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martes

GRANDES DUELOS "APPALOOSA"


Título original
Appaloosa
Año
2008
Duración
107 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Ed Harris
Guion
Ed Harris, Robert Knott. Novela: Robert B. Parker
Intérpretes: Viggo Mortensen, Renée Zellweger, Jeremy Irons, Timothy Spall, Lance Henriksen, Ariadna Gil, Ed Harris, James Gammon, Luce Rains

En 1882, en Nuevo México, el sheriff Virgil Cole (Ed Harris) y su socio Everett Hitch (Viggo Mortensen) reciben el encargo de pacificar Appaloosa, una ciudad sin ley que vive de las minas y que está dominada por Randall Bragg (Jeremy Irons), un despiadado y poderoso ranchero. Pero la llegada de Allison French (Renée Zellweger), una atractiva viuda, amenaza con destruir la larga amistad entre Virgil y Everett.

Ed Harris recupera la compostura del género de géneros huyendo del nuevo western, obtuso y a menudo sobrevalorado, y aunque no dogmatiza resuelve instintivamente los hechos que aquí acontecen, aportando su grano de arena que en algunos instantes se asemeja a un peñón. Por tanto, sería un error hablar aquí de más de lo mismo. Los personajes, dibujados secamente, vibran con sus acciones y no son la comparsa de ningún guión. Son vitales, están vivos y trasladan fácilmente al espectador sus emociones. Por otro lado, el tratamiento de los giros y la consecución de éstos agranda más si cabe los minutos pasados delante de la gran pantalla. Los guiños (que los hay) ni molestan ni sobran y Appaloosa por sí misma nos relata una bella historia en la que todos los ¿"tópicos"? del cine de vaqueros cobran una vida distinta, refrescante, embriagadora... narrando en imágenes una fuerza y una vitalidad de la que disfruta por todos y cada uno de los que se han embarcado en este viaje se han obstinado en otorgarle. Ya durante el primer minuto de la película el cine se quedó mudo, y conseguirlo filmando un western en el 2008 sigue siendo una genialidad

lunes

LOS PROFESIONALES

 

Título original
The Professionals
Año
1966
Duración
117 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Richard Brooks
Guion
Richard Brooks. Novela: Frank O'Rourke
Reparto
Burt Lancaster
Lee Marvin
Robert Ryan
Jack Palance
Claudia Cardinale
Ralph Bellamy
Woody Strode
Joe De Santis
Rafael Bertrand
Jorge Martínez de Hoyos
Marie Gómez

Ver todos los créditos
Música
Maurice Jarre
Fotografía
Conrad L. Hall
Compañías
Columbia Pictures
Género
Western. Aventuras | Secuestros / Desapariciones. Revolución Mexicana
Grupos
Adaptaciones de Frank O'Rourke
Sinopsis
Un poderoso hacendado tejano contrata a cuatro mercenarios, especialistas en misiones peligrosas, para que rescaten a su mujer, que ha sido secuestrada por Jesús Raza, cabecilla de una banda de revolucionarios mejicanos

Ignoro hasta qué punto resulta higiénico y saludable enfrentarse a una peli como “Los profesionales” la noche más calurosa del año, pero os aseguro que hacerlo con el torso empapado en sudor y el gaznate más seco que el desierto de Mohave ayuda -y mucho- a empatizar instantáneamente con esos cuatro mercenarios románticos (Lancaster, Marvin, Ryan y Strode) que protagonizan este enorme western.

Entrado ya en situación, sin embargo, decidí prepararme un refrescante mojito para paliar los efectos de esa despiadada canícula que hacía estragos a ambos lados de la pantalla. Un par de sorbos después me sentí mejor, pero las infernales temperaturas reinantes en la frontera mejicana se habían cobrado ya su primera víctima. Afortunadamente todo quedó en una inocua insolación y ese cuarteto de tipos duros, bregados en mil y una batallas, pudo proseguir con la misión encomendada: liberar a la bella esposa (Cardinale) de un rico terrateniente (Bellamy) de las garras de un temible revolucionario (Palance).

Apurado mi primer buchito, decidí prepararme el segundo. En la terraza el aire caliente podía mascarse y un pegajoso bochorno pugnaba por dilatar todos y cada uno de los poros de mi cuerpo. Eran las 23:25 h. y el termómetro registraba 31º. Mientras tanto, la imagen de Lancaster colgado por los pies coincidía con la de una primera gota de sudor resbalando perezosa e implacablemente a lo largo de mi espina dorsal. Succioné con fruición lo que quedaba de mojito, le di al pause y fui a picar más hielo.

Preparado mi tercer trago, recapitulé sobre lo que estaba viendo. Por el momento la peli de Brooks evidenciaba ser un western muy bien armado que -a simple vista- discurría por los típicos derroteros del género ;) y que, merced a su estratosférico elenco, podía degustarse con el mismo deleite con el que un servidor estaba dando buena cuenta de su tercer añejo. Lo mejor, sin embargo, aún estaba por llegar. El rescate de María (bocatta di cardinale) y la consiguiente persecución de nuestros cuatro protas por parte de Raza (Palance) y los suyos elevaba el listón de la peli hasta niveles pura y genuinamente peckinpahianos. Le dí nuevamente al pause y trituré algo más de hielo. Sin lugar a dudas, necesitaba un nuevo lingotazo (¿el cuarto?) para combatir la pertinaz y abrasadora atmósfera que reinaba tanto en mi terraza como en la quebrada donde Palance y Lancaster sostenían, a punta de pistola, uno de los diálogos más crepusculares de la historia del género. Me froté los ojos y miré de reojo la botella de ron. Estaba prácticamente vacía, de acuerdo, pero esos diálogos no podían ser fruto de mi imaginación.

Diez o quince minutos después, cuando el pertinente THE END sobre impresionaba los últimos fotogramas de aquella maravilla, comprendí dos cosas: que mi estado de embriaguez era algo más que sospechoso y que acababa de ver un western a-co-jo-nan-te.

(TEXTO FILM AFFINITY)

sábado

EL HOMBRE QUE MATO A LIBERTY VALANCE

 

Después de revolucionar el western y poner todo patas arriba con Centauros del desierto (1956), y tras demostrar al mundo que aún le quedaban unas cuantas balas en la recamara, John Ford volvió a sorprender a la industria del cine en 1962 con El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Una película que daba una vuelta de tuerca más a su género favorito, subvertía el mito de las películas clásicas del Oeste y ofrecía una narración con saltos temporales que sorprendió a todos (una vez más).

El hombre que mató a Liberty Valance está considerada el primer filme denominado western crepuscular (también llamado anti-western). Entre los muchos matices que ofrece esta revisión del genero, está la visión poco maniquea de la trama. Mientras que el wéstern tradicional siempre encarna una clara frontera entre el bien y el mal, el wéstern revisionista no lo hace.

John Wayne y John Ford vuelven a trabajar juntos en 'Quién mató a Liberty Valance' (1962)John Wayne y John Ford vuelven a trabajar juntos en 'Quién mató a Liberty Valance' (1962)
En esta cinta, John Ford decía su último adiós al blanco y negro en el género que le hizo grande. Una imponente obra maestra en la que juega con todos los lenguajes cinematográficos, haciendo viajes al pasado, presente y futuro, recurriendo a sus queridas elipsis y con un guion sublime.
A lo largo de sus dos horas de metraje, que se hacen trepidantes, la película comienza con la narración de Ransom Stoddard (James Stewart), anciano senador del Congreso de los Estados Unidos, explica a un periodista por qué ha viajado con su mujer para asistir al funeral de su viejo amigo Tom Doniphon (John Wayne). La historia empieza muchos años antes, cuando Ransom era un joven abogado del este que se dirigía en diligencia a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía e imponer la ley. Poco antes de llegar, fue atracado y golpeado brutalmente por Liberty Balance (Lee Marvin), un temido pistolero.
John Ford rodó 'El hombre que mató a Liberty Valance' en blanco y negro, ¿por qué lo hizo?
Como ya mostró sin tapujos en Centauros del desierto, a estas alturas de su carrera Ford no tenía nada que demostrar, pero seguía dejando a todos con la boca abierta. Para empezar, el director de grandes títulos como La diligencia (1939) o El hombre tranquilo (1952) no era dado a contar las historias de la forma tradicional. Ford buscaba los recovecos del alma de sus personajes y los mostraba de forma parcial, ofreciendo pequeñas pistas al espectador, para que fuese este último quien completara el puzzle.

Más allá de los misterios por resolver, hay una historia de amor que, como en muchas otras de sus películas, atraviesa el comienzo de la trama. En el caso de esta película, hablamos del triángulo amoroso a tres bandas entre Tom Doniphon (John Wayne) y Ransom Stoddard (James Stewart) con Hallie (Vera Miles) en medio.

"Cuando la leyenda se convierte en un hecho..."
Es una de las frases más famosas de la película y es el trazo de otro de los grandes temas que aborda la película. Curioso que una cinta del Oeste establezca líneas sobre el periodismo y el cinismo de los escritores. John Ford lo hace. En El hombre que mató a Liberty Valance se aborda el tema de la creación de las leyendas (una parte jugosa de ficción en la que el público cree) más aceptable que la historia (o los hechos).

El guiño va en dos direcciones, la del periodismo y la del propio Hollywood y, en concreto, la del genero del western, donde las máquinas de relaciones públicas de los grandes estudios de cine producían mentiras y leyendas interminables sobre las estrellas de cine.

El hombre que mató a Liberty Valance es un film con multitud de tensiones duales que muestra magistralmente un momento crítico en el avance de la civilización occidental: el libro contra el revolver, la ley contra la violencia. El Este civilizado de donde viene Stoddard contra el salvaje Oeste de Doniphon. Futuro frente a pasado. La ley y el orden contra la anarquía, el futuro contra el pasado. Todo ello ejemplificado en una bella y rotunda imagen, la flor de cactus que anuncia el jardín en el que se convertirá la ciudad Shinbone.

Una obra fundamental, tanto para la historia del cine, como para la historia general que ilustra de manera extraordinaria cómo se forja una leyenda. En la cinta se presenta a Stoddard como un avance necesario frente al personaje de Wayne, un pasado derrotado que, al igual que ocurre con el héroe de Centauros del desierto, se ve obligado a retirarse frente al imparable progreso. Aunque, hay que admitir que ese lado salvaje de Wayne nos atrae mucho más.

martes

LOS SIETE MAGNIFICOS

 

Título original
The Magnificent Seven
Año
1960
Duración
126 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
John Sturges
Guion
William S. Roberts
Reparto
Música
Elmer Bernstein
Fotografía
Charles Lang
Compañías
The Mirisch Corporation, Alpha Productions. Distribuidora: United Artists
Género
Western. Aventuras | Remake. Amistad. Buddy Film
Grupos
Los siete magníficos
Sinopsis
Los humildes habitantes de un pueblo mexicano, que viven modestamente de la agricultura, se hallan a merced de una despiadada banda de forajidos que constantemente les exigen un pago por sus cosechas. Como ellos no saben defenderse, deciden contratar los servicios de siete pistoleros, siete implacables mercenarios cada uno con una habilidad especial en el manejo de las armas. 

La acción dramática tiene lugar a lo largo de algo más de 12 meses de un año del decenio de 1880-89, si bien la mayor parte de la acción se concentra en las 4 últimas semanas. Se desarrolla en una aldea rural mejicana próxima a la frontera y en una próspera población cercana de Texas. Ésta tiene estación de tren y dispone de Casino, varios hoteles, caballerizas para monturas de forasteros, comercios mayoristas y minoristas y es sede de un mercado ganadero. La aldea, una vez al año, es asaltada por la banda de Calvera (Wallach), que roba las cosechas y atropella, viola, rapta y mata. Decididos a defenderse, los campesinos requieren los servicios de 7 pistoleros profesionales, liderados por Chris Larabee Adams (Brynner). Forman el grupo Vin Tanner (McQueen), Bernardo O’Reilly (Bronson), Lee (Vaugh), Harry Luck (Dexter), Britt (Coburn) y el joven Chico (Buchholz). Entre los aldeanos sobresalen Hilario (Hoyos), el anciano de la aldea (Sokoloff), Sotero (Alaniz) y la joven Petra (Monteros). Brynner y McQueen se llevan mal durante el rodaje.

El film suma western, aventura, acción y drama. Son muchos los que consideran que con él comienza el western crepuscular, tras la etapa del western clásico (1930-60). La ambientación sitúa los hechos en la penúltima década del XIX, en la que se impone el estado de derecho en el Oeste y emergen grandes cambios económicos, sociales y de orden público. El antiguo héroe del Oeste da paso a la figura decadente de personas desplazadas, angustiadas, sin presente y sin futuro. Los 7 pistoleros a sueldo no tienen trabajo, carecen de perspectivas, pasan estrecheces y sufren síndromes de miedo y angustia. Algunos buscan tareas remuneradas tan simples y mal pagadas, como cortar leña, hacer de vaquero o trabajar como dependiente de una tienda de comestibles.

La nostalgia del pasado y la melancolía del presente les impulsan a aceptar un trabajo de 4 a 6 semanas a cambio de la manutención y 20 dólares de salario por todo el período. El precio habitual de estos servicios oscilaba poco antes entre 600 y 800 dólares. Los personajes conservan, pese a todo, el espíritu aventurero, el sentido de ayuda a los demás, la conciencia del honor, la afición al riesgo y la lucha, etc. Para los forajidos corren malos tiempos. Perseguidos por la policía, el ejército y los rurales, han reducido su actividad y pasan hambre. El jefe Calvera se siente decepcionado por los cambios sociales que le perjudican

jueves

EL ARBOL DEL AHORCADO

 

Título original: The Hanging Tree Año 1959 Duración 106 min. País Estados Unidos Dirección Delmer Daves Guión Wendell Mayes, Halsted Welles. Novela: Dorothy M. Johnson Música Max Steiner Fotografía Ted D. McCord Reparto Gary Cooper, Maria Schell, Karl Malden, Ben Piazza, George C. Scott, Karl Swenson, Virginia Gregg 

Sinopsis 

En la época de la fiebre del oro, a un poblado minero de Montana llega Joe Frail (Gary Cooper), un extraño y contradictorio médico sobre el que parece pesar un oscuro pasado. Tras el asalto de unos bandoleros a la diligencia, la única superviviente resulta ser una inmigrante suiza (Maria Schell) que, a causa de una insolación, se queda ciega. De cuidarla hasta que recupera la vista se ocupará Frail. Noveno y último western de Delmer Daves (“El tren de las 3:10”, 1957). Escrito por Wendell Mayes y Halsted Welles, adapta el relato breve “The Hanging Tree” (1957), de Dorothy M. Johnson. Se rueda en escenarios naturales de Yakima (Washington) y en los platós de Warner Studios (L.A., CA). Es nominado a un Oscar (música). Producido por Martin Jurow y Richard Shephered para la Warner, se estrena el 11-II-1959 (NYC). La acción dramática tiene lugar en la aldea minera imaginaria de Skull Creek (Montana), en 1873, durante la fiebre del oro. (F.A.)

El médico Joseph “Doc” Frail (Cooper), dejando atrás un pasado oscuro, llega a la localidad en busca de una nueva vida. Acoge a un joven ladrón, Rune (Piazza), al que salva de la horca, y a la joven Elizabeth Mahler (Schell), temporalmente ciega a causa de una prolongada exposición al sol después del asalto de la diligencia en la que viajaba. Doc es un personaje complejo, atormentado y contradictorio. Irascible e idealista, es tierno y autoritario alternativamente. Maneja con precisión la pistola y es fuerte con los puños. Jugador empedernido de póquer, ejerce la medicina y trabaja en una mina de su propiedad, ganada a las cartas. Elizabeth es una joven inmigrante suiza, que se encuentra sin familia, sola y desamparada. 

El film suma drama, romance y western. Focaliza la atención en un personaje infrecuente e insólito, un médico convertido en héroe y protagonista de un relato de frontera. Intensamente dramático, se enmarca en un contexto social de penurias, apremios, ambiciones, codicia, inseguridad y desesperación. La colonia de buscadores de oro forma una sociedad sin pasado, sin ley y sin servicios esenciales. En ella impera la violencia, el individualismo y la caprichosa voluntad del más fuerte. 

Los conflictos se resuelven con los puños, las pistolas o la horca. Los principales temas del film son el peso del pasado, los prolongados dramas interiores que provocan los errores cometidos, la necesidad de afrontarlos y superarlos, la búsqueda de la redención y la consecución del perdón que sólo uno mismo puede concederse. También explora la violencia irracional colectiva, sus errores, inconvenientes y desmanes, contra los que se ha de imponer el imperio de la ley y la justicia. 

Adicionalmente, trata el tema de la educación y formación de los jóvenes, que se ha de inspirar en valores como los que trata de tener en cuenta Doc en sus relaciones con Rune. Muestra, además, los efectos perturbadores del odio, la venganza y la ira, manifestaciones habituales de un espíritu enfermo de frustraciones y soledad.

viernes

FINAL SOLO ANTE EL PELIGRO

 

Título original High Noon Año 1952 Duración 80 min. País Estados Unidos Estados Unidos Dirección Fred Zinnemann Guion Carl Foreman Música Dimitri Tiomkin Fotografía Floyd Crosby (B&W) Reparto Gary Cooper, Grace Kelly, Thomas Mitchell, Lloyd Bridges, Katy Jurado, Lee Van Cleef, Otto Kruger, Lon Chaney Jr., Harry Morgan, Ian MacDonald, Morgan Farley, Sheb Wooley, Robert J. Wilke, Harry Shannon, Eve McVeagh Productora Stanley Kramer Productions. Distribuidora: United Artists Género Western. Intriga 

Sinopsis Will Kane (Gary Cooper), el sheriff del pequeño pueblo de Hadleyville, acaba de contraer matrimonio con Amy (Grace Kelly). Los recién casados proyectan trasladarse a la ciudad y abrir un pequeño negocio; pero, de repente, empieza a correr por el pueblo la noticia de que Frank Miller (Ian MacDonald), un criminal que Kane había atrapado y llevado ante la justicia, ha salido de la cárcel y llegará al pueblo en el tren del mediodía para vengarse. El tiempo va pasando lentamente, pero nadie en el pueblo está dispuesto a ayudar al sheriff. 

Si “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford resulta una obra maestra del western a partir de la ausencia de énfasis en el tratamiento del guión, esta película lo es precisamente por lo contrario: los efectos que enfatizan claramente la acción, como por ejemplo pueden ser las referencias al reloj, la excelente música de Dimitri Tiomkin o los sucesivos planos del tren que se acerca cuando llega el medio día. Lo cual demuestra que no hay una técnica concreta que sea la llave para hacer un gran cine –algo que se puede extrapolar a todo el arte– sino que es en el manejo y dominio de cada tipo de técnica para acomodarse a cada circunstancia del argumento donde se encuentra más bien la clave. Fred Zinnemann consigue esto magistralmente en “Solo ante el peligro”. 

El elemento más sobresaliente de esta obra lo aporta el desarrollo en tiempo real. Uno puede pulsar el cronómetro al comienzo de la proyección y comprobará que cada minuto y cada segundo coinciden con aquellos en que transcurre la historia: 84 minutos, ni más ni menos. Zinnemann usa esto como el recurso principal para crear y aumentar la tensión recordando que el instante anunciado desde el principio se va acercando implacable mientras que el protagonista hace lo posible por buscar una solución a su soledad que no llega. Así la historia se convierte en la precisa crónica de un momento anunciado, y como una excelente crónica en directo aparece narrada. La soberbia interpretación del gran Gary Cooper con cada rictus ayuda a comunicar los sentimientos contenidos y la tensión creciente de modo que el espectador se introduce en la trama hasta tal punto que le dan ganas de agarrar un rifle y prestarse como voluntario para ayudante del sheriff. 

Claro que para lograrlo también el mérito está en la cámara y en esos planos cortos que recogen la expresividad de cada personaje desnudando con pasmosa sinceridad sus verdadero interior y mostrando de qué pasta están hechos ante una situación límite. Sin olvidar, por supuesto, el inmenso hacer de Carl Foreman con un guión redondo que dosifica y desarrolla la acción descubriendo paulatinamente las circunstancias de los protagonistas, las relaciones entre ellos, para explicar por qué y cómo reacciona cada cual ante lo que se avecina. 

Cuando las agujas del reloj de la estación marcan las doce en punto y suena el pitido del tren, ya no nos queda ninguna uña más que morder y no hay nadie a quien se le pase por la cabeza levantarse del asiento ni para ir al lavabo. El polvo que se levanta en las calles de Hadleyville se cuela hasta el patio de butacas y el aire denso podría cortarse mientras que el sheriff Will Kane aguarda a Frank Miller y nosotros nos sorprendemos llevando la mano a un costado para buscar la culata de un revólver que no llevamos.