sábado

A MEDIODÍA


El sheriff Will Kane se entera de que el bandolero Frank Miller, a quien tiempo atrás había capturado, llegará para tomar venganza. En la estación de tren lo esperan ya varios secuaces. El sheriff busca el apoyo de las autoridades del pueblo, pero el alcalde y el antiguo comisario le dan la espalda, y el juez reniega de sí mismo: guarda la Biblia y descuelga de la pared la bandera nacional.

Todos lo abandonan. El drama moral es genuino: su asistente fluctúa entre la lealtad y el miedo, su joven esposa Amy Fowler se debate entre sus arraigadas convicciones pacifistas (es cuáquera y ha perdido a su padre y hermano en una balacera) y la amenaza tangible que se cierne sobre Kane. El pueblo no ignora que debe al sheriff su orden y prosperidad, pero no lo ayuda ni defiende. Algunos hasta celebran el regreso de Miller. Mientras el reloj avanza inexorablemente hacia el mediodía, Will acude a su cita con el destino, pero no como un héroe convencional de Hollywood, arrogante y confiado, sino como un hombre de carne y hueso, lleno de dudas y temores.

Es un héroe reticente. Habría querido salir del pueblo con su mujer antes de la llegada de Miller, pero a la postre cumple con su deber. Cuando llega la hora triunfa, pero el final no es feliz: arroja su insignia al piso y se marcha con Amy, dejando tras de sí la estela de su decepción y amargura.

Título V.O.: High noon
Año de producción: 2000
Director: Ron Hardy
Fotografía: Robert McLachlan
Intérpretes:
Tom Skerritt, Dennis Weaver, Maria Conchita Alonso, Susanna Thompson, Reed Diamond

DENNIS WEAVER

William Dennis Weaver, conocido artísticamente como Dennis Weaver (Joplin, Missouri, 4 de junio de 1924- Ridgway, Colorado, 24 de febrero de 2006) fue un actor estadounidense.
De raíces irlandesas, escocesas, inglesas y Cherokee estudió arte dramático en la Universidad de Oklahoma. Sirvió en la Armada de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial.

Tras la contienda, se trasladó a Nueva York donde comenzó su carrera artística en los escenarios de Broadway, debutando en la obra Vuelve, pequeña Sheba. Paralelamente, continua su formación en el Actor's Studio, donde conoce a Shelley Winters. Winters le ayudó a conseguir un contrato con los Estudios Universal en 1952, debutando ese mismo año en la pantalla grande con la película The Redhead from Wyoming. A mediados de los años cincuenta consigue el papel que le proporciona mayor popularidad en Estados Unidos, el de Chester Goode en la serie Gunsmoke y gracias al cual es galardonado con un Premio Emmy en 1959.

Aprovecha la fama alcanzada para retomar su carrera cinematográfica, consiguiendo un pequeño papel en Sed de mal (1958), una de las obras maestras de Orson Welles. Tras intervenir en las series Kentucky Jones (1964-1965) y Gentle Ben (1967-1969), es elegido para protagonizar la serie policiaca McCloud, interpretando al personaje central: el policía Sam McCloud. La serie se emitió entre 1970 y 1978 cosechando un enorme éxito tanto en Estados Unidos como en el resto de países en los que se emitió. Su interpretación le valió dos nuevas nominaciones para los Premios Emmy.

Durante la emisión de la serie, además, protagonizó en 1971 El diablo sobre ruedas (Duel), una película especialmente rodada para televisión, que sería la primera dirigida por Steven Spielberg.Con posterioridad, continuó su carrera en televisión, interviniendo en diversas series como Centennial (1978), The Ordeal Of Doctor Mudd (1980) y cine (Bluffing It, 1987).En reconocimiento a sus aportaciones a la industria de la televisión, se le concedió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. También hizo la voz de Buck McCoy, un viejo cowboy en un episodio de Los Simpson (Temporada 13, capítulo 12)

Falleció el 24 de febrero de 2006, a los 81 años de edad, como consecuencia de las complicaciones de un cáncer que padecía.

TOM SKERRITT

Thomas Roy Skerritt (Detroit, Míchigan, 25 de agosto de 1933), más conocido como Tom Skerritt, es un actor estadounidense.Su debut en televisión fue en 1962 en Combat!. Su debut en el cine fue con la película War Hunt (1962), producida por Terry Sanders.

En 1966, apareció en la serie de la década de los años 60's El Fugitivo con David Janssen en el papel de Pete, en el capítulo Joshua's Kingdom, un alguacil que había sido despedido por ser irresponsable y acosar a Ruth (Kim Darby), una adolescente que había tenido un bebé y su padre Joshua (Harry Townes) la consideraba una vergüenza, apoyado en ciertos versículos de La Biblia interpretados a su manera. La película más importante en la cual ha aparecido Tom, ha sido M*A*S*H (1970), seguida de Alien (1979), Top Gun (1986) y Magnolias de acero (1989). También ha participado en la serie de televisión Picket Fences. Fue co-protagonista en la película "Poltergeist III", estrenada en junio de 1988. Skerritt se mudó a Seattle, Washington en 1988.

jueves

TRES HOMBRES BUENOS


Tres hombres buenos
1963
España-Italia
Director: Joaquín Romero Marchent
Guión: Jose Mallorquí
Fotografía: Rafael Pacheco
Música: Manuel Parada

Reparto:
Geoffrey Horne, Paul Piaget, Fernando Sancho, Robert Hundar, Massimo Carocci, Cristina Gaioni, Giuseppe Addobatti, Raf Baldassarre, Aldo Sambrell, Rosa del Río, Antonio Gradoli, José Jaspe, Donatella Marrosu, Turia Nelson, Jesús Tordesillas, Simón Arriaga, Jesús Guzmán

SINOPSIS: La mujer de Don César Guzmán, un hacendado de origen español, es asesinada por un grupo de bandidos que, además, le roban el dinero que tenía depositado en su caja fuerte. A partir de ese momento el objeto de la vida del hacendado lo constituirá la venganza, para la que contará con dos pistas, un alfiler que arrancó su mujer al asesino antes de morir y la herradura perdida por uno de los caballos de los bandoleros; así como, con la desinteresada ayuda de dos pistoleros, el portugués Joao de Silveira y el mejicano Diego Abriles.

Coproducción italo-española de 1963 en la que intervinieron tres nombres capitales para el nacimiento del western europeo: el productor Eduardo Manzanos Brochero, el escritor y guionista José Mallorquí y el director Joaquín Luis Romero Marchent, que ya habían colaborado en el primitivo díptico sobre personaje creado por Mallorquí, “El Coyote” (“El Coyote” de 1955 y “La justicia del Coyote” de 1956); para embarcarse en 1962 en la adaptación al cine de otro héroe popular de origen hispano, “El Zorro” creado por Johnston McCullen, en otros dos filmes “La venganza del Zorro” y “Cabalgando hacia la muerte”. En esta última se incorporó al terceto como productor el abogado Alberto Grimaldi, otro personaje fundamental para el desarrollo del euro-western.

Animados por la acogida, sobre todo en Italia, de las aventuras del Zorro el cuarteto decide realizar otro western para lo que adaptarán de nuevo unos personajes creados por Mallorquí, bajo el seudónimo de Amadeo Conde, con anterioridad a “El Coyote” y como encargo de la Editorial Molino para competir con el personaje de “Pete Rice”, en la serie de marcado carácter hispánico Tres hombres buenos, de la que se editaron catorce títulos entre 1942 y 1947, con ilustraciones, entre otros, del prestigioso Carlos Freixas.

La película, por tanto, pivota en torno al argumento de la venganza, uno de los temas más desarrollados por los westerns hechos en Europa, incluso por el propio director en sus dos mejores westerns (la estupenda y comentada en este blog “Condenados a vivir” no creo que se pueda considerar así) pero sin la hondura y profundidad con la que fue tratada en los mismos. Así, en la también comentada en este blog “El sabor de la venganza” (1963), Romero Marchent nos mostraba en la fabulosa escena final cómo ésta sólo genera muerte y dolor, y en “Antes llega la muerte” (1964), que también cuenta con su correspondiente entrada, el personaje de Ringo se embarcaba en un viaje físico y espiritual, en el que el perdón jugaba un papel básico, que le transformaba profundamente y, en cierta forma, le redimía convirtiéndole en un hombre nuevo, como quedaba puesto de manifiesto en una bellísima escena en la que ofrecía agua de su cantimplora a aquél que herido de muerte había sido hasta ese momento el objeto de su venganza. Sin embargo, y a diferencia de estas películas, el largometraje que nos ocupa carece de cualquier consideración moral en torno a la venganza y el protagonista actúa de forma monolítica (muy avanzado el filme, ante la pregunta de una vecina acerca de la posibilidad de que perdone a los asesinos de su mujer, él sin dudarlo responde “Nunca, ni aún después de muertos los perdonaré”).

Pero, para mí, el principal problema no radica en esta falta de consideraciones morales sino en la irregularidad del filme, que cuenta con un comienzo vertiginoso en el que asistimos al asesinato de la mujer del protagonista, al ajusticiamiento por parte del héroe de tres de los participantes en el luctuoso acontecimiento, a su encuentro con el portugués, al enterramiento de su mujer y al enfrentamiento de César con otro de los bandidos; para a partir de ese momento, que coincide con la aparición de Diego, la película hacerse más dispersa, abandonar durante gran parte del metraje el tema principal centrándose en otra subtrama basada en la corrupción existente en Fuente Cedros y dar mayor protagonismo a la relación amor-odio existente entre Joao y Diego, con lo que el desarrollo de la historia y el ritmo de la película se resienten notablemente.

Por el contrario, como aspecto positivo tenemos la más que correcta y clásica labor del director que consigue escenas bastante notables como aquella con la que se inicia la película mediante un bello y largo travelling a lo largo de una tapia, la del cementerio con un precioso contrapicados desde la tumba enfocando al desconsolado héroe o el enfrentamiento final entre Diego y el sicario McCoy en la oficina del sheriff que se produce fuera de campo con lo que consigue un momento de gran suspense hasta conocer el resultado del mismo. No obstante en su debe, para mí, debe anotarse esa tendencia excesiva hacia el melodrama con escenas que no aportan demasiado al filme y rompen el ritmo de la película como en la que Don César vuelve a su hacienda vacía y recorre desconsoladamente las distintas habitaciones de la misma, secuencia orquestada, además, con un tema excesivamente trágico.

Por otra parte el espíritu clásico del filme, apuntado en la dirección, queda también patente en algunas referencias a westerns estadounidenses. Así, no creo que sea casualidad que los bandidos sean siete, número mágico para el aficionado al western desde que John Sturges hizo cabalgar en 1959 a sus magníficos; mientras que la escena en la que vemos pasar los años mientras Don César y Joao buscan a los asesinos de la esposa del primero por unos paisajes nevados me recordó a otra muy similar de “Centauros del desierto” (John Ford, 1956). Incluso la estructura circular del largometraje, al comenzar y finalizar en la misma localidad, también recuerda a la mencionada obra maestra, aunque este hecho no sé si se debió a la necesidad de convertir la obligación en virtud ante el escaso presupuesto con el que se contó, como se aprecia en las escasas localizaciones y en la pobre ambientación de la película.

Otro aliciente del largometraje lo constituye el elenco actoral, puesto que salvo en el caso del protagonista, el soso actor argentino Geofrey Horne que tuvo su momento de gloria al formar parte en 1957, junto a William Holden y Jack Hawkins, del comando encargado de volar “El puente sobre el Río Kwai” en la grandiosa superproducción de David Lean, forman parte del reparto interpretes cuyos rostros se harían muy familiares para los aficionados a este subgénero. Así, como los amigos de Don César Guzmán nos encontramos por una parte a Paul Piaget, una especie de Charlton Heston europeo pero sin el carisma y el talento de éste que rodaría siete westerns en apenas cuatro años para después desaparecer, dando vida al curioso, por ser una figura de nacionalidad extraña para un western, pistolero portugués Joao de Silveira, el típico aventurero romántico, de nuevo recuerda a algún personaje de “Los siete magníficos”, que ayudará desinteresadamente a Don César porque según sus propias palabras “sin riesgo en la vida no merece la pena vivir”; mientras que el gran Fernando Sancho, uno de los iconos indiscutibles del western hecho en Europa, encarna al mejicano Diego Abriles, un personaje que repetirá en decenas de spaghettis y que se caracterizaría por su personalidad expansiva y dicharachera, además de presentárnoslo aquí como un individuo enamoradizo y, al igual que el portugués, muy celoso de su honor lo que le lleva a estar dispuesto en todo momento a batirse en duelo.

Como personajes negativos nos encontramos al “marchentiano” Robert Hundar, en realidad Claudio Undari, que con el paso del tiempo se convertiría en uno de los grandes malvados de este subgénero, interpretando en esta ocasión al pérfido pistolero McCoy, el cual presenta muchas características con el personaje al que daría vida al año siguiente en la también comentada en este blog “Brandy”, puesto que pone sus revólveres al servicio del alcalde corrupto y viste totalmente de negro; además de en pequeños papeles a Raf Baldassarre como el corrupto ayudante del sheriff de Fuente Cedros y a Lorenzo Robledo como uno de los bandidos. Por supuesto no puedo dejar de citar a un insólito, por aparecer afeitado, Aldo Sambrell, figura casi indispensable del euro-western, en su debut en este subgénero en un papel, ¡cómo no!, de villano.

Por último, y en relación tanto con los personajes como con la ambientación del largometraje, cabe señalar otra característica de los filmes de esta primera etapa en los que intervino Mallorquí consistente en el peso del elemento hispano. Así, la película se desarrolla en un pueblo fronterizo y dos de los principales personajes son hispanos: Don César, un californiano de origen español, y Abriles, un mejicano bebedor de tequila y no de whisky, que, además, son los personajes positivos frente a los negativos (McCoy, el alcalde Hopkins, Bannon), todos ellos de ascendencia anglosajona (incluso el honrado sheriff de Fuente Cedros que renuncia a su cargo para no encarcelar a los héroes se llama José María y el único hacendado que apoya a Don César es don Julio Benavente).

Como curiosidad relacionada con los primeros westerns rodados en España, comentaros que en el díptico sobre “El Coyote” y, por lo menos, en uno de los dos filmes sobre “El Zorro” participó como guionista el posteriormente director de culto Jesús Franco. En definitiva, un correcto western cuyo mayor hándicap es su exiguo presupuesto pero con un valor histórico indudable, por lo que lo recomiendo, sobre todo, para aquellos aficionados especialmente interesados en el inicio de la andadura del western hecho en Europa.

JOAQUIN LUIS ROMERO MARCHENT

Joaquín Luis Romero Marchent (Madrid, España, 26 de agosto de 1921) es posiblemente el primer director español que dirigió westerns en España, así que podemos decir que es el precursor de lo que después se llamó el spaghetti western, junto con Sergio Leone, claro. Aunque si le preguntamos al propio Romero Marchent, fue él el que se inventó el subgénero, pero eso ya es para otro tema. Su hermano Rafael también dirigió spaghettis.

Entre el 55 y el 62 dirigió cuatro películas del Coyote, nuestra visión del Zorro a la española, que no son realmente westerns, pero se acercan bastantes al genero. En el 63 nos presenta "Tres hombres buenos" y "El sabor de la venganza", que ya si podemos decir que son los inicios de los spaghetti westerns. En el 64 crea su mejor película, "Antes llega la muerte". En los siguientes años rueda un puñado mas de películas del genero, aunque ya el nivel es algo menor, abandonando el genero en el 67. Como colofón, en el 71 rueda una historia de terror ambientada en el oeste, que no se sabe bien si es SW o no, pero que ahí está.

Hay que indicar que pese a ser de los primeros de rodar las llamadas película "del oeste" en España, su forma de rodar era mas cercana a los clásicos americanos que a Leone. Pero se merece su parte de gloria en nuestro amado genero. El 17-8-2012 moría en Madrid a los 91 años.

Filmografia SW:

* 1955 - El Coyote
* 1955 - La justicia del Coyote
* 1961 - La venganza del Zorro
* 1962 - Cabalgando hacia la muerte (L'ombra di Zorro)
* 1963 - Tres hombres buenos
* 1963 - El sabor de la venganza (I tre spietati)
* 1964 - Antes llega la muerte (I sette del Texas)
* 1965 - Aventuras del oeste (Sette ore di fuoco)
* 1965 - La muerte cumple condena (Cento mila dollari per Lassiter)
* 1966 - El aventurero de Guaynas (Gringo, getta il fucile)
* 1967 - Fedra West (Io non perdono... uccido)
* 1971 - Condenados a vivir (Cut Throats Nine)


martes

EL ESPECIALISTA


El especialista (Gli specialisti)
1969
Italia/Francia/Alemania
Director: Sergio Corbucci
Guión: Sergio Corbucci, Sabatino Ciuffini
Música: Angelo Francesco Lavagnino
Fotografía: Dario Di Palma

Reparto:
Johnny Hallyday, Françoise Fabian, Sylvie Fennec, Gastone Moschin, Mario Adorf, Serge Marquand, Angela Luce, Mario Castellani, Remo De Angelis, Riccardo Domenici, Renato Pinciroli, Lucio Rosato, Andrés José Cruz Soublette

Hud Dixon vuelve a Blackstone para investigar el linchamiento al que fue sometido su hermano por la población, cuando fue acusado de robar el dinero del banco.
Hud Dixon es un pistolero famoso, un "especialista" con las armas, y eso hace que muchos en Blackstone le teman.

Sergio Corbucci, uno de los grandes, vuelve a enseñarnos otro personaje de los que se quedan en la memoria, como es "El Especialista" de Johnny Hallyday.

Puede ser que pese a la cinta ser una coproducción entre Italia, Alemania y Francia, seguramente este ultimo fuera el país que más dinero aportó a la misma, haciendo que el protagonista fuera Hallyday.
Johnny Hallyday, que no es muy conocido en España más allá de los círculos musicales especializados, es considerado en el país vecino una de su más grandes estrellas musicales, y lleva 40 años vendiendo millones de discos y actuando con regularidad. De vez en cuando, Hallyday se acerca al cine.
Hud Dixon es sin duda un papel echo a la medida para el lacónico Hallyday. Su personaje es un hombre silencioso y triste, que ni siquiera pestañea a la hora de matar. Hut solo deja escapar alguna sonrisa en el breve romance que mantiene con una joven muchacha que conoce en Blackstone, pero hasta en esos momentos parece distante.
Su infalible puntería unida a su rapidez, y rematada con un extraño chaleco antibalas lo convierten en un pistolero sin igual.

A su llegada a Blackstone, descubre que el pueblo está bajo el dominio de la viuda del dueño del banco, Virginia Pollycut, una mujer sin escrúpulos que no duda en usar cualquier arma para lograr sus propósitos, desde el dinero pasando por el sexo. Es ella la primera que le informa de lo sucedido con su hermano; que tenía la misión de transportar un importante envío de dinero del banco, pero que huyó, aunque fue detenido por el pueblo y poco después linchado, pero que el botín nunca apareció.

Hud no se cree esa historia, y no duda en comenzar a investigar. Y su primera visita será ir a ver a El Diablo, un mexicano con solo una mano jefe de una banda de forajidos. Mientras, el sheriff de Blackstone, un hombre de ley, aunque algo limitado y con pocas luces, intentará por todos los medios evitar que Hud se meta en líos, cosa sin duda difícil.
Podría parecer este "Especialista" estar escrito sobre la base de la venganza, y pese a ser verdad, si uno se detiene por unos minutos a analizar la película, puede ver que más allá de un simple ajuste de cuentas, y que hasta el propio Hud afirma a lo largo de la historia que no busca venganza, sino justicia, la cinta esconde un trasfondo muy duro sobre la sociedad, representada en unos habitantes de Blackstone capaces de los peores hechos y las mayores vilezas, escondidos en la multitud. Pese a todo, como podemos ver en un gran final, solo son unos cobardes, capaces de dejarse dominar por cualquiera. Hasta por un grupo de cuatro jóvenes con vestimenta hippis, y que se dedican a estar toda la película vagabundeando de un lugar a otro, robando, mendigando, dejandose llevar por sus bajos instintos, y que son los que aportan la nota más extraña de la película. Pero Corbucci deja para el final lo mejor de ese grupo de vagabundos, cuando viendo que Diablo y su banda están muertos, al igual que el sheriff, y que Hud está malherido, deciden dar un paso adelante y robar a toda la población de Blackstone, obligandolos a quedarse desnudos y a reptar por el suelo, como simples gusanos, en una escena muy impactante.

Otro personaje también muy surrealista es sin duda el bandido de nombre El Diablo ( Mario Adorf), con un cuchillo en vez de mano derecha, antiguo revolucionario metido ya directamente a ladrón, y que siempre tiene al lado a un joven al que le va dictando sus memorias para la "posteridad".
Aunque la película tiene un arranque prometedor y sobre todo un final de infarto, no se puede negar que en algunos momentos pierde un poco el ritmo, pero por suerte son los menos.
Corbucci rueda como siempre, de forma muy acertada, y sobre todo en las escenas de acción es donde está más inspirado, sobre todo en el rápido y letal enfrentamiento de Hud contra toda la banda de Diablo.

La fotografía es una verdadera maravilla, y pese a que la banda musical es más cercana al western clásico y al pop setentero en algunos temas, su apuesta por unos tiempos lentos sirven para amplificar la sensación de melancolía que desprende a lo largo de toda la película el personaje principal.
Y es que aunque no es posiblemente uno de los títulos mas conocidos de Corbucci, este "Especialista" ha pasado la prueba de los años muy bien, y se mantiene como un claro ejemplo del buen western mediterraneo, y una película excepcional y maravillosa. (TEXTO 800SW)

MARIO ADORF

Mario Adorf (Zúrich, 8 de septiembre de 1930) es un actor de teatro y cine alemán. Adorf nació en Zúrich, siendo hijo de un cirujano italiano y una enfermera alemana. Su debut cinematográfico fue en el filme de 1954 08/15, en donde interpretó a un soldado alemán. Adorf saltó a la fama en Europa, especialmente en Alemania, y participó en varias películas internacionales, incluyendo Major Dundee, Ten Little Indians y Smilla's Sense of Snow. También tuvo un papel menor en la adaptación de la BBC de la novela Smiley's People de John le Carré. Además, ha participado en numerosas producciones italianas.

En 1963, se casó con la actriz Lis Verhoeven. Antes de su divorció, la pareja tuvo una hija, Stella Adorf, quien también se dedica a la actuación. En 1985, Adorf contrajo matrimonio con Monique Faye.

Filmografía

Die Er­fin­dung der Liebe (2011)
Gegengerade – 20359 St. Pauli (2011)
Der letzte Patriarch (2010, TV)
Das Geheimnis der Wale (2010, TV)
Same Same But Different (2009)
Rebecca Ryman: Wer Liebe verspricht' (2009, TV)
Die Rote Zora (2008)
Der Tag wird kommen (2007)
Karol Wojtyła – Geheimnisse eines Papstes (2007, docudrama)
Es ist ein Elch entsprungen (2005)
Epsteins Nacht (2002)
Felidae (1994)
Amigomío (1994)
Smiley's People (1982, TV)
Lola (1981)
El tambor de hojalata (1979)
La mala ordina (1972)
Milano calibro 9 (1972)
König, Dame, Bube (1972)
La tienda roja (1969)
...E per tetto un cielo di stelle (1968)
Questi fantasmi (1967)
Estambul 65 (1965)
Ten Little Indians (1965)
The Dirty Game (1965)
Der Letzte Ritt nach Santa Cruz (1964)
Winetou 1 (1963)
Schachnovelle (1960)
La ragazza della salina (1957)

viernes

UN MINUTO PARA REZAR, UN SEGUNDO PARA MORIR


UN MINUTO PER PREGARE...UN INSTANTE PER MORIRE Italia, 1969 DURACION 118 Min.
Director: Franco Giraldi
Guión: Louis Garfinkle, Ugo Liberatore, Albert Band
Fotografía: Aiace Parolin
Música: Carlo Rustichelli
Intérpretes: Alex Cord, Arthur Kennedy, Robert Ryan, Enzo Fiermonte, Renato Romano, Franco Lantieri, Giampiero Albertini, Mario Brega.

Película dirigida en 1968 por Franco Giraldi (”Sugar Colt”, “Siete pistolas para los McGregor”, “Siete mujeres para los McGregor") que supuso su última contribución al spaghetti western con la que parece quiso hacer algo diferente tanto en cuanto a la trama como al personaje principal de la misma, y para lo que contó con un buen libreto de tres de los cinco guionistas que habían escrito el de “Los despiadados” el año anterior (otro spaghetti que se alejaba de los temas más característicos de este subgénero).

Clay McCord es uno de los más famosos pistoleros de Nuevo Méjico al que han puesto precio por su cabeza, en concreto 10.000 dólares. Cada vez más acosado por los representantes de la ley y por los cazadores de recompensas y aquejado por una dolencia que amenaza con dejarle paralítico, se planteará acogerse a la amnistía promulgada por el gobernador del Estado. Pero para ello no sólo deberá enfrentarse a sus propias reticencias, sino también a un sheriff corrupto de Tascosa que no está de acuerdo con esta política y al líder de los bandidos de la región que se han refugiado en un pueblo de las montañas llamado Escondido.

Así pues el film aborda el tema, pocas veces visto en este subgénero, de la reinserción en la sociedad de hombres violentos (asesinos, forajidos) que han hecho de su habilidad con las armas su medio de vida. Además lo hace desde un enfoque bastante original ya que el protagonista no se plantea abandonar su vida por cuestiones éticas sino porque las circunstancias le están obligando y se encuentra en una situación límite, ya que si se agrava su dolencia, que le provoca la parálisis del brazo derecho, estaría a merced de cualquier inexperto pistolero; así en ningún momento va a mostrar el más mínimo arrepentimiento sobre la conducta que ha mantenido hasta ese momento e incluso, consciente de las dificultades que podría tener una vez conseguido el indulto, no se conformará con los cincuenta dólares prometidos por el gobernador sino que exigirá la suma de cinco mil.

Por tanto nos encontramos ante un personaje negativo con el que resultaría difícil identificarse si no fuera porque el inteligente guión nos describe un mundo violento, feroz y hostil habitado por seres más crueles y despiadados que el propio protagonista: la comunidad de Escondido (una especie de refugio para los bandidos que remite a “Encubridora” de Fritz Lang) está muy lejos de la visión un tanto idílica e influida por los movimientos sociales de finales de los sesenta que nos mostró Sergio Sollima en “Cara a Cara”, ya que aquí nos encontramos que está controlada de forma despótica por el líder, Krant, hasta el punto de que es él el que dicta las normas y decide sobre la vida y la muerte de los miembros sin que se ponga en duda su poder y sus decisiones; los cazadores de recompensas se muestran como seres despreciables y amorales que se aprovechan de la ley para enriquecerse asesinando a otros hombres (en este sentido cobran gran importancia la escena en la que dos cazadores de recompensas acaban, tras torturarlo, con a un sacerdote, y uno de ellos le dice al otro: “Esto no me gusta. Matar curas no es negocio. No valen nada” y el comportamiento, como si fueran dos buitres que me recordó a los de “Grupo salvaje”, de dos de ellos en la escena final); incluso aquellos que deben velar por el cumplimiento de la ley como es el sheriff de Tascosa, llevados por su odio, deciden incumplirla potenciando la caza del hombre a través de seres repugnantes o impidiendo que les lleguen alimentos a los forajidos de Escondido aunque esto suponga matarlos de hambre. Pocas veces (recuerdo, por ejemplo, “El gran silencio” o “Una cuerda y un colt”) he visto reflejado con tanta crudeza un mundo tan desolador y cruel.

El otro elemento curioso del film es sin duda el protagonista, un hombre enfermo cuya dolencia, que remite a la de Cole Thornton en “El Dorado”, aunque aquí se explota su lado más trágico, le hace por momentos arrastrarse infringiéndole un dolor tanto físico como mental, ya que a través de varios flashbacks sabremos que su padre murió de epilepsia (causa de que sufriera el desprecio y la burla de sus vecinos y de que se lanzará una vida de delincuencia al acabar con ellos) y que él teme haber heredado la enfermedad de su progenitor. Esta dolencia, además, le convierte, frente al típico protagonista casi invencible de los spaghettis, en un antihéroe vulnerable e, incluso, por momentos inerme.

Para dar vida a este complejo personaje se escogió a un actor norteamericano, Alex Cord (había participado dos años antes en el remake de “La diligencia” dirigido por Gordon Douglas, demostrando que daba perfectamente la imagen de vaquero) que hace un buen trabajo como McCord, transmitiendo con corrección las características de este complejo personaje fruto, en gran parte, de su trágico pasado: su fragilidad, su codicia, su carácter violento, sus miedos. Un individuo que, además, parece atraer a la muerte allí donde va.

Junto a él, en uno de los grandes aciertos del film, dos grandes veteranos de Hollywood que en su día se especializaron en roles negativos: un gran Robert Ryan (“Los profesionales”, “Grupo salvaje”), que les gana la partida a sus compañeros en las escenas en las que interviene y con cuya aparición gana muchísimo la película, da vida al bienintencionado gobernador de Nuevo Méjico; y un convincente Arthur Kennedy (“Horizontes lejanos”, “El hombre de Laramie”) en el rol de Colby, el Marshall de Tascosa que se opone a aplicar la amnistía decretada por el gobernador. Además aparecen habituales de este subgénero que se muestran a un gran nivel (prueba de una buena e inusual labor de dirección con los actores) como Mario Brega en el papel de Krant el dictatorial líder de Escondido que teme que la decisión de acogerse a la amnistía por parte de McCord haga efecto en más forajidos y ello suponga la pérdida de su poder; Nicoletta Maquiavelo que aporta su belleza en el único papel femenino destacable para protagonizar una, para mí, poco convincente historia de amor; José Manuel Martín en un pequeño papel como uno de los hombres de Krant que le sirve, no obstante, para protagonizar una gran escena; Aldo Sambrell, Antonio Molino Rojo y José Canalejas como los salvajes cazarrecompensas; Paco Sanz en el rol del barbero de Escondido que también se luce en otra gran escena que recuerda a una muy famosa de "Los largos días de la venganza"; Daniel Martín como un sacerdote amigo del protagonista o Lorenzo Robledo que da vida a otro hombre de Krant.

Como aspectos no tan afortunados del film señalaría el comienzo un tanto errático y dubitativo, la dirección de Franco Giraldi que, aunque consigue buenas escenas (sobre todo las de acción), me parece inferior a la historia que narra, y la banda sonora de Carlo Rustichelli, que cuenta con un buen tema de corte melancólico adecuado para resaltar el pesimismo del film pero que se repite en exceso, mientras que el resto de temas me han parecido muy flojos. (TEXTO 800 SW).

ROBERT RYAN

Robert Ryan fue un actor de cine norteamericano principalmente conocido por sus apariciones en la gran pantalla durante los años cuarenta y cincuenta. Reconocible por su rostro estriado, sembró un gran éxito entre crítica y público gracias a sus interpretaciones de villano y tipo duro en cintas como 'Encrucijada de odios' o 'Grupo salvaje'.

Robert Ryan nació el 11 de noviembre de 1909 en Chicago, EE.UU. Durante su paso por el ejército americano sirvió en el cuerpo de Marines como sargento de instrucción, revelándose como un portentoso boxeador.Su 1,93 de altura y su atlético físico pronto llamarían la atención de la industria cinematográfica, donde comenzó abriéndose paso de la mano de la Paramount. En 1947 le llegó el reconocimiento definitivo, gracias a un papel por el que recibiría su única nominación al Oscar. 'Encrucijada de odios', dirigida por Edward Dmytryk le abrió las puertas de la fama y le dio la oportunidad de trabajar codo con codo con los más reconocidos directores y actores del momento.

Jean Renoir, Jacques Tourneur o Max Ophuls fueron algunos de los primeros cineastas en ofrecerle un papel en sus cintas 'Una mujer en la playa', 'Berlín Express' y 'Atrapados', respectivamente. Asimismo, en 'Nadie podrá vencerme', dirigida por Robert Wise, Robert Ryan firmó una notable interpretación de un púgil, rememorando su época en el ring.
La década de los 50 sería igualmente exitosa para el actor; que continuó con su imparable carrera junto a los más grandes de la pantalla. Así, realizó bajo la batuta de Nicholas Ray el drama bélico 'Infierno en las nubes', con John Wayne como partenaire; 'Encuentro en la noche', de Fritz Lang o junto a Raoul Walsh, 'Los implacables', entre otras notables películas.

Tras unos años de vértigo, su presencia en los cines se redujo; aunque siguió apareciendo en grandes producciones como 'Rey de Reyes', 'Los profesionales', donde quedó eclipsado por sus compañeros Burt Lancaster y Lee Marvin, 'El día más largo', 'La batalla de las Ardenas' o 'Grupo salvaje', de Sam Peckinpah. Robert Ryan fue siempre un hombre de creencias pacifistas y participó activamente por la mejora de los derechos civiles y contra las armas nucleares; aunque pasó a la historia del cine por interpretar a personajes sádicos, racistas y malévolos. Este actor falleció prematuramente el 11 de julio de 1973, a causa de un cáncer de pulmón.