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RIO BRAVO


Título original Rio Bravo
Año 1959
Duración 141 min.
País Estados Unidos
Director Howard Hawks
Guión Leigh Brackett & Jules Furthman (Historia: B. H. McCampbell)
Música Dimitri Tiomkin
Fotografía Russell Harlan
Productora Warner Bros. Pictures

Reparto
John Wayne, Dean Martin, Ricky Nelson, Angie Dickinson, Walter Brennan, Ward Bond, John Russell, Claude Akins, Bob Steele, Estelita Rodriguez

Sinopsis

El sheriff Chance (John Wayne) encarcela por asesinato al hermano de un poderoso terrateniente que intentará liberarlo por todos los medios. Para impedirlo, Chance cuenta con la colaboración de dos ayudantes: un alcohólico (Dean Martin) y un viejo tullido (Walter Brennan), a los que se une un joven y hábil pistolero llamado Colorado (Ricky Nelson). Todos ellos se encierran en la oficina del sheriff para impedir que el preso pueda ser liberado antes de que llegue la autoridad estatal para llevárselo.

Howard Hawks es, probablemente, la prueba más evidente de que nunca se hizo mejor cine que cuando éste se consideraba un oficio artesanal. Responsable de obras maestras en casi todos los terrenos, ésta es la correspondiente al género por excelencia: el western. Se sintió tan a gusto contando la historia de un sheriff que debe defender la legalidad con la ayuda de un alcohólico, un viejo, un jovencito inexperto y una mujer, que la repitió -con ligeras variaciones- dos veces más: en “El Dorado” (1967) y en “Río Lobo” (1970). Pura sabiduría narrativa, pura diversión, puro cine. Una obra maestra absoluta. El filme tuvo éxito de taquilla y es considerado uno de los mejores trabajos de Howard Hawks. Se puede comparar Río Bravo en contraposición a otro western de la época, Solo ante el peligro (High Noon, 1952) de Fred Zinnemann. En la película de Zinnemann, un atribulado sheriff, (Gary Cooper), pedía desesperadamente ayuda y nadie se la prestaba. En el filme de Hawks, el sheriff en peligro no pide ayuda y todos se la ofrecen desinteresadamente. Son enfoques radicalmente distintos, Howard Hawks concibe al héroe como un hombre fuerte (habitualmente acompañado por mujeres fuertes) que debe salir por sí mismo de sus problemas, un personaje que sabe cómo comportarse y qué es lo que debe hacer en cada momento.

La película se rodó entre mayo y julio de 1958, la película también tuvo el título alternativo de A Bull by the Tail.
En el film actúa Ricky Nelson —una estrella musical juvenil del momento—. Esta ocurrencia publicitaria permitió que viera el film un tipo de público joven que no conocía a Howard Hawks —uno de los grandes maestros del western—.
La canción My Rifle, My Pony and Me fue el tema principal de otro western de 1948, Río Rojo (Red River), también protagonizado por John Wayne y dirigido por Howard Hawks.
Para la elaboración del guion los guionistas casi siempre disponían de un par de opciones buenas para resolver cada situación y eso permitió que años más tarde pudieran utilizar parte del material descartado para filmar El Dorado (El Dorado, 1966), un filme crepuscular de Howard Hawks que retoma el tema del sheriff «solo ante el peligro».

La película quedó en segundo lugar en la lista de los premios Golden Laurel, en la categoría de drama. También, Dean Martin quedó en segundo lugar en esta lista como mejor actor. Howard Hawks fue candidato al Premio DGA que concede el Gremio de Directores de América (Directors Guild of America, USA). Pese a ser uno de los mejores westerns de la historia del cine y contar con nombres tan ilustres como Howard Hawks o John Wayne, la película quedó inexplicablemente fuera de la carrera de los Óscar.

Todos los amantes del western tenemos nuestras preferencias. La genialidad de cineastas como Ford, Mann, Peckinpah o Leone resulta tan genuina y acusada que su cine suele generar en el espectador un grado de devoción prácticamente ilimitado. Yo me decantaría por los dos últimos pero, curiosamente, si me viera obligado a escoger un solo western capaz de aunar las claves y el espíritu global del género, mi principal opción sería “Rio Bravo”, de Howard Hawks. Y no creo que fuera el único. Probablemente “Rio Bravo” no sea el mejor western jamás rodado. Es más, para mi no lo es. Ello no impide, no obstante, que le guarde a la peli de Hawks un cariño especial y que la considere como un inmejorable paradigma para que cualquier neófito deseoso de adentrarse en el legendario universo del far west pueda hacerlo a través de ella.

Os contaré una anécdota. En cierta ocasión tuve que apuntar con un Winchester (figuradamente, claro) a una amiga-usuaria muy especial para que me revelara cuál sería el único western que salvaría ante una hipotética hecatombe nuclear. Tras resoplar varias veces y maldecir todos los huesos de mi cuerpo, masculló: ¿Sólo uno?. Me has matado. Ufff!!!... “Rio Bravo”. Su traumática elección me animó a revisar nuevamente la peli de Hawks. Quería corroborar si la magia de su recuerdo permanecía aún allí. Inalterable y eterna. Afortunadamente, el sheriff Chance (John Wayne) seguía allí, en Presidio, con su firmeza e integridad intactas. A su lado, un atormentado borrachín (Dean Martín) y un tullido cascarrabias (Walter Brennan), se mantenían incombustiblemente fieles a su sheriff, patrullando las calles y custodiando esa famosa celda mientras los secuaces de Burdette aguardaban la ocasión propicia para liberar al detenido. Feathers (Angie Dickinson) permanecía aún en el hotel, bellísima y espléndida, como siempre. Renunciando una y otra vez a coger esa maldita diligencia que habría de separarle de Chance para siempre.

Y, como la primera vez, el viejo Hawks me sorprendió nuevamente en el saloon. Con ese patadón a la escupidera y ese certero balazo a un contrapicado traidor. Con esa sabia combinación de drama, comedia, acción y romance. Con esa capacidad narrativa tan cómoda y natural. Con esa canción del degüello que sublima aún más, si cabe, una peli muy muy grande.

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