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domingo

EL DUELO MAS FAMOSO


Junto a Billy el niño, Buffalo Bill o Kit Carson, la figura de Wyatt Earp constituye uno de los paradigmas del legendario Oeste.
Su duelo a muerte en Ok Corral contra los Clanton constituye uno de los episodios llevados más veces al cine. En apariencia, el tiroteo se redujo a un enfrentamiento entre la ley encarnada por Earp, sus hermanos y Doc Holliday y el delito encarnado en los "Cowboys" Clanton. Pero, en realidad, ¿cuáles fueron las razones del duelo en OK Corral? Aunque la fama posterior convertiría a Wyatt Earp en un peligroso pistolero, parece ser que utilizaba las pistolas como un mero elemento disuasor hasta el punto de que algunos lo han considerado como un precursor del uso de "una fuerza menos que letal" en el trato con delincuentes.

Había nacido el 19 de marzo de 1848 en Monmouth, Illinois, y recibido el nombre del capitán del ejército bajo el que había servido su padre. Cuando Wyatt tenía dos años de edad, la familia se trasladó a Iowa. En 1861, James y Virgil, los hermanos mayores de Earp se alistaron en el ejército de la Unión, un paso al que quiso sumarse Wyatt y que su padre impidió. En 1864, la familia se trasladó a San Bernardino, California. Allí Wyatt se casó, aunque su esposa murió poco después de fiebre tifoidea. A partir de entonces, Wyatt realizó diversas ocupaciones que fueron de conductor de diligencias a cazador de búfalos.

En 1876, se encontraba en Dodge City donde colaboró en labores policiales. En el otoño de 1879, Wyatt Earp se trasladó junto con sus hermanos Morgan y Virgil a la ciudad de Tombstone en Arizona. Se había descubierto algún tiempo atrás plata y por aquella época la población era un hervidero de buscadores de metal precioso, prostitutas, jugadores y pistoleros. Los Earp invirtieron en la apertura de un local llamado el Oriental Salón y Wyatt no tardó en ofrecerse al servicio de la ley. Ésta se hallaba a cargo del sheriff John Behan.

Aunque inicialmente las relaciones con Behan fueron buenas y Earp trabajó como ayudante suyo, no tardaron en agriarse. Behan mantenía como amante a la hija de unos inmigrantes judíos llamada Josephine Marcus. Nacida en Nueva York, Josephine se había desplazado al oeste antes de cumplir los dieciocho y había tenido una irregular carrera en el escenario. Ahora había alcanzado una posición relativamente estable al lado del máximo representante de la ley. Sin embargo, al poco de conocerse Wyatt y Josephine iniciaron una relación amorosa y la mujer decidió abandonar al sheriff. A este motivo de disensión siguió otro de no menor importancia. Hasta ese momento, los miembros del partido demócrata habían mantenido su control en la zona apoyándose en la alianza con distintas bandas de delincuentes conocidas bajo el nombre genérico de los Cowboys y entre los que destacaba la familia Clanton. Los Earp estaban más cerca del partido republicano e incluso en 1881 comenzó a circular el rumor —que se correspondía con la realidad— de que Wyatt Earp iba a presentarse a las elecciones a sheriff para desbancar a John Behan y a los demócratas.

Los Cowboys —una oligarquía agraria que veía con malos ojos el cambio de las estructuras económicas de Tombstone— decidieron acabar con la situación por la vía rápida. El 26 de octubre de 1881, Wyatt Earp, sus hermanos Virgil y Morgan y un dentista tuberculoso llamado "Doc" Holliday se enfrentaron a tiros con cinco de los Clanton. El duelo no tuvo lugar realmente en OK Corral sino en un callejón situado entre el mencionado sitio y el estudio de un fotógrafo. Nunca se ha establecido quién disparó primero aunque parece que el tiroteo comenzó cuando los Earp intentaron detener a los Clanton por presuntas acciones delictivas. El intercambio de disparos no duró más de un minuto. Josephine Marcus, que se hallaba en casa, los oyó, se precipitó a la calle y, tras parar una carreta, se dirigió apresuradamente al lugar de los hechos.

Las primeras imágenes que le llegaron hasta la retina le causaron una inmensa inquietud. No sólo el grupo de los Clanton estaba deshecho —cuatro yacían muertos y el quinto había huido— sino que Morgan y Virgil Earp estaban heridos y "Doc" Holliday presentaba el leve impacto de un disparo. Sólo cuando vio que Wyatt estaba indemne y que cruzaba la calle sonriendo para reunirse con ella, se acordó Josephine de que no se había arreglado y dijo: "¡Dios mío, he salido de casa sin sombrero!" Sin embargo, aquel duelo fue sólo el principio. Hollyday y Wyatt Earp fueron arrestados, pero el juez de paz Wells Spicer se negó a enjuiciarlos alegando que Earp era ayudante de su hermano Virgil, a la sazón deputy marshall. Dado que Spicer era republicano no fueron pocos los que dudaron de la justicia de su resolución.

En marzo de 1882, Virgil Earp fue objeto de una emboscada de la que salió mal herido y su hermano Morgan resultó asesinado en un atentado que pudo también costar la vida a Wyatt. Éste, convertido ahora en deputy marshall, desencadenó una persecución legal contra los asesinos pero el sheriff Benham vio llegado el momento de vengarse de quien le había quitado la mujer y había cometido la osadía de pensar en competir con él electoralmente. Así, los Earp —que ahora incluían a Josephine— se vieron obligados a huir de Tombstone.

Afortunadamente para Wyatt y los suyos, el sheriff Benham era un cobarde y cuando tuvo ocasión de acabar con ellos en una persecución por el desierto prefirió dejarlos escapar por temor a resultar muerto en el enfrentamiento. Aún le quedaba a Wyatt casi medio siglo de vida que compartió con Josephine Marcus. Durante aquellas décadas especuló en diversos negocios aunque sólo consiguió enriquecerse hacia 1920 cuando invirtió en explotaciones petrolíferas. Para ese entonces su mujer —que se convertiría en celosa guardiana de su memoria— había comenzado la redacción de un libro de memorias titulado I married Wyatt Earp que sería la base de la ulterior leyenda de Earp y ambos contribuyeron a un guión cinematográfico en el que se narraban sus aventuras en el oeste. Cuando Wyatt murió, Josephine dispuso que sus cenizas fueran depositadas en el cementerio judío de Calma, California. Josephine le siguió a la tumba algunos años después y, conforme a su voluntad, fue sepultada al lado de Wyatt convirtiéndose ambos en la principal atracción de la localidad. Nadie puede negar que era lógico que aquellos cuyo amor había provocado el duelo más famoso de la historia del oeste desearan también permanecer juntos toda la eternidad

miércoles

LA HORA DE LAS PISTOLAS


Título original
Hour of the Gun
Año
1967
Duración
100 min.
País
Estados Unidos
Director
John Sturges
Guión
Edward Anhalt
Música
Jerry Goldsmith
Fotografía
Lucien Ballard

Reparto
James Garner, Jason Robards Jr., Robert Ryan, Steve Ihnat, Michael Tolan, Frank Converse, Jon Voight, Albert Salmi, Larry Gates, Karl Swenson, Monte Markham.

Sinopsis
Ike Clanton (Robert Ryan) es un hombre poderoso que tiene atemorizados a los habitantes de Tombstone. Cuando el agente federal Wyatt Earp (James Garner) y su inseparable amigo Doc Hollyday (Jason Robards), pistolero y jugador profesional, llegan a la ciudad para imponer la ley, Clanton no duda en comprar a un sheriff corrupto para acabar con ellos. A partir del momento en que los pistoleros de Clanton asesinan por la espalda a uno de los hermanos de Wyatt, la única obsesión de éste será vengar su muerte y limpiar de pistoleros la ciudad.
La mitología generada en torno a la figura de Wyatt Earp y Doc Holliday ha sido una de las más recurrentes y fructíferas del “western” cinematográfico, dejando en su estela títulos tan remarcables como Pasión de los fuertes (1946, John Ford) o Wichita (1955, Jacques Tourneur). Por supuesto, dentro de esta rememoranza hay que incluir forzosamente uno de los títulos más celebrados de John Sturges, un realizador que logró aportar durante la década de los cincuenta una de las miradas más interesantes al género norteamericano por antonomasia. Una especial inclinación esta al mismo que, si bien quizá no logró fraguar en ninguna obra maestra, si que posibilitó al menos media docena de títulos realmente brillantes, entre los que probablemente su obra más popular fuera Los siete magníficos (1960).
Con todo este bagaje y cuando su trayectoria profesional relacionada con el western mostraba cierto desfase con la presencia del irregular La batalla de las colinas del whisky (1965), Sturges decidió un par de años después, y cuando el género prácticamente ya era una franquicia finiquitada, realizar y producir una película indudablemente personal. Se trata de La hora de las pistolas (1967), que de forma inequívoca se plantea como una continuidad a la anterior y prestigiada aportación de Sturges sobre estos personajes Duelo de titanes (1957), intentando a nivel temático contraponer el carácter mítico que definía la película protagonizada por Buró Lancaster y Kira Douglas, por un tratamiento ceñido a la veracidad de la relación del célebre sheriff con el alcohólico Holliday.

La película se inicia con la recreación del célebre duelo en Tombstone entre los Earp y los Clanton. Tras su violento desarrollo y el triunfo de los primeros, Ike Clanton plantea una denuncia contra Wyatt (un muy ajustado James Garner) basada en falsos testimonios, que muy pronto es desestimada en la vista judicial. El sobreseimiento no impedirá que Clanton prosiga en su afán de venganza, al tiempo que intentar eliminar a quienes realmente se oponen a sus ansias de poder. El deseo se materializará en los ataques a los hermanos de Wyatt -Virgil y Norman-, resultando el primero lisiado y el segundo muerto, cuando estaba a punto de resultar elegido en unas elecciones locales. Esta lucha hará que la confianza en la ley del sheriff se resquebraje progresivamente, hasta evolucionar en su comportamiento en una tendencia vengativa cercana a los instintos más primitivos del ser humano, consustanciales al modo de vida del Oeste.

En medio de este contexto, su deseo de vengar la muerte de Morgan y el ataque contra Virgil, le llevará al objetivo de eliminar a los que atentaron contra sus hermanos, para lo que buscará la ayuda de su fiel amigo Doc Holliday (brillante Jason Robarts), que se consume con la tuberculosis, y un pequeño colectivo de jinetes que se sienten agradecidos hacia Wyatt por los gestos que tuvo con ellos en el pasado. Sin embargo, éste ayuda se revelará inútil, puesto que la creciente ira de Earp será la que, finalmente, consuma la venganza hacia quienes atacaron a sus hermanos. Cuando llegue el clímax, su fiel amigo Doc se lo recriminará, diciendo que lo que busca no es la captura de los asesinos, su juicio e incluso el cobro de la recompensa. Por el contrario, en la mente de Wyatt solo está insertada la idea de la venganza más ortodoxa.

Quizá el primer elemento de reflexión que plantea La hora de las pistolas es el de la complejidad manifestada en el Oeste americano, en el intento de adaptar su modo de vida a la llegada del progreso y la practica de la democracia y las modernas leyes de la justicia. La película lo plantea de modo notable, en una apuesta temática que en muy pocas ocasiones ha tenido un equivalente tal en la pantalla. A partir de ese planteamiento, el giro del conflicto se centra en la figura del célebre sheriff, y la evolución de ese inicial respeto hacia la justicia y la ley, que se tornará cada vez más frágil para intentar contrarrestar la adulteración que de la misma practica sin recato Clanton. Poco a poco la imposibilidad de mantener ese equilibrio se hará patente en Earp, hasta convertirse en un auténtico “vengador sin piedad” -por cierto el título español de otro estupendo western de Henry King-, que actuará con mayor y más premeditada crueldad que el peor de los bandidos a quien desea liquidar.

Una historia tan atractiva -que los créditos destacan responde a la realidad de personajes y situaciones, y se plasmó como guión de la mano del experto Edward Anal-, se expresa en la imagen con una puesta en escena contenida. Una narración a cargo de Sturges caracterizada por su clasicismo -no se observa ninguno de los tics visuales que el género ya tenía asumidos como herencia del spaghetti-, y aunque su desarrollo albergue algún detalle humorístico -especialmente centrado en el personaje de Holliday-, esta se define en un tono sombrío. Los planos de La hora de las pistolas serán largos, aprovecharán las posibilidades del panavisión, y en poco dejan margen al optimismo ante una historia que no puede tener feliz conclusión. Earp se dará cuenta finalmente del fracaso de sus ideales, su futuro no podrá tener como marco Tombstone, y además se despedirá de su amigo con la certeza del próximo final de Holliday.

En este western de Sturges se trasluce, a través de sus imágenes, un aire de despedida a un género al que el realizador aún retornaría pocos años después. Sin embargo, creo que era consciente que esta sería su última aportación totalmente personal al mismo, y eso se nota en unas secuencias en las que incluso se reiteran motivos mortuorios -funerales o la imagen, heredada de Forty Guns (1957, Samuel Fuller), de los cadáveres de los Clanton expuestos en el escaparate de la funeraria-, y en donde bajo mi punto de vista, solo chirría en exceso una banda sonora del entonces prometedor Jerry Goldsmith, que contradice totalmente el carácter seco y casi ritual de la película.

JAMES GARNER

Es uno de los actores más populares de Hollywood, ha competido por el Oscar, es ganador del Emmy y actualmente protagoniza la exitosa serie «8 Simple Rules», donde da vida al padre de Katy Segal. Considerado desde hace mucho tiempo una de las estrellas más distinguidas de Estados Unidos, recientemente le hemos podido ver en películas como Atlantis, el imperio perdido, Space Cowboys, Clan Ya-Ya, el telefilme El cuarto poder, la serie «Chicago Hope» y las producciones televisivas «One Night Special» - en la que volvió a encontrarse con Julie Andrews - «God, the Devil and Bob» y «Legalese», por la que recibió su tercera nominación al Premio del Sindicato de Actores (SAG). Desde 1994, ha encarnado a Jim Rockford (de la serie de televisión «Los casos de Rockford») en siete telefilmes. Obtuvo el Emmy por su retrato de Rockford cuando la serie se estrenó. Por otra parte, la producción de Hallmark «Breathing Lessons» le valió sendas candidaturas al Emmy y al Globo de Oro. En su filmografía figuran, entre otros, los siguientes títulos: Maverick, La calumnia, La gran evasión, Nunca comprarás mi amor, Grand Prix, El potentado, Apártate cariño, También el sheriff necesita ayuda, Su pequeña aventura, ¿Víctor o Victoria? y El romance de Murphy, por el que fue seleccionado para el Oscar al mejor actor. En la televisión ha aparecido en numerosas producciones, entre las cuales destacan «Mark Twain´s Roughing It», la serie «First Monday», «Nicholas», «Space», «Glitterdome» y «Decoration Day», que le mereció el Globo de Oro al mejor actor en una miniserie o programa especial además de una nominación al Emmy. Asimismo, compitió por el Emmy por su interpretación en los telefilmes «Heartsounds», «Promise» y «My Name is Bill W». En total ha recibido una nominación al Oscar, quince al Emmy (dos veces ganador), trece al Globo de Oro (cuatro veces ganador), dos premios People´s Choice y tres nominaciones a los premios del Sindicato de Actores. Obtuvo el Premio Clio por sus anuncios para Polaroid.

Películas:
El arte de amar
, Alias Jesse James
, Fiebre de codicia
, Duelo en Diablo
, También un sheriff necesita ayuda
, One Little Indian
, Marlowe, detective muy privado
, Al borde del infierno
, Víctor o Victoria
, Fanático
, Cash McCall
, Grand Prix
, El romance de Murphy
, Los trotamundos
, Su pequeña aventura
, Sayonara
, Los jóvenes invasores
, El patentado
, Mis queridos compatriotas
, Látigo
, Su distinguida señoría
, Al caer el sol
, Mi Nombre es Bill W
, Después del silencio
, Los nuevos casos de Rockford: aun amo los Angeles
, Los nuevos casos de Rockford: no hay mal que por bien no venga
, Los nuevos casos de Rockford II: si la trampa funciona
, Clan Ya-Ya
, Los nuevos casos de Rockford II: Los amigos juegan
, Los nuevos casos de Rockford II: El padrino lo sabe todo
, La americanización de Emily
, Una vez a la semana
, Un caso para un novato
, El potentado
, Mark Twain
, Una noche especial
, El cuarto poder
, La hora de las pistolas
, El diario de Noa
, El último regalo
, Maverick
, Apártate cariño
, La gran evasión
, Asesinato en Beverly Hills
, Space Cowboys

viernes

CABALGANDO AL INFIERNO


A MAN CALLED SLEDGE
USA-Italia 1970
Duración: 93 min.
Director: Vic Morrow, Giorgio Gentili
Productor: Dino De Laurentiis
Guión: Vic Morrow y Frank Kowalski
Fotografía: Luigi Kuveiller
Música: Phil Coulter Gianni Ferrio Bill Martin

REPARTO James Garner, Dennis Weaver, Claude Akins,
John Marley, Laura Antonelli, Wayde Preston,
Ken Clark, Tony Young, Allan Jones, Herman Reynoso,
Steffen Zacharias, Paola Barbara, Laura Betti,
Bruno Corazzari, Remo De Angelis, Altiero Di Giovanni.

Una banda de forajidos, al mando de su carismático jefe Sledge (James Gardner), pretende dar el golpe de su vida: llevarse el oro almacenado en la caja fuerte de una fortaleza en mitad del desierto. Para ello contarán con la ayuda de un viejo expresidiario, que estuvo encerrado en una celda junto al lugar donde se hallaba depositado el oro.
El film, que está también escrito por Vic Morrow junto con Frank Kowalski, presenta ciertos elementos comunes tanto con el primer largometraje del actor (“El corredor de la muerte”) al presentarnos como protagonistas a personajes negativos, en este caso una banda de forajidos cuyos componentes se caracterizan por su ambición, avaricia y nulo sentido de pertenencia a un grupo, como con el cine negro ya que se trata de la típica historia de unos gángsters, aquí pistoleros, que planean dar el golpe perfecto con el que retirarse. Con estos mimbres se construye una dura y trágica película con abundantes escenas de violencia en la que todos los personajes pierden y que, por momentos, parece una parábola sobre la codicia ya que el afán desmesurado por enriquecerse de los protagonistas les lleva a un único destino: la muerte (en este sentido son significativas la escena del inicio con la partida de cartas que juega el amigo de Sledge, la partida de póker tras el robo o el sangriento final que viene precedida de una escena un tanto surrealista con una procesión a cuya cabeza marcha la muerte). Pero el problema, para mí, es que la película no termina de funcionar tanto por la labor poco inspirada de Vic Morrow como director que no consigue darle ni el ritmo ni el suspense adecuado como por un guión un tanto decepcionante, ya que este tipo de películas (recuerdo, para no salirme del spaghetti, por ejemplo “Cara a cara” o “Un ejército de cinco hombres”) se solían caracterizar por un estudio muy planificado del golpe mientras que en ésta el plan es de una sencillez que parece un juego de niños, además de contar con otras escenas ilógicas como el hecho de que se pongan a jugar a las cartas tras el robo, que será a la postre el detonante del enfrentamiento entre los miembros del grupo, absurdas como aquella en la que Sledge (al parecer un peligroso y conocido forajido) se pasea con toda tranquilidad por las calles de Rockville, o poco explicadas e inverosímiles (no se sabe como el viejo, máxime cuando uno de los miembros del grupo que desaparece sin saber cómo pide a Sledge que lo mate, se convierte en el líder tras llevarse el protagonista el oro).

Por lo que respecta a la banda sonora compuesta por Gianni Ferrio, cuenta con un tema principal cantado (“Other men’s gold” interpretada por Stefan Grossman) que no me ha terminado de convencer y con otros temas, por lo general mal utilizados para mi gusto, un tanto experimentales en los que se mezclan ritmos propios de los setenta con acordes más jazzísticos que no me han parecido muy adecuados para un spaghetti western. Hay que destacar tres aspectos positivos:

La producción del recientemente fallecido Dino De Laurentiis que me pareció superior a la media, lo que permitió rodar en abundantes localizaciones desde las montañas nevadas (en la escena inicial que remite a la fantástica “El gran silencio”) hasta los desiertos almerienses.
La estupenda labor de ambientación y el gran trabajo como director de fotografía de Luigi Kuveiller (responsable de la fotografía de films de culto como “Carne para Frankestein”, “Sangre para Drácula” o “Rojo oscuro”) que retrata perfectamente los variados paisajes.
El elenco actoral, que esta capitaneado por el norteamericano James Garner en uno de esos papeles (“Duelo en Diablo”, “La hora de las pistolas”) con los que pretendía acabar con su típica imagen simpática, amable y agradable al interpretar en esta ocasión a un amoral villano que no duda en provocar una masacre en la prisión con tal de obtener el oro o de dejar abandonado a alguien cuando ya no lo necesita. Junto a él dos veteranos que alcanzarían el éxito en televisión. Por una parte Dennis Weaver, con el que había coincidido Garner en “Duelo en Diablo” y que estaba a punto de convertirse en el sheriff Sam McLoud (serie que estuvo en antena durante ocho años), es su mano derecha Erwin Ward, el único forajido que parece mantener algo de cordura y advierte a Sledge de los problemas de su plan; por otra parte Claude Akins (“Río Bravo”, “El regreso de los siete magníficos”) que protagonizaría la serie “En ruta”, como Hooker, uno de sus hombres que se enfrentará a Sledge en una de las escenas más conseguidas de la película. Además aparecen otros dos actores norteamericanos: el veterano John Marley (“América, América”, “El padrino”) como el viejo, elemento distorsionador del escasamente cohesionado grupo, y Wayde Preston (“Colt 45”), un gran amigo de James Garner de la época de “Maverick”, en el rol del implacable y violento sheriff. En cuanto al principal papel femenino recayó en la italiana, que se convertiría en un sex symbol durante la década de los setenta, Laura Antonelli (“Malicia”, “El inocente”) que interpreta a la desdichada Ria, la amante de Sledge, único personaje positivo que no se dejará deslumbrar por el oro y se mantendrá fiel al personaje interpretado por Garner hasta el final.(TEXTO 800 SW)