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LA MUERTE TENIA UN PRECIO


PER QUALCHE DOLLARO IN PIÙ Italia-España-Alemania 1965
DIRECTOR Sergio Leone GUIÓN Sergio Leone & Luciano Vincenzoni
MÚSICA Ennio Morricone FOTOGRAFÍA Massimo Dallamano
REPARTO Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian María Volonté, Luigi Pistilli, Mara Krup, Roberto Camardiel, Klaus Kinski
PRODUCTORA Coprod. Italia-España-Alemania
Dos cazadores de recompensas a la caza del mismo hombre deciden unir sus fuerzas para intentar encontrarlo juntos, aunque las motivaciones de ambos resultarán completamente diferentes. Spaguetti-Western, uno de los mayores éxitos del cine español de todos los tiempos -en coproducción con Italia y Alemania-. Su título original (Per qualche dollaro in più, For a Few Dollars More) ya sugiere que es la continuación natural de "Por un puñado de dólares" (Per un pugno di dollari, 1964), dirigida también por Leone un año antes.
Quizás el mejor spaghetti-western de la historia, que lanza definitivamente al estrellato a su director y a sus protagonistas, especialmente a Clint Eastwood.
En esta escena, Clint Eastwood, "El Manco", en su papel de cazador de forajidos, atrapa a un bandido, pero su banda se lo pone difícil.

Ahora es Lee Van Cleef, un icono del apaghetti-western, el que muestra sus habilidades con las armas. El "coronel", un buscador de recompensas con un deseo de venganza por quien violó a su hija, despliega su arsenal antes de liquidar a un forajido. El atuendo de Van Cleef, la levita negra que más tarde luce en "Sabata", hace gritar al forajido: "¡Enterrador!". Se equivoca, simplemente le mata con una certera bala entre los ojos.

En esta otra escena, Gian María Volonte, jefe de la cuadrilla de pistoleros y adicto a las drogas, se enfrenta en un peculiar duelo en una iglesia a un chivato de la banda. La música de Morricone, resaltando la tensión del duelo, es impresionante.
Clint, el mercenario, piensa que ya ha llegado la hora de ir a por "El Indio". Para ello comienza invitando a café a tres de sus hombres, pero no con pastas, sino con balas. "El coronel" come tranquilamente en la taberna mexicana cuando llega "El Indio" y su banda. Klaus Kinski le reconoce: "¿te acuerdas de mí?"-"El mundo es un pañuelo"-"Para ti puede ser una mortaja". Van Cleef se enfrenta irremediablemente a uno de los secuaces más peligrosos de la banda. La escena del duelo final, entre el "coronel" y el "drogado", con la música de Ennio Morricone, marca una nueva estética del western y revitaliza un género que daba muestras de agotamiento en USA.

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