miércoles
DYANGO "EL FINAL"
viernes
DJANGO "FINAL"
jueves
GARRINGO
España/Italia
Dirección Rafael Romero Marchent
Reparto: Anthony Steffen, Peter Lee Lawrence, Solvi Stubing, Raf Baldassarre, Frank Braña, José Bódalo, Antonio Molino Rojo, Marta Monterey, Barta Barry, A. Lawrence, Maribel del Pozo, Luis Induni, Xan das Bolas, Guillermo Mendez, Lorenzo Robledo, Carlos Romero Marchent, Rossana Rovere, Tito Garcia, Luis Marin, Mario Morales, Alfonso Rojas, Luis Barboo, Jose Moreno
Guion: Joaquin Luis Romero Marchent, Nino Scolaro
Musica: Marcello Giombini
Cuando era pequeño, Johny (Peter Lee Lawrence) ve como un oficial del ejercito mata a su padre, un desertor del ejercito. Jhony huye y acaba siendo cuidado por un granjero( José Bodalo) que lo toma como un hijo. Pasan los años, y el vaquero enseña a disparar a Jhony. Pero por desgracia, este usa esas enseñanzas para matar a todo soldado que encuentre, hasta que el ejercito decide mandar tras el a Garrringo(Anthony Steffen), un teniente que usa la violencia extrema, pero de gran efectividad. Y en su búsqueda de Jhony, vuelve al antiguo pueblo en el que el asesino creció, solo para ver que el que fue su padre adoptivo, es ahora el sheriff, con lo cual la tarea será aun mas difícil...
Con un guión de su hermano Joaquín, Rafael Romero Marchent nos enseña en esta genial cinta como la locura de un pobre muchacho le puede llevar a convertir en un psicópata asesino, con la muerte de su padre atormentándole de por vida. Después de matar a los soldados, su obsesión hace que les arranque los galones a los oficiales y se los lleve a la tumba de su padre. Muy bien interpretado por Peter Lee, seguramente en su mejor papel, este Jhony es unos de los personajes con mas matices que he podido ver en el genero, en el cual por norma general los personajes se definen casi siempre por el mismo patrón. Pero podemos ver que realmente, es solo un niño que nunca ha podido superar la muerte de su padre, y que pese a todos sus asesinatos tiene buenos sentimientos, como en su relación con la hija del doctor. Pero eso no evitará su horrible final.
Otro personaje, igual, o incluso mas violento es el de Garringo, con el rostro impasible del gran Anthony Steffen, un hombre de ley, pero que no duda en matar sin ningún remordimiento a los forajidos a la menor ocasión. Al comenzar la película, Garringo está en la cárcel militar por matar a 3 hombres en vez de detenerlos, pero eso no evita que su superior lo mande a él a buscar al hombre que está matando soldados a diestro y siniestro. Garringo no se detendrá hasta llega a Jhony, aunque sea matando y golpeando a todo el que se le ponga por delante.
Tampoco quiero dejar de resaltar el gran papel secundario de José Bodalo, como el padre adoptivo de Jhony, que al ser ahora el sheriff del pueblo, tiene que detener a Jhony pese a los sentimientos hacia el que él considera su verdadero hijo. Y es que todo el reparto está fenomenal en esta película, logrando que casi nada falle en ella.
Por supuesto, la parte técnica es marca de la casa, rodada con exquisitez y maestría por Rafael Romero Marchent. Este es su western más redondo para casi todo el mundo, y la verdad es que es un grandisimo Spaghetti western, con las características básicas del genero, pero con algunos detalles que la hacen más personal que otros spaghettis westerns. Y hasta la música está a un alto nivel, con un tema principal de los que se quedan en la memoria.
"Garringo" se ha convertido seguramente en una joya del genero, única y vibrante. Un clásico del spaghetti western hispano
(RESEÑA DE 800 SW)
sábado
GRANDES FINALES: DJANGO
miércoles
GARRINGO
DJANGO
DJANGO
1966
Italia/España
Director: Sergio Corbucci
Guión: Sergio y Bruno Corbucci.
Fotografía: Enzo Barboni.
Montaje: Nino Baragli y Sergio Montanari.
Música: Luis Enríquez Bacalov.
Productores: Sergio Corbucci y Manolo Bolognini.
Intérpretes:
Franco Nero, Loredana Nusciak, José Bódalo, Eduardo Fajardo, Ángel Álvarez, Rafael Albaicin, Gino Pernice, Luciano Rossi, Jose Terron, Silvana Bacci, Simon Arriaga, Ivan Scratuglia, Erik Schippers, Jose Canalejas, Remo de Angelis, Rafael Vaquero, Guillermo Mendez.
SINOPSIS: Django es un enigmático pistolero que vaga sin rumbo arrastrando un ataúd y se enfrentará a dos facciones (un grupo de sudistas liderados por el Coronel Jackson y unos revolucionarios mejicanos a cuyo frente se encuentra el general Rodríguez) que se disputan el control de un pueblo semi abandonado situado en la frontera entre Méjico y los Estados Unidos.
Estamos ante un spaghetti que se convirtió en un film de culto entre los aficionados a este subgénero y fue fundamental para el desarrollo del western hecho en Europa. El largometraje comienza con un ataúd arrastrado por un hombre y termina con un plano de una cruz sobre la que se apoya un colt, entre ambas imágenes se nos cuenta una historia con marcadas connotaciones religiosas sobre el pecado, la culpa y la redención (el pistolero tras ser sometido a una brutal tortura se da cuenta de que se ha dejado llevar por la codicia y acaba lo que debió haber hecho mucho antes). Las referencias religiosas son numerosísimas: el héroe se comporta como un ángel exterminador que libra a los oprimidos, aunque sea buscando su propio beneficio, de un “ejército” extranjero (nos encontramos en un territorio fronterizo entre México y los EEUU); la primera persona a la que salva es una prostituta de nombre María que, cual María Magdalena, le será fiel durante todo el film; el protagonista será traicionado y torturado por aquellos a los que vino a liberar; el ejército extranjero está compuesto por cuarenta hombres, número mágico que se repite en las Escrituras; el dueño del saloon que le prestará ayuda tras haber sido torturado y protegerá a María se llama Nathaniel, nombre hebreo que significa algo así como regalo de Dios; son numerosas las referencias a la cruz y al fuego como elemento purificador de los pecados, etc.
Coproducción de 1966 con la que su director Sergio Corbucci, que había ya participado en otros dos eurowesterns (“Masacre en el Gran Cañon” y “Minessota Clay”) se convirtió en uno de los mayores representantes de este subgénero, al mismo tiempo que su protagonista Franco Nero, que había intervenido como actor secundario en algún film, paso a ser una de las mayores estrellas del western hecho en Europa. Además repetirían colaboración en otros dos proyectos fundamentales del primero: “Salario para matar” y “Los compañeros” ambas ambientadas en plena revolución mejicana y en las que Nero prácticamente repetía el mismo personaje de mercenario europeo.
El gran acierto del spaghetti, para mí, es que Corbucci lleva más lejos los postulados y hallazgos de Sergio Leone:
Al trasladar la acción de los soleados parajes de Almería a los embarrados paisajes de Madrid y alrededores (el film se rodó básicamente en Colmenar Viejo y La Pedriza) consigue potenciar la estética sucia, feista y desaliñada, mostrándonos a unos personajes que, con sus ropas ajadas y llenas de barro, se desplazan por auténticos lodazales. Y a esto hay que añadir un pueblo fantasma, decadente y semi abandonado en el que sólo permanecen el dueño del saloon y unas decrepitas prostitutas (la presentación de las mismas es sensacional).
Hay una mayor exaltación de la violencia. La película no es solamente uno de los spaghettis en los que hay más muertos, por lo menos de los que yo he visto, sino que se caracteriza por la crudeza, ya apuntada en su anterior western, de las escenas violentas: la flagelación a María, la presentación de Jackson en una especie de tiro al blanco con mejicanos, la famosa en la que el general Rodríguez, al que se nos muestra tan cruel y sádico como Jackson, le corta la oreja a uno de los hombres de Jackson y le obliga a comérsela (que inspiró a Tarantino para otra no menos famosa en su “Reservoir Dogs”) o aquella en la que el director se recrea mientras los hombres de Rodríguez fracturan las manos de Django (idea que retomaría en su, superior para mí, “El gran silencio”). Por lo que no es extraño que en 1966 tuviera problemas para ser estrenada en algunos países (en España se estrenó censurada y en Gran Bretaña no se pudo ver, por lo que he leído, hasta 1993)
Se potencian los rasgos característicos del antihéroe leoniano, así se incrementan su laconismo y su amoralidad (tanto el Hombre sin nombre como el Manco, a pesar de caracterizarse por su codicia, son capaces de llevar a cabo algún tipo de actuación que muestra cierta generosidad por su parte, mientras que aquí Django busca, casi hasta el final, su propio beneficio). Por otra parte, Corbucci nos regala un puñado de escenas de gran impacto que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los spaghettis, permanecen en la memoria:
-El comienzo con el protagonista arrastrando el ataúd (símbolo de un doloroso pasado) por el fango es hipnótico y te engancha al film, además de mostrarnos a un hombre que parece vagar sin un rumbo fijo.
-El enfrentamiento con los hombres de Jackson con Django sosteniendo la ametralladora es sensacional.
-El desenlace es portentoso y de una riqueza visual pocas veces superada en este subgénero, y en el mismo se nos muestra, por fin, a un héroe que en un supremo esfuerzo consigue regresar al camino recto abandonado por él mucho tiempo atrás.
Y a todo esto hay que añadir una sobresaliente labor de ambientación obra de uno de los más grandes profesionales de este subgénero, Carlo Simi y una estupenda banda sonora del argentino Luis Enriquez Bacalov que cuenta con una gran canción principal, de gran éxito en su época, repetida a lo largo del largometraje en distintas variaciones y una serie de acertados y variados temas incidentales, algunos de inspiración mejicana, bien insertados en la acción aunque lógicamente no están a la altura del principal.
En cuanto a las interpretaciones, Franco Nero creo que está magnífico como el letal pistolero de pocas palabras, porque ya se sabe que en un país donde “una palabra es poco y dos demasiado” hay que ser muy duro para poder sobrevivir. Junto a él Loredana Nusciak, mujer de gran belleza, encaja perfectamente en el papel de María la prostituta a la que salvará Django y será quien, con su actitud, consiga que éste se redima y dos estupendos secundarios que desarrollaron una fructífera carrera, con abundantes apariciones en este subgénero: Eduardo Fajardo como el cacique norteamericano y José Bódalo como el jefe de los bandoleros, dos seres que representan las dos caras de una misma moneda. Ambos cumplen con sus papeles, pero creo sinceramente que se les podía haber sacado más partido si se hubieran desarrollado algo más sus personajes que están bastante estereotipados, el primero como racista hombre del sur con un comportamiento cercano al del Ku Kus Klan, mientras que el segundo se nos presenta como un mejicano un tanto inculto, mujeriego y juerguista. Mención aparte creo que hay que hacer de Ángel Álvarez, otro de esos grandes secundarios del cine español, que está perfecto encarnando a Nathaniel.
Hasta aquí los que, para mí, son los aspectos positivos del film que explicarían la fama del mismo, pero creo, tras haberla visto tres veces en el último año, que donde flojea es en la propia historia (sospechosamente parecida a la de “Por un puñado de dólares”), así tras unos cuarenta minutos de ritmo trepidante y con una gran labor en la dirección de Corbucci, la película decae enormemente en la parte central aproximadamente a partir de la innecesaria escena de la pelea en el barro de las prostitutas y con la llegada de los bandoleros mejicanos, y ya no volverá a remontar hasta la portentosa escena del cementerio. En esta parte parece que la película va dando bandazos y la historia, además de perder credibilidad, se caracteriza por su indefinición. Incluso el trabajo de Corbucci se vuelve más rutinario.
En definitiva, y a pesar de sus imperfecciones que en todo caso creo que son menores que sus hallazgos, una película clave en la evolución del spaghetti western que resume como pocas las características estilísticas y temáticas de este subgénero. Imprescindible tanto para cualquier aficionado como para el que quiera comprender en qué consistió el western hecho en Europa.
jueves
TRAMPA PARA UN FORAJIDO
TRAMPA PARA UN FORAJIDO (La Grande Notte Di Ringo)
1967
Italia, España
Director: Mario Maffei
Música: Carlo Rustichelli
Fotografía: Emilio Foriscot, Carlo Bellero
REPARTO
William Berger, Adriana Ambesi, Eduardo Fajardo, Guido De Salvi, Walter Maestosi, Georges (Jorge) Rigaud, José Bódalo, Armando Calvo, Tom Felleghy, Francisco Morán.
SINOPSIS
No lejos de la peligrosa localidad de Tombstone, se están produciendo grandes robos a diligencias.
La autoridad no sabe quiénes son y cómo hacerles frente. Un día es arrestado, en un pueblo cercano, un pistolero llamado Jack, quien es encerrado en prisión.
Allí es encerrado también un presunto miembro de la banda, herido en una mano.
A golpes, Jack saca información del compañero de celda y huye de la cárcel, dirigiéndose a Tombstone.
Su idea es averiguar dónde están los 200.000 dólares robados en el último golpe.
Malísimo spaghetti western , con un guión absurdo y una dirección cansina. Puede ecirse, sin lugar a dudas, que este engendro perpetrado por Mario Maffei, debe figurar en todos los rankings de los peores spaghetti westerns de la historia. Que su director volviese a aparecer solamente en otra película, cuando estas se hacían como churros, da una idea de que el film no mereciese precisamente el aplauso de los incondicionales al género, y eso que este grupo de aficionados daba por bueno casi todo lo que le echasen.
Para empezar, la historia no se tiene en pie. El personaje de Jack, interpretado por un William Berger que empezaba sus andanzas por los desiertos de Almería, deambula por unos decorados cutres hasta más no poder, pueblos (nada menos que Tombstone y otros) compuestos por cuatro casillas y sin figurantes, sin saber qué hacer y por qué hace las cosas que hace. Al final de la cinta se intenta aclarar ese extraño comportamiento con unos giros de guión que incitan más a la risa que a la sorpresa. El director cuenta la historia como si el público fuera un grupo de niños menores de siete años, o como si el film lo hubiesen rodado alumnos de la ESO en un fin de semana. A mitad de la película, o bastante antes, se hace difícil continuar con la contemplación de semejante estulticia, y es solo por ver aparecer a algunos de los intérpretes reseñados como protagonistas lo que nos hace llegar hasta el final.
Capítulo aparte merecen estos esforzados artistas. Berger es el único que se salva, y muy justito, de la quema, aunque no pueda lucir esa socarronería que en spaghettis posteriores le hizo famoso. Adriana Ambesi hace el ridículo, especialmente en la escena en que es atada por Berger a su propio vestido de manera que parece que la tripa le sale directamente después de la cabeza. No creo que volviese a aparecer en otro spaghetti. José Bódalo (el gran José Bódalo, sí), está de pena, su papel de sheriff corrupto es de vergüenza ajena. Armando Calvo cambia el cuplé por el rol de bandido mexicano, al estilo de Fernando Sancho, y es otro ejemplo de cómo un competente actor naufraga estrepitosamente. Además, su aspecto deteriorado, calvo y barrigón, aunque ayuda al personaje, mueve un poco a lástima por parte del espectador. Y hasta Eduardo Fajardo, que fue el malo por excelencia de los spaghettis, está mal, mal, teniendo que lidiar con un personaje absurdo y unos diálogos para besugos que, eso sí, sacan al espectador de su tedio y provocan alguna que otra carcajada. Se salva un rubio oxigenado Francisco Morán en su papel de pistolero enlutado, por lo que en el vídeo de esta entrada creo que es de justicia reflejar la escena en que muere tiroteado por su compinche Bódalo. La cara de muerto que pone es todo un poema.
En resumen, un spaghetti infumable, un director incompetente, una historia tediosa e infantil, una escenografía lamentable, un guión penoso y unos personajes hundidos en la miseria. Hasta la música es mala, cosa rara para los amantes del género que se conforman con imitaciones más o menos conseguidas de los films de Sergio Leone.(TEXTO 800 SW)
sábado
UNO DESPUES DE OTRO
1968
Italia/ España
Director: Nick Nostro
Reparto:Richard Harrison, Pamela Tudor, Paolo Gozlino, José Bódalo, Jolanda Modio, José Jaspe, José Manuel Martín, Hugo Blanco, Luis Barboo, Fortunato Arena, José Canalejas, Eugenio Galadini, Emilio Messina, Roberto Messina, Mirella Pamphili, María Saavedra, Goffredo Unger
Guión: Nick Nostro, Simon O´Neill
Música: Berto Pisano, Fred Bongusto
Fotografía: Mario Pacheco
Jefferson (José Bodalo),dueño de un banco, se pone de acuerdo con Espartero(José Manuel Martín), jefe de una banda de forajidos mexicanos, para atracar el banco.
Pero Jefferson traiciona a Espartero, roba el banco con ayuda de Gleen (Paolo Gozlino) y unos cuantos gringos disfrazados de mexicanos, y hace que la culpa recaiga sobre Espartero.
Pero en el atraco muere Bill Ross, y a los pocos días llega al pueblo un extraño pistolero preguntando por Ross, que al ver que ha muerto, comenzará la búsqueda de Espartero.
Nick Nostro, un muy desconocido director que dos años antes dirigiera "Un Dólar de Fuego", terminaba aquí su camino por el spaghetti western con esta historia de venganza, traiciones, y de fondo el botín del atraco.
Protagonizado por Richard Harrison, uno de los protagonistas de segunda fila del género. En está cinta no está mal su actuación. Su personaje es un pistolero que como dato más reseñable lleva gafas. Pero claro, como el pobre cada dos por tres las pierde (recibe muchas palizas en la cinta), lleva un arsenal de lentes en su gabardina. Hombre prevenido...
Destaca en el reparto José Bodalo, que no actúa de mexicano, sino del banquero Jefferson, un astuto y malvado hombre de negocios, capaz de cualquier cosa por unos dolares.
Y el papel del líder mexicano de los bandidos recae sobre José Manuel Martín, otro secundario español habitual en estos roles. Los dos están como siempre, muy bien, haciendo que la producción gane en solidez.
Quizás donde chirría un poco "Uno después de otro" es en el argumento,cogido por los pelos en algunas ocasiones, intentando crear situaciones que agraden al espectador, a costa de ser forzadas. Y también la película resulta algo lenta al principio, ya que hasta que el protagonista no empieza de verdad a matar uno después de otro a los villanos, la cosa se ralentiza demasiado con idas y venidas que no vienen a cuento.
Pero en general es un entretenido y ameno spaghetti western, violento y con buenas peleas, que sin ser de lo mejor del genero, se deja ver sin problemas.







