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jueves

UN MALDITO AMANECER


 T.O:Quel maledetto giorno d'inverno... Django e Sartana all'ultimo sangue
(Aka: Django encuentra aSartana; Django y Sartana duelo final)
Director: Demofilo Fidani
(Miles Deem)
Año: 1970
País: Italia
Música: Coriolano Gori 
Cast: Fabio Testi, Jack Betts (Hunt Powers), Dino Strano (Dean Stratford), Benito Pacífico (Dennis Colt), Luciano Conti (Lucky McMurray-¿Joel Moore?), Simoneta Vitelli (Simone Blondell) Atilio Dotesio (Dan Reesy) Celso Faria, Roberto Danesi (Robert Dannish), Michele Branca (Michael Brank), Antonio Basile,  Franco Pasquetto, Pietro Torrisi, Nuria Torray, Calogero Caruana, Franco Graziosi, Luciano Pallotta, Mariella Palmich

En Black City el viento parece soplar con más frío y fuerza que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando llega el invierno Black City se convierte en un lugar fantasmal. Hasta allí llega un joven Sheriff (Fabio Testi), el cual no viene a sustituir a nadie, pues parece ser que hace tiempo que no hay ley en ese rincón olvidado de Oeste. El lugar está sometido a la voluntad de Bud Willer (Dino Strano bajo seudónimo de Dean Stratford), un bandido asociado con Paco Sánchez (Benito Pacífico bajo seudónimo de Dennis Colt) un mexicano psicópata y sanguinario. Willer y sus hombres se burlan de la presencia del nuevo sheriff, al que consideran un mindundi. Casi a la par que el sheriff, llega a  Black City un misterioso pistolero vestido de negro (Jack Betts bajo seudónimo de Hunt Powers) que se detiene delante de una tumba...

Los euro westerns de Demofilo Fidani no se parecen a ningún otro euro western, sin embargo encierran la pura esencia surrealista y brutal de este (sub)género. Despectivamente llamado "El Ed wood del Spaghetti Western", una definición que alude a una supuesta torpeza de este director italiano, algo para mí totalmente injusto, pues podemos considerar a  Fidani uno de los pilares del western all'italiana. Un director diferente que logró imprimir una personalidad propia e inconfundible a sus películas, a pesar de contar siempre con  presupuestos más que paupèrrimos. Demofilo Fidani tenía algo que muy pocos lograron: un estilo reconocible.

En  Django encuentra a Sartana el director consigue recrear una atmósfera por momentos inquietante (favorecida, una vez más, por los pocos medios)... ese pueblo, Black City,  y sus calles donde el viento parece un alma perseguida por el diablo. 
Como en todos sus western hay situaciones inesperadas, casi fuera de la lógica narrativa y de lo que marcan los cánones del género... ahí está ese pulso con velas, o un flash-back demencial donde vemos las andanzas sádicas del mexicano loco matando a sangre fría y  la pelea "de machos" de este mismo personaje con un tal Paco el Gigante, encarnado por Pietro "pseudo Conan" Torrisi. Además hay unos duelos magníficos que nos proponen situaciones cuando menos originales: suplantación aprovechando el polvo, el viento y vestimentas robadas... incluso en uno de los duelos el espectador no sabe quién "de los buenos" se está jugando el pellejo...

lunes

UNA PISTOLA PARA CIEN CRUCES


Título original
Una pistola per cento croci!
Año
1971
Duración
94 min.
País
Italia Italia
Dirección
Carlo Croccolo
Guion
Fabrizio Diotallevi, Carlo Croccolo. Historia: Fabrizio Diotallevi, Carlo Croccolo
Reparto
Música
Marcello Minerbi
Fotografía
Franco Villa
Compañías
Virginia Cinematografica, Kamar Film. Distribuidora: Virginia Cinematografica
Género
Western

Sinopsis
Un irlandés es asesinado en el salvaje Oeste. Su hijo Jimmy sale en busca de los asesinos de su padre, pero pronto es emboscado por dos bandoleros

miércoles

MANO RAPIDA

 

Mano Rápida (Mi chiamavano Requiescat ... ma avevano sbagliato)

1973

España/Italia

Director: Mario Bianchi

Reparto: Sergio Ciani, William Berger, Frank Braña, Fernando Bilbao, Gilberto Galimberti, Celine Bessy, Francisco Sanz, Welma Truccolo, Ettore Ribotta, Sergio Dolfin, Stefano Oppedisano, Francesco D'Adda, Aldo Cecconi, Angelo Boscariol, Filippo Perego, Rodolfo Lodi, Aldo Sisti, Duilio Olmi, Lorenzo Robledo

Guión: Vittorio Salerno, Alberto Cardone, Eduardo M. Brochero

Fotografía: Emilio Foriscot

Música: Gianni Ferrio

Tardía coproducción italo-española de 1973 dirigida por Mario Bianchi, en esta ocasión bajo el seudónimo de Frank Broston, realizador cuyos primeros pasos como director están muy relacionados con este subgénero, ya que sus cuatro primeros filmes fueron spaghettis: la curiosa “La muerte llega arrastrándose” de 1972 con la que debutó tras la cámara, la fallida y ya comentada “La máscara de cuero” de 1975 (ambos filmes además tienen en común la fuerte presencia de elementos giallescos), la desconocida para mí “Más fuerte hermanas” también de 1973 y ésta que nos ocupa, para, tras rodar varias películas de todo tipo de géneros, especializarse a mediados de la década de los ochenta en el cine para adultos con una serie de filmes protagonizados por la estrella porno Marina Hedman.

SINOPSIS: Finalizada la Guerra de Secesión partidas de ex confederados siguieron actuando sembrando el pánico en todo el territorio. Una de las más sangrientas fue la capitaneada por Machedo, un sicótico ex oficial sudista, a la que persigue sin descanso el capitán Jeff Mulligan. Capturado y torturado por Machedo, Mulligan logrará escapar e ideará un plan para vengarse.

Subproducto que muestra la decadencia de este subgénero durante la década de los setenta. Así nos encontramos con un guión, en el que participaron entre otros el también director Alberto Cardone y el español Eduardo Manzanos Brochero, que pivota sobre la venganza, tema recurrente en este género, en este caso por partida doble puesto que Machedo desea vengar la muerte de su hermano a manos de Mulligan, mientras que en la caza del sicótico bandido por parte de este último pesa mucho este sentimiento (al comienzo de la película, tras haber sufrido una emboscada, Mulligan ante la tumba de dos de sus soldados se retrata al señalar: “Lo siento muchachos, no he podido acompañaros a casa pero también os vengaré a vosotros”), sentimiento que, lógicamente, se agudizará tras ser apresado y torturado.

Pero el libreto, tras un comienzo prometedor, además de acusar su falta de originalidad se revela carente de ideas, por lo que éstas son sustituidas por las típicas escenas de cabalgadas, tiroteos, peleas, persecuciones y torturas, en las que se recrea con un gusto dudoso el director, con el único objetivo de llegar a una duración estándar. Al mismo tiempo presenta situaciones escasamente lógicas (¿Para qué se queda Machedo en el banco simulando que le han robado?, ¿Por qué se dejan ver los forajidos cuando siguen a Mulligan con el objeto de que les lleve al lugar del botín?); y cuenta con unos diálogos escasos que oscilan entre la pretenciosidad y solemnidad (en la parte final del filme Mulligan le dice a una india aparecida de repente en el pueblo fantasma de Blakston Hill y con la que parece mantener algún tipo de relación en ningún momento explicada: “Sabes que he olvidado que en el mundo pueda existir el amor”), el tópico más absoluto (Machedo se pregunta “¿Quién me puede odiar? El que podía hacerlo no ha tenido tiempo”) y la ridiculez.

Esta decadencia se muestra también en la dirección escasamente inspirada por parte de Bianchi, ya que aunque en su haber hay que anotar el intento, alejado de la moda imperante de los spaghettis cómicos, de hacer un euro western serio y la atmósfera sombría que destila toda la película, su trabajo se caracteriza por la precipitación, la utilización constante del molesto y poco elegante zoom y por ciertas carencias a la hora de narrar los acontecimientos. Así, por ejemplo, como le ocurrió en el tiroteo final de “La máscara de cuero”, en la emboscada del inicio del largometraje se echa en falta un plano general que sitúe tanto a los sudistas como a los nordistas, ya que al carecer del mismo la refriega resulta bastante confusa.

No obstante lo comentado sobre el guión y la dirección, en donde se hace más evidente este declive es en el escaso presupuesto con el que se contó, lo que queda reflejado en unos decorados destrozados por el paso del tiempo, hecho que puede entenderse en el caso del pueblo de Golden City (Eduardo Manzanos Brochero además participó como productor, junto a la productora italiana New Films, a través de su compañía Copercine, Cooperativa Cinematográfica) al tratarse de un poblado fantasma, pero no respecto al fuerte del inicio en donde tiene lugar una escena bastante cutre por la falta de extras (la fortaleza es defendida por unos diez soldados) y la ciudad en donde se desarrolla parte de la acción, cuyos edificios parece que están a punto de caerse a pedazos. Igualmente ocurre con la escasa decoración de los interiores, con un vetusto y escaso mobiliario que da la sensación de haber sido comprado al primer chamarilero que encontraron.

Por lo que respecta a la banda sonora de Gianni Ferrio, ésta constituye otra decepción, no porque sea mala puesto que cuenta con un gran tema, “That man”, cantado por la habitual Ann Collin, sino porque resulta totalmente inapropiada al ser una mezcla de jazz-pop al estilo de las composiciones de la época propias de Burt Bacharah. Además esta composición se repite sin ningún tipo de intención dramática (por ejemplo se escucha durante una de las persecuciones) en distintas variaciones instrumentales, especialmente con predominio de un piano, versión que se me antojó más propia para ilustrar una escena urbana nocturna o una secuencia de un film negro desarrollada en el típico garito que para un western.

El fiasco de la película persiste con la elección del protagonista. Un soso e inexpresivo Alan Steel, en realidad Sergio Ciani. Éste era un actor italiano procedente del cine de espadas y sandalias con alguna incursión en el spaghetti como “Sansón y el tesoro de los Incas” (largometraje olvidable mezcla de aventuras y western) o la rareza turco-italiana “KüÇük kovboy”. En este filme, además de dar muestras de sus carencias interpretativas, presenta un aspecto setentero (pelo largo, patillas, amplio bigote) poco apropiado para un soldado unionista lo que resta, aún más, credibilidad a su interpretación. Menos mal que como enemigo aparece William Berger, de lo mejor de la película, dando vida estupendamente al perturbado y sádico Machedo, y en un corto papel el gran Paco Sanz, uno de esos secundarios de lujo que solían estar por encima de los largometrajes y personajes que le tocaban en suerte, en el rol de un ex soldado nordista que prestará su apoyo a Mulligan y cuya contribución se antojará fundamental en el duelo entre éste y Machedo. También es de agradecer que Frank Braña, habitual de este género y sobrio actor, cuente con un papel más largo de lo que en él era normal, mostrándose creíble como Quincy, uno de los hombres de Machedo que protagonizará la mejor pelea de la película.

En definitiva un flojísimo, oscuro y violento euro western del que sólo puedo salvar algunas actuaciones y el tiroteo final con sorpresa incluida, más cuidado que el resto de la película, en el que se luce Emilio Foriscot como director de fotografía, sobre todo en la iluminación de los interiores, y que cuenta con una atmósfera fantasmal en la que el protagonista, que parece poseer el don de la ubicuidad, se comporta como un ser de ultratumba. (800 SW)