada, y sobre todo en las escenas de acción es donde está más inspirado, sobre todo en el rápido y letal enfrentamiento de Hud contra toda la banda de Diablo.

La fotografía es una verdadera maravilla, y pese a que la banda musical es más cercana al western clásico y al pop setentero en algunos temas, su apuesta por unos tiempos lentos sirven para amplificar la sensación de melancolía que desprende a lo largo de toda la película el personaje principal.
Y es que aunque no es posiblemente uno de los títulos mas conocidos de Corbucci, este "Especialista" ha pasado la prueba de los años muy bien, y se mantiene como un claro ejemplo del buen western mediterraneo, y una película excepcional y maravillosa. (TEXTO 800SW)

viernes

UN MINUTO PARA REZAR, UN SEGUNDO PARA MORIR


UN MINUTO PER PREGARE...UN INSTANTE PER MORIRE Italia, 1969 DURACION 118 Min.
Director: Franco Giraldi
Guión: Louis Garfinkle, Ugo Liberatore, Albert Band
Fotografía: Aiace Parolin
Música: Carlo Rustichelli
Intérpretes: Alex Cord, Arthur Kennedy, Robert Ryan, Enzo Fiermonte, Renato Romano, Franco Lantieri, Giampiero Albertini, Mario Brega.

Película dirigida en 1968 por Franco Giraldi (”Sugar Colt”, “Siete pistolas para los McGregor”, “Siete mujeres para los McGregor") que supuso su última contribución al spaghetti western con la que parece quiso hacer algo diferente tanto en cuanto a la trama como al personaje principal de la misma, y para lo que contó con un buen libreto de tres de los cinco guionistas que habían escrito el de “Los despiadados” el año anterior (otro spaghetti que se alejaba de los temas más característicos de este subgénero). Clay McCord es uno de los más famosos pistoleros de Nuevo Méjico al que han puesto precio por su cabeza, en concreto 10.000 dólares. Cada vez más acosado por los representantes de la ley y por los cazadores de recompensas y aquejado por una dolencia que amenaza con dejarle paralítico, se planteará acogerse a la amnistía promulgada por el gobernador del Estado. Pero para ello no sólo deberá enfrentarse a sus propias reticencias, sino también a un sheriff corrupto de Tascosa que no está de acuerdo con esta política y al líder de los bandidos de la región que se han refugiado en un pueblo de las montañas llamado Escondido.

Así pues el film aborda el tema, pocas veces visto en este subgénero, de la reinserción en la sociedad de hombres violentos (asesinos, forajidos) que han hecho de su habilidad con las armas su medio de vida. Además lo hace desde un enfoque bastante original ya que el protagonista no se plantea abandonar su vida por cuestiones éticas sino porque las circunstancias le están obligando y se encuentra en una situación límite, ya que si se agrava su dolencia, que le provoca la parálisis del brazo derecho, estaría a merced de cualquier inexperto pistolero; así en ningún momento va a mostrar el más mínimo arrepentimiento sobre la conducta que ha mantenido hasta ese momento e incluso, consciente de las dificultades que podría tener una vez conseguido el indulto, no se conformará con los cincuenta dólares prometidos por el gobernador sino que exigirá la suma de cinco mil. Por tanto nos encontramos ante un personaje negativo con el que resultaría difícil identificarse si no fuera porque el inteligente guión nos describe un mundo violento, feroz y hostil habitado por seres más crueles y despiadados que el propio protagonista: la comunidad de Escondido (una especie de refugio para los bandidos que remite a “Encubridora” de Fritz Lang) está muy lejos de la visión un tanto idílica e influida por los movimientos sociales de finales de los sesenta que nos mostró Sergio Sollima en “Cara a Cara”, ya que aquí nos encontramos que está controlada de forma despótica por el líder, Krant, hasta el punto de que es él el que dicta las normas y decide sobre la vida y la muerte de los miembros sin que se ponga en duda su poder y sus decisiones; los cazadores de recompensas se muestran como seres despreciables y amorales que se aprovechan de la ley para enriquecerse asesinando a otros hombres (en este sentido cobran gran importancia la escena en la que dos cazadores de recompensas acaban, tras torturarlo, con a un sacerdote, y uno de ellos le dice al otro: “Esto no me gusta. Matar curas no es negocio. No valen nada” y el comportamiento, como si fueran dos buitres que me recordó a los de “Grupo salvaje”, de dos de ellos en la escena final); incluso aquellos que deben velar por el cumplimiento de la ley como es el sheriff de Tascosa, llevados por su odio, deciden incumplirla potenciando la caza del hombre a través de seres repugnantes o impidiendo que les lleguen alimentos a los forajidos de Escondido aunque esto suponga matarlos de hambre. Pocas veces (recuerdo, por ejemplo, “El gran silencio” o “Una cuerda y un colt”) he visto reflejado con tanta crudeza un mundo tan desolador y cruel.

El otro elemento curioso del film es sin duda el protagonista, un hombre enfermo cuya dolencia, que remite a la de Cole Thornton en “El Dorado”, aunque aquí se explota su lado más trágico, le hace por momentos arrastrarse infringiéndole un dolor tanto físico como mental, ya que a través de varios flashbacks sabremos que su padre murió de epilepsia (causa de que sufriera el desprecio y la burla de sus vecinos y de que se lanzará una vida de delincuencia al acabar con ellos) y que él teme haber heredado la enfermedad de su progenitor. Esta dolencia, además, le convierte, frente al típico protagonista casi invencible de los spaghettis, en un antihéroe vulnerable e, incluso, por momentos inerme.Para dar vida a este complejo personaje se escogió a un actor norteamericano, Alex Cord (había participado dos años antes en el remake de “La diligencia” dirigido por Gordon Douglas, demostrando que daba perfectamente la imagen de vaquero) que hace un buen trabajo como McCord, transmitiendo con corrección las características de este complejo personaje fruto, en gran parte, de su trágico pasado: su fragilidad, su codicia, su carácter violento, sus miedos. Un individuo que, además, parece atraer a la muerte allí donde va. Junto a él, en uno de los grandes aciertos del film, dos grandes veteranos de Hollywood que en su día se especializaron en roles negativos: un gran Robert Ryan (“Los profesionales”, “Grupo salvaje”), que les gana la partida a sus compañeros en las escenas en las que interviene y con cuya aparición gana muchísimo la película, da vida al bienintencionado gobernador de Nuevo Méjico; y un convincente Arthur Kennedy (“Horizontes lejanos”, “El hombre de Laramie”) en el rol de Colby, el Marshall de Tascosa que se opone a aplicar la amnistía decretada por el gobernador. Además aparecen habituales de este subgénero que se muestran a un gran nivel (prueba de una buena e inusual labor de dirección con los actores) como Mario Brega en el papel de Krant el dictatorial líder de Escondido que teme que la decisión de acogerse a la amnistía por parte de McCord haga efecto en más forajidos y ello suponga la pérdida de su poder; Nicoletta Maquiavelo que aporta su belleza en el único papel femenino destacable para protagonizar una, para mí, poco convincente historia de amor; José Manuel Martín en un pequeño papel como uno de los hombres de Krant que le sirve, no obstante, para protagonizar una gran escena; Aldo Sambrell, Antonio Molino Rojo y José Canalejas como los salvajes cazarrecompensas; Paco Sanz en el rol del barbero de Escondido que también se luce en otra gran escena que recuerda a una muy famosa de "Los largos días de la venganza"; Daniel Martín como un sacerdote amigo del protagonista o Lorenzo Robledo que da vida a otro hombre de Krant.

Como aspectos no tan afortunados del film señalaría el comienzo un tanto errático y dubitativo, la dirección de Franco Giraldi que, aunque consigue buenas escenas (sobre todo las de acción), me parece inferior a la historia que narra, y la banda sonora de Carlo Rustichelli, que cuenta con un buen tema de corte melancólico adecuado para resaltar el pesimismo del film pero que se repite en exceso, mientras que el resto de temas me han parecido muy flojos.

miércoles

VEINTE PASOS PARA LA MUERTE


Veinte Pasos para la Muerte
1970
Director: Manuel Esteba y José Ulloa
Guión: Ignacio F. Iquino
Musica: Enrique Escobar
Fotografía: Antonio L. Ballesteros

Reparto:

Dean Reed, Alberto Farnese, Patty Shepard, Luis Induni, Maria Pia Conte, Marta May, Tony Chandler, César Ojinaga, Alejandro Ulloa, Gustavo Re, José Ignacio Abadal, Gaspar 'Indio' González, Elena Pironti, Fernando Rubio, Antonio Molino Rojo, Angel Lombarte, Marta Flores, Alberto Severi

Pésimo spaghetti western.
A su falta de guión, le tenemos que sumar también la falta de presupuesto. Y si encima los actores no son muy buenos, pues la cosa no funciona nunca.
Después de acabar la guerra, un soldado sureño vuelve a su rancho, pero antes salva a un mestizo de la muerte, así que este se va a vivir con él y con la hija del soldado.
Al cabo de los 10 años, aparece por el rancho un hermano de un hombre al que mató el ex-soldado, y ya tenemos la cosa lista.

Esta es la base del guión, que por desgracia al poco ya comienza a dar vueltas sin sentido de situaciones estúpidas a diálogos de madera.
Mención aparte merecen el aspecto técnico. Al inicio de la película hay un inserto de un mensaje escrito en un papel que da vergüenza ajena, de lo cutre que es. Había poco dinero, pero para poner eso, mejor no poner nada. La iluminación se nota por su ausencia. Y el recurso de la cámara acelerada para parecer que los actores se mueven mas rápido es de risa...
El maquillaje del protagonista, que supuestamente es un mestizo, es peor del que cualquier puede hacerse en su casa con un par de pinturas de carnaval.
La localización para rodar Curro Jimenez estaría genial, pero esos montes no son muy del oeste que digamos...
Y podría seguir, pero no me quiero cebar.

En su lado bueno (que alguno tiene que tener), están un par de escenas de tiros, y los dos duelos contando hasta veinte. Demasiado poco. (TEXTO SW)

DEAN REED

Actor, cantante, compositor y ocasional director y guionista estadounidense (1938 Colorado-1986 Berlín) apodado el Elvis Rojo por su ideología marxista.

Hijo de un granjero anticomunista, tras estudiar meteorología, decide marchar a Hollywood donde será admitido en la escuela de interpretación de la Warner Brothers. Allí conocerá a Paton Price, un famoso pacifista radical, que le influirá decisivamente. En 1958 firma un contrato con Capital Records en donde graba tres discos y también aparece en algunas series de televisión. A pesar de ello no obtiene el reconocimiento deseado; por lo que al enterarse de que un single “My summer romance” se había convertido en número uno en Chile decide marchar a Sudamérica para realizar una gira, pero dado su éxito creciente que va más allá del mundo musical (conoce a personalidades como Salvador Allende, Pablo Neruda y Víctor Jara y se convierte en un icono para la izquierda de este continente) resuelve quedarse en Chile y, posteriormente, en Argentina en donde rodará tres comedias musicales (dos de ellas dirigidas por Enrique Carreras), dispondrá de su propio programa de televisión y continuará con su arrolladora carrera musical (en el Cono Sur llegó a ser más popular que el propio Elvis) mezclando versiones de temas de rock and roll, canciones protesta e, incluso, himnos comunistas como “Venceremos”.

Tras el golpe militar de 1966 en Argentina y una breve estancia en España, recalará en Italia en donde protagonizará varios spaghettis. Su debut en este subgénero tiene lugar en la película “Buckaroo” en 1967 en la que también cantaba el tema principal; a partir de ese momento y hasta 1981 intervendrá en nueve eurowesterns rodados en Italia y Alemania del Este, de entre los que destacan “Adiós Sabata”, película dirigida en 1971 por Gianfranco Parolini en la que compartía cartel con una estrella de la talla de Yul Brinner y “Sing, cowboy, sing” en 1981 película que el mismo dirigió sobre un guión propio.

Paralelamente continúa con su exitosa carrera como cantante (se convierte en una auténtica leyenda en los países del otro lado del antiguo Telón de Acero ya que es el primer cantante que interpreta temas de The Beatles y de Elvis en estos países y llena estadios con capacidad para más de 60.000 personas) y su labor de concienciación política iniciada en Europa tras su intervención en la Conferencia de Paz de Helsinki, lo que le abrirá las puertas de la URSS invitado por el Komsomol y le llevará a manifestarse a favor de la invasión soviética de Afganistán, en contra del golpe de estado de Pinochet o en apoyo de la revolución sandinista (aparecerá fotografiado junto al líder Daniel Ortega) y de la OLP (conocerá personalmente a Arafat).

Tras su estancia en las cárceles de EEUU y Argentina (países a los que quiso retornar) se instala en la antigua República Democrática Alemana. En junio de 1986 desaparece justo antes de comenzar el rodaje de una película sobre la matanza de Wounded Knee y su cuerpo es encontrado cinco días después en un lago cercano a la ciudad de Berlín.

Su extraña muerte ha alentado todo tipo de teorías que van desde el suicidio (hecho desmentido por sus allegados pues estaba realmente ilusionado con la nueva película ya que pensaba que por fin podría lanzar su carrera en los EEUU), pasando por un accidente e, incluso, su posible asesinato al haberse convertido en un elemento incomodo a ambos lados del Telón de Acero (se confesaba marxista pero no comunista, nunca quiso renegar de su nacionalidad y mantenía que tan sólo era un patriota contrario a la línea política de su país).

Su última aparición tuvo lugar en una coproducción alemano-japonesa de 1984, “Uindii” que apenas tuvo repercusión.

Como anécdotas contaros que en 1978 encarnó a su amigo Víctor Jara para la película televisiva “El cantor” que el mismo dirigió además de ocuparse del guión, y que Tom Hanks se ha hecho con los derechos para llevar a la gran pantalla su vida.

Filmografía SW:

1967- Buckaroo
1968- I nipoti di Zorro
1968- Dio li crea… lo lo ammazzo!
1970- Veinte pasos para la muerte
1971- Adiós Sabata
1973- Storia de karaté, pugni e fagioli
1974- Kit & Co
1975- Blutsbrüder
1981- Sing, cowboy, sing

LUIS INDUNI

Luigi Induni Radice (1920-1979) era de nacimiento italiano, y se convirtió en uno de los actores de reparto más vistos a lo largo de multitúd de spaghettis, casi siempre asumiendo el rol de sheriff.
Combatió en la Segunda Guerra Mundial en el bando del Eje. Tras la guerra, tomó refugio en la “no-beligerante” España y vivió en Barcelona en la pobreza, llegando a dormir a la intemperie.
Comenzó en el cine haciendo labores de limpieza para Iquino a cambio de poder dormir en los estudios.
Poco a poco, y sobre todo a ser rubio con ojos azules, empezó a hacer trabajos como figuración.
Con el nacimiento de los spaghettis, Induni es requerido para trabajar en ellos, y termina asumiendo el rol de sheriff como propio.
Según cuentan de él los que le conocieron, se consideraba el peor actor de España, ya que parece ser que era muy afable y simpatico en el trato, y no dudaba en reirse hasta de sí mismo. Tambien cuentan que durante los rodajes era aficionado a recitar números cuando se le olvidaban los diálogos, cosa que por lo visto era muy habitual.

Filmografía SW:
1963- El sabor de la venganza
1964- Brandy
1964- Tres dólares de plomo
1964- El hombre del valle maldito
1964- Los Rurales de Texas
1964- La tumba del pistolero
1964- Fuera de la ley
1964- Las malditas pistolas de Dallas
1965- Sangre sobre Texas
1965- Uncas, el fin de una raza
1965- Los Cuatro implacables
1965- Los cuatreros
1965- Tumba para un forajido
1965- El hijo de Jesse James
1965- Rebeldes en Canadá
1965- Tierra de fuego
1965- ¿Por qué seguir matando?
1965- Ocaso de un pistolero
1966- Mestizo
1966- Por un puñado de canciones
1966- La venganza de Clark Harrison
1966- Dos pistolas gemelas
1966- El aventurero de Guaynas
1967- Djurado
1967- La Furia de Johnny Kid
1967- Un hombre vino a matar
1967- Winchester Bill
1967- El hombre que mató a Billy el Niño
1968- Fedra West
1968- La Hora del coraje
1968- ¿Quién grita venganza?
1968- Diez horcas para un pistolero
1968- Winchester, uno entre mil
1969- El Vengador del Sur
1969- Garringo
1969- Manos torpes
1970- Un par de asesinos
1970- Los rebeldes de Arizona
1970- Veinte pasos para la muerte
1970- Plomo sobre Dallas
1970- Reza por tu alma... y muere
1970- Buen funeral amigos...paga Sartana
1970- El zorro justiciero
1971- Capitán Apache
1971- Abre tu fosa, amigo, llega Sábata
1971- Las Petroleras
1972- La caza del oro
1972- Tu fosa será la exacta... amigo
1972- Les llamaban y les llaman dos sinverguenzas
1972- Una bala marcada
1973- Un dólar de recompensa
1973- La Ley del karate en el Oeste
1974- Pasión salvaje
1975- El Blanco, el amarillo y el negro
1975- El valle de las viudas

viernes

TEQUILA!


Tequila! (Un, dos, tres...dispara otra vez)
1973
Director: Tulio Demicheli
Música: Lallo Gori
Guión: Miguel Iglesias, Enrique Jose
Fotografía: Guglielmo Mancori

Reparto:
Anthony Steffen, Roberto Camardiel, Eduardo Fajardo, Ágata Lys, John Bartha, Mirko Ellis, Juan Amigo, Jose L. Zalde, Jose L. Chinchilla, Mario Sanz, Joaquin Solis, Manuel Guitian, Juanita Jiminez, Agustin Besco, Julio Milian, Antonio Orengo, Pablo Blanco, Fabian Conde, German Grech.

Shosena, un astuto ladrón de bancos, se asocia con "Jaguar" para dar un gran golpe. Llegan al pueblo donde piensan atracar el banco propiedad de Koven, un hombre que tiene en contra a todos los granjeros del lugar. Su único hijo, George, está enamorado de la hija de Rush, su más airado enemigo. Y... casualmente, Shosena y "Jaguar", para justificar su estancia en el pueblo, se ponen a trabajar para él.

Anthony Steffen es un clásico del Spaghetti western. Esta es una de sus películas menores, junto a Roberto Camardiel, un secundario muy habitual. Aunque el gran secundario de esta peli es el impresionante Eduardo Fajardo, como siempre haciendo de malo. Esta historia es una historia de mentiras. El prota dice ser un hombre de ley, pero solo es un ladrón de bancos. Su compañero dice ser un pistolero sanguinario, pero solo es un impostor. El cacique dice ser un hombre de negocios, pero solo es un usurero. Y los granjeros dicen que son hombres de bien, pero al final se demuestra que la pasta es la pasta.

Con cierto aire de humor, pero sin llegar a dar vergüenza ajena, como muchos westerns mediterraneos de los setentas, y con buena dosis de tiroteos, Demicheli dirige de forma correcta, y logra una obra mucho más interesante que Un hombre y un Colt, su primer Spaghetti wesrtern allá por el 67.
Es una pena que el ritmo caiga a mediado de la película, pero el final esta muy bien, con un buen tiroteo entre tres bandos.

ANTHONY STEFFEN

Su verdadero nombre erá Antonio de Teffé (Roma, 21 de julio de 1930 - Rio de Janeiro, 4 de junio de 2004)
De familia Noble, sus inicios en el cine fueron de mensajero, hasta que a principios de los años 50 comenzó a participar en películas de epopeyas de romanos, comedias, aventuras y alguna gran película como Sodoma y Gomorra, aunque realmente lo que le llevó a la fama fue el nuevo genero que empezó a nacer a principios de los 60, y al que se acercó por su gran parecido con el actor Clint Eastwood, pero en el que llegó a ser el protagonista con más títulos.
Siempre impasible, con una peculiar forma de ponerse el sombrero, con su metro noventa,Steffen lograba darle a los personajes seriedad y empaque, siempre con barba y mirando de forma desafiante.
Una de sus mejores cinta es "Django el Bastardo", un Django que vuelve de la tumba para buscar venganza, en un guión en el que él participó. Pero no solo hizo spaghetti western, en su larga filmografia encontramos muchos géneros y estilos diferentes. Hombre culto, dominaba muchos idiomas. En los años 80 se trasladó a vivir a Brasil, hasta el año 2004 que nos dejó.



sábado

DUELO EN LA ALTA SIERRA


Título original Ride the High Country
Año 1962
Duración94 min.
País Estados Unidos
Director Sam Peckinpah
Guión N.B. Stone Jr.
Música George Bassman
Fotografía Lucien Ballard

Reparto
Joel McCrea, Randolph Scott, Mariette Hartley, Edgar Buchanan, Ron Starr, James Drury, L.Q. Jones, R.G. Armstrong, Jonie Jackson, John Anderson, Warren Oates

Sinopsis

Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía.

‘Duelo en la alta sierra’ (‘Ride the Hide Country’) supuso la primera victoria de Sam Peckinpah sobre los cegatos productores de entonces, al lograr imponer su montaje al que ellos querían. Un pase de prueba en los cines de los estudios (MGM) hizo que uno de los ejecutivos se quedase dormido nada más empezar la proyección, sentenciando al final que era la peor película que había visto en su vida. Para no gastarse más dinero, dejó que Peckinpah dejase el montaje proyectado, sin darse cuenta de que estaba sentando un precedente: el conceder al director el control total sobre el montaje final de una película. Tras la experiencia, no demasiado satisfactoria, de ‘Compañeros mortales’ (‘The Deadly Companions’, 1961), llegó a manos de Peckinpah un guión de N.B. Stone Jr., el cual dejó maravillado al futuro director de ‘Grupo salvaje’. Éste se puso en contacto con el productor Richard E. Lyons para intentar convencerle de que le dejase dirigir la película con la condición de reescribir algunos diálogos. Lyons le echó un vistazo a algunos de los episodios de ‘The Westerner’, dirigidos por Peckinpah, y quedó maravillado con el enorme potencial que el joven director tenía. No era una oportunidad para dejarla escapar.

‘Duelo en la lata sierra’ es la historia de un viaje lleno de melancolía y nostalgia por los viejos tiempos. Sus protagonistas son dos viejos pistoleros, amigos desde hace muchos años, ahora uno dentro de la ley y el otro fuera. Sin embargo, ambos aceptarán el trabajo de custodiar un importante cargamento de oro, en un viaje lleno de peligros. No sólo deberán enfrentarse a una familia de hermanos obsesionados por una mujer que ha preferido quedarse del lado de los buenos (después de casarse por despecho con uno de los malos, siendo la primera puta del cine de Peckinpah), sino que tendrán que lidiar con sus propias diferencias con respecto al destino del oro.

El guión original se llamaba ‘Guns in the Afternoon’, pero fue cambiado por el propio Peckinpah por el ya conocido, mucho más afín con lo que se narraba. Durante cuatro semanas, el director estuvo retocando el libreto, lo cual derivó en una reescritura total y absoluta de los diálogos existentes, cambiando además el final del film. Los dos personajes centrales intercambiarían sus respectivos destinos, un cambio que demostraría el ojo clínico de Peckinpah para saber aprovechar todas las posibilidades de los relatos que caían en sus manos, algo por lo que se caracterizó a lo largo de su carrera como director y guionista.

Y es que Peckinpah consigue con pequeños elementos, en apariencia insignificantes, vestir y dibujar a sus personajes. Detalles como los del personaje de Warren Oates (actor Peckinpaniano por excelencia) enfadándose con unas gallinas, u obligado por sus hermanos a tomarse un baño (escena totalmente improvisada, siguiendo una sugerencia del director a los actores que pillaron desprevenido a Oates), ayudan a entender su forma de pensar, y sobre todo de perder los estribos, señalándole como alguien de carácter débil por mucho que use la violencia. Todos los personajes pueden presumir de tener un apropiado dibujo, ninguno sobra, todos tiene algo que decir y aportar a la historia. En muchas películas hay personajes de relleno, en ésta no.

Para interpretar a la inolvidable pareja protagonista, Peckinpah tuvo el privilegio (recordemos que sólo tenía una película en su haber, o sea, era prácticamente un desconocido) de contar con Joel McCrea y Randolph Scott, en roles que se intercambiaron antes de comenzar el rodaje porque los actores lo acordaron así. El resultado no pudo estar mejor, ambos dieron lo mejor de sí mismos dando vida a dos hombres cuyo tiempo ha pasado, y tienen una última oportunidad de hacer algo bien. En su última aventura, por así llamarla, se verán asentadas las bases de su amistad. Westrum (Scott) querrá convencer a Judd (McCrea) de quedarse con el oro y de vivir lo que les queda sin ningún tipo de preocupación. Judd se sentirá traicionado (una de las constantes del cine de Peckinpah: la amistad traicionada), y todo quedará resumido en uno de los extraordinarios diálogos que abundan en el film:

- No te preocupes de nada, me encargaré de ello tal y como tú lo hubieras hecho
- Lo sé, siempre lo supe. Simplemente tú lo olvidaste por un momento, eso es todo.

Scott, que había sido el actor fetiche de otro director especializado en westerns, Budd Boetticher, abandonó el cine después de realizar este film, convirtiéndose en un hombre de negocios que jamás concedió entrevistas ni habló de sus trabajos para la pantalla grande. Lo cierto es que Scott nunca fue considerado un actor de primera línea, más bien un secundario de lujo, e incluso sus aportaciones al género con Boetticher tardaron en ser consideradas como lo que son algunas, unas verdaderas joyas. Actor de limitado registro, tuvo la suerte de pertenecer a una época en la que había directores que sabían hacer algo que hoy en día rara vez se ve en el cine americano: dirigir a los actores.

Joel McCrea era mejor, de eso no hay duda, trabajó con los grandes (Wellman, Hitchcock, Sturges…) y en manos de Peckinpah logró una de sus más recordadas interpretaciones, consiguiendo una química especial con Scott, haciendo un mayor hincapié en la edad de su personaje (cansado, tiene que ocultar que necesita gafas para leer, que las cosas ya no son lo que eran). Se acentúa así, el carácter crepuscular de la obra, que ofrece un apretón de manos entre los tiempos pasados y los nuevos, algo que Peckinpah no se cansaría de remarcar en sus futuras películas, siempre con una mirada nostálgica hacia otros tiempos, y con personajes desencajados.

‘Duelo en la alta sierra’ fue un fracaso en el momento de su estreno, pues fue colocada en segundo lugar en un programa doble que compartía con ‘Una vez a la semana’ (‘Boys´ Night Out’, Michael Gordon, 1962), lo cual redujo considerablemente sus posibilidades de éxito. Poco a poco fue alcanzado un merecido prestigio, y muchos críticos la situaron entre lo mejor del año, y como uno de los mejores westerns de la historia (lo es). Los productores enseguida pensaron en promocionar el film de cara a los Oscars, pero Peckinpah los amenazó con denunciarles, ya que su nombre no figuraba en los créditos como guionista. Le hicieron caso.

Sólo por la secuencia final del duelo, el film merece todos los elogios posibles. Asustados del material que Peckinpah había rodado, y según montadores ilustres como Margareth Booth, aquello era imposible de montar debido a la ridiculez de la situación (dos viejos frente a frente contra tres pistoleros). Booth evidentemente se equivocó porque no entendía a Peckinpah, y mucho menos la película. Frank Santillo (Oscar por ‘Grand Prix’ en 1966) se lució siguiendo las indicaciones del director, en una escena que pertenece por derecho propio a los anales del Cine. Prodigio de montaje, ritmo y planificación, dicha secuencia influyó poderosamente en un género que ya estaba enfermo. Peckinpah se encargó de revitalizarlo durante pocos años más, cambiando para siempre la concepción del mismo.

JOEL McCREA

Nació en South Pasadena, California Se interesó en la interpretación tras graduarse en el Pomona College. Trabajó en el cine como extra desde 1927, antes de ser escogido para hacer un papel importante en The Jazz Age (1929). Tras esta película consiguió un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer, y después otro con RKO Pictures. Se asentó como un atractivo protagonista masculino, lo bastante versátil como para trabajar tanto en dramas como en comedias.

En los años treinta, McCrea protagonizó Ave del paraíso, un drama romántico de aventuras al lado de la mexicana Dolores del Río, posteriormente dos westerns de Cecil B. DeMille, Wells Fargo (1937), con su futura mujer Frances Dee, y Unión Pacífico (1939), junto a Barbara Stanwyck. Alcanzó el pico de esta inicial carrera a principios de los años cuarenta, con películas como Foreign Correspondent (Enviado especial) (1940), de Alfred Hitchcock, Sullivan's Travels (Los viajes de Sullivan) (1941), de Preston Sturges, y The Palm Beach Story (Un marido rico) (1942). McCrea también protagonizó dos westerns de William A. Wellman, The Great Man's Lady (Una gran señora) (1942), otra vez con Stanwyck, y Buffalo Bill (Aventuras de Buffalo Hill) (1944), junto al actor de carácter Edgar Buchanan (1944). Tras el éxito de The Virginian (1946), McCrea rodó exclusivamente westerns durante el resto de su carrera—con la excepción de la película británica Rough Shoot (Un disparo en la mañana) (1953). En 1959, Joel McCrea y su hijo Jody McCrea protagonizaron la serie de la NBC Wichita Town, la cual duró una temporada y fue producida por Mirisch Corp. En 1962 se reunió con su veterano compañero de westerns Randolph Scott en Ride the High Country (Duelo en la Alta Sierra) (1962), bajo la dirección de Sam Peckinpah.

McCrea prefirió dedicarse el resto de su vida al trabajo de ranchero. En 1969, fue incluido en el Western Performers Hall of Fame en el National Cowboy & Western Heritage Museum de Oklahoma City, Oklahoma. Por su contribución a la industria cinematográfica, Joel McCrea tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en el 6901 de Hollywood Blvd., y otra en el 6241 de la misma calle por su contribución a la radio. McCrea se casó con la actriz Frances Dee en 1933. Tuvieron tres hijos, David, Peter, y Jody McCrea, quien también sería actor. Joel y Frances permanecieron casados hasta la muerte del primero en Woodland Hills (Los Ángeles), California, a causa de una neumonía a los 84 años en 1990.

A lo largo de su vida, McCrea y Frances vivieron, criaron a sus hijos, y cabalgaron sus caballos en su rancho en lo que entonces era un área no desarrollada del este del condado de Ventura, en California. Los McCrea donaron varios cientos de acres de su propiedad a la YMCA para la ciudad de Thousand Oaks (California). Hoy en día, la tierra en la que se encuentra la Conejo Valley YMCA es llamada "Joel McCrea Park".

FILMOGRAFIA

The Jazz Age (1929)
Wells Fargo (Una nación en marcha) (1937)
Unión Pacífico (1939)
Foreign Correspondent (Enviado especial) (1940)
Sullivan's Travels (Los viajes de Sullivan) (1941)
The Palm Beach Story (Un marido rico) (1942)
The Great Man's Lady (Una gran señora) (1942)
The more the Merrier (El amor llamó dos veces) (1943)
Buffalo Hill (Aventuras de Buffalo Hill) (1944)
The Virginian (1946)
Ramrod (La mujer de fuego) (1946)
Four Faces West (1948)
South of St. Louis (Al sur de San Luis) (1949)
Colorado Territory (Juntos hasta la muerte) (1949)
The Outriders (1950)
Stars in My Crown (1950)
Saddle Tramp (1950)
Frenchie (1950)
Cattle Drive (1951)
The San Francisco Story (1952)
Rough Shoot (Un disparo en la mañana) (1953)
The Lone Hand (1953)
Border River (1954)
Black Horse Canyon (1954)
Stranger on Horseback (1955)
Wichita (1955)
The First Texan (libertad o muerte) (1956), junto a su hijo Jody McCrea
The Oklahoman (1957)
Trooper Hook (1957)
The Tall Stranger (1957)
Cattle Empire (1958)
Fort Massacre (1958)
The Gunfight at Dodge City (El sheriff de Dodge City) (1959)
Ride the High Country (Duelo en la Alta Sierra) (1962)
The Young Rounders (1966)
Sioux Nation (1970)
Cry Blood, Apache (1970), protagonizada por Jody McCrea
Mustang Country (1976)