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jueves

EL DIA DE LA IRA


El dia de la ira (GIORNI DELL'IRA, I)
1967
Director: Tonino Valerii
Argumento : Del romance "Der Tod ritt Dienstags" by Ron Baker
Guión : Ernesto Gastaldi, Renzo Genta, Tonino Valerii
Director de Fotografía : Enzo Serafin
Música : Riz Ortolani

REPARTO
Lee Van Cleef, Giuliano Gemma, Walter Rilla, Christa Linder, Yvonne Sanson, Ennio Balbo, Lukas Ammann, Anna Orso, Andrea Bosic, Giorgio Gargiullo, Jose Calvo, Hans-Otto Alberty, Benito Stefanelli, Al Mulock.

Coproducción italo-alemana de 1967 que supuso la segunda y, para mí, mejor incursión de Tonino Valerii en este subgénero, director que posteriormente filmaría, entre otras, las notables “Una razón para vivir y una para morir” (1972) y “Mi nombre es ninguno” (1973), una especie de testamento cinematográfico del western clásico y del propio spaghetti.

Scott Mary es un joven bastardo que sufre todo tipo de humillaciones y burlas de los civilizados habitantes de Clifton mientras lleva a cabo su trabajo de barrendero. Tan sólo cuenta con el sueño de comprarse un revólver y convertirse en un pistolero y con la amistad de dos personajes tan marginales como él, un vagabundo llamado Bill y Murph, un viejo que en su día fue un famoso sheriff. Su situación cambiará cuando llegue al pueblo Frank Talby, un temible pistolero que le enseñará las lecciones pero no los trucos de su oficio.

Nos encontramos, para mí, ante uno de los mejores spaghettis rodados por un director distinto a Sergio Leone gracias sobre todo a un guión estupendo, inteligente, malicioso y más cuidado de lo habitual obra del propio director y del prolífico Ernesto Gastaldi que no sé si se deberá al hecho de ser una adaptación de una novela, lo que no era demasiado frecuente en este subgénero. Además cuenta con unos personajes muy bien perfilados (sobre todo los dos protagonistas pero también los secundarios, incluido el de el pistolero llamado El Santo que me pareció lo suficientemente interesante como para haber protagonizado un spaghetti) y unos estupendos diálogos, principalmente los sostenidos por Talby.

Lo primero que me llamó la atención de la película es que el espectador ve la figura del maduro pistolero a través de los ojos de Scott Mary; así al igual que éste y gracias a la magnífica escena de presentación de Talby entrando majestuosamente a caballo en el pueblo, el personaje interpretado por Lee Van Cleef consigue deslumbrarnos para poco a poco y a medida que vamos conociendo su forma de actuar, al igual que Scott, irnos desengañando al comprobar que es un ser amoral que persigue el beneficio propio sin reparar en el daño que pueda llegar a hacer.

Es, pues, en la primera parte en la que Talby aparece como un personaje atractivo, puesto que se dedicará a adiestrar en el manejo de las armas al desarraigado Scott a través de una especie de decálogo sobre la conducta del hombre de armas:

- Nunca supliques a otro hombre.

- No te fíes nunca de nadie.
- No te pongas nunca entre una pistola y su blanco.
- Los puñetazos son como los tiros, si te dan el primero ya estás listo.
- Cuando dispares contra un hombre mátalo, si no antes o después te matará él a ti.
- La bala justa en el justo momento.
- Antes de desatar a un hombre hay que desarmarlo.
- Nunca le des a un hombre más balas que las que necesita.
- El que no acepta el desafío ya lo ha perdido, y lo ha perdido de la peor forma.
- Cuando un hombre empieza a matar ya no puede detenerse.

Además, a través de las lecciones que le impartirá el veterano forajido, el alumno aprenderá a respetarse y a que le respeten, por lo que nos encontramos ante la típica narración de iniciación o aprendizaje en el que el protagonista madurará y al final tendrá que elegir que camino quiere seguir, elección que, como todas, será dolorosa.

Por otra parte, el guión tiene un claro carácter desmitificador, tanto de la sociedad que se desarrolló en el siglo XIX en los EEUU como de la figura del pistolero. Así nos encontramos con Clifton un pueblo civilizado (un personaje llega a decir que “Hace años que no se oía un disparo”) pero que se ha construido con base en la hipocresía y la mentira, puesto que las fuerzas vivas (el juez, el banquero y el dueño del saloon) no han dudado en enriquecerse a través de actividades delictivas, valiéndose de los mismos forajidos a los que desprecian y a los que, en su día, traicionaron. En cuanto a los pistoleros da una visión muy alejada de la figura romántica propia del western clásico y mucho más realista al presentárnoslos como unos profesionales que utilizan todo tipo de trucos y artimañas (cortar el cañón del revólver, modificar el percutor, evitar el sol en la cara) para sobrevivir y poder enfrentarse con éxito a aquellos que podían ser más rápidos.

Este carácter desmitificador del oeste y de sus personajes que supone una clara ruptura con el western estadounidense contrasta en cierta forma con la excelente y elegante forma de dirigir de Tonino Valerii que se caracteriza por el especial cuidado en la composición de las escenas y la ausencia de los típicos tics de este subgénero, estando más cercana al clasicismo del western norteamericano que a los excesos formales del spaghetti.

El film además contó con una buena labor en la producción de la pareja Chrosicki y Sansone, responsables también de la estupenda “De hombre a hombre”, lo que se traduce en abundantes localizaciones y en una buena labor de ambientación, y con una pegadiza banda sonora de Riz Ortolani en la que destaca el tema principal y otro que se escucha a lo largo de la película con distintas variaciones (guitarra, armónica, orquesta).

Por lo que respecta a los actores, la película cuenta con dos de los grandes intérpretes de este subgénero. Lee Van Cleff en su mejor momento (había encadenado los rodajes en Europa de sus dos películas con Sergio Leone más “El halcón y la presa” y “De hombre a hombre”) que con su habitual sobriedad da toda una lección interpretativa como Frank Talby, un personaje complejo (muestra cierto afecto por Scott pero al mismo tiempo lo utiliza para conseguir sus fines) que presenta muchas similitudes con el de Ryan en la mencionada “De hombre a hombre” ya que como éste es un hombre inteligente que extorsionará a respetables ciudadanos valiéndose del oscuro pasado de éstos y, además, hará de padre adoptivo de un joven pistolero enseñándole el oficio. Incluso se le podía ver como un antecedente de Frank en “Hasta que llegó su hora” ya que como éste es un veterano pistolero que sabe que su tiempo se está acabando y que está envejeciendo por lo que su única oportunidad de sobrevivir pasa por asentarse con un negocio legal.

En cuanto a Giuliano Gemma (actor en plena popularidad en ese momento gracias a Ringo y a Arizona) pienso que le da la réplica perfectamente a Lee Van Cleef con una actuación mucho más grave y contenida de lo que en él era habitual aunque cargada de matices, haciendo creíble la transformación de su personaje de un joven apocado a un pistolero un tanto bravucón pero con una cierta conciencia del bien y el mal, además de lucirse en el enfrentamiento final gracias a su estupenda condición física. Junto a ellos destacan tres veteranos actores: José Calvo en el rol de un vagabundo medio ciego, Walter Rilla que interpreta a Murph un viejo que le abrirá los ojos a Scott respecto al verdadero carácter de Talby y sí le enseñará los trucos de los pistoleros y Al Mullock como Wild Jack, un pistolero con una cuenta pendiente con Talby al que los honrados ciudadanos de Clifton traicionaron quedándose con todo el botín del robo, hecho que le servirá a Talby para chantajearlos.

En definitiva, un spaghetti clave con un guión magnífico que dosifica muy bien las escenas de violencia y una sobresaliente dirección (cuenta con escenas memorables como la mencionada presentación de Talby, el duelo, como si de una justa medieval se tratase, entre éste y El Santo y el enfrentamiento final en el que Scott va acabando con los secuaces de Talby mientras recita las lecciones aprendidas) cuya visión creo que es indispensable para todo aficionado a este subgénero.

GIULIANO GEMMA

Giuliano Gemma (Roma-1938) es uno de los grandes actores del genero. Aparte de ser muy agraciado, Gemma era muy ágil, con lo cual podía hacer muchas piruetas y movimientos como vemos a lo largo de todas sus películas en el genero.
Pronto comenzó su estrellato en los spaghetti westerns, a raiz de protagonizar "Una pistola para Ringo", un personaje peculiar, que llegó a tener 3 películas más para el mismo personaje. Ringo era mucho mas divertido y risueño que la mayoría de los protagonistas de los SW de esa época, y eso hizo que destacara bastante. En solo dos años rodó 7 westerns más, aupado por la fama de su estreno.

Pero en el 67 consigue uno de sus mejores papeles en "El día de la ira", junto al gran Lee Van Cleef, en el que puede ser su mejor euro western.
Siguió trabajando con asiduidad, hasta que en el 77 (ya con el genero acabando) rueda otra buena película, "California", que pone un buen punto y aparte en su periplo por las llanuras europeas.
Y digo punto y aparte porque en el 85 nos ofrece "Tex y el señor de los abismos", una adaptación de un personaje de tebeos, ambientado en el oeste. Uno de los iconos del genero, Giuliano Gemma aun sigue en la actualidad actuando en películas.

Filmografia SW:

1965- Una pistola para Ringo
1965- El Retorno de Ringo
1965- Un dólar agujereado
1965- Adíos, gringo
1966- Arizona Colt
1966- El hombre del sur
1967-Los largos días de la venganza
1967- Wanted
1967- El dia de la ira /// Reseña Adicional
1968- Por techo, las estrellas
1969- Vivos o preferiblemente muertos
1969- La muerte de un presidente
1972- Les llamaban y les llaman dos sinvergüenzas
1975- El blanco, el amarillo y el negro
1977- California /// Reseña Adicional
1978- Montura de plata (Sella d'argento)
1985- Tex y el señor de los abismos.

AL MULOCK

Actor nacido el 30 de junio de 1925 en Ontario, Canada. Comenzó una larga carrera tanto en cine como en televisión. Su trabajo le lleva hasta España para rodar algún western, y ya se queda allí a las ordenes de Leone. Durante el rodaje de "Hasta que llegó su hora", Mulock salta desde la ventana de su hotel y se suicida en mayo del 68.

Mickey Knox, guionista de dicha película, fué testigo de aquellos hechos, y los contaba así en el libro "The Good, The Bad, & the Dolce Vita (Nation Books)":

"La película movía un gran grupo de personas, y nuestra sede se encontraba en Guadix, un pequeño pueblo con mucho calor y polvo. La mayoría del equipo se alojaba en un gran edificio de tres plantas. Acabamos de regresar de una sesión de localización de exteriores, cuando se me ocurrió mirar por la ventana hacía lo que parecía un cuerpo tirado en la calle. Efectivamente, era el cuerpo de un actor, que solo aparecía en la secuencia inicial de la película.

Todavia llevaba puesto su vestuario de vaquero, y Sierra, el gerente de producción, al enterarse del suicidio, dijo "hay que conseguir el traje antes de que se lo lleven", por lo visto por indicaciones del propio Leone.
El actor no había terminado su papel y necesitaban a alguien para hacerlo, pero eso no sería problema mientras tuviera el traje del muerto. Cualquier persona de la misma altura y parecida apariencia podría terminar el rodaje por él.

En realidad, el hombre no estaba muerto, pero Leone ni lo preguntó. Él sólo se preocupaba del rodaje del día siguiente. Lo que realmente mató al actor fue el paseo en un coche de producción más un camino lleno de baches a un hospital lejano. Él nunca debió haber sido trasladado. Una costilla rota le atravesó el pulmón durante el recorrido. Más tarde supimos que el actor era un drogadicto y no podía conseguir su dosis en Guadix. Desesperado, subió a la azotea y se tiró.

Filmografía SW:

1966- El Bueno, el feo y el malo
1967- Los Despiadados
1967- El dia de la ira
1968- Hasta que llegó su hora

viernes

HASTA QUE LLEGO SU HORA


HASTA QUE LLEGO SU HORA (C'ERA UNA VOLTA IL WEST)
1968
Italia/España
Director: Sergio Leone
Argumento : Dario Argento, Bernardo Bertolucci, Sergio Leone
Guión : Sergio Leone, Sergio Donati
Director de Fotografía : Tonino Delli Colli
Música : Ennio Morricone

Intérpretes:
Claudia Cardinale, Charles Bronson, Henry Fonda, Jason Robards, Gabriele Ferzetti, Woody Strode, Jack Elam, Lionel Stander, Paolo Stoppa, Frank Wolff, Marco Zuanelli, Al Mulock, Keenan Wynn, Simonetta Santaniello, Enzo Santaniello, Luigi Ciavarro, John Frederick, Spartaco Conversi, Aldo Berti, Michael Harvey, Antonio Molino Rojo, Benito Stefanelli, Frank Braña, Fabio Testi, Claudio Scarchilli, Aldo Sambrell, Salvo Basile, Bruno Corazzari, Claudio Mancini, Luana Strode, Tullio Palmieri, Renato Pinviroli, Ricardo Palacios, Robert Spafford, Bill Crawley, Francesca Leone, Raffaella Leone, Don Galloway, Livio Andronico, Paolo Figlia, Stefano Imparato, Frank Leslie, Luigi Magnani, Umberto Morsella, Enrico Morsella, Conrado San Martín, Giovanni Ivan Scratuglia, Dino Zamboni, Lorenzo Robledo.

SINOPSIS: Brett McBain, granjero viudo de origen irlandés, vive con sus hijos en una finca levantada sobre el terreno arenoso y desértico del Oeste americano. Allí piensa que será feliz con su segunda y reciente esposa, Jill, que debe llegar desde Nueva Orleans, y a la que prepara un fiesta de bienvenida. Pero antes, una partida de bandoleros acaba con las vidas de Mac y sus hijos. Cuando Jill llega a la hacienda queda impresionada por una matanza que nadie se explica.

Una obra maestra, tanto del Spaghetti western como del cine. Leone demuestra que sabe como volver a reinventarse, y cierra su camino por el western con esta brutal cinta en la que vemos como el progreso acaba con los tiempos de pistoleros montados a caballo. La película esta lleno de momentos brillantes, comenzando con el inicio, con la llegada de el protagonista a la estación, y su enfrentamiento contra los 3 pistoleros. Hay que decir que Leone lo rueda todo jugando con los tiempos, sin prisas en enseñar nada, recreándose en los detalles y en los personajes. Eso ha echo que a muchos no le termine de gustar "Hasta que llegó su hora", ya que se puede hacer demasiado larga, pero es que Leone se permite hacer lo que nadie hace, y es montar a gusto, sin la distribuidora imponiendo ni cortando.
Leone hablando sobre el film afirmó que el ritmo de la película es como los últimos jadeos de un moribundo antes de irse de este mundo, por eso la acción se retrasa o de repente se acelera.
Quizás en cuanto al reparto, Fonda esta sublime en el papel de un temible forajido que ni siquiera pestañea al matar a un niño, en su papel mas oscuro y siniestro. Y también hay que resaltar la insultarte belleza y sensualidad que desprende Claudia Cardinale, en otro gran papel.

La labor de dirección de Sergio Leone me parece de libro o de academia: la planificación de las escenas, los movimientos de cámara (maravillosos travelling, perfecta utilización de la grúa como en la escena en la que Jill llega al pueblo, uso racional del zoom), la combinación de planos cortos con planos largos, etc. Así la peli está plagada de grandes momentos: desde la larga secuencia inicial en la que tres pistoleros esperan la llegada del tren en el que viaja Charles Bronson que está inspirada en la famosa escena del tren de “Solo ante el peligro”; pasando por la presentación de Henry Fonda con la cámara rodeando su rostro hasta que vemos sus ojos azules, fríos como la muerte o el estupendo duelo entre Harmonica y Frank, con una gran labor en el montaje y un magnífico flashback a través del cual conoceremos el motivo de la venganza; hasta ese gran y metafórico final con la muerte de Jason Robards al mismo tiempo que llega el tren; así, como ya hiciese John Ford en “El hombre que mató a Liberty Valance”, Leone nos muestra cómo los personajes de Harmonica, Frank y Cheyenne, que han impuesto hasta ahora su ley a través de las armas, están condenados a desaparecer con la llegada de la civilización y a dejar paso a los educados habitantes del este, representados por el personaje de Jill, que son los que construirán y harán grande al país.

Tan importante como la labor de dirección de Sergio Leone es el trabajo de Ennio Morricone en la composición de la banda sonora (para mí una de las mejores de la historia del western), ya que va a crear un tema para cada personaje principal con el objetivo de que les identifiquemos con su melodía, así la música se convierte en un elemento dramático fundamental.
Tanto la fotografía del habitual en el cine de Passolini Tonino Delli Colli (¡qué bien retratado está el Monument Valley!) como la dirección artística son sobresalientes, beneficiados por un presupuesto nada cicatero. Por último, en cuanto a los actores creo que dieron lo mejor de sí mismos. Henry Fonda crea a uno de los mejores malos que he visto en el cine, Jason Robards está enorme en el papel de romántico y entrañable bandido, Charles Bronson no desentona como el vengativo pistolero lo que en su caso es decir mucho, y Claudia Cardinale, en un papel muy importante inusual en las pelis del oeste, demuestra que, aparte de ser una mujer muy bella, es una estupenda actriz que, tras trabajar con Fellini y Visconti, intentaba introducirse en los EEUU (acababa de rodar “Los profesionales” un gran western de Richard Brooks). Junto a ellos un gran número de estupendos secundarios, tanto europeos como Gabriele Ferzetti o Frank Wolf (éste era norteamericano pero desarrollo su carrera básicamente en Europa), como veteranos norteamericanos: Woody Strode, Jack Elam, Lionel Stander o Keenan Wynn. Además podemos distinguir en papeles muy cortos a varios habituales de los spaghettis entre los que destacan Aldo Sambrell, Fabio Testi o Frank Braña. De esta forma, con el casting, también se está subrayando la idea de combinar clasicismo con modernidad.

HENRY FONDA

Actor estadounidense (1905 Nebraska-1982 California) cuyo verdadero nombre era Henry Jaynes Fonda y patriarca de una saga de intérpretes: sus hijos Jane y Peter y su nieta Bridget. Posee una de las carreras más extensas y exitosas en la historia del cine con más de cien apariciones en la gran pantalla en las que con un estilo sobrio y contenido dotó a sus personajes de una gran profundidad, encarnando como pocos al norteamericano medio. Hijo de un impresor, sus primeros pasos se encaminaron hacia el mundo del periodismo que pronto abandonó por la interpretación teatral (una de sus grandes pasiones que nunca abandonó) primero como aficionado en el teatro de Omaha, dirigido por la madre de Marlon Brando, y, posteriormente, en Broadway con la University Player donde conocerá, entre otros, a James Stewart y Margaret Sullivan.

Tras protagonizar dos exitosas obras de teatro “I love you Wednesday” dirigida por George Cukor y “The farmer takes a wife” dirigida por Elia Kazan, se le abren las puertas de Hollywood y debuta en “Contrastes” (1935), adaptación de Victor Fleming de la última obra de teatro citada. Contratado por la poderosa Twenty Century Fox, durante las dos siguientes décadas se convirtió en uno de los actores más estajanovista de la época, participando en todo tipo de géneros con los más grandes directores: Fritz Lang (“Sólo se vive una vez” y “La venganza de Frank James”, segunda parte de “Tierra de audaces” que también protagonizó junto a Tyrone Power bajo la dirección de Henry King), William Wiler (“Jezabel” junto con la gran Bette Davis en su típico papel de malvada), Preston Sturges (“Las tres noches de Eva” extraordinaria comedia en la que padecía los enredos de Barbara Stanwyck), William Wellman (“Incidente en Ox-Bow” un excepcional western en el que se cuestionaba la ley de Lynch y ofrecía una imagen del oeste poco heroica). Pero es sin duda su colaboración con el genial John Ford la que más le va a marcar, así participara sucesivamente en “El joven Lincoln” (genial biografía de los primeros años como abogado de Lincoln), “Corazones indomables”(estupendo western ambientado en el siglo XVIII), la extraordinaria adaptación de “Las uvas de la ira” en la que dio vida a Tom Joad y por la que fue nominado al Oscar, “Pasión de los fuertes” (recreación bastante libre del duelo en el OK Corral),“El fugitivo” (fallida adaptación de una la gran novela de Graham Greene “El poder y la gloria”) y “Fort Apache” (primera parte de la mítica trilogía sobre la caballería en la que interpretó al Coronel Thrusday un clasista y racista militar trasunto de Custer).

En la siguiente década, liberado del contrato con la Twenty, espació sus apariciones en la gran pantalla; no obstante se le pudo ver en grandes películas como la colosal adaptación de la inmortal obra de Tolstoi “Guerra y paz” realizada por King Vidor, el magnífico thriller basado en un caso real “Falso culpable” de Alfred Hitchcock o los notables westerns “Cazador de forajidos” dirigida por Anthonny Mann y “El hombre de las pistolas de oro” filmada por Edward Dmytryk; además de reservarse el principal papel de “Doce hombres sin piedad”, que también produjo y por la que fue nominado de nuevo al Oscar.

La década de los sesenta supone la de su aparición en grandes superproducciones caracterizadas por sus espectaculares repartos como “Tempestad sobre Whasington” y “Primera victoria” ambas de Otto Preminger, “La conquista del Oeste” (una especie de compendio de los temas tratados en los westerns) o las bélicas “El día más largo” y “La batalla de las Ardenas”; además coprotagonizará notables películas como el duro thriller de Don Siegel “Brigada homicida” con Richard Widmark, que dio lugar a una serie de televisión, “El estrangulador de Boston” dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Tony Curtis y el western paródico “El día de los tramposos” de Joseph L. Mankiewicz junto a Kirk Douglas. En 1968 rodará una de las cumbres del western “Hasta que llegó su hora” en la que, en una gran interpretación, dio vida a Frank uno de los pistoleros más fríos y despiadados, capaz de asesinar a un niño sin pestañear, vistos en un western. Su contribución al spaghetti se completó con su papel de Jack Beauregard en “Mi nombre es ninguno” (1973) film alegórico sobre la muerte del western. En la década de los setenta sus trabajos son cada vez más escasos y menos interesantes (incluso aparece en varias películas de catástrofes tan en boga durante esa época: “Tentáculos”, “El enjambre” o “Meteoro”). En 1980 recibió un Oscar honorífico y, por fin, al año siguiente obtuvo el Oscar al mejor actor por su papel en el film “En el estanque dorado” de Mark Rydell, película que, además, le dio la oportunidad de trabajar junto a su hija Jane.

En 1982 moría de un fallo cardiaco este gran actor del que John Ford a una pregunta de una periodista dijo “¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine”.

Filmografía SW

1968.- Hasta que llegó su hora
1973.- Mi nombre es ninguno.


UNA RAZON PARA VIVIR Y OTRA PARA MORIR


Una razón para vivir y una para morir
1972
Italia/España
Director: Tonino Valerii
Guión: Rafael Azcona, Ernesto Gastaldi, Jay Lynn, Tonino Valerii
Musica: Riz Ortolani
Fotografía: Alejandro Ulloa

Reparto:
James Coburn, Telly Savalas, Bud Spencer, José Suárez, Georges Géret, Ugo Fangareggi, Reinhard Kolldehoff, Guy Mairesse, Benito Stefanelli

Excelente spaghetti western dirigido en 1972 por Tonino Valerii que como muchas otras películas (ese mismo año Daniel Mann rodaba en EEUU la, para mí, inferior “Los vengadores” con William Holden, Ernest Borgnine y Susan Hayward) toma como modelo la exitosa cinta bélica “Doce del patíbulo” en la que un grupo de condenados se enfrenta a una misión suicida. Nuevo Méjico 1862, en plena guerra de Secesión el ex coronel Pembroke, degradado por haber rendido, sin razones aparentes, una fortaleza al ejército confederado, propone a su amigo el mayor Ballard, comandante en jefe de una prisión militar, recuperarla. Para ello contará con seis condenados a la horca por delitos diferentes: asesinatos, robos, contrabando, etc y con un sádico sargento, a los que les prometerá, para asegurarse su fidelidad, que en la fortaleza hay un tesoro enterrado del que podrán apoderarse. La aventura acaba de comenzar.

La peli a través de un buen guión obra del propio Valerii, Ernesto Gastaldi (colaborador habitual en los westerns del primero) y del gran Rafael Azcona (uno de los mejores escritores del cine español) nos cuenta una historia bastante original, por lo que he visto hasta ahora, para un spaghetti en la que hasta bien avanzada la cinta no sabremos la importancia que tiene en la misma el tema de la venganza. La originalidad del guión dentro del mundo del eurowestern no sólo radica en el tema sino en cómo es tratado éste, con un ritmo pausado, más cercano a las cintas clásicas, y en el que la trama y la tensión entre los personajes se van desarrollando de forma pausada hasta llegar al estallido de violencia en el magnífico final que nos resarce de la ausencia de disparos y peleas a lo largo de la mayor parte de su metraje (incluso no se ve cómo acaban con los únicos cuatro personajes que mueren en la parte central de la peli). En cuanto a los aspectos negativos del mismo creo que se puede señalar el hecho de que los personajes, salvo los principales, están poco trabajados, o una escena, pienso, demasiado inocente en la que hacen creer a todo un pueblo, soldados incluidos, que la guerra ha acabado.

Si el guión es notable, la dirección de Valerii no lo es menos (para mí con ésta y “El día de la ira” demuestra que era uno de los mejores realizadores en este subgénero) obteniendo magnificas escenas en las que se aprecia su pericia con la cámara, como en el estupendo prólogo inicial muy bien dirigido y necesario para conocer el carácter de los dos protagonistas, al mismo tiempo que nos muestra la miseria de la guerra a través de un pueblo en el que sólo quedan ancianos y el sheriff es un manco, y al que llegan individuos muertos de hambre que se arriesgan a ser encarcelados por robar un poco de comida; la secuencia en la que el protagonista libera del patíbulo a los condenados, que cuenta con un gran travelling; la presentación de la fortaleza, en la que utiliza sabiamente la grúa; y, sobre todo, el largo y brillante enfrentamiento final, que cuenta con una magnífica planificación, y culmina con una panorámica con el objeto de que podamos ver a los escasos supervivientes rodeados de muertos.

Otro aspecto destacado del film es la banda sonora de Riz Ortolani que cuenta con un gran tema principal de carácter épico pero con un cierto tono melancólico, y otros incidentales bastante apropiados. Por último, tengo que hacer mención a otra de las grandes bazas de la peli, la presencia de un extraordinario James Coburn que borda el personaje del coronel Pembroke, una lástima que sólo apareciese en dos spaghettis porque ciertos papeles le iban como anillo al dedo y éstos ganaban mucho con su presencia. Junto a él un sorprendente Bud Spencer, mejor que de costumbre, en el papel de Eli Sampson un pícaro que intenta sobrevivir a la guerra, será el único de los siete que siempre se mantendrá fiel a Pembroke y que, en sus propias palabras, será la primera vez que mate a alguien. El rol de malvado le corresponde a un correcto Telly Savalas como el corrupto y cruel oficial sudista. Junto a ellos, José Suarez en un pequeño papel como el mayor Ballard, el alemán Reinhard Kolldehoff en el rol del sádico y avaricioso sargento (curiosamente también participó en “Los vengadores”) y Paco Sanz como un turbio granjero.

TONINO VALERII

Tonino Valerii nació en Italia el 20 mayo de 1934.
Comenzó como ayudante de dirección de Alessandro Blasetti y de Sergio Leone, de este ultimo lo fue durante el rodaje de "La muerte tenía un precio" y "Por un puñado de dolares". Su debut en el cine como director fue en el año 1966 con el spaghetti western "Cazador de recompensas" (Per il gusto di uccidere). Un año siguiente dirige una de las mejores películas del genero, "El día de la ira" (I Giorni dell'ira), con una formidable pareja protagonista formada por Lee Van Cleef y Giuliano Gemma.

Además de algunos western más, Valerii rueda mucho Cine Giallo ( subgénero del cine Italiano formado por la unión del Thiller y el Terror). En 1997 rueda su ultimo trabajo, "Una Vacanza all'inferno", cerrando con ello una carrera que dejó cerca de una veintena de titulos como director.

Filmografía SW:

1966- Cazador de recompensas
1967- El día de la ira
1969- La muerte de un presidente
1972- Una razón para vivir y una para morir
1973- Mi nombre es Ninguno

JAMES COBURN

Actor estadounidense (1928 Nebraska-2002 California) cuyo verdadero nombre era James Harrison Coburn Jr.
Nacido en una familia de campesinos de origen sueco pronto sintió interés por la interpretación por lo que, tras estudiar en Los Angeles City College, se inscribirá en el departamento de teatro de la UCLA, participando en varias obras de teatro como Billy Bud adaptación de una novela de Herman Melville. A principios de los 50 se muda a Nueva York con el objeto de estudiar junto a Steve Adler y en 1959 se produce su debut en el cine en “Cabalgando en solitario” uno de los westerns que formó parte del mítico ciclo dirigido por Budd Boetticher e interpretado por Randolph Scott.

El comienzo de la década de los sesenta supone una época de trabajo frenético para el actor interviniendo en numerosas series de televisión (muchas de ellas del oeste) como “Alfred Hitchcock presenta”, “Bronco”, “Bat Materson”, “Wichita Town” con Joel McCrea, “El pistolero de San Francisco” con Richard Boone, “Peter Gunn” serie creada por Blake Edwards, “Wanted dead or live” con Steve McQueen, “Death Valley Days” con Robert Taylor, “Los intocables”, “Cheyenne”, “El hombre del rifle”, “Rawhide” con Clint Eastwood, “Perry Mason”, “Bonanza” o “Combact” serie mítica de guerra por la que pasaron directores como Robert Altman, Burt Kennedy y Tom Gries.

Paralelamente desarrolla una lenta pero firme carrera en la gran pantalla y se le podrá ver en films de la altura de “Los siete magníficos” (1960) dirigida por John Sturges en la que interpretaba al experto lanzador de cuchillos de pocas palabras, “Comando” (1962) cinta bélica dirigida por Don Siegel en la que tuvo de nuevo como compañero a Steve McQueen, “La gran evasión” (1963) otro film bélico dirigido, en esta ocasión, por John Sturges que contaba con tres de los siete magníficos Steve McQueen, Charles Bronson y él o “Charada” (1963) delicioso thriller a lo Hitchcock pero con un tono de comedia dirigido por Stanley Donen e interpretado por Cary Grant y Audrey Hepburn.

1965 constituirá un año fundamental para el actor ya que le ofrecerán dos papeles clave en su carrera: el explorador Samuel Potts en el western de Sam Pekinpah “Mayor Dundee” protagonizado por Charlton Heston y Richard Harris y el de Zac, hombre de confianza del jefe Anthonny Quinn ,en la maravillosa película de piratas “Con el viento en las velas” de Alexander Mackendrik. A partir de ese momento, y ya convertido en estrella, encadenará un gran número de éxitos que se alargarán durante la década de los setenta: “Flint agente secreto” (1966) y “F de Flint” en las que encarnaba a un agente secreto más irónico que James Bond al que parodiaba, “¿Qué hiciste en la guerra papi?” (1966) comedia bélica dirigida por Blake Edwards con el que repetiría en el thriller “Diagnóstico asesinato” (1972), “Pat Garret y Billy the Kid” (1973) y “La cruz de hierro” (1977) ambas de Sam Pekinpah (director al que le unía una estrecha relación de amistad), “Muerde la bala” (1975) dirigida por Richard Brooks y protagonizada por Gene Hackman y Candice Bergen, también en ese año “El luchador” film realizado por Walter Hill en el que volvería a coincidir con Charles Bronson o “Los últimos hombres duros” (1976) violento western del especialista Andrew V. McLaglen que le volvió a emparejar con Charlton Heston pero esta vez en un rol negativo .

Es en la década de los setenta en la que aparecerá en sus dos únicos pero excelentes spaghettis en los que compondrá dos personajes inolvidables: John Mallory, un irlandés experto en explosivos con un triste pasado que acaba ayudando a los revolucionarios en Méjico en la infravalorada película del maestro Leone “Agáchate maldito” en la que tuvo como compañero a Rod Steiger y Pembroke, el coronel degradado que dirigirá una misión suicida para recuperar un fuerte a los sudistas, del film dirigido por Tonino Valerii “Una razón para vivir y una para morir”. En 1979 le diagnosticaron artritis reumatoide lo que provocó que espaciara sus apariciones tanto en la gran pantalla como en televisión. Parcialmente recuperado gracias a un tratamiento alternativo volvería a trabajar a buen ritmo en los noventa con apariciones en películas como “Intrépidos forajidos” (1990) en la que interpretaba al histórico ganadero John Chisum, “Maverick” (1994) junto a Mel Gibson, James Garner y Jodie Foster adaptación de una famosa serie de televisión de la década de los cincuenta y, sobre todo, “Aflicción” (1997) un estupendo drama basado en la gran novela de Russell Banks y dirigido por Paul Schrader por el que por fin obtuvo su merecidísimo Oscar (nunca antes había sido nominado) como actor secundario por su papel de padre de Nick Nolte.

Continuará trabajando hasta el mismo año de su muerte y su últimas apariciones serán en un episodio de la serie “Arli$$” y en los films “American Gunn” y “Aventuras en Alaska”.

Filmografía SW:

1971- Agáchate maldito
1972- Una razón para vivir y una para morir

martes

LA NOCHE DE LAS SERPIENTES


La noche de las serpientes (La notte dei serpenti)
1969
Italia
Director: Giulio Petroni
Guión: Fulvia Gicca, Enzo Gicca Palli, Giulio Petroni
Fotografía : Mario Vulpiani, Silvio Fraschetti
Música: Riz Ortolani

Reparto:
Luke Askew, Luigi Pistilli, Magda Konopka, Chelo Alonso, Guglielmo Spoletini, Franco Balducci, Giancarlo Badessi, Luciano Casamonica, Monica Miguel, Jose Torres, Gina Rovere, Lucia Bose, Ottavio Piccoli, Liliana Pavlovic, Bruno Boschetti, Paolo Natale, Clara Colosimo, Franco Valobra, Benito Stefanelli, Indio Gonzalez.

Producción italiana de 1969 filmada por Giulio Petroni, un director no tan conocido como Sergio Sollima o Sergio Corbucci ni con la reputación de éstos, y para mí a la altura del primero e, incluso, por encima del segundo. En su corta filmografía, apenas quince títulos, mostró predilección por el western, rodando cinco entre 1967 y 1972 que se caracterizaron (su último spaghetti “Ya le llaman Providencia” no lo he visto pero por lo que he leído es una comedia que según parece no merece mucho la pena) por su tono melancólico y por dar mayor importancia a los personajes (en sus westerns se lleva a cabo un estudio sobre la naturaleza humana) y a las relaciones entre ellos que a la acción mecánica.

Así, sus cuatro spaghettis se van articular en torno a la estrecha relación, a cuyo nacimiento y evolución asistiremos, entre dos personajes: en “De hombre a hombre” (1967) los personajes interpretados por Lee Van Cleef y John Philip Law establecerán una relación maestro-alumno que se tornará paterno-filial; en “Por techo las estrellas” (1968) nos encontramos con la relación “profesional” y afectiva de dos pícaros con caracteres opuestos que ni tan siquiera tienen un hogar, de ahí el poético título, unidos con el objeto de poder subsistir; en “Tepepa” (1969) el revolucionario mejicano al que daba vida Tomas Milian y el doctor inmerso en la revolución aparecen vinculados por un hecho luctuoso del pasado que condicionará su presente a pesar del creciente respeto e, incluso, admiración del segundo por el primero; mientras que en el filme que nos ocupa el alcoholizado pistolero se convertirá en el protector y, por momentos, improvisado padre del niño al que, en principio, debía matar.

Película, esta última, extraordinaria, y cuyo guión fue escrito por el propio Petroni juntoa Lorenzo y Fulvio Gicca Palli, que creo confirma al primero como uno de los directores más interesantes de este subgénero tanto por lo que cuenta como por la forma de contarlo.

SINOPSIS:
Luke, un alcoholizado pistolero que malvive junto a la banda de Pancaldo, es contratado para acabar con un individuo. Al acudir a la cita comprueba que la persona a asesinar es en realidad un niño y que él se convertiría posteriormente en el chivo expiatorio. A partir de ese momento pasará a ser el defensor del niño e intentará averiguar el porqué del encargo y quiénes están detrás de él, en un proceso que supondrá su rehabilitación física y moral.

El largometraje, cuya línea argumental sería retomada por Lucio Fulci en la recientemente comentada “Montura de plata” (1978), pivota en torno a varios temas relacionados con la condición humana:

En primer lugar nos encontramos con una historia, que hunde sus raíces en la moral cristiana, sobre el pecado, la culpa y la redención puesto que el protagonista es un individuo destrozado por haber matado accidentalmente a su hijo, cuyo único refugio y consuelo lo constituye el alcohol y que verá la posibilidad de exorcizar sus demonios y expiar sus culpas ayudando al niño y enfrentándose contra aquéllos que lo quieren ver muerto.

La segunda cuestión planteada es el de la codicia del ser humano, ya que el complot para asesinar a Manuel tiene por objeto adueñarse de su herencia consistente en 10.000 dólares. Además este tema le sirve a Petroni para llevar a cabo una crítica de la sociedad puesto que, conociendo su compromiso social y su condición de miembro del partido comunista italiano, no creo que sea casualidad que los personajes implicados sean el dueño de una cantina (representante de la burguesía y, por tanto, del poder económico), el alcalde (representante del poder civil), el sacerdote (representante del poder religioso) y el teniente de policía (representante del poder militar, ya que forma parte de un cuerpo militarizado) y a todos ellos, además, los iguala con la quinta implicada, una prostituta.

Además, nos presenta una sociedad en la que los militares ejercen su poder sobre el pueblo de forma despótica, casi absoluta, y sin ningún tipo de garantía, como lo prueba el hecho de que el teniente Hernández obligue al resto de los miembros del complot a seguir sus planes amenazándoles en caso contrario con la horca; así como, la escena en la que vemos a un campesino siendo azotado a la vista de sus vecinos en la plaza del pueblo o el plano en el cuartel en el que se lee la leyenda “Por la razón o por la fuerza”.

Por último tenemos un tercer asunto, la hipocresía. Así, nos retrata una sociedad profundamente falsa con escenas tan significativas como aquella en la que la mujer del alcalde llora falsamente su muerte cuando en otra anterior hemos conocido cuál era su verdadera relación o en la que el sacerdote pretende comprar, con el dinero robado de los cepillos, los servicios de Dolores, la prostituta, a la que en público increpa constantemente.

Pero, curiosamente, la mirada de Petroni hacia estos personajes abyectos es, salvo en el caso del teniente Hernández (un ser frío capaz de no detenerse ante nada para conseguir sus fines), en cierto modo piadosa, como si comprendiese sus debilidades, retratándolos como unos individuos patéticos y víctimas tanto de las circunstancias como de sus vicios. En este sentido son muy significativas distintas escenas como aquella en la que el alcalde intenta robarle a su mujer los 125 dólares necesarios para contratar al pistolero y evitar las amenazas de Hernández, la del cantinero intentando ahogar a Manuel en la que parece sufrir más que éste o la del sacerdote pretendiendo encamarse con Dolores.

Para encarnar a estos complejos personajes contó con un plantel de actores que desarrollaron su trabajo con gran eficacia. Luke Askew, un actor de carácter norteamericano al que hemos podido ver, para circunscribirnos sólo al ámbito del far-west, en la crepuscular “El más valiente entre mil” (Tom Gries, 1968) protagonizada por Charlton Heston, la para mí sobrevalorada “Sin ley ni esperanza” (Philip Kaufman, 1972) revisitación sobre la vida de los hermanos James y Younger, la innecesaria “El desafio de los siete magníficos” (1972) en la que cabalgó junto a Lee Van Cleef-Chris, la agónica “Pat Garret y Billy the Kidd (Sam Peckinpah, 1973) o la curiosa “Los justicieros del Oeste” dirigida e interpretada por Kirk Douglas en 1975, está estupendo en el rol del alcoholizado Luke, un personaje muy alejado del prototipo del pistolero spaghettero que, como le ocurría a Clay McCord en “Un minuto para rezar, un segundo para morir” (filme realizado un año antes y ya reseñado), se muestra como un individuo vulnerable; además de estar claramente influenciado por el personaje de Dude en la obra maestra de Howard Hawks “Rio Bravo” (1959), no sólo porque en los dos casos son seres que se han visto arrastrados a la bebida por un hecho ocurrido en el pasado, sino porque su presentación, en la que contemplamos su degradación moral, es muy similar: Dude, en una secuencia muda magistral no dudaba en recoger una moneda lanzada a una escupidera para pagarse un whisky, mientras que Luke se rebaja a limpiar las botas de un forajido para obtener su ración de tequila, en realidad orín; y porque en ambos casos su antiguo sombrero se convierte en símbolo de su rehabilitación. Nos encontramos, por tanto, ante un individuo profundamente herido, como señala Pancaldo a Hernández en el inicio del filme al comentarle que: “Tengo el hombre adecuado para ti. Lo suficientemente vivo como para matar a alguien y lo suficientemente muerto para que no le importe si le matan”; que, incluso, ha perdido su condición de hombre (el propio Pancaldo en esa misma escena vuelve a comentar refiriéndose a Luke: “Hace tiempo fue un gringo. Ahora no es mejor que un perro. Lo llamas con un silbido y camina con una patada”).

El habitual Luigi Pistilli, que ya había trabajado con Petroni en “De hombre a hombre” y en una de las mejores interpretaciones que le recuerdo, está sobresaliente, eclipsando al resto del notable reparto, como el teniente Hernández, un ser inmoral y corrupto que mantiene una especie de sociedad con Pancaldo, cuya única obsesión es hacerse con el dinero de la herencia caiga quien caiga.

Junto a ellos nos encontramos con un estupendo William Bogart, en realidad Gugliemo Spoletini, en el rol de Pancaldo, el típico revolucionario devenido en bandido con un peculiar sentido de la justicia. La ex bailarina cubana Chelo Alonso, inolvidable novia de Tomas Milian en la ya comentada “¡Corre Cuchillo, corre!”, perfecta, en su último papel para el cine, como la expansiva y descarada Dolores; mientras que el niño Luciano Casamonica, al igual que ocurría en la también comentada “Tepepa”, hace un gran trabajo en el papel de Manuel y Magda Konopka aporta su belleza a María, la bruja que ha recogido en su casa a aquél.

La película se redondea con la cuidada fotografía de Mario Vulpiani, una sobresaliente labor de ambientación y una gran y bellísima banda sonora de Riz Ortolani, en la que destaca un tema de corte clásico y melancólico e instrumentación minimalista, apenas se aprecia una guitarra acústica y algo de percusión, que me recordó a la canción principal compuesta por el gran Dimitri Tiomkin para “Solo ante el peligro”, con el que se identifica al protagonista y que se tornará más vivo con la utilización de guitarras eléctricas y una sección de vientos cuando éste se haya recuperado. También me parecieron muy adecuados uno de corte mejicano que orquesta las apariciones de Pancaldo y otro más propio de un filme de misterio o de terror que se escucha principalmente en la escena de atmósfera gótica en la que Luke llega por primera vez a casa de Manuel.

Por lo que respecta a los aspectos menos logrados, que para mí apenas empañan el resultado final, destacaría:

El abuso feista al recurso del zoom por parte de Petroni, en una película que, por lo demás, está impecablemente dirigida y a la que dota del ritmo pausado adecuado para la historia que cuenta. Pero ¡qué se le va a hacer si el dichoso zoom fue distintivo del spaghetti en particular y del cine realizado en esos años en general! Los continuos, pesados y horrorosos flasbacks que, creo, proliferan en exceso durante la primera parte de la película. La excesivamente rápida transformación del protagonista, aunque en caso contrario quizás se hubiese alargado en exceso el metraje. El final un tanto forzado y contrario al tono sombrío y de profunda amargura del filme.

En definitiva un magnífico y profundo western que se aleja de la ligereza y la falta de connotaciones morales de la mayoría de las películas que constituyeron este subgénero, por lo que creo es de obligada visión para todo aficionado. Lástima que su adquisición sea realmente difícil.

GIULIO PETRONI

Director y guionista nacido en el 21 de septiembre de 1917 en Roma, y que el pasado 31 de enero del 2010 en Roma a la edad de 92 años. Despues de graduarse en Literatura y antes de sus inicions en el cine trabajó simultáneamente con varias revistas literarias de la época como fueron "Quadrivio" y "El Tíber", e ingresó en el Partido Comunista, participando en la guerra como partisano.

Al acabar la guerra, Petroni empezó a hacer cine documental político en 1951. Y al mismo tiempo participa como ayudante de dirección en el rodaje de "Un marido para Anna Zaccheo" de Giuseppe De Santis, y "Finally Free" de Mario Amendola.

Su primer largometraje fué en el año 59, "La cento chilometri" una comedia escrita por Massimo Franciosa. Durante este tiempo escribió y dirigió cinco spaghettis, teniendo a su ordenes a grandes estrellas como Lee Van Cleef,John Phillip Law, Tomas Milian, Orson Welles y Giuliano Gemma entre otros. Sin duda, será "De hombre a hombre" el gran titulo por el que todos vamos a recordar para siempre a este director, una película considerada por muchos una de las obras maestras del spaghetti.

Giulio Petroni siguió trabajando en el cine hasta 1978 año en que hizo su ultima película "La poseida", donde como casi siempre dirigia y escribia el guión. Con el escaso exito y las duras criticas que recibió la película, Petroni tomó la decisión de dejar para siempre el cine y dedicarse a su otra pasión, la literatura.

Fimografía SW:

1967- De hombre a hombre
1968- Por Techo, las estrellas (...e per tetto un cielo di stelle)
1968- Tepepa
1969- La noche de las serpientes (La Notte dei serpenti)
1972- La vita, a volte, è molto dura, vero Provvidenza?

viernes

LA MUERTE TENIA UN PRECIO


La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più)
1965
Italia/España/Alemania
DIRECTOR Sergio Leone
GUIÓN Sergio Leone & Luciano Vincenzoni
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Massimo Dallamano

REPARTO
Clint Eastwood,Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté, Klaus Kinski, Mario Brega, Luigi Pistilli, Roberto Camardiel, Benito Stefanelli, Lorenzo Robledo, Aldo Sambrell, Frank Braña, Mara Krupp, Peter Lee Lawrence, José Terrón, Ricardo Palacios, Enrique Navarro, Werner Abrolat, Natale Nazzareno, Antonio Molino Rojo, José Canalejas, Fernando Sanchez Polack, Jose Halufi, Nazareno Natale, Antonio Pica, Nosher Powell, Jose Riesgo, Jose Ortas, Juan Cortes, Antonio Moreno, Manuel Peña, Daniel Martín, Antonio Ruiz.

Segunda parte de la famosa trilogía. Si en la primera parte Leone comienza a poner las bases de su particular visión del western, y en la tercera aplica todo lo creado, en esta segunda se puede considerar que Leone termina de esculpir a los pistoleros, cazadores de recompensas y bandidos que unos años después poblaría las pantallas de los cines de medio mundo en cientos de spaghetti westerns.
Tras el gran éxito de "Por un puñado de dolares", el director consigue hacerse con un presupuesto mucho más elevado, logrando así poder ampliar los recursos y con ello subiendo el nivel de lo puesto en escena anteriormente.

Clint Eastwood vuelve a repetir en el papel protagonista de la cinta, con el personaje del "Manco". Este personaje se puede afirmar que es realmente el mismo que el que protagonizó "Por un puñado de dolares". Quizás puede ser una nueva aventura de el Hombre sin nombre, pero no se sabe sin antes o después de la anterior. El "Manco" es un espabilado caza-recompensas que no rehuye el enfrentamiento cara a cara con los hombres a los que persigue, y que normalmente esconde su mano derecha debajo de un mugriento poncho hasta el momento de disparar. El Manco es rápido, impulsivo y avaricioso. Buscando más presas, pone su atención en el "Indio", y es entonces cuando se cruza en su camino el Coronel Mortimer. El Coronel Mortimer es también un cazador de recompensas, aunque seguramente le dobla la edad a el Manco. En cambio, Mortimer es frio, calculador e inteligente, y si lleva tantos años en el asunto es porque siempre va por delante de sus presas.
Lee Van Cleef era, al igual que Eastwood, un pequeño actor norteamericano sin mucho éxito, pero que no dudó en acudir a la llamada de Leone, y la verdad es que al actor le salió perfecta la jugada, ya que logró que sus últimos años en el cine fuera considerada una estrella, llegando a protagonizar bastantes spaghetti westerns a lo largo de su carrera. Sin duda, su peculiar rostro le ayudaría bastante.
Su actuación en este su primer western europeo fue de sus mejores trabajos, y logró cautivar a muchos con este personaje. Un personaje que en el siguiente capitulo de la trilogía tuvo continuación, aunque bastante más oscura y con peores fines y propósitos. Y es que, mientras que su aliado perseguía simplemente las recompensas, a lo largo del visionado vamos descubriendo que Mortimer tiene una deuda personal pendiente con el Indio, y que no parará hasta acabar con él.

"Indio" es el villano de la película. Es el líder de una banda de pistoleros enloquecidos, al igual que Indio, el cual normalmente siempre esta drogado y fumado. Su falta de prejuicios es su seña de identidad. Gian Maria Volonté es el actor encargado de poner en pie semejante personaje, y sin duda que consigue trasmitirnos todas las contradicciones y el enloquecido mundo interior del mismo. Y es que, pese a que normalmente el Indio es capaz de matar sin pestañear, lleva años teniendo pesadillas con un hecho que hace que sus remordimientos no le dejen ni dormir.

Con un guión muchisimo más elaborado que en su película anterior, Leone consigue crear una historia lo bastante atractiva como para que el espectador se interese por los personajes, con unos diálogos muy conseguidos entre ellos.
Comienza la película presentándonos a los dos protagonistas, y vemos la forma de "trabajar" de cada uno en su profesión, apreciando bastantes diferencias entre ellos. Después, Leone dirige su mirada hacia una cárcel mexicana de la que el Indio escapa con la ayuda de los hombres de su banda. Este suceso, además de servirnos para conocer a el personaje de Volante, hace que los dos cazarecompensas se interesen por el fugado.
Cuando ambos pistoleros se encuentran, después de un primer enfrentamiento, unen sus fuerzas para poder detener a el Indio y su banda. Para ello, deciden que lo mejor es que el Manco se una a la banda, y así desde dentro poder detenerlos.

Pese a que Leone cuida mucho más el guión, no olvida que lo principal son las escenas de acción, y nos vuelve a mostrar todo su talento para la dirección y sobre todo para el posterior montaje.
Por medio de vibrantes imagenes, Leone consigue darle un ritmo no visto hasta la fecha en los westerns. Además, el director usa planos cortos con una gran maestría, con una fotografía también muy notable.
Leone sigue la misma ambientación que "Por un puñado de dolares", tanto en el tratamiento de los personajes como en los exteriores, con una Almeria más seca que nunca.
La misma violencia y bastantes muertes a mano de tanto los cazarecompensas como de los forajidos se vuelven a ver en el nuevo western de Leone.
Aunque sin duda no podemos olvidar el trabajo de la banda sonora, una música a cargo de el maestro Morricone, que sin duda ayudan a subir el ya de por si alto nivel de las imagenes.
Morricone vuelve a desarrollar toda una colección de inolvidables melodías que ya son parte de la historia del western, e incluso del cine en general.

GIAN MARIA VOLONTE

Gian Maria Volonté, pese a su corto numero de westerns mediterraneos, supo ganarse a la mayoría de los cinéfilos del genero, con unas interpretaciones de un nivel en general muy notables. Nacido en Italia en abril del 1933, Volonté se licenció en Arte Dramatico en Roma en el año 1957. Después de unos primeros trabajos en el teatro, cine y televisión, aceptó formar parte de una peli del oeste de bajo presupuesto rodada en el sur de Andalucía y a las ordenes de un desconocido director, seguramente confiado en que no pasaría de ser un mero trabajo menor. Realmente, nadie esperaba el gran éxito que tuvo aquella película, y lo que le supuso a todos los que trabajaron en ella, Volonté incluido.

Y es que su Ramón Rojo de "Por un puñado de dolares" era de los pocos que podían hacerle algo de sombra al Hombre sin nombre. Volonté sabe darle al personaje lo justo para que no aparezca sobreactuado, pero que nos deje claro la clase de persona que es el líder de la banda de la familia Rojo.

Pero si Volonté firma un gran trabajo en este su primer spaghetti western, su siguiente no desmerece para nada el anterior, incluso se puede considerar como aún mejor, y es que su Indio de "La Muerte tenía un precio", es aún más desquiciado y psicópata que Ramón Rojo, y pese a que la dificultad es más alta, Volonté logra volver a componer una maravilla de villano.

"Yo soy la revolución" vuelve a representarnos a Volonté como un bandido mexicano, aunque esta vez, su papel no es un psicópata asesino. Las andanzas de Chuco sirven para comenzar a utilizar el western como exponente de ideas politicas de izquierdas aparadas en la revolución mexicana, creando además un nuevo subgenero que daría un puñado de cintas de parecidas motivaciones.

El ultimo titulo de Volonté en el genero se trata de "Cara a cara", obra maestra del director Sergio Sollima. En este caso, su papel es el de Fletchet, un educado y recto profesor que llega al oeste por tratamiento medico. A lo largo de la cinta, vamos descubriendo como el personaje cambia, tanto física como moralmente, dando la oportunidad a Volonté de desplegar todo su talento. Por desgracia, Volonté no volvió más al genero. Dedicó su carrera a varios géneros, y a trabajar fuera de Italia de vez en cuando, logrando con ello muchos premios y reconocimiento, entre ellos al mejor actor tanto en el Festival de Berlín(Il caso Moro) como en el Festival de Cannes (La morte di Mario Ricci).
En 1990 fue considerado mejor actor europeo por Porte aperte, y un año después, recibió un León de oro por su carrera en el Festival de Venecia. Volonté muere de un ataque al corazón en 1994, mientras rodaba una nueva película en Grecia.

Filmografía SW:

1964- Por un puñado de dolares
1965- La muerte tenía un precio
1966- Yo soy la revolución
1967- Cara a cara

ROBERTO CAMARDIEL

Roberto Camardiel nació el 29 de noviembre de 1917 en Alagón (Zaragoza). En el año 1952 participa en su primera película "Persecución en Madrid". Camardiel tiene en su filmografía más de un centenar de trabajos en la gran pantalla, y también en la televisión. Por ejemplo aparece como el Alcalde Epifanio en la famosa serie "Verano Azul".
Su físico era ideal para la comedia o para ejercer de perfecto Sancho Panza del protagonista de la película o personajes similares que aportaban humor a la producción, con lo cual Camardiel no paró de rodar spaghettis, cerca de una treintena para ser algo más exactos.

Sus últimos trabajos en el cine estuvieron unidos a la comedia del "destape" de los primero años después de la transición, con títulos como "Cristobal Colón, de oficio...descubridor" o "El Cid Cabreador". Un siete de noviembre de 1986 moría en Madrid a la edad de 69 años. En el año 2007, el ayuntamiento de Zaragoza decidió darle el nombre del actor a un parque publico como homenaje.

Filmografía SW:

1963- El Llanero
1965- La muerte tenía un precio
1965- Adios, gringo
1965- El Hijo de Jesse James
1965- Joaquin Murríeta
1965- Johnny West
1965- Los Cuatro implacables
1966- Arizona Colt
1966- El Halcón y la presa/// Reseña Adicional
1966- La Muerte cumple condena
1967- Oro maldito
1967- Con el corazón en la garganta
1967- Siete mujeres para los Mac Gregor
1968- La ametralladora
1968- Entre Dios y el Diablo
1968- Un tren para Durango
1969- El valor de un cobarde
1970- Un dólar y una tumba
1970- Arizona vuelve
1971- Y ahora le llaman Aleluya
1972- Les llamaban y les llaman dos sinverguenzas
1972- En el oeste se puede hacer...amigo
1972- Una bala marcada
1972- The Return of Halleluja
1973- Uno, dos, tres... dispara otra vez
1981- El lobo negro


jueves

CEMENTERIO SIN CRUCES


CEMENTERIO SIN CRUCES (Cimitero senza croci)
1969
Italia/Francia
Director: Robert Hossein
Guión: Claude Desailly, Robert Hossein
Fotografía: Henri Persin
Música: Andre Hossein

Reparto: Robert Hossein, Michéle Mercier, Anne-Marie Balin, Daniele Vargas, Guido Lollobrigida, Serge Marquand, Pierre Colett, Chris Huerta, Michel Lemoine, Philippe Baronnet, Pierre Hatet, Angel Alvarez, Benito Stefanelli, Charly Bravo, Ivano Staccioli, Antonio Molino Rojo, Jose Canalejas, Lorenzo Robledo, Beatrice Altariba, Maria Gustafson, Simón Arriaga, Alvaro de Luna

Original spaghetti western dirigido en 1969 por el francés Robert Hossein, que se reservó el papel de protagonista, en régimen de coproducción entre Italia y Francia.
Los Rogers, unos ricos terratenientes de la región, ahorcan a Ben Caine delante de su mujer, María. Ésta contactará con Manuel, un letal pistolero que fue su antiguo amante, para llevar a cabo su venganza, que incluirá el rapto y posterior violación por parte de los cuñados de María de Johanna, la hija de Will Rogers.

Se trata de una película tan desmitificadora o más del lejano oeste que las realizadas por su amigo, al que dedica la misma, Sergio Leone, al presentarnos una tierra caracterizada por su brutalidad (sensacional la escena inicial en el que un grupo de vaqueros persiguen a un individuo herido, lo atrapan y delante de su mujer lo ahorcan) y su cotidiana violencia, y en la que no cabe lugar a la visión romántica que de ella hicieron los clásicos estadounidenses. Así nos va a describir un entorno físico y moral caracterizado por su sordidez y habitado por unos personajes crueles y despiadados a lo que no les importa alcanzar las más altas cotas de degradación moral con el fin de conseguir sus objetivos. Sólo el protagonista, el pistolero Manuel, a través de sus tristes miradas parece darnos a entender que no comparte los planes y acciones de María (sobre todo en relación con el secuestro y posterior violación de la hija de Will Rogers), pero su amor por ella le lleva a no actuar a favor de Johanna Rogers, convirtiéndose tanto en una víctima más como en un verdugo que deberá expiar sus pecados (maravillosa la escena final). De hecho, cuando María acude a él al principio de la película, le dirá una frase que será profética y que resume el espíritu del film: “La venganza es una planta maldita que da frutos amargos para todos”.

La película cuenta con un notable guión del propio Hossein, del que fuera maestro del giallo Dario Argento y de Claude Desailly (habitual colaborador de Robert y creador de la famosa serie de televisión “Las brigadas del Tigre”) que presenta ciertas similitudes con la gran novela negra “No hay orquídeas para miss Blandish” de James Hadley Chase, en la que una familia de gángsters, para llevar a cabo su plan, raptaban a una joven que se convertía en la víctima inocente al sufrir en su persona las consecuencias de la vileza de sus raptores; rapto que, como ocurre en la película, se convertía en el detonante de la historia.

El film está además contado de forma original por Hossein, realmente parece un ejercicio de estilo, sustituyéndose en gran parte del metraje los diálogos (que se reducen a la mínima expresión) por los silencios y las melancólicas miradas de los personajes (sobre todo las de los dos protagonistas), por las bellísimas imágenes que hablan por sí solas y por la acertada banda sonora de André Hossein (creo que era el padre del director) que cuenta con varios temas realmente buenos, sobre todo uno, de gran belleza, con protagonismo de la guitarra que acentúa el tono amargo del spaghetti. También destacan la preciosista fotografía de Henri Persin (el desierto de Almería está bellísimamente fotografiado) que ya había colaborado en otros proyectos de Hossein y una extraordinaria labor de ambientación, en la que sobresale, sin lugar a dudas, el pueblo fantasma

En cuanto a los actores, creo que se merecen una mención especial los dos protagonistas. Robert Hossein hace una gran composición como el letal pistolero Manuel, sustituyendo, como ya dije antes, en muchas escenas de la cinta su mirada lacónica por las palabras. Un hombre que interiormente está tan muerto como el pueblo fantasma en el que habita y que aceptará formar parte del proyecto de María por su amor hacia ella aunque eso suponga sentirse culpable por participar de un plan aberrante. Por otra parte nos encontramos con una gran Michèle Mercier en el papel de María Caine una mujer fría y dura que antepone su deseo de venganza a cualquier otro tipo de consideración moral y que no duda en sacrificar a una inocente para conseguir sus objetivo; al igual que Hossein se muestra capaz con tan sólo una mirada de reflejar múltiples sentimientos. Además su papel, a diferencia de los reservados para las mujeres en el spaghetti, tiene una gran transcendencia ya que toda la acción de la película gira en torno a sus decisiones, convirtiéndose en el elemento catalizador de la misma. Junto a ellos nos encontramos con unos correctos Daniele Vargas en el papel de Will Rogers, el rico e implacable terrateniente que controla junto a sus tres hijos el territorio (incluso el sheriff se comporta como un empleado suyo) y que se convertirá en el objeto de la venganza de María; Guido Lollobrigida en el rol de uno de los hermanos de Ben Caine y Serge Marquand como uno de los hijos de Will.

En definitiva una dura, triste, desoladora y melancólica película rodada con un ritmo pausado, bastante diferente a la mayoría de los spaghettis que he visto hasta ahora y que me ha gustado mucho, aunque creo que puede sorprender a los que busquen la ligereza narrativa y la ausencia de connotaciones morales propias de este subgénero.

ROBERT HOSSEIN

Nació el 30 de diciembre de 1927 en París. Hijo del compositor André Hossein. Sus inicios fueron en el teatro. En 1955 realizó un debut en el cine con Les salauds vont en enfer. Solía usar la música de su padre en sus películas: Pardonez nos offenses (1956); Toi le venin (1959); La nuit des espions (id.); Les scélérats (1960); El sabor de la violencia, (Le gaut de la violence 1961); Le jeu de la verité (id.); La mort d'un tueur (1963); Les yeux cernés (1964); El asesino de Dusseldorf (Le vampire de Dusseldorf, id.); Tormenta en San Petersburgo (J'ai tué Raspoutine, 1967); Una cuerda, un colt (Une corde... un colt, 1969); Point de chute (1970).

Además trabajó en varias películas de Roger Vadim (Sait-on jamais?, 1957; La vice et la vertu , 1963; Barbarella 1968; Si Don Juan fuese mujer, 1973). Alcanzó la fama a través de la serie de Angélique realizada por Bernard Borderie. En los años setenta, se dedica sobre todo al teatro, donde se especializó en puestas en escena de gran espectáculo. En 1981, hizo un notable trabajo en Los unos y los otros de Claude Lelouch, después firmó la realización de una nueva versión de Les misérables (1982) con Lino Ventura. En 1986, realizó Le caviar rouge.

Filmografía:

2009 A Man and His Dog (cameo)
2006Trivial
1999 Vénus Beauté
1997 M.D.C. Maschera Di Cera
1995 Les Misérables
1993 L'Affaire
1989 Les Enfants du Desordre
1987 Levy et Goliath
1986 Un Homme et une Femme: Vingt Ans Déjà
1985 Le Caviar Rouge
1983 Surprise Party
1982 Les Misérables Director
1981 Le Professionnel
1981 Les Uns et les autres
1981 Le Grand Pardon
1979 The Heist
1975 Le Faux-Cul
1974 Le Protecteur
1973 Prêtres Interdits
1973 Don Juan 73
1973 Un Officier de Police sans Importance
1972 Desert Battle
1972 Hellé
1972 Un Meurtre Est un Meurtre
1972 All'ovest Di Sacramento
1971 Le Casse
1971 La Part des Lions
1970 Les Libertines
1970 Point De Chute
1970 Le Juge
1970 Time of the Wolves
1969 Nell'Anno Del Signore
1969 La Battaglia Del Deserto
1969 Le Voleur De Crimes
1969 Le Temps Des Loups
1969 La Vie, l'Amour, la Mort
1969 La Leçon Particulière
1969 La Femme Ecarlate
1968 Une Corde, un Colt Guionista/ Director / Actor
1968 Maldonne
1968 La Petite Vertu
1968 The Battle of El Alamein
1968 Pas De Roses Pour OSS 117
1968 The Friday Man
1967 Lamiel
1967 J'ai Tué Raspoutine
1967 Indomptable Angelique
1967 Angelique et le Sultan
1966 L'Homme Qui Trahit La Mafia
1966 Guerre Secrete
1966 Brigade Anti-Gangs
1966 La Música
1966 La Seconde Verite
1966 Madamigella Di Maupin
1966 The Second Truth
1966 La Longue Marche
1965 Le Vampire De Dusseldorf
1965 Le Meravigliose Avventure di Marco Polo
1965 Angelique et le Roi
1965 Le Tonnerre de Dieu
1964 Angelique Marquise Des Anges
1964 La Mort d'un Tueur Director / Actor
1964 Les Yeux Cernes
1964 Banco A Bangkok Pour O.S.S. 117
1963 Le Meurtrier
1963 Paris Pick-Up
1963 Hitch-Hike
1963 Chair de Poule
1962 Les Petits Matins
1962 La Vice et la Vertu
1962 Madame Sans-Gene
1962 Le Repos Du Guerrier
1962 Les Grands Chemins
1961 Le Jeu de la Verité Director / Actor
1961 Le Goût de la Violence Director / guionista/ Actor
1960 La Menace
1959 La Nuit des Espions
1959 Des Femmes Disparaissent
1959 La Sentence
1959 Les Canailles
1959 Les Scelerats Director / Actor
1958 Du Rififi Chez Les Femmes
1958 Toi Le Venin
1958 Crime et Châtiment
1958 Liberte Surveillee
1957 Mefiez-Vous Fillettes
1957 Sait-On Jamais?
1956 Pardonnez Nos Offenses Director
1955 Les Salauds Vont En Enfer
1955 Du Rififi Chez les Hommes

viernes

BARRO EN LOS OJOS


Barro en los ojos (W Django)
1971
Italia
Director: Edoardo Mulargia
Guión: Nino Stresa
Fotografía: Marcello Massiocchi
Música: Piero Umiliani

Reparto:
Anthony Steffen, Stelio Candelli, Glauco Onorato, Chris Avram, Esmeralda Barros, Donato Castellaneta, Amerigo Leoni, Benito Stefanelli, Riccardo Pizzuti, Simonetta Vitelli, Furio Meniconi, Remo Capitani, Giovanni Cianfriglia, Franco Daddi, Nazzareno Natale, Paolo Figlia, Gilberto Galimberti, Alessandro Perrella, Fortunato Arena, Ida Galli, Lorenzo Piani, Attilio Severini, Pinuccio Ardia

Tras ser asesinada su mujer, Django se lanza a la búsqueda de los criminales. Para ello salvará de la horca a Carranza, único miembro del grupo al que conoce pero que estaba en prisión cuando se cometió el crimen, quien le pondrá sobre la pista de los homicidas. Pero en su búsqueda, ambos se verán envueltos en un enfrentamiento existente entre forajidos mejicanos, pistoleros gringos y soldados regulares por un cargamento de winchesters.

En 1971 (fecha de realización de esta producción italiana) el spaghetti western comenzaba a dar muestras de su agotamiento, tanto por la falta de películas mínimamente originales (aunque se llegaron a realizar algunas de calidad con posterioridad a esta fecha como ”Keoma” dirigida por Castellari en 1976 o “California” realizada por Lupo en 1977, pero desgraciadamente con carácter aislado) como por la aparición del western paródico y cómico debido, fundamentalmente, al éxito de la película “Le llamaban Trinidad” de 1970, con lo que las propuestas fueron cada vez más extravagantes y absurdas.Pues bien, este spaghetti dirigido por Edoardo Mulargia, bajo el seudónimo de Edward G. Muller, creo que es un claro ejemplo de ambos defectos.

Por una parte, el aficionado a este subgénero encontrará multitud de situaciones ya vistas en otros spaghettis. Así el tema principal (la venganza llevada acabo por un individuo al que asesinan a su mujer) ha sido tratado en varias ocasiones (recuerdo en este momento “El vengador del Sur”, por ejemplo); además la película remite a la magnífica “De hombre a hombre” puesto que uno de los bandidos que participaron en el asesinato de su mujer se convertirá en el mejor aliado del protagonista. Junto a éstas, aparecen referencias a otros clásicos como Django (el héroe-antihéroe llega andando y cargado con una silla de montar a un pueblo prácticamente abandonado como consecuencia del enfrentamiento entre pistoleros gringos y bandidos mejicanos), “La muerte tenía un precio” (puesto que el protagonista porta una caja de música con la foto de su mujer que remite al reloj que llevaba Lee Van Cleef en el clásico de Sergio Leone) o “El bueno, el feo y el malo "(sobre todo en el personaje del mejicano Carranza y en cómo le salva de la horca el protagonista para posteriormente trazar un plan con el objeto de cobrar la recompensa que ofrecen por él).

Por otra parte, junto a las abundantes escenas de acción se intercalan momentos de marcado tono humorístico que son un puro relleno al no aportar nada a la película y, para mi gusto, quedan bastante ridículos. Es el caso, por ejemplo, de la secuencia en la que Django y Carranza arrastran con sus caballos por las calles del pueblo la cama en la que se encuentra Jeff (escena que no sé a qué viene) o la del coche conducida por los pistoleros de Jeff inmediatamente antes de iniciarse el tiroteo final.

Mulargia da muestra de cierto talento en momentos aislados, como en la dramática secuencia en la que Jeff obliga a un pobre hombre que no sabe disparar a enfrentarse a él o en el desafío final entre Django y Jeff, pero no puede hacer gran cosa dado el anecdótico y casi inexistente guión de Nino Stresa que, a falta de ideas, rellena la película con continuas escenas de tiroteos, en el que los diálogos son del tipo de: “Vaya sorpresa. Un poco más y me meo de miedo” y que parte de una premisa bastante inverosímil como es que Jeff, Thompson, Carranza y el mayor Gómez, personajes muy diferentes, hubieran formado parte de un mismo grupo.

La banda sonora corre por cuenta de Piero Umiliani con un tema principal bastante correcto y pegadizo, repetido con diversas variaciones a lo largo del film, en el que se alternan guitarras, trompetas y flautas, al que se suma otro de inspiración mejicana (la película se desarrolla en la frontera) y uno de corte más lírico que no me resultó adecuado.
En cuanto a los actores, Anthonny Steffen con su inexpresividad habitual y en su tercera colaboración “spaghettera” con Mulargia (posteriormente harían otros tres filmes) intenta, sin para mí conseguirlo, dotar de cierta gravedad a su personaje de Django (supongo que como en otros spaghettis utilizaron el nombre para aprovechar el tirón de la película de Corbucci, pero poco tiene que ver con el original), mientras que en las escenas de acción se desenvuelve con notable soltura. La película, para mí, se la lleva Glauco Honorato que hace una estupenda interpretación como Carranza, antiguo miembro de la banda que asesinó a la mujer de Django que se convertirá en un aliado perfecto de éste. Junto a ellos, en un papel secundario, el rumano Chris Avram, que ese mismo año había intervenido en un notable giallo de Mario Bava, “Bahía de sangre”.

En resumen creo que nos encontramos ante un spaghetti menor, técnicamente correcto, poco original, agradable de ver para los aficionados a este subgénero sobre todo por la cantidad de tiroteos que contiene y fácilmente olvidable. (TEXTO 800SW)

lunes

EL HALCON Y LA PRESA


El Halcón y la presa (Resa dei conti, La)
1967
Italia/ España
Director: Sergio Sollima
Guión: Tulio Demicheli, Sergio Donati, Sergio Sollima
Argumento: Fernando Solinas, Franco Morandi
Director de fotografía: Carlo Carlini
Música: Ennio Morricone

Reparto:
Lee Van Cleef, Tomas Milian, Walter Barnes, Nieves Navarro, Fernando Sancho, Gerard Herter, María Granada, Roberto Camardiel, Angel del Pozo, Antonio Casas, Lorenzo Robledo, Luisa Rivelli, Calisto Calisti, Benito Stefanelli, Nello Pazzafini, Barta Barry, Luis Gaspar, Antonio Molino Rojo, Fernando Sánchez Polack.

Si una de las características del cine de Corbucci, para mí, es la visión desencantada de la construcción de los EEUU y, por extensión, del proceso revolucionario en Méjico; los tres spaghettis que rodó Sollima, creo que tienen en común una profunda carga ideológica. En ésta cuenta la historia de un mítico cazador de recompensas, llamado Corbett, bastante heterodoxo (su trabajo lo realiza fundamentalmente para imponer la justicia y no solamente para cobrar la correspondiente recompensa) al que un rico empresario le propone su apoyo económico con objeto de llevarle al Senado para que se apruebe su proyecto de unir, mediante el ferrocarril, Tejas y Méjico, pero antes deberá dar caza a un humilde mejicano al que acusan de haber violado y asesinado a una adolescente.

El mensaje social aparece desde el principio. Así la escena que se desarrolla en la mansión del hacendado, tras el estupendo prólogo, nos muestra la opulencia de éste y de sus invitados, y el desprecio que sienten por el personaje interpretado por Tomas Milian al que tachan de mejicano vagabundo; escena que contrasta con la siguiente al mostrarnos la miseria en la que viven los mejicanos asentados en Tejas. Esta carga ideológica también se aprecia en los personajes principales, sobre todo al enfrentar a un rico terrateniente con el suficiente poder, como ya he comentado, para llevar a un hombre al Senado, en lo que entiendo como una clara crítica al sistema electoral de los EEUU, y que se comporta de forma casi feudal ya que es dueño y señor de tierras y personas (incluso le llega a decir a Corbett “usted me pertenece”), con un paria llamado Cuchillo (el chivo expiatorio) que ha sido traicionado por la revolución y que según sus propias palabras en la vida sólo le queda huir. En este sentido cobra gran importancia la conversación que mantiene Cuchillo con Corbett en la que le indica que tras haber luchado en la revolución la situación ha vuelto a ser la misma, subrayándose, por tanto, la idea de que en todo proceso revolucionario los que siempre pierden son los pobres y miserables. Y entre ambos se encuentra Corbett, un hombre recto (se presta a ser el hombre del potentado en el Senado sólo para favorecer el desarrollo de Tejas) cuya máxima preocupación es hacer justicia.

Por otra parte y con independencia de lo señalado en los párrafos anteriores, me ha parecido una gran película, muy entretenida que, no obstante, se caracteriza, para mí, por sus contrastes. Creo que la mayoría de las escenas están muy bien dirigidas como por ejemplo la de la conversación entre los dos protagonistas sobre la ley con la posterior falsa picadura de una serpiente o la larga escena que se desarrolla en el rancho inmediatamente antes de comenzar la caza del hombre y en la que Corbett se dará cuenta del engaño. Por otra parte el director maneja muy bien la grúa en los exteriores y nos ofrece estupendos travellings (son preciosas la escena de la llegada de Corbett al pueblo en el que están afeitando a Cuchillo y la de su encuentro con los mormones). Pero junto a éstas aparecen otras rodadas, a mí entender, de forma atropellada como la del toro.

La presentación del personaje de Corbett es sensacional con un magnífico prólogo que nos engancha a la película y nos aporta importante información sobre el protagonista. Sin embargo, la primera escena larga en la que aparece Cuchillo (la del río) me parece un tanto grotesca y falsa (nos quieren hacer creer que es el asesino de la chica). El guión, obra entre otros de Sergio Donati y del propio Sollima, es bastante bueno, con una progresión continua de la trama, sin que ésta decaiga y que culmina en un estupendo doble duelo con ¿un homenaje a “El bueno, el feo y el malo”?. Pero se inventan, a mi entender, una larga secuencia en un rancho dirigido por una mujer (la estupenda Nieves Navarro) que no aporta nada a la película y que me parece un pegote, además de contar con un montaje un tanto caótico (Cuchillo aparece toreando, a continuación se deja seducir por la dueña para, sin solución de continuidad, aparecer siendo castigado a golpe de látigo). Además, me parece un auténtico disparate la resolución de la misma con un tiroteo, magnífico por otra parte, en el que los empleados disparan sobre la casa en la que se encuentra su patrona.

Hay en general una buena labor en el montaje interno de las distintas escenas de la película con proliferación de planos largos que a mí me gustan mucho. Esto contrasta con la forma abrupta con la que están unidas varias de ellas, dando la sensación que están rodadas, en la mayoría de los casos magníficamente, de forma independiente y que el director no sabe cuál es la siguiente escena que viene a continuación, montándolas con posterioridad como buenamente pudieron. Desde el punto de vista técnico la película está muy cuidada y cuenta con una gran labor de ambientación y una amplia variedad de localizaciones bellamente fotografiadas por Carlo Carlini. A todo ello hay que añadir la estupenda labor en la producción de Alberto Grimaldi y la magnífica banda sonora, con homenaje incluido a “Para Elisa”, del maestro Ennio Morricone.

En cuanto a los actores, Lee Van Cleef está de nuevo estupendo con ese estilo sobrio y contenido que le caracterizaba, mientras que Tomas Milian (un actor que en otras películas me ha gustado mucho) me parece en algunas secuencias sobreactuado, quizás es que su papel lo precise. También destacan Fernando Sancho como un capitán, personaje que simboliza el resultado del proceso revolucionario, y Walter Barnes como Brockston, el rico terrateniente empeñado en dar caza a un pobre diablo para evitar que se haga público un terrible secreto.

En resumen, a pesar de sus defectillos, una gran película indispensable para todo aquel que quiera introducirse en este subgénero y que está entre los diez mejores spaghettis de la historia.

martes

UNA CUERDA, UN COLT


Una cuerda, un colt (Une corde, un Colt)
1969
Italia/Francia
Director: Robert Hossein
Guión: Claude Desailly, Robert Hossein
Fotografía: Henri Persin
Música: Andre Hossein

Reparto: Robert Hossein, Michéle Mercier, Anne-Marie Balin, Daniele Vargas, Guido Lollobrigida, Serge Marquand, Pierre Colett, Chris Huerta, Michel Lemoine, Philippe Baronnet, Pierre Hatet, Angel Alvarez, Benito Stefanelli, Charly Bravo, Ivano Staccioli, Antonio Molino Rojo, Jose Canalejas, Lorenzo Robledo, Beatrice Altariba, Maria Gustafson, Simón Arriaga, Alvaro de Luna

Original spaghetti western dirigido en 1969 por el francés Robert Hossein, que se reservó el papel de protagonista, en régimen de coproducción entre Italia y Francia.
Los Rogers, unos ricos terratenientes de la región, ahorcan a Ben Caine delante de su mujer, María. Ésta contactará con Manuel, un letal pistolero que fue su antiguo amante, para llevar a cabo su venganza, que incluirá el rapto y posterior violación por parte de los cuñados de María de Johanna, la hija de Will Rogers.

Se trata de una película tan desmitificadora o más del lejano oeste que las realizadas por su amigo, al que dedica la misma, Sergio Leone, al presentarnos una tierra caracterizada por su brutalidad (sensacional la escena inicial en el que un grupo de vaqueros persiguen a un individuo herido, lo atrapan y delante de su mujer lo ahorcan) y su cotidiana violencia, y en la que no cabe lugar a la visión romántica que de ella hicieron los clásicos estadounidenses. Así nos va a describir un entorno físico y moral caracterizado por su sordidez y habitado por unos personajes crueles y despiadados a lo que no les importa alcanzar las más altas cotas de degradación moral con el fin de conseguir sus objetivos. Sólo el protagonista, el pistolero Manuel, a través de sus tristes miradas parece darnos a entender que no comparte los planes y acciones de María (sobre todo en relación con el secuestro y posterior violación de la hija de Will Rogers), pero su amor por ella le lleva a no actuar a favor de Johanna Rogers, convirtiéndose tanto en una víctima más como en un verdugo que deberá expiar sus pecados (maravillosa la escena final). De hecho, cuando María acude a él al principio de la película, le dirá una frase que será profética y que resume el espíritu del film: “La venganza es una planta maldita que da frutos amargos para todos”.

La película cuenta con un notable guión del propio Hossein, del que fuera maestro del giallo Dario Argento y de Claude Desailly (habitual colaborador de Robert y creador de la famosa serie de televisión “Las brigadas del Tigre”) que presenta ciertas similitudes con la gran novela negra “No hay orquídeas para miss Blandish” de James Hadley Chase, en la que una familia de gángsters, para llevar a cabo su plan, raptaban a una joven que se convertía en la víctima inocente al sufrir en su persona las consecuencias de la vileza de sus raptores; rapto que, como ocurre en la película, se convertía en el detonante de la historia.

El film está además contado de forma original por Hossein, realmente parece un ejercicio de estilo, sustituyéndose en gran parte del metraje los diálogos (que se reducen a la mínima expresión) por los silencios y las melancólicas miradas de los personajes (sobre todo las de los dos protagonistas), por las bellísimas imágenes que hablan por sí solas y por la acertada banda sonora de André Hossein (creo que era el padre del director) que cuenta con varios temas realmente buenos, sobre todo uno, de gran belleza, con protagonismo de la guitarra que acentúa el tono amargo del spaghetti. También destacan la preciosista fotografía de Henri Persin (el desierto de Almería está bellísimamente fotografiado) que ya había colaborado en otros proyectos de Hossein y una extraordinaria labor de ambientación, en la que sobresale, sin lugar a dudas, el pueblo fantasma

En cuanto a los actores, creo que se merecen una mención especial los dos protagonistas. Robert Hossein hace una gran composición como el letal pistolero Manuel, sustituyendo, como ya dije antes, en muchas escenas de la cinta su mirada lacónica por las palabras. Un hombre que interiormente está tan muerto como el pueblo fantasma en el que habita y que aceptará formar parte del proyecto de María por su amor hacia ella aunque eso suponga sentirse culpable por participar de un plan aberrante. Por otra parte nos encontramos con una gran Michèle Mercier en el papel de María Caine una mujer fría y dura que antepone su deseo de venganza a cualquier otro tipo de consideración moral y que no duda en sacrificar a una inocente para conseguir sus objetivo; al igual que Hossein se muestra capaz con tan sólo una mirada de reflejar múltiples sentimientos. Además su papel, a diferencia de los reservados para las mujeres en el spaghetti, tiene una gran transcendencia ya que toda la acción de la película gira en torno a sus decisiones, convirtiéndose en el elemento catalizador de la misma. Junto a ellos nos encontramos con unos correctos Daniele Vargas en el papel de Will Rogers, el rico e implacable terrateniente que controla junto a sus tres hijos el territorio (incluso el sheriff se comporta como un empleado suyo) y que se convertirá en el objeto de la venganza de María; Guido Lollobrigida en el rol de uno de los hermanos de Ben Caine y Serge Marquand como uno de los hijos de Will.

En definitiva una dura, triste, desoladora y melancólica película rodada con un ritmo pausado, bastante diferente a la mayoría de los spaghettis que he visto hasta ahora y que me ha gustado mucho, aunque creo que puede sorprender a los que busquen la ligereza narrativa y la ausencia de connotaciones morales propias de este subgénero.

lunes

MI NOMBRE ES NINGUNO


Mi nombre es Ninguno (Il mio nome è Nessuno)
1973
Italia
Director: Tonino Valerii
Guión: Fulvio Morsella, Ernesto Gastaldi, Sergio Leone
Fotografía: Armando Nannuzzi, Giuseppe Ruzzolini
Música: Ennio Morricone.

Reparto:
Henry Fonda, Terence Hill, Jean Martin, Piero Lulli, Mario Brega, Marc Mazza, Benito Stefanelli, Rainer Peets, Antoine Saint-John, Franco Angrisano, Tommy Polgár, Hubert Mittendorf, Emil Feist, Carla Mancini, Luigi Antonio Guerra, Angelo Novi, Ullrich Müller, Claus Schmidt, R.G. Armstrong, Karl Braun, Leo Gordon, Steve Kanaly, Geoffrey Lewis, Larry Melton, Neil Summers, Antonio Molino Rojo.

Jack Beauregard, un veterano y famoso pistolero, decide retirarse y pasar los últimos años de su vida en Europa. Sin embargo, en su camino se cruzará un joven admirador, Ninguno, que le presionará para que se enfrente al Grupo Salvaje con el objeto de convertirle en leyenda.

Coproducción italo-franco-alemana de 1973 en la que participaron entre otras compañías la productoras Rialto, responsable de la mayoría de los filmes alemanes basados en obras de Karl May sobre Winnettou, y Rafran Cinematográfica de Sergio Leone. La dirección corrió a cargo de uno de los alumnos más aventajados del maestro romano, Tonino Valerii que venía de rodar el año anterior la notable “Una razón para vivir y otra para morir”, especie de adaptación del filme bélico “Doce del patíbulo” (Robert Aldrich, 1969) al universo del western.

En todo caso, nos encontramos con una película ambiciosa en la que, en un ejercicio de metalenguaje cinematográfico (utilización del cine para meditar sobre él), y como señala Anselmo Nuñez en su estupendo “Western a la europea…un plato que se sirve frío”, lleva a cabo una lúcida y nostálgica reflexión sobre la muerte del western clásico e, incluso, del euro western a manos del spaghetti cómico, corriente que inundó las pantallas cinematográficas a principios de la década de los setenta tras el gran éxito del díptico sobre las andanzas de Trinidad dirigido por Enzo Barboni, y a la que sucumbieron importantes referentes del spaghetti como Sergio Corbucci (“¿Qué nos importa la revolución?”, 1972), Giulio Petroni (“Ya le llaman Providencia”, 1972) o Enzo G. Castellari (“Tedeum”, 1972). De tal forma que da la sensación de que la película fue concebida por Leone, como también explica Hill en la entrevista reseñada, como una despedida a lo grande del western serio.

En este sentido cobra gran importancia la conversación mantenida por ambos protagonistas en su primer encuentro, en el que Ninguno afirma “Si decides marcharte ¿Quién queda aquí? Ninguno. Un tipo como tú debe abandonar a lo grande”. Y desde el primer momento se aprecia la intención de identificar a cada uno de los personajes con una forma distinta de entender las películas del Oeste, puesto que el viejo pistolero representaría al caduco western clásico expulsado por la nueva corriente humorística a la que da vida Ninguno.

En definitiva, un filme algo irregular pero muy emotivo y de una gran belleza, sobre todo las escenas correspondientes al personaje de Fonda, por lo que se hace patente lo que le dijo Leone a Hill mientras editaba la escena del enfrentamiento entre Beauregard y el Grupo Salvaje: “Este es el Oeste, este es el Oeste que amo”.

TERENCE HILL

Terence Hill nació el 29 de marzo de 1939 en Venecia, Italia. Su nombre verdadero es Mario Girotti, pero decidió utilizar un alias más "americano" para sus inicios en los westerns mediterraneos.

Con tan solo doce años tuvo su primer trabajo en el cine como actor. Después comenzó a estudiar literatura clásica en la Universidad de Roma, pero abandonó los libros para dedicarse completamente a su otra carrera, el cine. En el año 64, comienza a participar como actor de reparto en los westerns alemanes anteriores al spaghetti western, todo un subgénero que arrasaba en el país germano.

En 1967 realiza su primer western italiano, "Rita en el West", una peli para lucimiento de Rita Pavone. En ella Hill ya cobra una importancia mayor, siendo el co-protagonista. Ese mismo año también estrena "Tú perdonas...yo no", un titulo muy importante para el actor, que tras este trabajo comienza a ser más conocido. Además, es su primer largometraje junto a Bud Spencer, actor junto al que vivirá sus años de mayor fama un tiempo después.

Debido a su parecido con Franco Nero, es requerido para "El clan de los ahorcados" (1968), segunda parte no oficial de "Django". Aparte, Hill sigue trabajando junto al director Giuseppe Colizzi, el autor de "Tu perdonas...", que lleva a las pantallas una especial trilogía sobre el personaje de Hill por medio de "I Quattro dell'Ave Maria" y "La colina de las botas". En las versiones italianas de las películas, el personaje de Hill siempre tiene el mismo nombre, Cat Stevens.

En "La cólera del viento" se pone a las ordenes de un director español, Mario Camus, y rueda esta cinta, que pese a que está ambientado en la Andalucia rural posiblemente alrededor de 1920, es básicamente un western.

Ese mismo año, 1970, Terence Hill vuelve a trabajar junto a Bud Spencer en un western que, además de ser un verdadero éxito en todo el mundo, sirvió para cambiar el genero completamente, y pese a que revivió un poco la taquilla que ya por aquellos años estaba de capa caída, fue el toque de gracia para acabar de matar el spaghetti western, y que durante los últimos años viéramos autenticas aberraciones copiando a "Le llamaba Trinidad".
Además de el humor basado en peleas cuerpo a cuerpo, estas películas tenían como base la auto-parodia del spaghetti western, unos guiones reducidos a la mínima expresión y poco más.
El propio Hill se aburrió de copiar la formula, tanto en el western como en cualquier genero que pillara. Los años 70 y parte de los 80 serán recordados sin duda por esta pareja, amigos de las bofetadas y del humor más simple y necio, reviviendo el cine de "la tarta en la cara del malo".

Al comienzo de la década de los noventas, Hill intenta un regreso al western, y se dirige a si mismo en "Lucky Luke", una película basada en el famoso personaje del comic. Hasta llega a preparar y levantar una serie sobre el mismo personaje, pero el poco éxito de la misma hace que no llegue a rodar muchos capítulos.
En 1994 se permite otro capricho, y vuelve a rodar un western, que además sirve para volverse a unir a Bud Spencer en la pantalla, en la cinta "En Nochebuena se armó el belén". Y este mismo año nos llegan noticias de que está involucrado en una nueva serie ambientada en el western, "Doc West".

En el aspecto personal, Hill lleva desde los años sesenta casado con Lori Zwicklbauer, que conoció durante sus multiples rodajes. En 1990 Terence Hill sufrió un duro golpe cuando Ross Hill, uno de sus hijos, falleció.

Filmografía SW:

1964- La carabina de plata*
1964- Unter Geiern*
1965- Der Ölprinz*
1965- Old Surehand*
1965- Duell vor Sonnenuntergang*
1965- Justiciero de Kansas*
1967- Rita en el West
1967- Tú perdonas... yo no //Reseña adicional
1968- El clan de los ahorcados
1968- Los cuatro truhanes (I Quattro dell'Ave Maria)
1969- La Colina de las botas
1970- La Cólera del viento
1970- Le llamaban Trinidad
1971- Le Seguían llamando Trinidad
1972- Y después le llamaron el magnífico
1973- Mi nombre es Ninguno
1975- El Genio
1991- Lucky Luke
1993- Lucky Luke (serie televisión)
1994- En Nochebuena se armó el belén
2009- Doc West (serie televisión)