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viernes

LA CAZA DEL ORO


La Caza del oro
España/Italia
1972
Director: Juan Bosch
Guión: Juan Bosch, Fabio Piccioni, Sergio Donati
Fotografía: Julio Pérez de Rozas
Música: Marcello Giombini

Reparto:
Anthony Steffen, Daniel Martín, Tania Alvarado, Fernando Sancho, Manuel Guitián, Gustavo Re, Gaspar 'Indio' González, Ricardo Moyán, Juan Miguel Solano, Antonio Ponciano, Luis Induni, Ángel Lombarte, Juan Torres, Ivan Patino, Irene D'Astrea, Jarque Zurbano, Carmen Roger, Raf Baldassarre, Juan Patiño, Juan Antonio Rubio

Dean Carver es un viejo ladrón que lleva 20 años en la prisión por haber robado y escondido 28 saquitos de oro.
El mismo dia que acaba su condena y va a ser liberado, aparecen cinco pistoleros en la puerta de la prisión esperando a que salga. Entre ellos se encuentra Trash Benson, posiblemente el más rápido de todos.
Oliendoselo todo, el viejo Carver logra que no le dejen en libertad al atacar y destrozar el despacho del alcaide de la prisión. Benson logrará entrar en la prisión liberando a Carver con la ayuda de Paco, un mexicano compañero de celda del viejo. Los tres se unirán para esquivar a los guardias, a los cuatros pistoleros, e ir a rescatar y repartirse el oro.

Juan Bosch, director catalán, nos presenta un spaghetti que, como en la mayoría de sus trabajos en el genero, forman parte de la serie B del eurowestern marcada por un presupuesto limitadisimo, que queda patente desde el atrezzo hasta los extras o los decorados. Esta es precisamente una de las razones que la mayoría de los directores españoles de aquellos westerns alegan en su defensa del resultado final frente a los italianos, que no es otra que por norma general estos últimos contaban con el doble del presupuesto para sus películas, hecho que a la postre lastraba el producto resultante.

Anthony Steffen protagoniza "La caza del oro". Ataviado con una capa y una indumentaría muy parecida a la usada por él mismo en "Django el Bastardo", su Trash Benson está completamente alejado de ser un héroe. Ni siquiera es una persona de "dudosa" moral, ya que al principio de la película es reconocido como pistolero perseguido por la ley, y de los más peligroso. Y así lo demostrará a lo largo de la historia, cuando su único objetivo será lograr los saquitos de oro.

Daniel Martín es Paco. Su personaje es un mexicano inofensivo, incapaz de disparar ni de matar a nadie. Eso no le evitará ser de mucha utilidad para Benson, así que logrará cerrar un pacto con él para localizar juntos el oro y repartírselos.

Aunque en un primer momento los socios logran esquivar a sus perseguidores junto con el viejo Carver, el asunto se les complica cuando al encontrarse con una caravana de mujeres de vida "ajetreada", a Carver le da un ataque al corazón por las atenciones de una de ellas, y solo alcanza a escribir en un papel donde escondió el oro para despues morir al momento. Tras observar el papel, Benson ordena a Paco que lo memorice, para unos segundos después quitárselo de las manos y quemarlo para que nadie más lo pueda encontrar. Llegado el momento de ir en buscar del oro, Paco le reconoce a su compañero que no ha memorizado el sitio porque él no sabe leer. Bensón grita y gesticula...!él tampoco sabe leer!.

Rodada con algunos toques de humor, sin llegar a la auto-parodia, unida a bastantes tiroteos y muertes, "La Caza del oro" es una aventura entretenida y amena, sin más pretensiones que divertir al espectador durante los 80 minutos de su visionado. Juan Bosch sabe sabiamente entrelazar esa disparidad de estilos que van desde el spaghetti oscuro de los primeros años, pasando por el cine de aventuras del Zapata-western, a la ya comentada faceta más humoristica sin caer en la comedia enloquecida sin ninguna gracia.

Para ello se sirve del contrapunto de los dos protagonistas, siendo Benson el que aporta plomo y Paco diálogos ocurrentes.
Ambos actores se les ve muy metidos tanto en los papeles como en la película, y juntos crean una actuación muy notable.
Tampoco hay que olvidar al resto del reparto, sobre todo al Fernando Sancho, en un papel reducido, pero arrollador y enérgico, como era habitual en el actor.
De su parte vemos los momentos más oscuros, como el ahorcamiento de las gentes de un pueblo mexicano lanzándolos desde un campanario, o un peculiar juego al que somete a Paco y Benson, ambos con un cartucho de dinamita atada a la boca.
Raf Baldassarre, Luis Induni y Tania Alvarado también aparecen en dicho reparto formado además en su mayoría con actores españoles.

En el aspecto negativo, una tosca producción, rodada en Huesca y Barcelona que obviamente no es Almeria. La música de Marcello Giombini tampoco es que aporte mucho. Tambien hay que reconocer que algunos diálogos no terminan de funcionar bien. Sobreponiendose a todo, "La Caza del oro" es un digno spaghetti sin duda recomendable. (TEXTO 800SW)

JUAN BOSCH

Juan Bosch (Tarragona, 1925) es un director catalán que a principios de los setentas se acercó al genero y rodó un puñado de spaghetti westerns (hasta cuatro en el mismo año). Su mejor película dicen los entendidos que fue "A Sangre Fria" (1959), un thriller policíaco. En total rodó más de treintas cintas, que oscilaron entre el genero de terror, el destape, y el cine comercial. De sus nueve spaghetti westers, "Una Bala marcada" puede ser su mejor aporte.
En 1982 rodó "Caray con el divorcio", su ultimo trabajo.

Filmografia SW:

1970- La diligencia de los condenados
1971- Abre tu fosa, amigo...llega Sábata
1972- Tu Fosa será la exacta...amigo
1972- Los buitres cavarán tu fosa
1972- Una bala marcada
1972- La caza del oro
1975- Dallas
1978- la ciudad Maldita

DANIEL MARTIN

Cartagenero de nacimiento (12 de mayo de 1935) y novalense de adopción, Martín se hizo muy popular como protagonista masculino de Los Tarantos, la mítica película de 1962 con la que Francisco Rovira logró ser nominado a los Oscar de Hollywood y en la que bailaban Antonio Gades y Carmen Amaya. Tenía registradas 112 obras, entre películas y capítulos de series televisivas.

Martín había debutado en la pantalla grande con un papel menor en La espada del Cid, de Miguel Iglesias (1962), pero pocos meses después cosecharía gran popularidad gracias a Los Tarantos, donde encarnaba a Rafael, la pareja de Juana (Sara Lezama). En aquella época dorada también participó en Los felices sesenta (Jaime Camino, 1963) o Los guerrilleros (Pedro Luis Ramírez, 1963) antes de centrar gran parte de su actividad profesional en el género del spaghetti-western. Fue un secundario muy querido en su tiempo gracias a su presencia en títulos como Duelo en Texas (en la que, para incrementar el sabor americano, se acreditó como Dan Martin, sin acento), La ley del forastero, El último mohicano, Siete pistolas para Timothy o la mítica Por un puñado de dólares.

Durante la década de los 70 aún siguió cultivando la faceta de pistolero, aprovechando su físico vigoroso, pero también se dejó ver en producciones de corte bien distinto, como la controvertida Cambio de sexo, de Vicente Aranda (1977), o la fábula de ciencia ficción Espectro. Más allá del fin del mundo (1978), de Manuel Esteba, donde era el científico protagonista junto a Eduardo Fajardo. Desde que sufrió un infarto poco después de perder a un hijo en 1982, Daniel Martín había reducido mucho su actividad profesional.Pero participó de forma puntual en abundantes series televisivas: Hospital central, Éste es mi barrio, Montoyas y Tarantos, El comisario, Petra Delicado, El Quijote y, sobre todo, Calle nueva y Al salir de clase, en los que su presencia fue más constante. El pasado 30 de septiembre de 2009, fallecía en Zaragoza a la edad de 74 años.

Filmografía SW:

1963- Gringo (Duello nel Texas)
1964- Por un puñado de dolares
1965- Regresa un pistolero
1965- El último mohicano
1965- Uncas, el fin de una raza
1966- Siete pistolas para Timothy
1967- Oro maldito
1968- Un minuto para rezar, un segundo para morir
1971- El sol bajo la tierra (Anda muchacho, spara!)
1971- Demasiados muertos para Tex (Vamos a matar Sartana)
1971- El hombre de Río malo
1972- Judas... ¡toma tus monedas!
1972- La caza del oro
1972- El retorno de Clint el solitario
1974- Venganza Apache (Verano sangriento)
1976- Los locos del oro negro
1978- La ciudad maldita
1998- Un dólar por los muertos

LA MUERTE TENIA UN PRECIO


La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più)
1965
Italia/España/Alemania
DIRECTOR Sergio Leone
GUIÓN Sergio Leone & Luciano Vincenzoni
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Massimo Dallamano

REPARTO
Clint Eastwood,Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Mario Brega, Luigi Pistilli, Roberto Camardiel, Benito Stefanelli, Lorenzo Robledo, Aldo Sambrell, Frank Braña, Mara Krupp, Peter Lee Lawrence, José Terrón, Ricardo Palacios, Enrique Navarro, Werner Abrolat, Natale Nazzareno, Antonio Molino Rojo, José Canalejas, Fernando Sanchez Polack, Jose Halufi, Nazareno Natale, Antonio Pica, Nosher Powell, Jose Riesgo, Jose Ortas, Juan Cortes, Antonio Moreno, Manuel Peña, Daniel Martín, Antonio Ruiz.

Segunda parte de la famosa trilogía. Si en la primera parte Leone comienza a poner las bases de su particular visión del western, y en la tercera aplica todo lo creado, en esta segunda se puede considerar que Leone termina de esculpir a los pistoleros, cazadores de recompensas y bandidos que unos años después poblaría las pantallas de los cines de medio mundo en cientos de spaghetti westerns.
Tras el gran éxito de "Por un puñado de dolares", el director consigue hacerse con un presupuesto mucho más elevado, logrando así poder ampliar los recursos y con ello subiendo el nivel de lo puesto en escena anteriormente.

Clint Eastwood vuelve a repetir en el papel protagonista de la cinta, con el personaje del "Manco". Este personaje se puede afirmar que es realmente el mismo que el que protagonizó "Por un puñado de dolares". Quizás puede ser una nueva aventura de el Hombre sin nombre, pero no se sabe sin antes o después de la anterior. El "Manco" es un espabilado caza-recompensas que no rehuye el enfrentamiento cara a cara con los hombres a los que persigue, y que normalmente esconde su mano derecha debajo de un mugriento poncho hasta el momento de disparar. El Manco es rápido, impulsivo y avaricioso. Buscando más presas, pone su atención en el "Indio", y es entonces cuando se cruza en su camino el Coronel Mortimer. El Coronel Mortimer es también un cazador de recompensas, aunque seguramente le dobla la edad a el Manco. En cambio, Mortimer es frio, calculador e inteligente, y si lleva tantos años en el asunto es porque siempre va por delante de sus presas.
Lee Van Cleef era, al igual que Eastwood, un pequeño actor norteamericano sin mucho éxito, pero que no dudó en acudir a la llamada de Leone, y la verdad es que al actor le salió perfecta la jugada, ya que logró que sus últimos años en el cine fuera considerada una estrella, llegando a protagonizar bastantes spaghetti westerns a lo largo de su carrera. Sin duda, su peculiar rostro le ayudaría bastante.
Su actuación en este su primer western europeo fue de sus mejores trabajos, y logró cautivar a muchos con este personaje. Un personaje que en el siguiente capitulo de la trilogía tuvo continuación, aunque bastante más oscura y con peores fines y propósitos. Y es que, mientras que su aliado perseguía simplemente las recompensas, a lo largo del visionado vamos descubriendo que Mortimer tiene una deuda personal pendiente con el Indio, y que no parará hasta acabar con él.

"Indio" es el villano de la película. Es el líder de una banda de pistoleros enloquecidos, al igual que Indio, el cual normalmente siempre esta drogado y fumado. Su falta de prejuicios es su seña de identidad. Gian Maria Volonté es el actor encargado de poner en pie semejante personaje, y sin duda que consigue trasmitirnos todas las contradicciones y el enloquecido mundo interior del mismo. Y es que, pese a que normalmente el Indio es capaz de matar sin pestañear, lleva años teniendo pesadillas con un hecho que hace que sus remordimientos no le dejen ni dormir.

Con un guión muchisimo más elaborado que en su película anterior, Leone consigue crear una historia lo bastante atractiva como para que el espectador se interese por los personajes, con unos diálogos muy conseguidos entre ellos.
Comienza la película presentándonos a los dos protagonistas, y vemos la forma de "trabajar" de cada uno en su profesión, apreciando bastantes diferencias entre ellos. Después, Leone dirige su mirada hacia una cárcel mexicana de la que el Indio escapa con la ayuda de los hombres de su banda. Este suceso, además de servirnos para conocer a el personaje de Volante, hace que los dos cazarecompensas se interesen por el fugado.
Cuando ambos pistoleros se encuentran, después de un primer enfrentamiento, unen sus fuerzas para poder detener a el Indio y su banda. Para ello, deciden que lo mejor es que el Manco se una a la banda, y así desde dentro poder detenerlos.

Pese a que Leone cuida mucho más el guión, no olvida que lo principal son las escenas de acción, y nos vuelve a mostrar todo su talento para la dirección y sobre todo para el posterior montaje.
Por medio de vibrantes imagenes, Leone consigue darle un ritmo no visto hasta la fecha en los westerns. Además, el director usa planos cortos con una gran maestría, con una fotografía también muy notable.
Leone sigue la misma ambientación que "Por un puñado de dolares", tanto en el tratamiento de los personajes como en los exteriores, con una Almeria más seca que nunca.
La misma violencia y bastantes muertes a mano de tanto los cazarecompensas como de los forajidos se vuelven a ver en el nuevo western de Leone.
Aunque sin duda no podemos olvidar el trabajo de la banda sonora, una música a cargo de el maestro Morricone, que sin duda ayudan a subir el ya de por si alto nivel de las imagenes.
Morricone vuelve a desarrollar toda una colección de inolvidables melodías que ya son parte de la historia del western, e incluso del cine en general.

GIAN MARIA VOLONTE

Gian Maria Volonté, pese a su corto numero de westerns mediterraneos, supo ganarse a la mayoría de los cinéfilos del genero, con unas interpretaciones de un nivel en general muy notables. Nacido en Italia en abril del 1933, Volonté se licenció en Arte Dramatico en Roma en el año 1957. Después de unos primeros trabajos en el teatro, cine y televisión, aceptó formar parte de una peli del oeste de bajo presupuesto rodada en el sur de Andalucía y a las ordenes de un desconocido director, seguramente confiado en que no pasaría de ser un mero trabajo menor. Realmente, nadie esperaba el gran éxito que tuvo aquella película, y lo que le supuso a todos los que trabajaron en ella, Volonté incluido.

Y es que su Ramón Rojo de "Por un puñado de dolares" era de los pocos que podían hacerle algo de sombra al Hombre sin nombre. Volonté sabe darle al personaje lo justo para que no aparezca sobreactuado, pero que nos deje claro la clase de persona que es el líder de la banda de la familia Rojo.

Pero si Volonté firma un gran trabajo en este su primer spaghetti western, su siguiente no desmerece para nada el anterior, incluso se puede considerar como aún mejor, y es que su Indio de "La Muerte tenía un precio", es aún más desquiciado y psicópata que Ramón Rojo, y pese a que la dificultad es más alta, Volonté logra volver a componer una maravilla de villano.

"Yo soy la revolución" vuelve a representarnos a Volonté como un bandido mexicano, aunque esta vez, su papel no es un psicópata asesino. Las andanzas de Chuco sirven para comenzar a utilizar el western como exponente de ideas politicas de izquierdas aparadas en la revolución mexicana, creando además un nuevo subgenero que daría un puñado de cintas de parecidas motivaciones.

El ultimo titulo de Volonté en el genero se trata de "Cara a cara", obra maestra del director Sergio Sollima. En este caso, su papel es el de Fletchet, un educado y recto profesor que llega al oeste por tratamiento medico. A lo largo de la cinta, vamos descubriendo como el personaje cambia, tanto física como moralmente, dando la oportunidad a Volonté de desplegar todo su talento. Por desgracia, Volonté no volvió más al genero. Dedicó su carrera a varios géneros, y a trabajar fuera de Italia de vez en cuando, logrando con ello muchos premios y reconocimiento, entre ellos al mejor actor tanto en el Festival de Berlín(Il caso Moro) como en el Festival de Cannes (La morte di Mario Ricci).
En 1990 fue considerado mejor actor europeo por Porte aperte, y un año después, recibió un León de oro por su carrera en el Festival de Venecia. Volonté muere de un ataque al corazón en 1994, mientras rodaba una nueva película en Grecia.

Filmografía SW:

1964- Por un puñado de dolares
1965- La muerte tenía un precio
1966- Yo soy la revolución
1967- Cara a cara

ROBERTO CAMARDIEL

Roberto Camardiel nació el 29 de noviembre de 1917 en Alagón (Zaragoza). En el año 1952 participa en su primera película "Persecución en Madrid". Camardiel tiene en su filmografía más de un centenar de trabajos en la gran pantalla, y también en la televisión. Por ejemplo aparece como el Alcalde Epifanio en la famosa serie "Verano Azul".
Su físico era ideal para la comedia o para ejercer de perfecto Sancho Panza del protagonista de la película o personajes similares que aportaban humor a la producción, con lo cual Camardiel no paró de rodar spaghettis, cerca de una treintena para ser algo más exactos.

Sus últimos trabajos en el cine estuvieron unidos a la comedia del "destape" de los primero años después de la transición, con títulos como "Cristobal Colón, de oficio...descubridor" o "El Cid Cabreador". Un siete de noviembre de 1986 moría en Madrid a la edad de 69 años. En el año 2007, el ayuntamiento de Zaragoza decidió darle el nombre del actor a un parque publico como homenaje.

Filmografía SW:

1963- El Llanero
1965- La muerte tenía un precio
1965- Adios, gringo
1965- El Hijo de Jesse James
1965- Joaquin Murríeta
1965- Johnny West
1965- Los Cuatro implacables
1966- Arizona Colt
1966- El Halcón y la presa/// Reseña Adicional
1966- La Muerte cumple condena
1967- Oro maldito
1967- Con el corazón en la garganta
1967- Siete mujeres para los Mac Gregor
1968- La ametralladora
1968- Entre Dios y el Diablo
1968- Un tren para Durango
1969- El valor de un cobarde
1970- Un dólar y una tumba
1970- Arizona vuelve
1971- Y ahora le llaman Aleluya
1972- Les llamaban y les llaman dos sinverguenzas
1972- En el oeste se puede hacer...amigo
1972- Una bala marcada
1972- The Return of Halleluja
1973- Uno, dos, tres... dispara otra vez
1981- El lobo negro


POR UN PUÑADO DE DOLARES


Por un puñado de dolares (Per un pugno di dollari)
1964
Italia/ España
DIRECTOR Sergio Leone
GUIÓN Sergio Leone, Duccio Tessari, Victor A. Cantena, G. Schock
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Jack Dalmas

REPARTO
Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volonté, Antonio Prieto, José Calvo, Wolfgang Lukschy, Mara Krup, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Joseph Egger, Panos Papadopoulos, Aldo Sambrell, José Canalejas, Daniel Martín, Antonio Molino Rojo.

A un pueblo llega un solitario pistolero. En el pueblo, dos bandas rivales se disputan el control del mismo. El pistolero comienza un curioso juego para que las dos bandas se enfrenten y que el pueda sacar beneficios economicos en la batalla.

Antes de continuar la serie ‘Rawhide’ (‘Látigo’ en nuestro país), el futuro intérprete de ‘Harry el sucio’, pensó que venirse a España a rodar una película podría significar una buena oportunidad para seguir desarrollando sus aptitudes como actor. Cambiar de aires, sobre todo porque ya estaba un poco cansado de la CBS y la mencionada serie, podía venirle bastante bien. Así que, con alguna que otra duda, los consejos de su mujer por aquel entonces, y la condición de que podría cambiar los diálogos de su personaje, cruzó el charco dispuesto a probar nuevas experiencias.

‘Il magnifico straniero’ fue el título con el que se rodó la película, cambiándolo por el que todos conocemos justo antes de su estreno. Eastwood no sabía quien era Sergio Leone, quien había hecho algún que otro peplum (género, o subgénero, que empezaba a entrar en decadencia en Italia) y colaborado en algunas superproducciones (fue el director de la segunda unidad de ‘Quo Vadis’ y ‘Ben-Hur’), y éste apenas conocía nada de Eastwood. Simplemente le había parecido interesante al verlo en algún que otro episodio de ‘Rawhide’. Pensó que podría envejecer su aspecto, poniéndole barba de días y cierto aspecto desaliñado. No se equivocó.

Eastwood no hablaba italiano y Leone no hablaba inglés, pero al poco tiempo acabaron entendiéndose a la perfección, pues ambos compartían una enorme pasión por el cine. A Sergio Leone se le consideró el padre del spagetthi western, algo que a él siempre le molestó. Lo cierto es que este film, en contra de todo pronóstico, fue el que terminó de impulsar dicho subgénero, que hasta entonces contaba con algunas producciones, sobre todo de origen alemán (anotar la graciosa anécdota de que en Italia, los espectadores pensaron que Clint Eastwood era una actor alemán, ya que ‘Rawhide’ aún no había llegado al país de la bota).

Leone le dio la vuelta a lo que hasta entonces se conocía como western. El director italiano cambió por completo las reglas de un género genuinamente americano, y aunque esto fue visto en un principio como una falta de respeto, no hay más que fijarse un poco para comprobar el profundo amor y cariño que Leone sentía por las películas norteamericanas. El personaje central rompía todos los moldes del típico héroe. Su entrada en escena ya marca por dónde irán los tiros, nunca mejor dicho, en el film. Su llegada a un pueblo fronterizo, en el que parándose a beber un poco de agua en un pozo, es testigo de cierta injusticia (a nuestros ojos) en la que no interviene. ¿Estamos ante el héroe o por el contrario es uno de los villanos? Leone se reserva esa información para más adelante, y nos sorprende mostrándonos a alguien sin ningún tipo de moral o ética al ofrecer sus servicios de pistolero a los dos bandos que se disputan el poder en el pueblo.

‘Por un puñado de dólares’ es un remake en toda regla de ‘Yojimbo’, el famoso film de Akira Kurosawa protagonizada por Toshiro Mifune, aunque en un principio Leone intentó disculparse poniendo todo tipo de excusas. Kurosawa montó en cólera y denunció a los productores, logrando ganar el pleito (los derechos de distribución internacionales fueron exclusivamente suyos). Dejando a un lado polémicas de este tipo, se puede apreciar que ‘Yojimbo’ tenía una historia que podía ser trasladada perfectamente al western (no nos olvidemos de que Kurosawa además rendía con ese film un homenaje al género en cuestión, sobre todo por sus admiradas películas de John Ford, pasión que compartía con Leone), pasado por el filtro que el director italiano estaba a punto de convertir en estilo. La amoralidad del film japonés también está presente en ‘Por un puñado de dólares’, subrayando esto con un incremento de la violencia hasta límites insospechados para la época (atención a la paliza que recibe el personaje central cuando es pillado in fraganti en una de sus artimañas).

Leone, además de una puesta en escena reforzada por unos decorados de una sequedad brutal, en perfecta armonía con el uso del formato scope, contó con dos elementos que hoy día son ya inmortales. Por un lado la inolvidable música compuesta por Ennio Morricone, que va más allá de ser un mero acompañamiento musical. Sus melodías, pegadizas hasta decir basta, muestran y sugieren las motivaciones o sentimientos de los actores de una forma que nunca antes se había visto. El compositor italiano, que a día de hoy sólo tiene un Oscar honorífico, se convertiría en el máximo referente de las bandas sonoras en películas de este tipo (a la copia le salieron copias hasta debajo de las piedras), llegando a expandirse en otros géneros, como ya todos sabemos.

El segundo elemento es, cómo no, Clint Eastwood, cuya composición sigue resultando, aún a día de hoy, una de las mejores de su larga carrera como actor. Con una sorprendente ironía, un laconismo utilizado como expresividad, y cierto sentido del humor (la escena en la que pide al sepulturero tres ataúdes, y después de matar a cuatro hombres le dice que se equivocó, que quería decir cuatro, es impagable), el actor compone un personaje inolvidable. Leone siempre dijo que Eastwood tenía tres expresiones: con cigarro, con sombrero, y sin sombrero. Lo que nunca dijo, porque tal vez ya se daba por entendido, es que con esa enorme economía de medios, Eastwood era capaz de transmitir muchísimo, y de ser totalmente creíble. Por otro lado, el actor nacido en San Francisco se encontraba por primera vez dando vida a un tipo de personaje que no le abandonaría nunca, y que raya en cierto modo con lo fantástico. Su aire misterioso (aparece en medio de una humareda, impasible, peligroso), su origen desconocido, su parquedad en palabras, nos hacen pensar en alguien no humano, o de carácter fantasmal. Esto queda bien patente en una de las secuencias finales, cuando uno de los villanos dispara seguidas veces a Eastwood, y éste se levanta una y otra vez mientras susurra palabras, que semejan por el tono ser de ultratumba. Leone demuestra inteligencia al poner el punto de vista en el villano, de modo que el espectador no tiene más datos que él, y se sorprende (aterroriza) de lo que sucede. El actor Gian Maria Volontè es el perfecto contrapunto a la sobriedad de Eastwood.

Clint Eastwood se volvió a los USA convencido de que la película se olvidaría, hasta que el impresionante éxito que tuvo en Europa le pilló totalmente por sorpresa (incluso no sabía nada de lo del cambio del título). Leone quedó encantado de poder contar con él, después de la negativa de varios actores como Charles Bronson, quien dijo que el guión le parecía el peor que había leído en su vida, o Henry Fonda, que despidió a su agente pues éste ni siquiera le enseñó el guión que Leone le hizo llegar (¿es necesario que diga en qué impresionante película trabajaron los tres unos años después?).

El western empezó a despuntar en Europa, al contrario de lo que sucedía en su país de origen. El cine americano ya llevaba un tiempo trayendo algunas de sus producciones al viejo continente, aprovechando las subvenciones que el cine recibía por aquí (lo que son las cosas, eh?). Eastwood volvería a recibir una llamada para interpretar otra película que haría historia, ‘Per qualche dollare in più’, conocida aquí como ‘La muerte tenía un precio’, en la que Leone y Eastwood tocarían la perfección, cosa que aquí no sucede por un par de detalles no demasiados molestos (la rivalidad de los bandos en realidad era algo fácil de solucionar, y esa cámara subjetiva en el personaje de Volontè cuando cae abatido). Sea como fuere, se disfruta de principio a fin.

CLINT EASTWOOD

Clint Eastwood(31-mayo-1930) es posiblemente el mayor mito viviente del cine, y uno de los iconos tanto del Westen como de los SW. Todo comenzó allá por 1962, cuando James Coburn rechaza un papelito en un western de un tal Sergio leone y la cosa le llega a Eastwood, que no duda en irse para el viejo continente, pese a lo lejano del rodaje, y lo discreto del sueldo. Aun no era una estrella, así que tenia que aceptar trabajos si quería ir subiendo peldaños. Había conseguido cierta relevancia trabajando en una serie Western rodada para la tele, así que Leone creyó que le podría servir como un buen vagón para entrar en el mercado americano.
"Por un puñado de dolares" (64) es la primera parte de la trilogía. En ella Eastwood pone en pantalla un nuevo tipo de héroe, junto al nuevo Western que nos presenta Leone. La cinta estaba basada en "Yojimbo", una obra maestra de de A. Kurosawa. Leone se saca de la manga todo un nuevo genero con esta primera película. Un gran éxito de taquilla en Europa propició que al año siguiente "La muerte tenia un precio" siguiera creando las bases del SW.Y el éxito de la trilogía fue internacional con "El Bueno, el Feo y el Malo", donde Leone demuestra lo que es capar de inventar con mas dinero.
En la trilogia Eastwood siempre hacia el mismo papel, el de un pistolero americano sin nombre que va a su aire ( aunque en el fondo no era de los peores que rondaron por la trilogía).
Según cuenta la rumologia, el poncho que llevaba en las 3 películas se lo compró el mismo al inicio del rodaje de la primera. A saber lo que puede valer ese poncho ahora...

Pues lo había conseguido, la trilogía había convertido a Eastwood en una nueva estrella del firmamento americano, así que ya podría conseguir mas trabajo en su país.
Lo malo es que lo primero que le pidieron a la vuelta a su país es que rodara un Westen, con mucha influencia de los de Leone, así que le tocó volver a ponerse los revólveres.
"Cometieron dos errores" (67) es un discreto film, pero el publico quería mas westerns, y eso es lo que tocó rodar. Y es que hasta el personaje parece el mismo de las trilogías...

Algo mejor fue "Dos mulas y una mujer" (69), con una banda sonora impresionante, sobre todo con el tema principal. Y es que el maestro Morricone es muy grande. Aquí ya Eastwood se tiene hasta que volver a poner el poncho, pero la cinta es mucho mejor que la anterior, pena de la actriz que lo acompañaba en la cabecera del reparto. Unos años después, decide que su segunda película para dirigir será "Infierno de cobardes" (72), que si que es verdaderamente un SW, pese a estar rodada en USA. En ella nos cuenta la historia de un pistolero que llega a un pueblo lleno de cobardes y atemorizados ciudadanos. El pistolero liquida a los dos secuaces que tenían alquilado el pueblo para protegerlos, y deciden contratarle a él. Pero hay mucho mas detrás de lo que parece un guión normal. Infiernos de cobardes es una genial SW psicológico, que ya nos enseña lo que esta por venir. Como director, demuestra que había aprendido mucho de Leone y Siegel, los directores que mas le habían influidos en su carrera por aquella época.
Ese mismo año actúa como protagonista en "Joe Kidd",un Western serie B, mas que otra cosa como un favor o como una diversión. Esta película es muy desconocida, ya que tuvo muy poco éxito, pero merece la pena verla.

Cuatro años después vuelve a dirigirse a si mismo en "El Fuera de la Ley"(76). Aquí compone uno de sus mejores papeles, un rudimentario y amalgado Jesse James, capaz de seguir él solo la guerra por su cuenta contra el Norte. Algunos momentos hacen de este viaje hacia la nada una cinta de culto. La muerte de su compañero, cuando hace frente solo a grupos de forajidos o indios, la escena de la metralleta...
Aquí ya se ve que pese a que sigue los cánones del genero, tienen muchos detalles que lo empiezan a hacer especial.
Y si ya puedo decir que el anterior western es una obra maestra, aun nos quedaban por ver otra dos, aun mayores.

"El Jinete Pálido"(85) es una antesala de lo que estar por venir en el futuro, y también podíamos decir que es una revisión de Infiernos de cobardes, pero desde otro punto de vista, y con un Eastwood muchisimo mas experimentado tras la cámara, y eso se nota.
El predicador es un extraño hombre que viene a un perdido poblado de mineros a ayudar a estos contra un cacique que quiere echarlos del poblado cueste lo que cueste. El predicador de predicador tiene poco, pero es un afamado pistolero, que quizás quiere pulgar sus penas, pero por desgracia, tiene que volver a empuñar sus amas .Su llegada al inicio de la película apareciendo de la nada entre la niebla da pie a pensar quien es realmente, pero eso ya es cosa de cada uno...

Y en el 1992, Clint Eastwood su mayor película en el genero, y una de las primeras que le calló la boca a tantos detractores que no quieren ver mas allá de un rostro duro. "Sin Perdón" arrasa ese año en los oscars, y hace que por fin sea considerado un genio, aunque después lo ha seguido demostrando.
Pocas cosas que no se hallan dicho ya sobre esta película de culto puedo yo decir.
Obra maestra, el ultimo gran western, el revivir ( pero poco) del genero en los 90.
Sin perdón es un crepuscular film. En él, vemos que ya el oeste no era lo que era, y un viejo pistolero debe de hacer un trabajo, pese a que la edad y el tiempo no perdona.
La verdad es que este puede ser la historia de cualquiera de los personajes que había dado vida en todos sus otros Westerns. Pero en esta historia vemos que todo no es tan sencillo como lo era en sus primeros SWs.

FILMOGRAFIA WESTERN

Por un puñado de dólares (1964)
La Muerte tenía un precio (1965)
El Bueno, el feo y el malo.(1966)
Cometieron dos errores. (1967)
Dos mulas y una mujer. (1970)
Joe Kidd. (1972)
Infierno de cobardes. (1972)
El Fuera de la ley. (1976)
El Jinete pálido. (1985)
Sin perdón. (1992)

domingo

UN MINUTO PARA REZAR, UN SEGUNDO PARA MORIR


Un minuto para rezar, un segundo para morir (Un Minuto per pregare, un istante per morire )
1968
Italia
Director: Franco Giraldi
Guión: Albert Band, Ugo Liberatore, Louis Garfinkle
Fotografía: Aiace Parolin
Música: Carlo Rustichelli

Reparto:
Alex Cord, Arthur Kennedy, Robert Ryan, Enzo Fiermonte, Renato Romano, Franco Lantieri, Giampiero Albertini, Mario Brega, Nicoletta Machiavelli, Rosa Palomar, Fortunato Arena, Franco Balducci, John Bartha, Silla Bettini, José Canalejas, Spartaco Conversi, Alberto Dell'Acqua, Ottaviano Dell'Acqua, Franco Gulà, Paolo Magalotti, Daniel Martín, José Manuel Martín, Gino Marturano, Antonio Molino Rojo, Osiride Pevarello, Mimmo Poli, Lorenzo Robledo, Claudio Ruffini, Aldo Sambrell, Francisco Sanz, Massimo Sarchielli, Giovanni Ivan Scratuglia, Antonio Vico, Nino Vingelli, Frank Braña, Guglielmo Spoletinit.

Película dirigida en 1968 por Franco Giraldi (”Sugar Colt”, “Siete pistolas para los McGregor”, “Siete mujeres para los McGregor") que supuso su última contribución al spaghetti western con la que parece quiso hacer algo diferente tanto en cuanto a la trama como al personaje principal de la misma, y para lo que contó con un buen libreto de tres de los cinco guionistas que habían escrito el de “Los despiadados” el año anterior (otro spaghetti que se alejaba de los temas más característicos de este subgénero).

Clay McCord es uno de los más famosos pistoleros de Nuevo Méjico al que han puesto precio por su cabeza, en concreto 10.000 dólares. Cada vez más acosado por los representantes de la ley y por los cazadores de recompensas y aquejado por una dolencia que amenaza con dejarle paralítico, se planteará acogerse a la amnistía promulgada por el gobernador del Estado. Pero para ello no sólo deberá enfrentarse a sus propias reticencias, sino también a un sheriff corrupto de Tascosa que no está de acuerdo con esta política y al líder de los bandidos de la región que se han refugiado en un pueblo de las montañas llamado Escondido.

Así pues el film aborda el tema, pocas veces visto en este subgénero, de la reinserción en la sociedad de hombres violentos (asesinos, forajidos) que han hecho de su habilidad con las armas su medio de vida. Además lo hace desde un enfoque bastante original ya que el protagonista no se plantea abandonar su vida por cuestiones éticas sino porque las circunstancias le están obligando y se encuentra en una situación límite, ya que si se agrava su dolencia, que le provoca la parálisis del brazo derecho, estaría a merced de cualquier inexperto pistolero; así en ningún momento va a mostrar el más mínimo arrepentimiento sobre la conducta que ha mantenido hasta ese momento e incluso, consciente de las dificultades que podría tener una vez conseguido el indulto, no se conformará con los cincuenta dólares prometidos por el gobernador sino que exigirá la suma de cinco mil.

Por tanto nos encontramos ante un personaje negativo con el que resultaría difícil identificarse si no fuera porque el inteligente guión nos describe un mundo violento, feroz y hostil habitado por seres más crueles y despiadados que el propio protagonista: la comunidad de Escondido (una especie de refugio para los bandidos que remite a “Encubridora” de Fritz Lang) está muy lejos de la visión un tanto idílica e influida por los movimientos sociales de finales de los sesenta que nos mostró Sergio Sollima en “Cara a Cara”, ya que aquí nos encontramos que está controlada de forma despótica por el líder, Krant, hasta el punto de que es él el que dicta las normas y decide sobre la vida y la muerte de los miembros sin que se ponga en duda su poder y sus decisiones; los cazadores de recompensas se muestran como seres despreciables y amorales que se aprovechan de la ley para enriquecerse asesinando a otros hombres (en este sentido cobran gran importancia la escena en la que dos cazadores de recompensas acaban, tras torturarlo, con a un sacerdote, y uno de ellos le dice al otro: “Esto no me gusta. Matar curas no es negocio. No valen nada” y el comportamiento, como si fueran dos buitres que me recordó a los de “Grupo salvaje”, de dos de ellos en la escena final); incluso aquellos que deben velar por el cumplimiento de la ley como es el sheriff de Tascosa, llevados por su odio, deciden incumplirla potenciando la caza del hombre a través de seres repugnantes o impidiendo que les lleguen alimentos a los forajidos de Escondido aunque esto suponga matarlos de hambre. Pocas veces (recuerdo, por ejemplo, “El gran silencio” o “Una cuerda y un colt”) he visto reflejado con tanta crudeza un mundo tan desolador y cruel.

El otro elemento curioso del film es sin duda el protagonista, un hombre enfermo cuya dolencia, que remite a la de Cole Thornton en “El Dorado”, aunque aquí se explota su lado más trágico, le hace por momentos arrastrarse infringiéndole un dolor tanto físico como mental, ya que a través de varios flashbacks sabremos que su padre murió de epilepsia (causa de que sufriera el desprecio y la burla de sus vecinos y de que se lanzará una vida de delincuencia al acabar con ellos) y que él teme haber heredado la enfermedad de su progenitor. Esta dolencia, además, le convierte, frente al típico protagonista casi invencible de los spaghettis, en un antihéroe vulnerable e, incluso, por momentos inerme.

Para dar vida a este complejo personaje se escogió a un actor norteamericano, Alex Cord (había participado dos años antes en el remake de “La diligencia” dirigido por Gordon Douglas, demostrando que daba perfectamente la imagen de vaquero) que hace un buen trabajo como McCord, transmitiendo con corrección las características de este complejo personaje fruto, en gran parte, de su trágico pasado: su fragilidad, su codicia, su carácter violento, sus miedos. Un individuo que, además, parece atraer a la muerte allí donde va. Junto a él, en uno de los grandes aciertos del film, dos grandes veteranos de Hollywood que en su día se especializaron en roles negativos: un gran Robert Ryan (“Los profesionales”, “Grupo salvaje”), que les gana la partida a sus compañeros en las escenas en las que interviene y con cuya aparición gana muchísimo la película, da vida al bienintencionado gobernador de Nuevo Méjico; y un convincente Arthur Kennedy (“Horizontes lejanos”, “El hombre de Laramie”) en el rol de Colby, el Marshall de Tascosa que se opone a aplicar la amnistía decretada por el gobernador. Además aparecen habituales de este subgénero que se muestran a un gran nivel (prueba de una buena e inusual labor de dirección con los actores) como Mario Brega en el papel de Krant el dictatorial líder de Escondido que teme que la decisión de acogerse a la amnistía por parte de McCord haga efecto en más forajidos y ello suponga la pérdida de su poder; Nicoletta Maquiavelo que aporta su belleza en el único papel femenino destacable para protagonizar una, para mí, poco convincente historia de amor; José Manuel Martín en un pequeño papel como uno de los hombres de Krant que le sirve, no obstante, para protagonizar una gran escena; Aldo Sambrell, Antonio Molino Rojo y José Canalejas como los salvajes cazarrecompensas; Paco Sanz en el rol del barbero de Escondido que también se luce en otra gran escena que recuerda a una muy famosa de "Los largos días de la venganza"; Daniel Martín como un sacerdote amigo del protagonista o Lorenzo Robledo que da vida a otro hombre de Krant.


Como aspectos no tan afortunados del film señalaría el comienzo un tanto errático y dubitativo, la dirección de Franco Giraldi que, aunque consigue buenas escenas (sobre todo las de acción), me parece inferior a la historia que narra, y la banda sonora de Carlo Rustichelli, que cuenta con un buen tema de corte melancólico adecuado para resaltar el pesimismo del film pero que se repite en exceso, mientras que el resto de temas me han parecido muy flojos. En resumen, creo que se trata de un interesante, atípico y bastante cuidado spagheti (son, por ejemplo, numerosas y variadas las localizaciones) pero está lejos de la gran película que podría haber sido.

ARTHUR KENNEDY

Actor estadounidense (Massachusetts1914-Connecticut1990), cuyo verdadero nombre era John Arthur Kennedy, que cuenta con una dilatada carrera desarrollada durante casi cincuenta años. Caracterizado por su versatilidad y naturalidad se especializó en personajes ambiguos cuando no negativos convirtiéndose en uno de los grandes secundarios de Hollywood, y llegando a ser nominado hasta cinco veces al Oscar, cuatro como mejor actor de reparto y una como mejor actor principal, aunque, como otros grandes intérpretes, nunca lo ganó.

Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación los dio en el teatro, medio que nunca abandonó, convirtiéndose en un gran especialista en las obras de Arthur Miller y obteniendo el codiciado Tony por su interpretación en “La muerte de un viajante”. Su debut en el cine tuvo lugar en 1940 con “Ciudad de conquista” en la que hacía de hermano del protagonista James Cagney, papel que repetiría en varias ocasiones a lo largo de su carrera como en el extraordinario drama ambientado en el mundo del boxeo “El ídolo de barro” (Mark Robson, 1949) en el que era el hermano de Kirk Douglas, papel por el que fue nominado al Oscar, o en el excelente melodrama de Vincente Minelli “Como un torrente” (1958) en el que dio vida al hipócrita hermano mayor de Frank Sinatra, personaje por el que también fue nominado al Oscar.

En 1941 es contratado por la Warner y en ese mismo año interviene en dos obras maestras de Raoul Walsh, “El último refugio” como uno de los compañeros atracadores de Humphrey Bogart y “Murieron con las botas puestas” biografía del General Custer al que dio vida Errol Flynn. Pero con su incorporación a filas durante la Segunda Guerra Mundial su carrera sufrió un parón de varios años. Tras licenciarse y durante la década de los cincuenta pudimos disfrutar de sus interpretaciones en grandes películas como los dos magníficos westerns dirigidos por Anthony Mann y protagonizados por James Stewart “Horizontes lejanos” (1952) y “El hombre de Laramie” en los que interpretó papeles negativos, el no menos extraordinario “Encubridora” (Fritz Lang, 1952) en el que interpretó, junto a una madura Marlene Dietrich, a un vengativo cow-boy y el largometraje ambientado en el mundo del rodeo dirigido por Nicholas Ray “Hombres errantes” (1952) con Robert Mitchum y Susan Hayward. En esta década volvió a emparejarse con Humphrey Bogart en la estimable “Horas desesperadas” (William Wyler, 1955), así como su presencia se hizo habitual en una serie de melodramas como “Vidas borrascosas” (1957) en la que volvió a ser dirigido por Mark Robson y de nuevo fue nominado al Oscar por uno de los personajes más miserable de su carrera o “El fuego y la palabra” (Richards Brooks, 1960) en la que interpretó a un descreído y racional periodista que seguía de cerca las andanzas de los predicadores-charlatanes interpretados por Jean Simmons y Burt Lancaster.

Con el comienzo de los años sesenta se le pudo ver en la típicas superproducciones de grandes repartos como la mítica “Lawrence de Arabia” (David Lean, 1962) en la que volvió a interpretar a un periodista, “Barrabas” (Richard Fleischer, 1962) en la que encarnó a Poncio Pilatos, “El gran combate” (1964) , último western del maestro John Ford, en el que, en un interludio cómico, dio vida a Doc Holliday mientras James Stewart interpretó a su amigo Wyat Earp o “Viaje alucinante” (1966) como un científico y de nuevo bajo la dirección de Richard Fleischer. Durante esta década además comenzó a simultanear sus trabajos en Hollywood con apariciones en televisión y en producciones rodadas en Europa, incluidos los dos euro westerns en los que intervino. En la década de los setenta su filmografía se nutrió básicamente de telefilmes y largometrajes europeos generalmente de escaso interés con alguna excepción como por ejemplo “No profanar el sueño de los muertos” dirigida por Jorge Grau en 1974 o “Roma a mano armada” un poliziesco dirigido por Umberto Lenzi en 1976.

Aquejado de un cáncer, a finales de esta década se retiró del mundo de la interpretación, y sólo se le pudo ver puntualmente en alguna producción a finales de los ochenta. Su último trabajo fue la desconocida por mí “Grandpa”, estrenada el mismo año de su muerte.

Filmografía SW:

1965.- “Joaquín Murrieta”.
1968.- “Un minuto para rezar, un segundo para morir”.