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viernes

OESTE NEVADA JOE

 

Oeste Nevada Joe (también conocida como Pistoleros en Golden Hill)
1964
España/ Italia
Director: Ignacio F. Iquino
Reparto: George Martin, Adriana Ambesi, Katia Loritz, Giuseppe Addobbati, Stan Bart, Miguel de la Riva, Gaspar 'Indio' González, Rud Fray, César Ojinaga, Juan Manuel Simón, Eduardo Lizarza, Tomas Sancho, Ramón Corroto, Angel Lombarte, Jose Manuel Pinilla, Antonio Iranzo, Moises Rocha Guión: Alberto Colucci, Ignacio F. Iquino
Fotografía: Giuseppe La Torre, Julio Pérez de Rozas
Música: Enrique Sotes

Coproducción hispano-italiana de 1964 que supuso el primero de los cuatro westerns cuya dirección se atribuye a Ignacio Ferrés Iquino (su estudio en realidad produjo once y parece ser que controlaba férreamente tanto los guiones como la dirección de la mayoría de sus filmes). 

Iquino fue, lo que se denomina, un hombre de cine (director, productor, guionista, montador, director de fotografía y lo que le echasen) que a principios de los años cincuenta intentó importar a España el sistema de los grandes estudios norteamericanos, que controlaban desde la realización de las películas hasta su exhibición en los cines de su propiedad, aunque con un presupuesto mucho menor. Así va a construir su propio estudio en pleno Paralelo barcelonés (lugar de ocio y espectáculos por excelencia desde el siglo XIX hasta bien entrada la década de los setenta en el siglo pasado) y pronto contará con un personal más o menos fijo en todas las áreas (directores, guionistas, actores, cameraman, músicos, etc), para inmediatamente después crear un estudio de grabación (Parlo Films) y debido a los problemas de distribución que tuvo principalmente con “El Judas” (1952), crear su propia distribuidora (IFISA), emporio que se completó con las Direcciones Musicales IFI dirigidas por el maestro Enrique Escobar, hombre de confianza de Iquino. Además al carecer de salas de cine de su propiedad, aunque llegó a alquilar alguna, su política de producción estuvo dirigida a aquellos géneros que gozaban de popularidad en cada momento entre los espectadores y a las posibles ayudas y subvenciones que pudieran recibir sus películas. Sin embargo, a medida que se fue desarrollando su emporio, sus inquietudes artísticas (dirigió películas notables como “El tambor de Bruch” (1948), “Brigada criminal” (1950) o la mencionada “El Judas”) dieron paso a productos cada vez más comerciales hasta convertirse en la época de la transición en uno de los mayores representantes del cine clasificado S (“Emmanuelle y Carol” (1978), “La caliente niña Julieta” (1981) o “Inclinación sexual al desnudo” (1982) constituyen claros ejemplos).

SINOPSIS: Joe Dexter, un famoso pistolero más conocido como Nevada Joe, llega a Golden Hill un pueblo minero. Allí se encontrará con que el transporte del oro de las minas está monopolizado por John Randolph, al que sólo se le opone Julia Brooks, propietaria de una concesión minera, con la que Dexter intimará y apoyará en su enfrentamiento con Randolph.

Película anodina y tediosa que sigue los cánones del western clásico (el comienzo al presentarnos a la dueña de un saloon con problemas que va a intentar contratar a un pistolero del que se enamora remite ligeramente a “Johnny Guitar”) y cuenta con un guión, elaborado por el propio Iquino y otros dos colaboradores, deslavazado e inconexo, dando la sensación de que las típicas escenas fueron concebidas y escritas de forma independiente para más tarde intentar ensamblarlas con un cierto sentido. Además de contar con frases con un dudoso mensaje del tipo: “Las mujeres están hechas para quedarse en casa al cuidado de los niños y no para luchar”.

En cuanto a la dirección es precipitada y poco cuidada por lo que proliferan escenas bastante chapuceras como la pelea que sostienen Nevada Joe y Mary con dos esbirros de Randolph en los aposentos de la mujer, que más bien parece una secuencia de un culebrón televisivo.

Por otra parte la falta de medios económicos influye negativamente en la ambientación del film, sobre todo en los interiores; así aparece un diminuto saloon que queda bastante pobretón y en el que rueda una pequeña secuencia que se convertirá en marca de la casa: un músico (en realidad el maestro Enrique Escobar) tocando el piano. También queda bastante cutre como localización el chalet que había adquirido en Castelldefels en el que rodará varias escenas de la película intentándolo hacer pasar por un rancho, y que se convertirá en otro elemento característico de sus westerns (incluso aparecerá en filmes rodados por otras productoras como, si no me llevo a engaño, el recientemente comentado “Tumba para un forajido”, película que distribuyó IFISA).

En cuanto a la banda sonora compuesta por Enrique Escobar, a pesar de contar con un tema mínimamente aceptable, creo que está a la misma altura que el resto de la película y además fue utilizada sin ningún tipo de finalidad dramática. Como curiosidad comentaros que algunas estrofas del tema principal también fueron tomadas prestadas para elaborar la banda sonora de la película de José Luis Madrid anteriormente citada.

Por lo que respecta a los actores hay que señalar que tienen que cargar con personajes estereotipados que apenas están desarrollados. Al frente del reparto se encuentra George Martin (Francisco Martínez Celeiro) en, a la vez, su primer papel como protagonista y su debut en este subgénero. Interpreta a Nevada Joe, el típico héroe clásico que se dedicará a desfacer entuertos a la vez que protagonizará una especie de triángulo amoroso al enamorarse de él tanto Mary, la dueña del saloon, como Julia, la propietaria de la concesión minera. Katia Loritz (actriz alemana de gran popularidad en España a finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta al haber intervenido en películas como “Las chicas de la Cruz Roja”, “El día de los enamorados” o la estupenda y divertidísima “Atraco a las tres”) da vida a Mary la dueña del saloon que quedará prendada de nuestro héroe. La italiana Adriana Ambesi, a la que veríamos más tarde en “Las siete magníficas” y en “Como lobos sedientos”, interpreta a la rebelde Julia. Como personajes negativos nos encontramos con el inefable Miguel de la Riva en el papel de John Randolph y con Giuseppe Addobati como el corrupto Burton. Todos ellos, no sé si por la ausencia de una buena dirección de actores o por los escasamente perfilados personajes, están realmente mal (TEXTO 800 SW)

jueves

20000 DOLARES POR UN CADAVER

 

20.000 dólares por un cadáver
España
1969
Director: José María Zabalza
Reparto: Miguel de la Riva, Dyanik Zurakowska, José Truchado, Juan Cortés, Ricardo Costa, Ramón Lillo, José Marco, Guillermo Méndez, Enrique Navarro, Javier Rivera, Fernando Sánchez Polack
Guión: Jose Maria Zabalza
Fotografía: Leopoldo Villaseno
Música: Ana Satrova, Gianni Marchetti

Spaghetti western dirigido en 1969 por el inefable José María Zabalza, director al que algunos llaman el Ed Wood español y que en este subgénero quizás sería más apropiado compararlo, tanto por sus planteamientos como por los resultados obtenidos (en su caso incluso peores), con el director, productor y guionista italiano Demofilo Fidani.

En 1969 Zabalza, como en su día hiciese el maestro de la serie b estadounidense Roger Corman con su ciclo de películas basadas en relatos de Poe, se planteó realizar tres westerns (los otros dos son “Los rebeldes de Arizona” y “Plomo sobre Dallas) con un presupuesto ínfimo, en un plazo record (el tiempo total invertido en el rodaje para los tres films fue de 21 días) prácticamente al mismo tiempo y con, básicamente, el mismo equipo (director de fotografía, músico, etc), de tal forma que se pudieran utilizar las mismas cámaras, decorados, escenarios, atrezzo e incluso, al contar con los mismos actores, insertar distintos planos de una película en otra. El resultado, por lo menos en “20.000 dólares para un cadáver”, no puede estar más alejado del de las películas de Corman, puesto que lo que en éste es talento, riqueza visual y economía narrativa en Zabalza se convierte, para mí, en chapuza, nula puesta en escena y en un producto cutre que no llega a los mínimos exigibles.

La película, cuyo paupérrimo guión es obra del propio Zabalza, nos narra el infortunio de una pareja de granjeros a partir de que el marido acabe con un pistolero e intente cobrar la recompensa, los 20.000 dólares a los que alude el título, que ofrecían por él. Desde ese momento el resto de la banda, contratada para sabotear el ferrocarril, convertirá su vida en un sin vivir (incluso le queman el rancho), por lo que, en una decisión muy lógica para un individuo que nunca había disparado un arma, el esposo decidirá ponerse al mando del grupo que defiende la construcción de las vías férreas y enfrentarse a los bandidos, provocando un gran conflicto en su mujer, una pacifista que odia las armas, que incluso le amenaza con abandonarlo (pero tranquilos es sólo una amenaza que no queda en nada).

Si el guión, que cuenta con unos diálogos bochornosos, no hay por donde cogerlo, con situaciones ridículas como aquella en la que el protagonista se encuentra a su mujer atada, tumbada e inconsciente en el suelo y va el tipo y todavía le pregunta qué es lo que le pasa, la escena inicial en la que es la mujer quien se encuentra a su marido desmayado, pasa por delante de él sin hacerle caso y se pone a socorrer al bandido herido al que se había enfrentado su esposo, todo para en un momento determinado dar el golpe de efecto al confesar al forajido que es la mujer del granjero caído y ese es su rancho, o el tiroteo final ya que en plena refriega y materializándose de la nada la mujer del protagonista se planta en mitad de la calle, momento que el malo, lógicamente, aprovecha para raptarla y huir con ella; la dirección es precipitada, descuidada, deficiente respecto a la multitud de peleas y tiroteos en los que, incluso, no se distingue a los buenos de los malos y con un montaje realmente caótico, parece, en definitiva, obra de un torpe aficionado.

A ello hay que añadir una casi nula labor de ambientación (si no escuché mal quieren hacer pasar al pueblo, que cuenta con cinco o seis casuchas, por la ciudad de Tombstone) y una banda sonora, por llamarle algo, obra de la que creo era su mujer, Ana Satrova, de una bajísima calidad, bastante inapropiada (hay un tema que parece sacado de los concursos de Eurovisión y otro que da la sensación de estar interpretado por la típica charanga) y utilizada sin el más mínimo rigor cinematográfico.

En cuanto a los actores principales (Miguel de la Riva alias Michael Rivers, Dyanik Zurakowska y José Truchado) con independencia de su mayor o menor talento interpretativo, que en el caso de los hombres creo que era prácticamente nulo, se les ve totalmente perdidos ante la falta de una mínima labor de dirección.

El único aspecto positivo creo que es la duración de la película que apenas sobrepasa los ochenta minutos, aunque se me hizo tan larga como si hubiese durado tres horas.

En resumen un spaghetti, para mí, no apto ni tan siquiera para los más entusiastas de este subgénero, salvo que se quiera comprobar hasta que niveles de degradación se llegó.  (TEXTO 800 SW)

lunes

SONORA


Sonora (Sartana non perdona)
1968
España/Italia
Director: Alfonso Balcázar
Guión: Girorgio Simonelli, Jaime Jesús Balcázar
Fotografía: Jaime Deu Casas
Música: Francesco de Masi

Reparto:
George Martín, Gilbert Roland, Jack Elam, Alfio Caltabiano, Hugo Blanco, Gérard Tichy, Diana Lorys, Donatella Turri, Rosalba Neri, Tomás Torres, Miguel de la Riva, Gustavo Re, Tony Norton, Augusto Rocha, Jose Paloma, Carlos Musto, Oscar Pellicer, Fernando Rubio, Juan Garcia, Oswaldo Genazzani, Jose Escribano, Ricardo Navarro, Manuel Brochard, Carlos Ronda, Carlos M. Sola, Jose M. Pinilla, Victor Villanova, Hugo Blanco, Alfonso Balcazar

Uriah busca a los asesinos de su esposa.
Pronto da con uno de ellos, y antes de acabar con él logra la pista que le llevará hasta el otro, el atracador Slim Kovacs. En su camino se encuentra con Kirchner, un antiguo amigo, famoso por ser un revolver de alquiler, de los más rápido de la comarca. Llegado el momento de acabar con Slim Kovacs, Uriah descubrirá que además de la banda de mexicanos de la que se vale el forajido, también ha contratado a Kirchner como guardaespaldas...

Eurowestern dirigido por Alfonso Balcázar. Aunque su estilo casi siempre residía en una conjunción de western con comedia ("Pistoleros de Arizona" es un ejemplo), este titulo está completamente alejado de cualquier tipo de humor, y es seguramente su película más spaghetti de las que realizó. Con la venganza como motor principal, Balcázar forma su historia en base a un triángulo de tres puntas. George Martín es el protagonista. Martín logra una buena actuación como el vengativo Uriah, que no parará hasta acabar con Kovacs. No era Martín precisamente un actor con un gran repertorio de gestos, pero su portentoso físico, unido a su curtido rostro y a unos expresivos ojos azules son más que suficientes para hacer un buen trabajo como el silencioso Uriah.

Jack Elam es Slim Kovacs, el traicionero y vil asesino de la mujer de Uriah. Su personaje es posiblemente el villano más repugnante que uno se puede echar a la cara, más allá de su feo rostro. A lo largo de la película demuestra que no tiene ningún tipo de código de honor, y aparte de la violación y posterior asesinato de la esposa de Uriah, Slim Kovacs mata de forma rastrera, siempre por la espada o usando trucos de ventajistas, como su peculiar duelo de ruleta rusa, pero nunca de frente. Y Gilbert Roland tiene el papel de Kirchner. Su personaje es un hombre que solo piensa en su propio beneficio económico, aunque al contrario que Slim Kovacs aún tiene un código que sigue a rajatabla. Eso si, ese mismo código es el que le obliga a cumplir un trabajo una vez empezado, con lo cual no le quedará más remedio que enfrentarse a Uriah. Gilan aparece con el mismo sombre que en la mayoría de sus westerns, y hace una actuación pausada y tranquila.

Uno de los aspectos más logrados de "Sonora" es su atmósfera, que es puro spaghetti western. La dirección de Balcázar es muy buena, con un montaje correcto que logra que se disfrute de su visionado, eso si, si logras antes soportar que la película lleve un ritmo lento y pausado, poco habitual en el cine actual.
Precisamente, esto ultimo es por lo que Korano en su reseña(1) en SWDT sobre la película afirma que ve similitudes entre ella y "Hasta que llegó su hora" de Leone, nunca igualándolas en valor cinematográfico, pero si en el ya susodicho ritmo relajado y casi jadeante. Su ausencia total de humor, junto con la perfecta ambientación, son sus mejores bazas, aparte de un reparto entonado y una banda sonora adecuada con las imagenes.
Sus mejores momentos pasan por los duelos estilo ruleta rusa, las frases cortas y directas que Uriah escupe a los que va a matar, y sobre todo la ultima parte, con un pueblo "abandonado", en el que Uriah acaba con la banda mexicana antes de ir a por Kovarcs.

En sus defectos, que los tiene, llaman mucho la atención unos flashback, que continuamente persiguen a Uriah, sobre la relación amorosa y perfecta son su esposa y las escenas de la violación y posterior muerte de la mujer. Rodada casi toda a cámara lenta, con una musiquilla repelente y empalagosa, que sirve para demostrarle al espectador el trauma pasado por el protagonista, aunque a muchos creo que les sirve para sufrir el mismo trauma en primera persona. Que hablando de dichos flashback, es curiosa la similitud con los flashback que Leone usó unos años después para su "Agachate, maldito", aunque supongo que sería casualidad, ya que no creo que el maestro italiano "copiara" a Balcázar. Un poco trabajado guión, aunque casi siempre en estas películas no son necesarios y quedan más resultones cuanto más simple sean, conforman lo menos lucido de la película, junto con algún leve fallo debido al escaso presupuesto con el que normalmente contaba el director español.

Rodada en Barcelona y alrededores, "Sonora" no es una extraordinario película, ni siquiera notable, pero sí es un aceptable spaghetti, con algunos buenos momentos. En definitiva, un titulo infravalorado por el apellido de su director.

ALFONSO BALCAZAR

Alfonso Balcázar (2 marzo 1926/28 diciembre 1993) es uno de los directores españoles con mas títulos en el genero, aunque los que han tenido la suerte de ver todas sus películas piensan que en general no son de mucha calidad. Eso es algo que por desgracia es difícil de comprobar ya que es casi imposible de encontrar sus trabajos. Quizás tuvo la suerte de tener su propia productora junto a su hermano y eso fue lo que hizo que trabajara tanto como director, o realmente dirigía bien.

Lo que no se le puede negar es el éxito de sus "Pistoleros de Arizona", gracias a la cual logró Fernando Sancho su primer papel en el cual llamó la atención. Pese a que después Fernando se hizo muy famoso, no abandonó a los Balcázar, y siguió apareciendo en sus eurowesterns. Puede que quizás sus cintas no fueran las mejores, pero Alfonso Balcázar es un nombre que no debe faltar a la hora de hacer memoria del western español.

FILMOGRAFIA SW:

1965- Los pistoleros de Arizona
1965- !Viva Carrancho!
1965- Doc, manos de plata
1966- Dinamita Jim
1967- Clint el solitario
1969- Sonora
1972- Judas, toma tus monedas
1972- El retorno de Clint el solitario **película Cartelera**
1972- Le llamaban Calamidad

JACK ELAM

Actor estadounidense (Arizona 1920, aunque algunas fuentes datan su nacimiento en 1916-Oregón 2003), que se convirtió en uno de los grandes secundarios de Hollywood (participó en más de doscientos largometrajes y series de televisión), gracias a un peculiar físico en el que destacaban sus ojos saltones (en realidad perdió uno de ellos a la edad de doce años en un accidente infantil). Muy pronto se quedó huérfano de madre y las familias que le acogieron le obligaron a ganarse su sustento. De vuelta con su padre estudia contabilidad, trabajando como contable, entre otras, en la Standard Oil Company y en los Samuel Goldwyn Studios.


Su contacto con el cine fue casual ya que tras una revisión médica le aconsejaron que, ante la posibilidad de que perdiera su ojo bueno, dejara su profesión. Así llegaría a un acuerdo con el director George Templeton, que a finales de la década de los cuarenta buscaba financiación para sus películas, consistente en participar económicamente en ellas a cambio de que le contratara para interpretar a los villanos.

Durante la década de los cincuenta trabaja de forma incansable, sobre todo en películas ambientadas en el Far-West, de tal forma que parecía que no podía filmarse un western sin su presencia. Así se le pudo ver, por circunscribirnos sólo al western, en títulos tan emblemáticos como “El correo del infierno” (1951) de Henry Hathaway en el que interpretó a un pistolero capaz de asesinar a un niño, “Encubridora” (1952) dirigida por Fritz Lang junto a una madura Marlene Dietrich, “Solo ante el peligro” realizada ese mismo año por Fred Zinemann que supuso el segundo Oscar de Gary Cooper y en la que daba vida a un borracho, “Tierras lejanas” (1954) película que formó parte del ciclo dirigido por Anthony Mann e interpretado por James Stewart, con los que repetiría al año siguiente en “El hombre de Laramie”, “Veracruz” (1954) de Robert Aldrich con, otra vez, Gary Cooper y en la que daba vida a uno de los bandidos de la banda de Burt Lancaster, o “Duelo de titanes” (1957) magnífica recreación del duelo en el OK Corral filmada por John Sturges con Burt Lancaster y Kirk Douglas de protagonistas.

Durante la década siguiente se acentúa su aparición en series de televisión, además de participar en filmes como “Los comancheros” (1961) última película de Michael Curtiz protagonizada por John Wayne, “El último atardecer” de ese mismo año con otra vez Aldrich y Douglas o “Un gángster para un milagro” (1961) último largometraje de Frank Capra con Glenn Ford y Bette Davis. Es en esta década cuando tomará contacto con el spaghetti, protagonizando la inolvidable escena inicial de “Hasta que llegó su hora” como uno de los pistoleros que espera a Charles Bronson mientras juega con una mosca.

En los años setenta nos ofrecerá una de sus mejores interpretaciones como el viejo gruñón, remedo del personaje interpretado por Walter Brennan en Río Bravo, que acompaña a John Wayne en la también última película del gran Howard Hawks “Río Lobo” (1970), además de aparecer, entre otras, en el western cómico “Latigo” (1971) dirigido por Burt Kennedy e interpretado por James Garner, con los que ya había colaborado en la anterior “También el sheriff necesita ayuda” (1969) o “Pat Garret y Billy el Niño” película desmitificadora realizada por Sam Peckinpah en 1973. En la siguiente década y hasta mediados de los noventa siguió trabajando a buen ritmo aunque en productos de menor interés, como las dos partes de “Los locos de Cannonball” o el western crepuscular y melancólico “Texas train” de nuevo dirigido por Burt Kennedy. Su último trabajo fue en 1995 en un de los nuevos capítulos de la mítica serie “Bonanza”.

De su popularidad dan muestra tanto que se le otorgase en 1983 el Golden Boot por haber contribuido a la mejora del western de forma significativa, como que desde 1994 formase parte del Cowboy Hall of Fame.

Filmografía SW

1968.- Sonora
1968.- Hasta que llegó su hora
1971.- Ana Coulder (Hannie Caulder)

sábado

20.000 DOLARES POR UN CADAVER


20.000 dólares por un cadáver
España
1969
Director: José María Zabalza
Guión: Jose Maria Zabalza
Fotografía: Leopoldo Villaseno
Música: Ana Satrova, Gianni Marchetti

Reparto:
Miguel de la Riva, Dyanik Zurakowska, José Truchado, Juan Cortés, Ricardo Costa, Ramón Lillo, José Marco, Guillermo Méndez, Enrique Navarro, Javier Rivera, Fernando Sánchez Polack

Spaghetti western dirigido en 1969 por el inefable José María Zabalza, director al que algunos llaman el Ed Wood español y que en este subgénero quizás sería más apropiado compararlo, tanto por sus planteamientos como por los resultados obtenidos (en su caso incluso peores), con el director, productor y guionista italiano Demofilo Fidani.

En 1969 Zabalza, como en su día hiciese el maestro de la serie b estadounidense Roger Corman con su ciclo de películas basadas en relatos de Poe, se planteó realizar tres westerns (los otros dos son “Los rebeldes de Arizona” y “Plomo sobre Dallas) con un presupuesto ínfimo, en un plazo record (el tiempo total invertido en el rodaje para los tres films fue de 21 días) prácticamente al mismo tiempo y con, básicamente, el mismo equipo (director de fotografía, músico, etc), de tal forma que se pudieran utilizar las mismas cámaras, decorados, escenarios, atrezzo e incluso, al contar con los mismos actores, insertar distintos planos de una película en otra. El resultado, por lo menos en “20.000 dólares para un cadáver”, no puede estar más alejado del de las películas de Corman, puesto que lo que en éste es talento, riqueza visual y economía narrativa en Zabalza se convierte, para mí, en chapuza, nula puesta en escena y en un producto cutre que no llega a los mínimos exigibles.

La película, cuyo paupérrimo guión es obra del propio Zabalza, nos narra el infortunio de una pareja de granjeros a partir de que el marido acabe con un pistolero e intente cobrar la recompensa, los 20.000 dólares a los que alude el título, que ofrecían por él. Desde ese momento el resto de la banda, contratada para sabotear el ferrocarril, convertirá su vida en un sin vivir (incluso le queman el rancho), por lo que, en una decisión muy lógica para un individuo que nunca había disparado un arma, el esposo decidirá ponerse al mando del grupo que defiende la construcción de las vías férreas y enfrentarse a los bandidos, provocando un gran conflicto en su mujer, una pacifista que odia las armas, que incluso le amenaza con abandonarlo (pero tranquilos es sólo una amenaza que no queda en nada).

Si el guión, que cuenta con unos diálogos bochornosos, no hay por donde cogerlo, con situaciones ridículas como aquella en la que el protagonista se encuentra a su mujer atada, tumbada e inconsciente en el suelo y va el tipo y todavía le pregunta qué es lo que le pasa, la escena inicial en la que es la mujer quien se encuentra a su marido desmayado, pasa por delante de él sin hacerle caso y se pone a socorrer al bandido herido al que se había enfrentado su esposo, todo para en un momento determinado dar el golpe de efecto al confesar al forajido que es la mujer del granjero caído y ese es su rancho, o el tiroteo final ya que en plena refriega y materializándose de la nada la mujer del protagonista se planta en mitad de la calle, momento que el malo, lógicamente, aprovecha para raptarla y huir con ella; la dirección es precipitada, descuidada, deficiente respecto a la multitud de peleas y tiroteos en los que, incluso, no se distingue a los buenos de los malos y con un montaje realmente caótico, parece, en definitiva, obra de un torpe aficionado.

A ello hay que añadir una casi nula labor de ambientación (si no escuché mal quieren hacer pasar al pueblo, que cuenta con cinco o seis casuchas, por la ciudad de Tombstone) y una banda sonora, por llamarle algo, obra de la que creo era su mujer, Ana Satrova, de una bajísima calidad, bastante inapropiada (hay un tema que parece sacado de los concursos de Eurovisión y otro que da la sensación de estar interpretado por la típica charanga) y utilizada sin el más mínimo rigor cinematográfico.

En cuanto a los actores principales (Miguel de la Riva alias Michael Rivers, Dyanik Zurakowska y José Truchado) con independencia de su mayor o menor talento interpretativo, que en el caso de los hombres creo que era prácticamente nulo, se les ve totalmente perdidos ante la falta de una mínima labor de dirección. El único aspecto positivo creo que es la duración de la película que apenas sobrepasa los ochenta minutos, aunque se me hizo tan larga como si hubiese durado tres horas.

En resumen un spaghetti, para mí, no apto ni tan siquiera para los más entusiastas de este subgénero, salvo que se quiera comprobar hasta que niveles de degradación se llegó. (TEXTO 800SW)