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sábado

DUELO EN LA ALTA SIERRA


Título original Ride the High Country
Año 1962
Duración94 min.
País Estados Unidos
Director Sam Peckinpah
Guión N.B. Stone Jr.
Música George Bassman
Fotografía Lucien Ballard

Reparto
Joel McCrea, Randolph Scott, Mariette Hartley, Edgar Buchanan, Ron Starr, James Drury, L.Q. Jones, R.G. Armstrong, Jonie Jackson, John Anderson, Warren Oates

Sinopsis

Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía.

‘Duelo en la alta sierra’ (‘Ride the Hide Country’) supuso la primera victoria de Sam Peckinpah sobre los cegatos productores de entonces, al lograr imponer su montaje al que ellos querían. Un pase de prueba en los cines de los estudios (MGM) hizo que uno de los ejecutivos se quedase dormido nada más empezar la proyección, sentenciando al final que era la peor película que había visto en su vida. Para no gastarse más dinero, dejó que Peckinpah dejase el montaje proyectado, sin darse cuenta de que estaba sentando un precedente: el conceder al director el control total sobre el montaje final de una película. Tras la experiencia, no demasiado satisfactoria, de ‘Compañeros mortales’ (‘The Deadly Companions’, 1961), llegó a manos de Peckinpah un guión de N.B. Stone Jr., el cual dejó maravillado al futuro director de ‘Grupo salvaje’. Éste se puso en contacto con el productor Richard E. Lyons para intentar convencerle de que le dejase dirigir la película con la condición de reescribir algunos diálogos. Lyons le echó un vistazo a algunos de los episodios de ‘The Westerner’, dirigidos por Peckinpah, y quedó maravillado con el enorme potencial que el joven director tenía. No era una oportunidad para dejarla escapar.

‘Duelo en la lata sierra’ es la historia de un viaje lleno de melancolía y nostalgia por los viejos tiempos. Sus protagonistas son dos viejos pistoleros, amigos desde hace muchos años, ahora uno dentro de la ley y el otro fuera. Sin embargo, ambos aceptarán el trabajo de custodiar un importante cargamento de oro, en un viaje lleno de peligros. No sólo deberán enfrentarse a una familia de hermanos obsesionados por una mujer que ha preferido quedarse del lado de los buenos (después de casarse por despecho con uno de los malos, siendo la primera puta del cine de Peckinpah), sino que tendrán que lidiar con sus propias diferencias con respecto al destino del oro.

El guión original se llamaba ‘Guns in the Afternoon’, pero fue cambiado por el propio Peckinpah por el ya conocido, mucho más afín con lo que se narraba. Durante cuatro semanas, el director estuvo retocando el libreto, lo cual derivó en una reescritura total y absoluta de los diálogos existentes, cambiando además el final del film. Los dos personajes centrales intercambiarían sus respectivos destinos, un cambio que demostraría el ojo clínico de Peckinpah para saber aprovechar todas las posibilidades de los relatos que caían en sus manos, algo por lo que se caracterizó a lo largo de su carrera como director y guionista.

Y es que Peckinpah consigue con pequeños elementos, en apariencia insignificantes, vestir y dibujar a sus personajes. Detalles como los del personaje de Warren Oates (actor Peckinpaniano por excelencia) enfadándose con unas gallinas, u obligado por sus hermanos a tomarse un baño (escena totalmente improvisada, siguiendo una sugerencia del director a los actores que pillaron desprevenido a Oates), ayudan a entender su forma de pensar, y sobre todo de perder los estribos, señalándole como alguien de carácter débil por mucho que use la violencia. Todos los personajes pueden presumir de tener un apropiado dibujo, ninguno sobra, todos tiene algo que decir y aportar a la historia. En muchas películas hay personajes de relleno, en ésta no.

Para interpretar a la inolvidable pareja protagonista, Peckinpah tuvo el privilegio (recordemos que sólo tenía una película en su haber, o sea, era prácticamente un desconocido) de contar con Joel McCrea y Randolph Scott, en roles que se intercambiaron antes de comenzar el rodaje porque los actores lo acordaron así. El resultado no pudo estar mejor, ambos dieron lo mejor de sí mismos dando vida a dos hombres cuyo tiempo ha pasado, y tienen una última oportunidad de hacer algo bien. En su última aventura, por así llamarla, se verán asentadas las bases de su amistad. Westrum (Scott) querrá convencer a Judd (McCrea) de quedarse con el oro y de vivir lo que les queda sin ningún tipo de preocupación. Judd se sentirá traicionado (una de las constantes del cine de Peckinpah: la amistad traicionada), y todo quedará resumido en uno de los extraordinarios diálogos que abundan en el film:

- No te preocupes de nada, me encargaré de ello tal y como tú lo hubieras hecho
- Lo sé, siempre lo supe. Simplemente tú lo olvidaste por un momento, eso es todo.

Scott, que había sido el actor fetiche de otro director especializado en westerns, Budd Boetticher, abandonó el cine después de realizar este film, convirtiéndose en un hombre de negocios que jamás concedió entrevistas ni habló de sus trabajos para la pantalla grande. Lo cierto es que Scott nunca fue considerado un actor de primera línea, más bien un secundario de lujo, e incluso sus aportaciones al género con Boetticher tardaron en ser consideradas como lo que son algunas, unas verdaderas joyas. Actor de limitado registro, tuvo la suerte de pertenecer a una época en la que había directores que sabían hacer algo que hoy en día rara vez se ve en el cine americano: dirigir a los actores.

Joel McCrea era mejor, de eso no hay duda, trabajó con los grandes (Wellman, Hitchcock, Sturges…) y en manos de Peckinpah logró una de sus más recordadas interpretaciones, consiguiendo una química especial con Scott, haciendo un mayor hincapié en la edad de su personaje (cansado, tiene que ocultar que necesita gafas para leer, que las cosas ya no son lo que eran). Se acentúa así, el carácter crepuscular de la obra, que ofrece un apretón de manos entre los tiempos pasados y los nuevos, algo que Peckinpah no se cansaría de remarcar en sus futuras películas, siempre con una mirada nostálgica hacia otros tiempos, y con personajes desencajados.

‘Duelo en la alta sierra’ fue un fracaso en el momento de su estreno, pues fue colocada en segundo lugar en un programa doble que compartía con ‘Una vez a la semana’ (‘Boys´ Night Out’, Michael Gordon, 1962), lo cual redujo considerablemente sus posibilidades de éxito. Poco a poco fue alcanzado un merecido prestigio, y muchos críticos la situaron entre lo mejor del año, y como uno de los mejores westerns de la historia (lo es). Los productores enseguida pensaron en promocionar el film de cara a los Oscars, pero Peckinpah los amenazó con denunciarles, ya que su nombre no figuraba en los créditos como guionista. Le hicieron caso.

Sólo por la secuencia final del duelo, el film merece todos los elogios posibles. Asustados del material que Peckinpah había rodado, y según montadores ilustres como Margareth Booth, aquello era imposible de montar debido a la ridiculez de la situación (dos viejos frente a frente contra tres pistoleros). Booth evidentemente se equivocó porque no entendía a Peckinpah, y mucho menos la película. Frank Santillo (Oscar por ‘Grand Prix’ en 1966) se lució siguiendo las indicaciones del director, en una escena que pertenece por derecho propio a los anales del Cine. Prodigio de montaje, ritmo y planificación, dicha secuencia influyó poderosamente en un género que ya estaba enfermo. Peckinpah se encargó de revitalizarlo durante pocos años más, cambiando para siempre la concepción del mismo.

JOEL McCREA

Nació en South Pasadena, California Se interesó en la interpretación tras graduarse en el Pomona College. Trabajó en el cine como extra desde 1927, antes de ser escogido para hacer un papel importante en The Jazz Age (1929). Tras esta película consiguió un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer, y después otro con RKO Pictures. Se asentó como un atractivo protagonista masculino, lo bastante versátil como para trabajar tanto en dramas como en comedias.

En los años treinta, McCrea protagonizó Ave del paraíso, un drama romántico de aventuras al lado de la mexicana Dolores del Río, posteriormente dos westerns de Cecil B. DeMille, Wells Fargo (1937), con su futura mujer Frances Dee, y Unión Pacífico (1939), junto a Barbara Stanwyck. Alcanzó el pico de esta inicial carrera a principios de los años cuarenta, con películas como Foreign Correspondent (Enviado especial) (1940), de Alfred Hitchcock, Sullivan's Travels (Los viajes de Sullivan) (1941), de Preston Sturges, y The Palm Beach Story (Un marido rico) (1942). McCrea también protagonizó dos westerns de William A. Wellman, The Great Man's Lady (Una gran señora) (1942), otra vez con Stanwyck, y Buffalo Bill (Aventuras de Buffalo Hill) (1944), junto al actor de carácter Edgar Buchanan (1944). Tras el éxito de The Virginian (1946), McCrea rodó exclusivamente westerns durante el resto de su carrera—con la excepción de la película británica Rough Shoot (Un disparo en la mañana) (1953). En 1959, Joel McCrea y su hijo Jody McCrea protagonizaron la serie de la NBC Wichita Town, la cual duró una temporada y fue producida por Mirisch Corp. En 1962 se reunió con su veterano compañero de westerns Randolph Scott en Ride the High Country (Duelo en la Alta Sierra) (1962), bajo la dirección de Sam Peckinpah.

McCrea prefirió dedicarse el resto de su vida al trabajo de ranchero. En 1969, fue incluido en el Western Performers Hall of Fame en el National Cowboy & Western Heritage Museum de Oklahoma City, Oklahoma. Por su contribución a la industria cinematográfica, Joel McCrea tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en el 6901 de Hollywood Blvd., y otra en el 6241 de la misma calle por su contribución a la radio. McCrea se casó con la actriz Frances Dee en 1933. Tuvieron tres hijos, David, Peter, y Jody McCrea, quien también sería actor. Joel y Frances permanecieron casados hasta la muerte del primero en Woodland Hills (Los Ángeles), California, a causa de una neumonía a los 84 años en 1990.

A lo largo de su vida, McCrea y Frances vivieron, criaron a sus hijos, y cabalgaron sus caballos en su rancho en lo que entonces era un área no desarrollada del este del condado de Ventura, en California. Los McCrea donaron varios cientos de acres de su propiedad a la YMCA para la ciudad de Thousand Oaks (California). Hoy en día, la tierra en la que se encuentra la Conejo Valley YMCA es llamada "Joel McCrea Park".

FILMOGRAFIA

The Jazz Age (1929)
Wells Fargo (Una nación en marcha) (1937)
Unión Pacífico (1939)
Foreign Correspondent (Enviado especial) (1940)
Sullivan's Travels (Los viajes de Sullivan) (1941)
The Palm Beach Story (Un marido rico) (1942)
The Great Man's Lady (Una gran señora) (1942)
The more the Merrier (El amor llamó dos veces) (1943)
Buffalo Hill (Aventuras de Buffalo Hill) (1944)
The Virginian (1946)
Ramrod (La mujer de fuego) (1946)
Four Faces West (1948)
South of St. Louis (Al sur de San Luis) (1949)
Colorado Territory (Juntos hasta la muerte) (1949)
The Outriders (1950)
Stars in My Crown (1950)
Saddle Tramp (1950)
Frenchie (1950)
Cattle Drive (1951)
The San Francisco Story (1952)
Rough Shoot (Un disparo en la mañana) (1953)
The Lone Hand (1953)
Border River (1954)
Black Horse Canyon (1954)
Stranger on Horseback (1955)
Wichita (1955)
The First Texan (libertad o muerte) (1956), junto a su hijo Jody McCrea
The Oklahoman (1957)
Trooper Hook (1957)
The Tall Stranger (1957)
Cattle Empire (1958)
Fort Massacre (1958)
The Gunfight at Dodge City (El sheriff de Dodge City) (1959)
Ride the High Country (Duelo en la Alta Sierra) (1962)
The Young Rounders (1966)
Sioux Nation (1970)
Cry Blood, Apache (1970), protagonizada por Jody McCrea
Mustang Country (1976)

miércoles

JUNTOS HASTA LA MUERTE


Título original
Colorado Territory
Año 1949
Duración94 min.
País Estados Unidos
Director Raoul Walsh
Guión Edmund H. North, John Twist (Historia: W.R. Burnett)
Música David Buttolph
Fotografía Sidney Hickox
Reparto
Joel McCrea, Virginia Mayo, Dorothy Malone, Henry Hull, John Archer, James Mitchell, Morris Ankrum, Basil Ruysdael, Frank Puglia, Ian Wolfe, Harry Woods, Houseley Stevenson

Al forajido Wes McQueen le ayudan a escapar de prisión para que colabore con su banda en un último asalto al tren. Pero no le agradan sus nuevos compañeros, excepto Colorado Carson, una bella mujer ex-bailarina de music-hall.

En el ahora solitario ciclo de cine negro os hablaba en su momento de la magnífica ‘El último refugio’ (‘High Sierra’, Raoul Walsh, 1941), que en cierto modo supuso un cambio bastante acentuado en el género, dando por terminado, por así decirlo, el cine de gangsters que tantos buenos éxitos cosechó en los años 30. El propio Walsh realizó un remake del film —o si queremos soltar un eufemismo, la nueva adaptación del material literario en el que se basa— en clave de western, género cuyas posibilidades son increíblemente superiores a cualquier otro. La novela de W.R. Burnett sirve de base a un guión que, a diferencia del film de 1941, esta vez no está escrito por el propio autor del libro, sino por John Twist y Edmund H. North, quienes para sorpresa de todos escribieron un libreto que alcanza la perfección mejorando el trabajo de Burnett.

(From here to the end, Spoilers) La base argumental es evidentemente la misma. Tenemos a un delincuente, Wes McQueen (Joel McCrea) que sale de la cárcel, participa en un último —siempre es el último, cuando se trata de perdedores dedicados a una vida llena de delitos— y suculento golpe al lado de dos tipos que no son precisamente de fiar. Por el camino McQueen conocerá a dos mujeres, una de su clase, conocedora del atraco, y otra, hija de un granjero y que le recuerda a un amor perdido. El golpe sale mal, tal y como mandan los cánones del Film Noir, y el fatal destino hace acto de presencia en su impagable tramo final, lleno de poesía y una extrema dureza. Metidos en materia encontramos algunos matices que proporcionan otra dimensión al film, una muy distinta que sin embargo no traiciona el material original. ‘Juntos hasta la muerte’ (‘Colorado Territory’, 1949) supone un remake superior a su modelo y una de las obras maestras de su autor.

El cambio más importante es el haber surpimido al perro —Walsh era un amante de los animales— como elemento representativo de la fatalidad. Pero son muchos más los elementos cambiados. Para empezar el protagonista no sale de la cárcel, sino que escapa de ella, y la vuelta al hogar donde creció está cargada de una mayor tristeza y melancolía. El llamado triángulo amoroso posee una mayor intensidad, sobre todo gracias a las turbadoras presencias de Virginia Mayo y Dorothy Malone, quienes explotan hasta el máximo su sexualidad. Resulta curioso el cambio realizado en el personaje de Malone —la hija del granjero—, esta no tiene ningún defecto físico, pero sus ansias de gran vida y riqueza le hacen todavía peor. Si en ‘El útimo refugio’, la chica podía volver a bailar y salir con chicos, en esta la presencia de una gran recompensa por atrapar a McQueen ciega a la muchacha, y se extiende a todos cuantos pululan por el relato.

Es precisamente ese detalle sobre el dinero el que hace que en ‘Juntos hasta la muerte’, todos los personajes, salvo al que da vida un entrañable Henry Hull, sean prácticamente malvados, movidos por una recompensa que está muy por encima de razones o intenciones. Incluso el grupo de hombres que persigue a McQueen tras el atraco no está realmente interesado en atrapar a un bandido o hacer justicia, sino en cobrar el dinero. Un universo lleno de desalmados con intereses propios y egoístas, reflejo de un mundo real mucho mas peligroso y ruin que el ficticio. Así pues, no estamos ante el tipico western de buenos y malos, sino ante una muy fatalista historia en la que no se deja títere con cabeza, mostrando un mundo en el que no se puede aspirar a una buena vida si tu pasado tenebroso te persigue. Queda bien patente en la pareja protagonista, con un Joel McCrea más inspirado y entregado que otras veces, y una Virginia Mayo —cuyo nombre, Colorado, permite un doble sentido en el título original— que luchará por su amor hasta el umbral de la mismísima muerte.

El tramo final de ‘Juntos hasta la muerte’ acontece en un lugar entre macabro y fantasmgórico, un cementerio indio en medio de unas rocas, en donde se refugia McQueen tras el atraco, perseguido y acorralado por el sheriff y sus hombres, que lejos de querer implantar justicia —esa palabra tan complicada para muchos— sólo piensan en la recompensa. Un lugar de descanso eterno para los dos amantes unidos por el cruel e implacable destino, que deja en bandeja a Walsh uno de los finales más bellos que se han visto en una película. Recuerda al de ‘Duelo al sol’ (‘Duel in the Sun’, King Vidor, 1946), aunque esta vez, en lugar de dos amantes despechados que se aman y odian con la misma intensidad encontrando la muerte en sus propios sentimientos, tenemos a una pareja unida por las circunstancias enfrentándose al mundo reflejado en cada uno de sus perseguidores, y un maravilloso epílogo que nombra a “una pareja muy feliz que pasó por allí”. Un mundo sin conciencia ni compasión que no da una segunda oportunidad a nadie, cobrando sentido una de las frases de diálogo más certeras del relato, aquella que describe a los dos protagonistas como un par de imbéciles en una ciudad muerta en medio del desierto soñando algo que nunca ocurrirá.

Hay tensión, alguna pizca de humor, muy, muy sutil, tiroteos, atracos, traiciones, amor. De todo, en una película a la que no le falta ni sobra nada, revelando una vez más a Walsh como uno de los mejores narradores que ha tenido el séptimo arte. Una película nada fácil y muy poco complaciente, que subvierte de forma muy inteligente todos los elementos de un género al traspasarlos a otro completamente diferente. Del cine negro al western con inusitada armonía y equilibrio, logrando además que de sus poderosas imágenes se transmita esa verdad que sólo la más pura de las ficciones es capaz de alcanzar.

JOEL McCREA

Nació en South Pasadena, California Se interesó en la interpretación tras graduarse en el Pomona College. Trabajó en el cine como extra desde 1927, antes de ser escogido para hacer un papel importante en The Jazz Age (1929). Tras esta película consiguió un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer, y después otro con RKO Pictures. Se asentó como un atractivo protagonista masculino, lo bastante versátil como para trabajar tanto en dramas como en comedias. En los años treinta, McCrea protagonizó Ave del paraíso, un drama romántico de aventuras al lado de la mexicana Dolores del Río, posteriormente dos westerns de Cecil B. DeMille, Wells Fargo (1937), con su futura mujer Frances Dee, y Unión Pacífico (1939), junto a Barbara Stanwyck. Alcanzó el pico de esta inicial carrera a principios de los años cuarenta, con películas como Foreign Correspondent (Enviado especial) (1940), de Alfred Hitchcock, Sullivan's Travels (Los viajes de Sullivan) (1941), de Preston Sturges, y The Palm Beach Story (Un marido rico) (1942).

McCrea también protagonizó dos westerns de William A. Wellman, The Great Man's Lady (Una gran señora) (1942), otra vez con Stanwyck, y Buffalo Bill (Aventuras de Buffalo Hill) (1944), junto al actor de carácter Edgar Buchanan (1944). Tras el éxito de The Virginian (1946), McCrea rodó exclusivamente westerns durante el resto de su carrera—con la excepción de la película británica Rough Shoot (Un disparo en la mañana) (1953). En 1959, Joel McCrea y su hijo Jody McCrea protagonizaron la serie de la NBC Wichita Town, la cual duró una temporada y fue producida por Mirisch Corp. En 1962 se reunió con su veterano compañero de westerns Randolph Scott en Ride the High Country (Duelo en la Alta Sierra) (1962), bajo la dirección de Sam Peckinpah. McCrea prefirió dedicarse el resto de su vida al trabajo de ranchero. En 1969, fue incluido en el Western Performers Hall of Fame en el National Cowboy & Western Heritage Museum de Oklahoma City, Oklahoma. Por su contribución a la industria cinematográfica, Joel McCrea tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en el 6901 de Hollywood Blvd., y otra en el 6241 de la misma calle por su contribución a la radio.

FILMOGRAFIA WESTERN

Wells Fargo (Una nación en marcha) (1937)
Unión Pacífico (1939)
Buffalo Hill (Aventuras de Buffalo Hill) (1944)
The Virginian (1946)
Ramrod (La mujer de fuego) (1946)
Four Faces West (1948)
South of St. Louis (Al sur de San Luis) (1949)
Colorado Territory (Juntos hasta la muerte) (1949)
The Outriders (1950)
Saddle Tramp (1950)
Frenchie (1950)
Cattle Drive (1951)
Rough Shoot (Un disparo en la mañana) (1953)
The Lone Hand (1953)
Border River (1954)
Black Horse Canyon (1954)
Stranger on Horseback (1955)
Wichita (1955)
The First Texan (libertad o muerte) (1956), junto a su hijo Jody McCrea
The Oklahoman (1957)
Trooper Hook (1957)
The Tall Stranger (1957)
Cattle Empire (1958)
Fort Massacre (1958)
The Gunfight at Dodge City (El sheriff de Dodge City) (1959)
Ride the High Country (Duelo en la Alta Sierra) (1962)
The Young Rounders (1966)
Sioux Nation (1970)
Cry Blood, Apache (1970), protagonizada por Jody McCrea
Mustang Country (1976)