Mostrando entradas con la etiqueta Frank Wolff. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frank Wolff. Mostrar todas las entradas

martes

ALAMBRADAS DE VIOLENCIA

 

Alambradas de violencia (Pochi dollari per Djang)

1966

España/Italia

Director: León Klimovsky (Enzo G. Castellari ¿?) 

Reparto: Anthony Steffen, Gloria Osuna, Frank Wolff , Joe Kamel, José Luis Lluch, Tomás Zalde, Alfonso Rojas, Angel Ter, José Luis Zalde, Sandalio Hernández, Enio Girolami, Enzo Castellari , Alfonso de la Vega, Joaquin Parra, Félix Fernández 

Guión: Manuel Sebares, Tito Carpi 

Fotografía:  Aldo Pinelli

Música:  Carlo Savina 

Coproducción italo-española de 1966 en cuyos títulos de crédito figura como director el argentino afincado en España León Klimovsky pero que en realidad, por lo que he leído, el encargado en su mayor parte de ponerla en pie por las desavenencias surgidas con Klimovsky fue Enzo G. Castellari, con lo que este filme fue su debut como director en un subgénero del que se convertiría en uno de sus mayores representantes. De hecho si se comparan el principio de “7 Winchester para una matanza”, que dirigiría al año siguiente, y el final de ésta se aprecia una misma mano en la dirección.

SINOPSIS: Regan es un cazador de recompensas contratado por la Compañía Nacional de Minas para recuperar los 100.000 dólares robados por la banda de Jim Norton. Tras acabar con tres de ellos y recuperar parte del botín, sus pesquisas le llevan a Mile City un pueblo en Montana, territorio fundamentalmente ganadero, en donde vive el pacífico hermano gemelo de Jim, Trevor, y en el que, tras hacerse pasar por sheriff, se encontrará en medio de la guerra librada entre los colonos con sus cercas y los ganaderos defensores de los espacios libres necesarios para alimentar a sus vacas.

El largometraje, al igual que 7 Winchester, está a caballo de los postulados del spaghetti y del western clásico.

 Así nos encontramos con una magnífica escena inicial marcadamente “spaghetera” (para mí la mejor secuencia de la película), de una gran riqueza visual y barroquismo (se ve acercarse al protagonista entre los antebrazos de dos individuos que están echándose un pulso, para posteriormente aparecer encuadrado entre las piernas de otro en un plano que recuerda al de Lee Van Cleef acabando con Al Mulock en “El día de la ira”), y en la que incluso se rinde homenaje a “Por un puñado de dólares” ya que el protagonista, al igual que Clint Eastwood en el filme de Sergio Leone, monta un burro, lleva una especie de poncho y fuma pequeños puros ( más adelante de nuevo se citará tanto al actor como al director pero en este caso en relación con “La muerte tenía un precio” en un plano en el que se ve a Reagan disparar desde el sillón de un barbero); pero tras aparecer los títulos de crédito nos vamos a encontrar con un largometraje tanto respecto al tema principal (el enfrentamiento entre agricultores y ganaderos) como por el diseño de producción, el montaje y la dirección de Castellari, en la que por ejemplo apenas utiliza un elemento tan característico como era el zoom (conté dos o tres y muy suaves) o hay una total ausencia de esos primerísimos planos no menos característicos, mucho más cercano a los westerns realizados en el continente americano. 

Incluso aparece un personaje como es el de Smitty, el ayudante del sheriff, que necesariamente remite al interpretado por Walter Brennan en “Río Bravo” por su carácter un poco gruñón, por la relación que mantiene con el nuevo sheriff y por alguna situación que protagoniza (al igual que ocurría en la película de Hawks en la que Brennan disparaba sobre Martin porque no le había avisado, Smitty disparará sobre Regan


viernes

HASTA QUE LLEGO SU HORA


HASTA QUE LLEGO SU HORA (C'ERA UNA VOLTA IL WEST)
1968
Italia/España
Director: Sergio Leone
Argumento : Dario Argento, Bernardo Bertolucci, Sergio Leone
Guión : Sergio Leone, Sergio Donati
Director de Fotografía : Tonino Delli Colli
Música : Ennio Morricone

Intérpretes:
Claudia Cardinale, Charles Bronson, Henry Fonda, Jason Robards, Gabriele Ferzetti, Woody Strode, Jack Elam, Lionel Stander, Paolo Stoppa, Frank Wolff, Marco Zuanelli, Al Mulock, Keenan Wynn, Simonetta Santaniello, Enzo Santaniello, Luigi Ciavarro, John Frederick, Spartaco Conversi, Aldo Berti, Michael Harvey, Antonio Molino Rojo, Benito Stefanelli, Frank Braña, Fabio Testi, Claudio Scarchilli, Aldo Sambrell, Salvo Basile, Bruno Corazzari, Claudio Mancini, Luana Strode, Tullio Palmieri, Renato Pinviroli, Ricardo Palacios, Robert Spafford, Bill Crawley, Francesca Leone, Raffaella Leone, Don Galloway, Livio Andronico, Paolo Figlia, Stefano Imparato, Frank Leslie, Luigi Magnani, Umberto Morsella, Enrico Morsella, Conrado San Martín, Giovanni Ivan Scratuglia, Dino Zamboni, Lorenzo Robledo.

SINOPSIS: Brett McBain, granjero viudo de origen irlandés, vive con sus hijos en una finca levantada sobre el terreno arenoso y desértico del Oeste americano. Allí piensa que será feliz con su segunda y reciente esposa, Jill, que debe llegar desde Nueva Orleans, y a la que prepara un fiesta de bienvenida. Pero antes, una partida de bandoleros acaba con las vidas de Mac y sus hijos. Cuando Jill llega a la hacienda queda impresionada por una matanza que nadie se explica.

Una obra maestra, tanto del Spaghetti western como del cine. Leone demuestra que sabe como volver a reinventarse, y cierra su camino por el western con esta brutal cinta en la que vemos como el progreso acaba con los tiempos de pistoleros montados a caballo. La película esta lleno de momentos brillantes, comenzando con el inicio, con la llegada de el protagonista a la estación, y su enfrentamiento contra los 3 pistoleros. Hay que decir que Leone lo rueda todo jugando con los tiempos, sin prisas en enseñar nada, recreándose en los detalles y en los personajes. Eso ha echo que a muchos no le termine de gustar "Hasta que llegó su hora", ya que se puede hacer demasiado larga, pero es que Leone se permite hacer lo que nadie hace, y es montar a gusto, sin la distribuidora imponiendo ni cortando.
Leone hablando sobre el film afirmó que el ritmo de la película es como los últimos jadeos de un moribundo antes de irse de este mundo, por eso la acción se retrasa o de repente se acelera.
Quizás en cuanto al reparto, Fonda esta sublime en el papel de un temible forajido que ni siquiera pestañea al matar a un niño, en su papel mas oscuro y siniestro. Y también hay que resaltar la insultarte belleza y sensualidad que desprende Claudia Cardinale, en otro gran papel.

La labor de dirección de Sergio Leone me parece de libro o de academia: la planificación de las escenas, los movimientos de cámara (maravillosos travelling, perfecta utilización de la grúa como en la escena en la que Jill llega al pueblo, uso racional del zoom), la combinación de planos cortos con planos largos, etc. Así la peli está plagada de grandes momentos: desde la larga secuencia inicial en la que tres pistoleros esperan la llegada del tren en el que viaja Charles Bronson que está inspirada en la famosa escena del tren de “Solo ante el peligro”; pasando por la presentación de Henry Fonda con la cámara rodeando su rostro hasta que vemos sus ojos azules, fríos como la muerte o el estupendo duelo entre Harmonica y Frank, con una gran labor en el montaje y un magnífico flashback a través del cual conoceremos el motivo de la venganza; hasta ese gran y metafórico final con la muerte de Jason Robards al mismo tiempo que llega el tren; así, como ya hiciese John Ford en “El hombre que mató a Liberty Valance”, Leone nos muestra cómo los personajes de Harmonica, Frank y Cheyenne, que han impuesto hasta ahora su ley a través de las armas, están condenados a desaparecer con la llegada de la civilización y a dejar paso a los educados habitantes del este, representados por el personaje de Jill, que son los que construirán y harán grande al país.

Tan importante como la labor de dirección de Sergio Leone es el trabajo de Ennio Morricone en la composición de la banda sonora (para mí una de las mejores de la historia del western), ya que va a crear un tema para cada personaje principal con el objetivo de que les identifiquemos con su melodía, así la música se convierte en un elemento dramático fundamental.
Tanto la fotografía del habitual en el cine de Passolini Tonino Delli Colli (¡qué bien retratado está el Monument Valley!) como la dirección artística son sobresalientes, beneficiados por un presupuesto nada cicatero. Por último, en cuanto a los actores creo que dieron lo mejor de sí mismos. Henry Fonda crea a uno de los mejores malos que he visto en el cine, Jason Robards está enorme en el papel de romántico y entrañable bandido, Charles Bronson no desentona como el vengativo pistolero lo que en su caso es decir mucho, y Claudia Cardinale, en un papel muy importante inusual en las pelis del oeste, demuestra que, aparte de ser una mujer muy bella, es una estupenda actriz que, tras trabajar con Fellini y Visconti, intentaba introducirse en los EEUU (acababa de rodar “Los profesionales” un gran western de Richard Brooks). Junto a ellos un gran número de estupendos secundarios, tanto europeos como Gabriele Ferzetti o Frank Wolf (éste era norteamericano pero desarrollo su carrera básicamente en Europa), como veteranos norteamericanos: Woody Strode, Jack Elam, Lionel Stander o Keenan Wynn. Además podemos distinguir en papeles muy cortos a varios habituales de los spaghettis entre los que destacan Aldo Sambrell, Fabio Testi o Frank Braña. De esta forma, con el casting, también se está subrayando la idea de combinar clasicismo con modernidad.

HENRY FONDA

Actor estadounidense (1905 Nebraska-1982 California) cuyo verdadero nombre era Henry Jaynes Fonda y patriarca de una saga de intérpretes: sus hijos Jane y Peter y su nieta Bridget. Posee una de las carreras más extensas y exitosas en la historia del cine con más de cien apariciones en la gran pantalla en las que con un estilo sobrio y contenido dotó a sus personajes de una gran profundidad, encarnando como pocos al norteamericano medio. Hijo de un impresor, sus primeros pasos se encaminaron hacia el mundo del periodismo que pronto abandonó por la interpretación teatral (una de sus grandes pasiones que nunca abandonó) primero como aficionado en el teatro de Omaha, dirigido por la madre de Marlon Brando, y, posteriormente, en Broadway con la University Player donde conocerá, entre otros, a James Stewart y Margaret Sullivan.

Tras protagonizar dos exitosas obras de teatro “I love you Wednesday” dirigida por George Cukor y “The farmer takes a wife” dirigida por Elia Kazan, se le abren las puertas de Hollywood y debuta en “Contrastes” (1935), adaptación de Victor Fleming de la última obra de teatro citada. Contratado por la poderosa Twenty Century Fox, durante las dos siguientes décadas se convirtió en uno de los actores más estajanovista de la época, participando en todo tipo de géneros con los más grandes directores: Fritz Lang (“Sólo se vive una vez” y “La venganza de Frank James”, segunda parte de “Tierra de audaces” que también protagonizó junto a Tyrone Power bajo la dirección de Henry King), William Wiler (“Jezabel” junto con la gran Bette Davis en su típico papel de malvada), Preston Sturges (“Las tres noches de Eva” extraordinaria comedia en la que padecía los enredos de Barbara Stanwyck), William Wellman (“Incidente en Ox-Bow” un excepcional western en el que se cuestionaba la ley de Lynch y ofrecía una imagen del oeste poco heroica). Pero es sin duda su colaboración con el genial John Ford la que más le va a marcar, así participara sucesivamente en “El joven Lincoln” (genial biografía de los primeros años como abogado de Lincoln), “Corazones indomables”(estupendo western ambientado en el siglo XVIII), la extraordinaria adaptación de “Las uvas de la ira” en la que dio vida a Tom Joad y por la que fue nominado al Oscar, “Pasión de los fuertes” (recreación bastante libre del duelo en el OK Corral),“El fugitivo” (fallida adaptación de una la gran novela de Graham Greene “El poder y la gloria”) y “Fort Apache” (primera parte de la mítica trilogía sobre la caballería en la que interpretó al Coronel Thrusday un clasista y racista militar trasunto de Custer).

En la siguiente década, liberado del contrato con la Twenty, espació sus apariciones en la gran pantalla; no obstante se le pudo ver en grandes películas como la colosal adaptación de la inmortal obra de Tolstoi “Guerra y paz” realizada por King Vidor, el magnífico thriller basado en un caso real “Falso culpable” de Alfred Hitchcock o los notables westerns “Cazador de forajidos” dirigida por Anthonny Mann y “El hombre de las pistolas de oro” filmada por Edward Dmytryk; además de reservarse el principal papel de “Doce hombres sin piedad”, que también produjo y por la que fue nominado de nuevo al Oscar.

La década de los sesenta supone la de su aparición en grandes superproducciones caracterizadas por sus espectaculares repartos como “Tempestad sobre Whasington” y “Primera victoria” ambas de Otto Preminger, “La conquista del Oeste” (una especie de compendio de los temas tratados en los westerns) o las bélicas “El día más largo” y “La batalla de las Ardenas”; además coprotagonizará notables películas como el duro thriller de Don Siegel “Brigada homicida” con Richard Widmark, que dio lugar a una serie de televisión, “El estrangulador de Boston” dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Tony Curtis y el western paródico “El día de los tramposos” de Joseph L. Mankiewicz junto a Kirk Douglas. En 1968 rodará una de las cumbres del western “Hasta que llegó su hora” en la que, en una gran interpretación, dio vida a Frank uno de los pistoleros más fríos y despiadados, capaz de asesinar a un niño sin pestañear, vistos en un western. Su contribución al spaghetti se completó con su papel de Jack Beauregard en “Mi nombre es ninguno” (1973) film alegórico sobre la muerte del western. En la década de los setenta sus trabajos son cada vez más escasos y menos interesantes (incluso aparece en varias películas de catástrofes tan en boga durante esa época: “Tentáculos”, “El enjambre” o “Meteoro”). En 1980 recibió un Oscar honorífico y, por fin, al año siguiente obtuvo el Oscar al mejor actor por su papel en el film “En el estanque dorado” de Mark Rydell, película que, además, le dio la oportunidad de trabajar junto a su hija Jane.

En 1982 moría de un fallo cardiaco este gran actor del que John Ford a una pregunta de una periodista dijo “¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine”.

Filmografía SW

1968.- Hasta que llegó su hora
1973.- Mi nombre es ninguno.


miércoles

UN DOLAR ENTRE LOS DIENTES


Un dólar entre los dientes (Un Dollaro tra i denti) (A stranger in town)
1966
Italia/Usa
Director: Luigi Vanzi
Guión: Warren Garfield, Giuseppe Mangione
Fotografía: Marcello Masciocchi
Música: Benedetto Ghiglia

Reparto:
Tony Anthony, Frank Wolff, Jolanda Modio, Gia Sandri, Raf Baldassarre, Aldo Berti, Antonio Marsina, Salvatore Puntillo, Fortunato Arena, Rossella Bergamonti, Ugo Carboni, Giovanni Ivan Scratuglia, Lars Bloch, Angela Minervini, Elio Angelucci, Nicola Di Gioa, Enrico Capoleoni, Arturo Corso, Loris Bazzocchi.

SINOPSIS: Un enigmático pistolero tras llegar a un pueblo cuasi fantasma llamado Cerro Gordo le propone a Águila, jefe de un grupo de forajidos mejicanos, robar un cargamento de oro custodiado por el ejército estadounidense a cambio de quedarse con la mitad del botín. Pero, tras dar el golpe, es traicionado por los bandoleros por lo que desde ese momento ideará un plan para vengarse de los forajidos y recuperar el dinero.

Coproducción italo-estadounidense de 1966, aunque fue estrenada a principios de 1967, también conocida como “A Stranger in town” que, junto con “Un hombre, un caballo, una pistola” realizada al año siguiente y “El forastero silencioso” realizada en 1969, conforma la trilogía sobre “El extranjero” un enigmático pistolero con el que la Metro Goldwyn Mayer, que distribuyó la trilogía en los EEUU, quiso dar la replica al hombre sin nombre de Leone-Eastwood cuyos derechos en los EEUU correspondían a la United Artists.

El tríptico obedece a un proyecto personal de su protagonista, Tony Anthony (un inquieto actor de origen italiano cuyo verdadero nombre es Roger Pettito que participaría en el guión de las dos últimas películas de la trilogía e, incluso, coproduciría la tercera) en el que cobró gran importancia para ponerlo en pie la implicación de Allen Klein (manager de The Beatles) al que pudo acceder Tony gracias a su amistad con el director y guionista Saul Swimmer con el que había colaborado en un par de películas en los EEUU, y cuya dirección se encargó a Luigi Vanzi, bajo el seudónimo de Vance Lewis, un realizador con escasa experiencia tras la cámara pero que supo dar un toque personal a esta primera película.

La película presenta fuertes similitudes con la seminal “Por un puñado de dólares”, no solamente en la trama, aunque más esquematizada; sino también tanto en las situaciones, así por ejemplo se inicia con la llegada al pueblo del taciturno pistolero, hay una mujer joven con un hijo de corta edad que es secuestrada y se ve obligada a mantener relaciones sexuales con el jefe de la banda, el antihéroe recibe una enorme paliza justo antes de comenzar su venganza tras haberse repuesto y nos encontramos con un enfrentamiento final entre “El Extranjero” y Aguila calcado al de su modelo (aquí el protagonista se protege tras una vagoneta de hierro en vez de con una plancha y se repite el duelo cargando sus respectivas armas los dos contrincantes, aunque en esta película el antihéroe porta una escopeta de cañones recortados y el villano una ametralladora, en vez del colt y el Winchester que empuñaban los contendientes en el largometraje de Leone); como en los personajes ya que “El Extranjero” está inspirado en el hombre sin nombre ál que parodia, además de presentar un aspecto todavía más desastrado (en vez de un poncho lleva una manta vieja), mientras que el personaje de Águila es un calco de Ramón Rojo, incluso en las primeras escenas no se separa de su Winchester, y la secuencia en la que con la ametralladora acaba con los prisioneros mejicanos es un claro guiño a la escena del río en la que Ramón terminaba con los soldados yankis.

Pero aunque el largometraje está, por tanto, fuertemente inspirado en el de Leone (incluso creo que hay otro guiño al siguiente western dirigido por éste ya que los bandidos, como los hombres del Indio, tienen su guarida en una iglesia abandonada) presenta, a pesar del muy limitado presupuesto que se aprecia sobre todo en las escasas localizaciones, ciertas virtudes y elementos personales, no sólo al simplificar, como antes señalé, la trama, que aparece estructurada en dos partes diferenciadas, primando en la primera la avaricia representada tanto en el deseo o codicia de un bien ajeno (inicio del film y planteamiento del robo) como en la traición (interludio en el que el antihéroe se ve engañado por Águila), mientras que en la segunda predomina la ira bajo la forma de la venganza (la parte más larga con un intento fallido de recuperar el botín por parte del antihéroe, lo que le cuesta ser salvajemente golpeado, y el posterior enfrentamiento de éste con los miembros de la banda de Águila, a los que va aniquilando en un estupendo tramo final), o al reducir las líneas de diálogo a la mínima expresión, ya que en buena parte de la película no se habla y priman las imágenes acompañadas de los dos temas musicales (los ocho primeros minutos, por ejemplo, carecen de diálogos); sino también, al saber crear una atmósfera, a la que sin duda no es ajena la labor de Marcello Maschiochi como director de la fotografía, mucho más sombría y decadente que la de su modelo, con un pueblo prácticamente abandonado que da la sensación de estar cayéndose a pedazos y con unos personajes negativos caracterizados por su brutalidad y su avaricia.

Quizás el elemento menos acertado sea la banda sonora compuesta por Benedetto Ghiglia que ahonda en el carácter minimalista del film con un aceptable tema principal con predominio de la guitarra que, para mi gusto, se repite en exceso llegando a ser un poco pesado, y otro que prácticamente es un rasgueo de guitarra, para mí, bastante insoportable. Además también en la banda sonora hay otro guiño a “Por un puñado de dólares”, en esta ocasión con una especie de silbido (no sé si se trata de una flauta) que se suele identificar con el protagonista.

Por lo que respecta a los actores, tenemos como antihéroe a Tony Anthony, interprete que hasta ese momento sólo había protagonizado en Estados Unidos tres películas por lo que decidió probar suerte en Europa, que se limita a estar por ahí dado lo escasamente trabajado de su personaje, mientras que Frank Wolff, otro norteamericano emigrado al viejo continente, hace una buena composición, basándose para mi en Gian Maria Volonte, de Águila, un megalómano y sádico bandido (no duda en amenazar con una navaja a un bebé para obtener información de su madre o en fusilar a los soldados mejicanos para probar la ametralladora), además de necesitar constantemente que le confirmen sus hombres que es “un hombre justo”.

En papeles secundarios aparecen dos veteranos del spaghetti, el habitualmente malvado Raf Baldaserre, otro amigo de Anthony con el que contaría para sus futuros proyectos, como la mano derecha de Águila y Alberto Berti en el papel de Marinero, otro miembro de la banda apodado de esa forma porque disfruta ahogando a sus víctimas, entre ellas un sacerdote; además de dos actrices, Jolanda Modio, que también aparecería en “Cara a cara”, en un personaje, sin nombre, muy parecido al desempeñado por Marianne Koch en “Por un puñado de dólares” y Gia Sandri como Maruca, un personaje bastante curioso ya que se insinúa, por la forma cómo trata a Jolanda Modio, su tendencia lésbica e, incluso, su sadismo ya que lleva siempre un látigo y disfruta utilizándolo.

En resumen un brutal y violento spaghetti western que a pesar de su escaso presupuesto, alguna situación inverosímil (no se sabe, porque es prácticamente imposible, cómo escapa el protagonista de la guarida de la banda de Águila) y sus fallos (no se respeta la unidad de tiempo, así hay una escena que se desarrolla de noche en el interior mientras que en el exterior es de día) me ha parecido muy digno y entretenido, además de contar con un gran tramo final.

TONY ANTHONY

Actor, guionista, productor y director estadounidense (1937 Virginia) de origen italiano cuyo verdadero nombre es Roger Pettito. Tras estudiar en la Universidad de Carnegile Mellon en Pittsburg pronto se interesó por el mundo del cine en todos sus aspectos. Así su debut se produjo en el largometraje dirigido en 1966 por su amigo Saul Swimmer “Force of impulse”, una película independiente sobre el drama de las familias con hijos delincuentes en la que Anthony también participó en el guión y en la producción.

Tras colaborar de nuevo con Swimmer en su segundo proyecto “Without each other” en 1962 (ambos escribieron el guión, Swimmer lo dirigió y Anthony fue el actor principal) y aparecer en una coproducción dirigida por George Sherman, decide probar suerte en Italia donde rueda tres comedias hasta que gracias a la amistad de Swimmer con Allen Klein (manager de The Beatles) pudo poner en pie “Un dólar entre los dientes”, spaghetti de gran éxito (se lanzó en los EEUU por la MGM como rival de Eastwood y su hombre sin nombre cuyos derechos los poseía la United Artist) que dio lugar a una peculiar trilogía dirigida por Luigi Vanzi, en la que participó como protagonista en el rol de un pistolero denominado The stranger (personaje que más tarde retomaría en la delirante “Get Mean”, también producida por él), además de colaborar en los guiones de las dos últimas y coproducir la tercera.

Hombre inquieto, fruto de sus programas de investigación y desarrollo de la tecnología del cine fueron varios avances en cuanto a objetivos y a cámaras de pantalla ancha, lo que le permitió rodar en 1981 el film en 3D “Yendo hacia ti” realizada por Ferdinando Baldi (que ya le había dirigido en “Blindman”, con Ringo Starr en un papel destacado, y en la citada “Get Mean”) y en la que también participó su amigo Gene Quintano como coprotagonista, coproductor y coguionista.
Su última película como protagonista fue otro film en 3D, en este caso de aventuras, “El tesoro de las cuatro coronas” en la que volvió a contar con Baldi (director), Quintano (actor, guionista y productor) y Lloyd Battista (guionista, que había participado en los libretos de cuatro de sus westerns).

A partir de ese momento se retirará del cine y sólo participará de forma esporádica como productor en proyectos de sus amigos Gene Quintano (“Una espía en mi alcoba” y “Un dólar por los muertos” que constituyó, por la falta de respuesta en taquilla, un intento fracasado de hacer varios westerns coproducidos entre España y los EEUU) y Mark Damon (“Orquídea salvaje”).

Filmografía en SW:

1966- Un dólar entre los dientes
1967- Un hombre, un caballo, un colt
1968- El forastero silencioso
1971- El justiciero ciego (Blindman)
1976- Con el sol en los ojos y la pistola en la mano (Get Mean)
1981- Yendo hacia ti (Comin’ at ya!)

FRANK WOLFF

Actor estadounidense (1928 California-1971 Roma) cuyo verdadero nombre era Walter Hermann Frank Wolff. De familia acomodada (su padre era médico) y de ideología de izquierdas, durante la década de los cincuenta estudió en la UCLA, apoyado por sus padres, actuación y dirección, montando diversas obras de teatro como “El tiempo es mañana” (drama en el que se criticaba la guerra) y obteniendo por dos veces el premio a mejor actor. Es durante esta época de estudiante cuando va a conocer a realizadores de la talla de Monte Hellman (“A través del huracán”, “Carretera asfaltada en dos direcciones”) del que se hará un gran amigo y con el que montará varias obras de teatro en UCLA o del mítico productor-director Roger Corman (además de su labor como director fue el mentor entre otros de Coppola, Scorsese, Demne, Nicholson o De Niro).

Gracias a la amistad con este último participó en varias películas dirigidas por él que compaginó con apariciones en series de moda de la época (“Los intocables”, “Caravana” o “Rawhide”). En 1961 se trasladó a Grecia para rodar de nuevo con Corman “Atlas”. Una vez en Europa decide probar suerte en la industria cinematográfica de este continente y, sobre todo, en la italiana, destacando sus apariciones en el policiaco dirigido por Francesco Rosi en 1962 “Salvatore Giuliano”, el drama sobre los inmigrantes griegos en EEUU “América, America” realizada por Elia Kazan en 1963, la coproducción de 1966 “La Venus de la ira” de Daniel Mann en la que trabajó junto a Sofía Loren y Peter Finch o la comedia de ese mismo año de Dino Risi “Arreglo de cuentas en San Genaro” con Nino Manfredi.

Su debut en el spaghetti western, tras haber rechazado el papel del malo en “Por un puñado de dólares”, tuvo lugar en 1966 con “Alambradas de violencia” de Leon Klimovsky en la que compartía cartel con Anthonny Steffen y llegó a rodar en apenas cuatro años hasta diez eurowesterns entre los que destacan dos de los mejores films de este subgénero “Hasta que llegó su hora” en el rol del desafortunado marido de Jill y “El gran silencio” como el desdichado sheriff, ambas rodadas en 1968.

De su última etapa sobresale su participación en tres giallos, “Asesinada ayer” dirigida en 1970 por Duccio Tessari, película en la que compartía protagonismo con Raf Vallone, y dos coproducidos entre España e Italia realizados en 1971: “Los fríos ojos del miedo” película de Enzo G. Castellari (con el que había trabajado en un par de spaghettis) y “La muerte camina con tacón alto” dirigida por Luciano Ercoli. Ese mismo año, aquejado por una fuerte depresión, se suicidaba en el Hotel Hilton de Roma antes de que se estrenase su última película “Quando le donne persero la coda”.

Filmografía en SW:

1966- Alambradas de violencia
1966- Los cuatros salvajes
1967- Il templo degli awoltoi
1967- Un dollaro trai denti
1967- Tu perdonas… yo no
1968- Llego, veo y disparo
1968- El gran silencio
1968- Hasta que llegó su hora
1968- Mátalos y vuelve
1969- Yo soy vuestro verdugo

lunes

ALAMBRADAS DE VIOLENCIA


Alambradas de violencia (Pochi dollari per Djang)
1966
España/Italia
Director: León Klimovsky (Enzo G. Castellari)
Guión: Manuel Sebares, Tito Carpi
Fotografía: Aldo Pinelli
Música: Carlo Savina

Reparto:
Anthony Steffen, Gloria Osuna, Frank Wolff , Joe Kamel, José Luis Lluch, Tomás Zalde, Alfonso Rojas, Angel Ter, José Luis Zalde, Sandalio Hernández, Enio Girolami, Enzo Castellari , Alfonso de la Vega, Joaquin Parra, Félix Fernández

Coproducción italo-española de 1966 en cuyos títulos de crédito figura como director el argentino afincado en España León Klimovsky pero que en realidad, por lo que he leído, el encargado en su mayor parte de ponerla en pie por las desavenencias surgidas con Klimovsky fue Enzo G. Castellari, con lo que este filme fue su debut como director en un subgénero del que se convertiría en uno de sus mayores representantes. De hecho si se comparan el principio de “7 Winchester para una matanza”, que dirigiría al año siguiente, y el final de ésta se aprecia una misma mano en la dirección.
SINOPSIS:
Regan es un cazador de recompensas contratado por la Compañía Nacional de Minas para recuperar los 100.000 dólares robados por la banda de Jim Norton. Tras acabar con tres de ellos y recuperar parte del botín, sus pesquisas le llevan a Mile City un pueblo en Montana, territorio fundamentalmente ganadero, en donde vive el pacífico hermano gemelo de Jim, Trevor, y en el que, tras hacerse pasar por sheriff, se encontrará en medio de la guerra librada entre los colonos con sus cercas y los ganaderos defensores de los espacios libres necesarios para alimentar a sus vacas.

El largometraje, al igual que 7 Winchester, está a caballo de los postulados del spaghetti y del western clásico. Así nos encontramos con una magnífica escena inicial marcadamente “spaghetera” (para mí la mejor secuencia de la película), de una gran riqueza visual y barroquismo (se ve acercarse al protagonista entre los antebrazos de dos individuos que están echándose un pulso, para posteriormente aparecer encuadrado entre las piernas de otro en un plano que recuerda al de Lee Van Cleef acabando con Al Mulock en “El día de la ira”), y en la que incluso se rinde homenaje a “Por un puñado de dólares” ya que el protagonista, al igual que Clint Eastwood en el filme de Sergio Leone, monta un burro, lleva una especie de poncho y fuma pequeños puros ( más adelante de nuevo se citará tanto al actor como al director pero en este caso en relación con “La muerte tenía un precio” en un plano en el que se ve a Reagan disparar desde el sillón de un barbero); pero tras aparecer los títulos de crédito nos vamos a encontrar con un largometraje tanto respecto al tema principal (el enfrentamiento entre agricultores y ganaderos) como por el diseño de producción, el montaje y la dirección de Castellari, en la que por ejemplo apenas utiliza un elemento tan característico como era el zoom (conté dos o tres y muy suaves) o hay una total ausencia de esos primerísimos planos no menos característicos, mucho más cercano a los westerns realizados en el continente americano. Incluso aparece un personaje como es el de Smitty, el ayudante del sheriff, que necesariamente remite al interpretado por Walter Brennan en “Río Bravo” por su carácter un poco gruñón, por la relación que mantiene con el nuevo sheriff y por alguna situación que protagoniza (al igual que ocurría en la película de Hawks en la que Brennan disparaba sobre Martin porque no le había avisado, Smitty disparará sobre Regan).

A pesar de la sólida dirección de Castellari que consigue escenas realmente buenas (la inicial anteriormente citada, la del tiroteo que sostiene entre las rocas Jim o el enfrentamiento de Regan con tres pistoleros y su posterior intento de linchamiento) creo que la película es bastante irregular y sufre de un cierto bache en la parte central con algún que otro giro de guión, además de partir de varias premisas poco acertadas por parte de los guionistas, el prolífico Tito Carpi y el también habitual de los spaghettis Manuel Sebares, ya que parece bastante increíble que la hija de Jim no sepa distinguir a éste de su tío Trevor por muy gemelos que fueran y resulta demasiado simple que Regan habiendo encontrado al futuro sheriff de Mile City asesinado se haga pasar por éste; además de no haber desarrollado los guionistas suficientemente uno de los aspectos con mayor potencial de la película como es la relación que se establece entre Regan y Trevor.

Por lo que respecta al reparto está encabezado por uno de los actores más prolíficos dentro de este subgénero, Anthony Steffen, en realidad Antonio de Teffè, (protagonista de veintisiete westerns en diez años) que, además de deleitarnos en las escenas de acción con sus habituales cabriolas consistentes en arrojarse al suelo, girar y disparar y a pesar de no ser un actor excesivamente expresivo, en este filme está bastante bien como Regan un frío y letal cazador de recompensas (suele dejar su sello en la frente de sus oponentes, característica repetida en distintos spaghettis como, por poner algún ejemplo, “Por techo las estrellas” o “Un agujero en la frente”, ambos ya comentados) que irá evolucionando a lo largo de la historia gracias, sobre todo, al amor que le profesa Sally, la hija de Jim Norton. A Steffen le acompaña Frank Wolff, actor norteamericano que trabajo fundamentalmente en Europa y terminó sus días trágicamente en un hotel de Roma, que en esta ocasión se muestra por debajo del nivel demostrado en otros spaghettis en un papel a priori muy interesante como Trevor, en realidad Jim, un bandido que intenta abandonar su vida de delincuencia y es firme partidario de la paz, lo que le cuesta enfrentarse a la incomprensión de otros colonos, pero con una querencia natural por la violencia como demuestra el hecho de que está a punto de asesinar a dos hombres desarmados. El principal papel femenino recae en Gloria Osuna (actriz, con cierto parecido con Gloria Milland, que había debutado en “Placido”, obra maestra de Berlanga, y a la que ese mismo año se la pudo ver en la notable “El sabor de la venganza” de J. L. Romero Marchent) al dar vida a Sally Norton, hija de Jim, protagonista de una historia de amor un tanto inconclusa con Regan. Junto a ellos dos veteranos como Alfonso Rojas, con más de cien largometrajes y películas para televisión de los cuales treinta y cinco fueron spaghettis, como Amos Bronswerg el poderoso y ambicioso jefe de los ganaderos, y Sandalio Hernández en el papel de Smitty el fiel ayudante del sheriff. Ambos están más que correctos.

En cuanto a la banda sonora, la compuso Carlo Savina y cuenta con un buen y pegadizo tema principal cantado, “There will come a morning”, que tiene un comienzo de influencia clásica para continuar con un estribillo más propio de los spaghettis (incluso se escuchan disparos) y está muy bien interpretado, como era habitual en las composiciones de Savina, por Don Powell.

Como curiosidades comentaros que fue uno de los primeros spaghettis que utilizó el reclamo de Django ya que en Italia el spaghetti se tituló “Pochi dollari per Django” a pesar de que el personaje interpretado por Steffen no tiene nada que ver con el modelo original, siendo para mí mucho más acertado el título de la versión española que alude claramente al conflicto vivido en Mile City; y que en el filme participaron tanto el hermano, Ennio Girolami, como el padre, Marino Girolami, de Castellari, el primero como actor dando vida a un pistolero de la banda de Jim y el segundo en labores de producción. En definitiva una película entretenida que constituye un curioso híbrido entre las corrientes europeas y norteamericanas del western, que cuenta con un acabado formal bastante correcto y, para mí, a pesar de sus defectos, sobre todo su irregularidad, se ve con agrado.(TEXTO 800 SW)


martes

TU PERDONAS...YO NO


Tú perdonas...yo no. (Dio perdona... Io no!)
1967
Italia/España
Director: Giuseppe Colizzi
Música: Angel Oliver Pina
Guión: Giuseppe Colizzi
Fotografia: Alfio Contini

Reparto: Terence Hill, Bud Spencer, Frank Wolff, Gina Rovere, José Manuel Martín, Luis Barboo, Joaquín Blanco, Tito García, Frank Braña, Antonietta Fiorito, Francisco Sanz, Franco Gulà, José Canalejas.

Primera película de la trilogía rodada por Giuseppe Colizzi con Terence Hill y Bud Spencer como protagonistas que no me ha convencido.

SINOPSIS: Una banda ha atracado un tren llevándose una fuerte suma de dinero y ha asesinado a todos los viajeros. El robo tiene la firma de Bill San Antonio, pistolero ya fallecido. Dos hombres, Doc o Cat Stevens (jugador de cartas y antiguo compañero de San Antonio) y Earp o Hutch Bessy (empleado de la compañía) intentaran recuperar el dinero y descubrir la verdad sobre la muerte de San Antonio.

Me ha parecido un spaghetti regularcillo. Lo más destacado e interesante para mí han sido los primeros cuarenta o cuarenta y cinco minutos del film en los que, mezclando elementos de varios géneros (western y policíaco) y con una estructura un tanto compleja a base de flashback no ordenados cronológicamente, los protagonistas localizarán el lugar donde se encuentra el botín y conocerán la verdad sobre San Antonio. Pero a partir de la llegada de ambos a la guarida de los bandidos la peli se hace más previsible, aburrida y tópica, rellenándose el resto del metraje con las típicas peleas que en algunos casos resultan un tanto forzadas (como la que mantienen Hill y Spencer en la orilla del río), con escenas de torturas que se hacen interminables, y con algún que otro tiroteo que no resulta demasiado espectacular; todo ello para llegar a un final un tanto flojo y decepcionante.

En cuanto a la labor de dirección de Giuseppe Colizzi me pareció muy corriente, lo que se aprecia, a mí juicio, en las dos escenas iniciales. Así en la primera abusa del efectismo y no termina de sacar todo el partido a un comienzo que podría haber sido sensacional con la llegada al pueblo del tren cargado de muertos. Mientras que la presentación de Doc jugando una partida de poker, que es bastante buena, se ve deslucida por la pelea posterior torpemente rodada.

Por lo que respecta a los actores, creo que Terence Hill cumple en su papel de héroe ambiguo (pretende encontrar el botín para quedárselo), mientras que Bud Spencer parece cómodo en su papel de honrado y fortachón empleado de la compañía. Sin embargo, para mí, ambos quedan eclipsados por la actuación de Frank Wolff como el taimado jefe de la banda. Además están secundados por un buen número de habituales del género como José Luis Martín, Frank Braña, José Canalejas o Paco Sanz que no lo hacen mal. En relación con la banda sonora cabe señalar que la misma me pareció bastante desafortunada, pesada, inapropiada y muy mal utilizada. (TEXTO 800 SW)

GIUSEPPE COLIZZI

Giuseppe Colizzi nace en Roma en 1925. Sin duda tiene el merito de haber creado la pareja de oro de la segunda generación del spaghetti western. Estamos en 1966 y Colizzi llama por teléfono a Carlos Pedersoli con la idea de proponerle actúar en un western, junto al semi-desconocido actor Mario Girotti.
Nace "Tú perdonas...yo no", y "nacen" también Bud Spencer y Terence Hill.

Collizi comenzó a trabajar en el cine en 1948 en Roma con el joven director Luigi Zampa originalmente como asistente y luego como gerente de producción. Participó en algunos éxitos del cine italiano de los años cincuenta/sesenta, como "Il bidone", "L’arte di arrangiarsi", "L’onorata società", "Anni facili", "Omicron", "Questa volta parliamo di uomini" o "Le belle famiglie". En esa misma epoca tambien trabaja en el guión de la película "I nuovi angeli".
Entre 1958 y 1960 Colizzi se dedica a la edición de novelas.
Pero la gran fama le llegó a mediados de los años sesenta, cuando decidió regresar al cine, por primera vez detrás de la cámara. Su experiencia en los guiones y la edición le valió para decidirse a crear su propia película.

La idea básica en la mente de Colizzi era crear un westen del mismo tipo de los que tenían exito en esos años. Inicialmente la historia se basaba en una fabula Isopiana y la película tendría el titulo de "El perro, el gato y el zorro". Una película desde tres puntos de vistas; Mario Girotti (Terence Hill) jugando como gato, Pietro Martellanza como el perro y Frank Wolf como el zorro.
Después de un tiempo de trabajo sobre el guión, cambia de opinión y piensa en una historia con solo dos actores.

"La primera película rodada junto con Giuseppe fue un poco de casualidad. En verdad la iba a hacer Peter Martellanza en un principio, pero se rompió una pierna. Collizí me llamó directamente él por telefono, y de allí salió "Tu perdonas...yo no". Personalmente nunca pensé que me fueran a llamar a mi, ya que Peter Martellanza era un actor atractivo de ojos azules, practicamente igual que Terence Hill"
(Bud Spencer)
La película tras su estreno pronto se cuenta como un gran éxito y las salas de los cines están repletas. La criticas, frías en un principio, comienzan a hablar como un nuevo genio en el cine italiano. A los pocos meses, con mucho entusiasmo, el director comenzó a trabajar en la segunda parte de la película. La pareja Hill-Spencer se convierte en el motor que acelera el guión, y en 1968 estrena "Los cuatros truhanes", con el añadido del actor Eli Wallanch al proyecto.
"La colina de las botas" cierra la trilogía un año más tarde.

Pasado unos años (1972), Giuseppe tiene la idea de volver a dirigir a la pareja, ya famosa por las películas de "Trinidad", pero esta vez los saca del western y los lleva a la época actual en una película rodada íntegramente en un aeropuerto abandonado y los bosques de Colombia. el titulo de la producción fué "Más fuerte, muchachos". Giuseppe añade todos los trucos de Barboni, aunque con algunas leves modificaciones. Está seria su ultima película con la pareja.
Dos años después rueda "Arrivano Joe e Margherito", que no es otra cosa que una de Hill/Spencer pero sin ellos en el reparto. Por desgracia para el, esta película no es un éxito como sus anteriores trabajos.

Llegamos a 1975, cuando en Italia hay una especie de revolución de los medios de comunicación, en especial de las televisiones privadas que están emergiendo en aquella época en el país. Colizzi se convierte en el director general del primer canal privado de Roma, hecho que le lleva a escribir y dirigir una película sobre ese singular tema, que trata sobre dos jóvenes editores de un primerizo canal privado y sus problemas, que les llevará hasta a ser secuestrados.
"Switch" aparece en la primavera de 1978, siendo una propuesta inovadora. Por desgracía, una mala distribución hace que pase sin pena ni gloria.

Olvidado el mal trago, Colizzi comienza a preparar una nueva historia para Hill y Spencer. Por desgracía en 1980 muere a la eda de cincuenta y cinco años en su Roma natal.
"Estoy con los hipopotamos" tuvo que ser dirigida al final por Italo Zingarelli. Tres años más tarde, Terence Hill dedicará la serie "Don Camilo" a la memoria de Giuseppe Colizzi.
(Texto traducido y adaptado de la web "SW Il Data Base Western Italiano") (800 SW)

Filmografía SW:

1967- Tú perdonas...yo no
1968- Los cuatros Truhanes
1969- La colina de las botas

jueves

EL GRAN SILENCIO


El gran silencio (Il Grande silenzio)
1968
Italia/Francia
DIRECTOR Sergio Corbucci
GUIÓN Sergio Corbucci, Vittoriano Petrilli, Mario Amendola, Bruno Corbucci
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Silvano Ippoliti

REPARTO
Jean-Louis Trintignant, Klaus Kinski, Luigi Pistilli, Marisa Merlini, Frank Wolff, Mario Brega, Raf Baldassarre, Spartaco Coversi

Sergio Corbucci dirige de nuevo otro fenomenal titulo del genero, que con el tiempo ha alcanzado el nivel de película de culto, y que para muchos es el mejor western europeo rodado jamás. En la frontera entre Mexico y USA, en un pequeño pueblo nevado, la situación ha echo que un montón de pobres desgraciados tengan que malvivir robando, presionados por el cacique de la zona. El mismo cacique ha logrado poner recompensas por la cabeza de los ladrones, y eso ha echo que un montón de buitres carroñeros estén al acecho listos para atrapar a los buscados. El peor es el Loco, un cazador de recompensas que no duda en matar siempre, aunque sea por la espalda y aunque el otro esté desarmaldo.
Hasta la zona llega un pistolero a sueldo llamado Silencio, un hombre al que la fama le precede como uno de los más rápidos y letales. Va a ser contratado por una viuda para que acabe con Loco.
"El Gran Silencio" es una película ambientada en un lugar lleno de violencia por unos pocos de dolares. Al amparo de la ley, los cazadores de hombres están asesinando a personas, y después la tratan como carne de carnaza, poco más. Corbucci se encuentra con un momento en la historia americana bastante oscuro, y quizás basándose en hechos reales (no probados, pero seguramente la idea sería mas una época en general que una fecha o un lugar en particular. Y es que la época en que se ponían precio a las cabezas, o a las cabelleras de indios o supuestos indios, sin importar llevar a el buscado por la ley muerta, seguramente sería una época muy parecida en la que vemos en la película) logra un decorado de fondo perfecto para poder contar esta historia.
Obviamente, la critica a la ley y a muchas más cosas esta muy presente en el trasfondo de la cinta, pero eso es algo que mejor dejar para otro momento.
Corbucci nos indica pronto que estamos antes un western muy original. Para empezar, el personaje protagonista es un hombre que lleva a el máximo el estereotipo de el pistolero de pocas palabras que tantas veces hemos vistos en otros SWs. Hasta poco después de comenzar el visionado no nos enteramos de que el motivo de su apodo no es otro que es mudo. Poco a poco también vamos descubriendo que realmente no vino a el pueblo a hacer un trabajo más, realmente vino a acabar con el cacique, que es el hombre que le dejó mudó cuando era un niño, aparte de matar a sus padres.
Silencio ve que hizo mal en dejarlo vivo, y ha llegado a el pueblo a terminar el trabajo que comenzó unos años antes al amputarle el pulgar derecho.
Pero al llegar a el pueblo, y ver la situación, y sobre todo después de conocer a la viuda y la historia de el Loco, decide ayudarla y acabar con los cazarrecompensas.
Por desgracia, Silencio no puede acabar con todos, y pese a lograr matar a unos pocos, entre ellos a el cacique, logrando su objetivo principal de matarlo, al final muere a manos de Loco. Además, el Loco mata a todos los que tenia como rehén, dejando el pueblo convertido en una tumba abierta.
Semejante final, imposible de ver por norma general en el cine, obligó a Corbucci a rodar poco después de presentar la película en los primeros visionados un final feliz para presentarlo en algunos países en donde no le darían permiso para llevar a los cines semejante película (pese a ese final alternativo, en España la censura no dejó ver la película en los cines, y hasta hace un año no se había editado en ningún formato).
De todas formas, si la única virtud de "El Gran Silencio" hubiera sido ese final, la película dificilmente seria tan valorada como es.
Corbucci logra poner en pantalla una ambientación impresionante, partiendo de un pueblo inundado en nieve. Todos los personajes aparecen embutidos en grandes ropajes, del que muchas veces solo se ven las manos. Esas manos que tanto protagonismo tomaron en la otra obra maestra del director, "Django", y que aquí aun toman más protagonismo.
Alejada de cualquier tipo de humor o comedia, la película camina por el hiperrealismo y la violencia sanguinaria y extrema. La forma en que el Loco trata los cadaveres de unos forajidos, recuerdan a un carnicero en un matadero tratando con carne de animal y son un ejemplo de por donde camina el film.

Corbucci apuesta por una arriesgada puesta en escena. Quizás, lo más interesante es que la película comienza con un color blanco que casi parece el verdadero protagonista al comienzo, aunque poco a poco se va cambiando a el negro conforme se acerca el final de la historia, como si la tragedia final se fuera haciendo dueña de las imagenes. Jean Louis Trintignant es el actor protagonista, y su papel de Silencio está marcado por su falta de dominio de el idioma italiano. Lo que hubiera podido haber sido un inconveniente, Corbucci lo adapta al guión de forma muy ingeniosa y haciendo aún más atractivo a el personaje. Pese a no poder servirse de la palabra, el actor francés borda su actuación. Aunque si alguien resaltar, sin duda es el peculiar Klaus Kinski, con un papel a su medida. Tampoco quiero olvidarme de Frank Worlf, en el personaje de un Sheriff bonachón y buena persona, pero demasiado ingenuo.

Pese a todo lo escrito, creo que aún me dejo sin tocar muchos aspectos y lecturas de esta fenomenal película, pero es difícil abarcar todo lo que "El Gran Silencio" esconde detrás de sus imagenes, y solo me queda un par de cosas más que deciros sobre ella, que realmente el titulo hace referencia a como se queda el pueblo al final de la película, y sobre todo, que no podéis dejar de ver esta obra maestra del western. (TEXTO 800 SW)