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domingo

EL BUENO, EL FEO Y EL MALO


Título original
Il buono, il brutto, il cattivo
Año
1966
Duración
161 min.
País
Italia Italia
Director
Sergio Leone
Guion
Agenore Incrocci, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni, Sergio Leone
Música
Ennio Morricone
Fotografía
Tonino Delli Colli
Reparto
Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Eli Wallach, Aldo Giuffrè, Rada Rassimov, Mario Brega, Luigi Pistilli, Aldo Sambrell, Enzo Petito, Claudio Scarchilli, Al Mulock, John Bartha, Livio Lorenzon, Antonio Molino Rojo, Sandro Scarchilli, Chelo Alonso
Productora
Coproducción Italia-España-Alemania del Oeste; Produzioni Europee Associati (PEA) / Arturo González P.C. / Constantin Film Produktion

Dicen que en este mundo hay dos clases de personas: los que disfrutan con un buen western y los que no saben de cine. Dentro del western, la figura de Sergio Leone es imprescindible, a pesar de que su obra se etiquete como “spaguetti-western”. Tanto como John Ford, Howard Hawks, Anthony Mann o Sam Peckinpah. Su trilogía del dólar, también conocida como la del hombre sin nombre, por el personaje que Clint Eastwood, y ‘Hasta que llegó su Hora’ son cuatro de los títulos más importantes del género por excelencia del séptimo arte, dormido cómodamente en los dorados laureles, a pesar de exitosos títulos como ‘Sin Perdón’ (4 Oscars, entre ellos mejor película y director), del propio Eastwood, o recientemente el remake de ‘El Tren de las 3:10’, de James Mangold, que fue número uno en la taquilla de EE.UU.

‘El Bueno, el Feo y el Malo’ (‘Il buono, il brutto, il cattivo’, 1966) es la tercera parte de la mencionada trilogía (no argumental), tras ‘Por un Puñado de Dólares’ (‘Per un pugno di dollari’, 1964) y ‘La Muerte Tenía un Precio’ (‘Per qualche dollaro in più’, 1965), pero en valoración generalmente se la coloca la primera. En Imdb está considerada como la sexta mejor película de todos los tiempos, lo que sólo quiere decir que es un título tremendamente popular. Y eso a pesar de su extensa duración (excesiva a todas luces, pero es Leone) y de que el western parece ya algo del pasado, un tesoro enterrado que no interesa a las gentes modernas. Quizá un par de buenos remakes más hagan cambiar de idea a los vagos productores de Hollywood; como el propio Leone demostró, no se requiere una gran inversión para obtener un espectacular resultado.

El rubio (o el bueno) y Tuco (o el feo) son dos timadores que se aprovechan de las recompensas que en diferentes pueblos dan por la entrega de Tuco; el primero entrega al segundo, cobra el dinero y luego, a la hora de la ejecución, lo libera. El rubio decide romper la “sociedad”, pero Tuco no está de acuerdo y casi va a matar a su ex-compañero cuando, casualmente descubren la existencia de un gran tesoro escondido en un cementerio. De nuevo juntos, pues cada uno oyó una parte del lugar donde el botín está enterrado, tendrán que evitar a Sentencia (o el malo), quien también descubrió la existencia del dinero y hará lo que sea para encontrarlo.

Las dos horas y media de duración hacen de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’ una auténtica gozada, de principio a fin, para todo aficionado al western. Eso sí, elige un asiento realmente cómodo y prepara un buen surtido de comida y bebida, porque si no puede pasarte como al rubio en el desierto. La estructura del guión hace que la película puede verse como un “greatest hits” de las mejores situaciones que un western puede ofrecer. Casi parece que estemos ante una serie de breves episodios, que comienzan y terminan, aunque con una misión de fondo que los une y que será la que se resuelva al final del todo, cuando los destinos de los tres protagonistas se crucen y sólo uno pueda llevarse el botín. Como suele ocurrir en este género, la trama es sencilla, sólo es una excusa para desarrollar una serie de conflictos protagonizados por pistoleros en un paisaje desértico, reflejo de esas vidas que pueden acabar en cuestión de un segundo.

Pero una pistola y un sombrero no hacen a un pistolero. No al menos a uno que contribuya a crear un buen western. La interpretación, la presencia y el carisma de los actores son tan importantes como la forma en que están escritos y la visión del director, que debe saber aprovechar todos los recursos que el género ofrece, creados, desarrollados y perfeccionados a lo largo de décadas de obras maestras del cine. Sergio Leone entendió las reglas y las hizo suyas, revitalizando el western a partir de un estilo propio, absolutamente reconocible. A su éxito contribuyó, y de qué manera, Ennio Morricone, el genial compositor que por fin recibió un Oscar como homenaje a todo su trabajo. Es imposible separar las imágenes de la música de Morricone, todo está integrado a la perfección gracias a la destreza de un director como Leone; la secuencia del duelo final debería ser estudiada en todas las escuelas de cine, un prodigio de montaje. No es lo único, desde luego, para muestra el comienzo de la película, donde Leone no tiene que recurrir a los diálogos durante muchos minutos; y queda perfecto.

El bueno, el feo y el malo son Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef. Unos carismáticos personajes que se ajustan a los cánones pero que pueden moverse con total libertad, según lo requiera el momento; sólo el malo se mantiene más pegado a su condición, pero el bueno y el feo sólo buscan su propio beneficio, sólo quieren sobrevivir a costa de los demás (parece que no tengan otra salida). Así, aunque ‘El Bueno, el Feo y el Malo’ es, globalmente, una triste visión de la vida de unos hombres destinados a morir por un (gran) puñado de dólares o una guerra absurda (la de secesión, en este caso), salpicada por abundantes escenas de acción, Sergio Leone no deja de lado ni la comedia ni el drama de telenovela. La secuencia de Tuco y su hermano son, integradas en el puzzle, de las que engrandecen la película, aunque no deje de ser un pegote que, separado del resto, podría pertenecer a cualquier melodrama de sobremesa.
De los tres protagonistas, hay que destacar especialmente a “el feo”, interpretado por Wallach, que realiza un trabajo memorable. Él pone todo el humor de la película y aunque su personaje sea despreciable, uno no quiere nunca su desgracia, especialmente al final, en esa escena tan angustiosa que se hace eterna (y está perfecta así, porque es así como Leone nos mantiene con los ojos como platos, pendientes de la pantalla). Eastwood repite el personaje de las dos películas anteriores, un tranquilo, casi inexpresivo, cazarrecompensas de extraordinaria habilidad con el revólver; es el particular héroe de Leone, un héroe que, igual que todos los demás, sólo busca su propio beneficio, y si para ello tiene que dejar un río de sangre, pues así será. Van Cleef vuelve con Leone, pero esta vez para aprovechar su físico, idóneo para encarnar a un villano, el más “malo” de la historia, presentado maravillosamente en los primeros minutos del film, asesinando a sangre fría y llevándose todo el dinero que le ponen por delante.
Rodada en Almería y Burgos, con un presupuesto de poco más de un millón de dólares, ‘El Bueno, el Feo y el Malo’ se ha convertido en uno de los títulos más emblemáticos de la Historia del cine. Se trata de la película más popular de Sergio Leone, y sin duda es una de las obras maestras del western. Superior, por ambición, a las dos anteriores de la trilogía del dólar; afortunadamente no hay que quedarse con ninguna, sino disfrutar con todas. Con el problema del caballo de Eastwood en la primera, con la música del reloj en la segunda y con “il triello” en la tercera, por mencionar sólo algunos de los momentos más memorables de las tres obras de

Durante dos meses del caluroso verano de 1966, la Sierra de la Demanda se convirtió en parte de los Estados Unidos. Esta pacífica y temporal anexión fue obra de un curioso director de cine italiano, Sergio Leone, que encontró en la Peña de Villanueva y en el Valle del Arlanza los escenarios idóneos para rodar la tercer entrega de una serie de films, conocida en principio como ‘la trilogía de los dólares’. La película que Leone rodó en la Sierra de la Demanda fue ‘El Bueno, el Feo y el Malo’ y hoy figura en la historia del cine como obra antológica del denominado spaghetti western.
Heredero del cine japonés. El primer spaghetti western que realizó Sergio Leone fue ‘Por un puñado de dólares’ (1964). El largometraje no era sino una versión en clave western del film nipón ‘Yojimbo’ (Akira Kurosawa, 1961). (Curiosamente, fue un crítico japonés quien acuñó el celebérrimo término spaghetti western para definir este subgénero.) ‘Por un puñado de dólares’ y su secuela ‘La muerte tenía un precio, de 1965, fueron rodadas íntegras en el desierto de Almería. Recreando así los escenarios del Oeste americano, ambas películas se desarrollan en un tono grandilocuente y lento, con grandes silencios, mucho polvo, primerísimos planos y explosiones de violencia desaforada.

AL OESTE DE LA DEMANDA

Leone repite esta fórmula narrativa, de excelente resultado comercial, en la tercera entrega, ‘El Bueno, el Feo y el Malo’. Pero ahora dispone de más medios y decide buscar nuevos horizontes. Aunque la película entremezclará en el montaje final tomas rodadas en Andalucía, las formaciones rocosas de la zona suroeste de la Sierra de la Demanda y el río Arlanza cautivan de tal manera al cineasta romano que se convierten en escenario de las andanzas de El Rubio (Clint Eastwood), Tuco (Eli Wallach), y Sentencia (Lee Van Cleef).
Entre Salas y Covarrubias. Tanto el elenco artístico de la película como los numerosos técnicos se reparten por los establecimientos hosteleros de Salas de los Infantes y Covarrubias, causando el lógico revuelo entre vecinos y veraneantes. El rodaje avanza sin más contratiempo que algún que otro ligero encontronazo de Van Cleef con el brandy de Jerez. No obstante, quienes trataron al actor norteamericano –un rostro clásico en la galería de villanos cinematográficos, fallecido de cáncer en 1989–, recuerdan su naturaleza amable y educada. Clint Eastwood ya era por aquel entonces el más solicitado. Discreto y refractario a la vida de estrella de cine, el actor siempre ha mantenido una cómoda distancia entre su faceta pública y su universo privado.

UN FILM ANTOLÓGICO

Muchos extras necesitó Leone para su película, que fueron reclutados entre los mozos de la zona. Éstos, a cambio de una estimable gratificación, se enfundaron disciplinadamente el uniforme azul de los yanquis, o bien el gris de los sudistas, y mataron o murieron con entusiasmo a las órdenes del director italiano. El film narra las aventuras de tres pícaros en la Guerra de Secesión norteamericana, que tratan de localizar un tesoro escondido en la tumba de un curioso cementerio circular, de cuya existencia han tenido noticia por diferentes circunstancias.
Una de las razones fundamentales que obligan a considerar esta película como antológica en su género es la soberbia banda sonora que firma Ennio Morricone. Al archifamoso tema principal hay que sumar el inolvidable ‘Éxtasis del oro’, que acompaña la escena del duelo (triello, porque es entre tres personajes) en el cementerio de Sad Hill.
Secuencias rodadas en la zona. Llama la atención el pasaje de la Misión de San Antonio. Los exteriores de esta secuencia se rodaron en Almería, en tanto que las tomas interiores se obtienen en la zona este de las ruinas del Monasterio de San Pedro de Arlanza. En la mesa de montaje se fundirán ambas. La acción nos muestra la llegada de Tuco con El Rubio (malherido), a la misión de San Antonio tras su travesía por el desierto. Aquí se encontrará con su hermano, el Padre Ramírez.
Para rodar la escena que transcurre en el campamento-prisión nordista de Batterville se construyó un imponente fuerte de 14.000 metros cuadrados al oeste del pueblo de Carazo. En esta escena se necesitó el concurso de numerosos extras. Militares con guarnición en Burgos engrosaron el contingente de figurantes ‘locales’. Tuco y El Rubio (sudistas), son detenidos por los yanquis y trasladados a este campamento-prisión. Aquí se encuentran con Sentencia (Lee Van Cleef), quien tortura a Tuco para averiguar el nombre del cementerio donse se hallan los dólares.

BATALLA DEL PUENTE LANGSTON

Otro pasaje soberbio de la película es la batalla del puente de Langston. Se trata de una secuencia en la que Tuco y El Rubio llegan a un puente por cuyo control sudistas y yanquis libran una aparatosa batalla. Para librarse de unos y otros, los dos compinches colocan explosivos en la estructura y lo hacen saltar en pedazos. Sergio Leone no regateó esfuerzos para conseguir la toma y colocó las cámaras en la margen derecha del Arlanza (no muy lejos del Monasterio de San Pedro), donde también situó al ejército nordista. Hubo que construir una presa provisional para dar al Arlanza, que en esa época del año baja bastante escaso de nivel, un aspecto más caudaloso. Con todo –y todos– en su sitio, se procedió a la espectacular voladura del puente, pero hubo un ‘pequeño’ error: las cámaras no estaban grabando en el momento de la explosión. Más de un mes de trabajo literalmente volatilizado y a empezar de nuevo. Se construyó en tiempo récord un segundo puente y, esta vez sí, la toma salió perfecta.

DUELO EN SAD HILL

Y así llegamos a la escena cumbre, la lucha final de los tres protagonistas en el cementerio circular de Sad Hill. Tuco descubre el cementerio y corre en busca de la tumba de Arch Stanton, donde cree que están escondidos los dólares, pero el dinero no está en esa sepultura. Más tarde llegan al mismo lugar El Rubio y Sentencia. El Rubio escribe en una piedra el nombre de la tumba donde está el botín y la coloca en medio del círculo empedrado. Llega el momento culminante de la película...

Del puñado al millón de dólares. A los espectadores europeos les encantó la película, pero en América no pudo estrenarse hasta 1969 debido a un problema de derechos legales. Finalmente, la United Artist decidió distribuir la trilogía de Leone y el éxito de taquilla fue clamoroso. Esto generó una serie de secuelas de baja calidad que contribuyeron eficazmente a que los críticos ‘serios’ pusieran la etiqueta ‘Material de desecho’ en todas las cintas spaghetti western, trilogía de Leone incluida. Pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que esos mismos críticos se apercibieran de que dentro del spaghetti western sólo hay dos categorías: el cine de Sergio Leone, que es bueno, y todo lo demás. Así que, con la misma celeridad, la obra del antiguo ayudante de Vittorio de Sica y de William Wyler pasó a ocupar el lugar que en justicia merece dentro de la historia del séptimo arte.
Sergio Leone murió en su casa de Roma a consecuencia de un infarto el 30 de abril de 1989, a la edad de 60 años.

miércoles

GARRINGO


Garringo
1969
España/Italia
Dirección Rafael Romero Marchent
Guion: Joaquin Luis Romero Marchent, Nino Scolaro
Musica: Marcello Giombini

Reparto:
Anthony Steffen, Peter Lee Lawrence, Solvi Stubing, Raf Baldassarre, Frank Braña, José Bódalo, Antonio Molino Rojo, Marta Monterey, Barta Barry, A. Lawrence, Maribel del Pozo, Luis Induni, Xan das Bolas, Guillermo Mendez, Lorenzo Robledo, Carlos Romero Marchent, Rossana Rovere, Tito Garcia, Luis Marin, Mario Morales, Alfonso Rojas, Luis Barboo, Jose Moreno

Cuando era pequeño, Jhony (Peter Lee Lawrence) ve como un oficial del ejercito mata a su padre, un desertor del ejercito. Jhony huye y acaba siendo cuidado por un granjero( José Bodalo) que lo toma como un hijo. Pasan los años, y el vaquero enseña a disparar a Jhony. Pero por desgracia, este usa esas enseñanzas para matar a todo soldado que encuentre, hasta que el ejercito decide mandar tras el a Garrringo(Anthony Steffen), un teniente que usa la violencia extrema, pero de gran efectividad. Y en su búsqueda de Jhony, vuelve al antiguo pueblo en el que el asesino creció, solo para ver que el que fue su padre adoptivo, es ahora el sheriff, con lo cual la tarea será aun mas difícil...

Con un guión de su hermano Joaquin, Rafael Romero Marchent nos enseña en esta genial cinta como la locura de un pobre muchacho le puede llevar a convertir en un psicópata asesino, con la muerte de su padre atormentándole de por vida. Después de matar a los soldados, su obsesión hace que les arranque los galones a los oficiales y se los lleve a la tumba de su padre. Muy bien interpretado por Peter Lee, seguramente en su mejor papel, este Jhony es unos de los personajes con mas matices que he podido ver en el genero, en el cual por norma general los personajes se definen casi siempre por el mismo patrón. Pero podemos ver que realmente, es solo un niño que nunca ha podido superar la muerte de su padre, y que pese a todos sus asesinatos tiene buenos sentimientos, como en su relación con la hija del doctor. Pero eso no evitará su horrible final.

Otro personaje, igual, o incluso mas violento es el de Garringo, con el rostro impasible del gran Anthony Steffen, un hombre de ley, pero que no duda en matar sin ningún remordimiento a los forajidos a la menor ocasión. Al comenzar la película, Garringo está en la cárcel militar por matar a 3 hombres en vez de deternelos, pero eso no evita que su superior lo mande a él a buscar al hombre que está matando soldados a diestro y siniestro. Garringo no se detendrá hasta llega a Jhony, aunque sea matando y golpeando a todo el que se le ponga por delante.

Tampoco quiero dejar de resaltar el gran papel secundario de José Bodalo, como el padre adoptivo de Jhony, que al ser ahora el sheriff del pueblo, tiene que detener a Jhony pese a los sentimientos hacia el que él considera su verdadero hijo. Y es que todo el reparto está fenomenal en esta película, logrando que casi nada falle en ella.

Por supuesto, la parte técnica es marca de la casa, rodada con exquisitez y maestría por Rafael Romero Marchent. Este es su western más redondo para casi todo el mundo, y la verdad es que es un grandisimo Spaghetti western, con las características básicas del genero, pero con algunos detalles que la hacen más personal que otros spaghettis westerns. Y hasta la música está a un alto nivel, con un tema principal de los que se quedan en la memoria.

"Garringo" se ha convertido seguramente en una joya del genero, única y vibrante.
Un clásico del spaghetti western hispano. (TEXTO 800SW)

Rafael Romero Marchent

Rafael Romero Marchent (Madrid, España, 3 de mayo de 1926), hermano de Joaquin Luis R.M., el que fuera el primero en rodar westerns en España. Al principio, Rafael Romero empezó en el cine como actor, pero cuando su carrera empezó a decaer, prefirió pasarse detrás de la cámara. Siguiendo la estela de su hermano, comienza rodando muchas cintas del nuevo genero. Ocaso de un pistolero, en el 65, es su debut, un buen debut. Pena que un año después se presente con "Dos pistolas gemelas", un western de ¿humor?, con Pili y Mili, una pareja de gemelas cantarinas que en aquellos años eran estrellas.

La cosa mejora en el 67, con "Dos hombres van a morir" y con "Dos cruces en Danger pass". En el 68 dirige "¿Quien grita venganza?" y "Uno a uno sin piedad". Estas ultimas ya son de más calidad ambas. Al año siguiente vemos un gran spaghetti western, "Manos Torpes" una buena historia bien rodada. Pero vemos que sigue en apogeo, y a finales de ese año termina "Garringo" que es una esplendida cinta del mejor spaghetti de aquellos años y seguramente el mejor rodado nunca por un director español.

Dirigió algunas películas que no eran westerns en su base, pero que si se pueden considerar como del genero (una del zorro, y otras dos del Lobo negro, un sucedáneo del Coyote), en las que el personaje era situado en el oeste, y la acción recordaba ciertamente a los eurowesterns de siempre, sustituyendo la espada del zorro original por revolveres.

En el 73 que nos ofrece su semi-despedida de los Westerns con "Un Dólar de recompensa", ya que unos años más tarde regresaría con las películas ya antés comentadas del Lobo Negro en la decada de los ochentas.Quizás su filmografia tiene algun lunar negro, pero posee algunas películas muy buenas y entre ellas una pequeña obra maestra del spaghetti (Garringo), y es justo que le recordemos como un clásico español en el Spaghetti western.

Filmografia SW:

1981 - La venganza del Lobo Negro
1980 - Lobo Negro
1973 - Un dólar de recompensa
1970 - Un par de asesinos
1970 - El Zorro Justiciero
1969 - Garringo
1969 - Manos torpes
1968 - Uno a uno sin piedad
1968 - ¿Quién grita venganza?
1967 - Dos cruces en Danger Pass
1967 - Dos hombres van a morir
1966 - Dos pistolas gemelas (TEXTO 800 SW)


martes

GRANDES DUELOS: CLINT-1


Primer duelo de Clint Eastwood en su filmografía como icono del Western. En el comienzo de "Por un puñado de dólares", unos hombres de los Baxter disparan a las patas de su penco cuando entra en el pueblo. A Clint no parece gustarle que asusten a su caballo, así que vuelve a pedir cuentas a los pistoleros, entre los que se encuentran Antonio Molino Rojo y Lorenzo Robledo. Poca participación de estos dos estupendos secundarios en la película.

CLINT EASTWOOD

Clint Eastwood(31-mayo-1930) es posiblemente el mayor mito viviente del cine, y uno de los iconos tanto del Westen como de los SW.

Todo comenzó allá por 1962, cuando James Coburn rechaza un papelito en un western de un tal Sergio leone y la cosa le llega a Eastwood, que no duda en irse para el viejo continente, pese a lo lejano del rodaje, y lo discreto del sueldo. Aun no era una estrella, así que tenia que aceptar trabajos si quería ir subiendo peldaños. Había conseguido cierta relevancia trabajando en una serie Western rodada para la tele, así que Leone creyó que le podría servir como un buen vagón para entrar en el mercado americano.

"Por un puñado de dolares" (64) es la primera parte de la trilogía. En ella Eastwood pone en pantalla un nuevo tipo de héroe, junto al nuevo Western que nos presenta Leone. La cinta estaba basada en "Yojimbo", una obra maestra de de A. Kurosawa. Leone se saca de la manga todo un nuevo genero con esta primera película. Un gran éxito de taquilla en Europa propició que al año siguiente "La muerte tenia un precio" siguiera creando las bases del SW.Y el éxito de la trilogía fue internacional con "El Bueno, el Feo y el Malo", donde Leone demuestra lo que es capar de inventar con mas dinero.
En la trilogia Eastwood siempre hacia el mismo papel, el de un pistolero americano sin nombre que va a su aire ( aunque en el fondo no era de los peores que rondaron por la trilogía).

Según cuenta la rumologia, el poncho que llevaba en las 3 películas se lo compró el mismo al inicio del rodaje de la primera. A saber lo que puede valer ese poncho ahora...

Pues lo había conseguido, la trilogía había convertido a Eastwood en una nueva estrella del firmamento americano, así que ya podría conseguir mas trabajo en su país. Lo malo es que lo primero que le pidieron a la vuelta a su país es que rodara un Westen, con mucha influencia de los de Leone, así que le tocó volver a ponerse los revólveres.
"Cometieron dos errores" (67) es un discreto film, pero el publico quería mas westerns, y eso es lo que tocó rodar. Y es que hasta el personaje parece el mismo de las trilogías...

Algo mejor fue "Dos mulas y una mujer" (69), con una banda sonora impresionante, sobre todo con el tema principal. Y es que el maestro Morricone es muy grande. Aquí ya Eastwood se tiene hasta que volver a poner el poncho, pero la cinta es mucho mejor que la anterior, pena de la actriz que lo acompañaba en la cabecera del reparto.

Unos años después, decide que su segunda película para dirigir será "Infierno de cobardes" (72), que si que es verdaderamente un SW, pese a estar rodada en USA.En ella nos cuenta la historia de un pistolero que llega a un pueblo lleno de cobardes y atemorizados ciudadanos. El pistolero liquida a los dos secuaces que tenían alquilado el pueblo para protegerlos, y deciden contratarle a él. Pero hay mucho mas detrás de lo que parece un guión normal. Infiernos de cobardes es una genial SW psicológico, que ya nos enseña lo que esta por venir. Como director, demuestra que había aprendido mucho de Leone y Siegel, los directores que mas le habían influidos en su carrera por aquella época.
Ese mismo año actúa como protagonista en "Joe Kidd",un Western serie B, mas que otra cosa como un favor o como una diversión. Esta película es muy desconocida, ya que tuvo muy poco éxito, pero merece la pena verla.

Cuatro años después vuelve a dirigirse a si mismo en "El Fuera de la Ley"(76). Aquí compone uno de sus mejores papeles, un rudimentario y amalgado Jese James, capaz de seguir él solo la guerra por su cuenta contra el Norte. Algunos momentos hacen de este viaje hacia la nada una cinta de culto. La muerte de su compañero, cuando hace frente solo a grupos de forajidos o indios, la escena de la metralleta...
Aquí ya se ve que pese a que sigue los cánones del genero, tienen muchos detalles que lo empiezan a hacer especial.
Y si ya puedo decir que el anterior western es una obra maestra, aun nos quedaban por ver otra dos, aun mayores.

"El Jinete Pálido"(85) es una antesala de lo que estar por venir en el futuro, y también podíamos decir que es una revisión de Infiernos de cobardes, pero desde otro punto de vista, y con un Eastwood muchisimo mas experimentado tras la cámara, y eso se nota. El predicador es un extraño hombre que viene a un perdido poblado de mineros a ayudar a estos contra un cacique que quiere echarlos del poblado cueste lo que cueste. El predicador de predicador tiene poco, pero es un afamado pistolero, que quizás quiere pulgar sus penas, pero por desgracia, tiene que volver a empuñar sus amas .Su llegada al inicio de la película apareciendo de la nada entre la niebla da pie a pensar quien es realmente, pero eso ya es cosa de cada uno...

Y en el 1992, Clint Eastwood su mayor película en el genero, y una de las primeras que le calló la boca a tantos detractores que no quieren ver mas allá de un rostro duro. "Sin Perdón" arrasa ese año en los oscars, y hace que por fin sea considerado un genio, aunque después lo ha seguido demostrando.Pocas cosas que no se hallan dicho ya sobre esta película de culto. Obra maestra, el ultimo gran western, el revivir ( pero poco) del genero en los 90.

Sin perdón es un crepuscular film. En él, vemos que ya el oeste no era lo que era, y un viejo pistolero debe de hacer un trabajo, pese a que la edad y el tiempo no perdona. La verdad es que este puede ser la historia de cualquiera de los personajes que había dado vida en todos sus otros Weterns. Pero en esta historia vemos que todo no es tan sencillo como lo era en sus primeros SWs.

Por desgracia, parece ser que este será su ultimo Western. Aunque es normal, es difícil superar Sin perdón. Mejor dejar la cosa así.

Filmografia como Director:

Infierno de cobardes. (1972)
El fuera de la ley. (1976)
El jinete pálido. (1985)
Sin perdón. (1992)

Filmografia como Actor:

Por un puñado de dólares (1964)
La Muerte tenía un precio (1965)
El Bueno, el feo y el malo.(1966)
Cometieron dos errores. (1967)
Dos mulas y una mujer. (1970)
Joe Kidd. (1972)
Infierno de cobardes. (1972)
El Fuera de la ley. (1976)
El Jinete pálido. (1985)
Sin perdón. (1992) (TEXTO 800 SW)


lunes

GRANDES DUELOS: VOLONTÉ


Gian Maria Volonté, en su papel del "Indio" en "La muerte tenía un precio", se enfrenta a un traidor de su banda (personificado por Lorenzo Robledo), dentro de ina iglesia abandonada. De fondo, la sugestiva música de Sergio Leone.

Gian Maria Volonté, pese a su corto numero de westerns mediterraneos, supo ganarse a la mayoría de los cinéfilos del genero, con unas interpretaciones de un nivel en general muy notables.

Nacido en Italia en abril del 1933, Volonté se licenció en Arte Dramatico en Roma en el año 1957. Después de unos primeros trabajos en el teatro, cine y televisión, aceptó formar parte de una peli del oeste de bajo presupuesto rodada en el sur de Andalucía y a las ordenes de un desconocido director, seguramente confiado en que no pasaría de ser un mero trabajo menor. Realmente, nadie esperaba el gran éxito que tuvo aquella película, y lo que le supuso a todos los que trabajaron en ella, Volonté incluido.

Y es que su Ramón Rojo de "Por un puñado de dolares" era de los pocos que podían hacerle algo de sombra al Hombre sin nombre. Volonté sabe darle al personaje lo justo para que no aparezca sobreactuado, pero que nos deje claro la clase de persona que es el líder de la banda de la familia Rojo.

Pero si Volonté firma un gran trabajo en este su primer spaghetti western, su siguiente no desmerece para nada el anterior, incluso se puede considerar como aún mejor, y es que su Indio de "La Muerte tenía un precio", es aún más desquiciado y psicópata que Ramón Rojo, y pese a que la dificultad es más alta, Volonté logra volver a componer una maravilla de villano.

"Yo soy la revolución" vuelve a representarnos a Volonté como un bandido mexicano, aunque esta vez, su papel no es un psicópata asesino. Las andanzas de Chuco sirven para comenzar a utilizar el western como exponente de ideas politicas de izquierdas aparadas en la revolución mexicana, creando además un nuevo subgenero que daría un puñado de cintas de parecidas motivaciones.

El ultimo titulo de Volonté en el genero se trata de "Cara a cara", obra maestra del director Sergio Sollima. En este caso, su papel es el de Fletchet, un educado y recto profesor que llega al oeste por tratamiento medico. A lo largo de la cinta, vamos descubriendo como el personaje cambia, tanto física como moralmente, dando la oportunidad a Volonté de desplegar todo su talento.

Por desgracia, Volonté no volvió más al genero.
Dedicó su carrera a varios géneros, y a trabajar fuera de Italia de vez en cuando, logrando con ello muchos premios y reconocimiento, entre ellos al mejor actor tanto en el Festival de Berlín(Il caso Moro) como en el Festival de Cannes (La morte di Mario Ricci).
En 1990 fue considerado mejor actor europeo por Porte aperte, y un año después, recibió un León de oro por su carrera en el Festival de Venecia.

Volonté muere de un ataque al corazón en 1994, mientras rodaba una nueva película en Grecia. 

(TEXTO 800 SW)

Filmografía SW:

1964- Por un puñado de dolares
1965- La muerte tenía un precio
1966- Yo soy la revolución
1967- Cara a cara

LA MUERTE TENIA UN PRECIO
 (Per qualche dollaro in più)
1965
Italia/España/Alemania

DIRECTOR Sergio Leone

REPARTO Clint Eastwood,Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Mario Brega, Luigi Pistilli, Roberto Camardiel, Benito Stefanelli, Lorenzo Robledo, Aldo Sambrell, Frank Braña, Mara Krupp, Peter Lee Lawrence, José Terrón, Ricardo Palacios, Enrique Navarro, Werner Abrolat, Natale Nazzareno, Antonio Molino Rojo, José Canalejas, Fernando Sanchez Polack, Jose Halufi, Nazareno Natale, Antonio Pica, Nosher Powell, Jose Riesgo, Jose Ortas, Juan Cortes, Antonio Moreno, Manuel Peña, Daniel Martín, Antonio Ruiz.

GUIÓN Sergio Leone & Luciano Vincenzoni
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Massimo Dallamano

Segunda parte de la famosa trilogía. Si en la primera parte Leone comienza a poner las bases de su particular visión del western, y en la tercera aplica todo lo creado, en esta segunda se puede considerar que Leone termina de esculpir a los pistoleros, cazadores de recompensas y bandidos que unos años después poblaría las pantallas de los cines de medio mundo en cientos de spaghetti westerns.Tras el gran éxito de "Por un puñado de dolares", el director consigue hacerse con un presupuesto mucho más elevado, logrando así poder ampliar los recursos y con ello subiendo el nivel de lo puesto en escena anteriormente.

Clint Eastwood vuelve a repetir en el papel protagonista de la cinta, con el personaje del "Manco". Este personaje se puede afirmar que es realmente el mismo que el que protagonizó "Por un puñado de dolares". Quizás puede ser una nueva aventura de el Hombre sin nombre, pero no se sabe sin antes o después de la anterior. El "Manco" es un espabilado caza-recompensas que no rehuye el enfrentamiento cara a cara con los hombres a los que persigue, y que normalmente esconde su mano derecha debajo de un mugriento poncho hasta el momento de disparar. El Manco es rápido, impulsivo y avaricioso. Buscando más presas, pone su atención en el "Indio", y es entonces cuando se cruza en su camino el Coronel Mortimer.

El Coronel Mortimer es también un cazador de recompensas, aunque seguramente le dobla la edad a el Manco. En cambio, Mortimer es frio, calculador e inteligente, y si lleva tantos años en el asunto es porque siempre va por delante de sus presas.Lee Van Cleef era, al igual que Eastwood, un pequeño actor norteamericano sin mucho éxito, pero que no dudó en acudir a la llamada de Leone, y la verdad es que al actor le salió perfecta la jugada, ya que logró que sus últimos años en el cine fuera considerada una estrella, llegando a protagonizar bastantes spaghetti westerns a lo largo de su carrera. Sin duda, su peculiar rostro le ayudaría bastante. Su actuación en este su primer western europeo fue de sus mejores trabajos, y logró cautivar a muchos con este personaje. Un personaje que en el siguiente capitulo de la trilogía tuvo continuación, aunque bastante más oscura y con peores fines y propósitos. Y es que, mientras que su aliado perseguía simplemente las recompensas, a lo largo del visionado vamos descubriendo que Mortimer tiene una deuda personal pendiente con el Indio, y que no parará hasta acabar con él.

"Indio" es el villano de la película. Es el líder de una banda de pistoleros enloquecidos, al igual que Indio, el cual normalmente siempre esta drogado y fumado. Su falta de prejuicios es su seña de identidad. Gian Maria Volonté es el actor encargado de poner en pie semejante personaje, y sin duda que consigue trasmitirnos todas las contradicciones y el enloquecido mundo interior del mismo. Y es que, pese a que normalmente el Indio es capaz de matar sin pestañear, lleva años teniendo pesadillas con un hecho que hace que sus remordimientos no le dejen ni dormir.
Con un guión muchisimo más elaborado que en su película anterior, Leone consigue crear una historia lo bastante atractiva como para que el espectador se interese por los personajes, con unos diálogos muy conseguidos entre ellos.

Comienza la película presentándonos a los dos protagonistas, y vemos la forma de "trabajar" de cada uno en su profesión, apreciando bastantes diferencias entre ellos. Después, Leone dirige su mirada hacia una cárcel mexicana de la que el Indio escapa con la ayuda de los hombres de su banda. Este suceso, además de servirnos para conocer a el personaje de Volante, hace que los dos cazarecompensas se interesen por el fugado. Cuando ambos pistoleros se encuentran, después de un primer enfrentamiento, unen sus fuerzas para poder detener a el Indio y su banda. Para ello, deciden que lo mejor es que el Manco se una a la banda, y así desde dentro poder detenerlos.

Pese a que Leone cuida mucho más el guión, no olvida que lo principal son las escenas de acción, y nos vuelve a mostrar todo su talento para la dirección y sobre todo para el posterior montaje.
Por medio de vibrantes imagenes, Leone consigue darle un ritmo no visto hasta la fecha en los westerns. Además, el director usa planos cortos con una gran maestría, con una fotografía también muy notable.
Leone sigue la misma ambientación que "Por un puñado de dolares", tanto en el tratamiento de los personajes como en los exteriores, con una Almeria más seca que nunca. La misma violencia y bastantes muertes a mano de tanto los cazarecompensas como de los forajidos se vuelven a ver en el nuevo western de Leone.

Aunque sin duda no podemos olvidar el trabajo de la banda sonora, una música a cargo de el maestro Morricone, que sin duda ayudan a subir el ya de por si alto nivel de las imagenes. Morricone vuelve a desarrollar toda una colección de inolvidables melodías que ya son parte de la historia del western, e incluso del cine en general.

jueves

15 HORCAS PARA UN ASESINO


Quince horcas para un asesino (Quindici forche per un assassino)
Italia/España
1968
DIRECTOR Nunzio Malasomma
GUIÓN Mario Di Nardo, José Luis Bayona
FOTOGRAFÍA Stelvio Massi
MÚSICA Francesco de Masi

REPARTO
Craig Hill, George Martín, Aldo Sambrell, Tomás Blanco, Eleonora Brown, Andrea Bosic, Howard Ross, José Manuel Martín, Aldo Berti, Frank Braña, Giovanni Ivan Scratuglia, Umberto Raho, Luis Durán, María Montez, Laura Redi, Margarita Lozano, Alvaro de Luna, Ricardo Palacios, Antonio Molino Rojo.

Acusados injustamente por el asesinato de tres mujeres, los miembros de dos bandas rivales se unen para poder sobrevivir a la caza a la que son sometidos por todo el pueblo. Y huyendo llegan hasta un abandonado fuerte, en el que intentaran defenderse de los ataques del grupo que les persigue. Sandy Cassell (George Martin) es el jefe de una banda de ladrones de caballos. Después de su ultimo robo, matan a algunos vaqueros, y eso hace que Bill Mack (Craig Hill), líder de otra banda, se ponga tras su pista por una recompensa que dan por ellos.

Cuando la banda de Casell está durmiendo en el granero de un rancho de una viuda que vive sola con sus dos hijas, es cuando Mack da con ellos. Y le propone a Casell un curioso negocio. Después de que les diga donde vendió los caballos y ellos se lo devuelvan a los dueños, avisara a Casell para que los vuelva a robar. Como el negocio parece redondo, Casell acepta. Pero a la mañana siguiente, y cuando aún las dos bandas siguen en el granero durmiendo, llega el novio de una de las hijas de la dueña del rancho, que primero descubre a las tres mujeres muertas dentro de la casa, y después a los hombres. Decide ir a avisar a el sheriff, y todos los ciudadanos del pueblo se dirigen a detener a los supuestos asesinos.
Estos, al despertarse y ver a las mujeres muertas, comienzan a preguntarse quien ha sido el asesino. Pero entonces aparece el grupo comandado por el sheriff, y pese a que Casell intenta que no huyan, el primer instinto hacen que todos comiencen a hacerlo nada más ver a los hombres del pueblo, comenzando una persecución.

La misma acaba al llegar a un viejo fuerte, en el que se resguardan. Por desgracia los hombres del sheriff no cesaran en sus ataques y pronto los nervios y los más bajos instintos comenzarán a aparecer en los pistoleros acorralados.
Una trama original, sin duda. Con unos apuntes de suspense psicológico, sobre todo en el encierro, que hace que los miembros de ambas bandas comiencen a ponerse nervioso al verse atrapados y sin posibilidad de escapar a la ira de los hombres que están fuera. Una ira que hace que a cada "asesino" al que van matando hasta los cuelguen para que los vean sus compañeros. Es sin dudar también de señalar la actitud de estos pistoleros que supuestamente son el "brazo de la ley", ya que muchas veces a lo largo de la historia son casi igual de crueles que a los hombres a los que persiguen.
Aunque en honor a la verdad, casi todos los personajes son de una moralidad bastante gris tirando a oscura. Hasta el propio Bill Mack, supuesto protagonista de la historia, no duda en robar, secuestrar y hasta matar para lograr sus objetivos, y más si lo que quiere es escapar con vida. Su cara de la otra moneda, Sandy Cassell, aunque tampoco tiene muchos escrúpulos, al comienzo de la historia aún tiene un poco de moralidad. Moralidad que por otro lado irá perdiendo conforme avance la historia.

Ambos actores (Craig Hill y George Martin) son sin duda los mejores de todo el reparto, consiguiendo los dos buenas actuaciones. Aunque tampoco quiero dejar pasar a José Manuel Martín, en un grandisimo papel como un cura con vocación de pistolero, con su ropa ennegrecida, y sobre todo con su biblia siempre a punto para soltar algún sermón. El resto del reparto lo conforman algunos habituales, como Frank Braña, Ricardo Palacios, Tomas Blanco, Aldo Sambrell o Alvaro de Luna.

Sobre la dirección del italiano Nunzio Malasomma, pese a que quizás no resalte, es aceptable, y se le ve que sabia bien como rodar un western de la nueva hornada. Algunos buenos movimientos de cámara le delatan como un hombre de tecnica depurada. Por desgracia, este fue su único spaghetti, y también su ultima película, ya que unos pocos años después moriría. La fotografía y la banda sonora siguen esa linea, y si quizás no son del todo notable, se pueden definir como un trabajo que no estropea el conjunto final. Seguramente en manos de un director con un poco más de talento esta película hubiera sido una verdadera cinta a tener en cuenta y más conocida, pero pese a todo creo que es un titulo cuanto menos original y arriesgado por su historia, y que "15 horcas para un asesino" es una película a recuperar y a reivindicar como un gran pequeño spaghetti.

CRAIG HILL

Craig Hill (nacido el 5 marzo de 1926 en California) comenzó una carrera en el cine americano en los años cincuenta, aunque con un éxito bastante limitado.
Con la llamada del spaghetti western, el actor repitió el camino efectuado por su compatriota Clint Eastwood unos años antes, y en 1965 se trasladó a España para protagonizar "Ocaso de un pistolero", y comenzar así una carrera larga y pragada de títulos en el western mediterraneo.

La mayoría de las veces como protagonista de pequeñas películas, y sin llegar a ser una estrella en toda la plenitud de la palabra, con el paso de los años para muchos ha llegado a ser un referente del spaghetti western, en donde participó en más de una quincena de trabajos. Al terminar la época de rodar westerns, el actor en vez de volver a su país prefirió quedarse a vivir en España, en donde continuó su carrera. Su ultimo trabajo en el cine data del año 2003, en un pequeño papel en "Platillos volantes".

Filmografia SW:

1965-Ocaso de un pistolero
1966-Cazador de recompensas
1967- Ric e Gian alla conquista del West
1967- Con el corazón en la garganta
1968-Quince horcas para un asesino
1968-All'ultimo sangue
1968-Tre croci per non morire
1969-Lo quiero muerto
1971-Tambores de venganza (Il Giorno del giudizio)
1972-Tu fosa será la exacta... amigo
1972-Los buitres cavarán tu fosa /// Reseña Adicional
1972-Bada alla tua pelle, spirito santo!
1972-Scansati... a Trinità arriva Eldorado
1972-Un Animale chiamato uomo
1974-Corte marziale
1975- La Máscara de cuero

GEORGE MARTIN

George Martín era el alias que usaba el actor catalan Francisco Martínez Celeiro (Barcelona-1937), uno de los pocos españoles que llegaron a tener papeles importantes en los westerns mediterraneos, desde villano de la historia hasta protagonista en algunas ocasiones. Martínez fue un gimnasta durante su juventud, llegando a participar con el equipo olímpico nacional. Fue protagonista de forma indirecta cuando un avión en ¿1949?(fecha que no está clara) se estrelló en la sierra de Valdemeca (Cuenca). En él iban algunos gimnastas, y Martínez se libró del terrible accidente porque llegó tarde y perdió el avión.

Con el paso de los años, Martínez comienza su carrera en el cine, al que se acerca sobre todo por su buena planta. Su primer trabajo importante es como sheriff en "Una Pistola para Ringo", aunque ya llevaba un año apareciendo en bastantes westerns. Pronto lo comenzamos a ver como el villano mexicano de las películas, y hasta llega a protagonizar su propio personaje western, Clint el solitario, que llegó hasta a tener segunda parte. Martínez empieza también a ser director y hasta guionista en algunas de sus películas, no se sabe si es que realmente dirigía/escribía o si solo aparecía por una cuestión de las coproducciones.

En 1975, después de dirigirse a si mismo en "Los hijos de Scaramouche", Martinez abandona el cine, y se le pierde la pista. Según las noticias de los últimos años , emigró a USA, comenzando allí otra vida completamente alejada de la que vivió como "George Martín".

Filmografía SW:

1964- Oeste Nevada Joe (Pistoleros en Golden Hill)
1964- Fuera de la ley
1964- Los Rurales de Texas
1964- La Tumba del pistolero
1965- Una pistola para Ringo
1965- El retorno de Ringo
1965- Rebeldes en Canadá
1966- Thompson 1880
1966- Cazador de recompensas
1967- Los profesionales de la muerte
1967- Clint el solitario
1968- Quince Horcas para un asesino
1969- Sonora
1971- Demasiados muertos para Tex (vamos a matar sartana)
1972- El retorno de Clint el solitario
1972- Judas, toma tus monedas
1973- Los Tres superhombres en el Oeste

Filmografía SW como director:

1971-Demasiados muertos para Tex (Vamos a matar sartana)
1973-Los Tres superhombres en el Oeste

viernes

POR UN PUÑADO DE DOLARES


Por un puñado de dolares (Per un pugno di dollari)
1964
Italia/ España
DIRECTOR Sergio Leone
GUIÓN Sergio Leone, Duccio Tessari, Victor A. Cantena, G. Schock
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Jack Dalmas

REPARTO
Clint Eastwood, Marianne Koch, Gian Maria Volonté, Antonio Prieto, José Calvo, Wolfgang Lukschy, Mara Krup, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Joseph Egger, Panos Papadopoulos, Aldo Sambrell, José Canalejas, Daniel Martín, Antonio Molino Rojo.

A un pueblo llega un solitario pistolero. En el pueblo, dos bandas rivales se disputan el control del mismo. El pistolero comienza un curioso juego para que las dos bandas se enfrenten y que el pueda sacar beneficios economicos en la batalla.

Antes de continuar la serie ‘Rawhide’ (‘Látigo’ en nuestro país), el futuro intérprete de ‘Harry el sucio’, pensó que venirse a España a rodar una película podría significar una buena oportunidad para seguir desarrollando sus aptitudes como actor. Cambiar de aires, sobre todo porque ya estaba un poco cansado de la CBS y la mencionada serie, podía venirle bastante bien. Así que, con alguna que otra duda, los consejos de su mujer por aquel entonces, y la condición de que podría cambiar los diálogos de su personaje, cruzó el charco dispuesto a probar nuevas experiencias.

‘Il magnifico straniero’ fue el título con el que se rodó la película, cambiándolo por el que todos conocemos justo antes de su estreno. Eastwood no sabía quien era Sergio Leone, quien había hecho algún que otro peplum (género, o subgénero, que empezaba a entrar en decadencia en Italia) y colaborado en algunas superproducciones (fue el director de la segunda unidad de ‘Quo Vadis’ y ‘Ben-Hur’), y éste apenas conocía nada de Eastwood. Simplemente le había parecido interesante al verlo en algún que otro episodio de ‘Rawhide’. Pensó que podría envejecer su aspecto, poniéndole barba de días y cierto aspecto desaliñado. No se equivocó.

Eastwood no hablaba italiano y Leone no hablaba inglés, pero al poco tiempo acabaron entendiéndose a la perfección, pues ambos compartían una enorme pasión por el cine. A Sergio Leone se le consideró el padre del spagetthi western, algo que a él siempre le molestó. Lo cierto es que este film, en contra de todo pronóstico, fue el que terminó de impulsar dicho subgénero, que hasta entonces contaba con algunas producciones, sobre todo de origen alemán (anotar la graciosa anécdota de que en Italia, los espectadores pensaron que Clint Eastwood era una actor alemán, ya que ‘Rawhide’ aún no había llegado al país de la bota).

Leone le dio la vuelta a lo que hasta entonces se conocía como western. El director italiano cambió por completo las reglas de un género genuinamente americano, y aunque esto fue visto en un principio como una falta de respeto, no hay más que fijarse un poco para comprobar el profundo amor y cariño que Leone sentía por las películas norteamericanas. El personaje central rompía todos los moldes del típico héroe. Su entrada en escena ya marca por dónde irán los tiros, nunca mejor dicho, en el film. Su llegada a un pueblo fronterizo, en el que parándose a beber un poco de agua en un pozo, es testigo de cierta injusticia (a nuestros ojos) en la que no interviene. ¿Estamos ante el héroe o por el contrario es uno de los villanos? Leone se reserva esa información para más adelante, y nos sorprende mostrándonos a alguien sin ningún tipo de moral o ética al ofrecer sus servicios de pistolero a los dos bandos que se disputan el poder en el pueblo.

‘Por un puñado de dólares’ es un remake en toda regla de ‘Yojimbo’, el famoso film de Akira Kurosawa protagonizada por Toshiro Mifune, aunque en un principio Leone intentó disculparse poniendo todo tipo de excusas. Kurosawa montó en cólera y denunció a los productores, logrando ganar el pleito (los derechos de distribución internacionales fueron exclusivamente suyos). Dejando a un lado polémicas de este tipo, se puede apreciar que ‘Yojimbo’ tenía una historia que podía ser trasladada perfectamente al western (no nos olvidemos de que Kurosawa además rendía con ese film un homenaje al género en cuestión, sobre todo por sus admiradas películas de John Ford, pasión que compartía con Leone), pasado por el filtro que el director italiano estaba a punto de convertir en estilo. La amoralidad del film japonés también está presente en ‘Por un puñado de dólares’, subrayando esto con un incremento de la violencia hasta límites insospechados para la época (atención a la paliza que recibe el personaje central cuando es pillado in fraganti en una de sus artimañas).

Leone, además de una puesta en escena reforzada por unos decorados de una sequedad brutal, en perfecta armonía con el uso del formato scope, contó con dos elementos que hoy día son ya inmortales. Por un lado la inolvidable música compuesta por Ennio Morricone, que va más allá de ser un mero acompañamiento musical. Sus melodías, pegadizas hasta decir basta, muestran y sugieren las motivaciones o sentimientos de los actores de una forma que nunca antes se había visto. El compositor italiano, que a día de hoy sólo tiene un Oscar honorífico, se convertiría en el máximo referente de las bandas sonoras en películas de este tipo (a la copia le salieron copias hasta debajo de las piedras), llegando a expandirse en otros géneros, como ya todos sabemos.

El segundo elemento es, cómo no, Clint Eastwood, cuya composición sigue resultando, aún a día de hoy, una de las mejores de su larga carrera como actor. Con una sorprendente ironía, un laconismo utilizado como expresividad, y cierto sentido del humor (la escena en la que pide al sepulturero tres ataúdes, y después de matar a cuatro hombres le dice que se equivocó, que quería decir cuatro, es impagable), el actor compone un personaje inolvidable. Leone siempre dijo que Eastwood tenía tres expresiones: con cigarro, con sombrero, y sin sombrero. Lo que nunca dijo, porque tal vez ya se daba por entendido, es que con esa enorme economía de medios, Eastwood era capaz de transmitir muchísimo, y de ser totalmente creíble. Por otro lado, el actor nacido en San Francisco se encontraba por primera vez dando vida a un tipo de personaje que no le abandonaría nunca, y que raya en cierto modo con lo fantástico. Su aire misterioso (aparece en medio de una humareda, impasible, peligroso), su origen desconocido, su parquedad en palabras, nos hacen pensar en alguien no humano, o de carácter fantasmal. Esto queda bien patente en una de las secuencias finales, cuando uno de los villanos dispara seguidas veces a Eastwood, y éste se levanta una y otra vez mientras susurra palabras, que semejan por el tono ser de ultratumba. Leone demuestra inteligencia al poner el punto de vista en el villano, de modo que el espectador no tiene más datos que él, y se sorprende (aterroriza) de lo que sucede. El actor Gian Maria Volontè es el perfecto contrapunto a la sobriedad de Eastwood.

Clint Eastwood se volvió a los USA convencido de que la película se olvidaría, hasta que el impresionante éxito que tuvo en Europa le pilló totalmente por sorpresa (incluso no sabía nada de lo del cambio del título). Leone quedó encantado de poder contar con él, después de la negativa de varios actores como Charles Bronson, quien dijo que el guión le parecía el peor que había leído en su vida, o Henry Fonda, que despidió a su agente pues éste ni siquiera le enseñó el guión que Leone le hizo llegar (¿es necesario que diga en qué impresionante película trabajaron los tres unos años después?).

El western empezó a despuntar en Europa, al contrario de lo que sucedía en su país de origen. El cine americano ya llevaba un tiempo trayendo algunas de sus producciones al viejo continente, aprovechando las subvenciones que el cine recibía por aquí (lo que son las cosas, eh?). Eastwood volvería a recibir una llamada para interpretar otra película que haría historia, ‘Per qualche dollare in più’, conocida aquí como ‘La muerte tenía un precio’, en la que Leone y Eastwood tocarían la perfección, cosa que aquí no sucede por un par de detalles no demasiados molestos (la rivalidad de los bandos en realidad era algo fácil de solucionar, y esa cámara subjetiva en el personaje de Volontè cuando cae abatido). Sea como fuere, se disfruta de principio a fin.

CLINT EASTWOOD

Clint Eastwood(31-mayo-1930) es posiblemente el mayor mito viviente del cine, y uno de los iconos tanto del Westen como de los SW. Todo comenzó allá por 1962, cuando James Coburn rechaza un papelito en un western de un tal Sergio leone y la cosa le llega a Eastwood, que no duda en irse para el viejo continente, pese a lo lejano del rodaje, y lo discreto del sueldo. Aun no era una estrella, así que tenia que aceptar trabajos si quería ir subiendo peldaños. Había conseguido cierta relevancia trabajando en una serie Western rodada para la tele, así que Leone creyó que le podría servir como un buen vagón para entrar en el mercado americano.
"Por un puñado de dolares" (64) es la primera parte de la trilogía. En ella Eastwood pone en pantalla un nuevo tipo de héroe, junto al nuevo Western que nos presenta Leone. La cinta estaba basada en "Yojimbo", una obra maestra de de A. Kurosawa. Leone se saca de la manga todo un nuevo genero con esta primera película. Un gran éxito de taquilla en Europa propició que al año siguiente "La muerte tenia un precio" siguiera creando las bases del SW.Y el éxito de la trilogía fue internacional con "El Bueno, el Feo y el Malo", donde Leone demuestra lo que es capar de inventar con mas dinero.
En la trilogia Eastwood siempre hacia el mismo papel, el de un pistolero americano sin nombre que va a su aire ( aunque en el fondo no era de los peores que rondaron por la trilogía).
Según cuenta la rumologia, el poncho que llevaba en las 3 películas se lo compró el mismo al inicio del rodaje de la primera. A saber lo que puede valer ese poncho ahora...

Pues lo había conseguido, la trilogía había convertido a Eastwood en una nueva estrella del firmamento americano, así que ya podría conseguir mas trabajo en su país.
Lo malo es que lo primero que le pidieron a la vuelta a su país es que rodara un Westen, con mucha influencia de los de Leone, así que le tocó volver a ponerse los revólveres.
"Cometieron dos errores" (67) es un discreto film, pero el publico quería mas westerns, y eso es lo que tocó rodar. Y es que hasta el personaje parece el mismo de las trilogías...

Algo mejor fue "Dos mulas y una mujer" (69), con una banda sonora impresionante, sobre todo con el tema principal. Y es que el maestro Morricone es muy grande. Aquí ya Eastwood se tiene hasta que volver a poner el poncho, pero la cinta es mucho mejor que la anterior, pena de la actriz que lo acompañaba en la cabecera del reparto. Unos años después, decide que su segunda película para dirigir será "Infierno de cobardes" (72), que si que es verdaderamente un SW, pese a estar rodada en USA. En ella nos cuenta la historia de un pistolero que llega a un pueblo lleno de cobardes y atemorizados ciudadanos. El pistolero liquida a los dos secuaces que tenían alquilado el pueblo para protegerlos, y deciden contratarle a él. Pero hay mucho mas detrás de lo que parece un guión normal. Infiernos de cobardes es una genial SW psicológico, que ya nos enseña lo que esta por venir. Como director, demuestra que había aprendido mucho de Leone y Siegel, los directores que mas le habían influidos en su carrera por aquella época.
Ese mismo año actúa como protagonista en "Joe Kidd",un Western serie B, mas que otra cosa como un favor o como una diversión. Esta película es muy desconocida, ya que tuvo muy poco éxito, pero merece la pena verla.

Cuatro años después vuelve a dirigirse a si mismo en "El Fuera de la Ley"(76). Aquí compone uno de sus mejores papeles, un rudimentario y amalgado Jesse James, capaz de seguir él solo la guerra por su cuenta contra el Norte. Algunos momentos hacen de este viaje hacia la nada una cinta de culto. La muerte de su compañero, cuando hace frente solo a grupos de forajidos o indios, la escena de la metralleta...
Aquí ya se ve que pese a que sigue los cánones del genero, tienen muchos detalles que lo empiezan a hacer especial.
Y si ya puedo decir que el anterior western es una obra maestra, aun nos quedaban por ver otra dos, aun mayores.

"El Jinete Pálido"(85) es una antesala de lo que estar por venir en el futuro, y también podíamos decir que es una revisión de Infiernos de cobardes, pero desde otro punto de vista, y con un Eastwood muchisimo mas experimentado tras la cámara, y eso se nota.
El predicador es un extraño hombre que viene a un perdido poblado de mineros a ayudar a estos contra un cacique que quiere echarlos del poblado cueste lo que cueste. El predicador de predicador tiene poco, pero es un afamado pistolero, que quizás quiere pulgar sus penas, pero por desgracia, tiene que volver a empuñar sus amas .Su llegada al inicio de la película apareciendo de la nada entre la niebla da pie a pensar quien es realmente, pero eso ya es cosa de cada uno...

Y en el 1992, Clint Eastwood su mayor película en el genero, y una de las primeras que le calló la boca a tantos detractores que no quieren ver mas allá de un rostro duro. "Sin Perdón" arrasa ese año en los oscars, y hace que por fin sea considerado un genio, aunque después lo ha seguido demostrando.
Pocas cosas que no se hallan dicho ya sobre esta película de culto puedo yo decir.
Obra maestra, el ultimo gran western, el revivir ( pero poco) del genero en los 90.
Sin perdón es un crepuscular film. En él, vemos que ya el oeste no era lo que era, y un viejo pistolero debe de hacer un trabajo, pese a que la edad y el tiempo no perdona.
La verdad es que este puede ser la historia de cualquiera de los personajes que había dado vida en todos sus otros Westerns. Pero en esta historia vemos que todo no es tan sencillo como lo era en sus primeros SWs.

FILMOGRAFIA WESTERN

Por un puñado de dólares (1964)
La Muerte tenía un precio (1965)
El Bueno, el feo y el malo.(1966)
Cometieron dos errores. (1967)
Dos mulas y una mujer. (1970)
Joe Kidd. (1972)
Infierno de cobardes. (1972)
El Fuera de la ley. (1976)
El Jinete pálido. (1985)
Sin perdón. (1992)

domingo

UN MINUTO PARA REZAR, UN SEGUNDO PARA MORIR


Un minuto para rezar, un segundo para morir (Un Minuto per pregare, un istante per morire )
1968
Italia
Director: Franco Giraldi
Guión: Albert Band, Ugo Liberatore, Louis Garfinkle
Fotografía: Aiace Parolin
Música: Carlo Rustichelli

Reparto:
Alex Cord, Arthur Kennedy, Robert Ryan, Enzo Fiermonte, Renato Romano, Franco Lantieri, Giampiero Albertini, Mario Brega, Nicoletta Machiavelli, Rosa Palomar, Fortunato Arena, Franco Balducci, John Bartha, Silla Bettini, José Canalejas, Spartaco Conversi, Alberto Dell'Acqua, Ottaviano Dell'Acqua, Franco Gulà, Paolo Magalotti, Daniel Martín, José Manuel Martín, Gino Marturano, Antonio Molino Rojo, Osiride Pevarello, Mimmo Poli, Lorenzo Robledo, Claudio Ruffini, Aldo Sambrell, Francisco Sanz, Massimo Sarchielli, Giovanni Ivan Scratuglia, Antonio Vico, Nino Vingelli, Frank Braña, Guglielmo Spoletinit.

Película dirigida en 1968 por Franco Giraldi (”Sugar Colt”, “Siete pistolas para los McGregor”, “Siete mujeres para los McGregor") que supuso su última contribución al spaghetti western con la que parece quiso hacer algo diferente tanto en cuanto a la trama como al personaje principal de la misma, y para lo que contó con un buen libreto de tres de los cinco guionistas que habían escrito el de “Los despiadados” el año anterior (otro spaghetti que se alejaba de los temas más característicos de este subgénero).

Clay McCord es uno de los más famosos pistoleros de Nuevo Méjico al que han puesto precio por su cabeza, en concreto 10.000 dólares. Cada vez más acosado por los representantes de la ley y por los cazadores de recompensas y aquejado por una dolencia que amenaza con dejarle paralítico, se planteará acogerse a la amnistía promulgada por el gobernador del Estado. Pero para ello no sólo deberá enfrentarse a sus propias reticencias, sino también a un sheriff corrupto de Tascosa que no está de acuerdo con esta política y al líder de los bandidos de la región que se han refugiado en un pueblo de las montañas llamado Escondido.

Así pues el film aborda el tema, pocas veces visto en este subgénero, de la reinserción en la sociedad de hombres violentos (asesinos, forajidos) que han hecho de su habilidad con las armas su medio de vida. Además lo hace desde un enfoque bastante original ya que el protagonista no se plantea abandonar su vida por cuestiones éticas sino porque las circunstancias le están obligando y se encuentra en una situación límite, ya que si se agrava su dolencia, que le provoca la parálisis del brazo derecho, estaría a merced de cualquier inexperto pistolero; así en ningún momento va a mostrar el más mínimo arrepentimiento sobre la conducta que ha mantenido hasta ese momento e incluso, consciente de las dificultades que podría tener una vez conseguido el indulto, no se conformará con los cincuenta dólares prometidos por el gobernador sino que exigirá la suma de cinco mil.

Por tanto nos encontramos ante un personaje negativo con el que resultaría difícil identificarse si no fuera porque el inteligente guión nos describe un mundo violento, feroz y hostil habitado por seres más crueles y despiadados que el propio protagonista: la comunidad de Escondido (una especie de refugio para los bandidos que remite a “Encubridora” de Fritz Lang) está muy lejos de la visión un tanto idílica e influida por los movimientos sociales de finales de los sesenta que nos mostró Sergio Sollima en “Cara a Cara”, ya que aquí nos encontramos que está controlada de forma despótica por el líder, Krant, hasta el punto de que es él el que dicta las normas y decide sobre la vida y la muerte de los miembros sin que se ponga en duda su poder y sus decisiones; los cazadores de recompensas se muestran como seres despreciables y amorales que se aprovechan de la ley para enriquecerse asesinando a otros hombres (en este sentido cobran gran importancia la escena en la que dos cazadores de recompensas acaban, tras torturarlo, con a un sacerdote, y uno de ellos le dice al otro: “Esto no me gusta. Matar curas no es negocio. No valen nada” y el comportamiento, como si fueran dos buitres que me recordó a los de “Grupo salvaje”, de dos de ellos en la escena final); incluso aquellos que deben velar por el cumplimiento de la ley como es el sheriff de Tascosa, llevados por su odio, deciden incumplirla potenciando la caza del hombre a través de seres repugnantes o impidiendo que les lleguen alimentos a los forajidos de Escondido aunque esto suponga matarlos de hambre. Pocas veces (recuerdo, por ejemplo, “El gran silencio” o “Una cuerda y un colt”) he visto reflejado con tanta crudeza un mundo tan desolador y cruel.

El otro elemento curioso del film es sin duda el protagonista, un hombre enfermo cuya dolencia, que remite a la de Cole Thornton en “El Dorado”, aunque aquí se explota su lado más trágico, le hace por momentos arrastrarse infringiéndole un dolor tanto físico como mental, ya que a través de varios flashbacks sabremos que su padre murió de epilepsia (causa de que sufriera el desprecio y la burla de sus vecinos y de que se lanzará una vida de delincuencia al acabar con ellos) y que él teme haber heredado la enfermedad de su progenitor. Esta dolencia, además, le convierte, frente al típico protagonista casi invencible de los spaghettis, en un antihéroe vulnerable e, incluso, por momentos inerme.

Para dar vida a este complejo personaje se escogió a un actor norteamericano, Alex Cord (había participado dos años antes en el remake de “La diligencia” dirigido por Gordon Douglas, demostrando que daba perfectamente la imagen de vaquero) que hace un buen trabajo como McCord, transmitiendo con corrección las características de este complejo personaje fruto, en gran parte, de su trágico pasado: su fragilidad, su codicia, su carácter violento, sus miedos. Un individuo que, además, parece atraer a la muerte allí donde va. Junto a él, en uno de los grandes aciertos del film, dos grandes veteranos de Hollywood que en su día se especializaron en roles negativos: un gran Robert Ryan (“Los profesionales”, “Grupo salvaje”), que les gana la partida a sus compañeros en las escenas en las que interviene y con cuya aparición gana muchísimo la película, da vida al bienintencionado gobernador de Nuevo Méjico; y un convincente Arthur Kennedy (“Horizontes lejanos”, “El hombre de Laramie”) en el rol de Colby, el Marshall de Tascosa que se opone a aplicar la amnistía decretada por el gobernador. Además aparecen habituales de este subgénero que se muestran a un gran nivel (prueba de una buena e inusual labor de dirección con los actores) como Mario Brega en el papel de Krant el dictatorial líder de Escondido que teme que la decisión de acogerse a la amnistía por parte de McCord haga efecto en más forajidos y ello suponga la pérdida de su poder; Nicoletta Maquiavelo que aporta su belleza en el único papel femenino destacable para protagonizar una, para mí, poco convincente historia de amor; José Manuel Martín en un pequeño papel como uno de los hombres de Krant que le sirve, no obstante, para protagonizar una gran escena; Aldo Sambrell, Antonio Molino Rojo y José Canalejas como los salvajes cazarrecompensas; Paco Sanz en el rol del barbero de Escondido que también se luce en otra gran escena que recuerda a una muy famosa de "Los largos días de la venganza"; Daniel Martín como un sacerdote amigo del protagonista o Lorenzo Robledo que da vida a otro hombre de Krant.


Como aspectos no tan afortunados del film señalaría el comienzo un tanto errático y dubitativo, la dirección de Franco Giraldi que, aunque consigue buenas escenas (sobre todo las de acción), me parece inferior a la historia que narra, y la banda sonora de Carlo Rustichelli, que cuenta con un buen tema de corte melancólico adecuado para resaltar el pesimismo del film pero que se repite en exceso, mientras que el resto de temas me han parecido muy flojos. En resumen, creo que se trata de un interesante, atípico y bastante cuidado spagheti (son, por ejemplo, numerosas y variadas las localizaciones) pero está lejos de la gran película que podría haber sido.

ARTHUR KENNEDY

Actor estadounidense (Massachusetts1914-Connecticut1990), cuyo verdadero nombre era John Arthur Kennedy, que cuenta con una dilatada carrera desarrollada durante casi cincuenta años. Caracterizado por su versatilidad y naturalidad se especializó en personajes ambiguos cuando no negativos convirtiéndose en uno de los grandes secundarios de Hollywood, y llegando a ser nominado hasta cinco veces al Oscar, cuatro como mejor actor de reparto y una como mejor actor principal, aunque, como otros grandes intérpretes, nunca lo ganó.

Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación los dio en el teatro, medio que nunca abandonó, convirtiéndose en un gran especialista en las obras de Arthur Miller y obteniendo el codiciado Tony por su interpretación en “La muerte de un viajante”. Su debut en el cine tuvo lugar en 1940 con “Ciudad de conquista” en la que hacía de hermano del protagonista James Cagney, papel que repetiría en varias ocasiones a lo largo de su carrera como en el extraordinario drama ambientado en el mundo del boxeo “El ídolo de barro” (Mark Robson, 1949) en el que era el hermano de Kirk Douglas, papel por el que fue nominado al Oscar, o en el excelente melodrama de Vincente Minelli “Como un torrente” (1958) en el que dio vida al hipócrita hermano mayor de Frank Sinatra, personaje por el que también fue nominado al Oscar.

En 1941 es contratado por la Warner y en ese mismo año interviene en dos obras maestras de Raoul Walsh, “El último refugio” como uno de los compañeros atracadores de Humphrey Bogart y “Murieron con las botas puestas” biografía del General Custer al que dio vida Errol Flynn. Pero con su incorporación a filas durante la Segunda Guerra Mundial su carrera sufrió un parón de varios años. Tras licenciarse y durante la década de los cincuenta pudimos disfrutar de sus interpretaciones en grandes películas como los dos magníficos westerns dirigidos por Anthony Mann y protagonizados por James Stewart “Horizontes lejanos” (1952) y “El hombre de Laramie” en los que interpretó papeles negativos, el no menos extraordinario “Encubridora” (Fritz Lang, 1952) en el que interpretó, junto a una madura Marlene Dietrich, a un vengativo cow-boy y el largometraje ambientado en el mundo del rodeo dirigido por Nicholas Ray “Hombres errantes” (1952) con Robert Mitchum y Susan Hayward. En esta década volvió a emparejarse con Humphrey Bogart en la estimable “Horas desesperadas” (William Wyler, 1955), así como su presencia se hizo habitual en una serie de melodramas como “Vidas borrascosas” (1957) en la que volvió a ser dirigido por Mark Robson y de nuevo fue nominado al Oscar por uno de los personajes más miserable de su carrera o “El fuego y la palabra” (Richards Brooks, 1960) en la que interpretó a un descreído y racional periodista que seguía de cerca las andanzas de los predicadores-charlatanes interpretados por Jean Simmons y Burt Lancaster.

Con el comienzo de los años sesenta se le pudo ver en la típicas superproducciones de grandes repartos como la mítica “Lawrence de Arabia” (David Lean, 1962) en la que volvió a interpretar a un periodista, “Barrabas” (Richard Fleischer, 1962) en la que encarnó a Poncio Pilatos, “El gran combate” (1964) , último western del maestro John Ford, en el que, en un interludio cómico, dio vida a Doc Holliday mientras James Stewart interpretó a su amigo Wyat Earp o “Viaje alucinante” (1966) como un científico y de nuevo bajo la dirección de Richard Fleischer. Durante esta década además comenzó a simultanear sus trabajos en Hollywood con apariciones en televisión y en producciones rodadas en Europa, incluidos los dos euro westerns en los que intervino. En la década de los setenta su filmografía se nutrió básicamente de telefilmes y largometrajes europeos generalmente de escaso interés con alguna excepción como por ejemplo “No profanar el sueño de los muertos” dirigida por Jorge Grau en 1974 o “Roma a mano armada” un poliziesco dirigido por Umberto Lenzi en 1976.

Aquejado de un cáncer, a finales de esta década se retiró del mundo de la interpretación, y sólo se le pudo ver puntualmente en alguna producción a finales de los ochenta. Su último trabajo fue la desconocida por mí “Grandpa”, estrenada el mismo año de su muerte.

Filmografía SW:

1965.- “Joaquín Murrieta”.
1968.- “Un minuto para rezar, un segundo para morir”.

lunes

MI NOMBRE ES NINGUNO


Mi nombre es Ninguno (Il mio nome è Nessuno)
1973
Italia
Director: Tonino Valerii
Guión: Fulvio Morsella, Ernesto Gastaldi, Sergio Leone
Fotografía: Armando Nannuzzi, Giuseppe Ruzzolini
Música: Ennio Morricone.

Reparto:
Henry Fonda, Terence Hill, Jean Martin, Piero Lulli, Mario Brega, Marc Mazza, Benito Stefanelli, Rainer Peets, Antoine Saint-John, Franco Angrisano, Tommy Polgár, Hubert Mittendorf, Emil Feist, Carla Mancini, Luigi Antonio Guerra, Angelo Novi, Ullrich Müller, Claus Schmidt, R.G. Armstrong, Karl Braun, Leo Gordon, Steve Kanaly, Geoffrey Lewis, Larry Melton, Neil Summers, Antonio Molino Rojo.

Jack Beauregard, un veterano y famoso pistolero, decide retirarse y pasar los últimos años de su vida en Europa. Sin embargo, en su camino se cruzará un joven admirador, Ninguno, que le presionará para que se enfrente al Grupo Salvaje con el objeto de convertirle en leyenda.

Coproducción italo-franco-alemana de 1973 en la que participaron entre otras compañías la productoras Rialto, responsable de la mayoría de los filmes alemanes basados en obras de Karl May sobre Winnettou, y Rafran Cinematográfica de Sergio Leone. La dirección corrió a cargo de uno de los alumnos más aventajados del maestro romano, Tonino Valerii que venía de rodar el año anterior la notable “Una razón para vivir y otra para morir”, especie de adaptación del filme bélico “Doce del patíbulo” (Robert Aldrich, 1969) al universo del western.

En todo caso, nos encontramos con una película ambiciosa en la que, en un ejercicio de metalenguaje cinematográfico (utilización del cine para meditar sobre él), y como señala Anselmo Nuñez en su estupendo “Western a la europea…un plato que se sirve frío”, lleva a cabo una lúcida y nostálgica reflexión sobre la muerte del western clásico e, incluso, del euro western a manos del spaghetti cómico, corriente que inundó las pantallas cinematográficas a principios de la década de los setenta tras el gran éxito del díptico sobre las andanzas de Trinidad dirigido por Enzo Barboni, y a la que sucumbieron importantes referentes del spaghetti como Sergio Corbucci (“¿Qué nos importa la revolución?”, 1972), Giulio Petroni (“Ya le llaman Providencia”, 1972) o Enzo G. Castellari (“Tedeum”, 1972). De tal forma que da la sensación de que la película fue concebida por Leone, como también explica Hill en la entrevista reseñada, como una despedida a lo grande del western serio.

En este sentido cobra gran importancia la conversación mantenida por ambos protagonistas en su primer encuentro, en el que Ninguno afirma “Si decides marcharte ¿Quién queda aquí? Ninguno. Un tipo como tú debe abandonar a lo grande”. Y desde el primer momento se aprecia la intención de identificar a cada uno de los personajes con una forma distinta de entender las películas del Oeste, puesto que el viejo pistolero representaría al caduco western clásico expulsado por la nueva corriente humorística a la que da vida Ninguno.

En definitiva, un filme algo irregular pero muy emotivo y de una gran belleza, sobre todo las escenas correspondientes al personaje de Fonda, por lo que se hace patente lo que le dijo Leone a Hill mientras editaba la escena del enfrentamiento entre Beauregard y el Grupo Salvaje: “Este es el Oeste, este es el Oeste que amo”.

TERENCE HILL

Terence Hill nació el 29 de marzo de 1939 en Venecia, Italia. Su nombre verdadero es Mario Girotti, pero decidió utilizar un alias más "americano" para sus inicios en los westerns mediterraneos.

Con tan solo doce años tuvo su primer trabajo en el cine como actor. Después comenzó a estudiar literatura clásica en la Universidad de Roma, pero abandonó los libros para dedicarse completamente a su otra carrera, el cine. En el año 64, comienza a participar como actor de reparto en los westerns alemanes anteriores al spaghetti western, todo un subgénero que arrasaba en el país germano.

En 1967 realiza su primer western italiano, "Rita en el West", una peli para lucimiento de Rita Pavone. En ella Hill ya cobra una importancia mayor, siendo el co-protagonista. Ese mismo año también estrena "Tú perdonas...yo no", un titulo muy importante para el actor, que tras este trabajo comienza a ser más conocido. Además, es su primer largometraje junto a Bud Spencer, actor junto al que vivirá sus años de mayor fama un tiempo después.

Debido a su parecido con Franco Nero, es requerido para "El clan de los ahorcados" (1968), segunda parte no oficial de "Django". Aparte, Hill sigue trabajando junto al director Giuseppe Colizzi, el autor de "Tu perdonas...", que lleva a las pantallas una especial trilogía sobre el personaje de Hill por medio de "I Quattro dell'Ave Maria" y "La colina de las botas". En las versiones italianas de las películas, el personaje de Hill siempre tiene el mismo nombre, Cat Stevens.

En "La cólera del viento" se pone a las ordenes de un director español, Mario Camus, y rueda esta cinta, que pese a que está ambientado en la Andalucia rural posiblemente alrededor de 1920, es básicamente un western.

Ese mismo año, 1970, Terence Hill vuelve a trabajar junto a Bud Spencer en un western que, además de ser un verdadero éxito en todo el mundo, sirvió para cambiar el genero completamente, y pese a que revivió un poco la taquilla que ya por aquellos años estaba de capa caída, fue el toque de gracia para acabar de matar el spaghetti western, y que durante los últimos años viéramos autenticas aberraciones copiando a "Le llamaba Trinidad".
Además de el humor basado en peleas cuerpo a cuerpo, estas películas tenían como base la auto-parodia del spaghetti western, unos guiones reducidos a la mínima expresión y poco más.
El propio Hill se aburrió de copiar la formula, tanto en el western como en cualquier genero que pillara. Los años 70 y parte de los 80 serán recordados sin duda por esta pareja, amigos de las bofetadas y del humor más simple y necio, reviviendo el cine de "la tarta en la cara del malo".

Al comienzo de la década de los noventas, Hill intenta un regreso al western, y se dirige a si mismo en "Lucky Luke", una película basada en el famoso personaje del comic. Hasta llega a preparar y levantar una serie sobre el mismo personaje, pero el poco éxito de la misma hace que no llegue a rodar muchos capítulos.
En 1994 se permite otro capricho, y vuelve a rodar un western, que además sirve para volverse a unir a Bud Spencer en la pantalla, en la cinta "En Nochebuena se armó el belén". Y este mismo año nos llegan noticias de que está involucrado en una nueva serie ambientada en el western, "Doc West".

En el aspecto personal, Hill lleva desde los años sesenta casado con Lori Zwicklbauer, que conoció durante sus multiples rodajes. En 1990 Terence Hill sufrió un duro golpe cuando Ross Hill, uno de sus hijos, falleció.

Filmografía SW:

1964- La carabina de plata*
1964- Unter Geiern*
1965- Der Ölprinz*
1965- Old Surehand*
1965- Duell vor Sonnenuntergang*
1965- Justiciero de Kansas*
1967- Rita en el West
1967- Tú perdonas... yo no //Reseña adicional
1968- El clan de los ahorcados
1968- Los cuatro truhanes (I Quattro dell'Ave Maria)
1969- La Colina de las botas
1970- La Cólera del viento
1970- Le llamaban Trinidad
1971- Le Seguían llamando Trinidad
1972- Y después le llamaron el magnífico
1973- Mi nombre es Ninguno
1975- El Genio
1991- Lucky Luke
1993- Lucky Luke (serie televisión)
1994- En Nochebuena se armó el belén
2009- Doc West (serie televisión)



martes

UN LUGAR LLAMADO GLORY


Un lugar llamado Glory (Die Hölle von Manitoba)
1965
España/Alemania
Director: Sheldon Reynolds
Guión: Jerold Hayden Boyd, Edward Di Lorenzo, Fernando Lamas
Fotografía: Federico G. Larraya
Música: Ángel Arteaga

Reparto:
Lex Barker , Pierre Brice, Marianne Koch, Gèrard Tichi, Ángel del Pozo , Aldo Sambrell , Antonio Molino Rojo, Víctor Israel , Wolfgang Lukschy, Hans Nielsen, Alfonso Rojas , Jorge Rigaud , Carlos Casaravilla, Santiago Ontañón, Alberto Dalbes, Miguel Angel Gil, Luis Barboo, Roberto Martín, Ángel Menendez, Gaspar Gonzalez

Coproducción hispano-alemana de 1965 dirigida por Sheldon Reynolds (director, guionista y productor estadounidense que desarrollo su carrera básicamente en el medio televisivo) en la que demuestra su apego y conocimiento de los westerns clásicos y ha supuesto una agradable sorpresa para mí.

Nos encontramos ante una propuesta muy alejada de la exitosa “Por un puñado de dólares” al tomar como modelo a los westerns norteamericanos, hecho al que no fue ajeno el estar involucrada en el proyecto la Central Cinema Company, productora alemana creada en 1946 por Artur Brauner que en los años sesenta intentó recuperar para Europa a algunos de los talentos que emigraron a Estados Unidos como Fritz Lang con su excepcional díptico situado en la India (“El tigre de Esnapur” y “La tumba india” ambas con Debra Paget de protagonista), William Dieterle o Robert Siodmack el cual dirigió un par de westerns basados en novelas del escritor alemán Karl May también protagonizadas por Lex Barker; además de participar en grandes producciones, al estilo de las realizadas por Samuel Bronston en España, como la saga de los Nibelungos dirigida por Harald Reinl o el film “La invasión de los bárbaros” que, filmada por Siodmack, contó con un gran elenco, y de recuperar una figura clave en el cine fantástico alemán, el Doctor Mabuse.

En esta ocasión trató de explotar el éxito que en Europa y sobre todo en Alemania, donde se había convertido en un gran fenómeno, estaban teniendo la serie de películas basadas en los personajes de Old Shatterhand y Winnetou creados por el mencionado novelista alemán (en concreto se habían estrenado cinco de ellas y la propia CCC había participado en la que constituyó el proyecto más ambicioso, “La última batalla de los apaches” dirigida por el argentino afincado en los EEUU Hugo Fregonese); para lo que contó con sus dos intérpretes principales, auténticos ídolos a mediados de la década de los sesenta, el norteamericano Lex Barker y el francés Pierre Brice y planteó, desde el punto de vista cinematográfico, un western continuista de los protagonizados por ambos.

El film cuenta con dos tramas diferenciadas:

-La primera y más interesante nos muestra a un pueblo, Glory, que todos los años el 4 de octubre, para celebrar el día de su fundación, organiza un duelo a muerte entre dos pistoleros, así se banaliza a la muerte al aparecer ésta, en una gran escena final, como un mero espectáculo en el que tan sólo importa el éxito del mismo (tema tristemente de actualidad con la política de producción de muchas cadenas televisivas en las que se mercadea con las miserias humanas de índole privado de los personajes entrevistados y a las que prácticamente sólo les queda vender la muerte de éstos). Esta interesantísima idea (el tratamiento de la muerte como espectáculo sin ningún tipo de connotación moral), que en principio podría parecer desorbitada, sería retomada por otros dos westerns norteamericanos: la dramática “El gran duelo” dirigida en 1971 por Lamont Johnson y la más desenfadada “Rápida y mortal” que dirigió en 1995 Sam Raimi.


-La segunda apunta a un tema clásico tratado profusamente por el western estadounidense, el enfrentamiento entre colonos (como símbolo de las alambradas y de las cercas) y ganaderos (representantes de los grandes espacios abiertos) en el que se verán involucrados los dos protagonistas durante su estancia en Powder City.

Lo primero que me llamó la atención de la película es su empaque formal con una cuidadísima dirección en la que abundan elegantes movimientos de cámara y bellos encuadres, un acertado montaje, una magnífica fotografía (los escenarios naturales están bellamente retratados, sobre todo los correspondientes a dos escenas que se desarrollan en torno a un río) de Federico Larraya que ya había dado muestras de su buen hacer, junto a Massimo Dallamano, en “Por un puñado de dólares”; así como la gran labor de ambientación para la que se aprovechó el estudio que los hermanos Balcázar tenían en Esplugues de Llobregat y a la que también contribuyó un presupuesto que se antoja superior a la media. Y a ello hay que añadir una adecuada y estupenda banda sonora compuesta por Ángel Arteaga que cuenta con un gran y pegadizo tema principal también de sonoridad clásica.

Como aspectos menos afortunados creo que nos encontramos con el ritmo de la película, así durante parte del desarrollo de la historia en Powder City el western se me hizo un poco lento sobre todo por un guión, en el que intervino el otrora galán Fernando Lamas, que alarga en demasía las situaciones (buena parte del metraje consiste en los repetidos conatos de enfrentamiento entre los hombres de Jack Villaine y los dos protagonistas). Por otra parte el director creo que no consigue dar con el tono adecuado respecto a la tensión creciente entre ambos bandos.


Por lo que respecta a los actores, los astutos productores jugaron con la sorpresa del posible enfrentamiento en un duelo entre los dos protagonistas, Lex Barker y Pierre Brice, que hasta el momento habían aparecido en cuatro películas de la mencionada saga basada en novelas de Karl May como inseparables y leales amigos y hermanos de sangre. Pero mientras el apolíneo Barker se muestra bastante cómodo en el papel de Clint, un pistolero que se gana la vida aceptando duelos y se caracteriza por no llevar sombrero; Brice, un actor con cierto parecido físico con Rock Hudson, no me gustó como el pistolero de origen francés Reese, aliado de Clint en Powder City pero posible rival en Glory, al haber acabado con el pistolero contratado para enfrentarse a Clint. Junto a ellos una más que correcta Marianne Koch (actriz habitual por esos años en los westerns coproducidos por Alemania: “Por un puñado de dólares”, “Tierra de fuego”, “Clint el Solitario”) da vida a Jade, antiguo amor de Clint e hija de Seth un buen hombre que al dejar asentarse a los colonos en sus tierras y, como corresponde a su nombre, protegerlos (el dios Seth en la mitología egipcia era el protector de las caravanas) provoca la ira de Jack; el también alemán Gerard Tichy está estupendo como el malvado y traicionero Jack Villaine, mientras que George Rigaud se muestra convincente como el bondadoso Seth, un antiguo pistolero que ha abandonado las armas. Además aparecen rostros muy conocidos dentro del subgénero como Aldo Sambrell y Antonio Molino Rojo que dan vida a dos de los secuaces de Jack, Ángel del Pozo en el papel de un colono, Víctor Israel en el rol del recepcionista del hotel o Luis Barboo como un espectador-pistolero de Glory.

Por último comentaros que la película obtuvo un gran éxito y gracias a que contó con la distribución de la Embassy Pictures Corporation de Joseph E. Levine fue uno de los primeros euro westerns estrenados en los EEUU, intentando la CCC repetir el éxito al año siguiente con la, para mí, inferior “La balada de Johnny Ringo” en la que volvió a reunir como amantes a Lex Barker y Marianne Koch.

En resumen, un interesante euro western, cercano tanto en uno de sus temas como en el diseño de producción al western clásico, que cuenta con una factura técnica impecable a la altura de las producciones de tipo medio realizadas en los EEUU.

LEX BARKER

Actor estadounidense (Nueva York 1919-Nueva York 1973) cuyo verdadero nombre era Alexander Crichlow Barker Jr.
Procedía de una familia aristocrática (uno de sus ascendientes fundó Rhode Island y otro fue gobernador de Barbados) que le desheredó por dejar sus estudios y dedicarse a la interpretación teatral.

Tras participar en la Segunda Guerra Mundial en la que alcanzó el grado de Mayor y fue herido en la campaña de Sicilia, comienza a trabajar en el cine siendo sus intervenciones más destacados en la década de los cuarenta en “Encrucijada de odios” (1947) gran film noir con una fuerte carga antirracista de Edward Dmytrick que tuvo como protagonistas a Robert Mitchum y Robert Ryan, ”Los inconquistables” (1947) gran western de Cecil B. de Mille con Gary Cooper y Paulette Godard y ”El retorno de los malvados” (1948) otro western con Randolph Scott como protagonista.

Su gran oportunidad le llegó en 1949 cuando Sol Lesser le contrató gracias a su imponente físico (medía más de un metro y noventa centímetros) para sustituir a un avejentado Johnny Weissmuller en el personaje, creado por el escritor Edgar Rice Borrougs, de Tarzán. Lex interpretaría en cinco ocasiones al rey de los monos lo que le otorgaría una gran popularidad, por lo que en la década de los cincuenta protagonizaría un buen número de películas de temática variada de bajo presupuesto (básicamente de aventuras y westerns) como el western del húngaro afincado en los EEUU André de Toth “La última patrulla” (1953) que le volvió a emparejar con Randolph Scott, “Zafarrancho de combate” (1956) film bélico con Jeff Chandler o “Tambores de guerra” western de 1957.

Cansado de participar en producciones de serie b y gracias a su conocimiento de varios idiomas (hablaba inglés, francés, español y alemán) decide regresar a Europa (en 1954 había participado en dos películas de aventuras italianas) donde tras protagonizar varias películas de época en Italia, intervenir en “La dolce vita” (1960) de Federico Fellini en la que interpretó el papel de novio de Anita Ekberg y ser dirigido dos veces por Harald Reinl en películas basadas en el personaje del doctor Mabuse, vivirá una segunda época dorada al dar vida al personaje, creado por el escritor alemán Karl May, de Old Shatterhand al que interpretó en siete ocasiones desde 1962 a 1968, personaje que tenía como fiel amigo al apache Winnetou (al que dio vida el modelo francés Pierre Brice). Por la serie, que tuvo un grandísimo éxito, aparecieron actores tan característicos del spaghetti como Terence Hill, Klaus Kinski, Guy Madison o Walter Barnes y en ella fue ocasionalmente sustituido por Stewart Granger (en tres películas) y Rod Cameron (en una).

Lex siguió trabajando a buen ritmo sobre todo en Europa (de sus más de ochenta películas para la gran pantalla y para la televisión, alrededor de cuarenta fueron rodadas en el viejo continente) hasta el momento de su repentino fallecimiento por un ataque al corazón.
Como anécdota contaros que su última esposa (estuvo casado en cinco ocasiones) fue Carmen Cervera, actual baronesa Von Thyssen.

Filmografía en Eurowestern:


1962.- El tesoro del Lago de Plata.
1963.- Furia apache.
1964.- La última batalla de los apaches.
1964.- Carabina de plata.
1965.- Winnetou-3. Teil.
1965.- Un lugar llamado Glory.
1965.- Der Schatz der Azteken.
1965.- Die Pyramide des Sonnengottes.
1966.- La balada de Johnny Ringo.
1966.- El día más largo de Kansas City.
1968.- El valle de los héroes.