domingo

ANTHONY STEFFEN


Su verdadero nombre erá Antonio de Teffé (Roma, 21 de julio de 1930 - Rio de Janeiro, 4 de junio de 2004)

De familia noble, sus inicios en el cine fueron de mensajero, hasta que a principios de los años 50 comenzó a participar en películas de epopeyas de romanos, comedias, aventuras y alguna gran película como Sodoma y Gomorra, aunque realmente lo que le llevó a la fama fue el nuevo genero que empezó a nacer a principios de los 60, y al que se acercó por su gran parecido con el actor Clint Eastwood, pero en el que llegó a ser el protagonista con más títulos.

Siempre impasible, con una peculiar forma de ponerse el sombrero, con su metro noventa,Steffen lograba darle a los personajes seriedad y empaque, siempre con barba y mirando de forma desafiante.
Una de sus mejores cinta es "Django el Bastardo", un Django que vuelve de la tumba para buscar venganza, en un guión en el que él participó. Pero no solo hizo spaghetti western, en su larga filmografia encontramos muchos géneros y estilos diferentes.

Hombre culto, dominaba muchos idiomas. En los años 80 se trasladó a vivir a Brasil, hasta el año 2004 que nos dejó.
(TEXTO 800 SW)

FILMOGRAFÍA SW:

1965- El último mohicano
1965- ¿Por que seguir matando?
1965- Una tumba para el sheriff
1966- Siete dólares al rojo
1966- Alambradas de violencia
1966- Baño de sangre al salir el sol
1966- Los cuatro salvajes
1967- Un tren para Durango
1967- Huracán sobre México
1967- Gentleman Jo
1968- El pistolero que odiaba la muerte
1968- ¿Quién grita venganza?
1968- Su nombre gritaba venganza
1968- Una larga fila de cruces
1968- Los pistoleros de Paso Bravo
1969- Garringo
1969- Django el bastardo
1970- Reza por tu alma… y muere
1970- Arizona vuelve
1970- Shango, la pistola infalible
1971- Apocalipsis Joe
1972- Barro en los ojos
1972- La caza del oro
1974- Uno, dos, tres… dispara otra vez
1974- Dallas


sábado

A MEDIODÍA


El sheriff Will Kane ha convertido al pueblo de Hadleyville en un lugar seguro. Cuando el bandido Frank Miller y su banda se dirigen al pueblo con la intención de matarlo, Kane solicita la ayuda de los ciudadanos, pero todos tienen una buena razón para no hacerlo.

Título V.O.: High noon
Año de producción: 2000
Director: Ron Hardy
Fotografía: Robert McLachlan
Intérpretes:
Tom Skerritt, Dennis Weaver, Maria Conchita Alonso, Susanna Thompson, Reed Diamond

jueves

TRES HOMBRES BUENOS


Tres hombres buenos
1963
España-Italia
Director: Joaquín Romero Marchent
Guión: Jose Mallorquí
Fotografía: Rafael Pacheco
Música: Manuel Parada

Reparto:
Geoffrey Horne, Paul Piaget, Fernando Sancho, Robert Hundar, Massimo Carocci, Cristina Gaioni, Giuseppe Addobatti, Raf Baldassarre, Aldo Sambrell, Rosa del Río, Antonio Gradoli, José Jaspe, Donatella Marrosu, Turia Nelson, Jesús Tordesillas, Simón Arriaga, Jesús Guzmán

SINOPSIS: La mujer de Don César Guzmán, un hacendado de origen español, es asesinada por un grupo de bandidos que, además, le roban el dinero que tenía depositado en su caja fuerte. A partir de ese momento el objeto de la vida del hacendado lo constituirá la venganza, para la que contará con dos pistas, un alfiler que arrancó su mujer al asesino antes de morir y la herradura perdida por uno de los caballos de los bandoleros; así como, con la desinteresada ayuda de dos pistoleros, el portugués Joao de Silveira y el mejicano Diego Abriles.

Coproducción italo-española de 1963 en la que intervinieron tres nombres capitales para el nacimiento del western europeo: el productor Eduardo Manzanos Brochero, el escritor y guionista José Mallorquí y el director Joaquín Luis Romero Marchent, que ya habían colaborado en el primitivo díptico sobre personaje creado por Mallorquí, “El Coyote” (“El Coyote” de 1955 y “La justicia del Coyote” de 1956); para embarcarse en 1962 en la adaptación al cine de otro héroe popular de origen hispano, “El Zorro” creado por Johnston McCullen, en otros dos filmes “La venganza del Zorro” y “Cabalgando hacia la muerte”. En esta última se incorporó al terceto como productor el abogado Alberto Grimaldi, otro personaje fundamental para el desarrollo del euro-western.

Animados por la acogida, sobre todo en Italia, de las aventuras del Zorro el cuarteto decide realizar otro western para lo que adaptarán de nuevo unos personajes creados por Mallorquí, bajo el seudónimo de Amadeo Conde, con anterioridad a “El Coyote” y como encargo de la Editorial Molino para competir con el personaje de “Pete Rice”, en la serie de marcado carácter hispánico Tres hombres buenos, de la que se editaron catorce títulos entre 1942 y 1947, con ilustraciones, entre otros, del prestigioso Carlos Freixas.

La película, por tanto, pivota en torno al argumento de la venganza, uno de los temas más desarrollados por los westerns hechos en Europa, incluso por el propio director en sus dos mejores westerns (la estupenda y comentada en este blog “Condenados a vivir” no creo que se pueda considerar así) pero sin la hondura y profundidad con la que fue tratada en los mismos. Así, en la también comentada en este blog “El sabor de la venganza” (1963), Romero Marchent nos mostraba en la fabulosa escena final cómo ésta sólo genera muerte y dolor, y en “Antes llega la muerte” (1964), que también cuenta con su correspondiente entrada, el personaje de Ringo se embarcaba en un viaje físico y espiritual, en el que el perdón jugaba un papel básico, que le transformaba profundamente y, en cierta forma, le redimía convirtiéndole en un hombre nuevo, como quedaba puesto de manifiesto en una bellísima escena en la que ofrecía agua de su cantimplora a aquél que herido de muerte había sido hasta ese momento el objeto de su venganza. Sin embargo, y a diferencia de estas películas, el largometraje que nos ocupa carece de cualquier consideración moral en torno a la venganza y el protagonista actúa de forma monolítica (muy avanzado el filme, ante la pregunta de una vecina acerca de la posibilidad de que perdone a los asesinos de su mujer, él sin dudarlo responde “Nunca, ni aún después de muertos los perdonaré”).

Pero, para mí, el principal problema no radica en esta falta de consideraciones morales sino en la irregularidad del filme, que cuenta con un comienzo vertiginoso en el que asistimos al asesinato de la mujer del protagonista, al ajusticiamiento por parte del héroe de tres de los participantes en el luctuoso acontecimiento, a su encuentro con el portugués, al enterramiento de su mujer y al enfrentamiento de César con otro de los bandidos; para a partir de ese momento, que coincide con la aparición de Diego, la película hacerse más dispersa, abandonar durante gran parte del metraje el tema principal centrándose en otra subtrama basada en la corrupción existente en Fuente Cedros y dar mayor protagonismo a la relación amor-odio existente entre Joao y Diego, con lo que el desarrollo de la historia y el ritmo de la película se resienten notablemente.

Por el contrario, como aspecto positivo tenemos la más que correcta y clásica labor del director que consigue escenas bastante notables como aquella con la que se inicia la película mediante un bello y largo travelling a lo largo de una tapia, la del cementerio con un precioso contrapicados desde la tumba enfocando al desconsolado héroe o el enfrentamiento final entre Diego y el sicario McCoy en la oficina del sheriff que se produce fuera de campo con lo que consigue un momento de gran suspense hasta conocer el resultado del mismo. No obstante en su debe, para mí, debe anotarse esa tendencia excesiva hacia el melodrama con escenas que no aportan demasiado al filme y rompen el ritmo de la película como en la que Don César vuelve a su hacienda vacía y recorre desconsoladamente las distintas habitaciones de la misma, secuencia orquestada, además, con un tema excesivamente trágico.

Por otra parte el espíritu clásico del filme, apuntado en la dirección, queda también patente en algunas referencias a westerns estadounidenses. Así, no creo que sea casualidad que los bandidos sean siete, número mágico para el aficionado al western desde que John Sturges hizo cabalgar en 1959 a sus magníficos; mientras que la escena en la que vemos pasar los años mientras Don César y Joao buscan a los asesinos de la esposa del primero por unos paisajes nevados me recordó a otra muy similar de “Centauros del desierto” (John Ford, 1956). Incluso la estructura circular del largometraje, al comenzar y finalizar en la misma localidad, también recuerda a la mencionada obra maestra, aunque este hecho no sé si se debió a la necesidad de convertir la obligación en virtud ante el escaso presupuesto con el que se contó, como se aprecia en las escasas localizaciones y en la pobre ambientación de la película.

Otro aliciente del largometraje lo constituye el elenco actoral, puesto que salvo en el caso del protagonista, el soso actor argentino Geofrey Horne que tuvo su momento de gloria al formar parte en 1957, junto a William Holden y Jack Hawkins, del comando encargado de volar “El puente sobre el Río Kwai” en la grandiosa superproducción de David Lean, forman parte del reparto interpretes cuyos rostros se harían muy familiares para los aficionados a este subgénero. Así, como los amigos de Don César Guzmán nos encontramos por una parte a Paul Piaget, una especie de Charlton Heston europeo pero sin el carisma y el talento de éste que rodaría siete westerns en apenas cuatro años para después desaparecer, dando vida al curioso, por ser una figura de nacionalidad extraña para un western, pistolero portugués Joao de Silveira, el típico aventurero romántico, de nuevo recuerda a algún personaje de “Los siete magníficos”, que ayudará desinteresadamente a Don César porque según sus propias palabras “sin riesgo en la vida no merece la pena vivir”; mientras que el gran Fernando Sancho, uno de los iconos indiscutibles del western hecho en Europa, encarna al mejicano Diego Abriles, un personaje que repetirá en decenas de spaghettis y que se caracterizaría por su personalidad expansiva y dicharachera, además de presentárnoslo aquí como un individuo enamoradizo y, al igual que el portugués, muy celoso de su honor lo que le lleva a estar dispuesto en todo momento a batirse en duelo.

Como personajes negativos nos encontramos al “marchentiano” Robert Hundar, en realidad Claudio Undari, que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los grandes malvados de este subgénero, interpretando en esta ocasión al pérfido pistolero McCoy, el cual presenta muchas características con el personaje al que daría vida al año siguiente en la también comentada en este blog “Brandy”, puesto que pone sus revólveres al servicio del alcalde corrupto y viste totalmente de negro; además de en pequeños papeles a Raf Baldassarre como el corrupto ayudante del sheriff de Fuente Cedros y a Lorenzo Robledo como uno de los bandidos. Por supuesto no puedo dejar de citar a un insólito, por aparecer afeitado, Aldo Sambrell, figura casi indispensable del euro-western, en su debut en este subgénero en un papel, ¡cómo no!, de villano.

Por último, y en relación tanto con los personajes como con la ambientación del largometraje, cabe señalar otra característica de los filmes de esta primera etapa en los que intervino Mallorquí consistente en el peso del elemento hispano. Así, la película se desarrolla en un pueblo fronterizo y dos de los principales personajes son hispanos: Don César, un californiano de origen español, y Abriles, un mejicano bebedor de tequila y no de whisky, que, además, son los personajes positivos frente a los negativos (McCoy, el alcalde Hopkins, Bannon), todos ellos de ascendencia anglosajona (incluso el honrado sheriff de Fuente Cedros que renuncia a su cargo para no encarcelar a los héroes se llama José María y el único hacendado que apoya a Don César es don Julio Benavente).

Como curiosidad relacionada con los primeros westerns rodados en España, comentaros que en el díptico sobre “El Coyote” y, por lo menos, en uno de los dos filmes sobre “El Zorro” participó como guionista el posteriormente director de culto Jesús Franco. En definitiva, un correcto western cuyo mayor hándicap es su exiguo presupuesto pero con un valor histórico indudable, por lo que lo recomiendo, sobre todo, para aquellos aficionados especialmente interesados en el inicio de la andadura del western hecho en Europa.

JOAQUIN LUIS ROMERO MARCHENT

Joaquín Luis Romero Marchent (Madrid, España, 26 de agosto de 1921) es posiblemente el primer director español que dirigió westerns en España, así que podemos decir que es el precursor de lo que después se llamó el spaghetti western, junto con Sergio Leone, claro. Aunque si le preguntamos al propio Romero Marchent, fue él el que se inventó el subgénero, pero eso ya es para otro tema. Su hermano Rafael también dirigió spaghettis.

Entre el 55 y el 62 dirigió cuatro películas del Coyote, nuestra visión del Zorro a la española, que no son realmente westerns, pero se acercan bastantes al genero. En el 63 nos presenta "Tres hombres buenos" y "El sabor de la venganza", que ya si podemos decir que son los inicios de los spaghetti westerns. En el 64 crea su mejor película, "Antes llega la muerte". En los siguientes años rueda un puñado mas de películas del genero, aunque ya el nivel es algo menor, abandonando el genero en el 67. Como colofón, en el 71 rueda una historia de terror ambientada en el oeste, que no se sabe bien si es SW o no, pero que ahí está.

Hay que indicar que pese a ser de los primeros de rodar las llamadas película "del oeste" en España, su forma de rodar era mas cercana a los clásicos americanos que a Leone. Pero se merece su parte de gloria en nuestro amado genero. El 17-8-2012 moría en Madrid a los 91 años.

Filmografia SW:

* 1955 - El Coyote
* 1955 - La justicia del Coyote
* 1961 - La venganza del Zorro
* 1962 - Cabalgando hacia la muerte (L'ombra di Zorro)
* 1963 - Tres hombres buenos
* 1963 - El sabor de la venganza (I tre spietati)
* 1964 - Antes llega la muerte (I sette del Texas)
* 1965 - Aventuras del oeste (Sette ore di fuoco)
* 1965 - La muerte cumple condena (Cento mila dollari per Lassiter)
* 1966 - El aventurero de Guaynas (Gringo, getta il fucile)
* 1967 - Fedra West (Io non perdono... uccido)
* 1971 - Condenados a vivir (Cut Throats Nine)


martes

EL ESPECIALISTA


El especialista (Gli specialisti)
1969
Italia/Francia/Alemania
Director: Sergio Corbucci
Guión: Sergio Corbucci, Sabatino Ciuffini
Música: Angelo Francesco Lavagnino
Fotografía: Dario Di Palma

Reparto:
Johnny Hallyday, Françoise Fabian, Sylvie Fennec, Gastone Moschin, Mario Adorf, Serge Marquand, Angela Luce, Mario Castellani, Remo De Angelis, Riccardo Domenici, Renato Pinciroli, Lucio Rosato, Andrés José Cruz Soublette

Hud Dixon vuelve a Blackstone para investigar el linchamiento al que fue sometido su hermano por la población, cuando fue acusado de robar el dinero del banco.
Hud Dixon es un pistolero famoso, un "especialista" con las armas, y eso hace que muchos en Blackstone le teman.

Sergio Corbucci, uno de los grandes, vuelve a enseñarnos otro personaje de los que se quedan en la memoria, como es "El Especialista" de Johnny Hallyday.

Puede ser que pese a la cinta ser una coproducción entre Italia, Alemania y Francia, seguramente este ultimo fuera el país que más dinero aportó a la misma, haciendo que el protagonista fuera Hallyday.
Johnny Hallyday, que no es muy conocido en España más allá de los círculos musicales especializados, es considerado en el país vecino una de su más grandes estrellas musicales, y lleva 40 años vendiendo millones de discos y actuando con regularidad. De vez en cuando, Hallyday se acerca al cine.
Hud Dixon es sin duda un papel echo a la medida para el lacónico Hallyday. Su personaje es un hombre silencioso y triste, que ni siquiera pestañea a la hora de matar. Hut solo deja escapar alguna sonrisa en el breve romance que mantiene con una joven muchacha que conoce en Blackstone, pero hasta en esos momentos parece distante.
Su infalible puntería unida a su rapidez, y rematada con un extraño chaleco antibalas lo convierten en un pistolero sin igual.

A su llegada a Blackstone, descubre que el pueblo está bajo el dominio de la viuda del dueño del banco, Virginia Pollycut, una mujer sin escrúpulos que no duda en usar cualquier arma para lograr sus propósitos, desde el dinero pasando por el sexo. Es ella la primera que le informa de lo sucedido con su hermano; que tenía la misión de transportar un importante envío de dinero del banco, pero que huyó, aunque fue detenido por el pueblo y poco después linchado, pero que el botín nunca apareció.

Hud no se cree esa historia, y no duda en comenzar a investigar. Y su primera visita será ir a ver a El Diablo, un mexicano con solo una mano jefe de una banda de forajidos. Mientras, el sheriff de Blackstone, un hombre de ley, aunque algo limitado y con pocas luces, intentará por todos los medios evitar que Hud se meta en líos, cosa sin duda difícil.
Podría parecer este "Especialista" estar escrito sobre la base de la venganza, y pese a ser verdad, si uno se detiene por unos minutos a analizar la película, puede ver que más allá de un simple ajuste de cuentas, y que hasta el propio Hud afirma a lo largo de la historia que no busca venganza, sino justicia, la cinta esconde un trasfondo muy duro sobre la sociedad, representada en unos habitantes de Blackstone capaces de los peores hechos y las mayores vilezas, escondidos en la multitud. Pese a todo, como podemos ver en un gran final, solo son unos cobardes, capaces de dejarse dominar por cualquiera. Hasta por un grupo de cuatro jóvenes con vestimenta hippis, y que se dedican a estar toda la película vagabundeando de un lugar a otro, robando, mendigando, dejandose llevar por sus bajos instintos, y que son los que aportan la nota más extraña de la película. Pero Corbucci deja para el final lo mejor de ese grupo de vagabundos, cuando viendo que Diablo y su banda están muertos, al igual que el sheriff, y que Hud está malherido, deciden dar un paso adelante y robar a toda la población de Blackstone, obligandolos a quedarse desnudos y a reptar por el suelo, como simples gusanos, en una escena muy impactante.

Otro personaje también muy surrealista es sin duda el bandido de nombre El Diablo ( Mario Adorf), con un cuchillo en vez de mano derecha, antiguo revolucionario metido ya directamente a ladrón, y que siempre tiene al lado a un joven al que le va dictando sus memorias para la "posteridad".
Aunque la película tiene un arranque prometedor y sobre todo un final de infarto, no se puede negar que en algunos momentos pierde un poco el ritmo, pero por suerte son los menos.
Corbucci rueda como siempre, de forma muy acertada, y sobre todo en las escenas de acción es donde está más inspirado, sobre todo en el rápido y letal enfrentamiento de Hud contra toda la banda de Diablo.

La fotografía es una verdadera maravilla, y pese a que la banda musical es más cercana al western clásico y al pop setentero en algunos temas, su apuesta por unos tiempos lentos sirven para amplificar la sensación de melancolía que desprende a lo largo de toda la película el personaje principal.
Y es que aunque no es posiblemente uno de los títulos mas conocidos de Corbucci, este "Especialista" ha pasado la prueba de los años muy bien, y se mantiene como un claro ejemplo del buen western mediterraneo, y una película excepcional y maravillosa. (TEXTO 800SW)

viernes

UN MINUTO PARA REZAR, UN SEGUNDO PARA MORIR


UN MINUTO PER PREGARE...UN INSTANTE PER MORIRE Italia, 1969 DURACION 118 Min.
Director: Franco Giraldi
Guión: Louis Garfinkle, Ugo Liberatore, Albert Band
Fotografía: Aiace Parolin
Música: Carlo Rustichelli
Intérpretes: Alex Cord, Arthur Kennedy, Robert Ryan, Enzo Fiermonte, Renato Romano, Franco Lantieri, Giampiero Albertini, Mario Brega.

Película dirigida en 1968 por Franco Giraldi (”Sugar Colt”, “Siete pistolas para los McGregor”, “Siete mujeres para los McGregor") que supuso su última contribución al spaghetti western con la que parece quiso hacer algo diferente tanto en cuanto a la trama como al personaje principal de la misma, y para lo que contó con un buen libreto de tres de los cinco guionistas que habían escrito el de “Los despiadados” el año anterior (otro spaghetti que se alejaba de los temas más característicos de este subgénero). Clay McCord es uno de los más famosos pistoleros de Nuevo Méjico al que han puesto precio por su cabeza, en concreto 10.000 dólares. Cada vez más acosado por los representantes de la ley y por los cazadores de recompensas y aquejado por una dolencia que amenaza con dejarle paralítico, se planteará acogerse a la amnistía promulgada por el gobernador del Estado. Pero para ello no sólo deberá enfrentarse a sus propias reticencias, sino también a un sheriff corrupto de Tascosa que no está de acuerdo con esta política y al líder de los bandidos de la región que se han refugiado en un pueblo de las montañas llamado Escondido.

Así pues el film aborda el tema, pocas veces visto en este subgénero, de la reinserción en la sociedad de hombres violentos (asesinos, forajidos) que han hecho de su habilidad con las armas su medio de vida. Además lo hace desde un enfoque bastante original ya que el protagonista no se plantea abandonar su vida por cuestiones éticas sino porque las circunstancias le están obligando y se encuentra en una situación límite, ya que si se agrava su dolencia, que le provoca la parálisis del brazo derecho, estaría a merced de cualquier inexperto pistolero; así en ningún momento va a mostrar el más mínimo arrepentimiento sobre la conducta que ha mantenido hasta ese momento e incluso, consciente de las dificultades que podría tener una vez conseguido el indulto, no se conformará con los cincuenta dólares prometidos por el gobernador sino que exigirá la suma de cinco mil. Por tanto nos encontramos ante un personaje negativo con el que resultaría difícil identificarse si no fuera porque el inteligente guión nos describe un mundo violento, feroz y hostil habitado por seres más crueles y despiadados que el propio protagonista: la comunidad de Escondido (una especie de refugio para los bandidos que remite a “Encubridora” de Fritz Lang) está muy lejos de la visión un tanto idílica e influida por los movimientos sociales de finales de los sesenta que nos mostró Sergio Sollima en “Cara a Cara”, ya que aquí nos encontramos que está controlada de forma despótica por el líder, Krant, hasta el punto de que es él el que dicta las normas y decide sobre la vida y la muerte de los miembros sin que se ponga en duda su poder y sus decisiones; los cazadores de recompensas se muestran como seres despreciables y amorales que se aprovechan de la ley para enriquecerse asesinando a otros hombres (en este sentido cobran gran importancia la escena en la que dos cazadores de recompensas acaban, tras torturarlo, con a un sacerdote, y uno de ellos le dice al otro: “Esto no me gusta. Matar curas no es negocio. No valen nada” y el comportamiento, como si fueran dos buitres que me recordó a los de “Grupo salvaje”, de dos de ellos en la escena final); incluso aquellos que deben velar por el cumplimiento de la ley como es el sheriff de Tascosa, llevados por su odio, deciden incumplirla potenciando la caza del hombre a través de seres repugnantes o impidiendo que les lleguen alimentos a los forajidos de Escondido aunque esto suponga matarlos de hambre. Pocas veces (recuerdo, por ejemplo, “El gran silencio” o “Una cuerda y un colt”) he visto reflejado con tanta crudeza un mundo tan desolador y cruel.

El otro elemento curioso del film es sin duda el protagonista, un hombre enfermo cuya dolencia, que remite a la de Cole Thornton en “El Dorado”, aunque aquí se explota su lado más trágico, le hace por momentos arrastrarse infringiéndole un dolor tanto físico como mental, ya que a través de varios flashbacks sabremos que su padre murió de epilepsia (causa de que sufriera el desprecio y la burla de sus vecinos y de que se lanzará una vida de delincuencia al acabar con ellos) y que él teme haber heredado la enfermedad de su progenitor. Esta dolencia, además, le convierte, frente al típico protagonista casi invencible de los spaghettis, en un antihéroe vulnerable e, incluso, por momentos inerme.Para dar vida a este complejo personaje se escogió a un actor norteamericano, Alex Cord (había participado dos años antes en el remake de “La diligencia” dirigido por Gordon Douglas, demostrando que daba perfectamente la imagen de vaquero) que hace un buen trabajo como McCord, transmitiendo con corrección las características de este complejo personaje fruto, en gran parte, de su trágico pasado: su fragilidad, su codicia, su carácter violento, sus miedos. Un individuo que, además, parece atraer a la muerte allí donde va. Junto a él, en uno de los grandes aciertos del film, dos grandes veteranos de Hollywood que en su día se especializaron en roles negativos: un gran Robert Ryan (“Los profesionales”, “Grupo salvaje”), que les gana la partida a sus compañeros en las escenas en las que interviene y con cuya aparición gana muchísimo la película, da vida al bienintencionado gobernador de Nuevo Méjico; y un convincente Arthur Kennedy (“Horizontes lejanos”, “El hombre de Laramie”) en el rol de Colby, el Marshall de Tascosa que se opone a aplicar la amnistía decretada por el gobernador. Además aparecen habituales de este subgénero que se muestran a un gran nivel (prueba de una buena e inusual labor de dirección con los actores) como Mario Brega en el papel de Krant el dictatorial líder de Escondido que teme que la decisión de acogerse a la amnistía por parte de McCord haga efecto en más forajidos y ello suponga la pérdida de su poder; Nicoletta Maquiavelo que aporta su belleza en el único papel femenino destacable para protagonizar una, para mí, poco convincente historia de amor; José Manuel Martín en un pequeño papel como uno de los hombres de Krant que le sirve, no obstante, para protagonizar una gran escena; Aldo Sambrell, Antonio Molino Rojo y José Canalejas como los salvajes cazarrecompensas; Paco Sanz en el rol del barbero de Escondido que también se luce en otra gran escena que recuerda a una muy famosa de "Los largos días de la venganza"; Daniel Martín como un sacerdote amigo del protagonista o Lorenzo Robledo que da vida a otro hombre de Krant.

Como aspectos no tan afortunados del film señalaría el comienzo un tanto errático y dubitativo, la dirección de Franco Giraldi que, aunque consigue buenas escenas (sobre todo las de acción), me parece inferior a la historia que narra, y la banda sonora de Carlo Rustichelli, que cuenta con un buen tema de corte melancólico adecuado para resaltar el pesimismo del film pero que se repite en exceso, mientras que el resto de temas me han parecido muy flojos.

lunes

ARIZONA PRISION FEDERAL


Título en V.O.: The Badlanders
Dirección: Delmer Daves
Guion: Richard Collins
Fotografía: John F. Seitz
Reparto:
Alan Ladd, Claire Kelly, Ernest Borgnine, Katy Jurado, Kent Smith y Nehemiah Persoff
Nacionalidad: USA
Año: 1958
Duración: 83 min.
Color o en B/N: Color

Entretenido western de serie B por las siguientes razones:

Un excelente director Delmer Daves especialista en western, que firmaría las joyas del western: “El árbol del ahorcado”, “Cowboy”, “El tren de las 3:10”, “La ley del talión”, “Jubal”, “Tambores de guerra” y “Lanza rota”.
Un reparto excepcional con un pequeño gran actor que me encantaba Alan Ladd, el eterno gran secundario Ernest Borgnine y la sensual mexicana que participó en numerosos éxitos en Hollywood Katy Jurado.
La tercera razón y quizás la más importante, la originalidad del argumento es que el héroe de este western no es ni un pistolero, ni un sheriff, ni un cazarrecompensas, ni un ni un vaquero, ni un indio... “El Alemán” (Alan Ladd) es un ingeniero de minas y experto geólogo. Debido a que la persona que escribe este humilde blog comparte profesión, me siento identificado con el protagonista de esta película.

El argumento de esta película está basado en la famosa novela de W.R.Burnett, “The Asphalt Jungle”, que ya había dado origen al gran clásico de cine negro “La jungla de asfalto” de John Huston, y además de esta conoció otras dos adaptaciones poco conocidas como fueron “Cairo” con George Sanders, y “Cool Breezy” inédita en España.

Film con una gran fotografía rodado en Cinemascope y Technicolor. Otro gran acierto de la película es enseñarnos y mostrarnos la Prisión Federal de Yuma (Arizona), donde iban a parar todos los asesinos, rufianes y ladrones de todo el oeste americano. Lugar donde se conocen los protagonistas, que da título a la película, y la cárcel que mencionan en todos los western de nuestra vida, y que hasta esta película no habíamos vista antes en el cine. Gran arranque de la película, donde en los títulos de crédito nos enseñan la cárcel más famosa del salvaje oeste. Me hubiera gustado ver un western que se desarrollase en el interior de las paredes de esta cárcel.

La película nos cuenta la original historia donde Alan Ladd y Ernest Borgnine son dos antiguos presidiarios de Yuma que están planeando uno de los robos más atrevidos, originales y valientes de la historia del western, el golpe a una mina cuyos malvados propietarios metieron en la cárcel a Alan Ladd años atrás Para después vender el oro, a la mismas personas que les va a robar. Como dice el refrán: "Quién roba un ladrón, tiene 100 años de perdón".

Lo mejor de la cinta es el emocionante robo a la mina, con grandes escenas de acción, donde nuestros protagonistas arriesgaran sus vidas, en una mina que amenaza con derrumbarse sobre sus cabezas. Un western con buenas dosis de acción y de sentido del humor.

Otra curiosidad de la película: la minería de oro vista en el mundo del western, vimos como los antiguos mineros extraían el oro con el método del bateo, extrayendo el oro del fondo de los ríos. Otras veces, se vio como se extraía el oro mediante chorros a presión de agua (método de extracción minera visto en el western “El jinete pálido”). Aquí la minería que nos enseña este film, es una explotación subterránea con la utilización de explosivo, donde se ve la jaula bajando a los mineros del turno, las antiguas lamparas mineras y como se construía un pueblo alrededor de la mina, con muchos mineros mexicanos (mano de obra barata). Preciosas, detalladas y realistas las secuencias mostradas de la mina en la película (Mina Lisboa). Curiosidad añadida a que el protagonista sea un ingeniero de minas.

Otro punto a favor de la película es la bonita historia de amor entre Katy Jurado y Ernest Borgnine, y la preciosa escena cuando él se entera que ella es una prostituta, y le demuestra su amor, porque es la primera vez en su vida que se ha enamorado.

Me gusta mucho el final, viendo a Alan Ladd subiéndose a la diligencia que prometió coger al sheriff el día antes, porque “El alemán” es de los que cumple su palabra, un hombre de honor, de los que un apretón de manos es más que suficiente para firmar un contrato. La única pega, el final no está a la altura de la estupenda película vista hasta ahora. Quizás termina muy rápido, debería a ver durado un poco más.

Gran western de corto e intenso metraje, con gran emoción e intriga asistiremos al más original de los robos del salvaje oeste. (TEXTO Far West)